Presentación de «Silencios y deslealtadaes. El accidente militar de Palomares: desde la guerra fría hasta hoy.»

El infatigable y admirable compromiso de un ciudadano ejemplar

Presentación del ensayo de José Herrera Plaza y Salvador López Arnal, Silencios y deslealtadaes. El accidente militar de Palomares: desde la guerra fría hasta hoy (Editorial Laertes, 2019)

Como muchos otros niños y adolescentes de mi generación supe —sin llegar a saber realmente— del accidente militar-atómico de Palomares por las imágenes de un No-Do de 1966. En esas imágenes podía verse a Manuel Fraga, el temible y terrible ministro de Información y Turismo franquista (formó parte del Consejo de Ministros que ordenó el fusilamiento de Julián Grimau), bañándose en aguas del Mediterráneo andaluz con el embajador norteamericano en España. La narración, las palabras usadas, la propia voz del locutor, intentaban tranquilizar a los espectadores. Nada de qué alarmarse, todo bajo control, ningún peligro en el horizonte o en las proximidades, todo iba bien o incluso muy bien. España seguía yendo muy bien. «Las autoridades» se había bañado sin temor alguno en el lugar donde se había producido «un accidente aéreo» sin importancia. A seguir, pues, a continuar felices —y más alienados y engañados— con las actividades de cada día. La política no era cosa del pueblo trabajador, de los «de abajo». Para eso ya estaban los que mandaban y querían (y debían) seguir mandando. Continuar leyendo «Presentación de «Silencios y deslealtadaes. El accidente militar de Palomares: desde la guerra fría hasta hoy.»»

Silencios y deslealtadaes. El accidente militar de Palomares: desde la guerra fría hasta hoy.

José Herrera Plaza y Salvador López Arnal, Silencios y deslealtadaes. El accidente militar de Palomares: desde la guerra fría hasta hoy (Ed itorial Laertes, 2019)

En enero de 1966, en plena Guerra Fría, colisionaron en los cielos de Palomares (Almería) un avión cisterna y un bombardero estratégico estadounidense B-52. Cayeron, en un área habitada, cuatro bombas termonucleares, cada una de ellas 75 veces más potente que la bomba de Hiroshima. Dos de ellas contaminaron algo más de 400 hectáreas; otra bomba estuvo perdida en las profundidades del Mar Mediterráneo durante 80 días. Continuar leyendo «Silencios y deslealtadaes. El accidente militar de Palomares: desde la guerra fría hasta hoy.»

Presentación (primeros apartados) de Crítica de la (sin)razón nuclear. Fukushima, un Chernóbil a cámara lenta

Presentación (primeros apartados) de Crítica de la (sin)razón nuclear. Fukushima, un Chernóbil a cámara lenta
«La marca atómica como línea de demarcación del Antropoceno.»

Si nació usted antes de 1950, señalaba Javier Salas a mediados de septiembre de 2016, “puede que ahora vaya a sentirse algo más mayor: ha vivido en dos épocas geológicas distintas”. La tierra ha entrado en una nueva página del calendario geológico, el Antropoceno, “la edad de los humanos”. Una de las pruebas de que el mundo ha cambiado para siempre, proseguía el periodista científico de El País, estaba en la playa de Tunelboca, en la ría de Bilbao, “en una franja de siete metros de sedimentos acumulados por la industrialización”. Allí se habían ido depositando durante casi un siglo escorias vertidas por los altos hornos vizcaínos.

El Anthropocene Working Group (Grupo de Trabajo del Antropoceno, AWG por sus siglas en inglés), un colectivo de 38 científicos de sistemas terrestres convocados por el geólogo Jan Zalasiewicz de la Universidad de Leicester, Inglaterra, acordó en el verano de 2016 que la Humanidad había superado el Holoceno, la hasta ahora última época geológica del período Cuaternario, un período interglaciar en el que la temperatura se hizo más suave y la capa de hielo se derritió, lo que provocó un ascenso del nivel del mar. La huella de nuestra Humanidad quedará para siempre “grabada en todo el planeta como una línea bien identificable en los estratos que se verán dentro de miles o millones de años en cuevas y acantilados, una referencia permanente para los científicos del futuro”.

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Presentación del libro Cincuenta (+ nueve) conversaciones filosóficas, (Málaga, Ediciones del Genal, 2018)

Presentación del libro Cincuenta (+ nueve) conversaciones filosóficas, (Málaga, Ediciones del Genal, 2018)
«Las entrevistas como procedimiento de estudio y aprendizaje filosófico.»

 

Me han gustado desde siempre, desde que era muy joven. Sé que es asunto muy personal, muy de cada cual y que sobre gustos… las disputas razonables y las aproximaciones críticas ayudan a aclararlos, a pulirlos y a matizarlos más.

Una de las entrevistas que, según mi memoria que no siempre acuña bien sus monedas, más me impactó, la leí tres o cuatro años después de que se publicara sin comprender una buena parte de los argumentos esgrimidos, fue la que José María Mohedano hizo en 1969 a Manuel Sacristán para la revista antifranquista Cuadernos por el Diálogo sobre Checoslovaquia, la construcción del socialismo y la aniquilación manu militari de la esperanzadora (sin garantías absolutas, como todo lo esencial de nuestras vidas) Primavera de Praga. Unas tres décadas más tarde pude leer los papeles, cartas y documentos anexos, “la cocina” de la entrevista. Más motivos para deslumbrarme de nuevo. Veríamos cosas peores comentó el entrevistado en la conversación; las vimos, las hemos seguido viendo.

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Cincuenta (+ nueve) conversaciones filosóficas (2 vol.), Ediciones del Genal, Málaga, 2018

Una reseña del profesor Robert Tallón de un libro por mí editado y publicado por Ediciones del Genal en 2018.

NADA HUMANO DEBE SER AJENO AL BUEN FILOSOFAR

El editor y, a su vez, entrevistador de las diferentes conversaciones filosóficas que componen esta obra, Salvador López Arnal [SLA], es de sobras conocido por los lectores de estas páginas: un comunista de tradición republicano-democrática que se caracteriza por ser un ciudadano comprometido con el momento histórico que le ha tocado vivir, por tener una voracidad intelectual fuera de lo común y por contar con ese afán tan sacristaniano de expresar sus reflexiones de forma bien argumentada y clara. Este libro es, como veremos, una muestra de estas tres características del autor. El libro se puede leer a ratos, desordenadamente según las preferencias del lector e incluso parcialmente si alguna entrevista no llama, a priori, su atención. Es la libertad que otorga su composición por entrevistas, género que es un procedimiento especialmente eficaz para hacer llegar al público no especialista conocimientos y reflexiones que, por ejemplo, en forma de ensayo, podrían resultar demasiado farragosos para el ciudadano medio. Pero ello no debe denostar este género, más bien al contrario, pues como bien nos dice el mismo SLA en su breve pero estimulante presentación, pertinentemente titulada “Las entrevistas como procedimiento de estudio y de aprendizaje filosófico”, la entrevista es un procedimiento que “permite saborear los buenos argumentos filosóficos, los conceptos y categorías fructíferos, la claridad de la exposición, disolver dudas, gozar de los hallazgos teóricos y de las nuevas inquietudes y propuestas filosóficas, sopesar el peso de lo clásico y de los clásicos, sentir la amplitud del inabarcable escenario filosófico, la importancia del pensar y repensar permanentemente…y, por supuesto, la complejidad e interés cultural de casi todo”. Dado que la cantidad de entrevistas es notable, como bien señala el propio título, “cincuenta (+nueve)”, nos vamos a centrar en las que han sido especialmente interesantes p