Dónde estamos, qué sentimos, qué pensamos. Una reflexión de Joaquín Miras.

[Crónicas sabatinas] ¡Plantando cara (con cortesía), sin rendirse, sin confundirse,.. sin confundir!

Dónde estamos, qué sentimos, qué pensamos. Una reflexión de Joaquín Miras

Para que les acompañe una música que Jaime Gil de Biedma nunca hubiera puesto en sus poemas por ‘romántica’: Janis Ian,“She Must Be Beautiful”. https://www.youtube.com/watch?v=Uptph3I_yds&list=RDnA8LwUBNdXc&index=3

Para Erwin Schrödinger (1887-1961) y su ¿Qué es la vida? (1944), 75 años después.
Para Joseph Rotblat (1908-2005), el único científico que abandonó el Proyecto Manhattan cuando supo que la amenaza de la bomba atómica alemana había desaparecido.

El científico que describió con más elocuencia el papel del rebelde en la ciencia fue el paleontólogo Loren Eiseley. Por desgracia, Eiseley no tiene ningún capítulo en este libro [El científico rebelde]… El más personal de todos sus libros es su autobiografía, All the Strange Hours. En ella Eiseley explicaba por qué era un rebelde, por qué era un poeta, por qué sentía menos afinidad con sus colegas académicos que con un prisionero huido de la cárcel durante una noche de invierno y perseguido hasta morir en la nieve. La imagen que tenía Eiseley de un preso desangrándose en la nieve, o la que tenía Day Lewis de los marineros españoles pudriéndose en una cárcel franquista, son imágenes de la condición humana que resultan tan válidas hoy día como lo fueron hace sesenta años” (Freeman Dyson, 2006)

[De crónicas: la cantautora Joan Baez ha mostrado “su solidaridad con Catalunya y el derecho a la autodeterminación” a Carles Puigdemont en un encuentro en Gante, donde Baez ofrec un concierto en el que dedicó una canción al ex president]

Para mí queda claro que la voluntad del gobierno en la sombra que existía en Cataluña en 2017 era provocar un movimiento secesionista que llevara a la formación de un Estado propio: que contaban con una movilización de masas, con el cuerpo armado de los mossos , con la debilidad del gobierno español y con el apoyo internacional, y que al final no se atrevieron a continuar al ver que todos sus cálculos fallaron: manifestación de un millón de catalanes contra la independencia, desmarque de los mossos, intervención del Estado y falta de apoyo internacional. El referéndum del 1 de octubre era el pretexto para legitimar esta secesión.Si esto es un delito de «rebelión» o de «secesión» según el código penal no lo sé. Pero esto y no otra cosa es lo que pasó.
Luis Roca Jusmet (2019)

Las leyes adoptadas por el Parlament los días 6 y 7 de septiembre de 2017 conculcaron gravemente los derechos democráticos de la ciudadanía. Un parte sustantiva de la sociedad se sintió expulsada de la catalanidad y amenazada por una República de contornos inquietantes. Hubo muchos miles de votantes socialistas y “comunes”, enarbolando por vez primera en su vida una bandera española, en aquella masiva manifestación del 8 de octubre. Probablemente, más que en las colas de los colegios del 1-O. (Sin olvidar que no pocos acudieron a ellas, indignados ante las intervenciones policiales). Las izquierdas deberán enfrentarse con firmeza a unas derechas retrógradas españolas que exigirán cumplimiento íntegro de penas y “mano dura” con Catalunya. Pero habrá que parar los pies también a quienes pretendan aprovechar la tensión emocional del momento para intentar una nueva aventura. Y aquí los comunes deberían ser de una claridad meridiana: sí, la opción independentista ha venido para quedarse, debe poder expresarse y promover su proyecto; pero no puede hacerlo pisoteando los derechos de la ciudadanía que no comulga con él. “No, no volveréis a hacerlo. No con nuestra connivencia, ni al amparo de nuestra ambigüedad.” Si la izquierda alternativa aspira a tener un futuro, debe decidirse a dar ese paso. Por eso resulta tan desafortunado haber vuelto a la liturgia de los lazos.
Lluís Rabell (2019)

El catalán no está enfermo, sino que es una lengua vigorosa y socialmente útil que en el siglo XX ha cerrado un auténtico siglo de oro a pesar del franquismo. Los catalanohablantes no estamos limitados más que por el peso demográfico de una lengua pequeña en un mundo globalizado. Nada muy diferente a los problemas que aquejan a otros idiomas. Quien está enferma no es la lengua sino la sociedad catalana, o por lo menos una parte muy sustancial de ella. El mal se llama reducción de la catalanidad a una sola lengua y cultura, mientras se considera al castellano y a todo lo español como una amenaza y se priva de sus derechos lingüísticos a los catalanes castellanohablantes. El resultado es un modelo de “escola catalana en llengua i continguts” (se enfatiza siempre) que vive de espaldas a la realidad bilingüe no porque el catalán necesite para su progreso excluir al castellano de la educación sino porque para los nacionalistas la lengua de la mitad de los catalanes es un estorbo […] La inmersión, con la excusa de dar oportunidades a los niños castellanohablantes, de garantizar que todo el mundo aprenda catalán, como si solo hubiera un camino pedagógico para ello, lo que persigue es el sueño del monolingüismo.
Joaquim Coll (2019)

Una tontería… que es mucho más que una tontería: para Catalunya Ràdio, la selección española femenina de baloncesto no ha ganado el europeo. Quien lo ha ganado ha sido la selección española con cinco jugadoras catalanas y un entrenador también catalán. Para ellos no es lo mismo. La identidad .Cat hay que marcarla siempre y, además, enfrentada a otras. Por las mismas o similares razones, cuando el Barça (fútbol masculino) gane la Copa de Europa (si la gana, que está por ver), no lo ganará el Barça, sino el Barça dirigido por un entrenador vasco, una multitud de jugadores del resto de España y de otros países europeos y latinoamericanos, y con tres jugadores catalanes, dos de ellos nacidos en territorios comanches para el nacional-secesionismo y para el pijismo de Gerard Piqué, “el defraudador de Hacienda”.

Conviene repetirlo porque parece que siguen habiendo dudas: las características reales (más allá de las apariencias, distinción esencial para cualquier pensamiento crítico) de ERC, sus posiciones falsamente “izquierdistas”, su supuesta defensa de causas justas y fraternales, se ponen de manifiesto con su praxis, con lo realizado a lo largo de estos cuarenta años al lado o en los gobiernos de la Generalitat de Cataluña. ¿Hay alguna duda de que el partido de Barrera ha sido sostén esencial de gobiernos dirigidos por uno de los partidos neoliberales más corruptos de España, Europa y del mundo? ¿No forman parte del gobierno del supremacista hispanofóbico Joaquim Torra? Su aspiración lingüística queda recogida en estas palabras-resumen de Lluís Bassets: “sin un estado propio independiente, separado de España y enérgico en su acción de gobierno, dispuesto a imponer sin contemplaciones sus políticas lingüísticas, a las personas y a las tostadoras, no habrá normalidad para la lengua catalana” (En este mismo artículo -”Conversaciones políticas con mi tostadora” https://elpais.com/ccaa/2019/07/07/catalunya/1562503876_458468.html, Bassets apunta otra afirmación-conjetura: “Ha hecho más por la lengua catalana Rosalía con su rumba que los millares de indignados independientes monolingüistas con sus lamentos”. Yo no lo hubiera escrito así… pero ahí queda. Me olvidaba: se han formulado críticas desde sectores del nacional-secesionismo porque en esa rumba (o lo que sea) Rosalía habla de “cumpleanys” [https://www.youtube.com/watch?v=eQCpjOBJ5UQ], que es lo que a veces decimos algunos cuando hablamos sin pensar, y no de aniversari, la palabra correcta en catalán. ¿De verdad que hay para tanto?).

Las dos primeras citas de hoy nos ayudan a recordar cosas que no debemos olvidar (tengo algunos matices con respecto a la de Lluís Rabell pero no es importante). Coll dice verdades como puños en muy pocas líneas. ¿Por qué la izquierda sigue sin hacer caso en este nudo central? Misterio y complejo de Estocolmo o algo parecido. La imagen de Baez y Puigdemont pone los pelos de punta y enciende todas las alarmas. ¡A qué nivel de extravío político-cultural ha llegado un sector de la “intelectualidad progresista”! ¿Quién le ha explicado a la cantautora norteamericana la situación política de Cataluña? ¿Qué tendrá que ver la cosmovisión nacional-identitaria excluyente de Puigdemont con los ideales y valores defendidos por Baez a lo largo de los años? ¿Qué hacían los dirigentes, ahora mayores, de Convergència cuando ella y tantos otros luchaban contra la guerra del Vietnam?

Las recomendaciones de la semana:
1. Sobre la última propuesta (por el momento) de Roger Torrent, dirigente de ERC y presidente del Parlament de Cataluña: Lluís Rabell, “¿Claridad o embrollo?” https://lluisrabell.com/2019/07/06/claridad-o-embrollo/. La posición del autor (que yo no comparto en su literalidad ni en su forma de decir):
En lugar de dar vueltas a la manera de hacer un referéndum, mejor sería emplear nuestras energías en identificar aquellos ámbitos –por cuanto se refiere al autogobierno y al acomodo de Catalunya en un Estado plurinacional– en torno a los que podríamos establecer un pacto en el seno de la sociedad catalana y, luego, sellar un acuerdo con España. (Eso sí que valdría la pena refrendarlo). A no ser que en realidad se pretenda seguir indefinidamente con un “procés” que, para algunos, se ha convertido en un modus vivendi… y en una manera espuria de hacerse con cotas de poder. Hablemos claro.

Un complemento muy informado a tener muy en cuenta: Xavier Arbós Marín, “La ley de claridad: un trasplante difícil”(https://elpais.com/elpais/2019/07/08/opinion/1562581709_647086.html)

2. Una lúcida advertencia de un lector de rebelión, RCB, conocido por todos nosotros (las cursivas son mías):
La retórica progresista a la que recurre a veces el secesionismo y que quizás lo haga simpático a algunos diputados y senadores no debería llevar a engaño a nadie. El procés no es más que una manifestación del fenómeno histórico de desmantelamiento-mercantilización del estado en tanto que proveedor de servicios, es decir, del inmenso aparato estatal de servicios públicos de toda clase creado progresivamente no ya desde el final de la II Guerra Mundial, sino incluso mucho antes, desde las comunicaciones y la seguridad (sí, la seguridad: piénsese en las empresas privadas de seguridad) hasta la asistencia social. O, si se prefiere decirlo así, el fenómeno histórico de sustitución del estado proveedor por un estado regulador del marco general de la autorregulación de los agentes del mercado (nacional o global, en el caso de los gobiernos más poderosos).

Un proceso, nos recuerda RCB, impulsado por la globalización neoliberal tecnocrática, pero
aceptado también sin problemas por la extrema derecha del siglo XXI (aunque esta última prefiere un mercado, al menos un mercado laboral, reservado a los nacionales varones «normales», mientras los defensores de la primera, pongamos, los redactores de The Economist, no tienen una preferencia nacional tan acusada y no discriminan entre hombres o mujeres, ni por la orientación sexual ni por la procedencia). Y al igual que el derrumbe del sistema soviético produjo en su día procesos de desintegración estatal y social, el derrumbe de lo que queda del estado prestador directo de servicios públicos redistributivos seguramente provocará en Europa procesos de desintegración semejantes (aunque esperemos que menos violentos).

Cuando los secesionistas, concluye RCB, se proponen acabar con el Estado (español), realmente, sin quererlo, están traicionando su verdadero objetivo:
acabar, efectivamente, con el estado, en todo aquello que lo configura como garante de los derechos iguales de los ciudadanos y sustituirlo por un estado clientelar que sólo proporciona protección a algunos y muchos beneficios al empresariado afecto. Esto no debe preocupar tal vez a los miembros de las clases medias-altas y altas catalanistas y a los políticos, catalanistas o no, que no se planteen problemas de justicia social en serio, pero sí a todos los demás. Y para prueba de ello, léanse con mucha atención el anteproyecto de ley de contratación pública en materia de servicios sociales (cuya Exposición de Motivos, por cierto, ni se molesta ya en echar culpas a una ley estatal, que, en este caso, sería la última Ley de Contratos del Sector Público aprobada por el PP).

3. Se aprende mucho de las interioridades del mundo secesionista (incluidas manipulaciones, la fotografía con el ex primer ministro belga por ejemplo) en este artículo del pasado 6 de julio de Marcos García Rey, “Ramon Tremosa (CDC): «Hace falta un grupo capaz de decapitar a Mas y Junqueras» “
https://www.elconfidencial.com/espana/2019-07-06/9n-cataluna-ramon-tremosa-peticion-reventar-convergencia_2109543/?utm_campaign=BotoneraWebapp. ¡No les decepcionará!

4. Conviene hablar de Rosalía, aunque todo el mundo habla de ella: Laura Fàbregas, “El significado oculto de las uñas de Rosalía”. El politólogo Manuel Arias Maldonado y la antropóloga Leyre Khyal explican lo que hay detrás de este atributo tan peculiar de la joven artista que está revolucionando el mundo de la música”. https://cronicaglobal.elespanol.com/creacion/significado-oculto-unas-rosalia_259050_102.html. Un interesante comentario del profesor Miras:
Amigos: me permito enviaros un enlace con los comentarios que suscita el atuendo de Rosalía, precisamente por lo cómico de lo que dicen al respecto. Se basan en las uñas de Rosalía -ver la foto- y las defienden como transgresión, reafirmación, etc. Hasta ahí, nada que objetar. Lo ridículo viene cuando los comentaristas y el periodista dejan flagrantemente al descubierto su propia autocensura: porque es evidente que lo más notable de la pose de Rosalía no son sus uñas, sino su ademán taurino: un ademán típico de mucho ballet clásico español, y que imita al toro… pero ça c’est ne pas possible -que dirían Tip y Coll.

5. De interés: Francesc Valls, “Casinos, fantasía y autoengaño. Las mentiras siempre las paga el ciudadano, aunque a veces lo hace satisfecho gracias al autoengaño” https://elpais.com/ccaa/2019/07/06/catalunya/1562430701_277579.html.
Con los Presupuestos de 2017 prorrogados y con una completa parálisis legislativa, señala Valls, la gestión del Gobierno Torra no evoca precisamente la imagen de un país que se esfuerza por mejorar las condiciones de vida de una ciudadanía baqueteada por la crisis. Los datos, también aquí comentados en anteriores sabatinas, son elocuentes: 1. Uno de cada tres dependientes catalanes (73.000 personas) con grado asignado espera recibir la prestación que le corresponde. 2. Desde que se aprobó en 2006, 36.154 personas han fallecido sin haberse beneficiado de la ley, una vez vencido el plazo máximo desde la resolución favorable de su expediente. 3. Las listas de espera en la sanidad son interminables: 72,25 días de media para operaciones quirúrgicas; 74 días de promedio para acceder a una prueba diagnóstica; 97 días antes de tener visita con el especialista. “Cataluña se disputa con Madrid el honor de ser pionera en la privatización de la salud al tiempo que ambas comunidades compiten en austeridad, pues son de las que menor porcentaje del PIB destinan al ciudadano/paciente”. Cualquier atisbo de reformismo aportado desde ERC, señala, ha quedado fagocitado por la política de JxCat:
En otros terrenos de la supervivencia cotidiana, la realidad tampoco es alentadora. Cáritas ha puesto sobre el tapete que uno de cada tres vecinos del área de Barcelona carece de vivienda digna: vive realquilado en una habitación, en condiciones de hacinamiento, insalubridad o en los llamados asentamientos informales. Desde el 2000, según el Observatorio Metropolitano de la Vivienda, la renta familiar disponible bruta ha subido un 63,4%, mientras que el precio medio del alquiler -al que destinan los barceloneses un 43,5% de sus ingresos- lo ha hecho en un 127,7%. Es otro aspecto más de la precarización de las condiciones de vida. La tasa de riesgo de pobreza se sitúa en el 21,3% de la población, según la propia Generalitat, que al mismo tiempo continúa haciéndose trampas al solitario en la aplicación de la Renta Garantizada de Ciudadanía, prestación que desde 2017 solo se ha concedido a 13.080 personas, el 21% de las solicitadas.

6. Desde el realismo más razonable, sin falsedades ni engaños, llamando a las cosas por su nombre: Joaquim Coll, “Atrapados en el identitarismo” (la cita inicial esta extraída de este artículo). La inmersión, con la excusa de dar oportunidades a los niños castellanohablantes, de garantizar que todo el mundo aprenda catalán, lo que persigue es el sueño del monolingüismo. https://www.elperiodico.com/es/opinion/20190707/atrapados-en-el-identitarismo-articulo-opinion-joaquim-coll-7543505. Sus palabras de cierre, tan razonables como verdaderas y justas:
El drama es que la izquierda catalanista, aunque no comparte el objetivo monolingüe del nacionalismo, no quiere dar la batalla sociopolítica y prefiere refugiarse en la “flexibilización” del modelo. Tal vez no sea una mala estrategia porque el debate racional no es posible y la inmersión se ha convertido en un tótem de la catalanidad y un tabú político, reflejo de una sociedad atrapada en el indentitarismo. Socialistas y comunes temen que les acusen de comprar las posiciones de PP y Cs, que defienden el bilingüismo y la aplicación de las sentencias del TSJC. La inmersión pudo haber tenido sentido en entornos metropolitanos y por un tiempo limitado pero no como un modelo general y permanente. La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero.

Un artículo complementario: Mercè Vilarrubias, “Necesitamos nuevos consensos lingüísticos” https://elpais.com/elpais/2019/07/08/opinion/1562609880_309971.html. Finaliza así:
Debemos oponernos firmemente a esta deriva lingüística [Manifiesto Koiné, el bilingüismo mata, etc] y explicar las razones. Estas son algunas de ellas: porque no queremos que se use el catalán como arma política. Porque, para muchos, nuestra patria es el catalán y el español, como decía recientemente Rosa Cullell en estas páginas. Porque las lenguas no tienen propietario, y los independentistas deben cesar de actuar como si el catalán fuese de su propiedad. Porque, para que los hablantes de otras lenguas deseen usar el catalán, es imprescindible respetar la lengua materna de estas personas; tanto cuando esta lengua es el urdu o el chino como, lógicamente, cuando es el español.
Indudablemente, el actual uso del catalán como arma política, estrechamente vinculado al proyecto independentista, es el mayor riesgo que enfrenta la lengua en estos momentos. Son muchos los ciudadanos y ciudadanas que perciben ahora el catalán como una lengua antipática y politizada, que les excluye sin remedio. Todos aquellos que hablamos y amamos el catalán debemos sentirnos concernidos y decir no a esta deriva. Es necesario abrir un debate constructivo sobre nuestra convivencia lingüística para plantear y forjar nuevos consensos lingüísticos. Los que existían se han roto irremediablemente. [las cursivas son mías]

Otro más, con crítica del monolingüismo, del profesor de la Facultad de Trad. e Interpretación de la UAB, Albert Branchadell, “Sin novedad en Cultura”, El País-Cataluña, 11 de julio de 2019, p. 2.
Algunos datos que tal vez sean de su interés (de la IV Encuesta de Usos lingüísticos, realizada por la Dirección General de Política Lingüística de la Generalitat y el Instituto de Estadística de Cataluña): 1. El 94% de la población entiende el catalán. 2. Lo sabe hablar el 81,2%. 3. El 85,5% lo lee. 4. El 65,3% lo sabe escribir (el 31,5% en 1981, 33,8 puntos más, más del 10%% de incremento). 5. Porcentaje de la población que tiene el catalán como lengua madre o lengua inicial: el 31,5%. 6. El 52,7% -¡21,2 puntos más, el 70% aproximadamente!- tiene el castellano como lengua inicial. 7. El 2,8% hablan inicialmente ambos idiomas. 8. Persona con otros idiomas como lengua inicial: el 10,8%. 8. Uso del catalán de un día cualquiera; el 76,4% de la población adulta. 9. Personas que inician sus conversaciones en catalán: 70,6%. 10. Como lengua de identificación: 46,6% castellano, 36,3% catalán.

7. Por la misma senda: de las leyes (incumplidas) y de la realidad realmente existente: Juan Claudio de Ramón, “En la escuela”. Ningún centro en Cataluña cumple con el mínimo legal de 25% de horas en lengua castellana en asignaturas troncales y con el material didáctico en esta lengua. https://elpais.com/elpais/2019/07/08/opinion/1562587199_763415.html?id_externo_promo=enviar_email. Una de sus observaciones:
Es interesante observar que el curso que viene 75 centros catalanes -61 públicos- sí ofrecerán un tercio del horario lectivo en lengua francesa, por lo que el problema no parece ser el deseo de salvaguardar a todo trance la inmersión total en catalán, sino asegurar la radical exclusión del español, lazo afectivo con España que no conviene potenciar. Lo corrobora que casi el 100% de los proyectos lingüísticos -que abundan en consideraciones identitarias, a veces de carácter étnico, como el que da en distinguir entre alumnos catalans y alumnos castellans-espanyols- vete el uso del castellano en todos los ámbitos del centro: aula, pasillos, patio o comedor. No parece del todo infundada así la leyenda, que siempre costó creer, de que el nacionalismo fiscaliza la lengua que usan los alumnos en el recreo (un informe de Plataforma per la Llengua revela que en zonas urbanas los alumnos usan con preferencia el español; se desconoce cómo se obtuvieron los datos).

¿Exagera el autor cuando escribe “asegurar la radical exclusión del español, lazo afectivo con España que no conviene potenciar”? Me temo que no. Es parte de la estafa que denunció hace unos días Javier Cercas.

8. Un buen artículo sobre lo que está detrás de la superficies de las Diputaciones en .Cat: Paola lo Cascio, “Lo que esconde la polémica sobre la Diputación de Barcelona”. Lo que realmente se está jugando con el control de esa institución es la manera de imaginar en las próximas décadas cuál será el papel del área metropolitana de Barcelona, en Cataluña y en España. ¡Nada menos!. https://elpais.com/ccaa/2019/07/09/catalunya/1562688022_683631.html. Una de sus reflexiones:
Quedó la famosa la frase contenida en una de las cartas que se enviaron Pujol y Maragall en los momentos más duros del conflicto sobre la CMB, donde el antiguo president decía: “Las ciudades hanseáticas eran una ciudad poderosa, fundamentalmente un gran puerto comercial (…) y prácticamente nada más. No tenían hinterland. No son un país. Nosotros queremos que Cataluña sea un país”. El mensaje era claro: el nacionalismo conservador catalán no permitiría visiones alternativas del territorio que generaran otros imaginarios que no fueran los “patrióticos” tradicionales. En realidad esto se ha mantenido a lo largo de las décadas como una constante: las declaraciones del propio Torra sobre el hecho de que Barcelona ya no es la capital del país (y lo sería Girona) es la degeneración de esa misma manera de pensar en un contexto -ahora sí- de resurgir de repliegues identitarios. Y, sin embargo, la cuestión vuelve, porque la realidad es tozuda y nos dice que a pesar de los nostálgicos de Westfalia (los de aquí, y los de media Europa), las ciudades metropolitanas tienen y tendrán un papel decisivo desde un punto de vista político, económico, social y cultural. En Madrid esto lo entendieron rápido: de hecho la Comunidad Autónoma de Madrid ya funciona hace tiempo como una especie de distrito federal. La cuestión es ahora si las izquierdas -la que probablemente ostentará la presidencia de la Diputación, y la que está liderando el ayuntamiento de Barcelona (y que ostentará la presidencia de la AMB)-, no se dejarán llevar por las polémicas de superficie, serán capaces de mirar a los retos reales que tiene la Barcelona metropolitana y encararán con fuerza la construcción de un actor institucional poderoso, novedoso, solvente y democrático. (Las cursivas son mías).

9. Un ejemplo más, de manual, del despiste morrocotudo de la izquierda, de hablar de algo que no se conoce bien, con lenguaje y esquemas secesionistas en todos sus compases: Sato Díaz, “Ruptura IU-EUiA, otro episodio en la relación entre las izquierdas españolas y catalanas”. http://www.cuartopoder.es/espana/partidos-politicos/2019/07/03/ruptura-iu-euia-otro-episodio-en-la-relacion-entre-las-izquierdas-espanolas-y-catalanas/. Sus palabras finales: “Un episodio más. El hilo rojo de la historia sigue su camino. Un camino de alejamientos y aproximaciones en el caso de la izquierda española y catalana. Dos realidades nacionales, dos universos políticos, tacticismos y prioridades diversas. Incomprensión, a veces, Madrid-Catalunya. Catalunya-Madrid.” Toda la hermandad de la lucha antifascista y en años posteriores en el baúl del olvido; todo el énfasis en diferencias exageradas.
Un comentario del historiador José Luis Martín Ramos, alguien que conoce muy bien el tema:
El relato de la ruptura en EUiA es sesgado, olvida como Nuet tomó una decisión unilateral y manipuló EUiA. Lo sabes [SLA] mejor que yo y lo puedes replicar mejor.
En cuanto al desencuentro Cat/Esp PSUC/PCE hay que precisar mucho; en efecto hay diferencias políticas durante la guerra, que no tienen que ver tanto con la cuestión nacional como con las políticas de retaguardia y algún aspecto de política militar, aparte de que en ese momento el PSUC solo estaba adherido a la Internacional Comunista y era un partido en proceso de construcción.
Se olvida que el acuerdo de 1939 de entrar en la IC se hace por su calidad de partido unificado y constituyendo con el PCE un Comité conjunto para aplicar una sola línea política en toda España.

Martín Ramos nos recuerda que tras la disolución de la Internacional se produjo una tendencia de la dirección del PCE (Dolores Ibarruri, Vicente Uribe) a integrar al PSUC como organización regional del PCE que nunca llegó a prosperar.
Lo de Santiago Carrillo -l’asa de tots els cops- es manifiestamente falso: es Carrillo quien en 1944 establece la separación de nuevo de los militantes del PSUC y del PCE en el exilio francés, que desde 1940 se habían integrado en una organización única de comunistas españoles en la clandestinidad y la resistencia.
La crisis de 1949 es compleja, tiene el factor de las relaciones entre PSUC y PCE, que siguen siendo organizaciones propias con un compromiso de política única, expresado en los intercambios de presencia en las direcciones, y con el acuerdo de seguir el criterio del movimiento comunista – cuando un militante del PCE se instala en Cataluña pasa a formar parte del PSUC, automáticamente y al revés. Desde luego la emigración y la clandestinidad crean momentos de confusión, con organizaciones locales del PCE autoconstituidas en Cataluña, que así que son conocidas por la dirección se disuelven inmediatamente para integrarse en el PSUC; un hecho que, por otra parte, fue minoritario y disperso.

La crisis de 1949 tuvo también otro factor importante:
el rechazo de Comorera a adoptar la nueva orientación política que se está tomando, que significa abandonar la acción guerrillera y pasar a la penetración en las instituciones de representación corporativa social del régimen. Cuando a mediados de los sesenta, desde el PSUC, Gregorio López Raimundo plantee en el Segundo Congreso del PSUC, en 1965, si ha llegado el momento de que el PCE y el PSUC constituyan un solo partido, de acuerdo con la tesis leninista de un estado, una clase y un partido (por tanto, no por prurito nacionalista español), la reacción interna en el PSUC es acogida por Carrillo, que frena la sugerencia.
Con motivo del XXXV aniversario el ejecutivo del PSUC hizo una declaración explícita del carácter independiente del partido, y de su identidad con una misma clase y un mismo estado.

Hasta aquí las recomendaciones. Centrémonos en el tema de hoy. Es el profesor Joaquín Miras quien toma la palabra; yo suscribo sus reflexiones, sin apenas matices.

Sin pretender «pasar de la anécdota a la categoría», que eso le tocaba a Ortega y Gasset, “sí me atrevo a señalar varias cosas”, señala el profesor Miras:
Antes de que los separatistas hubieran decidido comenzar su lucha final, y hubiesen mostrado a las bravas y descaradamente su supremacismo, su desprecio y odio a quienes no piensan como ellos, antes de que se hubiese producido el escarnio -que hemos vivido- contra quienes no somos de ellos, antes de que hubiesen cometido ese colosal, disparatado, error de cálculo, consecuencia de su ceguera, que es muestra de su prepotencia y desprecio a la mayoría social catalana, no hubiera habido la condiciones como para que una niña de una escuela pública de un barrio marginal de Terrassa, que es un mundo donde la gent de casa bona es separatista y donde llegó a haber células de ETA -ambient d’antuvi, el ambiente de hace años- protegidas por las familias “rovell de l’ou” (las “esenciales”, las importantes) de Terrassa-, se hubiese atrevido a enfrentarse con una profesora separatista en clase. Hay que situarse, no en Nou Barris o en l’Eixample de Barcelona, no en Santa Coloma de Gramenet, o L’Hospitalet, sino en ese rincón provinciano, en esa sociedad casposa y cofoi [satisfecha] del interior, dominada por las mismas elites desde siempre, donde la clase política y los segmentos cultivados que se dicen de izquierdas proceden del mundo social del franquismo, para poder situar y comprender la ira indignada de la «senyo» y la osadía de la niña: o sea, el nuevo ambiente que se respira en barrios y familias de extrarradio, sin los cuales ella, la alumna, no hubiese «osado» plantar cara a la senyo del llacet, misionera que predicaba en tierra de infieles.

La sociedad catalana está rota, comenta -grita, incluso- nuestro documentado filósofo hegeliano (¡no se pierdan el artículo que ha publicado en El Viejo Topo de julio agosto1), “se la han cargado ellos”.
Pero es que esa anécdota muestra que esta sociedad nunca volverá a ser el cortijo de una minoría que hace lo que quiere con una mayoría de acollonidos y acollonidas [acobardados y acorbardadas] que ellos dominan: el caso de la niña es ejemplo. Hay profecías cuya sola enunciación destruye se posibilidad de cumplimiento y el separatismo es una de ellas -la profecía exige siempre un profeta, que procede de una elite superior, la casa de faraón, el comité central…-.

Pero esto, prosigue, es solo parte de lo que creo que muestra el caso.
El caso muestra que el grave problema de la sociedad catalana no es el de su «encaje» en España. Si así fuese, la cosa sería asunto de leyes. El problema es interno. Y -disculpadme- convertirlo en asunto solo de encaje legislativo, que es algo que hemos querido creernos desde siempre los de la izquierda, es un tremendo error, además de ser un desprecio contra más de la mitad de la población catalana, que queda excluida de esa propuesta, y que no está por tales cosas que se sepa.

Un giro personal:
Y ahora paso a hablar, ya, en primera persona, de mi experiencia como nacido en Cataluña (1953) y militante del PSUC en la clandestinidad -finales del 73-. Cuando me paro a contemplar mi biografía en lo que respecta al asunto del nacionalismo, siento una profunda vergüenza y autoindignación: la de haber sido siempre un negrito tío Tom bueno que pedía al pintor que pinta con amor angelitos que también pintase angelitos negros, negrito que tenía el alma blanca. Y haber aceptado sin abrir boca que los nacionalistas utilizaran el régimen de las Autonomías -que es el encaje legislativo existente- como instrumento para pisotear las leyes, crear una escuela fanatizadora, una TV y una prensa adeptas como las del franquismo, y un mundo social encanijado y encanallado, corrupto, y mafioso en una palabra. Porque lo hicieron usando partidistamente la legalidad, la legalidad del estado de las autonomías.

Por esto, por todo esto, sostiene Joaquín Miras que no hay salida actual que no sea la de la derrota política de una de las dos partes en contienda.
Y por eso creo que la oferta de nuevos tipos de «encaje» legislativo, el federalismo o el que sea, mientras en nuestra sociedad catalana no haya un firme arraigo de la democracia y las libertades, mientras no haya igualdad de libertades, libertades civiles iguales, reconocimiento de todo ciudadano como un igual, no se resolverá el problema. «Reconocimiento», de todos por todos, que quiere decir, qué es: que si yo digo, porque lo pienso, que la escuela catalana es fanatizadora, y si lo piensa y dice una mayoría…; que si yo exijo y lo exige una mayoría, la igualdad lingüística, etc. esas opiniones no puedan ser tachadas de fascismo, sino que, por el contrario, esas opiniones deban tener repercusiones políticas prácticas. Repito que, mientras no se dé eso, no hay posibilidad de que se resuelva el conflicto -ya no-, que cualquier cesión en el marco legislativo que no haya abordado previamente esto, es dar alas al enemigo y poner en manos de esta gentes más instrumentos al servicio de su despotismo.

Con mayor claridad si cabe:
En lo que a mi hace, yo siempre fui federalista, pero ahora no lo soy. Tampoco soy lo contrario. No excluyo que el federalismo pueda ser un medio posible -accidentalismo- , pero «para después»: una vez haya igualdad civil en Cataluña, algo que, me perdonen ustedes, yo no siento tener.

Pero no puede ser la fórmula, señala el autor de “Hegel para marxistas”, que se nos ocurre por temor a los mafiosos de siempre y como medio para tratar de apaciguar a la bestia.
Creo que lo primero es reclamar democracia: y que es un síntoma de nuestro complejo de Stokolmo que no sepamos que lo que eso implica es exigir una ley electoral estrictamente proporcional y de circunscripción única, para Cataluña, en el caso de Cataluña- también para las elecciones generales-, y no los referéndums. Y que solo si hay reconocimiento de igualdad de derechos civiles en esta sociedad catalana, y una vez la haya y esté claro que el cambio de instrumental jurídico no va a ser empleado otra vez, por parte de la minoría supremacista para lograr sus fines, podemos ponernos a pensar en encajes legislativos. No se puede poner el carro delante de los bueyes. Lo que queda por delante es largo y duro, y lo será mucho más si no nos lo tomamos en serio: hay que plantar cara y lograr la derrota política de esas fuerzas, antes de poder crear una integración social de todos. Esta es mi leal opinión, y deseo ser leal aquí entre amigos; n absoluto deseo provocar una bronca entre nosotros.

Miras finaliza con un fuerte abrazo a todos. Yo hago lo mismo que él y añado una información sobre el amianto en el metro barcelonés facilitada por el incansable y más que admirable Paco Báez, y con lo que será una de las consignas de los próximos meses en .Cat.: “Sólo la independencia detiene la represión.” y palante, para el lío, la secesión y el enfrentamiento entre nosotros.

Las informaciones sobre el amianto (con novedades cuantitativas): MÁS TRABAJADORES DEL METRO AFECTADOS POR EL AMIANTO INSTALADO.
1. https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20190710/metro-barcelona-amianto-trabajador-tmb-7548101.
2. https://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20190710/463406418233/tmb-reconoce-primer-trabajador-activo-enfermedad-amianto.html.
3. https://www.20minutos.es/noticia/3699140/0/tmb-detecta-dos-nuevos-afectados-por-amianto-en-el-metro-de-barcelona-y-ya-son-27/.
4. https://www.catalunyapress.es/texto-diario/mostrar/1477063/tmb-eleva-27-afectados-presencia-amianto-metro-barcelona.

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