«El científico rebelde» de Freeman Dyson

Ando ojeando estos días un libro de Freeman Dyson, El científico rebelde, publicado por Debolsillo en 2010 con traducción de Mercedes García Garmilla, que bien vale una relectura… O una lectura si es el caso. Recomendable, muy recomendable. Habla, entre otras muchos asuntos y autores, de grandes científicos: Joseph Rotblat, Richard Feynman, Desmond Bernal, etc.

Copio las palabras con las que este gran científico-filósofo finaliza su prólogo:
El científico que describió con más elocuencia el papel del rebelde en la ciencia fue el paleontólogo Loren Eiseley. Por desgracia, Eiseley no tiene ningún capítulo en este libro [El científico rebelde]… El más personal de todos sus libros es su autobiografía, All the Strange Hours. En ella Eiseley explicaba por qué era un rebelde, por qué era un poeta, por qué sentía menos afinidad con sus colegas académicos que con un prisionero huido de la cárcel durante una noche de invierno y perseguido hasta morir en la nieve. La imagen que tenía Eiseley de un preso desangrándose en la nieve, o la que tenía Day Lewis de los marineros españoles pudriéndose en una cárcel franquista, son imágenes de la condición humana que resultan tan válidas hoy día como lo fueron hace sesenta años.

Abre precisamente el libro con una dedicatoria a sus maestros -Eric y Cordelia James, una bella historia detrás- y con unos versos de Cecil Day Lewis, el padre del gran actor británico Daniel Day-Lewis: «Gran semblante, cuerpo frágil: has muerto. Pero habitas/ en la sombra y los destellos,/en todos los rasgos suaves de un paisaje campestre que/ albergó solícito tu escenario tragicómico;/ y en nosotros, pues fuiste afectuoso y tus ojos estaban/ llenos de vida.»

 

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