El comentario de un amigo

No es propiamente un artíuculo y no es mío. Es una nota de un amigo que  seguro que será de su interés. Fechada el 17 de julio:

Querido Salvador:
No debe pasar inadvertido el reciente decreto-ley de la Presidencia de la Generalitat de Cataluña que usurpa atribuciones estatales y parece permitir, llegado el caso, al presidente catalán decretar el confinamiento de grado máximo -el anterior a la fase 0, el del Real Decreto 465/ 2020 de 14 de marzo, amparado por la ley orgánica de los estados de alarma, excepción y sitio- para cualquier territorio de Cataluña. Nótese cómo en este caso el confinamiento devendría, en parte, una opción autoritaria -a fin de cuentas en su grado máximo se asemeja bastante a cosas como el arresto domiciliario o el tercer grado penitenciario, según desarrolle uno un trabajo esencial o no-, por muy necesario que sea desde una perspectiva epidemiológica (conviene subrayar que el confinamiento no es un bien, como algunos han acabado pensando al parecer, sino un mal necesario, pero mal, a fin de cuentas y, en ese sentido, no es deseable que se convierta en la política de salud pública normal, en la principal política de salud pública disponible para afrontar epidemias). Como he dicho, el confinamiento previsto implícitamente en el reciente decreto-ley de la Generalitat (¡que no es una ley parlamentaria, sino una decisión exclusiva del poder ejecutivo!) puede ser visto como una opción autoritaria, una alternativa autoritaria. ¿Una alternativa a qué, se podría preguntar en este momento? Pues muy sencillo: a una política de priorización de los servicios sanitarios y de salud públicos. Baste con saber que Cataluña es, con diferencia, la C.A. que menos porcentaje de su presupuesto y del PIB dedica a Sanidad. Además, por referirse a un dato más reciente, los profesionales sanitarios indicaron, cuando ya había trascendido la mala situación en Lérida, que se requería trece veces más rastreadores sanitarios de los existentes. Para el gobernante es muy sencillo decretar de un día para otro confinamientos y sancionar a los infractores. Mucho más difícil es convertir la inversión en servicios sanitarios y de salud públicos en una prioridad (por encima, por supuesto, de la secesión). La impresión que uno puede tener legítimamente es que Torra ha aprovechado la situación generada en buena medida por la propia insuficiencia de recursos sanitarios de la que su gobierno es corresponsable para atribuirse los poderes correspondientes al estado de alarma previstos en la legislación estatal. Supongo que para él es un paso más hacia una futura independencia (y una medida que refuerza su poder: él, que cuando fue puesto en la presidencia de la Generalitat, decía que sólo estaba en ella de paso).

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles ecosociales.

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