«El prolongado ascendiente del petróleo en la política estadounidense hacia Oriente Medio» de Michael T.Klare

Una traducción de Sinfo Fernández para rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=258334. Muy recomendable.De mucho interés. Una de las consideraciones del profesor de estudios por la paz y la seguridad mundial en el Hampshire College y colaborador habitual de TomDispatch.com:
«A pesar de todo lo que se ha dicho acerca del cambio climático y el papel del petróleo entre sus causas -y del enorme progreso conseguido al hacer funcionar la energía solar y eólica en la red- seguimos atrapados en un mundo notablemente dependiente del petróleo. Para comprender esta realidad, todo lo que hay que hacer es leer la edición más reciente de «Statistical Review of World Energy» del gigante petrolero BP, publicada el pasado junio. En 2018, según ese informe, el petróleo aún representaba, con mucho, la mayor parte del consumo mundial de energía, como ha venido sucediendo todos los años durante décadas. En total, el 33,6% del consumo mundial de energía del año pasado estaba compuesto por petróleo, el 27,2% por carbón (en sí mismo, una desgracia mundial), el 23,9% por gas natural, el 6,8% por hidroelectricidad, el 4,4% por energía nuclear y un mero 4% por energías renovables.»

Sus palabras de cierre:
«Así sigue sucediendo hoy en día. De ahí la actual crisis en curso en el golfo Pérsico, con sanciones feroces de Estados Unidos a las ventas de petróleo iraní y gestos iraníes de amenaza hacia el flujo regional de petróleo en respuesta. «Haremos que el enemigo entienda que nadie puede utilizar el estrecho de Ormuz», dijo Mohammad Ali Jafari, comandante de la Guardia Revolucionaria de élite de Irán, en julio de 2018. Y los ataques contra dos petroleros en el golfo de Omán, cerca del la entrada al estrecho de Ormuz del 13 de junio, podrían haber sido una expresión de esa política, si, según cuenta Estados Unidos, fueron los miembros de la Guardia Revolucionaria quienes los llevaron a cabo. Es probable que cualquier ataque futuro solo estimule la acción militar de Estados Unidos contra Irán en seguimiento de la Doctrina Carter. Como expresó el portavoz del Pentágono, Bill Urban, en respuesta a la declaración de Jafari: «Estamos dispuestos a garantizar la libertad de navegación y el libre flujo del comercio allá donde lo permita el derecho internacional».
Tal como están las cosas hoy, cualquier movimiento iraní en el estrecho de Ormuz que pueda presentarse como una amenaza al «libre flujo de comercio» (es decir, el comercio del petróleo) representa el disparador más probable para la acción militar directa de los Estados Unidos. Sí, la búsqueda de armas nucleares por parte de Teherán y su apoyo a los movimientos chiíes radicales en todo Oriente Medio se citarán como evidencia de la malevolencia de su liderazgo, pero su verdadera amenaza será al dominio estadounidense de las rutas petroleras, un peligro que Washington considerará la madre de todos los ataques y que deberá erradicar a cualquier coste.
Si Estados Unidos va a la guerra con Irán, es poco probable que escuchen la palabra «petróleo» en labios de los funcionarios de la administración de Trump, pero no se equivoquen: esa palabra de ocho letras se encuentra en la raíz de la crisis actual, por no hablar del destino del mundo a largo plazo.»

 

 

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