Entrevista a Álvaro de Rújula sobre Disfruta de tu universo, no tienes otra opción (*II)

Entrevista a Álvaro de Rújula sobre Disfruta de tu universo, no tienes otra opción (*II).
«Para saber si hay una verdadera teoría del todo, yo esperaría primero a verla.”

Álvaro de Rújula nació en Madrid, donde estudió Física y obtuvo su doctorado. Ha trabajo en Italia (Centro Internacional de Física Teórica, Trieste), Francia (Instituto de Estudios Científicos Avanzados), Estados Unidos (Universidades de Harvard y de Boston, MIT) y en la Organización Europea para la Investigación nuclear, el CERN (desde estudiante de verano hasta director de la División de Teoría). Actualmente también forma parte del Instituto de Física Teórica de la Universidad Autónoma de Madrid (IFT/UAM/CSIC).
En los años setenta del pasado siglo, el profesor De Rújula contribuyó a la consolidación del modelo estándar de la física de partículas, principalmente la cromodinámica cuántica y sus quarks encantados. También ha realizado trabajos sobre neutrinos (las mediciones de la masa y la tomografía de la Tierra), la ausencia de antimateria en el universo, cómo encontrar el bosón de Higgs, etc.
En Los Libros de la Catarata (junto con la Fundación Areces y la Real Sociedad Española de Física) ha publicado recientemente Disfruta de tu universo, no tienes otras opción.

Nos habíamos quedado en este punto. “La física es un arte” es el título del primer capítulo del libro. ¿Qué tipo de arte es la física?

Dice la definición #1 de “Arte” en el diccionario de la Real Academia:
1. Capacidad, habilidad para hacer algo. ¡Ahá!, veo difícil estar más de acuerdo.
La definición #2: Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoro… es más acorde con la astucia con la que el entrevistador me pone las cosas difíciles.
Menos mal que las dos siguientes definiciones de “arte” me sacan las castañas del fuego:
3. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer algo. 4. Maña, astucia.

De acuerdo: la física es un arte. Hablas en este capítulo de la belleza de las ecuaciones que describen el universo. ¿Qué belleza observas, por ejemplo, en la ecuación E = m.c2?

Al parecer no fue Oscar Wilde el primero en decirlo, pero si el más eficaz en popularizarlo. Me refiero al dicho: “Beauty is in the eyes of the beholder”. Con decir eso me lavaría las manos, pero diré algo más. A mis ojos la formula es tan bella como las primeras cuatro notas de la 5ª Sinfonía [de Beethoven, claro] o la primera frase de Cien años de soledad. Pero, por supuesto, en muy otro sentido. Una belleza de la famosa ecuación es que nos descubre que dos cosas aparentemente tan distintas (masa y energía) son dos aspectos diferentes de lo mismo (la velocidad de la luz sólo es un factor de conversión de unas unidades a otras, como de pesetas a euros). Einstein dijo durante un tiempo que masa y energía son lo mismo, pero, ¡más bello aún! esa afirmación es falsa, se pasó de listo (sólo para un objeto en reposo son la energía y la masa lo mismo, en distintas unidades). Por cierto, es peligrosísimo decir lo que acabo de decir (que Einstein no era infalible), como cuento en el libro. Y después de todo, aunque la “c” de la formula sea un factor de conversión, no deja por ello de ser, sorprendentemente, la velocidad de ¡la luz! Sin ella no habría beholders. Nos quedaríamos sin casi toda la Beauty.

Doy las referencias de esas críticas nada amables a tus “herejías” sobre Einstein: “El significado de E=m.c2 en https://www.youtube.com/watch?v=gMRsSbFNsyM y “6 errores de Einstein” en https://www.youtube.com/watch?v=C2J6RvykSDI
¿Por qué, como tú mismo indicas, las leyes fundamentales de la naturaleza son elegantes y concisas? ¿En todos los casos?

Como no sé la respuesta, contesto a esto, medio en broma, en el libro. Pero de modo demasiado extenso como para repetirlo aquí. Un ejemplo si daré: Einstein postuló que “la aceleración y la gravedad son localmente equivalentes”. Conciso sin duda; inelegante, sin duda no. Pues de esta curiosa afirmación se siguen las leyes de la teoría de la gravitación de Einstein —la llamada Relatividad General. Dichas leyes se resumen en una sola ecuación. La ecuación es sencillísima. Extraer sus conclusiones lo es mucho menos. La teoría de la Relatividad General predice o explica, por ahora sin falla, gran parte de todo lo que entendemos a un nivel fundamental, incluyendo los objetos más de moda: los agujeros negros, las ondas gravitatorias, el universo en expansión acelerada, tu GPS… No conozco ejemplos de leyes fundamentales de la física que no sean elegantes y concisas.

¿La sociedad española valora suficientemente la ciencia?

No. Pero no es la única. Entre las consecuencias del Covid-19 cabe esperar que algún día tengamos los resultados de un estudio comparativo de la valoración de la ciencia en diversos países. Y de su correlación con otros temas, como la calidad de la sanidad pública.

¿Tu conjetura es que a mayor valoración de la ciencia por la ciudadanía, mayor calidad de la sanidad pública en ese país?

Eso conjeturo. Veremos si tengo razón.

Permíteme un intento de falsación de tu hipótesis. En Cataluña, como en otras comunidades españolas, en absoluto somos diferentes del resto, hay una fuerte valoración positiva de la ciencia por la ciudadanía, sin embargo, en estos últimos diez años, la sanidad pública catalana ha perdido su fuerza y calidad por las privatizaciones y las políticas neoliberales de los gobiernos de la Generalitat. Tú trabajas en la Autónoma de Madrid y por lo que sé también en Madrid pasa tres cuartos de lo mismo. En resumen: se da A (buena valoración) pero no se da B (buena calidad de la sanidad).

Hablaba de un estudio comparativo dando por supuesto que sus resultados fueran estadísticamente significativos. Un ejemplo A y B en solo dos sitios no son un tal estudio. También hablé de correlación con otros temas (en plural). En eso eres tú quien encuentra algunos temas que, por supuesto, juegan un papel esencial. Y no sé hasta que punto es cierto que catalanes y madrileños valoren positivamente la ciencia, pero lo que si parece claro es que los políticos que citas tienen otras prioridades.

Por cierto, saliéndome del guión, ¿qué opinión te merece la calidad de la sanidad pública española? ¿Ha estado, ha podido estar, a la altura de estas difíciles circunstancias que estamos viviendo?

Repito: no soy un omnisciente tertuliano. Así que tendré que contestar saliéndome también del guión y metiéndome donde no deberías llamarme, en arenas muy movedizas que no son de mi especialidad profesional.
Algunos países han podido y sabido responder a tiempo y bastante bien a la Covid-19. Por ejemplo Alemania, un país con gobiernos de coalición y 16 länder —casi 17 “autonomías”— además de alguien al timón que no es solo mujer, sino también doctor en física/química. En muchos otros países los políticos han desperdiciado una ocasión única de quedar bien. Al referirme anteriormente a la sanidad pública estaba sobre todo pensando en los Estados Unidos, la poca que tienen y el peligro que corre de desaparecer o privatizarse.
Hablando de privatizaciones es inevitable acordarse de las que en algunos sitios sufrieron las residencias de ancianos. La calidad de la sanidad pública española puede, como todo, mejorarse, pero la de las citadas residencias sería difícil de empeorar, no sólo en España. Algún día el gerontocidio será un crimen perseguido por el Tribunal de La Haya.

¿Por qué son tan pocos los Premios Nobel españoles de ciencia?

La razón evidente es que España no tiene una secular, sólida y sistemática tradición científica. Pero hay en esto otro aspecto que no suele destacarse. En ciencias muy “individuales”, como la física teórica, los Nobel se conceden con frecuencia por trabajos hechos por autores extremadamente jóvenes, en muchas ocasiones por sus tesis doctorales. Quienes los reciben, creo, aprovechan un equilibrio entre una buenísima educación universitaria y suficientemente pocos prejuicios, que se van adquiriendo con la edad y frenan las ideas revolucionarias. En España, hasta hace poco, teníamos sólo malas universidades y prejuicios a granel, no sólo científicos. Las universidades han mejorado, pero sufren ahora más que nunca la aplastante dictadura de la burrocracia, así, con dos erres.
Por cierto, a muchos periódicos españoles les encanta “adelantar” el nombre de algún español al que le darán, por ejemplo, el Nobel de Física. A paletos no nos gana casi nadie.

Prejuicios a granel, dices, y no sólo científicos. ¿A qué tipo de prejuicios te refieres?

Déjale al amable lector contestarse a sí mismo alguna de las preguntas con respuestas evidentes. Ya me has hecho ejercer más de lo suficiente de repelente niño Vicente.

Al hablar de Einstein recuerdas que el gran físico-filósofo alemán, tras el descubrimiento de las leyes de la relatividad general en 1915, pasó el resto de su vida luchando, sin éxito, por encontrar una teoría unificada de la gravedad y el electromagnetismo. ¿Seguimos en esa búsqueda? ¿Por qué es tan importante la unificación de ambas teorías? ¿Sería la teoría unificada del todo?

A mí no se me ocurriría decir que Einstein era un filósofo. Ni que era alemán, ya que renunció a esa nacionalidad en cuanto pudo, a la tierna edad de 17 años. Opino que ninguno de esos calificativos le hubiera agradado a Einstein.

Rectifico en lo de alemán, gracias por la observación. Pero no estoy tan seguro en que Einstein no fuera también un gran filósofo pero, si quieres, lo dejamos en físico.

Seguimos en esta búsqueda de “teorías del todo” por el motivo de que históricamente todas las unificaciones han sido pasos importantísimos en física, y grandes éxitos [Que fuese también ese el caso en política. Amén]. Además la gravedad y el electromagnetismo tienen mucho en común, es tentador pensar que son aspectos de una misma cosa, las teorías están “pidiendo a gritos” hermanarse.
No sería la teoría unificada del todo, ya que le faltarían las interacciones débiles y fuertes. Y para saber si hay una verdadera teoría del todo, yo esperaría primero a verla.

Para un científico como tú, ¿resultan de algún interés las discusiones, reflexiones y aportaciones de disciplinas humanísticas afines como la filosofía de la ciencia o la historia de las ciencias?

La filosofía de la ciencia no. La historia de la ciencia sí: es motivante. Son opiniones de un no-contribuyente a esos temas, tomémosnoslas de nuevo cum grano salis.

Déjame insistir en este punto. ¿Leer a Popper, Kuhn o Koyré, por citar a clásicos de esas disciplinas, ayuda a un científico en activo en su trabajo como investigador?

A mí no. Tal vez porque dejé a medio camino mis estudios universitarios de filosofía. Quizás porque mis profes no habían llegado ni probablemente hubieran —por aquel entonces— nunca llegado a los citados autores. Así que, de nuevo, mi opinión es la de un profano. Quizás supe de los autores que citas demasiado tarde. No conozco ningún científico a quien leerlos le haya activamente ayudado. Haberlos, ¿haylos?

Pues no lo sé, tendría que documentarme más. Tarea pendiente.
El método científico, comentas en el capítulo IV del libro, funciona como un simple, y por ahora inacabado, programa informático. Las instrucciones del programa son las siguientes: 1. Aceptar, quizás provisionalmente, algunos conceptos como fundamentales. 2. Definirlos empíricamente (es decir, en términos prácticos). 3. Exigir que las relaciones conceptuales entre los conceptos sean consistentes con las observaciones. 4. Seguir ese camino, y si no funciona, volver al paso 1 para empezar de nuevo.
¿Los descubrimientos científicos siguen de hecho siempre ese guión? Pienso, por ejemplo, en la postulación del neutrino por parte de Pauli para salvar la ley de la conservación de la energía.

Excelente ejemplo. Como Pauli no logró encontrarle un punto débil a la conservación de la energía (establecida por los puntos 1 a 3) tuvo que aceptar el punto 4, irse al 1 y añadir algo nuevo: una partícula casi invisible. El método científico sobrevive a este challenge. Tendrás que buscarle otros.

Pruebo de nuevo: ¿el descubrimiento de la ley de evolución por Darwin responde también a ese método? ¿Encaja con el descubrimiento onírico de la estructura en anillo del benceno por parte de Kekulé?

El diario de Darwin está lleno de ejemplos de como se sorprendía de las propiedades que observaba, por ejemplo, en ruiseñores de diferentes islas o que había antes visto en tierra firme. No eran tan parecidos unos a otros como al inicio él sospechaba. Le falló pues el punto 3 del método, se pasó al punto 4 y tuvo que irse al 1 y añadir algo nuevo: la evolución de las especies. El guión de siempre.
Del descubrimiento de la estructura del benceno no sabía nada y no lo voy a googlear. Supongo que quieres que te diga que ni en sueños deja un científico de emplear el método científico…

Has adivinado mi intención. ¿Por qué, según señalan muchos autores (Feynman entre ellos), resulta tan incomprensible, inquietante o difícil la mecánica cuántica?

Porque no tenemos experiencias de “la vida diaria” que nos acostumbren a ella. En esto Feynman, como era su costumbre, hablaba medio en broma, medio en serio. Él mismo inventó la formulación más intuitiva con la que resolver muchos problemas e “inquietudes” de la mecánica cuántica, basada en “la integral de camino”. Este último es un concepto heredado de la mecánica “clásica” (no cuántica). Se lo enseñó de colegial su profesor de física. Cuando Feynman habla de su integral cuántica de camino en sus famosas “Feynman Lectures” se refiere a sí mismo como “un alumno del mismo profesor”. Como siempre, … burla, burlando, ya va Dick delante… que diría Lope (Dick es Feynman).

¿Es la cuántica la gran teoría de la física del siglo XX?

Es una de ellas. Y en el siglo XXI sigue vivita, coleando y progresando.

¿Y cuáles serían las otras grandes teorías del XX?

Las relatividades especial y general de Einstein.

Pero las teorías que citas tienen casi un siglo de antigüedad. ¿Y desde entonces? Te pregunto sobre eso. Tomemos un último descanso.

De acuerdo, como quieras.

Fuente: El Viejo Topo, octubre de 2020

(*) Para la primera parte: Entrevista a Álvaro de Rújula sobre Disfruta de tu universo, no tienes otra opción (I). «La ciencia no busca la “Verdad” con mayúscula, descubre aproximaciones cada vez más precisas a la verdad (científica)» https://rebelion.org/la-ciencia-no-busca-la-verdad-con-mayuscula-descubre-aproximaciones-cada-vez-mas-precisas-a-la-verdad-cientifica/

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo, rebelión y Papeles de relaciones ecosociales.

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