Reseña de «August Gil Matamala. Al principi de tot hi ha la guerra.»

Reseña de August Gil Matamala. Al principi de tot hi ha la guerra, de David Fernàndez y Anna Gabriel Sabaté València, Sembra Llibres, Cop V, 2018, 436 páginas; prólogo de Julià de Jòdar

Entre nacionalistas independentistas anda el juego, el relato y la biografía

Salvador López Arnal
El Viejo Topo

No sé si se ha publicado alguna versión castellana del ensayo; es probable. Traduzco el título (que ustedes ya han comprendido): “August Gil Matamala. En el principio de todo está la guerra”. No el Verbo o la praxis (Goethe), ¡la guerra nada menos! Inspirado tal vez en algún pasaje oscuro del en ocasiones oscuro y siempre interesante Heráclito.
El libro ha sido un éxito editorial. No sé por qué edición van en estos momentos. ¿La quinta, la sexta tal vez?
Se trata de una biografía político-intelectual, más política que intelectual (con algunas notas biográficas personales complementarias), de uno de los pensadores más reconocidos (e influyentes) del autodenominado (cuanto menos un oxímoron en mi opinión) “comunismo nacionalista catalán”: August Gil Matamala, un abogado de largo recorrido que durante años fue militante del PSUC.

No estamos ante una aproximación de archivos que maneje documentos públicos. Una gran parte de las informaciones usadas proviene del propio biografiado.

No hay problema de entrada, por supuesto que no (aunque la cosa sea un poco-bastante como jugar en casa), en que dos políticos-intelectuales secesionistas (además del prologuista) hablen de otro independentista, un político de dilatada carrera nacionalista con un bagaje antifascista que merece (y debe ser) ser reconocido. La cuestión es cómo se lleva a cabo ese proyecto y si se roza o no una apología sin apenas notas críticas. En mi opinión, sí roza y es eso.

Una recomendación: empezar a leer el libro por las páginas 400-401, por la “carta al padre” que ha escrito la actriz Ariadna Gil Giner, su hija. Magnífica en mi opinión. Apunta donde se debe apuntar: lo que detrás de trayectorias políticas y profesionales como las del autor. Por si fuera necesario: no es ni de lejos el único caso.

Me limito a señalar algunos pasos discutibles o acaso muy ideológicos (no todos, la lista es larga) en un relato que aspira a ser, como señala Anna Gabriel Sabaté en el epílogo, crónica, a la Raimon, de un tiempo y de un país. Las aristas alcanzadas serán fácilmente detectadas por el lector/a:

1. Sorprenden pasajes de una nota, la 5ª de la página 307, que habla del secuestro de Federico Jiménez Losantos e Isabel Izquierdo en 1981: “Profesor de secundaria, fue secuestrado -junto con otra profesora, Isabel Izquierdo- cuando marchaban en coche del Instituto de Santa Coloma [Puig Castellar] donde trabajaban” (no fue así, no fueron secuestrados cuando salían del Instituto, pero no es el punto). “A la altura de la calle de Guillem Tell con Príncipe de Asturias, después de aparcar, fueron encañonados y obligados a subir a un R-8”. Fue en Barcelona, fueron encañonados y no fue ninguna broma. Se atribuye la dirección de la acción, prosiguen, “a Fernández Calvet, cometidas por Pere Bascompte y Jaume Llusà con un grupo de apoyo de tres personas en un segundo coche, que acabó perdiendo el contacto con el otro vehículo”. Losantos, finaliza la nota, “con fractura de fémur por arma de fuego, sería trasladado al Clínico. Puedo ir luego a su domicilio”. Es decir, los secuestradores le pegaron un tiro a Losantos y, aunque no se dice, los dejaron abandonados. A él y a Isabel Izquierdo (que no estaba relacionada con ningún asunto político en aquellos momentos; Jiménez Losantos, en 1981, había cometido el “grave error” de apoyar un manifiesto favorable al bilingüismo). Lo de “pudo ir luego a su domicilio” es tal vez una forma de indicar que no pasó casi nada, que no fue grave, que no hay para tanto. No se observa ninguna pulsión poliética crítica en el pasaje; lenguaje aparentemente neutro, descriptivo.
De hecho, hay canciones recientes (de un grupo con cantante ex regidor de la CUP) sobre el secuestro donde se habla de una “perla” en la pierna o en la rodilla (no puede precisar). ¡Perla y en todo cañero y de humor! Todo muy cómico.

2. Julià de Jòdar finaliza su prólogo con fecha y lugar: “Agost de 2017, Països Catalans”. ¿No es entre raro y muy raro? ¿Podemos imaginarnos a un autor soriano que feche su prólogo en “Agosto de 2017, Países Castellanos” o, simplemente, “Agosto de 2017, España”? ¿No es más lógico escribir simplemente: “Agost de 2017, Badalona, Barcelona, Santa Coloma de Farners o Girona”? ¿No resulta excesivo reivindicar, incluso en un texto de presentación como este, la utopía (dispotía para muchos) de los Países Catalanes como nuevo muro-Estado independiente europeo?

3. El sentido del poema cernudiano “1936”, que los autores citan (de forma algo extraña) en la página 20 transita por sendero opuesto a cualquier cosmovisión nacionalista excluyente. Por ejemplo, a la idea, extendida en muchos sectores, de presentar la guerra civil como una guerra de España contra Cataluña.
Lo mismo cabría decir en el caso de otros poemas de Brecht. ¡Qué hermosísima letra, por cierto, la de uno de los autores. ¿David Fernández?

4. Lo mismo que lo dicho en 2 respecto a la firma del propio coautor (muy autor del libro): “DF, David Fernández, Vila de Gràcia, Països Catalans”. ¿Se imaginan que firme esta reseña así: “SLA, Poble Nou, España”? No sufran, nunca lo haría.

5. En la página 36 se habla del nacimiento de AGM en 1934, el año de la revolución de Asturias y de los hechos de octubre. Se cita un fragmento de la proclama del general Domingo Batet. ¿No hubiera sido justo hacer referencia a que Batet, este militar republicano fiel a la II República, fue uno de los generales asesinado por el fascismo?

6. Es raro que para hablar de Miguel Hernández haya que escribir “el poeta Miguel Hernández” (p. 63). Pero igual es necesario, igual el desconocimiento del autor de Vientos del pueblo está generalizado entre las nuevas generaciones de estudiantes catalanes. Si fuera así, no rige aquí el azar como explicación.

7. Conviene reparar en la forma en que se habla del atentado criminal de Hipercor (p. 330). ¿Eso fue Hipercor, eso representa para los autores a día de hoy aquella horrible matanza de ETA?
Casi lo mismo podía decirse de todo el apartado dedicado a “La delicada cuestión de la violencia” (pp. 326-330).

8. “Què volen aquesta gent” [¿Qué quieren esta gente?], un poema de Lluís Serrahima cantado por Maria del Mar Bonet, contrariamente a lo señalado en la nota 1 de la página 199, no se inspiró en el asesinato de Enrique Ruano sino en la muerte de Rafael Guijarro Moreno (del FAR, un grupo escindido del PCE-ml) el 30 de enero de 1967.
Pelillos a la mar, no tiene la más mínima importancia, tanto da. La cuestión que sí que importa: ¿no nos debería hacer reflexionar que una canción inspirada en el asesinato de un “luchador español” fuera una de las grandes canciones de la cultura antifascista en Cataluña? ¿No debería movernos a la fraternidad, a la cercanía, a la comprensión mutua, a construir conjuntamente un proyecto de justicia e igualdad en nuestra diversidad?

9. No les oculto mi incapacidad para comprender algunos mensajes y pasajes. Este por ejemplo, de la página 415 del libro, donde se nos da la traducción catalana (de Feliu Formosa, un amigo del filósofo “español” Manuel Sacristán) de un gran poema de Brecht (“Satisfacciones” en castellano, “Plaers” en catalán): 299 mujeres asesinadas desde 2003 en los Países Catalanes. Más allá de la corrección del cómputo y de si se incorporan a él los asesinatos de mujeres de Andorra, sur de Francia, Matarraña, la franja oscense y el Alguer, ¿no importan o no importan tanto esos asesinatos si se han producido en Jaén, Madrid o Teruel por ejemplo? ¿Importan menos porque las mujeres asesinadas no son ciudadanas catalanas de los PPCC? ¿Esos otros asesinatos son cosa de “los españoles”? ¿Qué lógica identitaria subyace a esa preocupación y limitación?

El espacio destinado a esta reseña me impide señalar otros puntos (no son pocos) que también merecen lectura atenta y discusión.

Una recomendación: háganse con las declaraciones de Gil Matamala para los documentales “Integral Sacristán” de Xavier Juncosa. Seguro que serán de su interés (Hay copia en la Biblioteca de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona).

Fuente: El Viejo Topo, septiembre de 2019.

 

 

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