Reseña de «El mercurio. Sus fuentes de emisión, usos e impactos» (edición de María Antonia López Antón y María Rosa Martínez Tarazona)

Reseña de El mercurio. Sus fuentes de emisión, usos e impactos, edición coordinada por María Antonia López Antón y María Rosa Martínez Tarazona (Madrid, Los Libros de la Catarata-CSIC, 2018).

Fascinación por su belleza, alarma por su toxicidad

Recomendable, muy recomendable. Un excelente libro de divulgación científica que no olvida el contexto socioeconómico y los peligrosos usos contaminantes del mercurio, así como aspectos históricos y filosóficos anexos.

Está al alcance de todos además. No es necesaria una formación especializada. Basta con tener ganar de leer y aprender. La colección “divulgación”, que editan conjuntamente el CSIC y los Libros de la Catarata, donde ha sido editado el libro que comentamos, es una idea excelente.

Nuestra relación, la relación de la humanidad con el mercurio viene de antiguo, desde la Prehistoria: “el mercurio y sus compuestos han sido utilizados con diferentes fines por varias culturas: desde las pinturas rupestres [el cinabrio, su mineral más común, pulverizado y mezclado con grasa animal, proporcionaba un pigmento rojizo que se utilizaba en las pinturas], los maquillajes romanos, las fuentes plateadas árabes o el poder de inmoralidad que se le atribuía en la China imperial hasta la inconfundible mancha roja de desinfectante mercromina en las heridas de los niños españoles de los años ochenta”. Por poner otro ejemplo. El uso del mercurio en la minería de los metales preciosos (del oro por ejemplo) es una consecuencia de la capacidad de este metal líquido para formar amalgamas con otros metales, una solución sólida de dos o más metales en la que uno de ellos es el mercurio.

Para una sucinta aproximación a las coordinadoras y a los autores/as de los diferentes capítulos, véanse las páginas 163-167.

La estructura del libro: “Presentación”, María Rosa Fernández Tarazona (una de las coordinadoras del libro). Capítulo 1: “Usos tradicionales y actuales del mercurio y sus compuestos”, Roberto García Fernández. 2. “El mercurio en los seres vivos; contaminación marina, bioacumulación y biomagnificación”, Raquel Ochoa González y María Victoria Besada Montenegro. 3. “Toxicidad del mercurio y efectos sobre la salud”, Montserrat González-Estecha y Andrés Bodas Pinedo. 4. “¿De dónde procede el mercurio que se encuentra en el medioambiente?”, Patricia Córdoba Sola. 5. “El ciclo biogeoquímico del mercurio”, Sergi Díez. 6. “¿Continúa siendo la minería informal del oro una fuente de contaminación por mercurio?”, Pablo Higueras, José María Esbrí y Roberto Oyarzun. 7. “La combustión del carbón, principal responsable de emisiones del mercurio al medioambiente”, Mercedes Díaz Somoano, María Antonia López Antón y María Rosa Martínez Tarazona, 8. “Las emisiones de mercurio en la producción de metales”, Nieves Roqueñí Gutiérrez, Efrén García Ordiales y Jorge Loredo Pérez. 9. “¿Por qué es necesario prescindir del mercurio en la tecnología de la industria clorocáustica?”, José Maria Esbrí, Pablo Higueras y Alba Martínez-Coronado. 10. “El mercurio y la industria cementera”, Alberto Bahillo y María Luisa Contreras. 11. “Conciliación entre la incineración de residuos sólidos y un ambiente libre de mercurio”, Carmen Gómez-Giménez, Begoña Rubio y María Teresa Izquierdo. 12. ¿Qué acciones se están tomando para controlar las emisiones antropogénicas de mercurio?”, María Antonia López Antón, Mercedes Díaz Somoano, y María Rosa Martínez Tarazona. Cada capítulo finaliza con una bibliografía sucinta del tema desarrollado.

El objetivo anunciado: “En este libro hemos tratado de dar una visión general sobre algunos aspectos básicos relacionados con la utilización del mercurio, su comportamiento y su toxicidad, pero sobre todo hemos querido destacar el papel de las fuentes industriales de mercurio y cómo se han venido abordando hasta la fecha las medidas de control de emisiones en tales procesos industriales, pero sin olvidar lo que todavía queda por hacer” (p. 11).

Ninguno de los capítulos, vuelvo a insistir, desborda nuestros conocimientos científicos medios. Ninguno. Y ninguno de ellos carece de interés. Desde un punto de vista científico, desde un punto social, incluso desde un punto de vista político.

Algunas ideas para estimular el apetito lector que recojo, básicamente, de la presentación y de los primeros capítulos:

1. El mercurio es un metal líquido, un elemento extraordinario y contradictorio.

2. Nos fascina por su belleza pero nos alarma al mismo tiempo por su toxicidad.

3. Desde la Antigüedad, este metal líquido ha formado parte de nuestra vida cotidiana (hace bastantes años era común jugar de niños con las bolitas de mercurio de los termómetros que se rompían), de nuestras supersticiones y hasta de nuestros lujos.

4. En algunas culturas se llegó a pensar que era un elemento adecuado para prolongar nuestra vida.

5. “Hombres poderosos” han sido enterrado rodeados de él por su brillo mágico.

6. A medida que ha aumentado nuestro conocimiento, hemos podido saber que aunque hermoso el mercurio un elemento temible.

7. Ha sido usado en algunos aspectos de la ciencia y la medicina. Fue valioso para curar enfermedades e infecciones en tiempos en que no se conocían otras alternativas.

8. Es cierto también que el daño causado por este metal líquido ha sido muy importante cuando, por descuido o desconocimiento, nos hemos expuestos a su contacto.

9. A día de hoy, no siempre se conoce sus potenciales peligros y el mercurio sigue formando parte de dispositivos de uso común y en diversas actividades industriales (de las que se habla en el libro).

10. El detonante que encendió las alarmas sobre su peligrosidad en fechas recientes fueron los graves acontecimientos ocurridos a finales de los años cincuenta en la había de Minamata (Japón). El científico francobarcelonés Eduard Rodríguez Farré ha explicado con detalle lo sucedido y los peligros del metilmercurio (el mercurio que se deposita en los océanos se transforma, por acción de las bacterias, en metilmercurio, una especie química que se bioacumula en la fauna marina y se transmite a los seres humanos a través de la cadena alimentaria con el consumo de pescado) en el segundo capítulo de Ciencia en el ágora (Barcelona, El Viejo Topo,2010). En esa bahía nipona, “se produjo una intoxicación por mercurio procedente de una industria de la zona, que contaminó a los peces y otros animales y entro en la cadena alimentaria de los habitantes”.

11. Como consecuencia de esa intoxicación, “las personas afectadas sufrieron graves síntomas que iban desde la falta de coordinación y sensibilidad y la pérdida de visión y audición a la parálisis, llegando incluso a provocar la muerte.

12. Como suele ocurrir, “se subvaloraron los primeros casos y se tardó más de una década en identificar sus causas”.

Los errores cometidos, señala María Rosa Martínez Tarazona, y los intereses que motivaron el retraso en su identificación (no hace falta señalar qué tipo de intereses) “han servido en los años posteriores para despertar una clara concienciación sobre los riesgos que el uso del mercurio conlleva y la necesidad de articular medidas para su control.

No ha sido sencillo ni las medidas fueron tomadas de manera inmediata. Han tenido que transcurrir 50 años para que finalmente “el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente proponga y establezca un convenio con el fin de proteger la salud humana y el medioambiente de las emisiones y liberaciones antropogénicas de mercurio”. El Convenio lleva el nombre de Minamata y ha entrado en vigor hace apenas un año, en 2017 (se adoptó formalmente en 2013). Se incluye en él: prohibición de nuevas minas de mercurio, eliminación de las existentes, reducción del uso de mercurio en productos y procesos industriales, medidas de control de las emisiones, regulación del sector de la minería artesanal y a pequeña escala, almacenamiento y eliminación de los residuos que contienen mercurio,…

En opinión de las coordinadoras, “los próximos años han de ser claves para resolver los problemas pendientes y para mejorar los procesos en desarrollo, bajo el paraguas del Convenio de Minamata, que abre perspectivas muy prometedoras”.

Por si faltara algo, las ilustraciones, todas ellas, son magníficas.

Asuntos menores: hubiera convenido un índice onomástico y conceptual e incluso un breve glosario.

No se lo pierdan. Se aprende y se toma nota de cómo deberíamos enfrentarnos, haciendo buena divulgación crítica, a otras temáticas científico-industriales que también nos acechan.

Fuente. El Viejo Topo, julio-agosto de 2019, pp. 107-108

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