Sobre la sanidad española, Heribert Barrera, los indultos y Bhagat Singh

De amigos y compañeros
Sobre la sanidad española, Heribert Barrera, los indultos y Bhagat Singh

I. Sobre la sanidad española

1. Del historiador José Luis Martín Ramos, 23. 09.2020:
«Yo tampoco lo recuerdo. De todas maneras que tenemos la mejor sanidad del mundo lo han dicho todos antes de que estallara la pandemia; era una expresión coloquial, pero que respondía a un hecho que había sido cierto y he señalado otras veces: la consideración de tener el sistema de asistencia más universal del mundo. En ese sentido se consideraba la mejor del mundo, por su sistema básico, implementado por Lluch y completado durante el gobierno Zapatero con las extensiones a emigrantes, entre otras cosas.Evidentemente no teníamos otras cosas de lo que disfrutaban sistemas asistenciales menos universales: un Instituto Robert Koch, instalaciones de investigaciones potentes económicamente -por cierto vinculadas a la industria farmacéutica-. El sistema mejor, el equipo mejorable. Ahora bien, esa situación se torció con los gobiernos del PP, y en Cataluña de CDC, y sobre todo a partir de la funesta era Rajoy-Mas, primero con las primas a la privatización de la gestión sanitaria, que va empobreciendo indirectamente a la sanidad pública, y después con los recortes de equipo, personal e infraestructuras. Ese ha sido el problema.
Cuando ahora muchos se llenan la boca de que no era cierto lo de la mejor sanidad del mundo, sugiriendo que nos habían mentido lo que hacen es alimentar la mentira que supone esconder que ese sistema universal ha quedado precarizado por culpa de las privatizaciones y los recortes. Sí teníamos, y tenemos el mejor de los sistemas sanitarios, el universal (que no quiere decir que sea el único mejor del mundo); lo que nos han quitado es su desarrollo material.”

II. Sobre Heribert Barrera

1. De la historiadora Mari Cruz Santos Santos, 23.09.2020:
«Creo que el caso Heribert Barrera es muy distinto a otras cosas que se han hecho o pretendido hacer. Cuando Barrera hace esas manifestaciones ya no estamos en un mundo esclavista, el número de organizaciones e instituciones que proclamaban la igualdad del género humano era considerable y ya existía la Declaración de los Derechos Humanos. Solo acude en su descargo el que todavía se hablaba de razas. No todo es lo mismo.”

2. De José Luis Martín Ramos, 23.09.2020:
«Barrera no fue un verso suelto en el nacionalismo catalán. Tampoco debe extrañar tanto, el nacionalismo catalán está salpicado de posiciones de ese tipo, empezando por las de Pompeyo Gener y acabando por los estereotipos xenófos de Durán Lleida.”

III. Sobre los indultos

1. Del filósofo Miguel Candel, 25.09.2020:
En cualquier caso, la posición más ajustada, en mi opinión, es la de Joaquim Coll («Contra la revisión torticera de la división», Crónica Global, 23-IX), según la cual, el indulto es una medida perfectamente legítima en principio (siempre atendiendo a las peculiaridades de cada posible indultado: grado de arrepentimiento, situación personal, etc., mientras que una reforma «ad hoc» de una figura penal, que tendría un alcance y unas repercusiones que irían mucho más allá de los condenados por el procés, sentaría un peligroso precedente en la línea de adaptar las leyes a las conveniencias políticas del momento, algo que atenta contra la esencia misma del derecho. Pero, como ya he dicho otras veces, en este país muchos son los que opinan y pocos los que realmente saben de derecho. Como señala el propio Coll (que, como todo el mundo sabe, se mueve en la órbita del PSC), si algo habría que modificar es el delito de rebelión, a fin de que incluya el tipo de atentado contra el orden constitucional que no necesita ir acompañado del ejercicio de la fuerza armada porque ya controla parte importante de la administración del Estado, como fue el caso de lo que perpetraron los independentistas en septiembre-octubre de 2017. Como dijo uno de los fiscales en el juicio, citando a Hans Kelsen, modificar o dejar sin efecto una constitución saltándose los mecanismos previstos por la propia constitución a tal efecto constituye lisa y llanamente un golpe de Estado, sin que haga falta que nadie dispare ni un solo tiro. ¿Tan difícil es salir de la lógica perversa de que si uno es -digamos- de izquierdas ha de rechazar a priori todo lo que diga y haga la derecha, y viceversa? Parece que al sur de los Pirineos así es. Y así nos va.»

2. De José Luis Martin Ramos, 25.09.202:
«Recordar que el gobierno no puede dejar de tramitarlos. No es superfluo dada la tormenta levantada. Que es legítimo, también es obvio. Que su concesión es una decisión política, también, si no no sería facultad del gobierno. Pero es una decisión política que tiene su toma y daca. Hay que valorar la respuesta de la otra parte y sobre todo las consecuencias de la concesión, que es individual y no colectiva y puede temporizarse. Mi opinión: ya dije desde el principio que la rectificación política de la situación producida necesitaba una negociación -cañones o mantequilla, negociación o tanques-. Y que esa negociación podía incluir medidas de gracia como contraparte a movimientos determinados, para reforzarlos. Creo que la situación actual se caracteriza por: la persistencia de un división por abajo, de la sociedad, sin que se espere en un tiempo -no sé cuán largo- vuelcos suficientes como para que haya un decantamiento muy mayoritario (no del 51%, ni siquiera del 60) en favor de una solución que pueda ser duradera; la fragmentación política del bloque procesista; la incapacidad, hoy por hoy, de ERC por llevar a fondo e imponer la rectificación que dice que quiere, por razones diversas, entre ellas la falta de convencimiento sobre esa rectificación; el hecho de que, a pesar de los pesares, el principal activo personal del bloque procesista siga siendo Puigdemont, que goza de una situación de privilegio. Las he enumerado por el orden de importancia que yo creo que tienen. Ante esa situación la tramitación de los indultos y cuando llegue el caso su resolución da al estado una capacidad de iniciativa en el seno de la masa social de ese bloque que hasta hoy no tiene. No hay más que ver la incomodidad con que han respondido sus agentes políticos, que han caído de pleno en el tema repitiendo con la boca grande lo que saben que es imposible, la amnistía, y con la pequeña lo que habrá de imponerse en una situación de solución: el mal menor. Los indultos dividen, ya lo están haciendo, todavía más al bloque procesista. Y finalmente, aíslan a Puigdemont, que dejará de ser el único en libertad».
¿El momento del anuncio de la tramitación?
Con luces cortas podemos considerar los presupuestos. No veo que clase de indignidad hay en considerar medidas políticas, legítimas y deseables por la parte de quien las toma -el gobierno de coalición- para sacar adelante unos presupuestos. El coste del anuncio de la tramitación es, más allá del revuelo mediático, mínimo. El coste de la no aprobación de presupuestos es máximo. Estamos con presupuestos no solo prorrogados sino absolutamente inservibles para dos objetivos fundamental: hacer frente a las consecuencias económicas de la pandemia y a la implementación de políticas de reforzamiento de la sanidad y actividades económicas en la línea de la superación de la muy deficiente estructura económica actual. Es imprescindible, para el gobierno de coalición, para mí y para muchos, que la legislatura actual acabe sus cuatro años y pueda cumplir con ello cuando menos la rectificación del rumbo desastroso que nos dejó la gestión del PP en tantos aspectos. No tener nuevos presupuesto y seguir prorrogando debilita extraordinariamente al gobierno de coalición, en beneficio de quienes siguen trabajando por el fin anticipado, y cuanto antes mejor, de la legislatura. Y no hay más cera que la que arde, el voto de Cs no es suficiente; pero es que además Cs no es fiable, no sabemos la firmeza de la posición de Arrimadas que ya es atacada públicamente por Rivera, que parece que quiere volver, y Cs juega en Madrid y Andalucía el papel que juega; por último, las exigencias de Cs de apoyar unos presupuestos que no incluyan propuestas de Podemos es inasumible para el gobierno de coalición, significaría quebrarlo por dentro sin tener operación de recambio.
Pero hay que poner también luces algo más largas. Estamos en el tiempo político de la crisis política-institucional por la inhabilitación de Torras que, más temprano que tarde, lleva a elecciones en Cataluña. El inicio de la tramitación ahora aúna algunos tópicos del bloque del proceso, que seguro que los utilizaría y amplia aquella iniciativa que os citaba al principio al campo de la confrontación electoral.
Un par de acotaciones. Para la concesión del indulto es conveniente el arrepentimiento; pero no es necesario. Es una medida de gracia. Y dado que el indulto no es una amnistía incurrir de nuevo en un quebrantamiento de la ley por razones conexas a la razón de la prensa indultada hace que la sanción del nuevo quebrantamiento de la ley no sea más leve, sino más dura.
Sobre la revisión del código penal. No veo por qué nos hayamos de rasgarnos las vestiduras por considerar la modificación de unos artículos cuyas deficiencias quedaron en evidencia en el proceso judicial, desde la información policial y la instrucción fiscal hasta el juicio, todavía por acabar y sabemos que lo hará de una manera problemática, el juicio del jefe de los Mossos. Y tampoco veo por qué revisar el delito de sedición sea adaptar la ley a la conveniencia política y revisar el de rebelión, para que pudiera aplicarse en el futuro a la situación de octubre de 2017, no lo es y puede proponerse como una alternativa. Sintiéndolo mucho, Coll se equivoca y se contradice. Y esa reforma del delito de rebelión, excluyendo el uso de la fuerza armada, es una mala idea, a menos que inventemos un nuevo delito que sí la incluya.
Lo que plantea Coll, además de incongruente, es frívolo. Y repetir la invocación de Kelsen no me parece pertinente más que para una cosa: para aceptar que la actual redacción del delito de sedición -y seguramente también del de rebelión- es más que necesariamente mejorable. Pero no necesariamente en la línea de las definiciones de Kelsen. No es un problema de conveniencia política o si preferís no es sólo un problema de conveniencia política general, es un problema de conveniencia jurídica; los jueces han de aplicar leyes y normas lo más ajustadas a la realidad y a las necesidades y lo más claramente formuladas que sea posible. Eso de que los jueces son los que interpretan las leyes no es la norma general, en nuestro sistema jurídico sólo las han de interpretar cuando no son suficientemente claras en su literalidad. Yo creo que más que alarmarnos, lo que se ha de hacer es entrar en el debate de la adecuación de las leyes a los problemas y riesgos del sistema, y entre esa adecuación incluyo la previsión del recorrido que hoy tiene una sentencia en el ámbito europeo. Pero no entro ahora en el fondo del debate sobre el contenido de la tipificación juríridica de esos delitos, porque esto ya se ha hecho demasiado largo.

3. De Miguel Candel, 25.09.2020:
«De acuerdo con José Luis en los dos primeros párrafos. Con dudas respecto al tercero y totalmente en desacuerdo con el último. Te limitas a descalificar la propuesta de Coll sin dar justificación ninguna. No hay contradicción por su parte en decir que el delito de sedición no necesita reforma (¿no está claro ya en qué consiste impedir el cumplimiento de una ley, que es básicamente lo que se considera sedición?) y menos para resolver (?) un problema puntual, y sí la necesita el de rebelión, porque en su redacción actual no cubre de manera inequívoca atentados contra el orden constitucional como el perpetrado el otoño de 2017, al estar pensado básicamente para acciones del tipo «pronunciamiento militar» (pese a que antes de la última reforma del código, como recuerda Coll, sí que existía una figura, la de «rebelión impropia», o algo así, que se ajustaba bastante bien a los hechos juzgados). Por eso el tribunal terminó haciendo una tipificación inadecuada de los hechos como sedición.
No es sólo mi opinión, sino también la de juristas poco sospechosos de veleidades derechistas como Carlos Jiménez Villarejo. Creo sinceramente, José Luis, que huyendo de Escila (la ofensiva de la derecha, que es real) caes en garras de Caribdis (el acoso secesionista al Estado, que no es menos real). Habrá que volver a leer la Odisea para aprender de Ulises.”

4. Del médico de familia Antonio Navas, 25.09.2020:
«Yo sí, yo soy de los de todo el peso de la ley. Con estos, y con Tejero también lo era. Les tengo el mismo desprecio. Ambos nos intentaron dar un golpe de estado: ambos intentaron acabar con las escasas libertades de que disponemos. Ambos nos consideraron esclavos, menores de edad, sujetos pasivos de sus ansias de dominio y omnipotencia. Se merecen el máximo castigo y condena político-moral. Ni olvido ni perdón. Mucho más mientras los demócratas en Cataluña estemos en situación de debilidad política palmaria. Es una cuestión de defensa de la democracia. Cosa muy diferente sería la aplicación de medidas compasivas, de gracia, en situación de fortaleza y consolidación de un poder democrático incontestable en Cataluña . Hoy en día creo que es necesario el mantenimiento íntegro de las condenas, cumplir escrupulosamente la ley y aplicar únicamente los beneficios ordinarios contemplados en la misma.”

5. De José Luis Martín Ramos, 25.09.2020:
«No descalifico, discrepo y critico. Y lo que digo es que no es coherente que se diga que no se ha de modificar el delito de sedición por razones políticas y se proponga cambiar el de rebelión por razones que da que son también políticas. El delito de rebelión ha de mantener el uso de fuerza armada, porque el riesgo de su uso existe todavía; fuerzas armadas son las del estado, pero también son las privadas o partidarias sin dejar de mirar por el retrovisor el uso de empresas “de seguridad”… o sea mercenarios.
Otra cosa es que se introduzca una tercera figura, como la que significaba la “rebelión impropia”, pero pienso ue sería mejor encontrar el término específico para que no se produzcan confusiones y contaminaciones entre uno y otro.
Y pienso sinceramente que no estoy cayendo en las garras del secesionismo y también sinceramente no lo creo pertinente; como tampoco sería que yo lo dijera al revés: que huyendo del secesionismo has caído en las garras de la derecha.
No lleva a nada decir ni una cosa ni la otra y sí confiar que cada uno está en su posición, aunque se discrepe. No se puede estar de acuerdo en todo».

6. De la historiadora Soledad Bengoechea, 25.09.2020:
«Como hermanita de la Caridad meto cucharada. A ver. Yo estoy por el perdón desde un punto de vista maquiavélico: porque pienso que sería una manera de que la sociedad catalana comenzase a destensionarse. No estaría en esta línea si no fuese por ello. Quizás sí lo estaría si hiciesen un ejercicio de arrepentimiento, de intentar comprender cual fue su conducta: se saltaron las leyes, ningunearon a la mitad de la sociedad, engañaron a los suyos, han achuchado el nacionalismo español, han abierto una brecha en la sociedad catalana, etc. etc. Pero no, siguen con el «Ho tornarem a fer».
Creo que en ningún país europeo se les concedería ningún tipo de perdón. Dicho esto, repito: estoy por tender puentes y creo que si hay un indulto todo sería más fácil.
Espero no encontrarme nunca por la calle con ningún preso o fugado, porque les diría en la cara lo que pienso.
Sor Sole”.

IV. Sobre Bhagat Singh

 De Carlos Valmaseda, 28.09.2020:
«
Hoy es el aniversario del nacimiento del líder revolucionario indio Bhagat Singh, nacido en 1907 y ejecutado por los británicos cuando tenía 23 años. En mi opinión, problablemente es hoy más respetado que Gandhi entre la juventud hindia. Aunque quizá sea pura hagiografía, cuentan que cuando fueron a su celda a buscarlo para llevarlo al patíbulo estaba leyendo un libro de Lenin o sobre Lenin y les dijo «Esperad un poco. Un revolucionario está hablando a otro revolucionario». https://thewire.in/history/bhagat-singh-intellectual-writings-nationalist-revolutionary
[…] Sí, que todos los sijs hombres se llaman Singh -que significa león en sánscrito- y todas las mujeres Kaur -que significa tanto princesa, o más bien príncipe coronado para mostrar la igualdad entre hombre y mujer en el sijismo- como leona-. 🙂 Bhagat Singh era sij por religión, bueno, antes de hacerse ateo. Suele haber dos fotos de él, una con turbante y otra con sombrero a  la occidental. No sé si en esta última ya se había cortado el pelo, que para eso llevan el turbante, para tapar su larga melena, o si aún lo tenía largo y por eso usaba el sombrero para cubrirlo,como hacen ahora a menudo hombres sijs con gorras de beisbol y similar. Estas son las fotos «canónicas» de Bhagat Singh. Hay montones de sitios por toda India que llevan su nombre, y suelen utilizar una de estas dos imágenes:

Y nada, termino con el lema que él y sus compañeros de la Hindustan Socialist Republican Association popularizaron: Inquilab zindabad! [Viva la revolución!]
[…] Ya os he hablado alguna vez e él. En su momento, en los años 30, cuando lo colgaron a él y a sus compañeros, hubo mucha polémica porque acusaron a Gandhi de no mover un dedo para intentar que conmutasen su pena de muerte para «librarse» de alguien que rivalizaba con él en popularidad. Y se lo siguen reprochando hoy. Si recordáis hace unos meses os pase un vídeo de un cantante punjabí confrontando a Singh con Gandhi con el trasfondo de la situación en India hoy -mala-. La verdad es que Gandhi lo intentó. No sé si con muchas ganas, pero lo hizo. Este es el vídeo:
https://www.youtube.com/watch?v=6tYjasMaI74
Bonus track: Dudo que estéis muy interesados, pero hoy el CPI(M) organiza un debate sobre su figura: