Sobre los resultados del 14F, de José Luis Martín Ramos

Un comentario sobre las elecciones catalanas del 14F del historiador José Luis Martín Ramos. Les interesará.

La situación es un galimatías. El bipartito independentista con apoyo parlamentario de la CUP es la repetición de la legislatura que no la agotó Torra sino la discrepancia ( y competencia) entre ERC y JxCat. Que estén virtualmente empatados no ayuda a pacificar sus relaciones, todo lo contrario. El otro bipartito con apoyo parlamentario, el de ERC y Comunes con apoyo circunstancial del PSC – cromo por cromo, apoyo circunstancial de ERC al gobierno de coalición-, lo querría los Comunes y quizás Sánchez, pero tiene dos problemas: dudo que ERC se atreviese a hacerlo sin haber rematado antes a JxCat, cosa que no ha sucedido; y el PSC puede tener dos objeciones: una es recordar el precio que ya tuvo que pagar en el pasado cuando Felipe González le impuso esa jugada a Obiols; la otra, más importante, puede poner en peligro la continuidad de la recuperación del PSC.
Explico esto último porque está pasando inadvertida la, para mí, clave principal de estas elecciones. Esa clave no es el efecto Illa, que ha existido pero solo para movilizar al electorado que recuperó en 2017 y sumar fugas desde los comunes y desde ciudadanos; esa movilización le ha permitido contrarrestar la abstención, que respecto a 2017 y a diferencia de ERC, JxCat y Comunes no le ha afectado de manera tan importante; ERC, JxCat y Comunes han perdido entre 2015 y 2017 un 40/50 % de su electorado. Es una pérdida circunstancial, determinada por la pandemia, que pueden pensar recuperar en elecciones normales (me temo que más ERC y JxCat que los Comunes). El PSC, con Illa, ha pasado de 606.659 votos en 2017 a 642.224, eso lo ha situado de nuevo en el escenario, pero no en el papel principal. Esa no es la clave fundamental. La clave fundamental tampoco es la abstención en abstracto, es la abstención de los que votaron a Cs en 2017: de los 1.109.732 votos en 2017 ha pasado a 155.145; no ha perdido la mitad, sino el 90% del voto. El EFECTO fundamental de las elecciones es el efecto Cs, en negativo claro. Esos 950.000 que no le han votado no se ha desplazado de manera significativa no al PP, ni a al PSC ni a VOX, ¡qué más habrían querido! Se han quedado en casa y se convierten en el objeto inmediato de atracción, para las siguientes elecciones. Inmediatas si hay repetición; no muy lejanas si se continúa con el gobierno JxCat y ERC, que empezaran a chocar a mamporros cuando se plantee, por ejemplo, la mesa de diálogo, o simplemente la gestión de los fondos covid, etc. etc. Quién está mejor situado para recoger ese voto que se ha quedado en casa, no por la covid sino por desesperanza política, es el PSC. No sería tan de extrañar, teniendo en cuenta que los orígenes y el crecimiento del Cs tiene mucho que ver con el PSC. Si lo hace de manera sustantiva, sí conseguiría el papel protagonista. Si apoyase de manera estable un bipartito ERC-Comunes se le alejaría esa posibilidad. Ha de hacerse valer más para atraer voto de Cs. Lo primero que necesita el PSC para empezar a considerar esa opción es alejar el fantasma del pacto entre ERC y PSC.
Quizás su mejor opción es cuadrarse en su posición y verlas venir ante el Govern de la Generalitat que se forme.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo, rebelión y Papeles de relaciones ecosociales.

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