“El ocaso de la Unión Europea” por Higinio Polo
La moneda falsa lanzada por la Unión Europea afirmando que la estabilidad en el continente se rompió cuando el ejército ruso entró en Ucrania en 2022 sigue siendo utilizada por Bruselas, por Rutte y Ursula von der Leyen. Continuar leyendo «“El ocaso de la Unión Europea” por Higinio Polo»
“La inhumanidad de los dueños de esclavos de ayer y de hoy” por Leonardo Boff
Traducido del portugués para Rebelión por Alfredo Iglesias Diéguez.
La esclavitud brasileña no fue suave, más bien fue un proyecto de deshumanización metódica, en el cual la crueldad era pedagógica y la fe cristiana sirvió para legitimar el horror.
La palabra ‘esclavo’ deriva de slavus en latín, un nombre genérico para designar a los habitantes de Eslavia, la región balcánica situada al sur de Rusia y en las orillas del Mar Negro, gran proveedora de personas esclavas para todo el Mediterráneo. Eran blancos, rubios y con los ojos azules. Solo los turcos otomanos de Estambul importaron entre los años 1450 y 1700 unos 2,5 millones de esas personas blancas y esclavizadas.
En nuestra época, América fue la gran importadora de personas africanas que fueron esclavizadas. Entre los años 1500 y 1867 la cifra total es espantosa: 12.521.337 personas realizaron la travesía transatlántica, de los cuales 1.818.680 murieron en el camino y fueron arrojados por la borda. Brasil fue el campeón de la esclavitud. Ese único país importó, a partir de 1538, unos 4,9 millones de africanos que fueron esclavizados. De los 36.000 viajes transatlánticos, 14.910 estaban destinados a puertos brasileños.
Estas personas esclavizadas eran tratadas como mercancías, llamadas «piezas». Lo primero que hacía el comprador para «dejarlos bien domados y disciplinados» era castigarlos: «azótenlos, encadénenlos y pónganles grilletes». Los historiadores de la esclavitud brasileña se inventaron la leyenda de que la esclavitud brasileña era suave, cuando era muy cruel. Doy dos ejemplos aterradores:
El primero. El holandés, Dierick Ruiters, que en 1618 pasó por Río, ofrece la siguiente información: «Un hombre negro hambriento robó dos barras de azúcar. El amo, sabiendo esto, lo ató boca abajo a una tabla y ordenó a un hombre negro que le golpeara con un látigo de cuero; su cuerpo permaneció cabeza abajo, se abrió una llaga y los lugares que no habían sido dañados por el látigo fueron lacerados con un cuchillo; cuando terminó el castigo, otro hombre negro vertió una olla con vinagre y sal sobre sus heridas… Tuve que presenciar —informa el holandés— la transformación de un hombre en carne de buey salada; pero por si eso no hubiese sido suficiente, vertieron alquitrán derretido sobre sus heridas; le dejaron toda la noche, de rodillas, atado por el cuello a un bloque, como un miserable animal«[1]. Bajo tales castigos. La esperanza de vida de una persona esclavizada en 1872 era de 18,3 años.
El segundo, no menos aterrador, proviene del antropólogo Darcy Ribeiro, que describe la situación general de las personas esclavizadas: «Sin el amor de nadie, sin familia, sin sexo más que la masturbación, sin ninguna posible identificación con nadie –su capataz podría ser un hombre negro, sus compañeros en la desgracia, enemigos–, desaliñado y sucio, feo y apestoso, lastimado y enfermo, sin ningún placer ni orgullo por su cuerpo, la persona esclavizada vivía su rutina. Una rutina que consistía en sufrir cada día el castigo diario de azotes sueltos, para trabajar con atención y en tensión. Cada semana sufría un castigo preventivo y pedagógico, para no pensar en la fuga, y, cuando llamaba la atención, caía sobre él un castigo ejemplar: mutilaciones de dedos, perforación de pechos, quemaduras con fuego, que le rompieran los dientes a conciencia o latigazos en el cepo, por debajo de trescientos, para matar, cincuenta latigazos al día, para mantenerlo vivo. Si huía y era capturado, podía ser marcado con un hierro o quemado vivo a lo largo de varios días de agonía, en la boca del horno, o, de golpe, arrojado dentro para que ardiera como un palo aceitoso«[2].
El jesuita André João Antonil dijo: «para el esclavo se necesitan tres P, a saber: palo, pan y tela [N. del ed.: pano en por portugués]». Palo para pegarle, Pan para que no muera de hambre y Tela para ocultar sus vergüenzas. En general, la historia de las personas negras esclavizadas fue escrita por la mano blanca.
El amargo grito de Castro Alves en «Vozes d’Africa» siempre está de actualidad: «Oh Dios, ¿dónde estás que no respondes? ¿En qué mundo, en qué estrella te escondes / ¿Oculto en los cielos? Hace dos mil años te envié mi grito / que en vano, desde entonces, corre hacia el infinito… / ¿Dónde estás, Señor Dios?» ¡Cómo duele!
Jessé de Souza, en su obra, demostró que lo que los dueños de los esclavos hicieron a los negros, se transfirió a la mayoría de la actual clase dirigente, que lo transformó en forma de desprecio y odio hacia los negros actuales.
Hablo como teólogo: misteriosamente, Dios guardó silencio, como se mantuvo en silencio en el campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau, lo que hizo que el papa Benedicto XVI, estando allí, se preguntara: «¿Dónde estaba Dios en aquellos días? ¿Por qué permaneció en silencio? ¿Cómo pudo permitir tanto mal?«
Y pensar que los cristianos eran los principales dueños de esclavos. La fe no les ayudó a ver en esas personas a hombres y mujeres hechas «a imagen y semejanza de Dios» y, mucho menos, a «hijos e hijas de Dios», nuestros hermanos y hermanas. ¿Cómo fue posible tanta crueldad en los sótanos de tortura y muerte bajo las distintas dictaduras militares de Brasil, Argentina, Chile, Uruguay y El Salvador, cuyos dictadores se llamaban cristianos o católicos? Y el expresidente, condenado por un intento de golpe de Estado, Jair Bolsonaro, defendió públicamente la tortura como una forma de enfrentarse a los opositores.
Cuando la contradicción es tan grande que va más allá de cualquier racionalidad, que aquí encuentra su límite, simplemente permanecemos en silencio. Es el mysterium iniquitatis, el misterio de la iniquidad al que hasta hoy ningún filósofo, teólogo o pensador ha encontrado respuesta. Cristo en la cruz también clamó y sintió la «muerte» de Dios. Aun así, vale la pena apostar a que toda oscuridad junta no puede apagar una pequeña luz de bondad que brilla en la noche humana. Es nuestra esperanza contra toda esperanza.
Notas
[1] Cf. Laurentino Gomes. Escravidão, vol. I, 2019, p. 304.
[2] Darcy Ribeiro. O Povo Brasileiro, 1995, p. 119-120.
Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y escritor.
Fuente: https://aterraeredonda.com.br/a-desumanidade-dos-escravocratas/
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De la era de la catástrofe a la era de la esperanza. “¿Por qué una Palestina libre es importante para el mundo?” por Ilan Pappe
Este artículo está escrito con motivo del Día Internacional de Conmemoración del Holocausto. Mis padres, judíos alemanes, perdieron a miembros de sus familias en ese terrible capítulo del genocidio nazi. Desde esa perspectiva, consideré la iniciativa de Tony Blair de instaurar esta fecha como una estrategia astuta y deshonesta para respaldar la manipulación sionista de la conmemoración del Holocausto. Continuar leyendo «De la era de la catástrofe a la era de la esperanza. “¿Por qué una Palestina libre es importante para el mundo?” por Ilan Pappe»
“Mis dos juicios penales por protestas climáticas” por Jorge Riechmann
Dentro de algunas semanas me veré ante la jueza titular del Juzgado de lo Penal número 8 de Madrid, en el primer juicio penal que voy a afrontar en mi vida (pero no será el último). Tendrá lugar el 17 de marzo de 2026. Continuar leyendo «“Mis dos juicios penales por protestas climáticas” por Jorge Riechmann»
Contra la criminalización de la protesta climática
Llamamiento, enero de 2026
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MISCELÁNEA 4/2/2026
DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.
ÍNDICE
1. Los países europeos y la OTAN.
2. Hudson sobre el dólar.
3. Prashad sobre Chomsky.
4. India y la necesidad de empleo productivo.
5. La economía de la IA.
6. Epstein y la policrisis.
7. Neoliberalismo y raza.
8. Guerra total. Continuar leyendo «MISCELÁNEA 4/2/2026»
“La República imperial” por Rafael Poch de Feliu
Después de Gaza la pregunta que se hace, desde el vértigo, el sector consciente de la opinión pública europea es la de cómo explicar la complicidad y cooperación de los gobiernos, instituciones y medios de comunicación europeos con el genocidio colonial israelí. La respuesta está en la historia. La historia colonial europea es el nexo entre los gobiernos occidentales y la masacre israelí. Continuar leyendo «“La República imperial” por Rafael Poch de Feliu»
“Como la UE juega con fuego en Ucrania” por Eric Bonse
Publicado en el blog de Rafael Poch de Feliu
El líder del Partido Popular Europeo (PPE), el político alemán de la CSU Weber, lanza cada día nuevas propuestas sobre la «defensa» europea. Su última idea: los 27 Estados miembros de la UE deben prestarse asistencia militar. Continuar leyendo «“Como la UE juega con fuego en Ucrania” por Eric Bonse»
“Mi testimonio: con Nicolás Maduro la víspera de su secuestro” por Ignacio Ramonet
Nicolás Maduro concedió a Ignacio Ramonet la entrevista de Año Nuevo apenas dos días antes de su secuestro. La imagen, en El Paseo de los Próceres, en Caracas. Continuar leyendo «“Mi testimonio: con Nicolás Maduro la víspera de su secuestro” por Ignacio Ramonet»
