Primero de Mayo 2021, el comunicado de AIRE: “No hay izquierda sin movimiento obrero.”

No es frecuente leer comunicados tan razonables y de izquierda como el de AIRE para este primero de Mayo. Empezando por el título: “No hay izquierda sin movimiento obrero”.

Primero de Mayo 2021. “No hay izquierda sin movimiento obrero.”

Llega el Primero de Mayo, fecha central del calendario reivindicativo de la izquierda y del movimiento obrero, y desde la Alianza de la Izquierda Republicana de España (A.I.R.E.) llamamos a participar, en la medida y modos que las medidas de protección frente a la pandemia lo permitan, en los actos que se programen para celebrarla.
La historia y el concepto mismo de la Izquierda van indefectiblemente unidos a la lucha y las reivindicaciones del movimiento obrero. Frente a una izquierda postmoderna y líquida que parece haber olvidado el concepto mismo de clases sociales bajo una amalgama inconexa de reivindicaciones transversales e identitarias, desde A.I.R.E. no hemos perdido de vista que el conflicto entre capital y trabajo sigue siendo central en una sociedad dividida –hoy, igual que siempre– entre privilegiados, explotados y excluidos, por mucho que se nos trate de hace creer, desde la ideología neoliberal dominante, que ya somos, todos, clases medias.
En ese sentido, para las personas que formamos parte de A.I.R.E. sigue siendo prioritaria la derogación de las reformas laborales regresivas que han llevado a cabo tanto los gobiernos del PSOE como los del PP desde mediados de los años 80, así como acabar con el bochornoso artículo 135 de la Constitución, que prioriza el pago de la deuda sobre las necesidades de justicia social y redistributiva, que tan crudamente se han agravado con la pandemia para las clases populares tanto en España como en el resto del mundo.
Pero debemos dejar claro, además, que este central conflicto de intereses entre quienes controlan la economía y acaparan la inmensa mayor parte de la riqueza y quienes tenemos que ganarnos la vida pasando la mayor parte de nuestro tiempo ante la cinta transportadora de una fábrica, la pantalla de un ordenador, la caja o los estantes de un supermercado, o cuidando de personas enfermas o mayores que no se valen por sí mismas, es un conflicto que rebasa las fronteras. Es un conflicto global, y que necesita más que nunca del concepto del internacionalismo.
Porque si, como personas de izquierdas que somos, nos preocupan por igual las condiciones laborales y de vida de un trabajador de Nissan en Barcelona que las de una empleada doméstica ecuatoriana o las de un jornalero andaluz o extremeño, no es menos cierto que esas condiciones laborales, de salud o de renta se hallan directamente condicionadas por el aumento de la desigualdad y el generalizado proceso de empobrecimiento de amplias capas sociales que la globalización neoliberal ha generado, a nivel mundial, durante los últimos cuarenta años.
Por eso, desde A.I.R.E. nos declaramos decididamente internacionalistas. Porque las fronteras políticas entre estados –las actual y efectivamente existentes, y las nuevas que algunos querrían imponernos para dar satisfacción a su identitaria egolatría– no hacen más que segmentar, dividir y debilitar a las clases trabajadoras. Y, por lo tanto, no benefician más que a las grandes empresas transnacionales, que se saltan alegremente esas fronteras a la hora de deslocalizar la producción y mundializar los mercados pero se aprovechan descaradamente de ellas para imponer sus condiciones salariales, medioambientales o de seguridad siempre a la baja, en un proceso de dumping social que, hoy por hoy, parece imparable. Y, junto a ellas, benefician también a las oligarquías extractivas locales, las cuales, dentro de los límites de sus pequeños o grandes cortijos, desvían con la mayor de las desvergüenzas los menguantes recursos públicos en su propio beneficio o los utilizan para fidelizar sus propias y corruptas redes clientelares, facilitando de ese modo unas hegemonías políticas y sociales cada vez más cercanas a la omertà mafiosa o al más crudo totalitarismo.
No entendemos, en ese contexto, que algunos sindicatos puedan seguirse declarando, simultáneamente, “nacionalesyde clase”, pues ambos conceptos son, claramente, antitéticos e incompatibles: o se defienden los intereses de clase, que trascienden fronteras e identidades, o se hipotecan éstos a unos supuestos “intereses nacionales” impuestos desde la ideología dominante, y que no son otra cosa, siempre, que los intereses mezquinos y egoístas de la propia clase explotadora. Y todavía menos podemos comprender que esos sindicatos den apoyo a iniciativas políticas como la del Procés, que únicamente contribuyen a la división, enfrentamiento, debilidad y empobrecimiento de las clases trabajadoras.
Sin embargo, y aun lamentando tanto la debilidad del movimiento sindical en España como la triste deriva nacionalista de sus dirigentes, que tanto nos hacen echar de menos a las heroicas Comisiones Obreras de la lucha antifranquista o a las potentes UGT y CNT de los tiempos de la II República, seguimos llamando a participar en los actos que las organizaciones sindicales convoquen para este día. Y, sobre todo, a que contribuyamos con nuestro esfuerzo al fortalecimiento y a la necesaria reorientación del actual movimiento obrero.

Barcelona, 1º de mayo de 2021.

Alianza de la Izquierda Republicana de España

https://www.aire-laizquierda.es/2021/04/30/primero-de-mayo-2021/

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo, rebelión y Papeles de relaciones ecosociales.

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