«Sobre derrotas estratégicas», de José Luis Martín Ramos

Un comentario de José Luis Martín Ramos sobre el concepto de «derrotas estratégicas» y una reflexión sobre la situación política en .Cat.

No comparto el discurso enfático de “derrotas estratégicas”. Si fuera así no estaría todavía en las mejores condiciones para seguir al frente de la Generalitat. Es indiscutible que el independentismo ha retrocedido desde octubre de 2017. Creo que entonces cometió un error táctico importante al hacer aquella proclamación de independencia. También que está hoy dividido, como lo estaba en 2015 cuando la CUP vetó a Mas ante la indiferencia de ERC, que no tiene una línea común, que no ha conseguido sumar más apoyo social. Pero su proyecto, la separación, sigue en pie y sigue contando  con el apoyo de una mitad de la población catalana, aunque disienta sobre las maneras y los tiempos para llegar a conseguirlo. No está muerto, ni siquiera agónico; no hay que darlo por acabado o casi acabado.  La hegemonía del nacionalismo en Cataluña -que incluye la respuesta nacionalista contraria- lo mantiene en pie. Y el control de las instituciones es clave para mantener esa hegemonía, a través de políticas diversas: comunicativas, educativas,…
Además toda situación se define por el conjunto, no solo por una parte. Y ahí está el segundo problema de fondo -problema para nosotros, claro-, junto con el de la hegemonía nacionalista. La división y la debilidad de iniciativa  del campo no nacionalista, de quienes rechazan la separación y defienden la unión. La muestra palmaria de esa división y debilidad es que  en estos momentos la «sociedad civil » que está plantando cara a los partidos independentistas con mayor posibilidad de trascendencia son los que se reunirán mañana en la Estació del Nord de Barcelona. La hegemonía empresarial es clara en este encuentro.
Dicho eso, Todo puede cambiar ya ahora las cosas se mueven en una dirección distinta a la de 2017. Para que se consolide esa dirección y llegue a producirse un vuelco depende todavía de muchas cosas y una indispensable para mí es que los no nacionalistas, es decir, los socialistas  (en el sentido de aquello del eje nacional y el social, no en el partidista estrecho) hegemonicen primero el campo de los que rechazan la separación, reconstruyan/construyan una propuesta que pueda ser ampliamente mayoritaria de unión y con todo ello desplacen al nacionalismo  catalán de su posición hegemónica.
Los de la reunión de mañana no cumplen la primera condición: defender la  primacía del eje social; cabalgan entre los dos nacionalismos para defender sus intereses. El otro elemento de la situación de ahora mismo es el embrollo coyuntural y estructural de la política española.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo, rebelión y Papeles de relaciones ecosociales.

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