Sobre el “Visca Catalunya lliure!”

Páginas de la herida
Sobre el “Visca Catalunya lliure!”

Para Mikis Theodorakis (1925-2021). In memoriam et ad honorem [George Dalaras -Canto general (Theodorakis/ Neruda) https://www.youtube.com/watch?v=aaOM4PzVJng]
Para Éric Cantona, por Argelès-sur-Mer.

Una vez en la vida cuestionar la marcha puramente inercial de nuestra mente; cuestionar el arsenal de pre-juicios (es decir, de convicciones que no han sido sometidas a la prueba de racional criterio) que defendemos como si se tratara de auténtico elemento vital de nuestro espíritu… Una vez en la vida dejar de dar por supuesto que hay una jerarquía natural entre grupos de humanos por lo que a las capacidades de conocimiento y simbolización se refiere, denunciando el orden social que impone tal jerarquía…
Víctor Gómez Pin (2020)

He leído este verano un ensayo de crítica literaria de Constantino Bértolo que les recomiendo sin temor a equivocarme: ¿Quiénes somos? 55 libros de la literatura española del siglo XX, Madrid: Periférica, 2021. ¡No se lo pierdan!

Excelente título ese de “¿Quiénes somos?”. Lo hago mío en esta nota cuya causa desencadenante ha sido la intervención del señor Jordi Cuixart durante el pregón del barrio de Gràcia (Barcelona) del pasado mes de agosto, cuando habló durante el abucheo -con insultos: botiflera! (¡traidora!), palabras soeces- a Ada Colau, la alcaldesa de la ciudad.
Fueron varias las expresiones que usó el señor Cuixart en su intervención: “Nos queremos todos mucho”, “esto va de luchas compartidas”, “y de sumar, de ser más”, “yo lo entiendo todo”, “Una cosa, solo una cosa nada más: con tres años y ocho meses de cárcel, solo os quiero pedir una cosa: escuchad, escuchad, es lo que no quiere hacer España con nosotros”, “España no nos quiere escuchar porque tiene miedo de la palabra”, “Solo os digo una cosa. Ada [Colau], Ferran [Mascarell, Junts], Eloi [Badia; Comuns], todos formamos parte de un mismo pueblo. No nos dejemos dividir”, “Porque lo que quiere el Estado español es dividirnos. Si no nos dejamos dividir, ganaremos, y partir de aquí que cada cual haga lo que le dé la gana”. Más el grito final compartido, muy compartido: “Visca Catalunya lliure! (¡Viva Cataluña libre!)”.
Dejemos -hoy no toca, diría el desfalcador principal del Principado- lo de luchas compartidas (¿quiénes?, ¿qué comparten?), lo de España no escucha y tiene miedo a la palabra (la cansina, despreciativa e indocumentada hispanofobia a la que nos quieren acostumbrar; ¿escuchan ellos?), lo de formamos todos parte del mismo pueblo (¿su “pueblo”, el nacional-secesionista?), lo de “nos queremos mucho” (¿quiénes se quieren tanto?), lo de “lo comprendo todo (¿cómo un dios omnisciente?), lo de “sumar y ser más” (¿restando y restando?), lo de “no nos dejemos dividir” (¿pueden hablar ellos, precisamente ellos, de no dividir a la ciudadanía?),… Detengámonos hoy en el “Visca Catalunya lliure!”.
Las personas de mi generación, las que empezamos a adquirir conciencia política en las manifestaciones contra el consejo de guerra de Burgos (1970), hemos gritado muchas veces esa consigna. Más allá de las muchas milongas que nos tragamos acríticamente (con meritorias excepciones de algunos compañeros/as) y sin apenas digestión, parecía razonable ese grito de protesta en aquel entonces, finales de los sesenta, principios de los setenta. La expresión nos sonaba (por eso la gritábamos) a antifranquismo, a libertades democráticas, a lucha contra la opresión cultural-lingüística, a libertad de presos y presas políticos, incluso a avances sociales y obreros. Transitaba por senderos de emancipación, de liberación. Nada que ver con variantes etnicistas, nacionalistas. Casi nadie pensaba entonces, aparte de las minorías independentistas, en términos de secesión, de construcción nacional excluyente, de desprestigio (incluso menosprecio) permanente del resto de la ciudadanía española y de sus luchas, historia y preocupaciones. Lo nuestro era otra cosa.
Pero han pasado 50 años, ¡medio siglo nada menos!, las coordenadas políticas y culturales son otras muy distintas y, como nos adviritó el poeta, la verdad desagradable asoma. ¿Qué puede significar gritar ahora “Visca Catalunya lliure!”? ¿Es también hoy un grito de libertad, de emancipación?
No lo es, nada deso. Es evidente que tiene ahora otro sentido y que este nuevo sentido no es otro que el de aspirar a la construcción de un muro-Estado que separe a la sociedad catalana del resto de la ciudadanía española, sin importarles en absoluto que más de la mitad (o la mitad o el 49% o el porcentaje que sea) de la ciudadanía catalana nos opongamos frontalmente a esa finalidad, además de la inmensa mayoría de los restantes ciudadanos/as españoles (que no son tenidos nunca en cuenta). Ellos a lo suyo. La única verdad, la suya. La única finalidad “progresista”, la que ellos defienden. Eso es lo que significa a día de hoy la consigna “Visca Catalunya lliure!”, usada, gritada, manipulada, “puro sentido común” para ellos, puro sinsentido más bien, por políticos fanatizados como el señor Cuixart y tantos otros representantes político-culturales del nacional-secesionismo.
Pero la única Cataluña libre es, a día hoy, una Cataluña integrada armoniosamente en una España justa, democrática y fraternal que avance (sumando, uniendo, no separando) en la lucha por la justicia, por la igualibertad (que diría Balibar), atenta, muy atenta y en pie de resistencia, a los grandes problemas de nuestro tiempo: profundísimas desigualdades sociales, armamento atómico, políticas imperiales, cambio climático y múltiples derivaciones. Las consignas y vindicaciones nacionalistas, sus finalidades centrales, nos alejan de todo ello, transitan por otros caminos. Piensan desde y para casa, para su casa, para su patrimonio en muchas ocasiones, para alimentar su insaciable voluntad de poder. Lo demás importa poco o nada.
En resumen: “Visca Catalunya lliure!” no es hoy un grito de libertad y emancipación. Más bien todo lo contrario: insolidaridad, ficciones históricas, destrucción del demos común, nacionalismo etnicista, victimismo aparente, confusión de la parte con el todo, hispanofobia, distanciamiento de los problemas más urgentes, preocupaciones burguesas y pequeño-burguesas, sueldazos para los representantes políticos de las clases con mando en plaza, consolidación de su dominio y hegemonía, marginación de la ciudadanía no nacionalista, inmersión lingüística impuesta, etc. Vía directa al precipicio, al enfrentamiento, a la Nada.
Nosaltres no som d’eixe món!, cantaba Raimon, nunca lo hemos sido. ¿Qué somos entonces? Otra cosa, estamos hechos de otra pasta.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

2 opiniones en “Sobre el “Visca Catalunya lliure!””

  1. Tres parientes míos, republicanos, estuvieron prisioneros en el campo de concentración de Argelèrs-sur- Mer, en 1939. Dos tíos: Gabriel Martínez, sargento de Caballería, y Marcelino Usatorre, coronel de Milicias; y mi suegro Juan Ferrer, de Carabineros. Los tres pasaron grandes calamidades ahí, e incluso, Marcelino Usatorre (militante y dirigente comunista), fue trasladado al castillo de Collioure, donde se sometía a los recluídos a palizas y hambrunas.

    Gracias, Eric Cantona.

    Javier Pardo, 05.09.2021

  2. Amigo Salva, 
    Acababas, en tu blog último, con la cita del cantante de Raimon, de cuando cantaba “nosaltres no som d’eixe món».
    Por supuesto que no; el problema existencial que tenemos (irresoluble, por lo demás), es que “hemos venido a nacer y a vivir” en eixe món cuyas poderosas fuerzas de la cultura, que señorialmente lo ocupan, si se dedicaran nada más que a mantenir la flama del Canigó, a convocar Jocs Florals, a la libre enseñanza de la lengua y la literatura catalana, y a aceptar y tolerar el bilingüismo realmente existente en Cataluña, pues “aquí paz y allá gloria”.
    Pero como no sólo eso les interesa, si no que, contumazmente han buscado -y han conseguido- la hegemonía y el control del poder político y administrativo (en Cataluña, y en Baleares), pues resulta que eixe món (cultural y moral), para ellos es el único món. Y lo demás, o no existe o debe ser normalitzat, despreciado, o extinguido.
    Como recordatorio de ello, después de un lingotazo de ginebra, dale un vistazo al, digamos, full de ruta per a circular per eixe món, que abajo te adjunto. Fíjate, p.e., en las listas de botiflers i traïdors, en las que no tan sólo no aparecen académicos como Antoni Vilanova, Claudi Esteva, o Joan Vernet, si no que, ni tan siquiera aparecen Carlos Barral, Juan Marsé, J.M. Castellet, los Goytisolo, Gil de Biedma, o Pere Gimferrer.
    Dicho sea todo lo anterior a muchos efectos, entre otros el de esperar solemnes ninguneos de eixe món, ante la digna y quijotesca andadura que desplegaremos con lo de homenajear en Barcelona a Miguel Hernández. Ninguneos que, me temo, superarán, con creces, los que ya tuvimos, en febrero de 2020, con el homenaje a Gabriel Jackson. 
    Y a considerar, siempre y desgraciadamente, cuántos de los nuestros de “esquerres”, son más de eixe món que de los nuestros.
    “conpermiso”
    06.09.2021

    http://webs.racocatala.cat/eltalp/actituds2.htm

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