Sobre Hans Heinz Holz

Del profesor de termodinámica y miembro de Espai Marx, Manuel Monleón Pradas.

La obra de Holz es ingente. Hizo la tesis con Bloch (al que siempre guardó estima). En la época en la que existía la RDA y, por tanto, subvención “bajo mano” de editoriales y publicaciones marxistas en la RFA en la órbita del DKP, dirigió mano-a-mano con Hans Jörg Sandkühler la colección “Studien zur Dialektik” y la revista “Dialektik” (en la Pahl-Rugenstein), con muchas decenas de volúmenes, y en donde están una gran parte de sus artículos. Después de la desaparición de la URSS/RDA Sandkühler y él se separaron: la deriva neokantiana del primero hizo la convivencia imposible y, al tiempo, le inauguró (a Sandkühler) una carrera académica más regular. Holz continuó con sus cercanos sin abjurar (de su versión) del materialismo dialéctico, editó la revista Topos con Losurdo, y, cuando se creó el partido heredero del SED (el PDS, que luego daría lugar a Die Linke) y muchos en la RFA se preguntaban si seguía teniendo sentido ser comunista y que existiera el DKP, defendió su continuidad y acabó aceptando la presidencia (¡!) del DKP; murió como su presidente, habiendo entrado en polémicas y escrito sobre la vigencia del socialismo.

La lista de sus libros es también tan extensa que sólo cito los más importantes: “Dialektik und Widerspiegelung” (Dialéctica y reflejo), “Weltentwurf und Reflexión” (Esbozo de mundo y reflexión) y su monumental “Dialektik. Problemgeschichte von der Antike bis zur Gegenwart” (Dialéctica. Su historia en problemas desde la Antigüedad hasta el presente) en 5 tomacos. Estos últimos títulos son su obra más madura y tardía, en cierto modo recopilatoria de todo su pensamiento; antes tiene publicadas monografías sobre Bloch, sobre Leibniz (de quien fue siempre un seguidor y especialista), sobre Estética…

Por muchos marxistas fuera de la órbita del comunismo fue criticado como “ortodoxo” y “metafísico” (Arndt, Haug).

En español, que yo sepa, existe una edición cubana titulada «Reflexión y praxis. Estudios para la teoría marxista de hoy», y en catalán está «Metafísica, Dialèctica, Reflexió», que recoge un ciclo de conferencias en 2001 en la Cátedra Ferrater Mora. Me suena que también se tradujo su opúsculo sobre Leibniz, pero no estoy seguro de esto.

Yo lo leí mucho y, pese a haber acabado discrepando de alguna de sus tesis centrales, en mi opinión y hasta adonde alcanzan mis conocimientos, por su erudición, extensión temática y sistematicidad de su obra, es el pensador marxista del siglo XX cuya obra sólo tiene como equiparables a Bloch y Lukács (en el terreno de la teoría y la filosofía).

Manuel Monleón Pradas

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Esto [las discrepancias de MMP con HHH] requeriría un ensayo largo, para el que no tengo fuerzas ahora. Un resumen breve no hace justicia ni al criticado ni al criticante, máxime ante una obra como la de Holz. Asumiendo este riesgo, diré que se trata de una discrepancia sobre la tesis ontológico-general de la idea de “mundo” como totalidad y el rol que desempaña en las distintas partes de la filosofía (teoría del conocimiento, dialéctica, ético-política). Holz otorgó a esa idea un papel fundante en todos sus escritos, haciendo derivar de sus consecuencias muchas otras ideas (por ejemplo, el papel de lo que él llama “modelos metafísicos” y su necesidad). Digamos, por simplificar, que Holz, en esto, está en la línea de un “monismo” que, groseramente considerado, iría desde Parménides a Bradley, pasando por (su interpretación de la monadología de) Leibniz y Hegel. Yo, por contra, en un momento determinado llegué a la conclusión “pluralista” de que tal idea de totalidad omnicomprensiva es imposible por inconsistente, y que su aceptación o negación es, quizá, el único fundamento para distinguir “idealismo” de “materialismo”. Me costó, porque viniendo del “todo está conectado con todo” de muchos manuales de diamat de la época (no todos), me era difícil de aceptar que no todo puede estar conectado con todo, ni siquiera en principio. Pero hechos como la quiebra de la simultaneidad universal en la Teoría de la Relatividad, las paradojas en la Teoría de Conjuntos y desarrollos subsiguientes de autores como Patrick Grim, y la lectura de Gustavo Bueno con su “symploké” (que es de Platón y sobre la que ya había llamado la atención antes Nicolai Hartmann) o incluso de autores como William James o Pierce (y, más tarde, Martínez Marzoa) me convencieron de que el concepto de algo que no deje nada fuera de sí es esencial al idealismo (ya lo dice la definición que da Hegel: “idealista” es todo aquél que no considera real más que al Todo [la cita no es textual, pero puedo darla])…

Como veis, pura metafísica. Y, en efecto, yo me aproximé al tema desde la Física, que es lo más próximo que hay a la Metafísica. Eso no quiere decir que no haya continuado estando de acuerdo con las ideas de Holz sobre otros muchos temas (amén de los políticos): recuerdo que le escribí al ver la coincidencia de su discusión de los “compossibilia” leibnizianos con el papel teórico del empleo de procesos y sistemas “compuestos” en ciertos argumentos termodinámicos: las leyes, al operar sobre un conjunto suficientemente amplio de procesos putativos supuestos posibles (tema de la “posibilidad real”) conduce a “restricciones constitutivas” nuevas entre las propiedades. Me envió un libro dedicado, que conservo.

Las consecuencias del “monismo del todo” de Holz sobre la posibilidad de una ontología del ser social han dado lugar a debates recientes entre Zimmer (como defensor de Holz) y otro marxista alemán contemporáneo, Claudius Vellay, quien defiende el concepto de “ontología” (marxista) de Lukács frente al concepto de “metafísica” (marxista) de Holz (Holz fue crítico de la Ontología del Lukács maduro, porque, certeramente, vio que era “pluralista”, al seguir a Hartmann). Compilo un par de artículos y os los mando aparte en carpeta comprimida, para quien pueda tener interés (desgraciadamente, todos en alemán. Pero ahora con la IA…)

Excusad la bastedad de los argumentos, pero toda otra aproximación al tema requeriría un libro o un seminario.

Manolo

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No sé qué decirte, por desconocimiento de Heidegger. He de reconocer que los resúmenes (de Heidegger) de Sacristán en su tesis fueron para mí absolutamente disuasorios, no entendí nada. Bunge lo llamaba charlatán, y Nicolai Hartmann no llegó a tanto, pero estuvo cerca (era su antítesis). El porqué del diferente destino de las dos figuras que dominaban la filosofía alemana de entreguerras después de la Segunda Guerra Mundial es algo que alguno se ha preguntado… Respecto de Holz, te copio una nota en su artículo de crítica a la ontología de Lukács:

No puedo estar de acuerdo con la tesis de Nicolas Tertulian de que Lukács ha desarrollado una ontología situada “entre” Heidegger y Hartmann, y de que habría evidentes similitudes de problemática con Sartre y su ontología (cf Tertulian, La rinascita dell’ontologia: Hartmann, Heidegger, Lukacs, in: Critica marxista, 3/1984, pp. 125ss.)” (H H Holz, “Georg Lukács und das Irrationalismus-Problem”. En: M Buhr, J Lukács (Hrsg),Geschichtlichkeit und Aktualität. Beiträge zum Werk und Wirken von Georg Lukács. Akademie-Verlag, Berlin 1987).

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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