Sobre Marx, la educación popular y las universidades

Una nota, excelente en mi opinión, del historiador José Luis Martín Ramos.

Marx no se refiere a la Universidad sino a la educación en general, es decir al sistema de enseñanza, y la única alusión que hace a la universidad solo puede entenderse en el marco de la universidad existente en la época. El texto entero de la glosa de Marx aclara las cosas; si se recorta y se interpreta descontextualizado se desvirtúa y se usa demagógicamente a Marx, para defender posiciones reaccionarias.
Texto entero al punto del programa de Gotha que decía:
Educación popular general e igual a cargo del Estado. Asistencia escolar obligatoria general. Instrucción gratuita»:
¿Educación popular igual? ¿Que se entiende por esto? ¿Se cree que en la sociedad actual (que es de la única de que puede tratarse), la educación puede ser igual para todas las clases? ¿O lo que se exige es que también las clases altas sean obligadas por la fuerza a conformarse con la modesta educación que da la escuela pública, la única compatible con la situación económica, no sólo del obrero asalariado, sino también del campesino?
«Asistencia escolar obligatoria para todos. Instrucción gratuita».
La primera existe ya, incluso en Alemania; la segunda, en Suiza y en los Estados Unidos, en lo que a las escuelas públicas se refiere. El que en algunos estados de este último país sean «gratuitos» también centros de instrucción superior, sólo significa, en realidad, que allí a las clases altas se les pagan sus gastos de educación a costa del fondo de los impuestos generales. Y -dicho sea incidentalmente- esto puede aplicarse también a la «administración de justicia con carácter gratuito» de que se habla en el punto A, 5 del programa. La justicia en lo criminal es gratuita en todas partes; la justicia civil gira casi exclusivamente en torno a los pleitos sobre la propiedad y afecta, por tanto, casi únicamente a las clases poseedoras. ¿Se pretende que éstas ventilen sus pleitos a costa del Tesoro público?
El párrafo sobre las escuelas debería exigir, por lo menos, escuelas técnicas (teóricas y prácticas), combinadas con las escuelas públicas.
Eso de «educación popular a cargo del Estado» es absolutamente inadmisible. ¡Una cosa es determinar, por medio de una ley general, los recursos de las escuelas públicas, las condiciones de capacidad del personal docente, las materias de enseñanza, etc., y, como se hace en los Estados Unidos, velar por el cumplimiento de estas prescripciones legales mediante inspectores del Estado, y otra cosa completamente distinta es nombrar al Estado educador del pueblo! Lo que hay que hacer es más bien substraer la escuela a toda influencia por parte del gobierno y de la Iglesia. Sobre todo en el imperio prusiano-alemán (y no vale salirse con el torpe subterfugio de que se habla de un «Estado futuro»; ya hemos visto lo que es este), donde es, por el contrario, el Estado el que necesita recibir del pueblo una educación muy severa.»

Nada que pueda interpretarse como una descalificación de la inversión pública, ni desde luego de la enseñanza gratuita e obligatoria. Todo lo contrario. Lo que les dice Marx a los socialdemócratas alemanes es que eso no puede considerarse haciendo abstracción de la división de clases existentes -de la existente en aquel momento, en su materia y en su forma-; y lo que dice no es que la financiación pública de las universidades sea per se retrógrada, sino que en la situación de clase concreta -en este caso EEUU-, en la que solo las clases altas están en condiciones de acceder a ellas, eso va a cargo de los impuestos y de todas la sociedad que los paga. Lo cual es completamente cierto; lo que no es cierto es que eso tenga nada que ver con la situación de las universidades españolas, a las que ya acceden todos los estratos de la sociedad -excepto una porción mínima, por factores diversos-, con lo que ya no hay ninguna elite universitaria que se beneficie injustamente del impuesto que pagan todos. Los estudiantes universitarios no son hoy los privilegiados que lo eran hace sesenta años. A eso se está refiriendo, a las trampas que sobre la igualdad hacía el estado liberal -porque estamos hablando de estado liberal y no de estado democrático- que el programa de Gotha se comió con patatas.
Marx, no estaba en contra de la financiación pública, sino de la profunda desigualdad del estado liberal. Es más, está a claro que, por principio, está a favor de que el estado «determine por una ley general» los recursos, las condiciones del enseñante, lo que ha de enseñarse, y velar por su cumplimiento mediante la institución de la inspección.
Lo que dice, y yo lo suscribo, es «nombrar al Estado educador del pueblo» y sobre todo en el caso del Imperio prusiano-alemán.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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