Miscelánea 25/09/2023

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda,
1. Mi vídeo del día: la ardilla drama queen.
2. Hersh sobre el curso de la guerra.
3. Intervención de Lavrov en las Naciones Unidas.
4. Reflexiones generales de Tomaselli sobre la guerra de Ucrania.
5. La revolución india.
6. Los problemas de Volkswagen.
7. Poch reflexiona sobre la decadencia de Occidente.
8. El díesel como marcador del descenso.
9. Roces Canadá-India

1. Mi vídeo del día: la ardilla drama queen

Hablamos de este tema hace un par de años. Sin duda, sobre la inteligencia de las plantas los divulgadores más conocidos son Peter Wohlleben y Suzanne Simard. Aparecen ambos en el documental Intelligent Trees (2016). Creo que está en Prime Video, y no sé si en otras plataformas. Me permito citar lo que envié cuando hablamos en su momento:

Yo en este tema soy fan de Peter Wohlleben, experto en la ‘comunicación’ entre los árboles. En el vídeo incrustado en este artículo (https://www.theguardian.com/), hacia el final -lo siento, solo en inglés-, en el minuto 8:30, explica por qué come carne: para él no hay diferencia entre matar un árbol y un animal, así que intenta hacerlo lo menos posible, pero no hay más remedio si queremos sobrevivir. Y tiene razón. Hasta que no hagamos la fotosíntesis por nosotros mismos, nuestra fuente de energía corporal será comernos a las plantas que sí pueden hacerla, o a animales que se hayan comido estas plantas. Las plantas no tienen sistema nervioso y no sienten dolor, es cierto, pero saben cuando son atacadas y comidas y avisan al resto del bosque… Por no hablar de los árboles madre y cómo protegen a sus crías. Os recomiendo esta charla de Suzanne Simard con subtítulos en español: https://www.ted.com/talks/

Además de eso, he visto que ahora hay algún vídeo más en español, como los traileres de la película de Wohlleben La vida secreta de los árboles https://www.youtube.com/watch? (basada en su bestseller) y el trailer de la película que comentaban en la que salen él y Simard: Intelligent Trees Intelligent Trees Official Trailer.

Tengo alguno de sus libros, por si te interesa. El de La vida secreta de los árboles, de Wohlleben y un par de Simard.

Cambiando de seres vivos, hoy leía precisamente que hay medusas que tienen memoria, a pesar de no tener cerebro. https://www.portafolio.co/

2. Hersh sobre el curso de la guerra

Aunque se ha hablado bastante de este artículo en redes, sobre todo esa conversación con un funcionario del gobierno estadounidense que reconocería que la guerra está perdida, el Substack de Hersh es de pago, así que me alegro de que lo publiquen en CTXT: https://ctxt.es/es/20230901/

El “mal momento” de Zelenski

El líder ucraniano recurre a mentiras y amenazas al final de una contraofensiva fallida

Seymour Hersh 25/09/2023

El próximo martes será el aniversario de la destrucción de tres de los cuatro oleoductos Nord Stream 1 y 2 por parte de la administración de Biden. Tengo cosas que añadir al respecto, pero habrá que esperar. ¿Por qué? Porque la guerra entre Rusia y Ucrania, en la que la Casa Blanca sigue rechazando cualquier conversación sobre un alto el fuego, se encuentra en un punto de inflexión.

Hay importantes integrantes de la comunidad de los servicios de inteligencia estadounidenses que, basándose en informes de campo e información técnica, creen que el desmoralizado ejército ucraniano ha renunciado a la posibilidad de superar las tres líneas de defensa rusas, en las que hay una gran presencia de minas, y de llevar la guerra a Crimea y a las cuatro provincias de las que Rusia se apoderó y anexionó. La realidad es que el maltrecho ejército de Volodimir Zelenski ya no tiene ninguna posibilidad de vencer.

La guerra continúa, según me ha dicho un funcionario con acceso a los datos de inteligencia actuales, porque Zelenski insiste en que debe continuar. Ni en su cuartel general ni en la Casa Blanca de Biden se habla de un alto el fuego ni hay interés en conversaciones que pudieran poner fin a la matanza. “Es todo mentira”, dijo el funcionario refiriéndose a las afirmaciones ucranianas de un avance gradual en una ofensiva que ha sufrido pérdidas asombrosas, mientras gana terreno en algunas zonas dispersas que los militares ucranianos miden en metros por semana.

Seamos claros”, manifestó el funcionario.”Putin cometió un acto estúpido y autodestructivo al iniciar la guerra. Pensó que tenía poderes mágicos y que todo lo que quería se cumpliría”. El ataque inicial de Rusia, añadió el funcionario, se planificó mal, estaba infradotado y provocó pérdidas innecesarias. “Sus generales le mintieron e inició la guerra sin logística, sin forma de reabastecer a sus tropas”. Muchos de los generales infractores fueron destituidos sumariamente.

Sí”, dijo el funcionario. “Por muy provocada que fuera, Putin cometió una estupidez al violar la Carta de la ONU, y nosotros también”, refiriéndose a la decisión del presidente Biden de librar una guerra por poderes con Rusia financiando a Zelenski y sus militares. “Y por eso ahora, para justificar nuestro error, tenemos que pintarlo de negro con la ayuda de los medios de comunicación”. Se refería a una operación secreta de desinformación destinada a desacreditar a Putin y llevada a cabo por la CIA en coordinación con miembros de la inteligencia británica. El éxito de la operación llevó a los principales medios de comunicación de aquí y de Londres a informar de que el presidente ruso padecía diversas enfermedades, entre ellas problemas hematológicos y un cáncer grave. Una anécdota muy citada decía que Putin estaba siendo tratado con fuertes dosis de esteroides. No todos se dejaron engañar. En mayo de 2022, The Guardian informó con escepticismo de que los rumores “abarcaban un amplio espectro: Vladimir Putin padece cáncer o la enfermedad de Parkinson, dicen informes no confirmados ni verificados”. Pero muchas de las principales agencias de noticias mordieron el anzuelo. En junio de 2022, Newsweek publicó lo que calificó de gran primicia citando fuentes anónimas que afirmaban que, dos meses antes, Putin se había sometido a un tratamiento contra un cáncer avanzado: “El control de Putin es fuerte pero ya no absoluto. La pugna dentro del Kremlin nunca ha sido tan intensa… todo el mundo intuye que el final está cerca”.

En los primeros días de la ofensiva de junio hubo algunas incursiones ucranianas”, afirmaba el funcionario, “en o cerca” de la primera de las tres formidables barreras defensivas de hormigón de Rusia, “y los rusos se replegaron para absorberlas. Y los mataron a todos”. Tras semanas de muchas bajas y escasos avances, además de terribles pérdidas en tanques y vehículos blindados, continuó el funcionario, importantes miembros del ejército ucraniano, sin declararlo, prácticamente cancelaron la ofensiva. Los dos pueblos que el ejército ucraniano recientemente ha reclamado como capturados “son tan diminutos que no cabrían entre dos carteles de Burma-Shave”, en referencia a las vallas publicitarias que parecían estar en todas las autopistas estadounidenses después de la Segunda Guerra Mundial.

Una consecuencia de la hostilidad neoconservadora del gobierno de Biden hacia Rusia y China –ejemplificada por las declaraciones del secretario de Estado Tony Blinken, que ha afirmado en repetidas ocasiones que en este momento no tolerará un alto el fuego en Ucrania– ha sido una división significativa en la comunidad de los servicios de inteligencia. Una de las víctimas son las secretas Estimaciones de Inteligencia Nacional (NIE, por sus siglas en inglés), que han definido los parámetros de la política exterior estadounidense durante décadas. En muchos casos, algunas oficinas clave de la CIA se han negado a participar en el proceso de las NIE debido a un profundo desacuerdo político con la agresiva política exterior del gobierno. Uno de los fracasos más recientes fue con una NIE que calculaba el resultado de un ataque chino a Taiwán.

Durante muchas semanas he informado sobre el dilatado desacuerdo entre la CIA y otros miembros de la comunidad de los servicios de inteligencia sobre el pronóstico de la actual guerra en Ucrania. Los analistas de la CIA se han mostrado sistemáticamente mucho más escépticos que sus homólogos de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por sus siglas en inglés) sobre las perspectivas de éxito de Ucrania. Los medios de comunicación estadounidenses han ignorado la disputa, pero no así The Economist, con sede en Londres, cuyos bien informados reporteros no firman sus artículos. Una señal de la tensión interna dentro de la comunidad estadounidense surgió en la edición del 9 de septiembre de la revista, cuando Trent Maul, director de análisis de la DIA, concedió una extraordinaria entrevista en la que defendió la información optimista de su agencia sobre la guerra de Ucrania y su problemática contraofensiva. Fue, como observó The Economist en un titular, “Una entrevista poco común”. También pasó desapercibida para los principales periódicos de Estados Unidos. 

Maul reconoció que la DIA “se equivocó” en sus informes sobre la “voluntad de luchar” de sus aliados cuando los ejércitos entrenados y financiados por Estados Unidos en Irak y Afganistán “se desmoronaron casi de la noche a la mañana”. Maul se mostró en desacuerdo con las quejas de la CIA –aunque no citara a la agencia por su nombre– sobre la falta de habilidad de los líderes militares ucranianos y sus tácticas en la actual contraofensiva. Le dijo a The Economist que los recientes éxitos militares de Ucrania eran “significativos” y daba a sus tropas una probabilidad del 40 al 50 % de romper las líneas defensivas rusas de tres niveles a finales de este año. Sin embargo, según The Economist, advirtió de que “la munición limitada y el empeoramiento del tiempo lo harán ‘muy difícil’”.

En una entrevista con The Economist publicada una semana después, Zelenski reconoció que había detectado –¿cómo no?– lo en la revista citaba como “un cambio de ánimo entre algunos de sus socios”. Zelenski también reconoció que lo que él llamaba las “recientes dificultades” de su nación en el campo de batalla algunos lo percibían como una razón para iniciar unas negociaciones serias con Rusia sobre el fin de la guerra. Zelenski lo calificó de “mal momento” porque Rusia “percibe lo mismo”. Sin embargo, volvió a dejar claro que las conversaciones de paz no están sobre la mesa, y lanzó una nueva amenaza a los líderes de la zona cuyos países acogen a refugiados ucranianos y que desean, como ha informado la CIA a Washington, el fin de la guerra. Zelenski advirtió en la entrevista, como escribió The Economist: “No hay forma de predecir cómo reaccionarían los millones de refugiados ucranianos en los países europeos ante el abandono de su país”. Zelenski dijo que los refugiados ucranianos “se han comportado bien… y están agradecidos” a quienes les han dado cobijo, pero no sería una “buena historia” para Europa que una derrota ucraniana “arrinconara a la gente”. Se trataba, nada menos, que de una amenaza de insurrección interna.

El mensaje de Zelenski esta semana ante la Asamblea General anual de las Naciones Unidas en Nueva York ofreció pocas novedades y, según informó The Washington Post, recibió la obligada “calurosa bienvenida»” de los asistentes. Sin embargo, según dicho diario, “pronunció su discurso ante una sala medio llena, en la que muchas delegaciones declinaron comparecer y escuchar lo que tenía que decir”. Los líderes de algunas naciones en desarrollo, añadía el informe, estaban “frustrados” porque los varios miles de millones que la administración Biden estaba gastando, sin rendir cuentas serias, para financiar la guerra de Ucrania estaban disminuyendo el apoyo a sus propias luchas para “hacer frente a al calentamiento global, a la pobreza y garantizar una vida más segura a sus ciudadanos”.

El presidente Biden, en su anterior discurso ante la Asamblea General, no abordó la peligrosa posición de Ucrania en la guerra con Rusia, sino que se reafirmó en su rotundo apoyo a Ucrania e insistió en que “Rusia es la única responsable de esta guerra” –ignorando, al contrario que los líderes de muchas naciones en desarrollo, tres décadas de expansión de la OTAN hacia el este y la participación encubierta del gobierno de Obama, en 2014, en el derrocamiento de un gobierno prorruso en Ucrania–.

Puede que el presidente tenga razón en cuanto a los méritos, pero el resto del mundo recuerda, al contrario que esta Casa Blanca, que fue Estados Unidos quien eligió ir a la guerra en Irak y Afganistán, con poca consideración por su justificación para hacerlo.

El presidente no habló de la necesidad de un alto el fuego inmediato en una guerra que Ucrania no puede ganar, y que se suma a la contaminación que ha provocado la actual crisis climática en la que está sumido el planeta. Biden, con el apoyo del secretario Blinken y del consejero de Seguridad Nacional Jake Sullivan –pero con un apoyo cada vez menor en otros lugares de Estados Unidos–, ha convertido su inexorable apoyo financiero y moral a la guerra de Ucrania en una cuestión de vida o muerte para su reelección.

Entretanto, un implacable Zelenski, en una entrevista la semana pasada con un adulador corresponsal de 60 Minutes, antaño la cumbre del periodismo agresivo estadounidense, describió a Putin como otro Hitler e insistió falsamente en que Ucrania llevaba la iniciativa en su actual guerra con Rusia. 

Preguntado por el corresponsal de la CBS, Scott Pelley, si pensaba que “la amenaza de una guerra nuclear ha quedado atrás”, Zelenski respondió: “Creo que él seguirá amenazando. Está esperando a que Estados Unidos pierda estabilidad, y cree que eso ocurrirá durante las elecciones estadounidenses. Buscará la inestabilidad en Europa y Estados Unidos. Utilizará el riesgo de usar armas nucleares para alimentarla. Seguirá amenazando”.

El funcionario de los servicios de inteligencia estadounidenses con el que hablé trabajó los primeros años de su carrera contra la agresión y el espionaje soviéticos; respeta el intelecto de Putin, pero desprecia su decisión de ir a la guerra con Ucrania e iniciar la muerte y la destrucción que provoca la guerra. Sin embargo, tal y como me dijo: “La guerra ha terminado. Rusia ha ganado. Ya no hay ofensiva ucraniana, pero la Casa Blanca y los medios de comunicación estadounidenses tienen que continuar mintiendo”.

Lo cierto es que si al ejército ucraniano se le ordena continuar la ofensiva, se amotinaría. Los soldados ya no están dispuestos a morir, pero esto no encaja con las sandeces concebidas por la Casa Blanca de Biden”.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en Substack.

Traducción de Paloma Farré.

3. Intervención de Lavrov en las Naciones Unidas

La corresponsal de RT en Washington, Helena Villar, ha publicado en su Substack la traducción al español de la intervención del ministro de exteriores ruso en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Vale la pena echarle un vistazo.

Serguei Lavrov ante la Asamblea General de la ONU

Serguei Lavrov ante la Asamblea General de la ONU

Discurso del canciller ruso en la UNGA 2023

Helena Villar 25 sept 2023

Esta es una reproducción en español de la intervención de Lavrov en Naciones Unidas. Pido perdón de antemano por algún posible error de traducción:

En los discursos de muchos oradores que me precedieron ya se expresó la idea de que nuestro planeta común está experimentando cambios irreversibles. Un nuevo orden mundial está naciendo ante nuestros ojos. Los contornos del futuro se crean en la lucha. Entre la Mayoría Mundial, que aboga por una distribución más equitativa de los bienes globales y la diversidad civilizatoria. Y entre aquellos pocos que utilizan métodos neocoloniales de subyugación para mantener su elusivo dominio.

Una especie de “tarjeta de presentación” del Occidente colectivo ha sido durante mucho tiempo el rechazo del principio de igualdad y la total incapacidad para negociar. Acostumbrados a menospreciar al resto del mundo, los estadounidenses y los europeos a menudo hacen promesas y asumen obligaciones, incluidas las escritas y legalmente vinculantes. Y luego simplemente no se implementan. Como señaló el presidente V. V. Putin, Occidente es un verdadero “imperio de mentiras”.

Rusia, como muchos otros países, lo sabe de primera mano. En 1945, cuando Washington, Londres y yo trabajábamos juntos para acabar con el enemigo en los frentes de la Segunda Guerra Mundial, nuestros aliados en la coalición anti-Hitler ya estaban preparando planes para la operación militar «Impensable» contra la Unión Soviética. Y cuatro años después, en 1949, los estadounidenses desarrollaron la Operación Dropshot para lanzar ataques nucleares masivos contra la URSS.

Estos locos planes quedaron en el papel. La URSS creó su propia arma de represalia. Aunque fue necesaria la Crisis de los Misiles Cubanos de 1962 con una política arriesgada al borde de una guerra nuclear para que la idea de desencadenarla y la ilusión de la victoria en ella dejara de ser la base de la planificación militar estadounidense.

Al final de la Guerra Fría, la Unión Soviética jugó un papel decisivo en la unificación de Alemania y en el acuerdo sobre los parámetros de una nueva arquitectura de seguridad en Europa. Al mismo tiempo, los dirigentes soviéticos y luego rusos recibieron garantías políticas específicas sobre la no expansión del bloque militar de la OTAN hacia el Este. Los registros correspondientes de las negociaciones se encuentran en nuestros archivos y en los occidentales. Pero estas garantías de los líderes occidentales resultaron vacías, no tenían intención de cumplirlas. Al mismo tiempo, los líderes occidentales nunca se avergonzaron de que, al acercar la OTAN a las fronteras de Rusia, estuvieran violando flagrantemente los compromisos oficiales de la OSCE asumidos al más alto nivel de no fortalecer su propia seguridad a expensas de la seguridad de otros y no permitir el dominio político-militar en Europa por parte de cualquier país o grupo de países u organizaciones.

En 2021, nuestras propuestas de concluir acuerdos sobre garantías mutuas de seguridad en Europa sin cambiar el estatus de no alineado de Ucrania fueron rechazadas con arrogancia. Occidente continuó militarizando sistemáticamente el régimen rusofóbico de Kiev, que llegó al poder como resultado de un sangriento golpe de estado y fue utilizado para preparar el estallido de una guerra híbrida contra nuestro país.

Una serie de ejercicios conjuntos recientes entre los Estados Unidos y los aliados europeos de la OTAN, que incluyeron escenarios de prueba para el uso de armas nucleares en el territorio de la Federación de Rusia, no tuvieron precedentes desde el final de la Guerra Fría. La tarea declarada de infligir una “derrota estratégica” a Rusia finalmente ha cegado los ojos de los políticos irresponsables que están obsesionados con su propia impunidad y han perdido un sentido elemental de autoconservación.

Los países de la OTAN, liderados por Washington, no sólo están fortaleciendo y modernizando sus capacidades ofensivas, sino que también están tratando de trasladar la confrontación armada al espacio exterior y de información. Una nueva manifestación peligrosa del expansionismo de la OTAN fueron los intentos de ampliar el área de responsabilidad del bloque a todo el hemisferio oriental bajo el astuto lema de “la indivisibilidad de la seguridad de la región euroatlántica e indopacífica”. Para ello, Washington está creando minialianzas político-militares bajo su control, como AUCUS, la «troika» de EE.UU. – Japón – República de Corea, los «cuatro» de Tokio – Seúl – Canberra – Wellington, sacando sus participantes a una cooperación práctica con la OTAN, que está implementando su infraestructura en el teatro del Pacífico. El enfoque manifiesto de tales esfuerzos contra Rusia y China, hacia el colapso de la arquitectura regional inclusiva que se ha desarrollado en torno a la ASEAN, crea el riesgo de que surja un nuevo foco explosivo de tensión geopolítica, además del ya acalorado europeo.

Da la persistente impresión de que Estados Unidos y el “colectivo occidental”, completamente subordinado a él, decidieron dar a la “Doctrina Monroe” una proyección global. Los planes son tan ilusorios como extremadamente peligrosos, pero esto no detiene a los ideólogos de la nueva edición de Pax Americana.

La minoría mundial está intentando con todas sus fuerzas frenar el curso natural de las cosas. La Declaración de Vilna de la Alianza del Atlántico Norte caracteriza la “creciente asociación entre Rusia y China” como una “amenaza a la OTAN”. En declaraciones recientemente a sus embajadores en el extranjero, el presidente Emmanuel Macron expresó su sincera preocupación por la expansión de los BRICS, considerando este evento como una prueba de «complicar la situación en el ámbito internacional, lo que amenaza con el riesgo de debilitar a Occidente y, en particular, a Europa. Se está realizando una revisión del orden mundial, sus principios, diversas formas de su organización, donde Occidente ocupó y ocupa una posición dominante”. Aquí están las revelaciones: si alguien en algún lugar se reúne sin nosotros, hace amigos sin nosotros o sin nuestro permiso, entonces esto se considera una amenaza a nuestro dominio. El avance de la OTAN en la región de Asia y el Pacífico es algo bueno, pero la expansión de los BRICS es peligrosa.

Sin embargo, la lógica del proceso histórico es inexorable. La tendencia principal ha sido el deseo de los estados mayoritarios del mundo de fortalecer la soberanía y defender los intereses, las tradiciones, la cultura y el modo de vida nacionales. Ya no quieren vivir bajo el dictado de otra persona, quieren ser amigos y comerciar entre sí, pero también con el mundo entero, sólo que en igualdad de condiciones y para beneficio mutuo. Asociaciones como BRICS y la OCS están en aumento, brindando a los países del Sur Global oportunidades para el desarrollo conjunto y defendiendo el lugar que les corresponde en la arquitectura multipolar objetivamente emergente.

Quizás por primera vez desde 1945, cuando se fundaron las Naciones Unidas, hubo una posibilidad de una democratización genuina en los asuntos mundiales. Esto inspira optimismo en todos los que creen en la supremacía del derecho internacional y desean el resurgimiento de la ONU como organismo central de coordinación de la política mundial. Donde se ponen de acuerdo sobre cómo resolver los problemas juntos, basándose en un justo equilibrio de intereses.

Para Rusia es evidente que no hay otro camino. Sin embargo, Estados Unidos y el “colectivo occidental” subordinado a él continúan generando conflictos que dividen artificialmente a la humanidad en bloques hostiles y obstaculizan el logro de objetivos comunes. Están haciendo todo lo posible para impedir la formación de un orden mundial verdaderamente multipolar y justo. Se esfuerzan por obligar al mundo a seguir sus propias “reglas” estrictamente egoístas.

Me gustaría instar a los políticos y diplomáticos occidentales a que vuelvan a leer atentamente la Carta de las Naciones Unidas. La piedra angular del orden mundial creado después de la Segunda Guerra Mundial es el principio democrático de igualdad soberana de los Estados, grandes y pequeños, independientemente de la forma de gobierno, política interna o estructura socioeconómica.

Sin embargo, Occidente todavía se considera superior al resto de la humanidad, en el espíritu de la declaración del jefe de la diplomacia de la UE, J. Borrell, de que «Europa es un jardín floreciente y todo a su alrededor es una jungla». No le avergüenza que en este jardín prevalezca la islamofobia y otras formas de intolerancia hacia los valores tradicionales de todas las religiones del mundo. Los actos de quema del Corán, los insultos a la Torá, la persecución del clero ortodoxo y otras burlas de los sentimientos de los creyentes son literalmente habituales en Europa.

El uso por parte de Occidente de medidas coercitivas unilaterales es una grave violación del principio de igualdad soberana de los estados. En los países que han sido víctimas de sanciones ilegales (y cada vez hay más), son muy conscientes de que las restricciones afectan principalmente a los segmentos más vulnerables de la poblaciónProvocan fenómenos de crisis en los mercados de alimentos y energía.

Seguimos insistiendo en el fin inmediato y completo del bloqueo comercial, económico y financiero sin precedentes inhumano de La Habana por parte de los Estados Unidos y la cancelación de la absurda decisión de declarar a Cuba país patrocinador del terrorismo. Washington debe, sin condiciones previas, abandonar su política de estrangulamiento económico de Venezuela. Exigimos el levantamiento de las sanciones unilaterales de Estados Unidos y la UE a la República Árabe Siria, que socavan abiertamente el derecho al desarrollo. Cualquier medida coercitiva introducida sin pasar por el Consejo de Seguridad de la ONU debe llegar a su fin, así como la práctica de Occidente de manipular la política de sanciones del Consejo para presionar a quienes no quiere.

Una clara manifestación del egoísmo de la minoría occidental han sido los intentos obsesivos de “ucranizar” la agenda de las discusiones internacionales, dejando en un segundo plano una serie de crisis regionales no resueltas, muchas de las cuales se han prolongado durante muchos años e incluso décadas.

No se puede lograr la normalización total de la situación en el Medio Oriente sin resolver la cuestión principal: resolver el prolongado conflicto palestino-israelí sobre la base de las resoluciones de la ONU y la Iniciativa de Paz Árabe. Los palestinos llevan más de 70 años esperando el Estado que les prometieron solemnemente, pero los estadounidenses, que han monopolizado el proceso de mediación, están haciendo todo lo posible para impedirlo. Instamos a todos los países responsables a que unan sus esfuerzos a fin de crear las condiciones para la reanudación de las negociaciones directas entre palestinos e israelíes.

Es gratificante que la Liga Árabe esté cobrando un nuevo impulso y esté intensificando su papel en los asuntos de la región. Saludamos el regreso de la República Árabe Siria a la familia árabe, así como el inicio del proceso de normalización entre Damasco y Ankara, al que intentamos ayudar junto con nuestros colegas iraníes. Estos acontecimientos positivos refuerzan los esfuerzos del “formato de Astaná” para promover una solución siria basada en el restablecimiento de la soberanía de la República Árabe Siria.

Esperamos que, con la ayuda de la ONU, los libios puedan preparar cualitativamente las elecciones generales en su sufrido país, que no ha podido recuperarse de las consecuencias de la agresión de la OTAN durante más de diez años.

que ha paralizado al Estado libio y ha abierto las compuertas a la propagación del terrorismo en la región del Sahara-Sahel y a oleadas de millones de inmigrantes ilegales hacia Europa y otras partes del mundo. Nota de los analistas: tan pronto como Gadafi abandonó el programa nuclear militar, fue destruido. Así, Occidente ha planteado los riesgos más peligrosos para todo el régimen de no proliferación nuclear.

La escalada de histeria militar por parte de Washington y sus aliados asiáticos en la Península de Corea, donde se está acumulando el potencial estratégico de Estados Unidos, es alarmante. Se rechazan las iniciativas ruso-chinas de considerar prioritarias las tareas humanitarias y políticas.

El trágico desarrollo de la situación en Sudán no es más que otra consecuencia de los experimentos fallidos de Occidente con la exportación de dogmas democráticos liberales a este país. Apoyamos las iniciativas constructivas encaminadas a una rápida resolución del conflicto intrasudanés, principalmente facilitando el diálogo directo entre las partes en conflicto.

Al observar la actitud nerviosa de Occidente ante los últimos acontecimientos en África, en particular en Níger y Gabón, es imposible no recordar cómo reaccionaron Washington y Bruselas ante el sangriento golpe de estado en Ucrania en febrero de 2014, un día después de llegar a un acuerdo sobre una acuerdo bajo las garantías de la UE, que la oposición simplemente pisoteó. Estados Unidos y sus aliados apoyaron ese golpe, calificándolo de “manifestación de democracia”.

El continuo deterioro de la situación en la región serbia de Kosovo no puede sino causar preocupación. El suministro de armas de la OTAN a los kosovares y su asistencia para la creación de un ejército violan flagrantemente la fundamental Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU. El mundo entero ve cómo la triste historia de los acuerdos de Minsk sobre Ucrania, que preveían un estatuto especial para las repúblicas del Donbass y que Kiev saboteó abiertamente con el apoyo de Occidente, se repite en los Balcanes. Por eso ahora la Unión Europea no quiere obligar a sus protegidos de Kosovo a cumplir los acuerdos de 2013 entre Belgrado y Pristina sobre la creación de una Comunidad de Municipios Serbios de Kosovo, que tiene derechos especiales sobre su lengua y sus tradiciones. En ambos casos, la UE actuó como garante de los acuerdos y, aparentemente, su destino es el mismo.Cualquiera que sea el “patrocinador”, ese es el resultado. Ahora Bruselas está imponiendo sus “servicios de mediación” a Azerbaiyán y Armenia, llevando la desestabilización al Cáucaso Meridional junto con Washington.

Hablando de las decisiones de la comunidad internacional que quedan en el papel, llamamos a completar finalmente el proceso de descolonización de conformidad con las resoluciones de la Asamblea General, para lograr el fin de las prácticas coloniales y neocoloniales.

Un ejemplo sorprendente de las “reglas” según las cuales Occidente quiere obligar a vivir al mundo entero es el destino de los compromisos que asumió en 2009 de proporcionar a los países en desarrollo 100.000 millones de dólares anuales para financiar programas de adaptación al cambio climático. Comparemos el destino de estas promesas incumplidas con las cantidades que EE.UU., la OTAN y la UE han gastado en apoyo al régimen racista de Kiev -estimadas en hasta 170.000 millones de dólares desde febrero de 2022- y comprenderemos la actitud hacia ustedes de los «ilustrados». democracias occidentales» «con sus notorios «valores».

En general, hace tiempo que se debe llevar a cabo una pronta reforma de la arquitectura de gobernanza global existente. Hace mucho tiempo que no cumple con los requisitos de la época. Estados Unidos y sus aliados deben abandonar las restricciones artificiales a la redistribución de las cuotas de voto en el FMI y el Banco Mundial, reconociendo el peso económico y financiero real de los países del Sur Global.También debería desbloquearse inmediatamente la labor del Órgano de Solución de Diferencias de la OMC.

La ampliación del Consejo de Seguridad también es cada vez más solicitada, únicamente mediante la eliminación de la subrepresentación en su composición de los países de la Mayoría Mundial: Asia, África y América Latina. Es importante que los nuevos miembros del Consejo de Seguridad -tanto permanentes como no permanentes- gocen de autoridad tanto en sus regiones como en organizaciones globales como el Movimiento de los Países No Alineados, el Grupo de los 77 y la Organización de Cooperación Islámica.

Es hora de considerar métodos más equitativos para formar la Secretaría de la ONU. Los criterios vigentes desde hace muchos años no reflejan el peso real de los Estados en los asuntos mundiales y garantizan artificialmente el dominio prohibitivo de los ciudadanos de los países de la OTAN y de la UE. Estos desequilibrios se ven agravados aún más por el sistema de contratos permanentes que vinculan a sus titulares a la posición de países anfitriones de las sedes de las organizaciones internacionales, la gran mayoría de las cuales están ubicadas en las capitales que llevan a cabo políticas occidentales.

Las asociaciones de un nuevo tipo están llamadas a apoyar la reforma de la ONU, donde no hay líderes ni seguidores, profesores ni estudiantes, y todas las cuestiones se resuelven sobre la base del consenso, lo que refleja un equilibrio de intereses. Se trata, en primer lugar, de los BRICS, que tras la cumbre de Johannesburgo aumentaron significativamente su autoridad y adquirieron una influencia verdaderamente global.

A nivel regional, hay un renacimiento de organizaciones como la Unión Africana, la CELAC, la Liga Árabe, el CCG y otras estructuras. Ganando impulso en Eurasia están armonizando los procesos de integración dentro de la OCS, la ASEAN, la OTSC, la EurAsEC, la CEI y el proyecto chino de la Franja y la Ruta. Existe una formación natural de la Gran Asociación Euroasiática, abierta a la participación de todas las asociaciones y países de nuestro continente común sin excepción.

Las tendencias positivas se contradicen con los intentos cada vez más agresivos de Occidente por mantener el dominio en la política, la economía y las finanzas mundiales. Es de interés común evitar la fragmentación del mundo en macrorregiones y bloques comerciales aislados. Pero si Estados Unidos y sus aliados no quieren ponerse de acuerdo para dar a los procesos de globalización un carácter justo e igualitario, entonces el resto tendrá que sacar conclusiones y pensar en medidas que ayuden a no perjudicar las perspectivas de sus intereses socioeconómicos y el desarrollo tecnológico depende de los instintos neocoloniales de las antiguas metrópolis.

El principal problema reside en Occidente, porque los países en desarrollo están dispuestos a negociar, incluso en la plataforma del G20, como lo demostró la reciente cumbre del grupo en India. La principal conclusión basada en sus resultados es que es necesario liberar al G20 de la politización y darle la oportunidad de hacer aquello para lo que fue creado: desarrollar medidas generalmente aceptables para gestionar la economía y las finanzas globales. Hay oportunidades de diálogo y acuerdos. Es importante no perder el momento.

Todas estas tendencias deben ser plenamente tenidas en cuenta en su trabajo por parte de la Secretaría de la ONU, cuya misión estatutaria es servir a la búsqueda del consentimiento de todos los estados miembros bajo el techo de la ONU, y no al margen.

La ONU fue fundada como resultado de la Segunda Guerra Mundial y cualquier intento de revisar estos resultados socava los cimientos de la Organización Mundial. Como representante de un país que contribuyó decisivamente a la derrota del fascismo y del militarismo japonés, quisiera llamar la atención sobre un fenómeno tan flagrante como la rehabilitación de los nazis y sus colaboradores en varios países europeos, principalmente en Ucrania y Estados bálticos. Es especialmente alarmante que el año pasado Alemania, Italia y Japón votaran en contra de la resolución de la Asamblea General de la ONU sobre la inadmisibilidad de glorificar el nazismo por primera vez. Este lamentable hecho pone en duda la sinceridad del arrepentimiento de estos Estados por los crímenes masivos contra la humanidad durante la Segunda Guerra Mundial y contradice las condiciones bajo las cuales fueron admitidos en la ONU como miembros de pleno derecho. Le instamos encarecidamente a que preste especial atención a estas “metamorfosis” que van en contra de la posición de la Mayoría Mundial y los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Hoy, la humanidad nuevamente, como muchas veces en el pasado, se encuentra en una bifurcación en el camino. Depende sólo de nosotros cómo se desarrollará la historia. Es de interés común evitar que se deslice hacia una gran guerra y el colapso final de los mecanismos de cooperación internacional creados por generaciones de predecesores. El Secretario General tomó la iniciativa de celebrar una “Cumbre del Futuro” el próximo año. El éxito de este esfuerzo puede garantizarse únicamente mediante la formación de un justo equilibrio de intereses de todos los países miembros, respetando al mismo tiempo el carácter intergubernamental de nuestra Organización. En su reunión del 21 de septiembre, los miembros del Grupo de Amigos para la Defensa de la Carta de la ONU acordaron contribuir activamente para lograr tal resultado.

Como dijo A. Guterres en una conferencia de prensa en vísperas de la actual sesión: “Si queremos paz y prosperidad basadas en la igualdad y la solidaridad, entonces los líderes tienen una responsabilidad especial de llegar a un compromiso en el diseño de nuestro futuro común para el bien común”. Una buena respuesta a quienes dividen el mundo en “democracias” y “autocracias” y dictan a todos sólo sus “reglas” neocoloniales.

4. Reflexiones generales de Tomaselli sobre la guerra de Ucrania

El Tomaselli de la semana en Giubbe Rosse News a través de Sinistra in Rete. Parece ser la primera parte de una serie.

Para más informaciones sobre el conflicto, como los resúmenes de Rybar, por ejemplo, os recuerdo que he activado las publicaciones en mi cuenta de Twitter, que hasta el momento eran algo muy esporádico. Ahora, además de las que os solía enviar, hay bastantes más, pues antes hacía una criba antes de enviar algo a esta lista de discusión. Son, básicamente, republicaciones de tuits que me parecen interesantes, que no siempre quiere decir que esté de acuerdo con su contenido. Lógicamente, el nuevo método supone que ya no traduzca hilos, pero recuerdo que el propio Twitter tiene una opción de traducción, aunque no sea muy fiable. El enlace a mi cuenta es https://twitter.com/KZeliony

https://sinistrainrete.info/

Lecciones ucranianas – 1
por Enrico Tomaselli
Transcurrido más de un año y medio desde el inicio de la Operación Militar Especial, una visión a vista de pájaro del conflicto permite, si no hacer balance, sí poner de relieve ciertos aspectos significativos. Como ocurre a menudo, el significado de ciertos acontecimientos, aunque plenamente conocido, sólo se capta de hecho a distancia. Se trata, pues, de esbozar las enseñanzas que pueden extraerse de la guerra actual, examinando su excursus primero desde la perspectiva ucraniana y luego desde la rusa. Así pues, esta primera parte la examinará desde la perspectiva de Kiev.
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Las lecciones que está proporcionando la guerra ucraniana son variadas, y algunas muy interesantes. El hecho de que el conflicto tenga lugar en una coyuntura crucial de la historia, es más, que sea un importante factor acelerador de la misma, corre el riesgo natural de oscurecerlas, de hacerlas menos evidentes. Sin embargo, incluso desde un punto de vista estrictamente militar, habría mucho que aprender – y por lo que podemos ver/escuchar, al otro lado del Atlántico no parecen estar aprendiendo mucho. Aun así, nadie estaría más interesado en aprender de este conflicto que el Pentágono.
En cualquier caso, merece la pena hacer un intento de análisis, aunque sólo sea como contribución a una posible (y deseable) reflexión general sobre el tema.
Aunque obviamente no hay comparación posible, en términos de poder estratégico, entre Rusia y Ucrania, no cabe duda de que lo que se abre el 24 de febrero de 2022 es esencialmente un conflicto simétrico: las fuerzas sobre el terreno son en conjunto comparables, al menos en el sentido de que las diversas disparidades entre ellas son en cierto modo compensatorias.
En particular, Ucrania tuvo de su lado, desde el principio, una ventaja numérica, la derivada del apoyo informativo y de inteligencia proporcionado por la OTAN, una retaguardia extendida (intocable por Rusia) y una disponibilidad de medios y dinero enormemente superior a la suya -de nuevo gracias a la ayuda de la Alianza Atlántica. Estas considerables ventajas tácticas y estratégicas compensaban plenamente las diferencias con las fuerzas rusas.
Por supuesto, estamos hablando aquí de una simetría teórica, ya que las cosas sobre el terreno eran profundamente diferentes.
Para empezar, a menudo se subestima un hecho histórico. En 2014, tras el golpe de la plaza Maidan, la OTAN comienza el entrenamiento de las fuerzas ucranianas, así como el suministro de armamento. Al mismo tiempo, comienza el enfrentamiento entre el ejército ucraniano, apoyado por las distintas milicias neonazis, con las repúblicas separatistas del Donbass (Donetsk y Lugansk). Este enfrentamiento, aunque presenta una asimetría absoluta (todo el ejército ucraniano contra las milicias de dos repúblicas regionales), está sustancialmente perdido por Kiev. No sólo no ha sido capaz de recuperar el control de los territorios secesionistas en ocho años [1], sino que incluso las potencias occidentales tuvieron que movilizarse para darle la oportunidad (con los Acuerdos de Minsk 1 y 2) de recuperar el aliento y reorganizar sus fuerzas. El hecho mismo de que, en esos mismos años, los ucranianos construyeran la línea fortificada Slovyansk-Kramatorsk en las fronteras occidentales de Donetsk indica hasta qué punto sentían que tenían que defenderse.
La experiencia de los ocho años de guerra civil, por tanto, enseña que las fuerzas armadas ucranianas -a pesar de su poder y potencial- ya habían demostrado su ineficacia sobre el terreno. Esto se debe probablemente a la combinación de dos factores, uno endógeno y otro exógeno. El primero es el nivel extremo de corrupción que había invadido el país desde la proclamación de la independencia en 1991, que no dejó de reflejarse en el ejército. El segundo viene determinado por la transición del modelo soviético (doctrinal, organizativo, de equipamiento, etc.) al modelo de la OTAN, aplicado, además, en condiciones operativas y de tiempo muy ajustadas. Un aspecto, éste, cuyos efectos se siguen notando hoy en día, y por las mismas razones.

Cuando comienza la Operación Militar Especial, aunque las fuerzas rusas implicadas son aproximadamente una cuarta parte de las fuerzas ucranianas -por tanto, con una proporción exactamente invertida de fuerzas atacantes-defensoras, en comparación con los estándares esperados por cualquier doctrina militar-, sin embargo inundan Ucrania. Al noreste ocupan la provincia de Kharkov, al sur las de Zaporizhzhye y Kherson, mientras que dos poderosas columnas penetran una desde el este, en dirección a Sumy, y otra desde el norte, hasta las puertas de Kiev. Sin recapitular aquí las razones estratégicas y tácticas de esta maniobra rusa, ya ampliamente analizadas en el pasado, queda la evidencia de una ofensiva muy anunciada (Estados Unidos llevaba tiempo repitiendo que Moscú estaba a punto de atacar, y las tropas rusas llevaban meses preparadas en la frontera), llevada a cabo prácticamente sin preparación aérea, y que en muy poco tiempo ocupó una parte importante del país.
Por mucho que los ucranianos demostraran valor y determinación en los casi 500 días de guerra que siguieron, desde el principio resultó evidente que las decisiones estratégicas y tácticas fueron a menudo inadecuadas, cuando no totalmente erróneas.
Por desgracia para Kiev y la OTAN, el aparato propagandístico occidental se movilizó de inmediato en torno a la trama narrativa de un ejército ucraniano capaz de vencer, y esta narrativa acabó abriéndose paso incluso hasta los mandos estratégicos de ambos.
Sin embargo, al cabo de 40-50 días, cuando la visita de Boris Johnson a Kiev cerró los espacios de negociación entre Rusia y Ucrania, el panorama estratégico cambió por completo. Las columnas que penetraban en territorio ucraniano desde el este y el norte se retiran (por decisión política de Moscú, no por presión militar de Kiev), y se entra en una nueva fase de la guerra.
Aún permaneciendo en el lado ucraniano del conflicto, un poco de sentido común -y la conciencia de sus propias fuerzas- deberían haber empujado a Ucrania, y a sus patrocinadores occidentales, a prepararse para una guerra defensiva de desgaste, que obligaría a los rusos a mantener sus fuerzas comprometidas a lo largo de una larga línea de contacto en condiciones de inferioridad numérica. De hecho, la movilización de 300.000 reservistas no sería lanzada por Moscú hasta el invierno, y no empezaría a mostrar sus signos en el frente hasta la primavera siguiente.
Pero es precisamente en esta fase cuando se materializan dos elementos, que en realidad estaban presentes desde el principio, pero que sólo ahora llegan a su madurez. El primero es la toma absoluta de Ucrania por parte de la OTAN, que implica no sólo un apoyo total, sino también un control sustancial total; el segundo, consecuente, es la prevalencia de las necesidades políticas occidentales sobre las militares ucranianas.
El conflicto se vuelve predominantemente mediático. Los objetivos estratégicos que la OTAN pretende perseguir a través de esta guerra por poderes son sólo marginalmente alcanzables sobre el terreno (en Washington piensan en derrotar a Rusia asfixiándola económica y diplomáticamente), por lo que se convierte en un escenario sobre el que se representa la batalla propagandística.
La guerra mediatizada tiene, por tanto, necesidades de naturaleza espectacular, que anulan las de naturaleza bélica. La imagen del ejército que ofrece una resistencia heroica al invasor no es suficiente, lo que se necesita es la imagen de un ejército que pueda hacerlo retroceder. Para ello, no es necesario -no importa- que los ucranianos se defiendan lo mejor que puedan, es necesario que pasen al ataque.
En el verano de 2022, por tanto, las fuerzas de Kiev lanzan dos ofensivas, una en el noreste sobre Járkov y otra en el suroeste sobre Kherson. Mientras que la primera tiene cierto éxito, gracias a la debilidad de las defensas rusas en la zona, que retroceden esencialmente ante la presión ucraniana, la segunda se enfrenta a una fuerte resistencia y, tras fuertes pérdidas, acaba estancándose en octubre. Este esfuerzo ofensivo marca la transición a una tercera fase del conflicto, y durante todo el año siguiente, el ejército ucraniano ya no podrá llevar a cabo operaciones ofensivas. La nueva fase estuvo marcada aún más por un cambio decisivo en el bando ruso, con la llegada al mando del general Surovikin, responsable de tres importantes decisiones estratégicas: el abandono de la parte de Kherson que se encontraba en la orilla derecha del Dnepr, la construcción de líneas fortificadas y articuladas muy por detrás de la línea del frente, y el lanzamiento de una campaña de ataques desde el aire sobre toda Ucrania.
Durante este año de (aparente) pausa en los combates, la OTAN se está esforzando por reorganizar y rearmar a las fuerzas ucranianas; más de 80.000 hombres están siendo entrenados en Occidente, y se les están proporcionando cientos de vehículos blindados. El objetivo es repetir en primavera la ofensiva del verano de 2022, pero esta vez con objetivos aún más ambiciosos. La obsesión de Zelensky (pero en realidad de la OTAN) es, en efecto, Crimea. Sobre ella se clavan los objetivos de venganza, como si los demás territorios perdidos fueran irrelevantes (aunque, por ejemplo, el Donbass sea en cambio una región rica, tanto en recursos minerales como en infraestructuras industriales). Por supuesto, esto tiene una clara explicación: Crimea significa la base naval de Sebastopol, significa el Mar Negro. Y a la OTAN le gustaría arrebatársela a Rusia.
Pero durante este rôle de guerre, también tiene lugar otra cosa muy significativa.

Primero en Soledar, luego en Bakhmut, tienen lugar dos largas y sangrientas batallas por el control de los respectivos asentamientos. Sobre todo la segunda, mucho más famosa, que duró unos ocho meses. La lucha por el control de la ciudad de Bajmut-Artëmovsk será, en efecto, el centro de gravedad en torno al cual girará toda esta fase, pero también representará (también del lado ruso, como veremos) una anomalía táctica importante.
El valor estratégico de la ciudad era y es, de hecho, bastante relativo, aunque obviamente representaba un paso hacia la liberación completa del óblast de Donetsk. Y sin embargo (por lo que sabemos, debido a la obstinación del propio Zelensky) el ejército ucraniano la defendió obstinadamente hasta el amargo final, pagando un precio muy alto en términos de vidas humanas -es con referencia a esta batalla que empezamos a hablar de una picadora de carne- y quemando brigadas enteras, que podrían haber sido útiles más tarde, para la contraofensiva planeada para la primavera-verano.
Según las enseñanzas de Sun Tzu, es mucho mejor perder territorio y conservar tus fuerzas para poder recuperar más tarde el terreno perdido, que sacrificar tus fuerzas para defenderlo, acabando así por perder ambas cosas. Pero es evidente que Zelensky no conocía a Sun Tzu. Sobre todo, consideraba que su guerra mediática podía verse comprometida por la pérdida de la ciudad, a pesar de que fueron los propios estrategas estadounidenses quienes sugirieron la retirada. En cualquier caso, la obstinación con que fue defendida, indiferente al precio pagado, representó un punto de inflexión para el ejército ucraniano, cuyas pérdidas adquirieron un peso cada vez más significativo, sobre todo en la capacidad de combate posterior.
Para confirmar lo dicho anteriormente, sobre la importancia de Bajmut, basta observar cómo -aún meses después de su caída- ésta no ha determinado ningún cambio sustancial en la situación, ni en el plano estratégico ni en el táctico, ni siquiera con referencia a ese sector concreto del frente.
Es, sin embargo, en esta fase cuando comienza a manifestarse, de forma cada vez más evidente, una aproximación al combate -por parte ucraniana- que trae a la memoria la batalla de Jartum, en 1885, cuando los ejércitos del Mahdi se lanzaron al asalto de la fortaleza defendida por las tropas del gobernador Charles Gordon. Aunque los relatos europeos y coloniales nos han transmitido la imagen de las hordas bárbaras africanas lanzándose al ataque en oleadas sucesivas (que acaban arrollando a los heroicos defensores blancos), la realidad es que en muchos casos la única arma con la que se puede contar para buscar la victoria es el número. Por desgracia para el ejército de Kiev, las fuerzas rusas son más numerosas y, sobre todo, están mucho mejor equipadas que las que tenía a su disposición Gordon Pasha. La similitud aquí radica, por supuesto, en el hecho de que, dada la creciente disparidad de fuerzas, la única ventaja que tienen los ucranianos en este momento es la cantidad de hombres que pueden lanzar a la batalla. El intento -casi desesperado- es que, introduciendo brigada tras brigada en la lucha, el frente ruso acabe cediendo por algún lado.
Igual de evidente es que este modus operandi no sólo impone un coste muy elevado – actualmente las bajas ucranianas oscilan entre mil y dos mil al día – sino que también afecta directamente a la capacidad de combate global. De hecho, si se envían formaciones compuestas por soldados experimentados y bien entrenados, las bajas serán mucho más significativas, y si, por el contrario, se envían formaciones de soldados movilizados y mal entrenados, los resultados serán insignificantes y las bajas aún mayores. Dentro de este margen, el margen de maniobra de las fuerzas de Kiev es cada vez más estrecho.
Tras más de cien días desde el inicio de la contraofensiva 2023, y después de casi 80.000 hombres perdidos, es inevitable que se agote el impulso, preludio de un probable contraataque ruso, que en el transcurso del otoño hará retroceder a las tropas de Kiev a sus posiciones anteriores al 4 de junio.

No es en absoluto una coincidencia que, como ha quedado claro que las fuerzas armadas ucranianas nunca podrán recuperar sus territorios perdidos, y como la carta de la fuerza blindada se ha agotado (los alrededores de Rabotino son ahora un cementerio de tanques occidentales), el foco se esté desplazando a los ataques a distancia con drones y misiles de largo alcance, de nuevo cortesía de la OTAN. El espectáculo bélico necesita éxitos para vender a la audiencia televisiva, en lo que ahora es un círculo vicioso. Para que siga funcionando, es necesario que Occidente siga alimentándolo con armas y dinero; para que Occidente siga alimentándolo, es necesario que tenga victorias que vender en los medios de comunicación; para las victorias mediáticas, es necesario cambiar continuamente el foco de atención, suministrar a Kiev armas siempre nuevas. El circo se autoalimenta, sigue adelante casi por la fuerza de la inercia, pero es incapaz de cambiar nada significativo. Hasta el último ucraniano.
Como en «Sexo y poder» [2], una guerra mediática sólo es buena si es realmente ficticia, totalmente una invención de ficción; pero si sólo sirve de velo, cubriendo la realidad de una guerra real, hecha de sangre y acero, tarde o temprano la realidad rasgará el velo.
Y la realidad es que incluso la intervención directa de algún país de la OTAN para salvar el día es cada vez más improbable (Polonia ya la está cancelando). Tal vez incluso hace seis o siete meses esta podría haber sido una hipótesis militarmente viable, pero hoy la situación ha llegado a tal punto que ya no tiene arreglo. El ejército ucraniano está agotado, los países de la OTAN han agotado sus arsenales y Rusia es hoy más poderosa que hace un año.
El último ucraniano está, metafóricamente hablando, mucho más cerca de lo que parece.

Notas

1 – Para estar al día de la actualidad, Azerbaiyán retomó el control de Nagorno-Karabaj en una operación militar de 48 horas.

2 – Sexo y poder (Wag the Dog) es una película de 1997 dirigida por Barry Levinson. Está basada en la novela American Hero de Larry Beinhart. Véase Wikipedia

5. La revolución india.

Además de en el Tricontinental o en Globetrotter, Vijay Prashad sigue colaborando con su editorial, LeftWord, más centrada en asuntos indios. Allí ha publicado ahora un artículo en tres partes sobre el problema de las castas en la India, las aportaciones de Ambedkar y Fanon, y los frenos para la revolución en India. Os paso las tres partes en un solo mensaje. https://mayday.leftword.com/

La miseria de las castas – Ambedkar, Fanon y la revolución india bloqueada, primera parte por Vijay Prashad
La casta, como la raza, es miserable. Denigra al ser humano, reduce a las personas a la inferioridad y a mano de obra más barata. La casta, a diferencia de la raza, es anterior a la época colonial. Es una miseria que proviene de historias más antiguas. El sistema de castas se ve claramente en la India, pero este tipo de jerarquía rígida, derivada del nacimiento, puede encontrarse en la mayoría de las culturas, desde el sistema mibunsei en Japón hasta el sistema osu en las actuales Nigeria y Camerún. Este sistema de castas, a menudo con un intocable en su base (en Corea es el baekjeong), es un producto autóctono de las brutalidades de la historia humana. Estas antiguas formas de organización social reducen a ciertas personas a un estado inferior a la humanidad con fines de engrandecimiento social o laboral. Sin duda, las rigideces de las castas en la India superan a las de otros lugares, y la fealdad de un sistema que produce grados de intocabilidad debe entenderse con precisión y no descartarse simplemente como una locura humana.
La raza, un fenómeno social más reciente, es producto de las aventuras coloniales europeas, en las que los científicos coloniales tomaron viejas formas de xenofobia y separación y las trasladaron a la clasificación científica. El Conde de Buffon y Johannes Blumenbach, ambos del siglo XVIII, dividieron a la humanidad en «razas» para justificar mejor el colonialismo (la anexión de tierras) y la esclavitud (la animalización del trabajo). Las castas no fueron fabricadas por el colonialismo, pero sin duda fueron remodeladas y reforzadas por él en función de los intereses y fantasías de los colonizadores europeos.
Estas poderosas jerarquías sociales no se disolvieron ante la sociedad moderna. Al contrario, dieron forma a la sociedad moderna y se convirtieron en constitutivas de los mercados laborales del capitalismo. Debido a las penalizaciones impuestas a la mayor parte del planeta por el colonialismo, los mercados de trabajo estaban bifurcados: en el siglo XIX, el trabajador europeo «blanco» era considerado un ciudadano legal que podía negociar formalmente sus derechos (y a veces los suyos) como vendedor de fuerza de trabajo, mientras que el trabajador no europeo «oscuro» era considerado racialmente apto para diversas formas de trabajo duro en condiciones tropicales. El trabajo del europeo se mercantilizaba a un cierto nivel «humano», mientras que el del africano, amerindio y asiático se «animalizaba», síntoma y efecto de las condiciones «primitivas» de su vida. Los irreductibles salarios mínimos de estos trabajadores eran considerablemente inferiores, lo que degradaba su calidad de vida y -en un círculo vicioso- reforzaba la pobreza, el hambre, el analfabetismo, etc., lo que reproducía aún más la idea de su primitivismo. La actual deflación de los ingresos en esa vasta zona de los países en desarrollo está relacionada con esa idea de animalización.
Los trabajadores no aparecen nunca como trabajadores -a sus propios ojos- sino como personas, y es como personas como heredamos jerarquías de todo tipo.
El capitalismo se basó en antiguas formas de jerarquía social para abaratar el coste de la fuerza de trabajo y aumentar la acumulación de riqueza por parte de los propietarios. Las antiguas formas de división del trabajo doméstico en función del género se potenciaron o simplemente se importaron en beneficio del capitalismo: en este sistema no había necesidad de pagar «salarios por el trabajo doméstico», ya que la reproducción social corría a cargo de la clase trabajadora como gasto propio. Las jerarquías sociales sentaron las bases de los salarios diferenciados, por un lado, y de los mercados de trabajo segmentados, por otro. La casta en la India, al igual que las jerarquías sociales en otros lugares, permitía al Estado y a los capitalistas contratar a personas en función de los límites de casta en ocupaciones de casta antiguas (el trabajo del cuero, por ejemplo) o en ocupaciones de casta de nueva construcción (como los dalits en el departamento de hilado de anillos de las fábricas textiles de Bombay, donde constituían el 72% de los trabajadores). Estas jerarquías sociales -con todas sus contradicciones e incoherencias estructurales- supusieron una gran ventaja para el capitalismo, ya que no sólo permitieron abaratar la fuerza de trabajo, sino también fragmentar el concepto de trabajador y, por tanto, erosionar la base social de la solidaridad política.

El análisis de la clase y la jerarquía social que los pone en relación económica y política procede de la tradición marxista de liberación nacional. Los que conocen poco la obra de Marx, y sólo saben hacer basura de él y de su tradición, no ven con qué cuidado manejó estas contradicciones. Ya en 1846, inspirado por el movimiento abolicionista, Marx escribió en Pobreza de la filosofía: «Sin esclavitud no hay algodón; sin algodón no hay industria moderna. Es la esclavitud la que dio valor a las colonias; son las colonias las que crearon el comercio mundial, y es el comercio mundial la condición previa de la industria a gran escala. Así pues, la esclavitud es una categoría económica de la mayor importancia». Para Marx, la crítica a la esclavitud no debía basarse únicamente en razones morales, sino que debía basarse tanto en razones morales como económicas. Era inmoral esclavizar a un ser humano; era explotación robarle lo que había producido, que no era simplemente algodón, sino una parte considerable de la industria a gran escala mediante la transferencia de sus valores. En las décadas siguientes, Marx afinaría su pensamiento sobre la jerarquía social, en particular la raza y el colonialismo. Llegó a reconocer los poderosos acontecimientos anticoloniales de las décadas de 1850 y 1860: el levantamiento indio de 1857-58, la guerra civil estadounidense de 1861-1865, el levantamiento polaco de 1863 y el levantamiento feniano de 1867. Fue esto lo que llevó a esa frase, enterrada en El Capital (1867), pero con profunda sugerencia – «el trabajo no puede emanciparse en la piel blanca donde en la negra está marcado». Para una emancipación del tipo más amplio, escribió Marx, el trabajo «allí donde el negro está marcado» debe estar en el centro. La raza, u otras jerarquías sociales, no eran contradicciones secundarias.
Sólo se puede correr el riesgo de ignorar las inmensas indignidades de la jerarquía social. En el campo de la izquierda no hay mucho que debatir al respecto, como se ha podido comprobar a lo largo de los últimos cien años. La izquierda ha abordado la cuestión de la jerarquía social en todo el mundo, en diferentes formas y a diferentes ritmos (más profundamente en la lucha antifascista). Pero también ha habido vacilaciones: si las campañas contra la jerarquía social se ponen en primer plano, ¿se socavaría la necesidad de crear unidad de masas? Esta pregunta no procede únicamente de la teoría, sino de la experiencia práctica, en la que la izquierda -sindicalistas y organizadores de trabajadores agrícolas- se encontró tambaleándose ante la demanda aparentemente conflictiva de protestas seccionales y protestas unidas. A lo largo de los años, se han dado diversas respuestas a este problema, incluida la idea de la organización intersectorial, de la que fue pionera la organización de mujeres comunistas indias. No hay respuestas puras a esta cuestión, sino compromisos para seguir luchando entre la dialéctica de la jerarquía social y la unidad de clase.

Dentro de la academia, existe -en mi opinión- un árido debate en torno a la clase y la jerarquía social. A menudo se adoptan dos posturas: (1) un argumento reduccionista de clase que afirma que todo puede explicarse por la clase y que la clase es la única base para la solidaridad revolucionaria; (2) una postura de política de identidad que sostiene que la jerarquía social es mucho más importante, y que las identidades deben situarse en el centro tanto del análisis como de la estrategia. Ambas son formulaciones muy rígidas, que rara vez se ven sin muchos más matices. No obstante, es útil exponerlas sólo como marcadores de posición. Estas dos posiciones extremas no ven la relación dialéctica entre la clase y estas jerarquías sociales, en la forma históricamente contingente en que el capitalismo las absorbe y en la forma conceptualmente lógica en que el capitalismo las requiere para abaratar la mano de obra y disminuir la oportunidad de solidaridad. Estas posiciones tampoco ven los retos para la organización política.

Ambedkar y Fanon
Esa es la actitud que hay que tener cuando se recurre a la obra de BR Ambedkar (1891-1956) y Frantz Fanon (1925-1961). El marxismo es la tinta de las plumas de Ambedkar y Fanon. El marxismo tuvo que ser «ligeramente estirado», dijo Fanon, sus conceptos estirados para tomar la medida de diferentes lugares y diferentes tiempos (Eso es esencial, o como Lenin dijo – «lo más esencial en el marxismo, el alma viva del marxismo, el análisis concreto de las condiciones concretas»). Ambedkar, como Fanon, se inspiró profundamente en el marxismo (en septiembre de 1943, dijo que el Manifiesto Comunista es el texto más importante junto a Rousseau y Mill). Más tarde en su vida, Ambedkar escribió un texto inacabado -La India y el comunismo- en el que sus notas le muestran profundamente comprometido con el marxismo y su necesidad en nuestros tiempos.
Ni Ambedkar ni Fanon se conocían, y pocos han escrito sobre ellos juntos. En 1981, el líder comunista indio Hiren Mukerjee pronunció en Delhi la conferencia en memoria de BR Ambedkar. En la primera de sus dos conferencias, Mukerjee afirmó que las «castas registradas» o dalits se encuentran «en la situación de lo que Franz Fanon describió en célebres palabras como los desdichados de la tierra». Mukerjee no se anduvo con rodeos. Sobre la intocabilidad, dijo: «Es una gangrena en el cuerpo político que hay que extirpar con hierro candente, una especie de cáncer que sólo puede ceder a la cirugía social, una malignidad maleable que no admite medidas moderadas». En Sudáfrica, dijo, existe el apartheid. Ahora es importante recordar que la India desempeñó un papel importante en la lucha contra el apartheid, y que los comunistas indios ayudaron a endurecer la columna vertebral de un Estado indio debilitado en estas cuestiones. Mientras que los que practican el apartheid, incluso en sus horribles refugios sudafricanos, al menos se avergüenzan del principio (aunque crueles e insensibles en la práctica), algunos de nosotros en la India incluso ahora no somos incapaces de encontrar en los Shastras o lo que sea, argumentos a favor de la deshumanización de millones de nuestro propio pueblo». La comparación en 1981 era aterradora: el brahmanismo indio era peor que el apartheid sudafricano.
Mukerjee llegó a Ambedkar y a Fanon -cuyos libros había reseñado extensamente- porque luchaban por encontrar una forma de conceptualizar el vínculo entre jerarquía social y clase. Esto significaba algo para Mukerjee, que sentía la necesidad de introducir su pensamiento en el comunismo indio, donde con demasiada frecuencia se dudaba en atacar directamente la jerarquía social. Mukerjee escribía justo después de que otros dos líderes comunistas indios -B. T. Ranadive y E. M. S. Namboodiripad- atacaran frontalmente el sistema de castas como impedimento para la Revolución India. Pero el canal que habían intentado excavar en el pensamiento revolucionario indio sigue incompleto. Es necesario seguir reflexionando -a partir de las experiencias del movimiento anticasta de nuestro tiempo-.
Ambedkar y Fanon están divididos por una generación, aunque murieron con cinco años de diferencia, y ciertamente están divididos por continentes. Ambedkar nació en Maharashtra durante la dominación británica, y se erigió a lo largo de su notable vida en líder de la comunidad de los intocables. Aparte de sus numerosos e importantes textos, Ambedkar creó el Partido Laborista Independiente y la Federación de Castas Registradas, dos plataformas políticas para unir a la clase obrera y al campesinado, así como a los intocables, que constituían una parte considerable de estas clases clave. Abogado, Ambedkar redactó la Constitución de la India en 1950, pero se sintió amargamente decepcionado con el rumbo del nuevo país. En 1956 se convirtió al budismo junto con medio millón de seguidores. Murió poco después. Fanon nació en Martinica, bajo dominio francés. Se formó como psiquiatra, escribió varias obras clave y luego pasó a formar parte del Frente de Liberación Nacional de Argelia. Fanon luchó con la idea de raza, ansioso por comprenderla y por encontrar el mecanismo para trascenderla. Murió muy joven, a los 36 años (Ambedkar vivió tres décadas más). Es notable lo mucho que Fanon consiguió en su breve vida.

Tanto Ambedkar como Fanon estudiaron la larga historia material de la opresión, uno a través del método histórico y el otro a través del método psicosocial. Los estudios de Ambedkar sobre las castas le mostraron cómo se creó esta forma de jerarquía social tanto para controlar a la mayoría de la población como para utilizar su mano de obra. El peso aplastante de la opresión y la explotación tuvo un impacto neurológico, penetrando en el cuerpo de las personas, rompiendo la humanidad en pedazos, haciendo imposible que la gente se reconociera en los demás. El peso de esta historia se mantuvo vivo a través de estructuras de opresión y explotación que pasaron de generación en generación. La clave de sus análisis es que no permiten separar lo psicológico de lo económico. En Piel negra, máscaras blancas, Fanon escribe que la interpretación psicológica de esta historia es «crucial, aunque la desalienación efectiva… conlleva un reconocimiento inmediato de las realidades sociales y económicas. Si existe un complejo de inferioridad, es el resultado de un doble proceso: en primer lugar, económico, y posteriormente, la internacionalización o la epidérmicaización de esta inferioridad».
Ambedkar redactó la Constitución india que abolió la intocabilidad. Sin embargo, en los entresijos de la economía india, la intocabilidad sigue imperturbable. En la actualidad hay doscientas mil personas en la India que se meten en las alcantarillas, con el cuerpo aceitado y la boca tapada con un trapo, para desatascarlas. Se meten en el alcantarillado hasta las rodillas y entregan los cubos a sus colegas, que los tiran a la calle. Cada año, muchos de estos trabajadores del alcantarillado mueren: al menos uno de ellos cada cinco días desde 2017. En 1993, el gobierno indio prohibió esta forma de limpieza manual de las aguas residuales y, sin embargo, continúa, a pesar de que existen soluciones tecnológicas (robots que pueden entrar en las alcantarillas y limpiarlas). La mayoría de los limpiadores de alcantarillas proceden de castas intocables, como los balmikis del norte de la India. Creer que las leyes de una democracia liberal bastan para emancipar a los balmikis de tal aborrecimiento es no haber leído a Ambedkar.
El liberalismo se refugia en la democracia política, con la esperanza de que la ley y los responsables políticos sean el camino hacia la liberación. En el transcurso del último siglo, se ha hecho evidente que el liberalismo es insuficiente; de hecho, ha abierto sus puertas de par en par al neofascismo. Marx ya había llegado a esta conclusión en sus primeros escritos, los textos que llamamos colectivamente Crítica. Lo mismo hicieron Fanon y Ambedkar décadas después de la muerte de Marx. El horizonte liberal tenía sus avances históricos, pero no era capaz de avanzar. Era una barrera. En 1949, en su último discurso ante la Asamblea Constituyente, Ambedkar hizo una fuerte advertencia sobre los límites de la igualdad política, que -en una democracia burguesa- se reduce a la igualdad electoral. En el ámbito de la política, el principio es «un hombre, un voto», pero en el ámbito de la vida social y económica no existe el principio de «un hombre, un valor». ¿Cuánto tiempo», se preguntaba Ambedkar, «seguiremos viviendo esta vida de contradicciones? ¿Hasta cuándo seguiremos negando la igualdad en nuestra vida social y económica? En otras palabras, Ambedkar sugiere que, a menos que se rompan los grilletes del capitalismo, la igualdad será imposible. Si seguimos negando [estas limitaciones] durante mucho tiempo», dijo, «sólo lo haremos poniendo en peligro nuestra democracia política. Debemos eliminar esta contradicción lo antes posible o, de lo contrario, los que sufren la desigualdad harán saltar por los aires la estructura de la democracia política». Esta es la puerta al neofascismo, una advertencia de hace siete décadas, pero que sigue tan fresca ahora como entonces.
La miseria de la jerarquía social y la calcificación del orden social por clases degradan a la humanidad. Es imposible ser humano en un mundo como éste, un mundo de pobreza y guerra. Un joven Marx escribió: «Toda emancipación es una restauración del mundo humano». Ya sea una restauración o una creación, es innegable que una humanidad fracturada no es humanidad. La palabra utilizada en la India por el movimiento de los intocables para describirse a sí mismo es dalit, hombres rotos. Nunca se trató -como escribió tantas veces Ambedkar- de permanecer en el nivel de la ruptura, sino de emanciparse de la situación de ruptura, de crear un mundo de humanidad. Pero, ¿cómo se llega hasta ahí?
En 1951, Ambedkar escribió un largo libro – Untouchables or the Children of India’s Ghetto – que no publicó. En este manuscrito, escribió que los dalits deben luchar por el conocimiento y el poder. El conocimiento es importante, escribió, porque el «poder de las clases privilegiadas se basa en mentiras que se propagan seductoramente entre las masas». Estas mentiras deben ser desmentidas. El poder es más complejo. Ambedkar deja de lado el poder militar. Su debate sobre el poder económico es importante. Los dalits, escribe, son «parte de la clase obrera» y, por tanto, su único poder económico «es el poder inherente a la huelga». Este poder se ve erosionado, escribe, por «la legislación y sometido a mandamientos judiciales, arbitrajes, ley marcial y uso de tropas». Sin poder militar ni económico, los dalits deben luchar por el poder político «en la medida de lo posible». Pero incluso aquí, Ambedkar vacila. Sea cual sea el grado de poder político» que adquieran los dalit, escribió Ambedkar, «siempre será demasiado poco» en comparación con el «enorme poder social, económico y político de los hindúes».
Si no es poder militar, si no es poder económico, si no es poder político, ¿entonces qué?

Fanon, que murió tan joven, participó durante la última parte de su vida precisamente en el tipo de lucha militar que mencionó Ambedkar. Mientras Fanon agonizaba en noviembre y diciembre de 1961, el FLN y el gobierno francés negociaban el camino a seguir, con la independencia de Argelia casi como un hecho seguro. El día de la muerte de Fanon (el 6 de diciembre de 1961), el gobierno francés disolvió la Organisation Armée Secrète (Organización del Ejército Secreto). En su principal obra, publicada el año de su muerte, Los desdichados de la tierra, Fanon señalaba que la destrucción de la sociedad por el colonialismo había creado una forma mórbida de vida social. Es la dureza de los colonos y del Estado colonial lo que creó en los colonizados una «tonicidad muscular». Debido a esta toxicidad y a esta tonicidad, «la tensión muscular de los nativos se traduce regularmente en explosiones sanguinarias, en guerras tribales, en enemistades entre sectas y en disputas entre individuos». Los intentos de crear plataformas políticas son respondidos con fuerza devastadora por el Estado colonial. El Estado lleva la frustración a la violencia general. Sin ninguna forma de canalizar esta tonicidad de los músculos, la terrible violencia era inevitable.
Fanon sabía que el colonialismo caería. Todas las señales estaban ahí. El tercer capítulo del libro se titula Las trampas de la conciencia nacional. Es una advertencia sobre el Estado poscolonial, las limitaciones de la independencia de bandera, los peligros de confiar en la burguesía nacional para ser los líderes de la emancipación. Como Ambedkar, no hay fe en que el poder político sea suficiente.
La burguesía nacional tenía obligaciones de clase que acabarían por arrastrarla al campo del imperialismo. Ambedkar -haciéndose eco de Marx- escribió que la democracia liberal no era suficiente y que las «clases trabajadoras tienen que ser elevadas a la categoría de clase gobernante». En su cuaderno de 1960, Fanon escribió: «Debemos volver una vez más a la fórmula marxista. Las clases medias triunfantes son las más impetuosas, las más emprendedoras, las más anexionistas del mundo». En la biblioteca de Fanon el autor más popular es Mao. La desconfianza hacia la clase media y la burguesía era esencial tanto para Fanon como para Ambedkar. La clase obrera tenía que tomar el poder. Era necesaria una revolución.
Pero, ¿cuál es el camino a seguir? ¿Quiénes son los sectores clave que abrirán el camino? Marx, en su Crítica, sugirió que se trataba del proletariado. Se trataba de una idea abstracta basada en la comprensión que Marx tenía de la producción social, en la alienación de los trabajadores, en la eventual autorrealización de la clase obrera como clase para sí misma, en el desarrollo de la actividad revolucionaria y, después, en la revolución. Pero fuera de la abstracción, dentro del mundo de la producción social, los trabajadores tenían que negociar lo concreto.
Ambedkar sostenía que el sistema de castas era la barrera para la revolución india. A menos que se ataque, no hay forma de que el proletariado haga avanzar el programa. La inversión de Fanon en la lucha anticolonial, contra el racismo del proyecto colonial francés, refleja la esperanza de Ambedkar. Esta es una posición que se adopta fácilmente, pero difícil de poner en práctica. Fanon tenía esto en mente, diciendo que este tipo de política no es transparente. Piensa, citando a Hegel, en «la seriedad, el sufrimiento, la paciencia y el trabajo de lo negativo».

La revolución india bloqueada
Consciente de la especial opresión de las castas y del mayoritarismo religioso en la sociedad india, EMS Namboodiripad (1909-1998), uno de los teóricos comunistas más importantes de la India, luchó contra la organización de la gente basada precisamente en estas líneas; no se puede luchar contra la opresión de las castas en función de las castas. Por el contrario, la opresión de casta debe combatirse organizando a la gente en organizaciones de clase unificadas que comprendan y pongan de relieve el papel especial de la casta en la sociedad india. Como dijo en su ensayo sobre casta y clase,
Teníamos entonces y seguimos teniendo que librar una batalla en dos frentes. Por un lado, están quienes nos denuncian por nuestro supuesto «alejamiento de los principios del nacionalismo y el socialismo», ya que defendemos causas «sectarias» como las de las castas oprimidas y las minorías religiosas. Por otra parte, están los que, en nombre de la defensa de las masas de castas oprimidas, de hecho, las aíslan de la corriente principal de la lucha unida del pueblo trabajador independientemente de su casta, comunidad, etc.
Pero la tónica de la unidad no pretendía disolver las cuestiones de la indignidad social experimentada por las castas oprimidas, por las mujeres, por los adivasis, por aquellos que experimentaban la violencia de la jerarquía de clases junto con la violencia de otras jerarquías. Estas cuestiones tenían que estar sobre la mesa. El movimiento comunista de la India luchó por encontrar el equilibrio preciso entre la necesidad de unidad de todos los explotados y la necesidad de hacer especial hincapié en determinados tipos de opresión a lo largo de las líneas jerárquicas de división social.
Desde la década de 1920, los comunistas tenían claro que la clase obrera de la India no está formada por cuerpos de trabajadores desmarcados. Está formada por personas con experiencias de jerarquías sociales e indignidad que requerían un énfasis particular para luchar contra esas jerarquías. Es imposible pensar en la complejidad de las rebeliones en la India sin relacionarlas con los movimientos de castas y de género, etc. La casta, el género y demás son formas en que la clase se manifiesta en el mundo. La clase no es una esencia. La clase es una comprensión analítica del poder. Las personas no tienen una clase como tienen una identidad religiosa, de casta o de género. La clase se entiende analíticamente. Es la encarnación de varias formas de sufrimiento y conciencia juntas. Marx distingue muy bien entre clase-para-sí y clase-en-sí. Lo importante no es sólo tu posición en una sociedad de clases, sino también tu comprensión de la misma, y esta comprensión suele refractarse a través de la religión, la casta, el género, etcétera.
En lugar de repasar toda la historia de la lucha comunista contra la jerarquía social -que hoy cobra fuerza a través de organizaciones de masas como la All-India Women’s Democratic Association, la Adivasi Adhikar Rashtriya Manch y el Tamil Nadu Untouchability Eradication Front-, el recordatorio de este ensayo se centrará en un ejemplo de Tamil Nadu.
En la década de 1930, en Thanjavur Oriental -en la actual Tamil Nadu- los campesinos y trabajadores agrícolas iniciaron pequeñas agitaciones contra los terratenientes. En 1938, los comunistas, que eran un grupo joven, convocaron a algunos de los líderes de estas agitaciones a una conferencia en Nagapattinam. Discutieron los problemas de los campesinos y los trabajadores agrícolas. En 1943, el comité estatal de Tamil Nadu del Partido Comunista envió a B. Srinivasa Rao -conocido como BSR- al distrito para continuar la lucha. BSR comenzó a crear una unidad Kisan Sabha en el distrito. Como parte de esta tarea, tuvo que crear un sistema de mensajería. Un día, envió a un joven a entregar un mensaje. El joven regresó muchas horas después, para disgusto de BSR. ¿Por qué tardaba tanto? El hombre dijo que, como era dalit, tenía que rodear las carreteras principales para no provocar la ira de los terratenientes hindúes. El BSR y los comunistas comprendieron que la cuestión de las castas no podía ser ignorada en sus luchas. Al fin y al cabo, los campesinos y trabajadores agrícolas eran en su mayoría dalits y castas oprimidas, y muchos de ellos pannayals o trabajadores en régimen de servidumbre. Los comunistas -entre ellos Manali Kandasami- encabezaron una lucha por el derecho a las carreteras. A partir de esta lucha se produjo la gran rebelión agraria de 1943 a 1952, de antes a después del dominio británico. Los detalles son importantes. En 1944, los comunistas dirigieron una lucha contra el terrateniente de Kunniyur, en el taluk de Mannargudi. Los pannaiyals se unieron al sindicato agrícola del PCI. Los terratenientes presionaron a los británicos para que impidieran cualquier asamblea de pannaiyals; el Estado colonial accedió. No impidió que los pannaiyals, el sindicato de trabajadores agrícolas o el PCI pusieran fin a su valerosa lucha. La emoción de la independencia en 1947 no les impidió una intensa agitación -incluso cuando el PCI estaba prohibido- en todo el distrito en 1948, que les valió salarios más altos y empleo permanente. Esta lucha dio lugar a la Ley de Protección de los Pannaiyal de Thanjavur de 1952.

Sin embargo, justo enfrente, en Thanjavur Occidental, el mismo tipo de dinámica de clases y castas desembocó en una guerra de castas que duró una década. Los thevars se organizaron por castas para atacar a los pallars, una comunidad dalit, lo que culminó en la terrible guerra de castas de 1957. Esta guerra de castas perdura.
La miseria de las castas se manifestó en Thanjavur en 1968. Bajo la bandera del Kisan Sabha, los obreros agrícolas y los campesinos lucharon por aumentar los salarios. Los terratenientes estaban dispuestos a subir los salarios, pero querían que se arriara la bandera roja. Esa era su exigencia: no más organización, no más organización comunista. El 25 de diciembre de 1968, la milicia de Gopalakrishnan Naidu -jefe de la Asociación de Cultivadores de Arroz- llegó a Venmani y dijo a los pueblos -como recordaba G. Veeraiyan- ‘que arriaran la bandera roja’. No lo haremos», respondieron, «porque es la bandera roja la que nos ha liberado». La banda armada empujó a 44 hombres, mujeres y niños dalit a una choza y le prendió fuego. Una mujer intentó sacar a su hijo pequeño, pero lo devolvieron a las llamas. Ninguno de los mafiosos -estos «caballeros asesinos de Kilvenmani», como dijo Mythili Sivaraman en 1973- ha sido condenado por este asesinato. Naidu, absuelto por los tribunales, fue asesinado en 1980. El CPI(M) erigió un monumento en el pueblo a los cuarenta y cuatro, desde Dhamodaran, de un año, hasta Suppan, de setenta.
El residuo de la lucha de Thanjavur Oriental también permanece, pero esta vez de una forma mucho más productiva. Se puede ver en el Frente de Erradicación de la Intocabilidad de Tamil Nadu, un proyecto del Partido Comunista de la India (marxista). Este frente va a los pueblos, organiza a la gente y les da confianza. La organización proporciona una plataforma para la confianza. La gente puede tener conciencia, puede tener la voluntad de actuar, pero a veces no tiene la confianza para hacerlo. La confianza desempeña un papel inmenso en el desarrollo de las luchas. Por supuesto, puede ser autogenerada, pero no está de más contar con fuerzas políticas, como partidos o frentes, que vengan a proporcionar el andamiaje para la propia confianza. El Frente para la Erradicación de la Intocabilidad de Tamil Nadu ha ido de pueblo en pueblo organizando a la gente contra abominaciones como los muros de castas. Se trata de horribles muros construidos en medio de varios pueblos de Tamil Nadu. Es como un muro de apartheid. Al participar en este tipo de luchas contra las castas y vincularlas a cuestiones de clase, otras organizaciones de masas del PCI(M), como la Kisan Sabha, también han ganado miembros. Ahora hay más unidades de agricultores y trabajadores agrícolas. Aquí vemos lo que Hegel en La fenomenología del espíritu (1807) llamó «la seriedad, el sufrimiento, la paciencia y el trabajo de lo negativo».
Durante la lucha de los años 40, BSR fue a la aldea de Kalappal (donde fue recibido por Kalappal Kuppuswamy, envenenado en la prisión central de Trichy en 1948). Merece la pena atender al mensaje que BSR dirigió a los reunidos:
Todos vosotros estuvisteis en el vientre de vuestra madre durante diez meses y vuestra madre os dio a luz. Vuestro propietario y sus agentes también fueron así. Tú también eres un ser humano como tus caseros. Como ellos, tú también tienes dos piernas y dos manos. ¿Cuál es la diferencia entre tú y ellos? Si te pegan, devuélveles el golpe. No sólo es ilegal azotar a los pannayals y echarles a la fuerza estiércol de vaca en la boca; también es inhumano. Si intentan imponerte castigos así, debes perseguirlos y atacarlos. Si los matones vienen a atacaros, atadlos a un árbol. Si alguno de vosotros es atacado, todo el pueblo debe levantarse contra el ataque y defenderos. Vuestra unidad y el fortalecimiento del Kisan Sabha son más importantes. ¡Izad las banderas rojas en todas las aldeas!
Si os atacan, devolved el golpe. Este es el mensaje del BSR de los años 40, pero también es el mensaje de Ambedkar, y también es el mensaje de Fanon. El respeto a uno mismo es el brazo izquierdo de cualquier lucha por la liberación. Si cada parte de lo humano no es liberada por nuestra lucha, entonces por qué las personas en condiciones miserables sacrificarían sus vidas por la emancipación; sólo si cada aspecto de lo espantoso de nuestros tiempos forma parte de nuestro movimiento, éste atraerá al mayor número de personas para luchar por hacer realidad nuestros sueños.

6. Los problemas de Volkswagen

Artículo sobre la difícil situación de Volkswagen, y por tanto de SEAT.

El presidente de Volkswagen avisa de que «el tejado está en llamas» y se avecinan meses cruciales

7. Poch reflexiona sobre la decadencia de Occidente

Aunque es de hace unos días, creo que todavía no habíamos visto por aquí este artículo de Poch sobre la «decadencia de Occidente».

https://ctxt.es/es/20230901/

Cómo el ‘mundo libre’ perdió la riendas

Por qué el polo mundial liderado por China está más capacitado que Occidente para la reforma mundial

8. El díesel como marcador del descenso

Otro artículo lleno de sensatez de B, «el mago honesto».

El descenso del diésel

El diésel es la savia de nuestra civilización de alta tecnología. Sin él no hay minería, ni transporte, ni agricultura. Al menos no a una escala significativa. Al contrario de lo que se dice sobre la reducción de la demanda de petróleo gracias a la electrificación, no hay sustituto para este combustible increíblemente denso y versátil. El problema es que parece que no somos capaces de producir suficiente diésel para satisfacer la demanda, y la perspectiva de quedarnos sin combustible algún día empieza a parecer muy real. ¿Estamos en el fin del mundo, asistiendo al comienzo de un «truckpocalypse»? Bueno, no nos adelantemos todavía.
Si pensabas que la economía había crecido y que el mundo se había enriquecido en las dos últimas décadas, tengo que decepcionarte. No ha sido así. Quizá no te sorprenda que el Producto Interior Bruto (PIB) -utilizado por los gobernantes para asegurar a las masas que todo va bien- sea una medida totalmente falsa. En lugar de evaluar la actividad económica real, todo lo que mide el PIB es la cantidad de transacciones financieras que tienen lugar. Por supuesto, con la inclusión de las finanzas, los seguros y el sector inmobiliario (el sector FIRE), combinado con una burbuja de deuda cada vez mayor, los gobiernos imprimiendo dinero y el aumento de los chanchullos financieros (valores respaldados por hipotecas, mercados de valores, criptomonedas, NFT-s y similares) hay un infierno de un montón de dinero que cambia de manos en estos días … Lástima, sin embargo, que estas actividades puramente ficticias no añaden una pizca de valor a la economía. De hecho, todo lo contrario: actúan como detractoras. Como explica Tim Morgan, de Surplus Energy Economics: «
La expansión del crédito crea un aumento de las transacciones que infla artificialmente el PIB declarado. Si eliminamos este efecto del crédito, podemos calcular la producción económica subyacente o «limpia» […]. A nivel mundial, ésta aumentó sólo un 36%, en lugar de un 103%, entre 2002 y 2022. Dentro del «crecimiento» declarado de 83 billones de dólares entre esos años, 56 billones, o el 67% del total, fue un efecto puramente cosmético de la expansión del crédito.»

Por si te lo estabas preguntando: la población mundial era de 6.200 millones en 2002, y alcanzará los 8.000 millones en 2022 (un crecimiento del 29%). Así pues, el PIB «limpio» per cápita sólo creció una media del 5,4% en estos veinte años: es decir, un cuarto de punto porcentual al año. Piénselo un momento. Ahora bien, si tenemos en cuenta cómo se distribuyó ese aumento de la actividad financiera (PIB) en el mundo, o cómo creció la desigualdad incluso dentro de las naciones más ricas durante esos años -por no hablar de lo poco que se informa sobre la inflación real-, no es difícil ver cómo el ciudadano medio del mundo se hizo en realidad más pobre, y no más rico.
Como yo, y muchos otros seguimos diciendo: La energía es la economía. El dinero no es la economía. El dinero es un derecho sobre productos fabricados por otros, y puesto que toda actividad de valor añadido requiere energía, en última instancia el dinero es un derecho sobre la propia energía. Si se quiere utilizar una analogía de la biología: la energía equivale a la glucosa en la sangre, mientras que el dinero es la insulina (y otras hormonas) que dicen adónde debe ir esa energía transportada como azúcar. Y aunque puedas volar muy alto con un subidón de hormonas, morirás de hambre si no comes. Del mismo modo, sin energía la economía también se detendría en seco. Así de sencillo.
Ahora bien, la pregunta que se plantea es: ¿hay alguna forma mejor de informar sobre la actividad económica real que utilizar métricas ficticias basadas en precios y dinero? Sí, y como ya habrán adivinado, se trata del consumo de diésel.
Dado que el diésel es esencial para llevar a cabo con éxito casi todas las actividades económicas (reales) en la actualidad, desde la minería a la agricultura y el transporte, su consumo real es una métrica de crecimiento mucho mejor que cualquier otra cifra financiera que se nos pueda ocurrir. A medida que crece la producción de una fábrica, por ejemplo, también aumenta el número de camiones cargados de materias primas que llegan a la planta (y salen de ella). Si esperamos que el ciudadano medio del mundo viva «mejor» (en términos puramente capitalistas), debemos suponer que comerá, utilizará y desechará cada vez más productos año tras año -todos ellos transportados en camiones- y, por tanto, aumentará la demanda de diésel.

¡Pero, pero, pero…! ¿Y el aumento de la eficiencia? Seguro que está de broma. Los motores diésel se utilizan desde hace más de un siglo. No queda mucho por hacer en cuanto a eficiencia: los últimos grandes avances en ahorro de combustible se lograron en los años 70 y 80, es decir, hace medio siglo. Entre 2002 y 2016 no se produjo ni un ápice de mejora en el consumo real de combustible en carretera de los camiones pesados. Esto es especialmente cierto desde el escándalo del diésel en 2016, tras el cual los fabricantes de vehículos decidieron subirse en masa al carro de la electrificación y detuvieron todas las inversiones en esta tecnología centenaria. (Se les escapó la ironía de que la electrificación sigue dependiendo irremediablemente de que la maquinaria pesada funcione con diésel).

Consumo de combustible de los tractores-remolque, con motores en la gama de potencia de 300 kW a 400 kW que representan aproximadamente el 85%-90% de las nuevas ventas de tractores-remolque en Europa. Fuente

Una vez aclarado esto, veamos cómo se comportó el consumo de diésel per cápita en todo el mundo. (Recordemos que todo recién llegado a esta utopía capitalista necesita una casa, ropa y comida como mínimo, y una serie de bienes de consumo en el mejor de los casos para vivir una vida «feliz», todo ello extraído, cosechado y entregado a ellos a través de este combustible). Según el Statistical Review of World Energy, el consumo mundial de diésel/gasóleo pasó de 26,1 millones de barriles diarios en 2012 a 28,2 millones. Incluso en términos absolutos, se trata de un crecimiento del 8% en una década, un aumento bastante modesto, en mi opinión. En términos per cápita, sin embargo, esto se traduce en una disminución real del 4,5% durante el mismo período (1,34 barriles por cabeza al año en 2012, frente a 1,28 en 2022), lo que indica una caída real de la prosperidad. Parece que todo ese aumento de la actividad financiera medida por el PIB no se ha materializado en un crecimiento económico real para el ser humano medio.
Consumo per cápita de diésel (fuel-oil destilado) en el sector del transporte. Fuentes de los datos: EIA y macrotendencias

Esta tendencia es aún más claramente visible en el mundo occidental, donde se dispone de datos más detallados y seguidos de cerca. Según la EIA, el consumo de fuelóleo destilado en el sector del transporte alcanzó su máximo en 2007. Tras crecer durante más de 30 años, se desplomó a raíz de la crisis financiera de 2008/2009 y no ha logrado recuperarse desde entonces, a pesar de un crecimiento del 12% de la población estadounidense (que teóricamente demanda más alimentos, productos y servicios). Así, el consumo per cápita se estancó desde la gran crisis financiera, y desde 2019 tiende claramente a la baja, sin que se vislumbre el final. El ciudadano medio, como resultado, se volvió más pobre, más explotado y menos resistente, mientras que los acomodados, bueno, se volvieron aún más acomodados… pero solo sobre el papel. Su consumo real no parecía crecer en consonancia con su riqueza. Ahora, teniendo todo esto en cuenta, y como una señal para el futuro próximo, lea los siguientes titulares:
Los camioneros se enfrentan al aumento del coste del diésel y a los altos tipos de interés
«A pesar de algunos signos de mejora de la demanda, incluso durante la temporada de compras de regreso a la escuela, se predice que 2023 experimentará otra temporada alta moderada».
«Las flotas de camiones más pequeñas se enfrentan a presiones financieras debido a la disminución de las tarifas al contado, las altas tasas de interés y un aumento del 20% en los precios del diésel desde julio.»
Permítanme resumir: a pesar de toda la reciente caída de la demanda y el consiguiente descenso de la prosperidad, el precio del diésel sigue subiendo. Téngalo en cuenta. Luego eche un vistazo a este otro
Los recortes de la OPEP reavivan la preocupación por la inflación al subir los precios de la energía
«La Agencia Internacional de la Energía advierte de un agravamiento del déficit del mercado petrolero en el cuarto trimestre debido a los prolongados recortes de la producción saudí y rusa».
«La escasez de diésel está afectando a sectores como la construcción, el transporte y la agricultura, con unos inventarios mundiales muy por debajo de los niveles habituales del año.»
«A pesar de las promesas del presidente Biden de reducir los precios del gas, opciones como la reserva estratégica de petróleo están disminuyendo, y aumentar la producción no es una solución inmediata.»

¿Perplejidad? Difícilmente. Sin energía barata y abundante no hay economía. A primera vista, todo esto podría explicarse por los recortes de producción de la OPEP y el consiguiente descenso de las existencias de diésel. Sin embargo, si nos fijamos en las tendencias a largo plazo de estancamiento / caída de la prosperidad per cápita, mientras que los precios de los combustibles siguen subiendo y subiendo, no es difícil ver que el mundo está lidiando con una escasez estructural de destilados medios… Desde hace más de una década. No por una pandemia, una guerra o dificultades económicas. La razón es una producción insuficiente de petróleo convencional, barato de extraer y medio pesado, la materia prima ideal para fabricar diésel. Desde 2005, la producción de esta valiosa sustancia se ha estancado. Por si fuera poco, la crisis de 2020 ha provocado el cierre definitivo de muchos pozos antiguos (convencionales), que han sido sustituidos por petróleo «tight oil» de fracturación hidráulica, que produce mucho menos diésel por barril que los petróleos semipesados procedentes de los antiguos yacimientos de extracción.

Arabia Saudí, donde se encuentran los mayores yacimientos del mundo de este tipo de petróleo, es otro ejemplo. A medida que sus antiguos yacimientos gigantes, cercanos a la superficie y baratos de producir, van disminuyendo, Saudi Aramco también se ve obligada a sustituir la producción por yacimientos más pequeños y profundos, que requieren más energía para su perforación y mantenimiento. ¿No es de extrañar entonces que su precio de equilibrio del petróleo haya subido a 95 dólares el barril, según una estimación de Bloomberg Economics?
Se necesita energía para obtener energía. Dado que la industria petrolera depende ahora irremediablemente de otras fuentes de energía para apuntalar la «producción», el aumento de los precios globales de la energía hace que los costes de extracción del petróleo sean aún más elevados. Por otra parte, las fuentes no convencionales, que sustituyen a los pozos antiguos, requieren el transporte de miles de camiones cargados de arena, agua y equipos de perforación, con diésel… ¿Qué más? Por no hablar de todo el carbón adicional que se quema en las fundiciones y acerías para fabricar todas las tuberías, o del gas natural convertido en electricidad para hacer funcionar el equipo… y la lista continúa. El sustituto propuesto para la menguante producción de petróleo semipesado (petróleo ultrapesado procedente de Canadá o Venezuela) requiere aún más energía para su extracción y refinado, por lo que su viabilidad depende de un precio del petróleo permanentemente elevado. Los biocombustibles tampoco son una opción, ya que el crudo tendría que alcanzar los 500 dólares/barril para que los tan cacareados biocombustibles de algas pudieran competir con éxito, mientras que los combustibles agrícolas basados en la soja están restando tierras de cultivo a los alimentos, además de requerir una tonelada de diésel para cultivar, regar, cosechar y entregar a una planta de procesamiento (por lo que añaden poco o nada a la disponibilidad general de combustible diésel).
El encarecimiento del petróleo también tiende a elevar aún más la inflación, lo que provoca subidas de los tipos de interés y reduce el consumo, frenando de hecho el crecimiento de la producción y agravando aún más los males del sector del transporte. Una vez más, nos encontramos en una situación en la que los precios del petróleo aún no son lo suficientemente altos para los productores, mientras que los consumidores simplemente no pueden permitirse pagar más. Sin embargo, el aumento de los precios del petróleo por encima de cierto nivel empieza a actuar como un freno para todo el mundo industrial, no como un incentivo para perforar más. ¿Es de extrañar que los saudíes no vean un déficit de oferta y mantengan sus recortes de producción?
Las grandes petroleras culparán de todo esto a las malas políticas y a la falta de inversión, supuestamente absorbida por las tecnologías «verdes», pero esto no es más que jugar al juego de las culpas. Si esto fuera cierto, los grandes petroestados, a los que no podría importarles menos el cambio climático, estarían invirtiendo mucho y produciendo más que todos para satisfacer la demanda. Sin embargo, como hemos visto, esto dista mucho de ser así. En realidad, el crecimiento de la producción de petróleo se ha vuelto demasiado intensivo en energía como para mantenerlo, por lo que su declive es inevitable. A pesar de todas esas reservas probadas y de los elevados recursos (que teóricamente durarán décadas más), la producción de petróleo empezará a disminuir debido a su fallida economía energética.
En la práctica, esto significará que los clientes menos pudientes se verán excluidos del mercado por no poder permitirse los niveles de consumo anteriores. Como respuesta, los productores seguirán reduciendo la producción en previsión de una menor demanda y para evitar que los precios caigan por debajo del umbral de rentabilidad. Sin embargo, a medida que los yacimientos baratos de producir sigan disminuyendo y tengan que ser sustituidos por otros cada vez más costosos de extraer, el precio de equilibrio aumentará cada vez más. Así, el círculo de clientes potenciales seguirá reduciéndose aún más, lo que provocará un nuevo recorte, que a su vez aumentará aún más los precios, lo que llevará a un consumo aún menor y a otra ronda de recortes de la producción. Y así sucesivamente. Así es como la expansión sin fin se convierte en una cuesta abajo cada vez más rápida; viendo la idea de «progreso sin fin» y «crecimiento infinito en un planeta finito» salir volando por la ventana a cámara lenta – hacia el montón de compost de la historia.
Hasta la próxima,
B

9. Roces Canadá-India

Dos artículos de Bhadrakumar sobre el conflicto entre India y Canadá por el independentista sij asesinado. Como ambos están relacionados con el mismo tema, os los paso juntos.

India’s Canadian riddle – To be, or not to be – Indian Punchline

Posted on septiembre 22, 2023 by M. K. BHADRAKUMAR
El enigma canadiense de la India: ser o no ser
La sesión especial del Parlamento ha dejado fuera de juego al ministro de Asuntos Exteriores, S. Jaishankar. El 20 de septiembre no asistió a la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de los BRICS, celebrada al margen del 78º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. El BRICS se está convirtiendo en un albatros que impide al Gobierno de Modi llevar una vida normal y feliz.
El momento del ataque canadiense contra la política exterior y de seguridad india por el asesinato de Hardeep Singh Nijjar no deja lugar a dudas. Surgió a raíz de la cumbre del G-20, que fue testigo de una aplastante derrota diplomática de EE.UU. ante la comunidad mundial, donde el país anfitrión, India, navegó hábilmente para eliminar cualquier referencia negativa a Rusia en el documento final del evento.
El asunto Nijjar puede llamarse metafóricamente las uvas de la ira. Hasta ahora, el mundo liberal occidental había concedido al gobierno de Modi vía libre en su orden basado en normas. India podía predicar, pero no era responsable de su propia práctica. Todo lo bueno se acaba.
Canadá tiene un historial de actuar como sustituto de Estados Unidos. Me viene a la mente el extraño caso de la vicepresidenta de la junta directiva de Huawei, Meng Wanzhou, en el aeropuerto de Vancouver el 1 de diciembre de 2018. La multimillonaria heredera fue rudamente detenida en virtud de una solicitud provisional de extradición de EEUU por fraude y conspiración para cometer fraude.
Pero en agosto de 2021, el juez de extradición cuestionó la regularidad del caso y expresó «gran dificultad para entender» cómo el Registro del Caso presentado por el Gobierno de Estados Unidos apoyaba su alegación de criminalidad. Y el 24 de septiembre de 2021, el Departamento de Justicia de EE.UU. llegó a un acuerdo. El 1 de diciembre de 2022, el presidente del tribunal desestimó los cargos contra Meng a raíz de una petición de EE.UU.
En cuanto al expediente Nijjar, un funcionario canadiense familiarizado con el asunto dijo ayer a Associated Press que la acusación del primer ministro Justin Trudeau contra el Gobierno de Modi se basaba en la vigilancia de diplomáticos indios en Canadá, incluida la inteligencia proporcionada por un «importante aliado» que es miembro de los infames Cinco Ojos, la red secreta de inteligencia de los países anglosajones -Australia, Gran Bretaña, Canadá, Nueva Zelanda y Estados Unidos-.
Curiosamente, Gran Bretaña se apresuró a distanciarse de la diatriba de Trudeau, mientras que una fuente canadiense declaró a Reuters que Canberra y Washington colaboraron «muy estrechamente» para examinar las pruebas que indicaban una posible implicación india en el asesinato de Nijjar.
Trudeau habló en el Parlamento canadiense tras consultar con el presidente Biden, y la reacción de la Casa Blanca ese mismo día fue de gran apoyo. La portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Adrienne Watson, declaró: «Estamos profundamente preocupados por las acusaciones a las que se ha referido el primer ministro Trudeau. Seguimos en contacto regular con nuestros socios canadienses. Es fundamental que la investigación canadiense siga adelante y que los autores sean llevados ante la justicia.»
Watson trabaja a las órdenes del NSA Jake Sullivan, que depende directamente de Biden. Es poco probable que Sullivan haya hecho de este asunto una cuestión personal con el estamento de seguridad indio. Sencillamente, la responsabilidad recae en el Despacho Oval.
De hecho, tras el comentario inicial de Watson, la Casa Blanca pasó rápidamente a la diplomacia de megáfono con su jefe de comunicaciones estratégicas de altos vuelos John Kirby, un contralmirante retirado, confirmando para que conste que Biden es «consciente de las graves acusaciones» de Trudeau «y son muy graves… y apoyamos los esfuerzos de Canadá para investigar esto. Creemos que una investigación totalmente transparente y exhaustiva es el enfoque correcto para que todos podamos saber exactamente lo que pasó y, por supuesto, animamos a India a cooperar con ello».
A la pregunta de si EE.UU., como socio de Canadá en el intercambio de información de los Cinco Ojos, sabía en qué se basaban las acusaciones, Kirby se abstuvo, diciendo que quería respetar la inviolabilidad de la investigación. En cuanto a las consecuencias de la veracidad de las acusaciones, Kirby dijo que una vez que se conocieran los hechos, «se podría empezar a estudiar las recomendaciones o conductas que se podrían seguir». Kirby insinuó que la acusación canadiense no carece de fundamento.
Mientras tanto, el miércoles, la Casa Blanca defendió su enfoque, y Watson respondió a un comentario del Washington Post en la plataforma de medios sociales X (antes Twitter), negando que EE.UU. hubiera desairado a Canadá por el incidente. «Las informaciones de que hemos desairado a Canadá en este asunto son rotundamente falsas», escribió Watson, añadiendo que EE.UU. y Canadá estaban coordinándose estrechamente sobre la cuestión.
Y añadió: «Se trata de un asunto grave y apoyamos los esfuerzos que está realizando Canadá para hacer cumplir la ley. También estamos colaborando con el gobierno indio». La ministra respondió así a las insinuaciones de que Washington estaba desairando a Ottawa porque tenía que cortejar a India como contrapeso a China.
Semejante sermón gratuito es pura hipocresía por parte de un país que recurre libremente al asesinato como herramienta de su política exterior. ¿Quién mató a Qassem Soleimani?

Desgraciadamente, ante este acoso, la reacción de Delhi ha sido, como mínimo, pusilánime, como si estuviera sorda como una tapia y no pudiera oír lo que decían los funcionarios de la Casa Blanca. Parece que el Gobierno sabía todo sobre el extraño comportamiento de Trudeau durante su estancia en Delhi para la cumbre del G-20, y tenía preparada una hoja de ruta con señales indias.
¿Por qué tanta pusilanimidad? Sólo crea percepciones erróneas. A uno le gustaría creer que India, con altos valores en la gobernanza mundial y un profundo respeto por la soberanía nacional -además de ser el abanderado del concepto de Vasudhaiva Kutumbakam («El mundo es una sola familia»- nunca descendería a un nivel tan atroz como para practicar el asesinato en su arte de gobernar.
EE.UU. suele utilizar estas cuestiones tendenciosas para atemorizar y chantajear a sus débiles interlocutores del «Tercer Mundo». Por eso, Jaishankar no debería haber rebajado la representación de India en la reunión de ministros de Exteriores de los BRICS. Estos son tiempos extraordinarios en los que, si India no era miembro de los BRICS, es necesario que lo sea.
De hecho, la declaración de los BRICS tras la reunión de Nueva York afirmaba: «Los Ministros reiteraron su preocupación por el uso de medidas coercitivas unilaterales que son incompatibles con los Principios de la Carta de la ONU y producen efectos negativos especialmente en el mundo en desarrollo. Reiteraron su compromiso de potenciar y mejorar la gobernanza mundial promoviendo un sistema internacional y multilateral más ágil, eficaz, eficiente, representativo, democrático y responsable, y de facilitar una participación mayor y más significativa de los países en desarrollo y menos desarrollados…»
En resumidas cuentas, el gobierno debería elaborar una estrategia para hacer frente a su situación actual. Después de todo, como miembro clave de la alianza occidental y estrecho aliado de Estados Unidos, Canadá desempeña un papel importante para este país en el establecimiento del llamado orden internacional basado en normas y en la promoción de la Estrategia Indo-Pacífica. Y el «orden basado en normas» y la Estrategia Indo-Pacífica también son mantras indios.
El propio Biden puede verse muy pronto en entredicho y tener que luchar por su carrera política. Invitarle a ser el invitado principal en el Día de la República con un adorno adicional en forma de cumbre QUAD para aplacarle no tiene sentido. Una vez que la investigación canadiense siga su curso, Ottawa puede hacer públicas más acusaciones que pasen por «pruebas», y eso podría ocurrir en algún momento cercano a nuestras elecciones generales. En definitiva, la gran pregunta es qué pretende realmente Estados Unidos.

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Posted on septiembre 24, 2023 by M. K. BHADRAKUMAR
El asunto Nijjar plantea un dilema existencial
La polémica sobre la presunta implicación del gobierno indio en el asesinato del fontanero y activista religioso sij Hardeep Singh Nijjar en el lejano Canadá está creciendo como una bola de nieve. Percibiendo que nuestras élites son ultrasensibles a las críticas occidentales, Canadá, con el firme respaldo estadounidense, está ampliando rápidamente el giro de la controversia en una espiral que se expande hacia el exterior a medida que sube.
Los tres nuevos elementos que el Primer Ministro Justin Trudeau introdujo durante su fascinante conferencia de prensa al margen de la sesión de la Asamblea General de la ONU celebrada el jueves en Nueva York, dominada por las ramificaciones del asesinato de Nijjar, son:
· uno, ha arrastrado al primer ministro indio al ojo del huracán al referirse a su «conversación directa y franca» con Modi;
· dos, su afirmación de que Canadá está «defendiendo el orden basado en normas»; y,

· tres, el razonamiento analógico que Trudeau introdujo (por primera vez) sobre la búsqueda de un sistema relacional común entre la supuesta violación por parte de India de la soberanía de Canadá en virtud del derecho internacional y la invasión de Ucrania por parte de Rusia.

https://www.youtube.com/watch?

Trudeau ha dejado mucho que pensar. Principalmente, Ottawa y Washington están reconociendo públicamente que se mueven a la par. (Últimamente, Trudeau se ha metido perfectamente en el pellejo de Boris Johnson como el más firme defensor de la guerra por delegación de Estados Unidos en Ucrania).
No sólo eso, el enviado estadounidense en Ottawa, David Cohen, ha revelado desde entonces que «la inteligencia compartida entre los socios de los Cinco Ojos» provocó la ofensiva acusación de Trudeau el pasado lunes sobre la implicación de agentes indios en el asesinato de Nijjar.
Cohen añadió: «Hubo mucha comunicación entre Canadá y Estados Unidos sobre este asunto… Hemos estado consultando en todo momento muy estrechamente con nuestros colegas canadienses -y no sólo consultando, sino coordinándonos con ellos- sobre esta cuestión. Y desde nuestra perspectiva, es fundamental que la investigación canadiense siga adelante, y sería importante que India trabajara con los canadienses en esta investigación. Queremos que se rindan cuentas, y es importante que la investigación siga su curso y conduzca a ese resultado».
Deberíamos sopesar cuidadosamente las implicaciones de los calibrados comentarios del Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, y del Secretario de Estado, Antony Blinken, en los días sucesivos a la rueda de prensa de Trudeau.
Un aspecto significativo de la conferencia de prensa de Sullivan fue que se le pidió que comentara que el enfoque del gobierno de Modi sobre el caso Nijjar era del tipo de las recientes políticas indias, es decir, que Delhi está desafiando los intereses vitales de Estados Unidos: «agresión económica… ellos [el gobierno de Modi] hicieron un trato con 18 países para no usar dólares para comerciar… India ha – está en una lista de vigilancia de Estados Unidos por robo de propiedad intelectual de empresas estadounidenses. India forma parte del BRICS».
Sullivan respondió que «cuando nos preocupa India, tanto si se trata de cuestiones relacionadas con la lista de vigilancia que usted describe como de cualquier otra cosa, dejamos claras esas preocupaciones. Y defendemos los intereses de Estados Unidos, como hacemos con todos los países del mundo».
«Ahora bien, India no es Rusia, y China tiene su propio conjunto de retos que tratamos en su propio contexto. Así que, por supuesto, va a haber diferencias en cómo tratamos a los países uno por uno.
«Pero la idea -la estrella polar de esta administración- es: si representas una amenaza para la seguridad, la prosperidad o el sentido básico de justicia del pueblo estadounidense, tomaremos medidas para defenderlo. Creo que nuestro historial en este sentido, en múltiples países… es bastante claro… Independientemente del país, nos levantaremos y defenderemos nuestros principios básicos. Y también consultaremos estrechamente con aliados como Canadá cuando lleven a cabo su aplicación de la ley y su proceso diplomático».
En pocas palabras, la Administración Biden sí está adoptando una visión holística de la política exterior del gobierno de Modi.
Blinken también confirmó que EE.UU. se está «coordinando» con Canadá y busca «responsabilidades», al tiempo que subrayó que «es importante que la investigación siga su curso y conduzca a ese resultado». Curiosamente, Blinken calificó este caso de «represión transnacional», algo que EE.UU. se toma «muy, muy en serio», y que también afecta al «sistema internacional».
Blinken hablaba tras una reunión celebrada ese mismo día en Nueva York con sus homólogos de la QUAD, entre ellos el ministro de Asuntos Exteriores, S. Jaishankar. Esto es importante por dos razones. En primer lugar, entre los indios existe la idea errónea (interesada) de que, dado el interés de EE.UU. por subir a India a su carro del Indo-Pacífico, Washington no disgustará a India, lo que, a su vez, aislaría a Canadá. Así, nuestros animadores han estado machacando a Canadá.

Por el contrario, lo que la Administración Biden ha hecho ahora es asegurarse de que toda la alianza de seguridad de los Cinco Ojos -Australia, Gran Bretaña, Canadá, Nueva Zelanda y Estados Unidos- está en la misma página que Trudeau. Se trata de un mensaje duro y de gran trascendencia.
En segundo lugar, la conferencia de prensa de Blinken siguió a sus «cándidas y constructivas conversaciones con el vicepresidente chino Han Zheng, que demuestran que nosotros [EE.UU. y China] seguiremos buscando formas de trabajar juntos en cuestiones en las que el progreso exige nuestros esfuerzos comunes, gestionando al mismo tiempo nuestra competencia de forma responsable».
Evidentemente, la suposición simplista de Delhi de que Estados Unidos considera a India un «contrapeso» de China, bla, bla, es una estimación profundamente errónea de la política de las grandes potencias, que raya en la ingenuidad, aunque alentada por los comentaristas occidentales. La ingenuidad alcanzó su apogeo en nuestro torpe movimiento para apaciguar a Washington invitando a Biden como invitado principal a las celebraciones del Día de la República en enero, ¡y en la celebración de una cumbre QUAD en Delhi al mismo tiempo como guinda del pastel!
No podemos ser más tontos. La Administración Biden está cortejando actualmente a China con vistas a conseguir que el presidente Xi Jinping visite EE.UU. y acceda a una cumbre con Biden, que este último busca con ahínco con la vista puesta en las elecciones de noviembre de 2024.
Es un intento desesperado de conseguir que China persuada a Rusia para que acepte un proceso de diálogo en Ucrania con el fin de evitar la derrota militar de la OTAN durante las celebraciones de su 75 aniversario en julio del próximo año en Washington, que la Casa Blanca está coreografiando como un momento triunfal para el liderazgo transatlántico de la presidencia de Biden.
En definitiva, el asunto Nijjar pone al descubierto las agudas contradicciones de la política exterior india. Las suposiciones que impulsan la política exterior centrada en China han resultado ser delirantes; la trayectoria «occidentalista» ha desembocado en un callejón sin salida; la imagen global de India, tan difundida, ha resultado ser un espejismo; la política exterior basada en el culto a la personalidad y el oportunismo, en lugar de en principios racionales y coherentes en sintonía con el mundo en transición, ha resultado vapuleada; y, lo que es más importante, la arrogancia de la diplomacia india ha sido un bumerán.
El asunto Nijjar plantea un dilema existencial. Rendirse al dictado de Estados Unidos hará que India parezca un Estado sustituto y el hazmerreír del Sur Global. Los indios no lo aprobarán.
Por el contrario, ignorar el diktat tendrá enormes consecuencias. No nos equivoquemos, Cinco Ojos tuvo una historia sangrienta contra la Unión Soviética; en la era posterior a la guerra fría, prácticamente desestabilizó Hong Kong, y hoy es un actor activo en Myanmar y Tailandia, en la vecindad de India. Su entrada en el subcontinente es ominosa.
En una semana, lo que parecía una investigación sobre un caso de asesinato se ha enredado con el «orden basado en normas» y el funcionamiento del «sistema internacional» y los BRICS. Se trata de una dramática escalada que señala el descontento con el gobierno.
En efecto, lo que Estados Unidos espera de la «rendición de cuentas» es nada menos que el desmantelamiento del Estado de seguridad nacional en el que India se ha transformado en los últimos nueve años.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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