Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos.
Con el voto conseguido en primera vuelta, 36,7% más el de las dos formaciones de centro-izquierda y izquierda, que han sumado el 9,5%, Massa lo tiene al alcance de la mano, 46,2%; tendría que producirse un vuelco de toda el electorado de la derecha (que incluye la Unión Cívica Radical) en favor de Mileu para que este se impusiera, un vuelco sólo concebible por un pacto Milei-Patricia Bullrich que por ahora parece improbable. Ahora bien, Massa tendrá que gobernar con otra política a la que ha mantenido como Ministro de Economía para no realimentar la nueva extrema derecha de masas de Milei, reivindicadora del golpismo militar.
Un apunte final. La candidata del Frente de Izquierdas, trotskistas, sólo ha conseguido el 2,7%, medio punto por ciento más que en 2019; aunque ha conseguido pasar de 3 a 4 diputados al ganar uno en la renovación de la mitad de la cámara (al estilo estadounidense). En esa renovación los de Milei han entrado con 42 diputados, la coalición que encabeza Massa ha sacado 57, 11 menos de los que tenía, y la encabezada por Bullrich 32, 24 menos.
El juego político cambia aunque Milei no consiga la presidencia. La renovación de la otra mitad será en 2025. Según cual sea la política de Massa se puede encontrar con un nuevo retroceso. No sé todavía la composición final de la Cámara hoy, pero puede que no tenga mayoría si no consigue el respaldo de la izquierda (el Frente) o de formaciones de la derecha que han apoyado a Bullrich.