Miscelánea 11/XI/2023

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Muqawama = Resistencia.
2. Sobre la posibilidad de la unidad árabe-iraní.
3. Las opciones de Hezbolá.
4. Situación militar, política y diplomática en la guerra de Palestina, 9 de noviembre.
5. Gaza y Cuba.

1. Muqawama = Resistencia

En la estela de nuestras discusiones recientes, este artículo sobre la oportunidad de un realineamiento antiimperialista en Asia occidental, y la necesidad de que la izquierda occidental se una a la lucha.

https://mronline.org/2023/11/

El diluvio de Al-Aqsa: Imperialismo, sionismo y reaccionismo en el siglo XXI
Publicado originalmente: Ebb el 14 de octubre de 2023 por Hassan Harb (más por Ebb) (Publicado Nov 09, 2023)
El 7 de octubre de 2023, entre 2.000 y 3.000 combatientes palestinos de diversas facciones políticas, como Hamás, la Yihad Islámica Palestina, el FDLP (Frente Democrático para la Liberación de Palestina) y el FPLP (Frente Popular para la Liberación de Palestina), entre otros, rompieron el asedio de Gaza, que duraba ya 16 años. Lo hicieron para iniciar una batalla épica en el territorio ocupado del sur de la Palestina histórica, en un intento de desencadenar una guerra de liberación del yugo de la entidad sionista (Israel). Hemos entrado ya en el octavo día de la guerra, que ha sido testigo de la condena inmediata y unánime de los palestinos por parte del Occidente colectivo, que se apresuró a proteger el derecho de Israel a defenderse. Señalando a Hamás como la única facción que lidera la batalla, las clases dominantes occidentales colectivas se unieron para etiquetar esta operación histórica como una «operación terrorista» de inspiración islámica. La descripción de los palestinos como terroristas islámicos proporcionó la luz verde necesaria para que el gobierno israelí bombardeara Gaza sin cesar y se preparara para una invasión terrestre. El Occidente colectivo ha mostrado absoluta unidad y apoyo a los llamamientos genocidas israelíes para «aniquilar Gaza» y cortarles el gas, el agua y la electricidad, mientras el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, publicaba orgulloso en Twitter/X el bombardeo de una residencia civil en la Franja de Gaza.
Los tambores de guerra continúan, los combatientes palestinos siguen enzarzados en la batalla y, como las facciones palestinas de Cisjordania han empezado a enfrentarse a las fuerzas de ocupación, otros actores regionales, como Irán, Siria y Hezbolá, podrían unirse a la guerra en cualquier momento. En este artículo intento reflexionar sobre la magnitud y la importancia de la guerra, tanto a escala regional como mundial, recurriendo a las herramientas teóricas que a menudo han guiado a los pueblos del Sur Global para comprender su difícil situación y sus luchas. Es decir, creo que es importante volver a la tríada conceptual imperialismo-sionismo-

Imperialismo: el fin del momento unipolar de EE.UU.

El imperialismo se refiere a un sistema mundial de extracción de plusvalía1 en el que el desarrollo se reparte de forma desigual según criterios raciales y de clase. Se trata de un conjunto de relaciones materiales de explotación entre los países del Norte y del Sur Global, que tiene lugar a través de un proceso de colaboración de clases entre las clases dominantes del núcleo y los compradores de la periferia. La acumulación depende entonces cada vez más del grado en que los países imperialistas oprimen y explotan a los países en desarrollo.2 Esto implica, por ejemplo, el uso de la dominación militar y de políticas que impiden a los países en desarrollo aprovechar sus recursos internos con fines de desarrollo regional o popular. Al mismo tiempo, esta acumulación desigual de riqueza establecida históricamente no sólo implica el amontonamiento de mercancías y recursos naturales, sino también la masa de ideas correspondiente a la lógica invasora del capital. En otras palabras, el imperialismo como fenómeno sociológico 3 opera como un proceso tanto material como ideológico.

Tras la Segunda Guerra Mundial, fue Estados Unidos quien consolidó su influencia política y financiera en todo el mundo, convirtiéndose en la principal potencia imperialista. Como acreedor de Francia y Gran Bretaña durante la guerra, Estados Unidos intentó reestructurar el sistema mundial tras la retirada del colonialismo europeo de África y Asia impulsada por el déficit 4 . Esta tarea se basaba en los ámbitos interrelacionados del comercio y la expansión militar. En materia de comercio, la Administración Truman de posguerra trató de establecer una «puerta abierta», con «la eliminación de las barreras comerciales y financieras, los bloques comerciales exclusivos y las políticas restrictivas de todo tipo «5. Aunque estos nuevos acuerdos comerciales se presentaban como facilitadores de una libertad de empresa neutral y del intercambio internacional, en realidad representaban una americanización del sistema mundial, que reflejaba las necesidades del capital estadounidense tal y como existían a finales de la década de 1940. El recién creado Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) regularon el comercio mundial bajo una moneda común, el dólar estadounidense; la reconstrucción económica de posguerra de Europa Occidental proporcionó a los exportadores estadounidenses mercados emergentes; y la coordinación militar con un imperialismo británico en declive permitió a las corporaciones estadounidenses un acceso preferente a los recursos clave del mundo industrializado, concretamente el petróleo. Inevitablemente, fue la mitología del «excepcionalismo estadounidense» la que ayudó a mantener estas políticas de dominación. Esta mitología política encarnaba el celo misionero y colonial que justificó el genocidio de las Américas 6 y mostraba una creencia religiosa hacia la idea de que Estados Unidos tiene un papel único que desempeñar en la historia del mundo, mientras que otros países le seguirían.
Sin embargo, el progresivo ascenso económico de China y dos intervenciones militares rusas, respectivamente en apoyo del gobierno sirio en 2015 y contra la invasión de la OTAN en Ucrania en 2022, han arrojado decisivamente a Estados Unidos y a sus aliados, Europa y Japón, a una pesadilla geopolítica. El imperialismo liderado por Estados Unidos ha entrado en una fase histórica de declive político. El momento unipolar se está desmoronando, mientras que nuevos bloques políticos del Sur Global, como los BRICS, se muestran cada vez más asertivos a la hora de configurar un orden internacional que evite su humillación, sino que los trate en pie de igualdad. Junto con estos procesos, también asistimos a una oleada de golpes militares en África Occidental contra el neocolonialismo francés/occidental, y a la creciente asertividad de Irán en Asia Occidental y su colaboración con Rusia, mientras que Cuba y Venezuela resistieron décadas de sanciones y golpes de Estado patrocinados por Estados Unidos. La presión sobre el imperialismo liderado por Estados Unidos y sus aliados es cada vez mayor, y la reacción más inmediata a la toma de conciencia de su declive ha sido una renovada ola de retórica e ideología fascistas descaradas. A partir de la elección en 2016 de Donald Trump en Estados Unidos, la característica más llamativa de la nueva Europa fascista ha sido la completa rehabilitación del nazismo en Ucrania como forma de resistencia popular contra la Rusia «dictatorial». Desde Giorgia Meloni en Italia hasta Emmanuel Macron en Francia, las clases dominantes europeas están dispuestas a sacrificar a sus pueblos y países a toda costa por el poderoso EEUU.

El sionismo y el reaccionarismo: De la unidad árabe a la Muqawama

En tal contexto, la región árabe ha ocupado un papel único en la geoestrategia del imperialismo liderado por Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial, especialmente debido a su riqueza petrolera. Al tratarse de un recurso natural clave para las economías de los países imperialistas, el mejor medio de asegurar este acceso garantizado consistía en asegurarse el control político de la región.7 Para alcanzar estos objetivos, el imperialismo dirigido por Estados Unidos operó en estrecha cooperación con dos fieles aliados: Israel y las monarquías reaccionarias del Golfo.
Como escribe Sheila Ryan 9, desde 1948 hasta mediados de 1973 «Israel había recibido la asombrosa suma de más de 8.000 millones de dólares en ayuda económica de diversas fuentes extranjeras, o 3.500 dólares en total por cada israelí, una media de 233 dólares anuales per cápita en ayuda. Así, un israelí medio recibía cada año sólo en ayuda más del doble de la renta per cápita de un egipcio (102 dólares en 1969).» Entre 1943 y 2023, Estados Unidos ha proporcionado a Israel 160.000 millones de dólares en ayuda (ajustada a la inflación, alcanzará unos 260.000 millones),10 sin tener en cuenta las garantías de préstamos regulares concedidas a la entidad, que ascienden a miles de millones. Esta ayuda a Israel es una inversión en militarismo para el imperialismo dirigido por Estados Unidos. La peculiaridad de la entidad sionista reside en que es una formación colono-colonial, tanto como Estados Unidos, que incuba un modo de conciencia que promueve los valores imperialistas y asegura la dominación hegemónica estadounidense en la región. Mediante la adquisición de armas nucleares y a través de sus numerosos ataques militares e invasiones de otros países de la región -como Iraq11, Líbano y Siria12 -, Israel ha sido la principal fuerza detrás de la acumulación de capital imperialista y su corolario, el subdesarrollo árabe. Como subrayaron sistemáticamente los círculos de izquierda palestinos en los años 60-70, el sionismo es la punta de lanza del imperialismo en la región. En la medida en que la liberación de Palestina es una lucha contra el imperialismo dirigido por Estados Unidos, en cuyo nombre Israel actúa como gendarme, un ataque contra Israel es un intento de socavar directamente los intereses centrales de Estados Unidos y sus aliados reaccionarios en la región.

En el caso de las monarquías del Golfo, ricas en petróleo, el control de las clases dirigentes de estas formaciones políticas garantizaba la supremacía del dólar estadounidense a nivel internacional a través de las ventas de petróleo denominado en dólares13 , que luego se reciclaban en la compra de bonos del Tesoro y armamento estadounidenses. En los últimos años, tras los diversos ataques contra la soberanía de repúblicas árabes laicas (Irak, Libia y Siria), coordinados con el dinero y las armas de los países del Golfo, Estados Unidos también ha impulsado una agenda de normalización con Israel. Cuanto más se reconozca oficialmente a Israel en la región, más seguros estarán los intereses del imperialismo dirigido por Estados Unidos.
Sin embargo, se produjeron otros dos procesos que alteraron el equilibrio geopolítico de la región. En primer lugar, mientras que 2011 fue testigo del éxito de la operación de cambio de régimen dirigida por la OTAN en Libia, la intervención de Rusia en Siria en 2015 -a su vez estimulada en parte por sus experiencias con la invasión de Libia- demostró que los equilibrios regionales y geopolíticos habían cambiado. En segundo lugar, la capacidad de la República Islámica de Irán para resistir décadas de sanciones (como han hecho Cuba, la República Popular Democrática de Corea (RPDC) y Venezuela) le ha permitido crecer hasta convertirse en un importante actor político en la región, convirtiéndose en el enemigo número uno de la entidad sionista. Al prestar apoyo a otras formaciones sociopolíticas de la región, como Hezbolá en Líbano y Ansar Allah en Yemen, la asertividad política y militar de Irán representa un cambio decisivo en la naturaleza de la marcha ideológica de la región contra el sionismo. Con la consolidación de la ideología de la muqawama (resistencia), tanto Irán como Hezbolá han evitado en gran medida producir una visión sectaria, excluyente y dirigida por los chiíes para la región. En otras palabras, eludieron el peligro de responder con la misma medicina a lo que el imperialismo dirigido por Estados Unidos había financiado progresivamente -desde los tiempos de los muyahidines afganos- trabajando mano a mano con las fuerzas reaccionarias suníes. Por el contrario, la muqawama ha preservado dialécticamente la continuidad histórica e ideológica de la región, pasando de la unidad árabe a la musulmana. No ha rechazado el pasado a priori. Por el contrario, ha combinado el pasado con el presente, creando un nuevo orden ideológico que apela a la identidad árabe e islámica de la región para luchar contra la guerra material e ideológica desatada por los opresores extranjeros contra la soberanía de todos los Estados de la región. Como señaló en una ocasión Seyed Hassan Nasrallah:
En el proyecto de hegemonía estadounidense… no se permite la existencia de un Estado fuerte… un Estado fuerte en el sentido de un Estado independiente, un Estado que toma sus decisiones por sí mismo, un país que tiene en cuenta los intereses de su pueblo, un país que aprovecha y emplea sus recursos y su economía, un Estado que se desarrolla científica, técnica, cultural y administrativamente a todos los niveles. En el proyecto de hegemonía estadounidense [tal Estado] está prohibido.
Ante el declive del orden mundial unipolar, la muqawama encarna un Eje de Defensa que se mantiene firme para rechazar los ataques imperialistas contra la región. También podría crear el espacio para futuros e inesperados realineamientos. De hecho, mientras los principales análisis saturan a la opinión pública occidental con la imagen de una división entre suníes y chiíes, que sitúa a Arabia Saudí frente a Irán, como los que definen la región y parecen tener que dar forma a su futuro, fue la República Popular China la que se apuntó un importante tanto político al negociar un acuerdo diplomático entre estos dos países en 2023. ¿Y si Irán y Arabia Saudí pudieran trazar juntos un camino común en el futuro de la región?
Dicho esto, el reaccionarismo sigue vivo en la región. Los intereses de las clases dirigentes de varios regímenes compradores siguen estando estrechamente vinculados al capital imperial dirigido por Estados Unidos, especialmente Jordania, Egipto y Emiratos Árabes Unidos. Sin embargo, el diluvio de Al-Aqsa ha acelerado estas contradicciones existentes entre los Estados reaccionarios de la región y sus pueblos, así como dentro del orden multipolar emergente. Mientras que los EAU ya se habían normalizado con la entidad sionista, Arabia Saudí responde ahora congelando cualquier debate futuro en torno a la normalización, al tiempo que se pone en contacto (por primera vez) con Irán para tratar la situación. En este sentido, el diluvio de Al-Aqsa podría convertirse en el cementerio del corredor de transporte respaldado por Estados Unidos, que esperaba unir India con la UE a través de Arabia Saudí e Israel. Como era de esperar, India se apresuró a apoyar a Israel, pero miembros mucho más poderosos del BRICS tuvieron reacciones totalmente opuestas. En una llamada telefónica con sus homólogos brasileños, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino no dudó en subrayar cómo «el quid de la cuestión reside en que no se ha hecho justicia al pueblo palestino».14 El desarrollo de estos acontecimientos es cada vez más una mala noticia para Estados Unidos y sus esperanzas de «retirarse» de la región para centrarse en China. Los palestinos han asestado un golpe directo a los intereses fundamentales de Estados Unidos. No sólo han abierto un nuevo e inesperado frente militar, sino que también han recordado al Sur Global que la creación de un nuevo orden mundial debe pasar por Palestina, a menos que el poder de Estados Unidos permanezca incontestado.

Además, el diluvio de Al-Aqsa ha acentuado aún más la brecha existente entre los regímenes gobernantes reaccionarios y sus electores. Independientemente de los intereses de los compradores, éstos no reflejan los de las masas trabajadoras de la región. Mientras el ejército jordano acordonaba miserablemente la frontera con Israel, cuando la Resistencia convocó grandes movilizaciones en toda la región, la gente seguía acudiendo en masa a las fronteras en apoyo de Palestina. Lo que la Inundación de Al-Aqsa ha desencadenado es un reavivamiento en la conciencia de la clase trabajadora de la región de lo interconectado que está su destino con la lucha contra el capital estadounidense, sus bases militares y sus aliados reaccionarios. Se trata de un proceso que se está desarrollando lentamente y cuya forma e intensidad aún están por ver. Por ejemplo, el ataque de los manifestantes libaneses al McDonalds de Saida constituye un primer ejemplo de movilización de masas contra las encarnaciones ideológicas y materiales del imperialismo dirigido por Estados Unidos en la región. En Alejandría, el tiroteo contra dos turistas israelíes y el discurso que propagó sobre los israelíes como enemigos de la nación árabe es un nuevo golpe a la postura oficial egipcia sobre la normalización. Esto significa que la lucha no es sólo sobre o en Gaza, sino que está teniendo lugar en todas las capitales árabes -desde El Cairo hasta Ammán y Bagdad- y para las masas trabajadoras de la región organizarse en torno a Palestina es recuperar su futuro y su independencia.

Gaza es la esperanza mundial de un futuro justo

En este contexto, hay varios elementos que debemos considerar al analizar la operación palestina lanzada el 7 de octubre de 2023. En primer lugar, la operación representa la forma que tienen los palestinos de entrar con decisión en este momento histórico de declive de Estados Unidos, lanzando una guerra de liberación contra la entidad sionista que, como la muqawama, combina el pasado y el presente hacia el futuro. Al elegir el 50 aniversario de la Guerra Árabe contra Israel en 1973, la guerra de liberación palestina de la Inundación de Al-Aqsa se basa en la Unidad Árabe del pasado pero se proyecta hacia un futuro que llama a todos los árabes, musulmanes y cristianos, a luchar por y defender los lugares santos.15 Al mismo tiempo, aunque la naturaleza y la escala de la Inundación de Al-Aqsa es indudablemente histórica, su capacidad para magnetizar y cohesionar militarmente a las masas árabes en torno a la lucha por la liberación de Palestina no es inmediata. Sigue existiendo un obstáculo concreto -como ya se ha mencionado- debido a los regímenes reaccionarios de la región, cuyos intereses fundamentales están ligados al capital dirigido por Estados Unidos, sin olvidar la destrucción militar sistemática que ha asolado las principales repúblicas antisionistas de la región (Iraq, Libia y Siria). Sin embargo, el Eje de la muqawama no puede perder a sus aliados en Palestina. De hecho, Hezbolá ha advertido en repetidas ocasiones que está preparada para entrar en la guerra, en caso de que se produzca una invasión terrestre de Gaza. Esto revela el carácter acumulativo de la historia. No podemos enfocar el diluvio de Al-Aqsa únicamente como el camino final hacia una guerra de liberación, sino como uno de los principales pasos que -a partir de la victoria militar de 2006 de Hizbulá contra Israel- conducirán a la roturación de las mieses en el campo de la liberación.
En segundo lugar, la entidad sionista ha sido cogida completamente por sorpresa. El ejército tecnológicamente más avanzado de la región no ha podido impedir un ataque de este tipo, y esto ya representa una pérdida política importante. Atravesado por crecientes contradicciones sociales que enfrentan a colonos liberales y conservadores, Netanyahu espera unir al país en torno a lo que más representa a Israel: el genocidio de palestinos. Por estas razones, numerosos políticos israelíes han pedido abiertamente una segunda Nakba, con el objetivo de borrar a Gaza de la tierra. Sin embargo, estos llamamientos genocidas son una victoria pírrica para los sionistas, ya que sólo manifiestan aún más a los países del Sur Global el rápido descenso de Occidente y sus aliados hacia el fascismo moral y político. Al mismo tiempo, los llamamientos genocidas también podrían correr otra suerte. Es decir, si Cisjordania decidiera levantarse en armas y unirse a las facciones de Gaza, o si el Eje de la muqawama decidiera abrir nuevos frentes militares, Israel podría encontrarse completamente acorralado. Una embestida total contra Gaza por parte de la entidad sionista -como se ha explicado anteriormente- es una reafirmación de un poder estadounidense en declive en la región. En otras palabras, procede contra el tiempo histórico, ya que tanto Rusia como China y los diversos países del Sur Global están pendientes de la guerra, y Palestina representa una prueba para su nuevo deseo de conformar un orden global igualitario.

En tercer lugar, este movimiento dialéctico es incomprensible para los llamados izquierdistas occidentales, que no pueden reconciliarse con la idea de que una lucha progresista en la región haya tomado un giro dirigido por el Islam, incluso cuando, como se ha descrito anteriormente, las fuerzas de resistencia ideológicamente heterogéneas en Palestina han adoptado la coordinación estratégica y las alianzas con gente como Hamás. Cegado por su arrogancia imperialista, el Occidente colectivo o bien se ha deslizado muy rápidamente hacia un apoyo fascista y fanático a Israel, o bien ha encontrado a sus grupos de izquierda completamente desorientados. Esta última, de hecho, sigue buscando desesperadamente la cantidad o el tipo de violencia «adecuados» y, cuando no los hay, se apresura a condenar a ambos bandos por igual. Ni que decir tiene que, tras haber normalizado y apoyado siete décadas de violencia sionista sobre los palestinos y los sucesivos bombardeos de la región, Occidente está fracasando como aliado de Palestina en esta coyuntura histórica. Por decirlo de forma interrogativa: ¿ha conseguido alguna vez la izquierda occidental, a pesar de toda su oposición, impedir un bombardeo dirigido por Estados Unidos o la OTAN en la región? En este momento histórico crítico, la izquierda occidental debería recordar que Gaza y la lucha por Palestina son la esperanza de la humanidad para un mundo mejor. Los últimos días han demostrado cómo las instituciones colectivas occidentales civiles, educativas y mediáticas trabajan mano a mano con sus aparatos militares y de seguridad, todos ellos desplegados para proteger los intereses de las clases dominantes. Ha llegado el momento de que la izquierda occidental se movilice en muchos frentes, respectivamente a corto y largo plazo: 1) para contrarrestar el apoyo genocida unánime que sus clases dominantes prestan a la entidad sionista; 2) para proporcionar una alternativa política que se una al Sur en la creación de un orden mundial alternativo y más equitativo. Como Ghassan Kanafani, autor palestino y miembro destacado del FPLP, escribió célebremente: «La causa palestina no es una causa sólo para los palestinos, sino una causa para todo revolucionario, esté donde esté… una causa de las masas explotadas y oprimidas».
El Diluvio de Al-Aqsa es un momento que encarna nuestro tiempo histórico. Las masas palestinas, árabes y musulmanas han decidido entrar en escena y decirle al mundo que no se quedarán al margen de la historia. Están dispuestas a unirse a la lucha por un mundo más igualitario para la mayoría de sus habitantes. ¿Y tú?

Notas

  1.  Véase Arghiri Emmanuel, Unequal Exchange: A Study of the Imperialism of Trade (New York: Monthly Review Press, 1972); Samir Amin, Unequal Development: An Essay on the Social Formations of Peripheral Capitalism (New York: Monthly Review Press, 1976); Utsa Patnaik and Prabhat Patnaik, A Theory of Imperialism (New York: Columbia University Press, 2016)
  2.  Ali Kadri, Imperialism with Reference to Syria (Singapore: Springer, 2019)
  3.  Anouar Abdel-Malek, Social Dialectics: Nation and Revolution (Albany: SUNY Press, 1981)
  4.  Joyce Kolko and Gabriel Kolko, The Limits of Power: The World and United States Foreign Policy, 1945-1954 (New York: Harper & Row, 1972)
  5.  Joyce Kolko and Gabriel Kolko, The Limits of Power, p. 12.
  6.  Domenico Losurdo, Il marxismo occidentale. Come nacque, come morì, come può rinascere [Western marxism: How it was born, how it died, how it can be reborn] (Bari: Laterza, 2017)
  7.  Brandon Wolfe-Hunnicutt, The Paranoid Style in American Diplomacy: Oil and Arab Nationalism in Iraq (Stanford: Stanford University Press, 2021)
  8.  Seif Dana, “The Setback 49: The Dialectic of Neoliberalism and War”, hadfnews, 2016, hadfnews.ps
  9.  Sheila Ryan, “Israeli Economic Policy in the Occupied Areas: Foundations of a New Imperialism.” MERIP Reports (1974) 24, pp. 3-28, p. 6
  10.  Congressional Research Service, “US Foreign Aid to Israel”, 2023, chrome-extension://https://sgp.fas.org/crs/
  11.  Soula Avramidis, ‘Iraq’s Constitution: The Dream of “New Imperialism”’, Monthly Review, 2005, mronline.org
  12.  Patrick Higgins, “Gunning for Damascus: The U.S. war on the Syrian Arab Republic.” Middle East Critique 32(3)
  13.  Max Ajl “Robert Vitalis, Oilcraft: The Myths and Scarcity that Haunts U.S. Energy Policy.” Journal of Labor and Society 24(1): 252-260. 2021
  14.  Yukio Tajima, “China calls lack of justice for Palestinians ‘crux’ of conflict”, Nikkei Asia, 13 October 2023. https://asia.nikkei.com/
  15.  Hamas, “Statement for the People”, Resistance News Network, 9 October 2023

2. Sobre la posibilidad de la unidad árabe-iraní

El último artículo de Bhadrakumar se centra en la visita histórica la próxima semana del presidente iraní a Arabia Saudí y la posibilidad de que este acercamiento erosione el poder de EEUU y su punta de lanza israelí en la región..

https://www.indianpunchline.

Publicado el 9 de noviembre de 2023 por M. K. BHADRAKUMAR
La amistad árabe-iraní es una realidad geopolítica
La próxima primera visita del presidente de Irán, Ebrahim Raisi, a Arabia Saudí, el 13 de noviembre, marca un hito en el acercamiento entre ambos países mediado por China en marzo. La relación está adquiriendo rápidamente un nivel cualitativamente nuevo de solidaridad en el contexto del conflicto palestino-israelí.

Esto marca un cambio en las placas tectónicas de la política regional, que durante mucho tiempo ha estado dominada por Estados Unidos, pero ya no es así. La última iniciativa chino-estadounidense del lunes para promover un alto el fuego en Gaza se completó con un extraordinario espectáculo de diplomacia en la sede de la ONU en Nueva York, cuando los enviados de ambos países leyeron juntos una declaración conjunta ante los medios de comunicación. A Estados Unidos no se le vio por ninguna parte.

China & the United Arab Emirates on Gaza | Security Council Media Stakeout | United Nations

Los acontecimientos ocurridos desde el 7 de octubre dejan muy claro que los intentos de Estados Unidos de integrar a Israel en su vecindad musulmana en sus propios términos es una quimera, es decir, a menos que Israel esté dispuesto a convertir su espada en rejas de arado. La ferocidad de los ataques de venganza israelíes contra la población de Gaza – «animales»- huele a racismo y genocidio.
Irán sabía desde el principio la bestialidad del régimen sionista. También Arabia Saudí debe estar escarmentada tras la llamada de atención de que, ante todo, debe aprender a vivir en su región.
Raisi se dirige a Arabia Saudí en el contexto de un cambio histórico en la dinámica de poder. El rey Salman invitó a Raisi a hablar sobre los crímenes de Israel contra los palestinos de Gaza en una cumbre especial de Estados árabes, que él mismo organiza en Riad. Esto significa una profunda toma de conciencia saudí de que incluso su voluntad de participar en los Acuerdos de Abraham bajo la persuasión estadounidense ha alienado a la opinión pública árabe.
Existe una falacia en el discurso occidental sobre un eje Rusia-China-Irán en Asia Occidental. Se trata de una interpretación errónea sin sentido. Desde la Revolución Islámica de 1979, Irán ha mantenido un principio coherente de política exterior basado en tres pilares: primero, su autonomía estratégica es sagrada; segundo, los países de la región deben tomar las riendas de su destino y resolver por sí mismos las cuestiones regionales sin implicar a potencias extrarregionales; y tercero, fomentar la unidad musulmana por largo y tortuoso que pueda parecer el camino.
Este principio tuvo graves limitaciones debido a la fuerza de las circunstancias, principalmente en las condiciones engendradas por la política colonial de divide y vencerás aplicada por Estados Unidos. Incluso se crearon circunstancias deliberadamente, como la guerra entre Irak e Irán, en la que Estados Unidos animó a los Estados de la región a colaborar con Sadam Husein para lanzar una agresión contra Irán con el fin de frenar la revolución islámica en sus inicios.
Otro episodio doloroso fue el conflicto sirio. También en este caso, Estados Unidos promovió activamente entre los Estados de la región un cambio de régimen en Damasco con el objetivo último de atacar a Irán utilizando a los grupos terroristas que Washington incubó en el Iraq ocupado.
En Siria, Estados Unidos logró brillantemente enfrentar a los estados regionales entre sí y el resultado está a la vista en las ruinas de lo que solía ser el corazón palpitante de la civilización islámica. En el punto álgido del conflicto, varias agencias de inteligencia occidentales operaban libremente en Siria ayudando a los grupos terroristas a asolar el país, cuyo pecado capital fue que, al igual que Irán, también primó sistemáticamente su autonomía estratégica y su política exterior independiente durante la guerra fría y la posguerra fría.
Baste decir que Estados Unidos e Israel consiguieron con gran éxito fragmentar el Oriente Medio musulmán exagerando la percepción de la amenaza y convenciendo a varios estados árabes del Golfo de que se enfrentaban a amenazas directas o incluso a ataques de apoderados iraníes, así como al supuesto apoyo iraní a movimientos disidentes.
Por supuesto, Estados Unidos sacó provecho de ello vendiendo enormes volúmenes de armas y, lo que es más importante, para afianzar el petrodólar como pilar clave del sistema bancario occidental. En cuanto a Israel, se benefició directamente de la demonización de Irán para desviar la atención de la cuestión palestina, que ha sido siempre la cuestión central en la crisis de Oriente Próximo.
Baste decir que la puesta en marcha del acuerdo Irán-Saudí-China ha reducido la hostilidad que existió entre Riad y Teherán durante la mayor parte de las últimas décadas. Ambos países intentaron aprovechar el impulso generado por el éxito de las conversaciones secretas de Pekín con respecto a su compromiso de no injerencia. No obstante, hay que señalar que las relaciones entre los países árabes del Golfo e Irán ya habían mejorado notablemente en los dos últimos años.  

Lo que los analistas occidentales pasan por alto es que los países ricos del Golfo están hartos de su vida subalterna como compinches de Estados Unidos. Quieren dar prioridad a su vida nacional en las direcciones que elijan y con socios que les respeten, evitando cualquier mentalidad de suma cero, a diferencia de la época de la Guerra Fría, por razones ideológicas o de dinámica de poder.
Por eso, la Administración Biden no puede aceptar que los saudíes trabajen hoy con Rusia en la plataforma OPEP+ para cumplir su compromiso de recortes voluntarios adicionales del suministro de petróleo, al tiempo que negocian con Estados Unidos sobre tecnología nuclear y, al mismo tiempo, avanzan por la vía diplomática con Pekín para sofocar el incendio declarado en Levante hace un mes y evitar que se extienda al resto de la región de Asia Occidental.
Evidentemente, los saudíes ya no se regocijan ante la perspectiva de un enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán. Por otra parte, saudíes e iraníes comparten la preocupación de que su nuevo pensamiento, con primacía en el desarrollo, se disipe si no hay estabilidad y seguridad regionales.
Por lo tanto, es pura ingenuidad por parte de Washington poner entre paréntesis a Hezbolá, Hamás e Irán como una sola agrupación -como hizo Blinken durante su última visita a Tel Aviv el lunes- y yuxtaponerla al resto de la región. La patraña de que Hezbolá y Hamás son movimientos «terroristas» está a punto de quedar al descubierto. A decir verdad, ¿en qué se diferencian del Sinn Féin, históricamente asociado al IRA?
Semejante ingenuidad subraya la absurda aventura estadounidense-israelí-india de crear un QUAD 2 («I2U2») en Asia Occidental, que hoy parece irrisoria, o el quijotesco complot urdido recientemente en Nueva Delhi durante la cumbre del G20 para que los saudíes se sumen al proyecto del Corredor India-Oriente Próximo-Europa, con la esperanza de que «integre» a Israel y cree negocio para el puerto de Haifa, aísle a Irán y Turquía, desprecie el Corredor Internacional Norte-Sur liderado por Rusia y muestre el dedo corazón al Belt and Road de Pekín. En cambio, la vida es real.
Teniendo todo esto en cuenta, es la gira regional del secretario de Estado estadounidense Antony Blinken a Israel y su cumbre con un selecto grupo de Estados árabes en Ammán durante el pasado fin de semana lo que se ha convertido en un momento decisivo en la crisis de Gaza.
Los ministros de Asuntos Exteriores árabes se negaron en redondo a aceptar ninguna de las propuestas insidiosas presentadas por Blinken con maliciosas intenciones de preservar los intereses judíos: «pausa humanitaria» en lugar de alto el fuego; campos de refugiados para la población de Gaza que huye de los horribles y brutales ataques de Israel que se financiarían con dinero árabe pero que acabarían dando lugar a asentamientos judíos en Gaza; los contornos de un acuerdo de posguerra para Gaza que dejará los escombros en manos de la Autoridad Palestina y la reconstrucción será financiada por los Estados del Golfo mientras Israel sigue dominándola en la importantísima esfera de la seguridad; impedir que Irán acuda al rescate de Hezbolá y Hamás mientras son metidos en picadoras de carne israelíes de fabricación estadounidense.
Fue una hipocresía flagrante. Los ministros de Asuntos Exteriores árabes hablaron con una sola voz para articular su contrapropuesta a la de Blinken: alto el fuego inmediato. El presidente Biden parece haber visto, por fin, lo que está escrito en la pared, aunque, intrínsecamente, sigue siendo el sionista número uno del mundo, como alguien le llamó una vez, y sus motivaciones obedecen en gran medida a su propia supervivencia política a medida que se acercan las elecciones de 2024.
Sea como fuere, lo más probable es que ahora sea cuestión de tiempo que la comunidad mundial insista en detener en seco al Estado de apartheid israelí. Porque, cuando los países musulmanes se unen, llevan la voz cantante en el emergente orden mundial multipolar. Su exigencia de que la solución del problema palestino no admita más demoras ha ganado resonancia, incluso en el hemisferio occidental.

3. Las opciones de Hezbolá.

En el blog de la NLR, otra especulación sobre los pasos que podría dar próximamente Hezbolá. https://newleftreview.org/

El próximo movimiento de Hezbolá
Suleiman Mourad 09 de noviembre de 2023
Desde el ataque de Hamás el 7 de octubre, las represalias israelíes han desatado niveles asombrosos de destrucción, con un número de muertos palestinos que supera ya los 10.000. Estados Unidos ha enviado dos portaaviones y varios destructores a la región, junto con personal militar especial, para reforzar a su aliado y prevenir cualquier posible intervención de Irán o Hezbolá. Este último se ha enzarzado en hostilidades de ojo por ojo con Israel en su frontera septentrional, que se extiende a lo largo de cien kilómetros desde el Naqoura, en el oeste, hasta las granjas de Shebaa, en el este. Esto ha obligado al ejército israelí a mantener un elevado número de unidades profesionales estacionadas en la zona, así como a mantener la preparación de las fuerzas aéreas y las defensas antimisiles. La escalada de este conflicto localizado es ahora uno de los principales interrogantes para la región y el resto del mundo.
Lejos de ser una marioneta de Teherán, Hezbolá debe entenderse como un poderoso partido político con una fuerte milicia y una influencia significativa en varios países más allá de su Líbano natal: Siria, Irak, Palestina y Yemen. Sus dirigentes y la mayoría de sus bases se consideran parte de la constelación transnacional que debe obediencia religiosa al Líder Supremo iraní. Pero Hezbolá no actúa de acuerdo con órdenes y mandatos, y es ella misma una instancia decisoria en la estrategia iraní en Oriente Próximo. La última palabra sobre sus políticas la tienen el secretario general Hasan Nasralá y sus cuadros. Su relación con Irán es la de socios, no la de auxiliares.
Hamás también tiene un alto grado de autonomía y lanzó su ataque basándose en sus propios cálculos políticos y no en los de Irán o Hezbolá. Decidió que las políticas aplicadas por el gobierno israelí y su población de colonos -ocupación indefinida y anexión gradual- habían alcanzado un punto de inflexión en el que la inacción resultaría fatal. Esta decisión se basaba en una evaluación más amplia de las transformaciones geopolíticas que se estaban produciendo en Oriente Medio. La normalización entre Arabia Saudí e Israel estaba prevista para finales de año. Se vislumbraba un acuerdo entre Irán y Estados Unidos. El propuesto Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa, que promete reforzar la centralidad de los Estados del Golfo en la economía mundial, se estaba convirtiendo rápidamente en una realidad. En vista de todo ello, la «comunidad internacional» estaba preparada para marginar aún más la causa palestina y resucitar a la AP como alternativa flexible a Hamás. La dinámica interna y externa convenció a la organización de que tenía que actuar o aceptar una muerte lenta.
Es casi seguro que Hezbolá no tenía conocimiento previo del consiguiente atentado. El partido libanés coincide con Hamás en muchas cuestiones y lleva años ayudándole con dinero, armas y asesoramiento táctico, aunque sus posiciones geopolíticas no siempre están alineadas (por ejemplo, estuvieron en bandos opuestos en la guerra civil siria). Parece que el acto de desesperación de Hamás -ingeniar un conflicto con el objetivo de reactivar la lucha anticolonial palestina y mantener su relevancia política- no tendrá un efecto dominó directo sobre Hezbolá. Al menos no por el momento. Al lanzar ataques limitados a través de la frontera, Hezbolá está señalando su disposición a abrir un segundo frente si la pulverización de Gaza llega a un punto que el partido ya no pueda tolerar. Sin embargo, esta forma contenida de compromiso también le da espacio para reevaluar continuamente la situación, considerar sus opciones y determinar sus próximos movimientos.
En la actualidad, las cuestiones a las que se enfrentan las fuerzas de Nasralá son las siguientes. Si entraran en una guerra total con Israel (y posiblemente con Estados Unidos), ¿serían capaces de detener la invasión israelí de Gaza y la masacre de decenas de miles de palestinos? ¿Se arriesgarían a diezmar Líbano e infligir un daño tremendo a la base de apoyo de Hezbolá? ¿Perderían miles de combatientes y la mayoría de sus armas? ¿Pondrían en peligro los logros del eje de resistencia en Siria, Irak y Yemen? ¿Qué ganarían con esta arriesgada actuación? Las respuestas pueden cambiar en cualquier momento. La estrategia óptima de hoy podría quedar obsoleta mañana. Pero por el momento, parece que ésta es la guerra de Hamás, no de Hezbolá.

Las opciones de Hezbolá -mantener las hostilidades con Israel en su nivel actual, intensificarlas o reducirlas- se rigen por tres variables importantes. La primera es la situación en Gaza. Israel quiere aniquilar a Hamás in toto y ha recibido luz verde para cometer un genocidio en pos de este objetivo, aunque sus posibilidades de cumplimiento son muy inciertas. Si Hamás es capaz de prolongar los combates, infligir daños significativos al enemigo y frustrar una victoria total israelí, entonces Hezbolá ganará importantes puntos políticos con sacrificios mínimos, simplemente manteniendo a Israel distraído en su frente norte. El partido podría así evitar los peligros de la escalada y vivir para librar otra guerra en un momento más propicio.
La segunda variable es la base de poder de Hezbolá en Líbano, que, junto con la mayoría de la sociedad libanesa, apoya a los palestinos pero duda sobre una guerra con Israel. Saben muy bien que, además de haber perdido sus ahorros en la crisis bancaria libanesa de 2019-20, un asalto israelí amenazaría sus hogares y lo que queda de su vital infraestructura nacional. Es comprensible que Hezbolá sea reacio a poner en peligro y alienar a este electorado. La última variable es Irán y sus intereses, incluido el acercamiento diplomático a Arabia Saudí y las delicadas negociaciones con la administración Biden sobre su tecnología nuclear y el alcance de las sanciones estadounidenses. Los dirigentes iraníes saben que ambos aspectos se verían alterados por un conflicto regional de gran envergadura, de ahí la cautela del presidente Raisi y sus continuos contactos con el príncipe heredero saudí.
Sin embargo, a medida que la máquina de matar de Israel acribilla a miles de palestinos, cada uno de estos factores podría cambiar. Si Hamás parece estar en peligro existencial, el cálculo para Hezbolá puede ser totalmente diferente, ya que la pérdida de este aliado podría envalentonar a Israel para atacar a su adversario libanés. En cuanto a los libaneses, no está claro si seguirán dando prioridad a sus hogares y bienes en medio de la proliferación de imágenes de bolsas de cadáveres palestinos. ¿Estarán dispuestos a sufrir junto a los palestinos? También los iraníes podrían tener que volver a considerar el equilibrio entre sus intereses materiales inmediatos y sus compromisos nominales con la liberación palestina. ¿Serán capaces de sentarse cara a cara con funcionarios estadounidenses mientras éstos vitorean la inmolación de Gaza? ¿No enviaría esto una señal equivocada a sus otros aliados de la región: que el apoyo iraní es voluble y poco fiable?

Si la situación en Gaza se deteriora hasta el punto de que Irán da carpetazo a sus negociaciones con Estados Unidos, los Estados del Golfo se vuelven hostiles a Israel y la base de Hezbolá se muestra descontenta porque el partido no está haciendo lo suficiente, esto podría ser el detonante de una escalada de Hezbolá. Del mismo modo, si Israel decide atacar a civiles en Líbano y causa víctimas importantes, no se puede esperar que Nasralá se quede de brazos cruzados. Para Hizbulá, la intervención militar es siempre una estrategia política basada en la aritmética de pérdidas y ganancias y en el complejo campo de aliados e intereses. Su próximo movimiento no se decidirá por la influencia iraní o la ideología islamista, sino por las exigencias concretas del pragmatismo.

4. Situación militar, política y diplomática en la guerra de Palestina, 9 de noviembre.

El resumen de Rybar del día 9 de noviembre y el mapa de Suriyak.
https://rybar.ru/chto-

Lo que está ocurriendo en Palestina e Israel: cronología del 9 de noviembre
9 de noviembre de 2023 Rybar
Las Fuerzas de Defensa de Israel siguen avanzando en la Franja de Gaza al sur de la ciudad del mismo nombre y hacia el noroeste. Los militantes de Hamás, por su parte, intentan contraatacar con regularidad: se han producido varias incursiones de este tipo en la zona de Sheikh Radwan, en el norte, y en Juhr al-Dik, en el sur. Mientras tanto, circulan activamente por Internet fotos de vehículos blindados israelíes en un tramo de la calle Al-Rashid, cerca del cruce con la ruta 10, lo que, como mínimo, confirma el acceso de las IDF a la costa mediterránea al sur de Gaza. Sin embargo, aún no se sabe si los soldados han conseguido afianzarse definitivamente allí.
La situación en Cisjordania volvió a agravarse hoy: por la mañana, aviones no tripulados de las FDI alcanzaron una de las casas del campo de Yenín, donde supuestamente vivían terroristas. A continuación, los combatientes fueron atacados por palestinos armados. Los enfrentamientos estallaron en el asentamiento y duraron todo el día, con un saldo de 11 muertos y más de 20 heridos. Como es habitual, las FDI calificaron indiscriminadamente de terroristas a todas las víctimas árabes.
Llevan varios días seguidos circulando rumores sobre un posible alto el fuego de tres días en la Franja de Gaza. Prueba indirecta de ello es la intensificación de las negociaciones entre los servicios de inteligencia estadounidenses, israelíes, egipcios y qataríes, así como la llegada a El Cairo de miembros de alto rango del politburó de Hamás. Al mismo tiempo, la información de las autoridades estadounidenses, que llegó por la noche, de que Israel se ha comprometido a respetar un alto el fuego diario en el norte del enclave no tiene nada que ver con esto; en este caso, se trata de la continuación del corredor humanitario para los refugiados a lo largo de la carretera de Salah al-Din, que ha estado funcionando durante los últimos días.
Además, el sur de Israel volvió a ser atacado por los huzíes yemeníes, pero a diferencia de intentos anteriores, esta vez consiguieron su objetivo: un UAV kamikaze alcanzó una escuela en la ciudad de Eilat.

Mapa de alta resolución en inglés https://rybar.ru/piwigo/

Estado de las hostilidades

Franja de Gaza

En la Franja de Gaza, los soldados israelíes siguen consolidando sus posiciones al sur de la ciudad de Gaza y en la costa mediterránea. En Telegram circularon imágenes de la presencia de vehículos blindados israelíes en la autopista Al-Rashid, que une el sur y el norte del enclave palestino. Mientras tanto, los militantes llevaron a cabo varias incursiones contra posiciones de las FDI cerca del barrio de Sheikh Radwan, en el noroeste, y en Juhr al-Dik, al sur de Gaza.
Mientras tanto, circulan activamente por la red vídeos que muestran la acumulación de cuatro docenas de vehículos blindados israelíes en una pequeña parcela de tierra en la Franja de Gaza. Esto sugiere indirectamente que Hamás tiene una clara escasez de artillería y vehículos aéreos no tripulados de ataque. Por lo demás, es muy difícil explicar lógicamente por qué las IDF no tienen ningún miedo de poner semejante masa de vehículos uno al lado del otro en campo abierto.

Y en general, resulta un tanto divertido observar tales imágenes a través del prisma de la cobertura informativa de los acontecimientos de las OSO. Cuando aparecieron en la Red imágenes de grupos de blindados rusos marchando en columnas por un estrecho paso entre campos de minas, a los mismos medios occidentales les gustó mucho hacerlas pasar por «signos del atraso del pensamiento militar ruso». Por lo visto, la reunión en un mismo lugar de casi medio centenar de Merkavs y Namers israelíes es simplemente diferente para los mismos expertos militares extranjeros.
Sin embargo, las facciones palestinas intentan compensar la aparente falta de potencia de fuego con ingeniería y camuflaje de calidad. En el siguiente vídeo, un soldado de las IDF muestra (utilizando como ejemplo un improvisado patio de recreo) el aspecto que tiene la entrada a uno de los túneles subterráneos de Hamás, equipado en el casco de un coche destrozado. Es difícil rastrear desde el aire un portal tan elaborado hacia el subsuelo, especialmente en un lugar tan poco visible.

https://vk.com/video-

Los israelíes también señalan que algunas comunicaciones palestinas están equipadas no sólo con suministros de alimentos y armas, sino incluso con tanques de oxígeno para permitir una defensa subterránea prolongada. Las acciones de Hamás y la Yihad Islámica son en sí mismas un claro ejemplo de guerra asimétrica: a la clara superioridad de las IDF en potencia de fuego, equipamiento y recursos, intentan responder con todas las medidas no convencionales posibles, incluida la construcción de una red de guaridas subterráneas.
El bombardeo de la Franja de Gaza continúa: según las Fuerzas de Defensa de Israel, hoy uno de sus ataques ha conseguido eliminar al comandante de una unidad antitanque de Hamás, Abu Mazib.

Dirección sur

Los grupos palestinos siguen atacando centros de población israelíes: Ashdod, Re’im y otros asentamientos fronterizos con la Franja de Gaza en los que se encuentran soldados de las FDI han sido atacados hoy. Además, en el mismo sur del país, un avión no tripulado kamikaze atacó una escuela en la ciudad de Eilat, cerca de la frontera con Egipto. Según informes preliminares, el UAV pertenecía a los Houthis yemeníes, y la escuela fue el primer objetivo confirmado en Israel que pudieron alcanzar.

Además, los huzíes del grupo Ansarallah no se hicieron esperar y presentaron pruebas de la destrucción ayer de un avión no tripulado estadounidense MQ-9A Reaper frente a las costas de Yemen. Los huzíes tienen defensas aéreas de sobra -los saudíes, con más de una docena de UAV derribados, pueden confirmarlo-. Y por alguna razón los estadounidenses decidieron llevar a cabo un reconocimiento justo en la zona del objetivo, sabiendo todo esto. Por tal negligencia pagaron el precio.

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Al parecer, pensaban que los combatientes de Ansarallah no se atreverían con semejante osadía. Sin embargo, tanto los huzíes como los iraníes que los apoyan siempre han actuado oportunamente en este asunto. Los drones son de reconocimiento y, por tanto, un peligro. Me gustaría ver algo similar para contrarrestar a los drones estadounidenses en la zona del Mar Negro, donde regularmente apuntan a las AFU para atacar Crimea y otros territorios.

La frontera con Líbano

No hay cambios significativos en esta sección del frente: los combatientes de Hezbolá están atacando con ATGM los bastiones de las IDF a lo largo de toda la frontera entre el Líbano e Israel. Margaliot, Metula, Shomer, Mitzgav Am y otros centros de población israelíes han sido atacados, y representantes del grupo pro palestino han reivindicado la destrucción de dos tanques de las IDF en Metula. El ejército, por su parte, responde con fuego de artillería y ataques de aviones no tripulados en todo el sur del Líbano.

Cisjordania

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En Cisjordania, la situación en el campo de Yenín se agravó bruscamente: por la mañana, aviones teledirigidos israelíes atacaron una casa local supuestamente habitada por militantes palestinos, matando a varias personas. Posteriormente, los israelíes procedieron a demoler la casa con excavadoras, pero un convoy de las FDI en el asentamiento fue atacado por palestinos armados y se produjo un intercambio de disparos, antes de que los enfrentamientos se extendieran a todo el asentamiento y continuaran durante todo el día. Al menos 11 personas murieron en los enfrentamientos y otras 20 resultaron heridas. Los mandos israelíes creen que todos los muertos son terroristas, lo que es poco probable dada la magnitud de los enfrentamientos en el asentamiento.
Los enfrentamientos en Yenín han intensificado la violencia también en otras localidades, con violentos enfrentamientos en el campo de Balata, cerca de la ciudad de Naplusa, donde también han entrado las fuerzas israelíes. También se están produciendo enfrentamientos en Qalqiliya, Tulkarm, Tubas, Tabqa y otras.

Acciones de grupos proiraníes en Oriente Próximo

Los grupos proiraníes mantienen su actividad en otros países de Oriente Próximo: hoy la base estadounidense de Ain al-Asad en Irak ha sido atacada tres veces, así como la base de Harir y el aeropuerto de Erbil.
En Siria, milicias chiíes atacaron posiciones del Ejército estadounidense cerca del campo de al-Omar, a lo que los estadounidenses respondieron con ataques aéreos contra un suburbio de Deir ez-Zor, donde supuestamente se encuentran bastiones de los proxies iraníes. Además, los israelíes llevaron a cabo una serie de ataques aéreos contra instalaciones de las fuerzas proiraníes en la periferia sur de Damasco y los asentamientos de Tall Kalib y Tall Masih, en la provincia de al-Suwayda.

Contexto político y diplomático

La visita del jefe de la CIA, William Burns, a Egipto
En el contexto de la escalada en la Franja de Gaza, el director de la CIA, William Burns, visitó Egipto el 7 de noviembre para entrevistarse con el presidente Abdel Fattah Al-Sisi y con el director de la Inteligencia General, Abbas Kamil. Al término de la reunión, ninguna de las partes reveló el contenido de las conversaciones, salvo el deber de que «las partes discutieron asuntos regionales e internacionales».
Sin embargo, como informó nuestro colega egipcio TheMediterraneanMan, el propósito de la visita de Burns era presionar a Egipto para que se uniera al régimen de ocupación en la Franja de Gaza si Hamás era derrotado. El presidente Al-Sisi rechazó la oferta y dijo que su país no se uniría a la fuerza de ocupación y no permitiría la eliminación de la Autoridad Palestina en la Franja de Gaza, lo que podría ser un catalizador para la eliminación de Palestina en Cisjordania.
Según fuentes egipcias, Estados Unidos ya está trabajando en la creación de una «coalición» en toda regla para resolver el «problema de la Franja de Gaza» y está elaborando gradualmente planes para la posguerra. En la estrategia estadounidense, Egipto actúa más bien no como un «actor regional influyente», sino como un «chivo expiatorio» sobre el que descargar algunos de los problemas, además de obligar al gobierno de El Cairo a hacer concesiones a Israel y aceptar el plan de Netanyahu de reasentar a palestinos en la península del Sinaí. Mientras tanto, Abdel Fattah Al-Sisi está tratando de desvincularse cuidadosamente de tales empresas, ya que la participación en ellas podría dañar gravemente su imagen tanto en Egipto de cara a las elecciones de diciembre como en la escena internacional entre otros países árabes.
Rumores sobre un posible alto el fuego en la Franja de Gaza
Siguen circulando por Internet rumores sobre un posible alto el fuego entre las FDI y Hamás para liberar a los rehenes. El emir de Qatar llegará mañana a Egipto con el fin de entablar negociaciones; anteriormente, altos cargos del politburó de Hamás, como Ismail Haniyeh, Jaled Mashal y Khalil al-Haya, viajaron a El Cairo. Se rumorea que el jefe de la CIA, William Burns, y representantes del Mossad, así como altos cargos de la OTAN, ya han hablado de una tregua de tres días.

El mapa de Suriyak

Situación en la Franja de Gaza [9/11/2023]:
IDF alcanzó la calle Omar Bin Al-Khattab y están entrando en las primeras casas del campo de refugiados de Al-Shati.

Mapa:  Gaza – Google My Maps

5. Gaza y Cuba

En su boletín de hoy para el Trincontinental Prashad une dos de los temas de nuestro tiempo: la guerra en Gaza y el bloqueo a Cuba.
https://thetricontinental.org/

Desde Gaza y Cuba preguntan: ¿Ustedes son humanos como nosotros? | Boletín 45 (2023) noviembre 8, 2023

Queridos amigos y amigas,

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Más de 10.000 personas han sido asesinadas por las fuerzas armadas israelíes en Gaza desde el 7 de octubre, casi la mitad de ellas niñas y niños, según el último informe del portavoz del Ministerio de Sanidad de Gaza, Dr. Ashraf Al-Qudra. Otras 25.000 han resultado heridas, y miles siguen sepultadas bajo los escombros. Mientras tanto, los tanques israelíes han comenzado a rodear la ciudad de Gaza, cuya población era de 600.000 habitantes hace un mes, pero cuyos barrios están ahora en gran parte vacíos debido a la huida desesperada de sus habitantes a los refugios del sur de Gaza y a la matanza perpetrada por Israel de miles de civiles palestinos en sus hogares. Israel ha aislado la ciudad y ha empezado a asaltarla, yendo puerta por puerta para llevar el terror de la ocupación de los cielos a las calles. Quienes esperan estas redadas en sus casas podrían susurrar el poema de Mahmoud Darwish (1941-2008), dirigido al soldado israelí dispuesto a derribar la puerta de un hogar palestino:

Tú, ahí, junto al umbral de nuestra puerta,
entra y bebe café árabe con nosotros
(puedes sentir que eres humano como nosotros)
Tú, ahí, junto al umbral de nuestra puerta
sal de nuestras mañanas
para que tengamos la seguridad de que
somos humanos como tú

Cuando los soldados israelíes empiecen a ir de puerta en puerta no habrá tiempo para el café, no solo porque no quede café ni agua, sino porque a los soldados israelíes se les ha dicho que los palestinos no son humanos. Les han dicho, en cambio, que las y los palestinos son terroristas y animales. A ojos de las fuerzas de ocupación, el único trato que merecen es ser agredidos, tiroteados, asesinados y erradicados por completo. El ansia de genocidio y limpieza étnica tiñe las declaraciones de los altos cargos israelíes y ha influido en su conducta en esta guerra. Se hace caso omiso de las víctimas civiles y de las peticiones de alto el fuego. El portavoz del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), James Elder, ha declarado sobre esta situación: “Gaza se ha convertido en un cementerio para miles de niños. Es un infierno en vida para todos los demás”.

Incluso cuando altos funcionarios estadounidenses hablan de una “pausa humanitaria”, siguen destinando miles de millones de dólares y más sistemas de armamento al ejército israelí. Esta idea de una “pausa humanitaria” es jerga legal que no significa nada para la supervivencia de las y los gazatíes: la pausa pondría fin a los bombardeos durante un breve periodo de tiempo, posiblemente solo unas horas, para permitir que se retire a los heridos y que entre algo de ayuda en la ciudad de Gaza antes de dar luz verde a los israelíes para reanudar su bombardeo asesino. Hasta ahora, Israel ha lanzado sobre Gaza un tonelaje de explosivos superior al peso combinado de las dos bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945.

La negación tanto de un alto el fuego como de la posibilidad de conversaciones políticas patrocinadas por la ONU no es una política que EE.UU. esté impulsando solo en Palestina; es la misma política en la que EE.UU., junto con sus socios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), ha insistido en Ucrania. Un nuevo proyecto de ley de gastos suplementarios que asciende a 105.000 millones de dólares (además del presupuesto militar de 858.000 millones de dólares para 2023, probablemente infravalorado) incluye 61.400 millones de dólares para la guerra devastadora en Ucrania y 14.100 millones de dólares para el genocidio israelí del pueblo palestino. Aunque se iniciaron conversaciones de paz entre las autoridades ucranianas y rusas, tanto en Bielorrusia como en Turquía, días después de la entrada de las tropas rusas en Ucrania, la OTAN las frustró precipitadamente, lo que avivó el conflicto que, hasta la fecha, ha causado la muerte de casi 10.000 civiles. La cifra de civiles muertos en Ucrania durante un año y ocho meses de conflicto ya ha sido superada por la de civiles muertos en Palestina en apenas cuatro semanas.

No es una coincidencia que estos tres países —Estados Unidos, Ucrania e Israel— sean los únicos que no votaron a favor de la resolución anual de la Asamblea General de la ONU de este año para poner fin a seis décadas de embargo estadounidense a Cuba (impuesto formalmente por el presidente estadounidense John F. Kennedy el 3 de febrero de 1962, pero que comenzó en 1960). EEUU no solo ha impuesto este bloqueo a Cuba como país, sino a la Revolución Cubana como proceso. Cuando la Revolución Cubana de 1959 declaró enfáticamente que defendería la soberanía del territorio cubano y promovería la dignidad del pueblo cubano, EE.UU. la vio como una amenaza no solo para sus intereses criminales en la isla, sino también para su capacidad de mantener el control sobre los asuntos mundiales, que el posible contagio del proceso revolucionario amenazaba con fracturar. Si Cuba podía salirse con la suya cuidando de su propio pueblo, e incluso extendiendo la solidaridad a otros que luchaban por su derecho a hacer lo mismo, antes de someterse a las exigencias de las empresas transnacionales de propiedad estadounidense, entonces quizás otros países podrían adoptar una actitud similar. Fue este miedo a la soberanía lo que puso en marcha la política del bloqueo.

Aunque el bloqueo ha costado a la Revolución Cubana cientos de miles de millones de dólares desde 1960, no ha podido impedir que la revolución construya la dignidad de las personas. Por ejemplo, el Banco Mundial informó de que en 2020, a pesar del duro bloqueo y de la pandemia de COVID-19, el gobierno de Cuba gastó el 11,5% de su Producto Interno Bruto en educación, mientras que Estados Unidos gastó el 5,4%. No solo todas las escuelas son gratuitas para las y los niños cubanos, sino que todos reciben comidas en la escuela y se les entregan sus uniformes. La educación médica también es gratuita en Cuba, lo que crea una elevada proporción médico-paciente de 8,4 médicos y 7,1 enfermeros por cada 1.000 habitantes. En la Asamblea General de la ONU, el ministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, señaló que “la atención al ser humano ha sido y seguirá siendo la prioridad del gobierno cubano”. El bloqueo puede ser una “guerra económica”, dijo, pero la Revolución Cubana, que se ha enfrentado a este “asedio económico” durante décadas, no flaqueará. Se mantendrá firme.

El bloqueo es cruel. El ministro de Asuntos Exteriores, Rodríguez Parrilla, ofreció algunos ejemplos de esa crueldad, como cuando el gobierno estadounidense impidió a Cuba importar respiradores pulmonares y oxígeno médico (incluso de otros países latinoamericanos). En respuesta, las comunidades científica e ingenieril cubana desarrollaron sus propios respiradores, del mismo modo que produjeron sus propias vacunas COVID-19. Durante la pandemia, dijo Rodríguez Parrilla, el gobierno de EE. UU. ofreció exenciones humanitarias a otros países, pero se las negó a Cuba. “La realidad es que el Gobierno de EE. UU. utilizó oportunistamente a COVID-19 como aliado en su política hostil hacia Cuba”, señaló.

Darwish pregunta a los soldados israelíes por su humanidad, por si son capaces de ver a las y los palestinos como humanos. Lo mismo deberíamos preguntar a los funcionarios del gobierno estadounidense que promueven y persiguen el bloqueo a Cuba: ¿ven a las y los cubanos como humanos?

En junio de este año, el Mercado de la Poesía de París invitó a la poeta cubana Nancy Morejón a ser su presidenta de honor 2023. Justo antes del evento, los organizadores del festival de poesía cancelaron este honor, alegando que respondían a “presiones” y “rumores”. El Ministerio de Relaciones Exteriores cubano condenó esta cancelación como parte del “asedio del odio fascista a la cultura cubana”, otro tipo de bloqueo. Compartimos aquí “Réquiem para la mano izquierda” de Nancy Morejón, en diálogo con la humanidad de la poesía de Darwish y con los ritmos de la música cubana Marta Valdés (a quien está dedicado este poema):

Sobre un mapa se pueden trazar todas las líneas
Horizontales, rectas, diagonales
Desde el meridiano de Greenwich hasta el golfo de México
Que más o menos
Pertenece a nuestra idiosincrasia
También hay mapas grandes, grandes, grandes
En la imaginación
E infinitos globos terráqueos
Marta
Pero hoy sospecho que sobre un mapa pequeñísimo
Mínimo
Dibujado en papel de libreta escolar
Puede caber toda la historia
Toda.

Cordialmente,
Vijay

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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