Para Enrique Olivas Cabanillas, por su bondad, inteligencia y compromiso… y por su apoyo.
Sin duda, los grupos de identidad no eran fundamentales para la izquierda. Los movimientos sociales y políticos de masas de la izquierda, es decir, los inspirados por las revoluciones americana y francesa y por el socialismo, eran a decir verdad coaliciones o alianzas de grupos, pero lo que les mantenía unidos no eran los objetivos específicos de cada grupo, sino grandes causas universales a través de las cuales cada grupo creía que podía llegar a ver realizados sus objetivos particulares: la democracia, la república, el socialismo, el comunismo o lo que sea… Así pues, ¿qué tiene que ver la política de la identidad con la izquierda? Permítanme decir con firmeza lo que no debería ser preciso repetir. El proyecto político de la izquierda es universalista: se dirige a todos los seres humanos. Como quiera que interpretemos las palabras, no se trata de libertad para los accionistas o para los negros, sino para todo el mundo. No se trata de igualdad para los miembros del Club Garrick o para los discapacitados, sino para cualquiera. No se trata de fraternidad únicamente para los ex alumnos del Eton College o para los gays, sino para todos los seres humanos. Y, básicamente, la política de la identidad no se dirige a todo el mundo, sino solo a los miembros de un grupo específico. Algo perfectamente evidente en el caso de los movimientos étnicos o nacionalistas. [las cursivas son mías].
Eric Hobsbawn (1996)
Todo el mundo está fallando a los palestinos. Incluso tú y yo. Ninguno de nosotros hace lo suficiente. He luchado para que este artículo saliera bien, y en él hay quizás seis horas de trabajo, además probablemente de otras dieciocho horas en diversas reuniones sobre el tema intentando que las cosas avancen diplomáticamente. En esas horas, 140 niños palestinos habrán muerto a manos de Israel y 300 habrán quedado mutilados. ¿Hay alguien leyendo esto que realmente esté haciendo lo suficiente para detener un mal tan grande? ¿Cómo podemos evitar sentirnos atrapados por la frustración, la impotencia y una pena abrumadora? Lamento no poder encontrar inmediatamente más respuestas. Pero esforcémonos todos, estemos donde estemos, por aportar nuestro granito de arena a la paz.
Craig Murray (2023)
Fuera de tema: que Pedro Sánchez (o quien sea: no es el único ni es la primera vez) se presente como autor de un libro, Tierra firme, que ha escrito otra persona, Irene Lozano en este caso, mientras 200 o 300 palmeros, incluidos ministros del gobierno, ríen sus chascarrillos y comentarios y los medios no denuncian la impostura, no sólo es una vergüenza nacional (como se decía hace años) sino una verdadera estafa cultural y política. ¡Menuda cara!
También fuera de tema: la referencia y comparación de Feijóo de la sesión del pasado martes con el 23F una barbaridad. De acuerdo. Pero, más allá de otras consideraciones críticas (que son muchas; por ejemplo: desplazamiento de tema, falta de defensa de la proposición de ley que el grupo presentaba, hablar casi todo el tiempo de las inconsistencias del PP,…), la comparación que hizo Patxi López de la amnistía secesionista de los siete votos con la amnistía de 1977 es un disparate mayúsculo que no engaña a nadie. ¡Nada que ver! La de 2023 es otra historia de la que conocemos muy bien los autores del guion [1].
Sobre la primera cita: siempre conviene aprender de Eric Hobsbawn. No recordaba estos pasajes de una conferencia suya de 1996. He tomado dos citas (las he juntado) de un libro que merece lectura, estudio y discusión: Guillermo del Valle, La izquierda traicionada. Razones contra la resignación, Barcelona: Península, 2023 (prólogo de Juan Francisco Martín Seco, Epílogo de Félix Ovejero). Se presentó hace dos o tres semanas en Barcelona con asistencia ciudadana.
Sobre la segunda: el genocidio prosigue “El genocidio de Gaza supera incluso los peores excesos de la Nakba, o catástrofe, en la que 750.000 palestinos fueron expulsados de sus tierras en 1948 y entre 8.000 y 15.000 asesinados en masacres perpetradas por milicias terroristas sionistas como Irgun y Lehi” (Chris Hedges, “El mal que Israel hace es el mal que Israel recibe”, 9/XII/2023). Hay que insistir de nuevo (volveré a hacerlo): sigamos haciendo todo lo que esté en nuestras manos para oponernos a las actividades criminales del Estado colonialista de Israel. Hagamos nuestra, muy nuestra la causa palestina. Como en los viejos tiempos. Que nunca jamás reine nuestro olvido en ella (admitámoslo: ha reinado muchas veces). Nada humano nos debe ser ajeno y mucho menos asuntos y valores tan centrales en nuestras tradiciones como la solidaridad real, la lucha contra la opresión y los crímenes y el apoyo a las causas de liberación. Dos recomendaciones: 1. Rashid Khalidi, Palestina. Cien años de colonialismo y resistencia, Madrid: Capitan Swing, 2023 (En nota [2] les cuento la censura de una iniciativa escolar en la .Cat nacionalista que hubiera merecido el apoyo entusiasta de todos). 2. El testimonio de Ricardo Martínez (Coordinador de la Unidad de Emergencias, Médicos sin Fronteras) del pasado miércoles en “Hoy por hoy” de la SER (8:40 – 8:56): «Los estamos llevando a la muerte. Prefieren morir por las bombas a esta muerte lenta» [3]
Cojo el hilo de esta página herida. No es una sobredosis parmenídeas ni el olvido de la mucha verdad que encierra el panta rei, el ‘todo fluye’ heracliteano (“Somos el tiempo. Somos la famosa/ parábola de Heráclito el Oscuro/. Somos el agua, no el diamante duro/ la que se pierde, no la que reposa..” J. L. Borges). En ocasiones, como dijera el gran lector nieto de Sócrates, la virtud y la verdad tienden al término medio. Y ese parece ser el caso en lo que respecta a la situación de .Cat. Las cosas suelen fluir, efectivamente, como en todo lugar y circunstancia, pero algunos puntos esenciales, los relacionados con la cosmovisión, el poder y las prácticas nacionalistas, siguen inmutables. Dos ejemplos.
El primero: seis pancartas navideñas (de unos 10 m2, en catalán únicamente por supuesto) cuelgan de la fachada del Palau de la Generalitat (Plaza Sant Jaume de Barcelona, antigua plaza de la República), la sede del gobierno catalán, un edificio de una institución pública que, en principio, es de todos y a todos debería representar.
Dos de esas pancartas publicitan lemas nacionalistas excluyentes: «Por una Cataluña donde todos puedan vivir plenamente en catalán» (¡como si alguien no pudiera y fuera un acto de barbarie cultural hablar 15 minutos en castellano!), «Por una Cataluña que decidirá su futuro democráticamente y en libertad» (es decir, la consigna secesionista de autodeterminación). De entrada, más de mitad de la ciudadanía catalana fuera de la fachada.
La tercera: “Por una Cataluña con más maestros y mossos que nunca» (incomprensible dado que el gobierno catalán tiene atribuciones en ambos ámbitos. Por lo demás, ¿más policías que nunca?, ¿qué consigna-deseo es ese?). La cuarta es contraria al decrecentismo y asocia (errónea y neoliberalmente) crecimiento y menos paro: “Por una Cataluña con más crecimiento económico y menos paro«. Y a vivir felices. Ninguna referencia al cambio climático, a las profundas y numerosas crisis ecológicas en las que estamos inmersos y a sus temibles consecuencias (¡y eso que aquí, en .Cat, llevamos unos tres años de sequía!).
La quinta pancarta habla de igualdad de hombres y mujeres: «Por una Cataluña con igualdad real entre hombres y mujeres». Queda bien, compromete a poco, muestra lo progres que son, y de paso no habla de igualdad social, de lucha real contra las desigualdades económico-sociales.
La sexta: «Por una Cataluña comprometida por la paz», no incluye crítica alguna a las actuaciones criminales del Estado colonial de Israel (las simpatías con el sionismo están extendidas entre numerosos colectivos nacionalistas catalanes que siempre han mirado con muy buenos ojos -pensemos, por ejemplo, en Pilar Rahola, Jordi Pujol o Artur Mas- las prácticas del Estado confesional y colonial judío).
Mañana les explico la segunda ilustración.
Notas
1) Para una defensa inteligente de la “necesidad” de la ley ambistía (que yo no comparto en su totalidad): El Lobo Feroz, “El peligroso berrinche de la ultraderecha” https://mientrastanto.org/229/el-extremista-discreto/el-peligroso-berrinche-de-la-ultraderecha/
2) Los niños y niñas de la escuela Pins del Vallès (Sant Cugat, Barcelona), orientados por sus magníficos maestros/as, hicieron un mural repintando el ‘Guernica’ con los colores de la bandera palestina. ¡Bien, muy bien!, pensarán seguramente. Pues no, muy mal. Alguien lo mandó quitar. ¿Alguien de Vox, del PP? Nada de eso: la concejala Carme Ardid de Junts. Para Ignacio Cembrero (también para mí), un partido más sionista y más proNetanyahu que Vox. Lo real, no los falsos decires.
3) https://cadenaser.com/nacional/2023/12/13/los-sanitarios-se-llenan-de-sangre-y-heces-de-los-ninos-que-abren-sus-esfinteres-antes-de-morir-el-desgarrador-testimonio-de-un-cooperante-de-msf-recien-llegado-del-infierno-de-gaza-cadena-ser/