Miscelánea 15/12/2023

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. La enésima oportunidad perdida
2. Boletín del Tricontinental
3. Elecciones en Taiwán
4. Lo que está en peligro es el estado sionista
5. Los asesinatos selectivos indios
6. Mejor un genocidio que las consecuencias de evitarlo
7. Los niños israelíes no tienen la culpa (observación de Miguel Candel)
8. Antisionismo supone descolonización (observación de José Luis Martín Ramos)

1. La enésima oportunidad perdida

El resumen del COP 28 de los compañeros de Ecologistas en Acción.
https://www.

COP28: La hipocresía frena el abandono justo y definitivo de los combustibles fósiles 13/12/2023 

  • Ecologistas en Acción hace un análisis en profundidad del acuerdo final de la COP28, que califica como “decepcionante, insuficiente y plagado de coladeros”.
  • Demasiados intereses enfrentados imposibilitan alcanzar un acuerdo a la altura de la emergencia climática. 
  • La organización ecologista rechaza categóricamente la inclusión en el texto de la nuclear, la captura de carbono y otras falsas soluciones, al tiempo que afirma que, sin un cambio radical del sistema capitalista dependiente de los fósiles, alejada de las estructuras patriarcales, necoloniales y extractivistas, será imposible alcanzar la justicia climática.

Pasadas las once de la mañana en Dubái, las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático han adoptado el último borrador de acuerdo, presentado durante esta madrugada. El texto, fuente de grandes conflictos entre bloques geopolíticos a lo largo de los últimos días, cuenta ahora con la aprobación unánime de los países. Para las organizaciones ecologistas, feministas y sindicales, el texto es insuficiente y plagado de “coladeros” que, dicen, pueden permitir incumplimientos graves de lo hasta ahora acordado.

La noche, muy larga para los equipos de negociación, ha permitido desarrollar una tercera versión del documento más importante que tenía que salir de la COP28: el Balance Global. Los otros paquetes aprobados son aquellos referentes a la financiación (en términos generales y también, en concreto, para adaptación y pérdidas y daños) y la mitigación.

El gran objetivo de poner fin a los combustibles fósiles queda recogido en el texto, pero nuevamente con una redacción confusa que no establece con la claridad necesaria un fin de los combustibles fósiles diferenciado y alineado con las indicaciones científicas.

A pesar de que aparece, por primera vez en un texto de la COP, la necesidad de alejarse de todos los combustibles fósiles, de los subsidios a las industrias contaminantes o la necesidad de reducir las emisiones a la mitad en 2030, este Balance Global está muy lejos de la urgencia actual y de ser capaz de limitar el incremento de la temperatura global en 1,5ºC.

Para Ecologistas en Acción la inclusión de falsas soluciones, como la energía nuclear, los combustibles “alternativos” o la captura de carbono, supone un enorme peligro para toda la humanidad y abre la puerta a que se antepongan los intereses empresariales y la necesidad de lucro de las grandes empresas, en lugar de destinar esfuerzos a tecnologías ya demostradas como las renovables.

El texto final sigue siendo una cesión a los países productores de petróleo como EE UU y Arabia Saudí, que han bloqueado las menciones explícitas de borradores anteriores acerca de poner un fin rápido justo y definitivo a los combustibles fósiles, obviando una vez más la evidencia científica.

Asimismo, la incapacidad de los países del Norte global —de facilitar la financiación y herramientas necesarias para que los países del Sur global sean capaces de optar por modelo de desarrollos alternativos— impide mayores avances en la lucha climática, debido a la enorme dependencia de estos países a los fósiles para la erradicación de la pobreza. Objetivos como el de triplicar las renovables difícilmente podrán dar una respuesta a la emergencia climática si estos no se basan en la sustitución de los fósiles y se dirigen especialmente a las comunidades más vulnerables.

Pérdidas y daños

Aunque esta cumbre comenzó con la histórica decisión de la puesta en marcha del fondo de pérdidas y daños, la inclusión de este fondo en el texto final es insuficiente, debido al rechazo los países del Norte. Su incapacidad para aceptar las pérdidas y daños como el tercer pilar financiación solo sirve para aumentar las desconfianzas de los países más vulnerables.

La versión final aprobada incluye el reconocimiento de las brechas existentes en financiación. Además, podría dejar abierta la posibilidad de nuevas fuentes de financiación, como la puesta en marcha de nuevos impuestos a la riqueza o un impuesto a los beneficios caídos del cielo de las grandes empresas, aunque esto no aparece específicamente en la redacción final.

Sin embargo, y siguiendo la tónica del documento, el texto sigue sin responder con la contundencia necesaria. Resulta incomprensible la eliminación de la mención a las personas, y los conocimientos de la población indigena, o las referencias a los derechos humanos supone obviar. También ignora la necesidad de la puesta en marcha de programas con perspectiva de género. En conclusión, el apartado de pérdidas y daños deja desprotegidas a las poblaciones y regiones más vulnerables y se aleja aún más de la justicia climática.

Financiación

El paquete de financiación tiene luces y sombras en su haber, lo que para Ecologistas en Acción resulta preocupante, tras los avances de los últimos años. Según sus palabras, resulta “incomprensible e hipócrita la falta de claridad y compromiso por parte del Norte global de contribuir a la financiación necesaria”.

El Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado, uno de los grandes procesos que se encuentran en curso y deberá completarse en la cumbre del año que viene en Baku, destaca positivamente con menciones a la deuda, espacio fiscal y la necesidad de que la financiación climática no perjudique financieramente a los países del Sur global.

Sin embargo, falla en el reconocimiento de la ilegitimidad de la deuda y, lo que es más preocupante, sigue confiando en estructuras como el Banco Mundial que son responsables de la desigualdad mundial. El texto de financiación en su conjunto mantiene un lenguaje que carece de la firmeza necesaria y abre la puerta a la financiación privada. Es notoria, también, la ausencia de verbos de acción y un recordatorio más severo a las Partes sobre la necesidad de compensar la cantidad que sigue faltando en el Fondo Verde para el Clima.

Adaptación

El documento final aprobado no consigue la ambición necesaria respecto al objetivo global de adaptación. Si bien, por primera vez, se observa una mención al IPCCC y a la necesidad de acelerar la implementación de la adaptación, también se elimina la mención —que sí aparecía en la última versión— acerca de la responsabilidad histórica de los países del Norte global,  su obligación de ofrecer nuevos fondos adicionales y seguir incrementándolos en los próximos años.

Sobre la financiación para la adaptación, de nuevo destaca la vaguedad del lenguaje y la falta de compromiso por parte del Norte global, así como la falta de una mención explícita a las pérdidas y los daños. También falta, tal y como falta en general en las conclusiones de la cumbre, mayor consideración a los temas de género, algo que en este paquete en concreto aparece mencionado apenas dos veces. Para Ecologistas en Acción se evidencia una “falta un compromiso serio con la financiación que necesitamos.”

Reacciones y sociedad civil

Los países de los pequeños Estados isleños, que están en grave peligro, han expresado en el plenario de cierre de la cumbre su preocupación por la insuficiencia de los acuerdos alcanzados, y han recalcado que se necesita un cambio exponencial para hacer frente a la emergencia climática. Al mismo tiempo, han mostrado satisfacción por la mención a la ciencia, pero también preocupación si, en la práctica, se ignoran dichas recomendaciones científicas. Por último, han hecho hincapié en que, pese a que se menciona el fin de los subsidios a los combustibles fósiles, existen vacíos legales que no lo hacen definitivo, y han declarado que las falsas soluciones presentadas en los textos son un paso atrás.

Por su parte, las organizaciones sociales presentes en la COP28 se han unido estos días para exigir el fin de los combustibles fósiles y la necesidad de una financiación adicional, pública y suficiente. Al cierre de la Cumbre del Clima, mientras abandonan el recinto de las negociaciones, insisten en que el esfuerzo real debe partir de los pueblos para continuar desarrollando las alternativas y exigiendo los cambios necesarios en los municipios, las regiones y los países.

Delegación de Ecologistas en Acción en Dubái

Tras el análisis del texto final, Ecologistas en Acción incide en que “estos tímidos acuerdos deben reflejarse en los esfuerzos del Estado español que aún sigue muy lejos de cumplir con las indicaciones científicas y dotar de la financiación necesaria, tal y como muestra el último borrador del PNIEC”. Del mismo modo, insta a la UE a cumplir con su propia palabra para evitar en el conjunto de la Unión estas lagunas del texto, y revertir, entre otras medidas, la inclusión de algunas de estas tecnologías en la taxonomía de la UE.

Javier Andaluz, responsable de Clima y Energía: “Esta decisión está muy lejos de la acción decisiva e histórica que necesitamos. La incapacidad de los países del Norte global para facilitar una transición justa en todo el planeta, unida a los bloqueos de los países con intereses petroleros, como Estados Unidos y Arabia Saudí, siguen poniendo en peligro 1,5°C, por mucho consenso científico y social que se diga que existe sobre la cuestión. La sociedad civil seguirá resistiendo frente a las lagunas y falsas soluciones de este texto y exigiendo una financiación equitativa”.

Sara Bourehiyi, coordinadora de Finanzas Sostenibles: “No podemos seguir retrasando más tiempo el fondo de pérdidas y daños, como un tercer pilar de las finanzas climáticas. No hay más tiempo que perder, las consecuencias de la crisis climática ya se están dejando ver en todo el mundo y especialmente en los países del Sur global. Es necesario aumentar la escala de financiación hasta los trillones de dólares, en línea con lo que indica la ciencia, para evitar sobrepasar el 1,5ºC ”.

Rodrigo Blanca, portavoz de Ecologistas en Acción Córdoba: “Sin un proceso genuino de justicia y reparación entre el Norte y el Sur global, sin un cambio de paradigma, del de la competencia y la dominación al de la cooperación y la confianza, seguirá siendo imposible afrontar la emergencia climática de manera efectiva”.

Irene Rubiera, representante del Área Jurídica: “Después de lo que hemos visto y vivido los últimos días, este acuerdo es, en el mejor de los casos, decepcionante y, en el peor, simplemente un cruel recordatorio de que los intereses económicos priman por encima de las vidas de las personas. Hoy empezamos el trabajo para la COP29 porque, no se olviden las Partes, el ecologismo y los movimientos sociales vamos a seguir aquí defendiéndonos”.

2. Boletín del Tricontinental

En la línea del dossier que veíamos ayer sobre resistencia cultural en el sur de África, unido a la situación en Palestina.

https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/medu-art-ensemble/

Luchamos con los ojos. Plantamos semillas con nuestras manos. Veremos cómo el trigo llena el valle | Boletín 50 (2023)
diciembre 14, 2023

3. Elecciones en Taiwán

Os paso un par de articulos de Xulio Ríos sobre las próximas elecciones en Taiwán y cómo se posicionan ante ellas los EEUU y China.

https://politica-china.org/

Que vota Washington en Taipéi

Xulio Ríos 2023-12-14

Es sobradamente conocido que Taiwán es el asunto clave que enhebra las relaciones sino-estadounidenses. Esa extrema sensibilidad se pone de manifiesto con las reacciones chinas cuando considera que EEUU sube algún peldaño más en el estrechamiento de los lazos con la isla, que reivindica como parte de su territorio. En los últimos tiempos, especialmente desde el mandato de Donald Trump y en el contexto de la política de confrontación con Beijing, Washington tiene en Taiwán un instrumento de presión estratégica clave al que tampoco tiene intención de renunciar.

Así las cosas, de igual modo que a China continental puede interesarle la victoria de una u otra fuerza en los comicios del 13 de enero de 2024, también EEUU tiene sus preferencias. ¿Cuáles son? Cumpliendo con el ritual, meses atrás, los tres principales candidatos han viajado previamente a EEUU en buena medida para obtener el plácet correspondiente, lo que da idea de lo relevante del papel de Washington en la política taiwanesa.

De entrada, habría que señalar que gane quien gane, ello no va a influir en el trazo grueso de la política de EEUU hacia China. Biden siguió los pasos de Trump y republicanos y demócratas han cerrado filas en este asunto. Ese es también un dato que los candidatos en Taiwán deben tener especialmente en cuenta y que igualmente puede ampliar o limitar, según el caso, su capacidad de maniobra en la gestión de las relaciones triangulares con China y EEUU.

Washington tiene la clara intención de seguir valiéndose de Taiwán para meter el dedo en el ojo a China. Esa perspectiva también preocupa en Taiwán en la medida en que un giro en la tensión sino-estadounidense puede dejarlos al pairo. Como ocurrió en los años 70 del pasado siglo. Es verdad que hoy la situación es otra pero el síndrome del abandono ni mucho menos se ha evaporado del todo y las desconfianzas a propósito de la implicación de EEUU en caso de conflicto siguen siendo altas.

La mayor seguridad del compromiso actual de EEUU con Taiwán tiene que ver con la posición estratégica de la isla y el Estrecho en el comercio mundial y, sobre todo, la excelencia de su industria tecnológica que necesita ya que es, en gran medida, el núcleo de la competencia con China. Por otra parte, en el debate ideológico, la vitalidad del liberalismo democrático taiwanés en pocos entornos confronta con tanta visibilidad con el modelo político antiliberal que caracteriza el sistema continental, una disyuntiva muy celebrada por quienes sueñan con reeditar una guerra fría como argumento para lograr el aislamiento internacional de China.

Taiwán, por tanto, es muy útil para EEUU en su estrategia de contención de China.

A priori, quien más se alinea a día de hoy con la estrategia de EEUU es el verde PDP (Partido Democrático Progresista), con quien comparte no solo “ideales y valores” sino también estrategias de acercamiento político, tecnológico, económico-comercial, defensivo y estratégico. El rechazo de plano del PDP a la unificación es del máximo interés de EEUU. Para la Casa Blanca y el Pentágono, la victoria del PDP sería la mejor de las noticias posible ya que puede representar un punto de inflexión al asegurar la continuidad del soberanismo tras ocho años de mandato de Tsai Ing-wen. Nadie duda que Lai Ching-te continuará las estrechas relaciones con Estados Unidos desarrolladas por la presidenta saliente Tsai Ing-wen y que secundará sus exigencias, incluida la oposición a que Taiwán haga cualquier movimiento hacia la independencia de jure.

En caso de victoria de azules (Kuomintang, KMT) o blancos (Partido Popular de Taiwán, PPT), tampoco EEUU lleva las de perder. En el debe, las políticas más procontinentales de ambas formaciones, especialmente el KMT. Hou Yu-ih, el candidato del KMT, no quisiera, no obstante, perder el favor de EEUU bajo ningún concepto, lo que obligaría a mantener cierto equilibrio, especialmente en áreas sensibles. Hou aplicaría su hipotética impetuosidad en la dirección abiertamente contraria a Lai. Ello exigiría de EEUU una aplicación diplomática mucho más asertiva.

Otro tanto, quizá, podríamos imaginar, de la ambigüedad de Ko Wen-je, candidato del PPT, un personaje más volátil en su ideología y posicionamientos, antaño, en su condición de alcalde de Taipéi en su primer mandato más cerca del PDP y hoy más cercano al KMT, aunque recientemente se definió como “verde profundo de corazón” a pesar de haber negociado hasta el último momento una coalición con el KMT. Ko ha dicho en campaña que seguiría la política de asuntos exteriores de la presidenta Tsai Ing-wen “porque en su visita a Estados Unidos en abril se enteró de que su desempeño en este orden goza de una alta consideración”. Según Ko, aseguró a los funcionarios que conoció en Estados Unidos que, de ser elegido, se encargaría de que las relaciones entre Taiwán y Estados Unidos perseveren en el marco existente, apoyando la política internacional de Tsai.

En cualquier caso, entre las elecciones de enero y mayo, cuando se produce la alternancia formal, y las elecciones de noviembre en EEUU habrá un tiempo de stand by. Podemos especular sobre si el resultado de estas últimas puede afectar al apoyo de EEUU a Taiwán. De ganar Trump, el regreso de su comportamiento errático y de los desplantes exhibidos en su mandato, es previsible que la ambiciosa política de alianzas trabada por Biden se resienta con muchos socios. Menos probable es que afecte negativamente a Taiwán.

Que vota Beijing en Taipéi

Xulio Ríos 2023-12-14

Beijing tiene clara su prioridad: evitar que el soberanista PDP continúe al frente del gobierno en Taipéi. Es más, teme a una hipotética radicalización en el supuesto de una victoria del tándem Lai-Hsiao, a quienes conceptúa como más independentistas que la saliente Tsai Ing-wen. Por esa misma razón, en China continental se han visto con simpatía los intentos de la fragmentada oposición por llegar a un acuerdo, la coalición “blanquiazul” que, tras el abandono del independiente Terry Gou, reuniría al PPT y al KMT. Esta posibilidad fracasó.

¿Tiene preferencias el PCCh entre KMT y PPT? Lo lógico sería pensar que si, y esa es el KMT con quien el PCCh mantiene un acuerdo de cooperación desde 2005, lo que se conoce como la “tercera cooperación” tras las históricas de los años 20 y 30 del siglo pasado que, por cierto, no acabaron nada bien. Se fraguó en tiempos de Chen Shui-bian y su sustento principal es la lucha común contra la independencia.

En esta campaña, las narrativas del KMT y del PCCh convergen en la advertencia del peligro de una exacerbación de las tensiones que pueda desembocar en un conflicto bélico. La elección entre guerra o paz es un axioma común que el PDP fustiga sin miramientos.

El KMT comparece en estos comicios con una alianza interna de sus dos almas principales. Si a Hou podríamos asociarle con la “taiwanización” del KMT, su candidato a vicepresidente, Jaw Shau-kong, refuerza la proyección continental clásica de la formación. La presencia de Jaw en el ticket de Hou, auguraría una pronta recuperación del diálogo a ambos lados del Estrecho.  Y la persistente influencia del ex presidente Ma Ying-jeou apuntaría a un restablecimiento de su política (2008-2016) que permitió importantes avances en la relación a través del Estrecho, incluyendo su encuentro en Singapur en 2015 con Xi Jinping, imposible con cualquier líder del PDP.

En un encuentro organizado por la Asociación Nacional de Estudiantes de la Universidad Chengchi con los candidatos, Jaw Shau-kong se expresó con la claridad que le caracteriza: “la estrategia del PDP es pro-Estados Unidos y anti-China, mientras que la estrategia del KMT es pro-Estados Unidos y se relaciona con China”.

La huida de la etiqueta pro-China y una trayectoria que en el continente se estima errática, explica también porque el PCCh no se fía del todo del KMT. En cualquier caso, su victoria sería, con diferencia, el menor de los males. Caso de derrota y más aun, de quedar en tercera posición, podría desembocar en una grave crisis de la formación, hoy por hoy la única con la que puede entenderse de forma más fluida, a expensas de cual pudiera ser el recorrido del PPT, una formación renacida en 2019. El PCCh parece comprender en todo caso que el estado de ánimo de la sociedad taiwanesa exige al KMT un peculiar cuidado en la expresión del entusiasmo unificador.

Compartir el principio de una sola China y el Consenso de 1992 constituye, sin embargo, una importante garantía para China. Sin duda, cabe prever, que la tensión, incluida la militar, se rebajaría y en coherencia con las tres D de Hou (disuasión, diálogo y desescalada), podríamos asistir a una muy significativa moderación de los desencuentros.

En el PPT, a la vista del ticket Hou-Jaw, su candidato Ko Wen-je acusó al KMT de «alinearse rápidamente con China», asegurando que esa percepción pro-China, reflejada en la denominación de la propia formación (Partido Nacionalista Chino) de la que no logra desembarazarse, es su “pecado original”.

Cuanta más influencia y proyección gane el PCCh en Taiwán, en la misma proporción socava la impronta de EEUU. Esa perspectiva general influiría también en la percepción de otros países de la zona apreciando el avance de las ambiciones continentales que EEUU tendrían más difícil de frenar con el riesgo de que la escalada de tensión se traslade del Estrecho al Mar de China meridional.

A pesar del mayor compromiso económico, político y defensivo mostrado por EEUU en los últimos años y que aspira a renovar gobierne quien gobierne en Taipéi, una victoria del KMT podría leerse como un fracaso de la estrategia estadounidense en el Estrecho. Sin embargo, no debiera interpretarse como una garantía plena de apertura de una nueva fase de unificación acelerada. El propio KMT está lejos de compartir las prisas expresadas en tal sentido por el presidente chino Xi Jinping.

En cualquier caso, gane quien gane, la  dura pugna de influencias entre EEUU y China está asegurada. Y si es el KMT, los temores a un horizonte bélico esgrimido por el Pentágono como argumento para convertir la isla en una especie de puercoespín armado frente a una invasión del Ejército Popular de Liberación, se disiparían en gran medida.

4. Lo que está en peligro es el estado sionista

Otro artículo del que fue secretario general de Balad, Awad Abdefattah, del que vimos no hace mucho un artículo sobre la necesidad de un estado único para todos los habitantes de la zona, en lo que insiste en este que os paso ahora.

https://www.middleeasteye.net/

La guerra de Israel no es por la supervivencia. Se trata de preservar el apartheid sionista
Awad Abdelfattah 11 de diciembre de 2023
No es el pueblo judío el que se enfrenta a una amenaza existencial, sino el proyecto de apartheid colono-colonial. Su desaparición beneficiaría a judíos, palestinos y a toda la humanidad.
Para que un Estado colonial de colonos que se estableció en una tierra poblada, pero limpiada étnicamente, pueda legitimar sus guerras contra las víctimas nativas que siguen resistiendo, tiene que presentar periódicamente sus actos criminales como una guerra por la supervivencia.
La actual guerra de Israel es un claro ejemplo de ello.
Desde el principio, al conocerse el ataque de Hamás del 7 de octubre, las autoridades israelíes lo enmarcaron como una guerra existencial o, en palabras del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, la «segunda guerra por la independencia» desde 1948.
Toda la administración israelí siguió rápidamente sus pasos, ya que los funcionarios explicaron que se trataba de una cuestión de supervivencia para el «pueblo judío» de todo el mundo. Con esta declaración, Netanyahu consiguió moldear el estado de ánimo de la opinión pública y preparar al público israelí, así como a sus aliados occidentales, para el plan genocida de Israel en Gaza.
Desde la puesta en marcha de la maquinaria de muerte de Israel, cada 10 minutos muere un niño o un bebé en Gaza, según el Ministerio de Sanidad palestino.
Tal vez ni siquiera Netanyahu esperaba tener tanto éxito, arrastrando consigo a esos antiguos aliados coloniales a un lugar de tal degradación moral, ni prever sus repetidas negativas a escuchar los horripilantes gritos de los niños de Gaza, que salen de debajo de los escombros.
Sin embargo, al lanzar Israel su desproporcionada guerra de represalia y exterminio contra Gaza -mediante la reactivación de un antiguo plan israelí para desplazar a la población palestina al Sinaí- tenemos más pruebas inequívocas de que Israel nunca se ha divorciado de su mentalidad genocida hacia el pueblo palestino.

Colonialismo interno

Netanyahu ha sido implacable en sus esfuerzos por acabar con la solución de los dos Estados y en sus reafirmados rechazos a esta solución o a la instalación de cualquier forma de Autoridad Palestina en la Franja de Gaza una vez finalizada la guerra.
En su lugar, el movimiento sionista ha impuesto dos Estados judíos, uno en Israel propiamente dicho, y el segundo en Cisjordania y Jerusalén bajo dos tipos de apartheid: uno laico de derechas; y el otro bajo la extrema derecha religiosa de los colonos.
En cuanto a los ciudadanos palestinos de Israel que, junto con sus familiares expulsados, son las primeras víctimas de la Nakba, se han visto sometidos a un colonialismo interno continuado y a una discriminación sistemática y estructural.
Todo esto ha demostrado que la guerra trata realmente de perpetuar el apartheid colonial de colonos sobre toda la Palestina histórica, y no tiene nada que ver con la supervivencia de los judíos.
Ha quedado más claro que nunca que son los palestinos quienes siguen luchando por sobrevivir en su patria.
Para ello, han aceptado modestas propuestas que conllevan su visión de coexistir pacíficamente con los israelíes; ya sea en el ámbito de una solución de dos Estados, o de un Estado único y unitario de río a mar.
Ni que decir tiene que los gobernantes de Israel ya han rechazado propuestas más modestas, incluso humillantes, como la autonomía propia para los palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza, tal y como se propuso en los Acuerdos de Oslo.
Para justificar sus crímenes masivos y escalofriantes, los funcionarios israelíes no sólo han tenido que demonizar al movimiento palestino responsable del atentado del 7 de octubre y desconectar la operación de sus contextos histórico y político, sino también considerar a toda la población civil palestina responsable y, por tanto, merecedora de ser borrada.

Perseguidos

Desde hace más de 60 días, la llamada comunidad internacional asiste impasible, con una sorprendente falta de sensibilidad, a uno de los crímenes contra la humanidad más atroces desde el Holocausto nazi.
Lo que hace única a esta guerra contra un pueblo colonizado y asediado es el pleno apoyo y la legitimidad que le ha otorgado el mayor imperio militar del mundo, Estados Unidos, que se considera a sí mismo el líder del mundo libre.

Muchos sostienen que esta conducta inmoral, flagrante y vergonzosa tendrá consecuencias nefastas para las relaciones y el derecho internacionales, así como para la posición global de Israel y la seguridad de los judíos del mundo.
De hecho, tras la operación sorpresa de Hamás del 7 de octubre, la sociedad israelí se ha visto acosada y atenazada, más que nunca, por el temor a su propia existencia. Aunque algunos temores son reales, la mayoría son imaginarios, derivados en gran medida del adoctrinamiento y el lavado de cerebro acerca de que Israel no sólo es la única víctima, sino también la mayor potencia militar de la región, así como el país más ético e ilustrado, que sobrevive en medio de una jungla.
Gracias al inquebrantable apoyo estadounidense y de Europa Occidental, que lo ha protegido de la rendición de cuentas por sus crímenes, Israel ha podido devorar toda Palestina y ha podido gestionar su proyecto colonial a bajo coste.
Además, ha contribuido a convencer a la sociedad israelí en general de que toda Palestina pertenece exclusivamente a los judíos, y que cualquier forma de resistencia por parte de los nativos, ya sea pacífica, civil o violenta, constituye un acto de terror y una amenaza para su existencia.
Algunos de los críticos de Israel han escrito libros y novelas que profetizan la desaparición de Israel debido a las crecientes divisiones sociales, étnicas e ideológicas internas, y a su ideología y políticas expansionistas racistas y coloniales. Las luchas internas, que la guerra ha puesto en pausa, volverán sin duda.
Por lo tanto, la supuesta amenaza de los palestinos es falsa. El pueblo palestino y su movimiento de liberación nacional, independientemente de su ideología -laica o islámica- nunca han tratado al pueblo judío o al judaísmo como enemigos, y nunca habían entrado en guerra con el pueblo judío antes de la colonización de Palestina.
Lucha por la justicia
La dolorosa y ardua lucha por la liberación se ha impuesto al pueblo palestino, que se ha visto obligado a reclamar una patria robada. Ha sido una lucha por la justicia, la igualdad, la paz sostenible y el desarrollo. No son los palestinos quienes crearon el antisemitismo, ni fueron responsables del Holocausto nazi. Estos son crímenes de fabricación europea-occidental.
Lo que se enfrenta a una amenaza existencial no es el pueblo judío, sino el régimen de apartheid colono-colonial, y su deconstrucción debe ser un resultado favorable no sólo para los palestinos, sino también para los judíos, para los demás pueblos de la región y, de hecho, para la humanidad en su conjunto.
El régimen israelí ha estado cavando su propia tumba durante muchos años, mediante la represión, la apropiación de tierras, la construcción de asentamientos, el encarcelamiento masivo, las matanzas masivas y la negación de los derechos de los nativos a la autodeterminación.
Ahora, con la última embestida masiva israelí, una segunda guerra genocida, equivalente a la primera, conocida como la Nakba de 1948, este régimen represivo y genocida se verá más aislado, odiado y aborrecido por los pueblos del mundo, entre ellos muchos judíos, que respaldan valores universales y progresistas.
La erradicación del movimiento Hamás de Gaza, o de cualquier otro lugar, que es en sí misma un objetivo poco realista según muchos expertos y políticos, no extinguirá la causa palestina ni pondrá fin a la resistencia.
La historia de la lucha palestina nos enseña que, mientras continúen las graves injusticias, generación tras generación de palestinos se levantarán y lucharán por sus derechos y sus vidas contra el borrado de todo un pueblo.
Awad Abdelfattah es escritor político y ex secretario general del partido Balad. Es coordinador de la campaña Un Estado Democrático, con sede en Haifa, creada a finales de 2017.

5. Los asesinatos selectivos indios

Bhadrakumar liga la reciente decisión de Biden de no visitar India con los casos de asesinatos que se han iniciado en Canadá y EEUU contra India.

https://www.indianpunchline.

Posted on diciembre 14, 2023 by M. K. BHADRAKUMAR
Golpe diplomático para la India: Biden rechaza la invitación
Es fácil exagerar o subestimar a la vez el sensacional caso del atentado frustrado contra el líder separatista sij y ciudadano estadounidense Gurpatwant Singh Pannun en Nueva York y sus ramificaciones.
En un extremo está la visión miope de que, como el proverbial avestruz que entierra la cabeza en la arena, India puede escapar a la ira de Dios. Típicamente, un comentario de un grupo de reflexión con sede en Delhi estima que el caso Pannun «seguirá siendo un mero parpadeo en los crecientes lazos entre India y EE.UU.». La sensación de bienestar es reconfortante, pero si se mira más de cerca, se trata de una bravuconada del tipo que trae a la memoria el tonto libro del think tank sobre Afganistán en el que se recomienda una intervención militar india para golpear a los talibanes.
La cuestión es que los expertos indios no entienden la sólida institución del Fiscal General en Estados Unidos. No nos equivoquemos, Hunter Biden, el hijo del presidente estadounidense, podría enfrentarse hasta a 17 años de prisión si es declarado culpable de tres delitos graves y seis delitos menores que se incluyeron en una acusación el pasado viernes.
Axios informó ayer de que «sólo unos pocos ayudantes con muchos años de servicio se sienten libres para hablar de la situación de Hunter con el presidente (Biden), y sólo en determinados momentos, sabiendo que puede provocar tanto furia como abatimiento». Una acusación formal por parte de un fiscal del sistema judicial estadounidense en la que se alega conspiración criminal por parte de un gobierno extranjero en suelo estadounidense es un asunto muy serio.
Dado que el caso Pannun implica a una gran potencia extranjera como India – «socio indispensable»-, la acusación habría sido examinada por el Departamento de Estado y la Casa Blanca.
Como era de esperar, Biden ha lamentado la invitación india a ser el invitado principal en el Día de la República de la India (26 de enero de 2004). Biden no arriesga su reputación en un año electoral crucial, ya que India puede convertirse en un tema tóxico. De hecho, lo que resulta irritante es que el gobierno se atreviera a invitar a Biden cuando estaba claro que la Casa Blanca «coordinó» la anterior acusación de Canadá de implicación india en el asesinato de un activista sij en junio en Vancouver.
Estos son los primeros días y lo que es de dominio público en relación con el caso Pannun es sólo la punta de un iceberg. Una vez que comience la vista judicial, y si Nikhil Gupta, el sospechoso de 52 años, con antecedentes en el crimen organizado, acepta un acuerdo con la fiscalía, se producirá un infierno. Estados Unidos solicita su extradición desde Praga.
Un reportaje de investigación publicado recientemente por la revista Intercept ha citado textualmente lo que afirma ser un documento real. ¿Cómo es posible? El portavoz oficial reaccionó precipitadamente diciendo que la revista es «conocida por propagar falsas narrativas difundidas por la inteligencia paquistaní».
Por otra parte, Intercept fue fundada hace casi una década por el famoso multimillonario y filántropo estadounidense Pierre Omidyar (fundador de eBay), cuya red de medios de comunicación se ha centrado en la denuncia de irregularidades y el activismo antimonopolio, y que se unió a Bill Gates y Warren Buffett como firmante de The Giving Pledge, declarando su intención de regalar la mayor parte de su riqueza durante su vida. Omidyar es seguidor del Dalai Lama. MEA debería revisar su opinión de que Intercept es un «punto de venta» de ISI. Esto por un lado.
Curiosamente, Omidyar también resulta ser un importante donante de candidatos y organizaciones del Partido Demócrata. The Intercept ha atraído a conocidos periodistas como Glenn Greenwald, Jeremy Scahill, Dan Froomkin, etc. Incluso tiene una edición en Brasil.
La cuestión es que no hay nada realmente sensacionalista en el artículo de The Intercept. Si hay diferencias de opinión entre las agencias del gobierno sobre un tema u otro, eso no es nada nuevo ni de lo que haya que avergonzarse -o es algo que sólo ocurre en la India. En última instancia, nuestros funcionarios del servicio exterior, altamente profesionales, llevan a cabo sus tareas desde la sede central, dejando a un lado sus reservas personales, si las tienen.
Como consejero de nuestra embajada en Bonn (Alemania Occidental), mi embajador DS Kamtekar me convocó una tarde para entregarme un cable que acababa de llegar de Delhi sobre la decisión de desplegar la IPKF en Sri Lanka. Kamtekar, una mente extraordinariamente cerebral, me preguntó con un brillo en los ojos qué pensaba yo de la decisión del Gobierno de la India, ya que hacía poco que había terminado mi misión de 3 años en Colombo como Primer Secretario (Político). Le dije al embajador, con una franqueza brutal, que la decisión era una insensatez monumental, ya que los srilankeses cerrarían filas contra nosotros y acabarían desalojándonos. Sin embargo, hicimos un buen trabajo e informamos a los funcionarios alemanes exactamente como quería Delhi. Esa es la maravilla que era India.
La única parte sensible del informe de Intercept que es controvertida es su discusión sobre el supuesto «Programa Global de Asesinatos» de India. Cuesta creer que Delhi siga los pasos de Israel. Pero entonces, Intercept sólo está ampliando una pista que una mano prominente de la India, Daniel S Markey en el Instituto de la Paz de Estados Unidos (USIP) dio en una entrevista reciente con Rediff:

«La acusación (en el caso Pannun) ofrece fuertes razones para creer que funcionarios de seguridad indios dirigían y financiaban todas estas operaciones. Si eso es cierto, entonces parece ser un reflejo de un cambio en la política estatal india, aunque no está claro exactamente quién dentro del sistema indio habría autorizado y permitido ese cambio». Aunque coherente con la retórica asertiva del gobierno gobernante del BJP, me resisto a suponer un respaldo explícito de los máximos dirigentes indios a estas actividades. Probablemente nunca conoceremos esos hechos».
Esto sí que es dinamita. Markey eligió cuidadosamente sus palabras; por cierto, se trataba de una entrevista escrita. Hay razones para creer que en Beltway ha ganado terreno la idea de que el «sistema indio» ha desatado una campaña de asesinatos contra los disidentes sijs de la diáspora, y el episodio de Pannun tiene que ver con ello. Por supuesto, la USIP tiene fama de ser la diplomacia de Track 1.5.
¿Cómo contrarrestará India tales acusaciones infundadas e insinuaciones venenosas? Contrariamente al mito común, el avestruz no entierra la cabeza en la arena cuando percibe peligro o simplemente tiene miedo, sino que simplemente se tira al suelo y permanece quieto, intentando mimetizarse con el terreno. Eso parece estar haciendo India. ¿Servirá de algo? Las águilas son feroces depredadores.

6. Mejor un genocidio que las consecuencias de evitarlo

Brutal lo que señala el exembajador británico Craig Murray en la segunda parte de una entrada de su blog tras hablar con numerosos diplomáticos de otros países en una reunión en Ginebra: nadie ha presentado una demanda por genocidio ante la Corte Internacional de Justicia porque todo el mundo sabe que prosperaría, y obligaría a emitir órdenes de prisión no solo contra los líderes israelíes sino también contra sus cómplices occidentales -o sea, todos nuestros gobiernos, de Biden para abajo-. Y eso es algo impensable. Una «bomba atómica» diplomática que nadie está dispuesto a usar, por lo que parece.

https://www.craigmurray.org.

Asesinato

diciembre 13, 2023

Al Jazeera encabeza sus noticias con la ejecución de civiles palestinos, entre ellos mujeres y niños pequeños, en el interior de la escuela de Yabalia donde se refugiaban. Todos fueron tiroteados a quemarropa, sin signos de que se tratara de una bomba o de un ataque con misiles.
En la BBC, el programa Daily Politics -que consiste en debates entre altos parlamentarios británicos- no habla de Palestina en absoluto, porque la clase política británica apoya el genocidio, así que para ellos no hay nada que discutir.
También en Yabalia, los israelíes han destruido hoy la última panadería que quedaba.
Merece la pena explicar por qué esto es claramente un genocidio en Gaza:
1) Destrucción deliberada de las infraestructuras que sirven de apoyo a la población civil, incluidos el tratamiento de aguas, la electricidad, los sistemas de alcantarillado, las panaderías y los barcos de pesca;
2) Destrucción deliberada de casi todas las instalaciones médicas;
3) Destrucción deliberada de instalaciones educativas, desde universidades hasta escuelas primarias;
4) Destrucción deliberada de la infraestructura de la sociedad civil, incluidos los edificios del Tribunal Supremo, el Parlamento, los ministerios y los consejos, y destrucción deliberada de los registros administrativos;
5) Bloqueo deliberado de la ayuda alimentaria induciendo a la hambruna masiva;
6) Bombardeos masivos e indiscriminados. En las guerras, el porcentaje general de niños muertos oscila entre el 6 y el 8%. En Ucrania es del 6%. En Gaza es del 42%. Se trata de la destrucción indiscriminada de un grupo étnico;
7) Ejecuciones masivas de civiles;
8) Actos de deshumanización de los palestinos, como hacer desfilar desnudos a los prisioneros para exhibirlos ante el público y los medios de comunicación y humillarlos, golpearlos y abusar sexualmente de ellos;
9) Desplazamientos forzosos masivos de la población;
10) Ataques deliberados contra edificios del patrimonio religioso y cultural;
11) Ataques deliberados contra líderes intelectuales, incluidos periodistas, médicos, poetas, profesores universitarios y altos cargos de la administración;
12) Numerosas declaraciones de abierta intención genocida, desde el Presidente y el Primer Ministro hasta la práctica totalidad de los estamentos civiles y militares.
Esta es la definición oficial de Genocidio en el derecho internacional, de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio:
Artículo II
En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos siguientes cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:
(a) Matanza de miembros del grupo;
(b) Causar lesiones corporales o mentales graves a miembros del grupo;
(c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
(d) Imponer medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
(e) Trasladar por la fuerza a niños del grupo a otro grupo.
Ayer asistí a una sesión convocada por Palestina en las Naciones Unidas en Ginebra. Asistieron más de 120 Estados. Aunque la sesión formal consistió en declaraciones de posición nacional con pocas sorpresas, pude debatir con un gran número de delegados en los pasillos por qué no se ha activado la Convención contra el Genocidio provocando una referencia a la Corte Internacional de Justicia.
La respuesta está ahora clara para mí. No es que a la gente le preocupe que una demanda por genocidio no prospere en la Corte Internacional de Justicia. Es que todo el mundo está seguro de que prosperará. No hay ningún argumento respetable que sostenga que no se trata de un genocidio en los términos expuestos anteriormente.
El problema es que una vez que la CIJ ha determinado que se trata de un genocidio, se deduce que no sólo Netanyahu y cientos de altos funcionarios y militares israelíes son personalmente responsables, sino que es absolutamente evidente que «Joe el genocida» Biden, Sunak y los miembros de sus administraciones también son penalmente responsables por complicidad, al haber prestado apoyo militar al genocidio.
El Tribunal Penal Internacional no puede ignorar una sentencia de genocidio de la Corte Internacional de Justicia y no tendrá más remedio que dictar órdenes de detención.
Un genocidio es el peor de los crímenes. Lo atroz que es éste se ha mostrado al mundo como nunca antes, gracias al poder de las redes sociales.
Pero para el 1% global cuyos intereses gobiernan el mundo, ningún número de palestinos muertos supone una diferencia real para sus intereses. Por otro lado, las ramificaciones para el sistema internacional de concentración de la riqueza, si las élites políticas occidentales empiezan a rendir cuentas por sus crímenes, son inciertas y, por tanto, conllevan más riesgos. Esto preocupa especialmente a las clases dirigentes de los Estados occidentales y árabes.
Puede parecer asombroso, pero para los diplomáticos del mundo la enormidad de un genocidio parece menos preocupante que la enormidad de hacer algo al respecto

7. Los niños israelíes no tienen la culpa

Supongo que quedan pocas dudas de que la sociedad israelí está enferma de odio -si es que hay alguna sana-. Pero parte de ese daño es transmitido generación tras generación a sus niños intencionadamente.

https://www.aljazeera.com/

No es chocante ver a niños israelíes celebrar el genocidio de Gaza
Israel lleva mucho tiempo adoctrinando a sus niños para que crean que los palestinos son menos que humanos y, por tanto, no merecen empatía ni compasión.
Rifat Audeh
Activista palestino-canadiense de derechos humanos, cineasta galardonado y periodista independiente. Publicado el 13 Dic 2023
En noviembre, la cadena pública israelí Kan colgó en su página oficial X un vídeo en el que aparecían niños israelíes cantando una canción que celebraba el genocidio que su país estaba cometiendo contra los palestinos de Gaza. La emisora borró el videoclip tras una enorme reacción en línea.
Sin embargo, incluso después de que el vídeo se borrara silenciosamente de las redes sociales, la canción siguió siendo objeto de debate y controversia. Muchos en todo el mundo se escandalizaron al ver a niños cantar alegremente sobre la «eliminación» de todo un pueblo «en el plazo de un año». Sin embargo, un examen más detenido de la literatura y los planes de estudio israelíes muestra que esta celebración abierta del genocidio era el único resultado natural del persistente adoctrinamiento -o lavado de cerebro, para ser más francos- que Israel ejerce sobre sus niños para asegurarse de que no consideren a los palestinos como seres humanos y abracen plenamente el apartheid y la ocupación.
Existen innumerables pruebas de que Israel ha lavado el cerebro a sus ciudadanos para borrar la humanidad de los palestinos a lo largo de muchas décadas.
El académico israelí Adir Cohen, por ejemplo, analizó para su libro titulado «An Ugly Face in the Mirror – National Stereotypes in Hebrew Children’s Literature» unos 1.700 libros infantiles en hebreo publicados en Israel entre 1967 y 1985, y descubrió que la friolera de 520 de ellos contenían descripciones humillantes y negativas de los palestinos.
Reveló que el 66 por ciento de estos 520 libros se refieren a los árabes como violentos; el 52 por ciento como malvados; el 37 por ciento como mentirosos; el 31 por ciento como codiciosos; el 28 por ciento como con dos caras y el 27 por ciento como traidores.
Estas persistentes descripciones negativas deshumanizaron a los palestinos a los ojos de generaciones de israelíes, los establecieron como «otros» peligrosos y allanaron el camino para que los niños celebraran su genocidio en un vídeo producido por la radiotelevisión estatal en 2023.
El eminente académico y crítico literario palestino Edward Said también se explayó sobre el tema en su libro de 1979 La cuestión de Palestina, señalando que la literatura infantil israelí «está hecha de judíos valientes que siempre acaban matando a árabes bajos y traicioneros, con nombres como Mastoul (loco), Bandura (tomate) o Bukra (mañana)». Como dijo un escritor de Haaretz el 20 de septiembre de 1974, «los libros infantiles ‘tratan nuestro tema: el árabe que asesina judíos por placer, y el niño judío puro que vence al ‘cerdo cobarde'».
Israel también ha utilizado el doloroso recuerdo del Holocausto para insensibilizar a los niños israelíes ante el sufrimiento de los palestinos y apoyar sin cuestionamientos el trato que Israel les dispensa.
En su libro de 1999, Una nación bajo Israel, el historiador Andrew Hurley explicaba cómo Israel utiliza como arma contra los palestinos la educación sobre el Holocausto que imparte a los niños israelíes.
«La mente de un niño (o de cualquier otra persona) no puede absorber los horrores del Holocausto sin encontrar a alguien a quien odiar», argumentaba Hurley. «Puesto que no hay nazis alrededor contra los que se pueda buscar venganza, [los ex primeros ministros israelíes] [Menachem] Begin, [Yitzhak] Shamir y [Ariel] Sharon han resuelto este problema llamando a los árabes los nazis de hoy y un objetivo adecuado para la venganza».
El actual primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, parece continuar con entusiasmo esta tradición y ha llegado a afirmar que fue un palestino quien dio a Adolf Hitler la idea del Holocausto.
La profesora israelí Meytal Nasie corrobora firmemente la opinión anterior de Hurley sobre las ramificaciones de la forma en que se enseña el Holocausto. En su estudio de 2016, Young Children’s Experiences and Learning in Intractable Conflicts, descubrió que el 68% de los niños israelíes sugerían «golpear», «luchar», «matar» o «expulsar» a los árabes como solución. Nasie afirma que impartir estas creencias a una edad tan temprana, de forma frecuente e intensa, conduce a inculcar estas narrativas relacionadas con el conflicto en lo más profundo de los repertorios socio-psicológicos de los niños.

Por supuesto, el lavado de cerebro del Estado israelí a sus ciudadanos contra los palestinos no se limita a las ridículas mentiras sobre la historia que cuentan los líderes políticos o a la literatura infantil. Este esfuerzo propagandístico es altamente sistémico y está en el núcleo mismo de la educación israelí.
Basta con echar un vistazo a los libros de texto oficiales de Israel.
En su trabajo de investigación de 1998, The Rocky Road Toward Peace: Beliefs on Conflict in Israeli Textbooks, el académico israelí Daniel Bar-Tal analizó 124 libros de texto israelíes sobre diversas materias y para distintos grupos de edad aprobados por el Ministerio de Educación israelí para su uso en escuelas religiosas y laicas de todo el país.
Para trazar el contenido ideológico que se transmite a los niños israelíes en el sistema educativo, se fijó en qué «creencias sociales (conocimientos compartidos por los miembros de la sociedad sobre temas y cuestiones de especial interés para su sociedad)» recibían mayor cobertura en los libros de texto aprobados por el Estado. Descubrió que, en general, las creencias sociales relacionadas con la seguridad (nacional) eran las que recibían más atención, seguidas de las que se referían a una imagen positiva de los judíos y las que los presentaban como las víctimas del conflicto. También se descubrió que la mayoría de los libros analizados incluían estereotipos negativos sobre los árabes, presentándolos como «crueles, inmorales, injustos» y decididos «a aniquilar el Estado de Israel».
La demonización generalizada del «Otro» palestino en los libros de texto, junto con el énfasis puesto en las representaciones positivas de los judíos y la afirmación de que son las «víctimas» en el conflicto palestino-israelí, y con el apoyo de narrativas globales sobre la importancia de la seguridad nacional y la supervivencia, crearon las condiciones perfectas para que generaciones de israelíes salieran del sistema educativo convencidos de que todas y cada una de las agresiones contra los palestinos -incluidas la limpieza étnica y el genocidio- son al menos justificables, si no necesarias.
Esto se debe a que cuando a los niños se les hace creer que pertenecen a un «pueblo elegido» intrínsecamente bueno y que están siendo atacados y victimizados por un «Otro» demoníaco e inhumano, aceptan fácilmente la opresión, el desplazamiento o el asesinato en masa de los que pertenecen a este «Otro» (es decir, los palestinos) sin ningún reparo moral ni vacilación.
El estudio de Bar-Tal es de hace más de 20 años, pero otros más recientes demuestran que la situación apenas difiere hoy en día.
Por ejemplo, en su libro de 2013, Palestine in Israeli School Books: Ideology and Propaganda in Education, la académica israelí Nurit Peled-Elhanan analizó los libros de texto israelíes de historia, geografía y estudios cívicos para los grados 8 a 12 y llegó a una conclusión bastante similar a la de Bar-Tal: En los libros de texto israelíes, los palestinos siguen siendo representados como «Otros» malvados, y los israelíes como víctimas inocentes de la historia y las circunstancias.
Pero había otra dimensión importante en el estudio de Peled-Elhanan. Dado que todos los israelíes son llamados a filas para realizar el servicio militar obligatorio a los 18 años, Peled-Elhanan diseñó su estudio en torno a la pregunta concreta: «¿Cómo se representa en los libros de texto a Palestina y a los palestinos contra los que estos jóvenes israelíes tendrán que usar la fuerza?
Descubrió que los libros suelen calificar a los palestinos de «terroristas» y también «simplifican la historia» en beneficio de los israelíes.
Concluyó que los libros de texto israelíes priorizan «la creación de un pasado utilizable sobre la exactitud y a menudo aprovechan el pasado y lo manipulan para justificar el presente».
«Los libros -desafiando las pruebas reales- siguen presentando a los palestinos como los ‘matones’ y a los israelíes como las víctimas», escribió, y reflejan la opinión sionista-israelí de que «los palestinos no pueden ser vistos sino como un obstáculo o una amenaza que hay que superar o eliminar. Por tanto, sus historias, su sufrimiento, su verdad o sus rostros humanos no pueden incluirse en la narrativa».
En su libro Una nación bajo Israel, Hurley explicaba las consecuencias de ese adoctrinamiento a través del testimonio del educador israelí Shlomo Ariel, que se había reunido con 10 grupos, cada uno de ellos formado por 50 israelíes a punto de ingresar en el ejército, y había debatido con ellos su percepción de los árabes y sus actitudes hacia ellos.
«En cada grupo de discusión había unos pocos que proponían liquidar físicamente a los árabes, hasta los ancianos, las mujeres y los niños», citó Hurley a Ariel. «Recibieron favorablemente la comparación entre Sabra y Shatila (masacres en Líbano) y la destrucción nazi y dijeron con total franqueza que llevarían a cabo tal destrucción con sus propias manos sin inhibiciones ni remordimientos de conciencia. Ni uno solo expresó conmoción o reservas sobre estas declaraciones… Muchos apoyaron el apartheid según el modelo de Sudáfrica… En cada grupo, no había más de dos o tres poseedores de opiniones humanitarias y antirracistas.»

Han pasado varias décadas desde que Ariel mantuvo estas conversaciones con jóvenes reclutas israelíes y se enteró de que muy pocos de ellos ven a los palestinos como seres humanos. Sin embargo, la brutal guerra que se está librando en Gaza y los numerosos mensajes que vemos en Internet de jóvenes israelíes -incluidos muchos jóvenes reclutas- celebrando la carnicería, aplaudiendo a los militares y burlándose del sufrimiento palestino, demuestran que poco ha cambiado desde entonces.

Así que no, nadie debería escandalizarse de ver a niños israelíes cantando alegremente sobre el genocidio de los palestinos. Israel lleva muchas generaciones lavándoles el cerebro para que lo hagan.

Rifat Audeh es un activista de derechos humanos palestino-canadiense, cineasta galardonado y periodista freelance. Es uno de los supervivientes de la Flotilla de la Libertad de 2010, que intentó romper el bloqueo de Gaza.

II. Lo explica muy bien Gideon Levy en esta entrevista, en su tercer punto, la deshumanización. Hay un error de traducción en el subtitulado, por cierto. Cuando dice que protestaron las sociedades protectoras de animales por su comparación del trato de los israelíes a los palestinos con el trato a animales, subtitulan diciendo que fueron sociedades de defensa de los derechos humanos.
https://www.youtube.com/watch?

Observación de Miguel Candel:
Excepciones (raras) que confirman la regla (de la deshumanización de Israel):
En el bar de la Facultad de Filosofía de la UB, cuando aún estaba en Pedralbes, trabajaba un joven palestino que nos contó lo siguiente:
En el campamento de refugiados palestinos de Shabra los padres del chico regentaban un pequeño café, junto a la puerta del cual estuvo sentado durante bastante tiempo un mendigo ciego, al que los dueños del café socorrían regularmente con comida y bebida Pues hete aquí que, cuando los comandos israelíes y las milicias libanesas aliadas, dirigidas por oficiales del Tsahal, entraron en el campamento para cometer la conocida masacre, entre sus filas apareció el presunto mendigo ciego, con uniforme israelí, que ordenó tajantemente a los suyos que a los del café no les tocaran ni un pelo, como así fue. Eso sí, la familia tuvo que hacer las maletas, razón por la cual el chaval acabó aterrizando en España.

8. Antisionismo supone descolonización

No sé si la Palestina actual se parece más a la Argelia de los 60 o a los EEUU de finales del siglo XIX, es decir, si será posible la expulsión de los colonos pied-noirs o son ya una realidad irrebatible y, además, dominante. Estas autoras parecen apostar decididamente por la primera posibilidad, en la línea de otros artículos que hemos visto publicados en Ebb. https://www.ebb-magazine.com/

El antisionismo como descolonización
15-12-2023
Leila Shomali y Lara Kilani
A medida que las horribles escenas de Gaza se han ido grabando, publicando y reproduciendo en todo el mundo, la gente se ha visto sacudida por la acción y se ha volcado en el trabajo solidario. Esta oleada de activismo está alimentada por reacciones viscerales ante la desgarradora realidad del genocidio israelí que se está desarrollando en la escena mundial. Miles de personas se están dando cuenta de que el sionismo es un programa político de eliminación de los pueblos indígenas y de acumulación de recursos primitivos.
Muchos nuevos activistas y organizadores reactivados tratan de traducir sus respuestas emocionales en apoyo tangible. También buscan núcleos comunitarios, a menudo en forma de organizaciones, que se enfrenten al sionismo y al colonialismo, la causa fundamental de este genocidio. Lo sepan o no, los activistas buscan un espacio antisionista para sus esfuerzos organizativos. Por lo tanto, es exactamente el momento de proporcionar un debate honesto sobre algunas de las características esenciales de esta organización, firmemente arraigada en los principios de la liberación palestina y la descolonización, eliminando cualquier capa de confusión o misterio que pueda quedar. El objetivo de este ensayo es entablar la conversación pendiente con algunas sugerencias para que los individuos tengan en cuenta a la hora de buscar su espacio organizativo antisionista.
Si aceptamos, como hacen quienes tienen un mínimo conocimiento de la historia, que el sionismo es un proceso continuo de colonialismo de colonos, para acabar con el sionismo es necesario el antisionismo, que debe entenderse como un proceso de descolonización. El antisionismo como ideología descolonial se sitúa entonces correctamente como movimiento de liberación indígena. La consecuencia es doble. En primer lugar, la organización descolonial requiere que nos liberemos de las limitaciones de las estructuras de poder y conocimiento existentes e imaginemos un mundo nuevo y justo. En segundo lugar, esta interpretación aclara que los cuidadores del pensamiento antisionista son las comunidades indígenas que se resisten a la supresión colonial, y es de este análisis de donde deben fluir las estrategias, modos y objetivos de la praxis descolonial. En términos más sencillos: Los palestinos comprometidos con la descolonización, y no las ONG occidentales, son los principales autores del pensamiento antisionista. Escribimos esto como palestina y palestina-estadounidense que viven y trabajan en Palestina, y que han visto el impacto de los llamados «valores occidentales» y cómo el centrarse en el paradigma de los «derechos humanos» desbarata los esfuerzos descoloniales reales en Palestina y en el extranjero. Esto se lleva a cabo en favor de mantener el statu quo y ganar proximidad al poder, utilizando nuestros eslóganes vaciados de análisis histórico palestino.
La organización antisionista no es una noción nueva, pero hasta ahora el uso del término en los círculos organizativos ha estado plagado de malentendidos, definiciones vagas o se ha minimizado abiertamente. Algunos han descrito erróneamente el antisionismo como actividades o pensamientos que se limitan a criticar al actual gobierno israelí, lo que constituye una tergiversación peligrosa. Entender el antisionismo como descolonización requiere la articulación de un movimiento político con objetivos materiales y articulados: la restitución de los territorios ancestrales y la defensa del principio inviolable de la repatriación indígena y a través del derecho al retorno, junto con la deconstrucción de las estructuras sionistas y la reconstitución de marcos de gobierno concebidos, dirigidos e implementados por palestinos.
El antisionismo ilumina la necesidad de devolver el poder a la comunidad indígena y la necesidad de marcos de justicia y rendición de cuentas para las comunidades de colonos que han librado una sangrienta e implacable guerra de cien años contra el pueblo de Palestina. Significa que el antisionismo es mucho más que un eslogan.

Un movimiento de liberación

Dadas las implicaciones de definir el antisionismo, debemos reorientarnos en torno a él en el marco de un movimiento de liberación. Esto subraya la importancia estratégica del control sobre la narrativa y los principios del antisionismo en el contexto de los esfuerzos descoloniales globales. Como señala Steven Salaita en «Hamas is a Figment of Your Imagination», el sionismo y el sionismo liberal siguen influyendo en la forma de la resistencia palestina: «Los sionistas [tienen] un tipo de control retórico en la esfera pública: consiguen determinar la cultura del nativo; consiguen prescribir (y proscribir) los contornos de la resistencia; consiguen adjudicar el trabajo de la liberación nacional. Los palestinos están atrapados por la burda e interesada imaginación del opresor.»

Tenemos que recuperar nuestro derecho a la narración, y podemos utilizar el pensamiento antisionista como guía para la liberación. Debemos reclamar la praxis antisionista a quienes sólo la utilizarían como titular en un correo electrónico para recaudar fondos.

Aunque nuestra imaginación colectiva no ha articulado plenamente cómo sería una Palestina liberada y descolonizada, los contornos generales se han trazado repetidamente. Pregunten a cualquier refugiado palestino desplazado de Haifa, las tierras de Sheikh Muwannis o Deir Yassin: le dirán que una Palestina descolonizada es, como mínimo, el derecho de los palestinos a regresar a una unidad política autónoma desde el río hasta el mar.
Cuando los autoproclamados «antisionistas» utilizan retórica como «Israel-Palestina» -o peor, «Palestina-Israel»- nos preguntamos: ¿dónde creen que existe «Israel»? ¿En qué tierra se asienta, si no es Palestina? Esto no es más que un intento de legitimar un Estado colonial; el nombre que se busca es Palestina, sin necesidad de guion. Como mínimo, las formaciones antisionistas deberían suprimir el lenguaje que impone a los palestinos y a los aliados no palestinos la violencia del robo colonial.

La relación colonos/nativos

Comprender la relación colonos/nativos es esencial en la organización antisionista. Significa enfrentarse a la designación de «colono» en el sionismo de colonos-colonialismo, un estatus de clase que indica el lugar que ocupa cada uno en los sistemas de poder más amplios de los colonos-coloniales. El discurso antisionista debería cuestionar críticamente el (re)encuadre sionista de la historia a través de instrumentos coloniales, como los Acuerdos de Oslo y una excesiva dependencia de los marcos del derecho internacional, a través de los cuales diferencian a los colonos israelíes de Tel Aviv de los de los asentamientos de Cisjordania.
Sugerir que algunas ciudades israelíes son asentamientos mientras que otras no lo son perpetúa el marco sionista, otorgando legitimidad al control colonial según divisiones geográficas arbitrarias en Palestina, y dividiendo aún más la tierra en zonas dispares. El análisis antisionista entiende que los «colonos» no son sólo los residentes de asentamientos «ilegales» en Cisjordania como Kiryat Arba y Efrat, sino también los de Safad y Petah Tikvah. Pregunte a cualquier palestino que viva exiliado en Haifa; le dirá que los israelíes que viven en sus casas también son colonos.
La elección común de centrar los Acuerdos de Oslo, el derecho internacional humanitario y el paradigma de los derechos humanos por encima de las realidades sociohistóricas palestinas no sólo limita nuestro análisis y nuestras intervenciones políticas; restringe nuestra imaginación sobre qué tipo de futuro merecen los palestinos, dejando de lado las cuestiones de descolonización para convencernos de que son los nuevos y malos colonos de Cisjordania la fuente de la violencia. Los colonos legítimos, que residen dentro de los límites de las geografías palestinas robadas en 1948 como Tel Aviv y Jerusalén Occidental, son diferentes dentro de esta narrativa. Al igual que Rompiendo el Silencio, pueden ser iluminados aprendiendo el error de la violencia colonial llevada a cabo al servicio de los malos colonos. Supuestamente pueden incluso ser nuestros socios solidarios, todo ello sin tener que sacrificar ni una migaja de privilegio colonial ni denunciar la violencia sionista anterior a 1967 en ninguna de sus crueles manifestaciones.
Como resultado de esta línea de pensamiento, las organizaciones de solidaridad a menudo presentan a determinados israelíes -aquellos que renuncian a la violencia estatal al servicio de los colonos malos y su actual colonización de Cisjordania- en papeles de profesionales y pacificadores, situándolos en pie de igualdad intelectual, moral o de clase con los palestinos. No se reconoce el desequilibrio de poder inherente entre estos israelíes y los palestinos con los que pretenden solidarizarse, despojándoles de su condición de colonos. Se saca al colono del contexto histórico-político que le otorgó un estatus privilegiado en una tierra robada y se le da el poder de delimitar la experiencia palestina. Esto forma parte de la oclusión histórica de la narrativa sionista, que pasa por alto el contexto del colonialismo de los colonos para leer al colono como un individuo, y omite su condición de clase como colono.

Malinterpretar la «descolonización»

Es esencial señalar que los palestinos nunca han rechazado la indigeneidad judía en Palestina. Sin embargo, el movimiento de liberación ha diferenciado entre colonos sionistas y nativos judíos. Los palestinos han establecido un marco claro y racional para esta distinción, como en la Thawabet, la Carta Nacional de Palestina de 1968. El artículo 6 dice: «Los judíos que habían residido normalmente en Palestina hasta el comienzo de la invasión sionista serán considerados palestinos».
Cuando los individuos malinterpretan la «descolonización» como «el asesinato masivo o la expulsión de los judíos», a menudo es un reflejo de su propio enredo en el colonialismo o un resultado de la propaganda sionista. Perpetuar esta retórica es una malinterpretación deliberada del pensamiento palestino, que ha mantenido esta postura a lo largo de un siglo de organización autóctona.
Incluso después de 100 años de soportar limpiezas étnicas, comunidades enteras bombardeadas y líneas familiares enteras borradas, los palestinos nunca han llamado, como colectivo, a la matanza masiva de judíos o israelíes. El antisionismo no puede evitar emplear las definiciones histórico-políticas de «colono» e «indígena» en su discurso para enfrentarse a las lecturas ahistóricas del pensamiento decolonial palestino y a la propaganda sionista.

La versión sionista de «todas las vidas importan»
Como vemos, el colonialismo de colonos asegura la posición del colono, imbuyéndole de derechos, en este caso, un derecho divino de conquista. Como tal, el sionismo garantiza que los derechos de los colonos sustituyan a los de los pueblos indígenas a expensas de estos últimos. Sabiendo esto, el lema liberal «igualdad de derechos para todas las personas» requiere una consideración más profunda. En lugar de poner el énfasis en la deconstrucción del Estado colono y la violencia inherente al mismo, que sirve eternamente al colono en detrimento directo de las comunidades indígenas, el eslogan sugiere que los palestinos simplemente necesitan asegurarse más derechos dentro del violento sistema. Pero la «igualdad de derechos», en el sentido en que la entienden quienes corean esta frase, no vendrá de los intentos de rehabilitar un Estado de colonos. Sólo pueden garantizarse mediante la descolonización de Palestina, mediante la restitución material de tierras y recursos. Sin más discusión, el eslogan simplemente sirve como otro mecanismo del sionismo, uno que mantiene los derechos del colono en lugar de enfatizar la necesidad de restaurar los derechos de las comunidades indígenas, que durante mucho tiempo han sido víctimas de los derechos de los colonos.
Los antisionistas no pueden a la vez denunciar el colonialismo de colonos y el sionismo, y centrar su defensa en la afirmación de que los colonos deben tener derechos iguales e inmutables. Los sionistas quieren hacer creer que su Estado siempre ha existido, que los israelíes siempre han vivido en la tierra. Pero una breve referencia a la historia reciente nos recuerda que el antisionismo debe enfrentarse a los mecanismos en curso que impulsan materialmente el desarrollo de colonias en Palestina.
Sólo en 2022, las instituciones sionistas invirtieron casi 100 millones de dólares, trasladando a unos 60.000 nuevos colonos de Rusia, Europa del Este, Estados Unidos y Francia para ayudar a asegurar una mayoría demográfica y garantizar una presencia física en las tierras indígenas. Esto sólo se consigue manteniendo el desplazamiento forzoso de los palestinos y desplazándolos de nuevo violentamente, como vemos a diario, sobre todo en las zonas rurales de Cisjordania.
No hay legitimidad moral en la sugerencia de que estos colonos tienen «derecho» a vivir en tierras palestinas robadas, el robo mantenido por la fuerza, mientras no se hayan restablecido los derechos de los palestinos. En el discurso ético o filosófico dominante no existen teorías de la justicia que defiendan que una persona que ha robado algo pueda conservar legítimamente lo que ha tomado. El acto de robar, por
definición, viola los principios básicos de las teorías de la justicia, que hacen hincapié en la imparcialidad, la distribución equitativa de los recursos y el respeto de los derechos y la propiedad individuales.
Recordando a la gente que la descolonización no es una metáfora, algunos activistas con ciudadanía israelí, como Nadav Gazit y Yuula Benivolsky, han tomado la iniciativa de apoyar de forma tangible la liberación palestina y han renunciado a reclamar la ciudadanía de colonos. Cuando las ONG liberales defienden la «igualdad de derechos para todas las personas» sin más discusión sobre lo que esto significa, es la versión sionista de «todas las vidas importan», perpetuando -o en el mejor de los casos, no cuestionando- el mantenimiento de los sistemas de violencia contra los palestinos.
Una vez expuestos algunos de los conceptos y definiciones fundamentales relativos al sionismo y al antisionismo, podemos explorar algunas estrategias y tácticas esenciales de la organización antisionista.

Cambios estructurales para apoyar la liberación

Dado que el antisionismo requiere el desmantelamiento sistemático de las estructuras sionistas, este proceso puede incluir programas educativos y protestas, que sirven como actividades fundacionales. Sin embargo, es esencial tener cuidado con la organización de espacios y actividades que se conviertan en zonas de confort para los activistas, carentes del riesgo necesario y de desafíos significativos a las estructuras existentes de violencia sionista. La organización antisionista debe implicar una política estratégica y una reforma legal que apoyen la descolonización desde lejos, como por ejemplo centrarse en las leyes que permiten a las organizaciones benéficas internacionales financiar a las milicias de colonos israelíes y la expansión de los asentamientos. Después de todo, nuestro objetivo desde el exterior debe ser realizar cambios estructurales para avanzar en la descolonización, no simplemente cambiar el sentimiento público sobre Palestina.
Los enfoques descoloniales en el extranjero incluyen cambiar las estructuras internas de las instituciones que apoyan la colonización: organizaciones benéficas, iglesias, sinagogas, clubes sociales y otras instituciones donantes. Esto incluye entidades a las que muchos activistas internacionales están vinculados personal, profesional y financieramente, como las organizaciones sin ánimo de lucro con las que nos coordinamos y grandes instituciones donantes como la Open Society Foundation y la Carnegie Corporation de Nueva York.

En el contexto de Estados Unidos, las instituciones sionistas más amenazadoras son los partidos políticos atrincherados que funcionan para mantener el statu quo del imperio estadounidense, no los grupos Hillel de los campus universitarios ni siquiera las iglesias cristianas sionistas. Aunque la Liga Antidifamación (ADL) y el Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC) participan en formas de violencia que reprimen la liberación palestina y no deben ser minimizadas, es crucial reconocer que las instituciones más importantes en el contexto del colonialismo de colonos no son exclusivamente judías en su orientación o representación: el Partido Republicano y el Partido Demócrata en Estados Unidos hacen posiblemente más para fabricar el consentimiento público para la matanza de palestinos que la ADL y el AIPAC juntos. Incluso el Caucus Progresista y la mayoría del «Escuadrón» son culpables de esto.
Estos desafíos internos a las instituciones y comunidades a las que pertenecemos son, por definición, arriesgados y sacrificados, pero esenciales y liberadores. Requieren confrontación, y probablemente la denegación de apoyo y recursos materiales, para introducir el cambio. Como hemos visto en los últimos meses, la mera organización de protestas para presionar a los políticos sin la intención explícita de retirar el apoyo electoral y financiero a los partidos e instituciones políticas es fundamentalmente errónea. Tampoco asegura el resultado deseado: el 28 de noviembre de 2023, en medio del genocidio israelí de los palestinos en Gaza, los miembros de la Cámara de Representantes de EE.UU. votaron 421 a 1 (con el 1 no alineado con ningún movimiento de descolonización) para apoyar un proyecto de ley que equipara el antisionismo al antisemitismo. Los miembros del «Escuadrón» que no votaron a favor del proyecto de ley no votaron en contra.
Los políticos, los líderes de las organizaciones y las instituciones de financiación deben ver las consecuencias políticas reales de sus decisiones de apoyar el genocidio. La reticencia de la dirección ejecutiva de las organizaciones de solidaridad internacional a exigir responsabilidades a los cargos electos es una señal de alarma, ya que no podemos equilibrar nuestras lealtades entre la liberación y la conveniencia política temporal. El antisionismo requiere algo más que una organización política dirigida contra quienes mantienen intencionadamente la supremacía blanca a través del sionismo; requiere que apostemos nuestro acceso al poder para desmantelar los mecanismos de opresión. Debemos dejar de apostar por la longevidad del sionismo.
Cuando desvinculamos adecuadamente el sionismo del judaísmo y lo entendemos como un proceso de borrado indígena y acumulación de recursos primitivos, las formaciones políticas dominantes, la industria armamentística y el sector de la seguridad de alta tecnología se comprenden fácilmente como instituciones indispensables en el proyecto sionista más amplio. Estos organismos también se benefician materialmente del statu quo de la colonización sionista y, por tanto, ejercen su poder para mantenerlo. Esto forma parte de una función más amplia de estas formaciones para mantener la supremacía blanca, el imperialismo y el colonialismo a nivel mundial, sistemas que perjudican a todas las comunidades, aunque de forma desigual. Esto nos ayuda a reconocer que el sionismo no sirve para beneficiar al pueblo judío, aunque ésta no sea la razón principal por la que deberíamos abolirlo. Equiparar la seguridad y prosperidad de las comunidades judías mundiales con la salvaguarda de la violencia colonial es un argumento antisemita y falaz. Sostiene que para prosperar, las comunidades judías deben desplazar, dominar, encarcelar, oprimir y asesinar a los palestinos.
Esto se relaciona con la discusión anterior sobre la comprensión de los palestinos como autores y cuidadores del pensamiento decolonial antisionista. Debemos tener cuidado de no presentar el antisionismo como algo que pertenece exclusivamente a los activistas judíos o que requiere la iniciativa de organizaciones judías. Caracterizar el antisionismo como una práctica encabezada necesariamente por activistas judíos, en lugar de reconocerlo como una praxis decolonial dirigida a deconstruir las instituciones que mantienen la colonización de Palestina, desplaza el liderazgo decolonial palestino. Al hacer excesivo hincapié en el papel de las organizaciones judías, descentramos el conocimiento, la experiencia y los esfuerzos descoloniales palestinos en favor de organismos no palestinos. Se trata de un grave error. Tal fusión no sólo tergiversa los objetivos del antisionismo, sino que también contribuye inadvertidamente a la continuación de los sentimientos antisemitas al equiparar judaísmo y colonialismo.

Solidaridad audaz

En resumen, el antisionismo no es un eslogan, sino un proceso de descolonización y liberación. Los palestinos comprometidos con la resistencia contra el sionismo y el borrado son los cuidadores de este movimiento político. Ciudades como Tel Aviv y Modi’in son asentamientos, al igual que Itamar o Tel Rumeida en Cisjordania. La descolonización no implica el desplazamiento de todas las comunidades judías de Palestina; sin embargo, es crucial reconocer que no todos los individuos que se identifican como judíos son autóctonos de Palestina. Este marco básico debe ser articulado sin tapujos por las organizaciones antisionistas y sus aliados en su defensa. La organización antisionista debe avanzar hacia el desmantelamiento de las estructuras coloniales mediante el cambio de leyes y políticas de las instituciones y formaciones más esenciales para el proyecto de Estado israelí.

Este ensayo no es un manual exhaustivo, sino que inicia una conversación muy necesaria y presenta los principios centrales de la praxis antisionista. Estos principios no son negociables y representan algunos de los indicadores de la organización antisionista. Estos indicadores antisionistas no deberían estar esparcidos por correos electrónicos o publicaciones en las redes sociales que uno tiene que buscar, sino que deberían ser claramente evidentes en nuestro trabajo y análisis.
El compromiso de una organización con la solidaridad y la conceptualización de la resistencia debe ser transparente. Sus ideales deben estar claros tanto para los potenciales recién llegados como para sus donantes. Hemos visto demasiadas veces que las organizaciones ofuscan intencionadamente lo que defienden para relacionarse con una amplia masa de personas y, al mismo tiempo, resultar agradables a los donantes liberales. Utilizan un lenguaje vago sobre el futuro que imaginan, describiendo «la igualdad, la justicia y un futuro próspero para todos los palestinos e israelíes» sin un debate reflexivo sobre lo que necesitarán los palestinos para alcanzar esta prosperidad. El fenómeno del doble discurso, en el que se transmiten mensajes contradictorios a los simpatizantes de base y a los donantes financieros, es una táctica manipuladora para obtener beneficios institucionales o personales. Debe quedar claro desde el principio que los esfuerzos de un grupo tienen un objetivo final: del río al mar, Palestina será libre. El antisionismo y la solidaridad deben ser audaces. Los palestinos no merecen menos.
Agradecimientos: Queremos dar las gracias a Em Cohen y Omar Zahzah por su meticulosa edición y sus atentas sugerencias.
Leila Shomali y Lara Kilani
Leila Shomali es palestina, doctoranda en Derecho Internacional por la Universidad Maynooth de Irlanda y miembro del Colectivo Buen Pastor.
Lara Kilani es una investigadora palestino-estadounidense, estudiante de doctorado y miembro del Colectivo Buen Pastor.

Observación de José Luis Martín Ramos:
Yo no comparto la opción de la expulsión en masa. Una cosa es considerar que eso pueda producirse y otra defenderla; y no creo que sea sostenible desde una posición de izquierda de clase. Por otra parte la historia de Argelia es muy diferente a la de Israel. ¿Los pied-noir fueron expulsados o se marcharon?

CV: En el texto dejan claro que no tienen nada contra los judíos que ya vivían allí, y sus descendientes, entiendo. Pero Israel solo se puede mantener por el continuo aporte de emigrantes que siguen robando nuevas tierras. Básicamente, rusos y americanos. Creo que en ambos sitios tienen bastante espacio para volver -dicen que 700.000 ya lo han hecho-. O quedarse en Palestina, siempre que devuelvan las tierras robadas, claro. De todas formas, ahora mismo todo eso parece un poco lejano.

JLMR: Sigo. No acepto ni política ni moralmente la propuesta de una expulsión masiva; una propuesta que solo agrava el conflicto. No entiendo que eso se pueda aceptar por parte de quienes se identifican con una posición emancipatoria. No repetiré cual pienso que es la solución. Tan colonización ha sido la de Argelia como la de Sudáfrica, y en este último caso no hubo expulsión en masas. Tampoco para ser exactos lo hubo en el de Argelia; lo que se produjo fue una huida masiva, aunque no total (1 millón abandonó Argelia y 200.000 permanecieron en ella inicialmente). Las razones de la huída fueron varias: el recelo a que los argelinos no fueran capaces de gestionar el país, el rechazo a ser gobernados por la mayoría argelina, el miedo a la venganza,… Las situaciones concretas son distintas.
Una cosa es Israel, el Estado y otra cosa es la gente. No es lo mismo el fin del Estado de Israel y una expulsión en masa.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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