Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos (con una observación de Joaquín Miras)
Respondo ahora, de manera sintética. Los últimos escritos – en realidad dictados a sus secretarias- de Lenin, muy autocríticos, impactaron de lleno en el debate sobre el liderazgo a la previsible muerte de Lenin, de ahí la polémica en la que desde el primer momento están envueltos, y como que en realidad no son escritos sino dictados y transcripciones, eso dificulta el debate sobre su grado de autenticidad.
La cuestión de esa autenticidad ha afectado sobre todo a algunos de esos textos, no a todos. Ha afectado a las notas sobre el debate georgiano y la constitución de la URSS, temas que enfrentaron directamente a Lenin y Stalin y que, en las que en cambio Lenin y Trotsky estuvieron más cercanos. Pero, en cambio, no ha afectado a la serie de notas sobre la Inspección Obrera y Campesina, que desembocaron en el último «artículo» de Lenin «Más vale poco y bueno», que es una muy dura crítica al estado del aparato soviético -extensible al del partido- y a la pretensión de construir ese estado con falacias ideológicas como la de la «cultura obrera».
El texto más problemático, por lo directo de las referencias personales, es la carta sobre los principales componentes de la dirección del partido (Stalin, Trotsky, Bujarin, Piatakov, Kamenev, Zinoviev), en la que se invita a apartar a Stalin de la secretaria general del PCR(b). El texto supuestamente dictado por Lenin fue entregado por Krupskaia en forma de texto mecanografiado, sin ningún tipo de firma de Lenin, a Zinoviev a finales de mayo de 1923, después del XII Congreso del PCR (b), por más que una de las secretarias de Lenin afirmó que había sido tomado al dictado entre el 24 y el 25 de diciembre (anotó en el registro de secretaria que Lenin le había dictado, con muchas dificultades, algo que le dijo que debía quedar en secreto, estrictamente confidencial). Kotkin, apoyándose en Sajarov, señala que algunos temas del texto habían aparecido en el debate congresual. Sajarov rechaza por completo la autenticidad de esa carta, y Kotkin, no sin considerar que también podría corresponder a opiniones emitidas por Lenin -no necesariamente en forma de aquella carta-, se inclina a aceptar la verosimilitud de la interpretación de Sajarov, considerando que en realidad todo ello podría haberse debido a una iniciativa de Krupskaia.
No hice mucho caso a la tesis de Sajarov, pero ante la posición de Kotkin he pensado que sería conveniente darle alguna vuelta al asunto. En ello estoy, aunque solo en la primera vuelta. Dada la deficiencia documental es posible que este sea uno más de los debates interminables, sin posibilidad de que se cierre de manera concluyente.
Por ahora no puedo decir mucho más.
Observación de Joaquín Miras:
Muchas gracias, José Luis, muy detallado, dentro de la complejidad del asunto.
Creo haber leído que entre el equipo de asistentes técnicos que rodeaban a Lenin, secretarias etc. había agentes de varios o muchos de los dirigentes del partido.
Bueno, por favor, no dejes de explicarnos las conclusiones a las que llegues.
Comentario de José Luis Martín Ramos:
Entre ellas la mujer de Stalin, Nadezhda Alilúyeva. El grupo de secretarias y asistentes que tenía Lenin estaba a las órdenes del Politburó; como le espetó una vez a una de ellas Lenin: no sé si el politburó sigue instrucciones de los médicos o los médicos las siguen del politburó.
En cualquier caso, Krupskaya tenía plena independencia y su preocupación era salvaguardar el poder-autoridad de Lenin, disminuido de hecho por su enfermedad.