Mundo Obrero, 17/1/2024. “Se acabaron las llamadas a la libertad y la democracia. La guerra y armar a otros países ayuda a los negocios, mantiene empleos y crea beneficios para EE. UU. Los muertos están lejos y no son suyos.”
Llevamos casi dos años contándonos que nuestro papel, el de España, el de la UE, el de Estados Unidos y el de la OTAN, en la guerra de Ucrania es en defensa de la libertad y democracia de los ucranianos y del derecho internacional. Pues bien, ahora que el presidente Joe Biden está teniendo problemas para conseguir el dinero necesario para seguir financiando esa guerra, ha recurrido al verdadero motivo para intentar convencer a los políticos reticentes de su país.
Sucedió al instar al Congreso estadounidense a aprobar miles de millones en nuevos fondos para comprar bombas y otras armas y equipo bélico para Ucrania e Israel. Su argumento, hasta ahora inédito, ha salido a la luz, es el negocio armamentístico para Estados Unidos; se acabaron las llamadas a la libertad y la democracia.
Estas fueron sus palabras: “Enviamos equipos a Ucrania que están en nuestros arsenales. Y cuando usamos el dinero aprobado por el Congreso, lo usamos para reabastecer nuestras propias reservas, nuestros arsenales, con nuevos equipos. Equipos que defienden a Estados Unidos y están hechos en Estados Unidos”. Y añadió “misiles Patriot para baterías antiaéreas hechos en Arizona; municiones de artillería fabricadas en 12 Estados a través del país [incluyendo] Pensilvania, Ohio, Texas”.
El secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, reveló que alrededor del 90 % de los fondos estadounidenses destinados a la ayuda militar a Ucrania en realidad se quedaron en el país norteamericano y se enviaron a su complejo militar-industrial.
«Si nos fijamos en las inversiones que hicimos en la defensa de Ucrania […] el 90 % de la asistencia de seguridad que hemos proporcionado en realidad se ha gastado aquí en EE.UU. con nuestra manufactura, con nuestra producción», afirmó en una rueda de prensa conjunta con el secretario de Asuntos Exteriores del Reino Unido, David Cameron.
Ahora la nueva solicitud de asistencia militar de más de 100.000 millones de dólares adicionales para Ucrania e Israel solicitada por la Casa Blanca incluye más de 50.000 millones en contratos militares estadounidenses, beneficiando a empresas en casi los 50 Estados.
Así de claro lo contaba el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, ante los periodistas al explicar que otorgar asistencia militar a Ucrania ha “frenado el avance de Rusia en Ucrania, ayudado a Ucrania a lograr victorias militares significativas… y, ha servido para revitalizar nuestra propia base industrial de defensa, ha impulsado y ampliado líneas de producción y apoyado a empleos bien remunerados a través del país”.
El razonamiento es claro, la guerra y armar a otros países ayuda a los negocios, mantiene empleos y crea beneficios para Estados Unidos. El detalle de que detrás de eso está la muerte de cientos de miles de personas es irrelevante, sobre todo porque no son estadounidenses.
Dedicarse a fabricar armas para que se maten otros es una gran oportunidad. Marc Thiessen, exasesor del senador conservador Jesse Helms, y ahora columnista del Washington Post lo explicaba así: “También están creando empleos y oportunidades para proveedores locales, tiendas, restaurantes y otros negocios que apoyan las fábricas que producen las armas”.
En conclusión, como lo de salvar a Ucrania ya no se lo creía nadie, entre otros motivos, porque nunca a Estados Unidos le ha preocupado salvar a ningún país ni a ninguna democracia, han pensado que lo más efectivo para conseguir los apoyos políticos estadounidenses al envío de armas era decir la verdad. Ya se sabe que en Estados Unidos prefieren que sus gobernantes sean asesinos antes que mentirosos.
Ahora me queda la duda del caso español. ¿Nosotros destinamos presupuesto y enviamos armas para que se maten en Ucrania porque también ganan dinero nuestras empresas de armamento o solo porque nos lo manda Estados Unidos?
https://mundoobrero.es/2024/01/17/la-verdadera-razon-de-la-ayuda-militar-a-ucrania/