Miscelánea 8/03/2024

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Nueva cultura de la Tierra.
2. Antisemitas.
3. Otro análisis de las elecciones en Pakistán.
4. Día de los libros rojos.
5. Balance militar de dos años en Ucrania y perspectivas (con observación de Joaquín Miras).
6. Otra intervención de Arundhati Roy sobre Gaza.
7. Resumen de la guerra en Palestina, 7 de marzo.
8. El leninismo de Chávez.
9. Más sobre dialéctica y filosofía de la ciencia.

1. Nueva cultura de la Tierra

La introducción de Yayo Herrero a un libro publicado por Ecologistas en Acción, Nueva cultura de la Tierra. Termina con una cita de Bruno Latour, por cierto. 😀

https://attac.es/nueva- 4 Mar 2024

Nueva cultura de La Tierra. Introducción al libro

Traemos aquí el prólogo de Yayo Herrero al libro de Ecologistas en Acción Nueva cultura de La Tierra. Éste, junto con la introducción a este esencial libro están disponibles en Ecologistas en Acción.

Aprender a habitar la Tierra

Dice Isabelle Stengers que estamos viviendo el tiempo de la Intrusión de Gaia, ese momento en el que la política, la economía y las sociedades, quieran o no, nunca más podrán de dejar de tener en cuenta que existe la naturaleza.

Se niegue o no, el desbordamiento de los límites físicos se hace presente en forma de calentamiento global, de declive de energía y materiales, de pérdida de biodiversidad, de deterioro territorial y ecosistémico, de dificultades en el suministro de bienes esenciales para el sostenimiento de la economía tal y como la conocemos, de alteración del ciclo del agua… Hoy, afloran por todas partes las consecuencias del encontronazo entre los modos de vivir, producir y consumir propios de las sociedades eufóricamente desarrollistas, ultratecnificadas, petrodependientes y energívoras, y los procesos que permiten sostener la vida, la humana y la no humana. Gaia se ha convertido en un agente político al que no se puede extorsionar, con el que no se puede negociar.

En 2022 se cumplió medio siglo desde la publicación del Informe Meadows sobre los límites al crecimiento y los escenarios de futuro que aquel informe planteaba son ya nuestro presente. Tras decenios de promesas del llamado desarrollo sostenible, los problemas ecológicos y sociales, no solo no se han resuelto, sino que más bien se han agudizado. En un planeta Tierra translimitado y en plena revolución térmica y biofísica, el incremento de la extracción, de la generación de residuos y de la presión sobre los bienes de la naturaleza empuja hacia a escenarios que la comunidad científica califica de riesgo de colapso ecológico y aboca, se quiera o no, a una profunda transformación de las sociedades fosilistas y mundializadas en la que se ha desenvuelto nuestra vida en el último siglo.

Ahora, como se señala en la introducción Nueva Cultura de la Tierra, la obra que tengo la suerte de prologar, son ya evidentes las consecuencias de vivir bajo un orden económico, político y cultural que ha declarado la guerra a la vida: incertidumbre climática, escasez ligada al uso irracional de bienes finitos, vulneración de la protección social y degradación de la democracia —que afectan asimétricamente en función de la clase, de la edad, del género, de la procedencia—, recortes de derechos sociales y económicos adquiridos con esfuerzo, guerras, migraciones forzosas y expulsión. Se está desencadenando una quiebra de la razón humanitaria, la erosión de valores que, como los Derechos Humanos, la democracia, la justicia o la paz, constituyen algunas de las principales conquistas éticas, sociales y culturales. Eclosionan diferentes formas de necropolitica que defienden, explícitamente o a través de los hechos, salidas misóginas, racistas, coloniales y violentas, que decretan que hay vidas que son desechables.

Bajo la lógica capitalista, la crisis ecosocial se encara dando una patada hacia delante y desentendiéndose de las duras consecuencias que tiene sobre el conjunto de todo lo vivo. Se intensifica el extractivismo y la apropiación de bienes y recursos y el aumento de los residuos y la contaminación. Se extreman la violencia sobre los territorios que fueron usados como mina y vertedero y aumentan las dinámicas de explotación y expulsión de personas y otros seres vivos. En algunos países, ya, el transporte, los sistemas energéticos o de alimentación presentan niveles de quiebra que amenazan con convertirlos en su conjunto, o en zonas de los mismos, en estados fallidos o en zonas de sacrificio. En otros, los costes de la calefacción, la vivienda, la movilidad o la alimentación se disparan y cada vez más personas encuentran dificultades para cubrir las necesidades más básicas para una vida decente… Algunos niegan la crisis y otros prometen pintarlo todo de verde sin cambiar el orden social y económico. Unos y otros mienten.

¿Cómo es posible que una sociedad que se autodenomina sociedad del conocimiento, una sociedad tan orgullosa de sus logros, haya construido y denominado desarrollo a un orden social que destruye las condiciones que le permiten existir?

La cultura occidental ha aprendido a mirar la Tierra desde fuera y por encima, como si no dependiese de ella y fuese solo un enorme almacén de recursos inagotables. El relato fundacional judeocristiano, narra la desgracia de un ser humano expulsado del paraíso. Exiliado a una tierra hostil, obligado a someterla para poder sobrevivir, a expiar el pecado de comer los frutos del paraíso que le habían sido prohibidos, a vagar en un permanente intento de retorno al Edén.

Vivir en la Tierra es un castigo y fugarse de ella y sus límites una pulsión, un deseo, un derecho. Fugarse a los mundos de Disney, a los macrocentros comerciales, a los parques temáticos, a los resorts turísticos, a las urbanizaciones-fortaleza, a las redes sociales, a las casas de apuestas, a otros planetas…

Los seres humanos occidentales, autodespojados de la condición terrícola, no somos capaces de comprender nuestro propio lugar en el universo y nuestra posición relativa respecto a la de otros seres vivos o los ciclos naturales. La forma de conocer y de organizar la vida en común, apostataron de la insoslayable inserción de lo humano en la trama de la vida. La fantasía de un planeta inagotable alimentó la promesa de poder vivir sin la obligación de depender de la Tierra, sin la constricción de los límites biofísicos, sin la vulnerabilidad que se deriva de vivir encarnados en cuerpos vulnerables y mortales, sin tener que hacernos cargo de otros. Las consecuencias de vivir sin anclajes en la tierra y los cuerpos han recaído sobre los territorios, los ecosistemas, las mujeres, los sujetos colonizados y los seres vivos no humanos.

Son diferentes los nombres que se le asignan al momento que vivimos: largo declive, mutación, colapso, desbordamiento… Puede haber aproximaciones distintas, pero casi todo el mundo que trabaja en torno a la crisis ecosocial y sus consecuencias, coincide en que estamos viviendo ya el desmoronamiento de un sistema económico y social que ha identificado bienestar con crecimiento productivista e industrialista, con la aplicación intensiva de tecnologías duras, con el uso desmedido de recursos naturales finitos y la producción de armas de destrucción masiva.

En un contexto de translimitación biofísica, las sociedades globalmente tendrán, quieran o no, que vivir con menos energía, minerales y bienes de la Tierra y, además, deberán hacerlo en medio del caos climático. Pero siendo verdad que se decrecerá materialmente por las buenas o por las malas, el cómo se surfee esa inevitable reducción material no está predeterminado ni escrito.

Este libro habla de una nueva cultura que nos puede ayudar a encarrilar esa inevitable contracción de la economía, construyendo, a la vez, un proyecto político liberador y emancipador que no deje a nadie atrás y permita mirar el presente y el futuro con esperanza y compromiso.

No se pueden hacer las paces con Gaia y, a la vez contemporizar con la lógica fantasiosa y sacrificial del capitalismo. Solo echando el ancla en la Tierra podemos conseguir reorientar este vivir triste y desesperanzado.

La condición previa es abandonar una cultura que rehuye el conflicto y mira hacia otro lado cuando se hacen evidentes la violencia, el despojo, la explotación y el ecocidio.

No es fácil mirar cara a cara la realidad. Requiere atravesar el duelo que provoca la constatación del fracaso de las promesas de la triada progreso, tecnología y capital a la hora de garantizar la felicidad y la dignidad a todas. Hay que hacer ese duelo porque la suficiencia, el reparto y el cuidado de todo lo vivo —cuestiones centrales para encarar con bien el inevitable decrecimiento de la esfera material de la economía— solo se convierten en horizontes deseables si hay consciencia de la finitud, la vulnerabilidad y los riesgos que se corren de no cambiar. El capitalismo es droga dura y desengancharse supone pasar el mono. Con amigas es mucho más fácil.

Una transición es, según el diccionario, la acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto. Vamos a llamar Transición Ecológica Justa a la reorganización compartida, planificada y deseada de la vida en común, de modo que el objetivo que la guíe sea el compromiso con la garantía de condiciones dignas de existencia para todas las personas, con plena consciencia de que ese derecho ha de ser satisfecho en un planeta con límites ya superados, que compartimos con el resto del mundo vivo y que estamos obligados a conservar para las generaciones más jóvenes y las que aún no han nacido.

La Transición Ecológica Justa es un ejercicio de corresponsabilidad política que se basa en el reconocimiento de la gravedad del momento que atravesamos, en el conocimiento e interiorización de las causas estructurales y en la voluntad firme y compartida de dar pasos valientes y urgentes hacia políticas y economías resilientes, es decir, que posibiliten una vida buena para todas las personas y que, insistimos, tendrán que funcionar con menos energía, menos materiales y menos recursos naturales, y estar adaptadas a un contexto de cambio climático.

La Transición Ecológica Justa es el esfuerzo que ha de hacer una sociedad que aspire a vivir bien. Cierto es que quienes tienen más de lo que les corresponde han de aprender a vivir con menos energía, minerales o bienes materiales, pero si pensamos en vidas con derechos básicos económicos y sociales cubiertos, con tiempo disponible, derecho al descanso, cuidados compartidos y riqueza relacional, la vida de la mayoría será, sin duda, mejor. Siempre habrá quien prefiera seguir conservando e incrementando ganancias por encima del bien de los demás, incluso del de sus propios hijos. De estas personas, una sociedad que aspire a vivir con dignidad tendrá que aprender a defenderse.

Si atendemos a los datos que ofrece la comunidad científica y a lo que muchas personas podemos ver con nuestros propios ojos, esforzarse por decrecer globalmente en lo material, repartir, frenar y proteger es hacer un ejercicio de puro sentido común que, sin embargo, choca frontalmente contra los mitos más profundos de nuestro orden social, unas creencias tan arraigadas que han pasado a sustituir la propia realidad y que incapacitan para responsabilizarse, minimizar y adaptarse a las consecuencias del cambio provocado.

El gran reto de la transición ecológica justa es la reorientación de las aspiraciones de la sociedad. Es preciso imaginar, construir y consensuar horizontes de deseo que sean conscientes de la realidad material en la que han de proyectarse. Es por ello, que una de las mayores dificultades para La Transición Ecológica Justa es la enorme transformación cultural que se requiere para quererla.

Conseguir este propósito requiere cambiar la persecución de una despilfarradora e insostenible abundancia material dentro de un régimen que expulsa jirones de vida humana y no humana, con hambre permanente de tiempo y miedo al desempleo, a la precariedad, al empobrecimiento y los otros, por el deseo de vida en una sociedad suficiente en lo material, con alta riqueza relacional y comunitaria y abundancia de tiempo.

¿Puede una sociedad de seres humanos que habitan la Tierra como si no perteneciese a ella aprender a ser terrícola?

El sentido de este libro, Nueva cultura de la Tierra, es balizar este camino. Es fruto del trabajo del Área de Educación de Ecologistas en Acción, un grupo legitimado por sus más de veinte años de pensamiento e influencia en la cultura y la educación. En esta ocasión es Charo Morán, parte del grupo, ecóloga, educadora y una buena amiga, la que compila el resultado del trabajo colectivo de la comisión.

Los contenidos de este libro destilan y profundizan producciones y prácticas anteriores como Educación Ecológica. El currículum oculto de los libros de texto (2006); Cambiar las gafas para mirar el mundo. Hacia una cultura de la sostenibilidad (2011) o 99 Preguntas y 99 Experiencias (2015). Las propuestas que realiza han sido contrastadas durante los últimos años en una multitud de cursos, encuentros, conferencias y conversatorios con colectivos y personas de naturaleza muy diversa (asociaciones vecinales, movimientos de renovación pedagógica, centros sociales, administraciones públicas, etc.). Es un material valioso, no solo para docentes y personas dedicadas a la educación, sino para los movimientos sociales y, en general, la sociedad organizada.

La Nueva Cultura de la Tierra es una propuesta que pretende ayudar a la conformación de personas que se quieran y respeten a sí mismas, capaces de organizarse con otras para construir comunidades justas y equitativas y conscientes de ser parte de la trama de la vida. El Área de Educación de Ecologistas en Acción propone apoyar esta cultura sobre los siguientes puntales:

• Decrecer en el uso de materiales y energía. Porque nuestro planeta tiene límites ya superados y resulta urgente afrontar este decrecimiento desde la suficiencia. La suficiencia es un derecho y una obligación. El derecho a que todas las personas tengan lo suficiente y la obligación de que nadie tenga más de lo que le corresponde para posibilitar el bienestar de todas.

No hay forma de satisfacer las necesidades en solitario y por tanto la tarea de decrecer con justicia es un ejercicio de redistribución que hay que hacer en común. Precisamente para los sectores de la sociedad más empobrecidos y precarios, una Transición Ecológica Justa es la única forma de tener esperanza y estar a salvo.

• Construir equidad social y comunidad. Porque la Transición Ecológica Justa es sobre todo una cuestión de redistribución y justicia, entre humanos y humanas y con las otras especies. No redistribuir activamente supone agravar escenarios ya evidentes de desigualdad, violencia y destrucción de condiciones de vida. Si no redistribuimos atendiendo a las necesidades, el mercado aplicará su particular ley de racionamiento: si tienes dinero pagas lo que necesitas o deseas y si no, pasas sin lo necesario y vives una vida precaria. Afrontar la crisis ecosocial supone comprometerse con las condiciones de vida buena para todas y todos.

• Mantener la biodiversidad. Porque la diversidad es un patrón sistémico de la vida y precisamente en momentos de riesgo, la biodiversidad y la ideodiversidad son un seguro para la supervivencia digna.

• Vivir de sol actual. Porque la vida se sostiene gracias a la fotosíntesis y a la energía del sol. Los combustibles fósiles han dopado la economía y ello ha permitido crear una especie de burbuja fosilista que ahora sería preciso desinflar de forma controlada antes de que estalle o se vacíe de forma alocada y violenta, como cuando soltamos abruptamente la boquilla de un globo repleto de aire. Ser consciente de que viviremos de las energías limpias y renovables, pero en un contexto de mucho menor uso de energía es crucial para poder transformar nuestra cultural.

• Cerrar los ciclos de materiales. En la naturaleza los minerales existen en una cantidad determinada, si han durado millones de años es porque existe un poderoso proceso de reciclaje que los vuelve a introducir en los ciclos. Por eso, en la naturaleza no existe el concepto de basura: todo se recicla y es objeto de un uso posterior. Si queremos seguir con vida, respetar este proceso es imprescindible.

• Poner la vida en el centro priorizando su cuidado. Cuando hablamos de sostenibilidad, lo fundamental es tener muy claro lo que se ha de sostener. Se ha de sostener la vida de los humanos y humanas con respeto al resto del mundo vivo. No hay que sostener el planeta, que se sostiene solo. Hay que sostener la vida humana, que no se mantiene sola y ello implica aprender a habitar la Tierra de una forma diferente. Se trata de que la economía, la política y el funcionamiento de las sociedades tengan como prioridad, por encima de cualquier otra, el cuidado de la vida. La economía feminista, la economía ecológica y los ecofeminismos constituyen una filosofía de vida y una transformación profunda de las prioridades con las que construimos las economías, la política y la vida cotidiana.

La tarea por delante es ingente. Requiere nada menos que disputar los conceptos hegemónicos de producción, bienestar, seguridad y de libertad; de reconocer la ecodependencia y la dimensión relacional de la vida humana; de desvelar la fantasía de la individualidad; así como realizar una urgente alfabetización ecosocial que permita que se comprenda la situación de emergencia y la necesidad de la urgente transición ecológica.

• Imaginar cómo construir un futuro viable. Porque para mirar el futuro cargados de esperanza, confianza y fuerza, es preciso prefigurarlo, construir e imaginar utopías – que no fantasías tecnológicas – que permitan saber hacia dónde dirigirse. La memoria, la imaginación y la creatividad son imprescindibles en momentos de cambio. Quedan muchísimas soluciones por construir y todas las personas son necesarias para hacer las paces con la Tierra y entre ellas. El Área de Educación de Ecologistas en Acción te propone, os propone, que os convirtáis en albañiles y arquitectas del cambio.

Hacerse cargo de la crisis ecológica y, simultáneamente, garantizar las condiciones de vida de todas las personas implica asumir los conceptos de límite (relacionado con el ajuste a la realidad material de nuestro planeta), ecodependencia (que obliga a hablar de ciclos, biodiversidad y resiliencia), necesidades (que reconoce a los humanos y humanas como interdependientes), redistribución (que nos permite mantener la esperanza de  satisfacción de las necesidades para todas las personas en un contexto de contracción material), lo común (que pone en el centro el debate y la búsqueda de acuerdos para conseguir esa transición), urgencia (que llama la atención la dinámica acelerada de la crisis ecosocial y sus consecuencias), precaución (que tiene en cuenta que la transición se llevará a cabo en un contexto plagado de contingencias imprevistas) e imaginación (crucial para construir horizontes de deseo compatibles con el contexto ecológico en el que han de ser materializados).

El propósito de la puesta en marcha de un proyecto centrado en la construcción de una sociedad igualitaria y democrática, en la que todas las personas se sientan a salvo, es estimulante y motivador. Este libro es una apuesta contra la crispación, el cansancio, el abandono, la desconfianza, el odio, la tristeza o el pánico que se extienden entre la población.

Es una reivindicación del buen vivir y de la alegría, de la cooperación y del apoyo mutuo, de la resistencia contra la explotación y el abuso, del sentido de pertenencia a la comunidad y a la Tierra de la que dependemos colectivamente.

Es un compromiso con la igualibertad, que diría Jorge Riechmann, entre personas. Con la voluntad de hacernos cargo, de forma corresponsable, de las necesidades de la infancia y su futuro, de las personas mayores, de la juventud, de las mujeres, de las personas migradas y de las que sufren racismo, de las diversas funcionales o de quienes no se integran en las sexualidades normativas.

Un compromiso con una sociedad que no abandona ni deja solas a quienes más lo necesitan. Una sociedad capaz de comprometerse también con sus ríos, sus bosques, sus animales y sus montañas… Con los territorios y la vida que albergan, que hacen posible que seamos, y que tendrán que durar para que quienes vengan detrás puedan tener opciones para ser.

La Nueva Cultura de la Tierra apunta ideas para intentar trazar ese camino. Y para transitarlo, a la vez que se traza. Ojalá que sus páginas, cuidadas, claras y pedagógicas, que sus esquemas, cuadros e infografías constituyan una buena pista para aterrizar.

Para reaprender, como dice Bruno Latour, a habitar la Tierra.

2. Antisemitas.

Es muy cansino tener que explicar siempre que somos antisionistas, no antijudíos, y mucho menos antisemitas, pues somos propalestinos, que es lo que son, pero nuestra basura en la política y el periodismo nos obliga a insistir. Enésimo artículo de Jonathan Cook sobre la cuestión. https://www.middleeasteye.net/

Cómo la «lucha contra el antisemitismo» se convirtió en un escudo para el genocidio de Israel.
Las capitales occidentales ya no tratan a Israel como un Estado, un actor político capaz de masacrar niños, sino como una causa sagrada. Así que cualquier oposición tiene que ser una blasfemia
Por Jonathan Cook 7 de marzo de 2024Z
Si uno lee los medios de comunicación establecidos, podría llegar a la conclusión de que Israel y sus más fervientes partidarios están librando una seria batalla para hacer frente a una aparente nueva oleada de antisemitismo en Occidente.
En un artículo tras otro, se nos cuenta cómo Israel y los organismos de liderazgo judíos occidentales exigen nuestra preocupación, e indignación, por el aumento de los incidentes de odio antijudío. Organizaciones como la Community Security Trust en el Reino Unido y la Anti-Defamation League en Estados Unidos elaboran largos informes sobre el incesante aumento del antisemitismo, especialmente desde el 7 de octubre, y advierten de que es urgente actuar.
Sin duda, existe una amenaza real de antisemitismo, y como siempre procede en gran medida de la extrema derecha. Las acciones de Israel -y su falsa pretensión de representar a todos los judíos- sólo contribuyen a avivarlo.
Este pánico moral es claramente interesado. Desvía nuestra atención de las pruebas acuciantes y demasiado concretas de que Israel está cometiendo un genocidio en Gaza, un genocidio que ha masacrado y mutilado a muchas decenas de miles de inocentes.
En su lugar, desvía nuestra atención hacia tenues afirmaciones de una crisis de antisemitismo cada vez más profunda, cuyos efectos tangibles parecen limitados y cuyas pruebas son claramente exageradas.
Después de todo, el aumento del «odio a los judíos» es casi inevitable si se redefine el antisemitismo, como han hecho recientemente los funcionarios occidentales a través de la nueva definición de la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto, para incluir la antipatía hacia Israel, y en un momento en el que Israel parece, incluso para el Tribunal Mundial, estar llevando a cabo un genocidio.
La lógica de Israel y sus partidarios es más o menos la siguiente: mucha más gente de lo habitual expresa su odio hacia Israel, el autoproclamado Estado del pueblo judío. No hay razón para odiar a Israel a menos que se odie lo que representa, es decir, a los judíos. Por lo tanto, el antisemitismo va en aumento.
Este argumento tiene sentido para la mayoría de los israelíes, para sus partidarios y para la inmensa mayoría de los políticos occidentales y los periodistas de carrera. Es decir: los mismos que interpretan los llamamientos a la igualdad en la Palestina histórica – «del río al mar»- como exigencias de un genocidio contra los judíos.
La cantante Charlotte Church, por ejemplo, fue acusada de antisemitismo por todos los medios de comunicación del establishment tras un «cántico propalestino» para recaudar fondos para los niños de Gaza que mueren de hambre por el bloqueo israelí. La canción ofensiva incluía la letra «From the river to the sea» (Del río al mar), que pedía la liberación de los palestinos de décadas de opresión israelí.
El fin de semana, el canciller Jeremy Hunt volvió a sugerir que las marchas que pedían un alto el fuego eran antisemitas porque supuestamente «intimidaban» a los judíos. De hecho, los judíos ocupan un lugar destacado en esas marchas. Se refería a los sionistas que excusan la matanza en Gaza.
Del mismo modo, tras la aplastante victoria electoral de George Galloway «por Gaza» en Rochdale la semana pasada, un periodista de la BBC reprendió al ex diputado laborista Chris Williamson por utilizar la palabra «genocidio» para describir las acciones de Israel.
Al reportero le preocupaba que el término «pudiera ofender a algunas personas», a pesar de que el Tribunal Mundial consideró plausible la acusación de genocidio.

Un fenómeno aberrante

Pero la ambición de estos fanáticos de Israel es mucho más profunda que la mera desviación. Parece que los dirigentes israelíes y la mayoría de sus ciudadanos no se avergüenzan de su genocidio, como tampoco lo hacen sus patrocinadores extranjeros.
Si mis noticias en las redes sociales sirven de guía, la matanza de Gaza no desconcierta a estos apologistas, ni siquiera les hace reflexionar. Parecen deleitarse con su apoyo a Israel mientras el mundo observa horrorizado.
Cada cuerpo ensangrentado de un niño palestino, y la indignación que provoca en los espectadores, alimenta su arrogancia. Se atrincheran, no retroceden.
Parecen encontrar una extraña tranquilidad -incluso consuelo- en la ira y la indignación del público en general ante la extinción de tantas vidas jóvenes.
Es un reflejo muy preciso de la reacción de los propios funcionarios israelíes al veredicto de la Corte Internacional de Justicia de que existe un caso plausible de que Israel está cometiendo genocidio en Gaza.
Muchos observadores supusieron que Israel trataría de aplacar a los jueces y a la opinión mundial moderando sus atrocidades. No podían estar más equivocados. Al desafiar al tribunal, Israel se volvió aún más descarado, como atestiguan su espantoso asalto al hospital Nasser el mes pasado y su ataque letal contra palestinos que luchaban por alcanzar un convoy de ayuda la semana pasada.
Los crímenes de guerra de Israel -difundidos en todas las plataformas de las redes sociales, incluso por sus propios soldados- están aún más a la vista que antes de la sentencia del Tribunal Mundial.
Este fenómeno necesita una explicación. Parece macabro. Pero tiene una lógica interna que arroja luz sobre por qué Israel se ha convertido en una muleta emocional para muchos judíos, tanto dentro del país como en el extranjero, así como para otros.
No se trata sólo de que los judíos y no judíos que suscriben firmemente la ideología del sionismo se identifiquen con Israel. Es algo aún más profundo. Dependen totalmente de una visión del mundo -cultivada durante mucho tiempo en ellos por Israel y por sus propios líderes comunitarios, así como por los establecimientos occidentales que se dedican a la extracción de petróleo- que sitúa a Israel en el centro del universo moral.
Se han visto arrastrados a lo que más bien parece una secta, y una muy peligrosa, como revelan los horrores de Gaza.

Escollo, no santuario

La afirmación que han interiorizado -que Israel es un santuario necesario en una futura época de problemas frente a los impulsos genocidas supuestamente innatos de los no judíos- debería haberse derrumbado sobre sus cabezas en los últimos cinco meses.
Si el precio de la tranquilidad -de tener un refugio «por si acaso»- es la matanza y mutilación de muchas decenas de miles de niños palestinos y la lenta inanición de cientos de miles más, entonces no merece la pena conservar ese refugio.
No es un santuario, es un escollo. Es una mancha. Debe desaparecer para ser sustituido por algo mejor para los judíos y los palestinos de la región, «del río al mar».
Entonces, ¿por qué estos partidarios de Israel no han sido capaces de llegar a una conclusión tan moralmente evidente para todos los demás, o al menos para aquellos que no están subyugados a los intereses de las instituciones occidentales?
Porque, como todas las sectas, los sionistas acérrimos son inmunes a la autorreflexión. No sólo eso, sino que su razonamiento es intrínsecamente circular.
El antisemitismo es su alma, la razón misma de la existencia de Israel. Sin el antisemitismo, Israel sería redundante, no habría necesidad de él como santuario.
El culto se acabaría, al igual que la interminable ayuda militar, el estatus comercial especial con Occidente, los puestos de trabajo, las apropiaciones de tierras, los privilegios y la sensación de importancia y victimismo final que permite la deshumanización de los demás, sobre todo de los palestinos.
Como todos los verdaderos creyentes, los partidarios de Israel en el extranjero -que se autodenominan orgullosamente «sionistas» pero que ahora presionan a las plataformas de las redes sociales para que prohíban el término por considerarlo antisemita, a medida que los objetivos del movimiento se hacen más transparentes- tienen demasiado que perder con la duda propia y comunitaria.
La lucha contra el antisemitismo significa que nada más puede tener prioridad, ni siquiera el genocidio. Lo que, a su vez, significa que no se puede reconocer ningún mal mayor, ni siquiera el asesinato masivo de niños. No se puede permitir que ninguna amenaza mayor, por acuciante y urgente que sea, pase a primer plano.
Y para mantener la duda a raya, hay que generar más antisemitismo, más supuestas amenazas existenciales.

Racismo con nuevos ropajes

En los últimos años, la mayor dificultad a la que se ha enfrentado el sionismo ha sido que los verdaderos racistas -de derechas, a menudo en el poder en las capitales occidentales- han servido también como los aliados más fuertes de Israel. Han revestido sus ideologías racistas tradicionales -que en su día alimentaron el antisemitismo y podrían volver a hacerlo- con un nuevo ropaje: el de la islamofobia.
En Europa y Estados Unidos, los musulmanes son los nuevos judíos.
Lo cual es ideal para Israel y sus partidarios. Una supuesta «guerra civilizacional global» -cobertura ideológica para justificar la continua dominación occidental de Oriente Medio, rico en petróleo- siempre coloca a Israel, el perro de presa regional, en el lado de los ángeles, firmemente junto a los nacionalistas blancos.
Como Israel y sus apologistas no pueden desenmascarar a los verdaderos racistas y antisemitas en el poder, deben crear otros nuevos. Y eso ha exigido cambiar la definición de antisemitismo hasta hacerla irreconocible, para referirse a quienes se oponen al proyecto de dominación colonial en el que Israel está profundamente integrado.
En esta visión del mundo al revés, que prevalece no sólo entre los partidarios de Israel sino también en las capitales occidentales, hemos llegado a un sinsentido: rechazar la opresión de los palestinos por parte de Israel -y ahora incluso su genocidio- es supuestamente revelarse como antisemita.

Palestinos deshumanizados

Esta fue precisamente la posición en la que Francesca Albanese, la relatora especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, se encontró el mes pasado después de criticar al presidente francés Emmanuel Macron.
Como consecuencia, Israel ha declarado que le prohíbe la entrada a los territorios ocupados para registrar sus abusos contra los derechos humanos.
Pero sobre todo, como señaló Albanese, nada ha cambiado en la práctica. Israel ha excluido a todos los relatores de la ONU de los territorios ocupados durante los últimos 16 años, durante su asedio a Gaza, por lo que no pueden ser testigos de los crímenes que protagonizaron el ataque del 7 de octubre.
El mes pasado, Macron hizo una declaración patentemente absurda, aunque promovida por Israel y tratada con seriedad por los medios de comunicación occidentales. Describió el ataque de Hamás contra Israel como la «mayor masacre antisemita de nuestro siglo», es decir, afirmó que estaba motivado por el odio a los judíos.
Se puede criticar a Hamás por cómo llevó a cabo su ataque, como ha hecho Albanese: sin duda, sus combatientes cometieron muchas violaciones del derecho internacional ese día al matar a civiles y tomarlos como rehenes.
Exactamente el mismo tipo de violaciones, debemos señalar en aras del equilibrio, que Israel ha cometido día tras día durante décadas contra los palestinos obligados a vivir bajo su ocupación militar.
Los prisioneros palestinos, capturados por el ejército de ocupación israelí en mitad de la noche, recluidos en cárceles militares y privados de un juicio justo, no son menos rehenes.
Pero atribuir el antisemitismo como motivación de Hamás pretende borrar esas muchas décadas de opresión. Echa por tierra los mismos abusos a los que se enfrentan los palestinos y para cuya resistencia se crearon Hamás y las demás facciones militantes palestinas.
Ese derecho de resistencia a la ocupación militar beligerante está consagrado en el derecho internacional, aunque Occidente rara vez lo reconozca.
O como dijo Albanese «Las víctimas de la masacre del 7 de octubre no fueron asesinadas a causa de su judaísmo, sino en respuesta a la opresión israelí».
El ridículo comentario de Macron también echó por tierra los últimos 17 años de asedio a Gaza, un genocidio a cámara lenta que ahora Israel ha puesto en esteroides.
Y lo hizo precisamente porque los intereses coloniales occidentales -al igual que los intereses de Israel- deben racionalizar la deshumanización de los palestinos y sus partidarios como racistas y bárbaros, en la búsqueda de Occidente de la dominación y el control de los recursos a la antigua en Oriente Medio.
Pero es Albanese, y no Macron, quien lucha ahora por salvar su reputación. Ella es la que está siendo calumniada de racista y antisemita. ¿Por quién? Por Israel y los líderes europeos que apoyan el genocidio.

Causa sagrada

Israel necesita el antisemitismo. Y armado con una absurda redefinición adoptada por los aliados occidentales que clasifica como odio a los judíos cualquier oposición a sus crímenes -cualquier rechazo a sus falsas afirmaciones de «autodefensa» mientras aplasta la resistencia a su ocupación y su opresión de los palestinos- Israel tiene todos los incentivos para cometer más crímenes.
Cada atrocidad produce más indignación, más resentimiento, más «antisemitismo». Y cuanto más resentimiento, más indignación, más «antisemitismo», más pueden Israel y sus partidarios presentar al autoproclamado Estado judío como un santuario contra ese «antisemitismo».
Israel ya no es tratado como un Estado, como un actor político capaz de cometer crímenes y masacrar niños, sino como un artículo de fe. Se transforma en un sistema de creencias, inmune a la crítica o al escrutinio. Trasciende la política para convertirse en una causa sagrada. Y cualquier oposición debe ser condenada como maldad, como blasfemia.
Ese es precisamente el estado al que ha llegado la política occidental.
Esta batalla contra el «antisemitismo» -o mejor dicho, la batalla que libran Israel y sus partidarios- consiste en darle la vuelta al significado de las palabras y a los valores que representan. Es una lucha para aplastar la solidaridad con el pueblo palestino y dejarlo sin amigos y desnudo ante la campaña de genocidio de Israel.
Es un deber moral derrotar a estos guerreros del «antisemitismo» y afirmar nuestra humanidad compartida -y el derecho de todos a vivir en paz y dignidad- antes de que Israel y sus apologistas allanen el camino a una matanza aún mayor.

3. Otro análisis de las elecciones en Pakistán

En Links han entrevistado al Ammar Ali Jan, del HKP, una reciente formación de izquierdas que, como todas las demás, no consiguió ningún diputado en las recientes elecciones pakistaníes, aunque tampoco era ese su objetivo. Por lo demás, hace un análisis interesante de la función de Imran Khan y su partido y los dilemas de la izquierda sobre cómo relacionarse con él.

https://links.org.au/ammar-

Ammar Ali Jan (Partido Haqooq-e-Khalq, Pakistán): Este sistema económico punitivo alimenta el odio contra los partidos gobernantes, e Imran Khan se ha beneficiado de esta ira».
Ammar Ali Jan Federico Fuentes 7 de marzo de 2024
La nueva Asamblea Nacional de Pakistán juró su cargo el 29 de febrero ante las protestas masivas de los partidarios del ex primer ministro Imran Khan, que alegan que las elecciones del 8 de febrero fueron robadas a su partido Pakistan Tehreek-e-Insaf (PTI). Posteriormente, el Partido Popular de Pakistán (PPP) y la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N) formaron un gobierno de coalición y eligieron a Shehbaz Sharif como primer ministro el 3 de marzo.
Pero el PTI ha tachado a los dos partidos de «ladrones de votos», señalando que ganó más escaños que ningún otro partido (93 frente a 75 de la PML-N y 54 del PPP), a pesar de la dura represión militar y de que sus candidatos se vieron obligados a presentarse como «independientes». Y al menos un alto comisario electoral ha respaldado las acusaciones del PTI de fraude electoral, habiendo confesado que se vio obligado a anular el resultado en Rawalpindi, provincia de Punjab.
En medio de esta volátil situación, el socialista pakistaní Ammar Ali Jan, del Partido Haqooq-e-Khalq (Partido de los Derechos del Pueblo, HKP), habló con Federico Fuentes para
LINKS Revista Internacional de Renovación Socialista sobre las elecciones, el papel que desempeñan Khan y el PTI en la política pakistaní y su campaña como primer candidato electoral del HKP.
¿Podría empezar contándonos qué refleja el voto al PTI?
Durante los últimos 9-10 meses, el partido de Khan ha sufrido una dura represión basada en un caso de sedición contra algunos de sus dirigentes. Cuando Khan fue detenido el 9 de mayo, el Estado pakistaní acusó a su partido de intentar incitar a un golpe de Estado y de atacar instalaciones militares. Desde entonces, esta acusación se ha convertido en la tapadera de una represión generalizada contra los opositores políticos, especialmente los del PTI.
De hecho, se impuso una prohibición no declarada de las actividades del PTI, por lo que el partido no pudo hacer campaña en estas elecciones. Además, el Tribunal Supremo y la Comisión Electoral impidieron que el partido de Khan utilizara su símbolo electoral en las papeletas. Esto era importante por dos razones: una, debido a los bajos índices de alfabetización, los símbolos son muy importantes cuando la gente acude a votar; y dos, porque significaba que todos los candidatos del PTI tenían que presentarse como independientes con un símbolo diferente. Esto hacía difícil saber quién era candidato del PTI.
Estas fueron las extraordinarias circunstancias en las que el partido tuvo que llevar a cabo su campaña electoral. Sin embargo, el PTI se convirtió en el partido más grande del parlamento.
Dos cosas quedaron muy claras en estas elecciones. La primera fue que la gente votó en contra del establishment y de los militares: no quieren que los militares interfieran en la política pakistaní. Recuerden que [antes de enemistarse con los militares] Khan fue llevado al poder por los militares. Durante el tiempo que gobernó con el apoyo de los militares, perdió varias elecciones parciales frente a figuras de la oposición porque el estado de ánimo de la gente era contrario al sistema y a los militares. En los últimos cinco años hemos visto una clara tendencia de la gente a votar en contra de cualquiera que se alinee demasiado estrechamente con los militares.
El segundo factor fue el impacto de la crisis económica. Cuando Khan estaba en el poder, los partidos de la oposición -el PML-N y el PPP- le criticaron por la elevada inflación y por vender el país al FMI [Fondo Monetario Internacional]. La popularidad de Khan se vio minada por la elevada inflación y el desempleo que sufrió Pakistán entre 2018 y 2022.
Pero cuando se produjo la moción de censura [contra Khan] en [abril de] 2022, y la PML-N y el PPP llegó al poder, lo que obtuvimos fue neoliberalismo con esteroides. Al liberalizar las estructuras de precios, los precios se duplicaron y en algunos casos se cuadruplicaron. La inflación de los alimentos alcanzó cerca del 40% y el hambre se convirtió en una preocupación muy real. Por si fuera poco, tuvimos las devastadoras inundaciones de agosto-septiembre de 2022. A pesar de esta catástrofe climática, ni el FMI ni los políticos de la PML-N/PPP introdujeron cambios estructurales en el sistema económico.
En lugar de ello, el FMI exigió al Gobierno una austeridad aún mayor después de las inundaciones, que fue cuando el Gobierno liberalizó los precios del combustible. Sin embargo, se negaron a tocar los subsidios de las élites: según el PNUD [Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo], cada año se regalan 17.400 millones de dólares en subsidios a las élites del país. Todo ello en un momento en que el 40% del país vive por debajo del umbral de la pobreza.
Este tipo de sistema económico punitivo alimentó el odio contra los partidos gobernantes, y Khan fue el beneficiario de esta ira durante este ciclo electoral.
¿Hasta qué punto será estable el mandato del nuevo gobierno de coalición?
Será un gobierno muy, muy inestable. Esto se debe en parte a que el Estado ha perdido legitimidad debido al fraude electoral: primero, al no permitir que el PTI hiciera campaña; después, al cambiar los resultados; y ahora, con las medidas autoritarias que están utilizando para reprimir cualquier tipo de disidencia.
También hay una pérdida de legitimidad de los partidos políticos, especialmente del PPP y la PML-N, que han capitulado por completo ante el estamento militar y han abandonado cualquier atisbo de comportamiento o principios democráticos.
Además, la crisis económica es demasiado grande para que esta gente la gestione, especialmente cuando no están dispuestos a tocar las subvenciones a las élites. Lo que tenemos es socialismo para los ricos, con miles de millones que se gastan cada año para subvencionar a las élites y proteger sus beneficios mientras se socializan sus pérdidas. Esto es insostenible.
Pakistán funciona completamente a crédito de las instituciones financieras internacionales, todo lo cual se gasta en proteger a las élites y financiar sus lujosos estilos de vida. Luego, cuando hay que devolver el dinero, se hace mediante la inflación y el recorte del gasto social. Al final, es el pueblo el que paga los costes del decadente estilo de vida de las élites.
Será muy difícil crear estabilidad política o económica dada esta crisis de legitimidad y la magnitud de la crisis financiera.
Khan llegó al poder con el respaldo de los militares, pero hoy es visto como una especie de outsider antisistema. ¿Qué representan Khan y el PTI en la política pakistaní actual? ¿Cuál es su base social?
El PTI es fundamentalmente un partido de centro-derecha, si no más bien de derechas. Mientras que hace 10-15 años sólo las élites empresariales estaban con Khan, hoy la base social del PTI incluye también a la nueva clase media emergente.
Hay ciertas cosas sobre Khan que le hacen muy apetecible para el tipo de opinión pública que se ha fabricado en los últimos 30 años en Pakistán: era el tipo favorito de los militares; odiaba a todos los políticos; era un hombre occidentalizado al que le encantaba hablar de su despertar espiritual y de cómo el islam era fundamental en su política y en su vida.
Representa todas esas contradicciones con las que la nueva clase media ha surgido y con las que se identifica: alguien que tuvo éxito en la escena mundial pero mantiene su esencia religiosa; alguien que permaneció leal al Estado y a los militares y guardó silencio sobre la corrupción militar, pero odia a los políticos corruptos. Critica a Estados Unidos, pero nombró gobernador del Banco Central a un empleado del FMI que fue responsable de la austeridad en Egipto bajo el general Sisi, así como ministro de Finanzas a un antiguo empleado del Banco Mundial que había estado en el Gobierno del PPP.
Básicamente, lo que tenemos es la retórica de la revolución, del cambio, de derrocar el sistema, combinada con un contenido que consiste en reproducir el statu quo en términos del estamento militar, el FMI, el fundamentalismo religioso y no tocar a las élites. Hay una gran distancia entre la forma, que es muy revolucionaria y que Imran Khan domina, y el contenido, que es muy conservador.
Esto es similar a lo que hemos visto con la oleada global de movimientos de derechas. Tienen mucha retórica sobre el cambio pero, en el fondo, tratan de reproducir los peores aspectos del sistema existente.
Incluso ahora, Khan está dispuesto a hablar con los militares, pero dice que no hablará con los principales partidos políticos. A nosotros tampoco nos gustan esos partidos, sabemos que en ellos abunda la corrupción. Pero en comparación con los militares, que han dirigido el Estado durante los últimos 70 años y que ahora mismo han encarcelado a Khan, cabría esperar que estuviera más dispuesto a hablar con los partidos políticos. Sin embargo, no lo va a hacer.
Así pues, nos encontramos en una situación en la que tenemos que defender los derechos de un partido de derechas y luchar contra todas las formas de autoritarismo, porque las luchas democráticas son importantes para la lucha de Pakistán por el socialismo. Por eso hemos defendido el derecho del PTI a celebrar mítines electorales y protestas, y nos hemos opuesto a la represión contra su partido. Pero lo hacemos sin tener ninguna ilusión en Khan o en su partido.
El panorama general que has descrito es similar al que afronta la izquierda en muchos otros países, aunque obviamente con sus particularidades nacionales. Has descrito una situación en la que tienes un centro político tradicional cuya legitimidad se está derrumbando muy rápidamente, una fuerza de derechas en ascenso que se presenta como antisistema -aunque sólo sea en la forma, no en el contenido- y una izquierda que intenta navegar por estas aguas turbulentas. ¿Cómo ha respondido la izquierda en general a Khan y al PTI? ¿Es un tema de debate?
Es un tema de debate. Entre la izquierda, hay quienes creen que no debemos comprometernos en absoluto con el PTI y lo han calificado de fascista. Yo no soy de esos. Creo que es demasiado pronto para decir si el PTI irá completamente en esa dirección. Ahora mismo, es más un fenómeno de centro-derecha o de derecha que de extrema derecha.
Otra cuestión importante es que se enfrentan a los militares. Si decimos que una de las principales contradicciones del Estado paquistaní es el ejército, debemos tenerlo en cuenta y no considerar a los partidos políticos civiles como el principal enemigo mientras tenemos toda esta estructura cuasi monárquica incrustada en el ejército.
Una tercera cuestión es que el PTI ha politizado a muchos jóvenes, aunque lo haya hecho desde una perspectiva de derechas. Es interesante observar que muchos de los estudiantes de clase media que nos apoyan, que nos siguen en Twitter y acuden a nuestros círculos de estudio, también apoyan al PTI.
Existe este tipo de confusión ideológica hoy en día. A un amigo mío le gusta decir que en Pakistán «la gente es ideológicamente promiscua». Esto se debe a que las antiguas jerarquías ideológicas rígidas se rompieron hace mucho tiempo; no hemos tenido política ideológica desde hace unos 40-50 años.
Así que la gente piensa: «Vale, Imran Khan se resiste al sistema. El partido Haqooq-e-Khalq se resiste al sistema. Me encanta la resistencia, así que ambos son geniales». Ese tipo de pensamiento es muy común. Existe la sensación de que la gente como yo debería simplemente unirse al PTI. No entienden que nuestro anclaje ideológico es completamente distinto; que venimos de lugares completamente diferentes.
Lo bueno de todo esto es que ambas partes están abiertas al diálogo, y que un gran número de jóvenes buscan nuevas ideas. Es algo que no veíamos desde hace décadas. Muchos de los jóvenes que nos siguen en las redes sociales y acuden a nuestras conferencias son simpatizantes del PTI. No debemos descartarlos. Si los descartamos, simplemente nos cerrarán la puerta.
La realidad es que la gente de los partidos centristas no se va a ir para unirse a nosotros; están ligados a esos partidos a través del clientelismo y las redes de patrocinio. Pero estos nuevos jóvenes no forman parte de redes clientelares y están entusiasmados con nuevos tipos de política. Si podemos darles una base ideológica más sólida para la rabia que sienten contra el sistema, creo que ganaremos a muchos de ellos, como hemos hecho en el pasado. De hecho, muchos estudiantes que ahora son miembros activos del HKP lo fueron antes del PTI.
Así que tenemos que mantenernos abiertos y reconocer que, a falta de debate ideológico, la gente se inclinará por la forma que le resulte más atractiva. Pero podemos ganárnoslos si somos coherentes con nuestros principios. Lo peor que podemos hacer es descartar esta nueva conciencia y negarnos a comprometernos políticamente con ella.
Usted se presentó como candidato por el HKP, que no se formó hasta 2022. ¿Podría hablarnos un poco del partido y de cómo fue su primera campaña electoral?
Básicamente venimos del movimiento estudiantil, que representa un tipo diferente de política, centrada más en temas nacionales, internacionales, círculos de estudio, grupos de lectura. En noviembre de 2019, cuando yo era profesor, los estudiantes organizaron una gran protesta de solidaridad estudiantil, tras la cual se nos acusó de sedición. Fue el primer levantamiento de estudiantes en décadas, así que fue un momento muy prometedor.
Después se debatió si nosotros [entonces Movimiento Haqooq-e-Khalq] debíamos seguir siendo un movimiento o pasar a formar un partido de izquierdas. Quedó claro que, debido al vacío que existía en la política dominante y al colapso de las organizaciones de izquierda existentes, necesitábamos un nuevo partido de izquierdas. Así que en noviembre de 2022 registramos el Partido Haqooq-e-Khalq.
Pero si quieres crear un partido, no puedes ser un grupo basado en los estudiantes; necesitas tener una base en las zonas de la clase trabajadora. Por eso, en enero de 2023, decidimos presentarnos a las elecciones nacionales haciendo campaña [en el barrio obrero de Chungi, en Lahore].
El objetivo principal de nuestra campaña no era ganar. Obviamente queríamos ganar, pero teniendo en cuenta la correlación de fuerzas y lo tarde que entramos en liza, eso no estaba realmente en las cartas. Para nosotros, lo importante era ganar tracción, hacernos notar y construir una base organizativa.
Durante ese año de campaña, nos comprometimos de la forma más intensa posible con la clase trabajadora y sus problemas. Lo que encontramos fue una catástrofe social. Cuando se hacen campañas de este tipo se comprende realmente el aspecto social de la crisis del neoliberalismo que azota a países como Pakistán. Hicimos analizar el agua de la zona y descubrimos que era básicamente impotable y estaba mezclada con aguas residuales. Vimos el enorme nivel de analfabetismo y la cantidad de niños que no podían ir a la escuela.
Como las elecciones se retrasaban, decidimos iniciar una labor solidaria en la zona. Construimos una academia gratuita, donde enseñamos a los alumnos que no pueden ir a la escuela informática, idiomas, otros oficios, formación profesional, etc.
También montamos una clínica de salud, que fue una experiencia increíble. Estábamos cerca de la asociación de médicos -una especie de sindicato de médicos- y nos ayudaron a montar una clínica gratuita en la zona. Desarrollar esta infraestructura fue una de las mejores cosas que ocurrieron durante esta campaña.
También nos organizamos con los trabajadores durante dos huelgas increíbles para ayudarles a conseguir un paquete sin precedentes para los trabajadores despedidos, que se convirtió en un gran acuerdo.
Esas fueron algunas de las grandes cosas que conseguimos en términos de construcción de nuestra base y de concienciación.
Esta vez recibimos 1.600 votos, lo que para un partido nuevo es bastante decente. Son 1.600 personas que acababan de conocer las ideas de la izquierda y decidieron romper con la política dominante. Esto ha sentado las bases para una política insurgente en los próximos años. Eso es lo que esperábamos. Ahora también estamos muy seguros de que podemos presentarnos a las elecciones en otros lugares.
Nuestros próximos objetivos principales son construir la organización, no sólo en esta zona sino en todo Pakistán; reconstruir el movimiento obrero; y construir más clínicas. En este sentido, hago un llamamiento a los camaradas para que nos ayuden a sostener este proyecto contribuyendo a estas clínicas que están ayudando a decenas de personas cada día en los barrios obreros. También estamos planeando participar con toda nuestra fuerza en las próximas elecciones municipales, previstas para principios del año que viene.

4. Día de los libros rojos

Nuevo boletín de Vijay Prashad en el Tricontinental. Por cierto, estuvo ayer en Barcelona, dando una charla en el MACBA [https://twitter.com/MACBA_] -y tomándose unas cervezas con su amigo Simón Vázquez, por lo que cuenta [https://twitter.com/]-. El boletín está dedicado al día de los libros rojos, que él impulsó en India hace años y se ha extendido al resto del mundo a través de la asociación de editoriales rojas.

https://thetricontinental.org/

Habrá lecturas, cantos y bailes incluso en los momentos más oscuros | Boletín 10 (2024)

En medio del genocidio israelí y la guerra del Congo, la esperanza persiste. En Rafah, Saleem sueña con el Día de los Libros Rojos y un futuro mejor.

7 de marzo de 2024

Queridos amigos y amigas,

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Es casi imposible pensar en la alegría mientras Israel continúa su violencia genocida contra el pueblo palestino y mientras recrudece la terrible guerra en el oriente de la República Democrática del Congo (RDC). Decenas de miles de personas han muerto y resultado heridas y millones han sido desplazadas en Gaza y cerca de Goma (RDC). En estos dos lugares, la exigencia inmediata debe ser poner fin a la violencia, pero junto a ella se alza la necesidad de acabar con la raíz de esta violencia (como poner fin a la ocupación de Palestina). Cuando hay conflictos de este tipo, nos quedamos atrapados en el presente, incapaces de pensar en el futuro. Cada vez más, el deterioro de la vida cotidiana, con la hambruna acechando amplias zonas del planeta, ha hecho imposible soñar con otro mundo. Las demandas de Gaza, Goma y decenas de miles de lugares de todo el mundo son las mismas: una bomba menos, un trozo de pan más.

Sin embargo, incluso en los momentos más sombríos, los seres humanos buscan alegría y esperanza, anhelando un horizonte que no se limite a las miserias inmediatas de la vida. Hace casi una década, pasé una tarde en el campo de Jalazone, al norte de Ramala (Palestina), donde asistí a una sesión en una escuela de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por su sigla en inglés). Fuera de la escuela de UNRWA, en Cisjordania, la tensión cotidiana de la ocupación se agudizaba con una serie de asesinatos de palestinos a manos de soldados israelíes en los puestos de control.

En una clase de arte en la escuela de la UNRWA, observé cómo unos niños palestinos dibujaban una historia que representaba un sueño reciente que habían tenido. El profesor me permitió pasear por el aula e interactuar con las y los niños. Muchos dibujaban lo que suelen dibujar las infancias: una casa, el sol, un río junto a la casa, niños jugando en un columpio o en un tobogán. No había señales de muros del apartheid, ni puestos de control, ni soldados israelíes. En su lugar, solo estaba la sencillez que querían experimentar. Así retrataban la felicidad.

Ahora, cuando pregunto a mis amigos de Gaza por sus hijos, me dicen que les envuelve el sonido de la guerra, el polvo del paisaje bombardeado y el miedo a la muerte. Saleem, en Rafah, dice que sus dos hijas pequeñas se sientan a menudo en el suelo del apartamento de su tío, dibujando en cualquier trozo de papel que encuentran. “El año que viene celebraremos el Día de los Libros Rojos en la ciudad de Gaza, inshallah”, me dice. “¿Qué libro leerás?”, le pregunto. “Para ti”, dice, “leeremos a Darwish, el gran poeta palestino”. Y entonces recita estos versos, del poema “Memoria para el olvido”:
¿Qué estás escribiendo en esta guerra, poeta?
Escribo mi silencio.
¿Quieres decir que ahora las armas deben hablar?
Sí. Su sonido es más fuerte que mi voz.
¿Qué haces entonces?
Estoy llamando a la perseverancia.
¿Y ganarás la guerra?
No. Lo importante es resistir.
Resistir es en sí una victoria.
¿Y después?
Comenzará una nueva era.
¿Y volverás a escribir poesía?
Cuando las armas se calmen un poco. Cuando explote mi silencio, que está lleno de estas voces. Cuando encuentre el lenguaje apropiado.

Los aviones israelíes habían empezado a bombardear los bordes de Rafah y, sin embargo, Saleem sacó tiempo para hablar del Día de los Libros Rojos. Para él, como para sus hijas, el presente no es suficiente. Quieren imaginar lo que hay más allá del horizonte, lo que hay más allá del genocidio en curso.

Este año, desde Indonesia hasta Chile, un millón y medio de personas participaron en el Día de los Libros Rojos, que se está convirtiendo en un evento en el calendario de la izquierda internacional. En 2019, la Sociedad de Editoriales de Izquierda de la India empezó a considerar la posibilidad de celebrarlo el 21 de febrero, fecha de publicación de El Manifiesto Comunista en 1848. Este libro, uno de los más leídos del mundo, ha inspirado a miles de millones de personas durante el último siglo y medio para construir un proceso socialista que supere los anquilosados problemas creados por el capitalismo (como el hambre, el analfabetismo, la pobreza, el genocidio y la guerra). El libro sigue inspirando a millones de personas en nuestro tiempo, y sus palabras son más pertinentes que nunca para resolver las luchas del presente.

Dado que esta fecha coincide con el Día Internacional de las Lenguas Maternas, la idea era que escritores, editores, librerías y lectores acudieran a lugares públicos y leyeran el Manifiesto en sus propias lenguas. A pesar de los retos que planteaba la pandemia, 30.000 personas de Venezuela a Corea del Sur participaron en el primer Día de los Libros Rojos en 2020, con epicentro en la India. Pronto quedó claro que no se trataba solo de leer el Manifiesto ese día, sino cualquier “libro rojo”. Comprometiéndose más profundamente con los ideales de izquierda, muchas personas decidieron celebrar festivales de diferentes tamaños para rescatar la vida colectiva y promover la cultura de las izquierdas.

Este año, la Unión Internacional de Editoriales de Izquierda (UIEI) inició las festividades del Día de los Libros Rojos a principios de febrero con el lanzamiento de un impactante video de baile de Chemm Parvathy, joven artista y militante comunista. Parvathy interpretó la versión francesa de “La Internacional”, bailando por los mercados y talleres de los trabajadores de Thiruvananthapuram. La canción culmina con ella en la playa, sosteniendo una bandera comunista mientras el sol rojo se hunde en el horizonte. El video se hizo viral y marcó el tono del Día de los Libros Rojos. Los actos de este año se acompañaron de una serie de originales carteles conmemorativos diseñados por artistas de todo el mundo para animar a cada vez más gente a organizar lecturas y representaciones en sus regiones.

Estaba claro que el alcance de los eventos celebrados en 2024 eclipsaría nuestros intentos anteriores, dada la amplitud y profundidad de la participación. Las fuerzas socialistas de Indonesia y Timor Oriental organizaron actos públicos, mientras que la Feria del Libro de La Habana (Cuba) reservó el 21 de febrero para un día especial de eventos. El Movimiento Socialista de Ghana y el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST) de Brasil, así como Hormiga Roja de Australia y el Partido de los Trabajadores de Bangladesh, organizaron lecturas de libros rojos. Comunistas de pequeñas aldeas de Nepal convocaron reuniones en las altas montañas para dialogar sobre la importancia del estudio y la lucha. En Nueva York, The People’s Forum organizó una celebración sobre la vida y los escritos de la comunista Claudia Jones, mientras que en Chile se leyeron discursos de Salvador Allende en La Cafebrería y en Sudáfrica se celebró un debate en The Commune sobre cómo las potencias imperialistas utilizan el concepto de derechos humanos. El Partido Comunista de Irlanda organizó lecturas y un taller en el centro cultural Aonach Mhacha, y la Liga de Jóvenes Comunistas del Reino Unido y un grupo de la Federación de Estudiantes de la India organizaron una proyección de la película El joven Karl Marx en la Universidad de Southampton.

El Día de los Libros Rojos ya está arraigado en el paisaje cultural de la izquierda india. Este año se convirtió también en un foro para conmemorar el centenario del fallecimiento de V. I. Lenin, líder de la Revolución Rusa de 1917. En Kerala, medio millón de personas se reunieron para leer y debatir en 40.000 lugares Leninism and the Approach to the Indian Revolution [Leninismo y aproximación a la revolución india], de EMS Namboodiripad. El mayor de estos actos tuvo lugar en Thiruvananthapuram, donde el festival fue inaugurado por MV Govindan, secretario de Estado de Kerala del Partido Comunista de la India-Marxista, o PCI(M). La Purogamana Kala Sahithya Sangham (PuKaSa u Organización Literaria y Artística Progresista) celebró seminarios por todo Kerala sobre la relevancia actual del Manifiesto, y el Grupo de Cantantes VKS del comité Pukasa Nattika Mekhala preparó un video musical sobre el libro. En Karnataka, MA Baby, miembro del Politburó del PCI(M), ofreció una conferencia sobre “Lenin y la cultura”, mientras que en Andhra Pradesh y Telangana, trabajadores, campesinos y jóvenes debatieron sobre la vida y los escritos de Lenin (incluso a través de un seminario web organizado por Mana Manchi Pustakam).

En Maharashtra se celebró un seminario web sobre Jevha Manus Jaga Hoto (“El despertar de un hombre”), de Godavari Parulekar. En muchas partes del subcontinente, como Assam, la Federación de Estudiantes de India organizó lecturas de El Manifiesto Comunista. Tanto en Bengala Occidental como en Tamil Nadu se leyeron las ediciones en bengalí y tamil de El Marx político, escritas por Aijaz Ahmad y por mí. En el mismo estado, G. Ramakrishnan, del PCI(M), inauguró una sesión de lectura en el centro de Chennai, y la multitud leyó y debatió el breve folleto Lenin: La Estrella de la Revolución.

Las y los estudiantes de la Universidad Central de Hyderabad y de la Universidad de Inglés y Lenguas Extranjeras tuvieron la idea de convertir la jornada en un espectáculo cultural más amplio y organizaron una exposición de carteles y un festival del libro. En la librería May Day de Nueva Delhi hubo canciones y bailes, así como una obra de teatro callejero a cargo de Jana Natya Manch, lecturas del manifiesto en varias lenguas indias y un recital de poesía en solidaridad con Palestina.

Para preparar el evento de 2025, la UIEI publicará cada mes un póster en sus redes sociales que culminará en un calendario del Día de los Libros Rojos al final del año. La idea es que el evento no solo se celebre solo un día, sino que se desarrollen actividades a lo largo del año que conduzcan a los actos principales del 21 de febrero.

El Día de los Libros Rojos forma parte de la amplia lucha cultural para defender el derecho a escribir, publicar y leer libros rojos, así como el derecho a luchar contra las ideas oscurantistas que sustituyen a la razón en estos días (como la afirmación del primer ministro de la India, Narendra Modi, de que antiguamente su país destacaba en cirugía plástica porque el dios hindú Shiva sustituyó la cabeza de su hijo Ganesh por la de un elefante, como escribimos en nuestro último dossier). Aunque el Día de los Libros Rojos está auspiciado por la UIEI, que agrupa a más de 40 editoriales de todo el mundo, no está organizado únicamente por la Unión. La intención general es que este día se convierta en una parte clave del calendario de la izquierda. Ha sido extraordinario ver cómo la iniciativa se extendía más allá de nuestras redes. Este es precisamente el objetivo: que se convierta en parte integral de la cultura pública y la lucha por establecer las ideas racionales y socialistas como ideas fundacionales de la sociedad. Para finales de la década, calculamos que más de diez millones de personas participarán en el Día de los Libros Rojos. El año que viene, en Gaza.

Cordialmente,

Vijay

5. Balance militar de dos años en Ucrania y perspectivas

Suelo dejar los temas militares de Ucrania a Miguel, pero creo que de vez en cuando os he enviado alguna entrada de Big Serge en su Substack. Esta última, analizando la situación tras Avdeevka, me ha parecido interesante. Es anticomunista, pero creo que de estos temas sabe. https://bigserge.substack.com/

Guerra ruso-ucraniana: El diluvio
El mundo Z cumple dos años
Gran Serge
2 mar 2024

A medida que el calendario avanza hacia otro año y los días de febrero van pasando, los aniversarios más importantes se van sucediendo. Ahora es 22/2/2022 +2: dos años desde el discurso de Putin sobre el estatus histórico de las regiones de Donetsk y Lugansk, seguido el 24/2/2022 por el inicio de la Operación Militar Especial y la espectacular reanudación de la historia.

La naturaleza de la guerra cambió drásticamente tras una fase de apertura cinética y móvil. Con el colapso del proceso de negociación (gracias o no a Boris Johnson), quedó claro que la única salida al conflicto sería la derrota estratégica de una parte por la otra. Gracias a un conducto de apoyo occidental (en forma de material, ayuda financiera y asistencia ISR y de objetivos) que permitió a Ucrania trascender su economía de guerra autóctona, que se evaporaba rápidamente, quedó claro que ésta sería una guerra de desgaste industrial, en lugar de una de maniobras rápidas y aniquilación. Rusia empezó a movilizar recursos para este tipo de guerra de desgaste en otoño de 2022, y desde entonces la guerra ha alcanzado su calidad actual: la de una lucha posicional intensiva en potencia de fuego pero relativamente estática.
La naturaleza de esta guerra de desgaste posicional se presta a la ambigüedad analítica, porque niega los signos más atractivos y obvios de victoria y derrota en los grandes cambios territoriales. En su lugar, tiene que bastar toda una serie de anécdotas, análisis posicionales a pequeña escala y datos difusos, que pueden ser fácilmente malinterpretados o malentendidos. Los partidarios de Ucrania señalan avances nominalmente a pequeña escala para apoyar su idea de que Rusia está sufriendo bajas cataclísmicas para capturar pequeñas aldeas. Esto sugiere que Rusia está ganando victorias pírricas y sin sentido que la llevarán al agotamiento, mientras Ucrania reciba todo lo que pide de Occidente. Al mismo tiempo, la esfera Z señala estas mismas batallas como prueba de que Ucrania ya no puede mantener en pie ni siquiera sus ciudades fortaleza más fuertemente defendidas.
Lo que pretendo argumentar aquí es que 2024 será altamente decisivo para la guerra, como el año en el que el agotamiento estratégico ucraniano comience a mostrarse al mismo tiempo que las inversiones estratégicas de Rusia empiecen a dar sus frutos en el campo de batalla. Así es un conflicto de desgaste, que somete a los ejércitos a tensiones acumulativas y constantes para poner a prueba su capacidad de recuperación. El desgaste y la furia de las aguas erosionarán y lastrarán el dique hasta que reviente. Y entonces llega el diluvio.

Avdiivka: Superación táctica

El principal acontecimiento operativo de 2024 es, en este momento, la completa captura rusa de Avdiivka. La importancia estratégica de Avdiivka ha sido objeto de debate, y algunos la consideran poco más que un sucio suburbio de Donetsk, cuyo objetivo es dar a Putin una victoria simbólica en vísperas de las elecciones rusas.
De hecho, Avdiivka es claramente un lugar de gran importancia operativa. Avdiivka, una fortaleza ucraniana desde el comienzo de la guerra del Donbass en 2014, sirvió como una posición de bloqueo clave para las AFU a las puertas de Donetsk, asentada en un importante corredor de suministro. Su captura crea espacio para que Rusia inicie un avance múltiple sobre los bastiones ucranianos de la siguiente fase, como Konstantinivka y Pokrovsk (más sobre esto más adelante) y aleja la artillería ucraniana de Donetsk.
Sin embargo, el tema que parece revestir especial importancia es la forma en que Rusia capturó Avdiivka. La lucha en medio de los escombros de una ciudad industrial proporcionó una especie de prueba de Rorschach para la guerra, con algunos viendo la batalla como una aplicación más de los «asaltos de carne» rusos, abrumando a los defensores de las AFU con masas en medio de horribles bajas.
Esta historia no se sostiene ante el escrutinio, como me gustaría demostrar desde diversos ángulos. En primer lugar, podemos tratar de calibrar las bajas. Esto siempre es difícil de hacer con un alto grado de precisión, pero sería útil buscar anomalías o picos en los patrones de bajas rusas. La fuente más aceptada para ello sería el rastreador de bajas Mediazona (un proyecto mediático explícitamente antiputinista operado desde Occidente).
Cuando se examinan los recuentos de Mediazona, se manifiesta una discrepancia interesante. El texto del resumen señala que recientemente ha concluido una batalla de cuatro meses por Avdiivka, y Mediazona afirma: «Observamos un aumento significativo de las bajas rusas desde mediados de octubre». En realidad, esto es bastante extraño, porque sus datos muestran literalmente lo contrario. Desde el 10 de octubre (día del primer gran asalto mecanizado ruso a Avdiivka), Mediazona ha contabilizado una media de 48 bajas rusas al día, lo que en realidad es significativamente menor que la tasa de bajas de principios de año. En cambio, Mediazona contabilizó 80 bajas diarias de media entre el 1 de enero y el 9 de octubre. Este periodo, por supuesto, incluye los intensos combates en Bajmut, así que si se toma el periodo entre el final de la batalla de Bajmut y el comienzo de la batalla de Avdiivka (del 20 de mayo al 9 de octubre) se encuentra una media de 60 bajas rusas al día. Una serie temporal de las bajas confirmadas semanalmente por Mediazona también muestra una tendencia a la baja, lo que hace que uno se pregunte cómo pueden sentirse cómodos afirmando que la acción en Avdiivka ha elevado el índice de bajas.

Además, fuentes ucranianas sobre el terreno subrayaron que el asalto ruso en Avdiivka no fue, desde luego, una mera función de la masa, y señalaron la eficacia de las tácticas rusas de pequeñas unidades con un potente apoyo de fuego. Un oficial ucraniano declaró a Politico: «Así es como trabajan en Avdiivka: la artillería arrasa con todo y luego las tropas de desembarco profesionales llegan en pequeños grupos». Otro oficial describió que los asaltos rusos de pequeñas unidades (de 5 a 7 hombres) se producían por la noche. Todo esto es incoherente con el tópico de los asaltos rusos de «oleadas humanas», que, debemos señalar, nunca han sido grabados por las cámaras. Dada la afición ucraniana a compartir imágenes de combate, ¿no deberíamos esperar ver alguna supuesta prueba de que esas oleadas rusas fueron acribilladas?
Todo esto viene a decir que la afirmación de que Rusia (una vez más) sufrió pérdidas catastróficas en Avdiivka simplemente no se sostiene. Al igual que en un análisis anterior en el que mostré que las pérdidas de blindados rusos no aumentaban ni mostraban patrones anormales, una vez más tenemos que un gran asalto ruso no provoca un repunte en los datos de pérdidas. Esto no quiere decir que Rusia no haya sufrido bajas. La operación de Avdiivka fue una batalla de alta intensidad que duró cuatro meses. En estos asuntos mueren hombres y se destruyen vehículos, pero hay pocas pruebas de que esto ocurriera a un ritmo anormal o alarmante para las Fuerzas Armadas rusas.
Ahora bien, ciertamente eres libre de hacer tus propios juicios, y no me cabe duda de que la creencia en las bajas masivas rusas y los asaltos de oleadas humanas perdurará. Sin embargo, para creerlo hay que dar un salto epistemológico de fe: creer que las derrochadoras oleadas humanas existen a pesar de que los combatientes ucranianos testifiquen lo contrario, y que las bajas rusas han aumentado de un modo que de algún modo es invisible para rastreadores como Warspotting y Mediazona.
Por el contrario, Avdiivka destaca como el primer enfrentamiento importante de la guerra en el que la creciente escasez de material de Ucrania se ha dejado sentir de forma aguda. Después de quemar gran parte de sus existencias acumuladas (incluido el gran lote de proyectiles comprados a Corea del Sur por Estados Unidos), las AFU sintieron una evidente y dolorosa escasez de artillería en Avdiivka. Las quejas sobre el «hambre de proyectiles» fueron un motivo de la cobertura de la batalla. Por supuesto, llevamos meses oyendo hablar de la creciente escasez de proyectiles (y se sabe que Ucrania sencillamente no tiene suficientes tubos para cubrir todo el frente), pero Avdiivka destaca como una posición clave, lo bastante importante como para que Ucrania movilizara medios de primera línea para reforzarla, donde sencillamente no podían proporcionar una base de fuego adecuada.
A falta de artillería adecuada, Ucrania ha intentado apoyarse cada vez más en los drones FPV como sustituto. Esto tiene cierta lógica estratégica, ya que los pequeños drones pueden fabricarse en instalaciones distribuidas y no requieren los centros de producción de capital intensivo (vulnerables a los sistemas de ataque rusos) que requieren los proyectiles de artillería.
Sin embargo, está claro que los drones no son la panacea para los problemas de Ucrania. En el simple sentido técnico, el poder destructivo de un dron FPV (que suele llevar la ojiva de una granada propulsada por cohete) palidece en comparación con un proyectil de artillería, por lo que no es adecuado para el fuego de supresión o la reducción de puntos fuertes. Los drones también están expuestos a las perturbaciones meteorológicas y a la guerra electrónica, lo que no ocurre con la artillería. Pero lo más importante es que Ucrania está perdiendo la carrera de los drones. Los logros de Ucrania en el aumento de la producción de drones en tiempo de guerra son realmente impresionantes, pero la base industrial del país sigue siendo mucho menor y más vulnerable que la de Rusia, y la producción rusa de drones está empezando a superar ampliamente a la ucraniana. La debilidad de Ucrania en otras armas les llevó a ser la primera parte en apostar fuertemente por los FPV, pero esa ventaja inicial se ha perdido.
Así pues, los drones ofrecen claramente un recurso letal e importante en el campo de batalla, pero no son ni un auténtico sustituto de la artillería ni un arma de clara ventaja para Ucrania. El resultado fue una defensa ucraniana en Avdiivka sustancialmente superada en armamento. El problema se vio agravado por la rápida proliferación de bombas planeadoras lanzadas por la aviación rusa, junto con la degradación de la defensa aérea ucraniana. Esto permitió a la fuerza aérea rusa operar alrededor de Avdiivka con algo parecido a la impunidad, lanzando cientos de bombas planeadoras con la potencia suficiente para -a diferencia de los proyectiles de artillería, por no hablar de las diminutas ojivas FPV- arrasar los bloques de hormigón fortificados que normalmente hacen que las ciudades soviéticas de época sean tan duraderas en los combates urbanos.
Así pues, Avdiivka se desarrolló siguiendo un patrón que se está volviendo muy familiar y que indica la emergente preferencia rusa por asaltar ciudades, al menos de esta variedad de fortalezas de tamaño medio. Una vez más, la operación se centró en su fase preliminar en hacer estallar el control ruso sobre los flancos, comenzando con el gran asalto mecanizado de principios de noviembre que aseguró posiciones en la línea de ferrocarril al norte de la ciudad. Una vez más (como en el caso de Bakhmut y Lysychansk-Severodonetsk) algunos esperaban que Rusia intentara rodear la ciudad, pero esto todavía no parece factible en el actual entorno operativo bajo el nexo de los fuegos y el ISR. En su lugar, las posiciones en el flanco permitieron a los rusos lanzar ataques concéntricos contra la ciudad, entrando en múltiples ejes que comprimieron a los defensores ucranianos en una posición interior cerrada, donde el fuego ruso podía concentrarse fuertemente.

La particular combinación de ataque concéntrico y abrumadores fuegos rusos condujo a un final muy rápido de la batalla una vez que comenzó el empuje ruso hacia la ciudad propiamente dicha. Mientras que el avance por los flancos se produjo en una secuencia de empujes intermitentes a lo largo del invierno, el aplastamiento concéntrico de la ciudad duró poco más de una semana. Los días 7 y 8 de febrero los rusos lograron avances en los suburbios del norte y del sur, y el 14 de febrero los ucranianos estaban en retirada. Algunos focos de resistencia durarían sólo unos días.
A pesar de las declaraciones que afirmaban que habían llevado a cabo una «retirada ordenada», hay abundantes pruebas de que los ucranianos se vieron sorprendidos por el ritmo del asalto ruso, y la evacuación se organizó precipitadamente y sólo se completó parcialmente. Un gran número de efectivos no pudieron escapar y ahora son prisioneros de guerra, y está claro que Ucrania no tuvo tiempo ni energías para evacuar a los heridos, sino que ordenó que simplemente se les dejara atrás. La imagen general es la de una retirada caótica y ad hoc de la ciudad, no una retirada ordenada y planificada de antemano.
La cuestión para Ucrania va ahora más allá de la pérdida de Avdiivka y de las oportunidades que esto creará para Rusia. Ucrania tiene ahora la prueba del fracaso tanto en el ataque como en la defensa en operaciones en las que concentró fuerzas significativas. Su contraofensiva en la Línea Zaporhzia rusa fue un fracaso catastrófico, en el que se malgastó gran parte del paquete mecanizado de las AFU, cuidadosamente gestionado, y ahora tienen en sus manos una defensa fallida en Avdiivka, a pesar de haber luchado desde una fortaleza bien preparada y de haber enviado reservas al sector para reforzar la defensa.
La cuestión ahora es bastante simple: si Ucrania no pudo atacar con éxito durante el verano, si no pudo defender Bakhmut, y si no puede defender en Avdiivka, ¿hay algún lugar en el que pueda encontrar un éxito en el campo de batalla? La presa está goteando. ¿Puede Ucrania taponarla antes de que se derrumbe?

La presión de Rusia

La estructura de fuerzas ucraniana es siempre muy difícil de descifrar, debido a su propensión a los grupos de combate ad hoc y a su práctica de asignar fuerzas de forma fragmentaria a los mandos de brigada residentes (convirtiendo los cuarteles generales de brigada en las copas de un juego de dónde está la bolita). A decir verdad, el ORBAT ucraniano y la asignación de fuerzas son una categoría aparte; para intentar entenderlo, no hay nada mejor que el excelente trabajo de Matt Davies en X punto com. En general, esto hace que la organización y la generación de fuerzas de las AFU sean más opacas y difíciles de descifrar que las de Rusia, por ejemplo. Mientras que Rusia emplea agrupaciones convencionales a nivel de ejército, Ucrania no, y de hecho carece de mandos orgánicos por encima del nivel de brigada.
Dicho esto, la imagen básica es la de tres «Agrupaciones Estratégicas Operativas» ucranianas, que se asemejan vagamente a grupos de ejércitos. Se trata, de norte a sur, de las Agrupaciones Estratégicas Operativas (OSG) Khortytsia, Tavriya y Odessa. Frente a ellas se disponen cuatro Grupos de Ejércitos Rusos – de norte a sur, son los Grupos de Ejércitos Oeste, Centro, Este y Dnieper. Evaluar la fuerza total de la línea es siempre difícil, en gran parte porque no siempre tenemos una buena visión del grado de combate real de estas unidades. Sin embargo, podemos hacer estimaciones de la fuerza sobre el papel. Basándonos en la información de despliegue del Mapa de Control de Ucrania del Proyecto Búho y el Mapa de Despliegue de Militaryland, podemos estimar que la fuerza nominal en el teatro de operaciones en este momento es de unos 33 Equivalentes de División para Ucrania contra quizás 50 DEs para Rusia – una ventaja rusa significativa, pero no totalmente abrumadora. Obtenemos una imagen más o menos así (las formaciones a nivel de Ejército Ucraniano están ausentes porque no existen):

En este momento, Rusia está avanzando lentamente en casi todos los ejes del teatro. Esto tiene implicaciones tanto estratégicas como de desgaste, en el sentido de que los ucranianos se ven obligados a quemar reservas continuamente mientras se les niega la capacidad de rotar y reconstituir unidades, pero también se está produciendo una clara formulación operacional.
El esquema de maniobras ruso debe mantenerse en referencia a sus objetivos mínimos de estado final, a saber, la captura de las aglomeraciones urbanas restantes de Donbass en torno a Slovyansk y Kramatorsk (aunque no debemos asumir que la guerra o las ambiciones rusas terminan ahí). Por el momento, hay varios ejes principales de avance, que etiqueto de la siguiente manera:

La intención de estos ejes de ataque es bastante obvia. En el centro del frente, los avances rusos en los ejes de Avdiivka y Chasiv Yar convergen en el núcleo crítico ucraniano de Konstyantinivka, cuya captura es uno de los requisitos previos absolutos para cualquier intento serio de avanzar sobre la aglomeración de Kramatorsk. Las bases de control rusas alrededor de Avdiivka y Bakhmut proporcionan el espacio necesario para iniciar una operación en dos frentes hacia Konstyantinivka, rodeando y envolviendo la fortaleza ucraniana de Toretsk, fuertemente mantenida. (Véase el mapa siguiente, que realicé en diciembre, antes de la captura de Avdiivka).

Mientras tanto, la continua presión rusa en el frente norte (a través de un lento apretón sobre la ciudad de Kupyansk, en la parte superior de la línea Oskil, así como las operaciones hacia Lyman en el eje Zherebets) proporcionan una base de progreso hacia el otro requisito operacional para Kramatorsk, que es la recaptura rusa de la orilla norte del río Donets, hasta la confluencia del Oskil en Izyum.

Mientras tanto, en los ejes más meridionales, Rusia sigue ampliando su zona de control tras la captura de Marinka, probablemente con el objetivo de desarrollar el impulso hacia Kurakhove, lo que pondría a la fortaleza ucraniana de Ugledar en un saliente más severo. Ugledar sigue siendo una espina clavada en el costado de Rusia, ya que se encuentra incómodamente cerca de las líneas ferroviarias rusas hacia el puente terrestre. Rusia también está atacando el saliente ucraniano de Robotyne (los escasos frutos de la contraofensiva ucraniana). Aunque estos ataques tienen, como hemos mencionado, ventajas de desgaste al inmovilizar a las fuerzas ucranianas en la línea, parece probable que Rusia pretenda reconquistar el saliente de Robotyne para adelantarse a cualquier designio ucraniano de utilizarlo como trampolín para un futuro intento de reanudar las operaciones hacia Tokmak. Así pues, estas operaciones meridionales tienen efectos de desgaste y ofrecen la posibilidad de neutralizar de forma preventiva útiles puntos de reagrupamiento ucranianos.

En general, la situación operativa sugiere que Rusia está desarrollando un impulso ofensivo en todo el teatro de operaciones. Esto tendrá efectos deletéreos sobre el poder de combate ucraniano al impedir la rotación, reconstitución y redespliegue lateral de tropas, al tiempo que absorberá las menguantes reservas ucranianas. Shoigu hizo recientemente una declaración inusualmente atrevida al afirmar que las AFU estaban comprometiendo gran parte de sus reservas restantes:
«Tras el colapso de la contraofensiva, el mando del ejército ucraniano ha estado intentando estabilizar la situación a costa de las reservas restantes y evitar el colapso de la línea del frente».
Esto es, si no totalmente verificable, al menos notable dada su reticencia general a hacer afirmaciones rotundas sobre el estado de la guerra.
A corto plazo (es decir, en los meses de primavera y verano) deberíamos esperar que Rusia avance hacia los siguientes objetivos operativos intermedios:

  • Desarrollar una ofensiva concéntrica hacia las aglomeraciones ucranianas en torno a Chasiv Yar, Toretsk y Kontyantinivka.
  • Una ofensiva a lo largo de la línea Zherebets-Oskil hacia Lyman, para capturar o apantallar la línea del río Donetsk como requisito previo para una operación contra Kramatorsk
  • Continuación de los asaltos hacia Kurakhove como preparación para la liquidación del saliente de Ugledar.
  • Ataques preventivos hacia el eje de Orakhiv para impedir futuros intentos ucranianos de explotar el saliente de Robotyne

Adiós, Zaluzhny
Con la derrota de Ucrania en Avidiivka como telón de fondo, el Presidente Zelensky inició una esperada remodelación del mando al despedir al Comandante en Jefe Valery Zaluzhny y sustituirlo por el comandante de las fuerzas terrestres, Oleksandr Syrski.
Hay una gran variedad de divertidas subtramas étnicas y políticas, en particular las tensiones entre Zelensky y Zaluzhny, los numerosos y ridículos rumores de que Zaluzhny se había convertido en rival político de Zelensky y podría ser la figura principal en una toma militar del gobierno, y el hecho bastante irónico de que el nuevo jefe, Syrski, sea un ruso nacido a menos de cincuenta millas de Moscú, que acabó al servicio de Ucrania simplemente porque su unidad estaba destinada cerca de Kharkov cuando cayó la Unión Soviética, y optó por no renunciar a su mando.
Todo esto es muy interesante, por supuesto, y quizá ayude a demostrar que la relación entre estos países es mucho más enrevesada y llena de matices de lo que la mayoría de los occidentales suponen. Sin embargo, lo que importa para nuestros propósitos son las implicaciones militares.
Lo que debemos decir sobre Zaluzhny es que, aunque él no era realmente el mayor problema de Ucrania, tampoco tenía las respuestas. Zaluzhny hizo gala de una extraña timidez, especialmente durante la batalla de Bajmut y la Contraofensiva ucraniana. Constantemente oímos hablar de las reservas y la oposición de Zaluzhny a los planes ucranianos: estaba en contra de la costosa defensa de Bajmut, escéptico ante el ataque desde Orikhiv, etcétera. Incluso corrió el rumor de que Zaluzhny le había dicho a Zelensky que la contraofensiva había fracasado ya en las primeras semanas de la operación.
El problema con todo esto es simple: Zaluzhny no puede tenerlo todo. Parecía estar posicionándose como la voz de la cautela y la razón, distanciándose de las operaciones sobre el terreno, al tiempo que permitía que esas operaciones siguieran adelante de todos modos. Durante el verano, supuestamente al mismo tiempo que Zaluzhny llegaba a la conclusión de que la contraofensiva estaba fracasando, siguió introduciendo fuerzas mecanizadas ucranianas en las defensas rusas en pequeños grupos de combate del tamaño de una compañía.
En definitiva, Zaluzhny parece una nulidad: escéptico ante los planes de batalla ucranianos, pero dispuesto a ponerlos en práctica de todos modos sin ofrecer alternativas propias. En particular, su indecisión hizo que la contraofensiva ucraniana se convirtiera en una secuencia de derrochadores ataques de sondeo que carecían de la masa necesaria para lograr un resultado decisivo y que inevitablemente se convirtieron en un choque de trenes a cámara lenta. Un comandante que se queja de los planes de batalla mientras los aplica de todos modos se hace una pregunta obvia: ¿qué es lo que hace usted aquí?
En cambio, Syrski es un hombre que claramente ejerce cierta voluntad en el campo de batalla, para bien o para mal. Su preferencia por el compromiso y el combate se ha traducido en varias de las derrotas más feas de Ucrania; después de todo, es el arquitecto de la defensa de Bakhmut y del saco de fuego de Lysychansk. Pero también es el artífice del éxito militar más destacado de Ucrania hasta la fecha, la Contraofensiva de Járkov de 2022, en la que consiguió explotar una sección del frente ruso que había quedado muy vacía y reconquistar importantes posiciones sobre el Oskil.
Syrski puede muy bien llevar a Ucrania al desastre. Ha demostrado una tolerancia a las bajas que podría romper fácilmente la espalda de las AFU, y una preferencia por generar una horrible y machacona defensa posicional. Pero Syrski al menos es propenso a buscar puntos de decisión, a diferencia de Zaluzhny, que parecía contentarse con marchitarse lentamente en la batalla posicional contra un enemigo superior. La agresividad podría fácilmente provocar un desastre para Ucrania, pero el tiempo se había agotado claramente para la forma de hacer la guerra de Zaluzhny.

Superados: Ucrania y la carrera armamentística

La guerra ruso-ucraniana es una guerra de desgaste industrial. A pesar de la variedad de teorías sobre tal o cual arma que cambia el juego, el ingenioso esquema de maniobras o el superior entrenamiento occidental, la realidad de esta guerra durante los últimos 18 meses ha sido la de una demoledora y laboriosa guerra industrial, golpeando a través de defensas fijas en una vorágine de hormigón, acero y explosivos de gran potencia. El problema central para Ucrania es bastante simple: La generación de fuerzas rusas está alcanzando el punto de despegue, que desplazará interminablemente el poder de combate a favor de Rusia.
Como los proyectiles de artillería se han convertido en el tótem de esta guerra, merece la pena hacer un comentario sobre el estado de la carrera de la artillería. Ucrania consiguió acumular un gran inventario de proyectiles para preparar su ofensiva de verano de 2023, en parte gracias a una cuidadosa gestión de los recursos y en parte gracias a que Estados Unidos explotó algunos depósitos que le quedaban, como Corea del Sur. Después de gastar gran parte de esas existencias en operaciones de alta intensidad durante el verano, la ventaja de la artillería ha vuelto a inclinarse fuertemente a favor de Rusia, y el «hambre de proyectiles» se ha convertido en una queja omnipresente para Kiev.
En particular, Zelensky ha empezado recientemente a quejarse de lo que él llama una «escasez artificial», culpando a la oposición republicana en el Congreso de EEUU de las dificultades de suministro de Ucrania. Zelensky se equivoca. La escasez es real y no se soluciona fácilmente.
Tras agotar el exceso de existencias, el suministro a largo plazo de Ucrania depende cada vez más de los intentos de aumentar la producción en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, este plan está naufragando sobre tres rocas distintas: 1) la industria ha tardado mucho más de lo esperado en aumentar su producción; 2) incluso los objetivos de ampliación de la producción son demasiado bajos para que Ucrania gane la guerra; y 3) aunque se pudiera conseguir la munición adecuada, Ucrania se encontraría rápidamente con problemas de disponibilidad de munición.
Hasta ahora, Estados Unidos ha tenido mucho más éxito que Europa en el aumento de la producción. Aunque los objetivos estadounidenses se han revisado varias veces, ahora parece que Estados Unidos producirá unos 500.000 proyectiles en 2024, lo que es una buena cifra dado el estado de la planta industrial estadounidense y los problemas de escasez de mano de obra. La Unión Europea esperaba inicialmente suministrar 1 millón de proyectiles de forma anualizada, pero parece que están muy lejos de esta cifra. Europa se enfrenta a diversos problemas, como la escasez de mano de obra, unos costes energéticos desorbitados y una cultura de toma de decisiones por consenso que tarda en asignar recursos importantes. La práctica europea de que cada Estado miembro haga pequeños pedidos también hace que los fabricantes duden a la hora de hacer grandes inversiones en nuevas líneas de producción. O, como dijo un general belga: «Estamos de mierda hasta el cuello».
Supongamos que tanto Estados Unidos como Europa cumplen en su totalidad sus actuales objetivos de entregas a Ucrania. ¿A cuánto ascendería? Un estudio reciente de dos analistas alemanes del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores estimaba que, en el escenario optimista, Estados Unidos y Europa pueden suministrar a Ucrania aproximadamente 1,3 millones de proyectiles al año. Eso daría a Ucrania un presupuesto de unos 3.600 proyectiles al día, suficiente para mantener una intensidad moderada, pero muy por debajo de lo que necesita.
El año pasado, el Ministro de Defensa ucraniano, Reznikov, declaró que Ucrania necesitaría casi 12.000 proyectiles al día para «ejecutar con éxito las tareas del campo de batalla», especialmente las acciones ofensivas. Eso equivale a más de 350.000 proyectiles al mes, más del triple de lo que el bloque de la OTAN espera producir. Obviamente esa cifra tan elevada no es realista, pero un estudio reciente del Ministerio de Defensa estonio estimaba que como mínimo Ucrania necesitará 200.000 proyectiles al mes (unos 6.600 al día). Con la disponibilidad estimada a largo plazo de 3.600 al día, Ucrania puede tener cierta funcionalidad básica, pero le resultará difícil acumular un arsenal que le permita realizar operaciones ofensivas de mayor intensidad.
Esto plantea un problema adicional, y es que el simple bombeo de proyectiles a Ucrania no es suficiente. Resolver la escasez de proyectiles agravará la escasez de cañones. Los cañones de artillería, no hace falta decirlo, se desgastan con el uso prolongado. Utilizando una regla empírica que dice que la vida útil de un cañón de obús es de unos 2.500 disparos, esto significa que Ucrania estaría gastando entre 125 y 150 cañones al mes, suponiendo que realmente pudieran disparar tanto como quiere Reznikov. Esto crearía otro cuello de botella en el mantenimiento, complicado por el hecho de que Ucrania tiene al menos 17 plataformas diferentes en uso.
Mientras tanto, ¿qué pasa con los rusos? Está claro que se ha subestimado enormemente la reserva de proyectiles de Rusia. Primero tenemos la noticia de que las entregas norcoreanas han sido mucho mayores de lo que se esperaba inicialmente; en lugar de 1 millón, son algo más de 3 millones, con entregas en curso. Esta cifra se ve mermada por el hecho de que algunos de los proyectiles norcoreanos son defectuosos (debido a su larga estancia en depósitos y a la canibalización), pero no se puede ignorar la magnitud de la entrega. Mientras tanto, la producción autóctona rusa se ha disparado: los estonios calculan que en 2023 se producirán unos 3,5 millones de proyectiles para los rusos, y se espera una cifra de 4,5 millones en 2024. Incluyendo los proyectiles norcoreanos, parece muy probable que Rusia pueda mantener fácilmente un ritmo de disparo de hasta 12.000 proyectiles al día, con una capacidad de reserva.
El resultado de todo esto es esencialmente que, incluso si el aumento de la producción europea se produce en la fecha prevista, hay al menos una ventaja de 3-1 (potencialmente 5-1) en el fuego de artillería ruso que se ha incorporado al cálculo de esta guerra, junto con un aumento sustancial reconocido por Occidente en la producción rusa de sistemas de ataque como misiles de crucero, aviones no tripulados Geran, Lancets y bombas planeadoras de mayor potencia y alcance. Una publicación reciente del Royal United Services Institute señalaba que Rusia puede suministrar 1.500 carros de combate (tanto nuevos como reacondicionados) y 3.000 vehículos blindados al año; el informe también indica que las existencias rusas de misiles Iskander y Kalibr han aumentado considerablemente en el último año.
El argumento estándar -la especie de «Teoría de la victoria ucraniana»- descansa en la idea de unas bajas rusas desproporcionadas y catastróficas, y a ambos bandos les encanta lanzar esa apreciada palabra: «ratios de pérdidas». Sin embargo, esto más bien tiende a ofuscar la cuestión. La cuestión más importante es simplemente si el poder de combate relativo de un ejército está creciendo o disminuyendo con el tiempo, es decir, si su capacidad para generar fuerzas es mayor que su ritmo de desgaste, si puede reconstituir a tiempo las unidades mermadas, generar reemplazos, recuperar, reparar y reemplazar el equipo averiado, etc. El ejemplo prototípico de esto es, por supuesto, la guerra nazi-soviética. A pesar de que los alemanes disfrutaron de «ratios de pérdidas» favorables durante la mayor parte de la guerra, la proporción de poder de combate creció constantemente a favor de la URSS debido a su enorme superioridad en la generación de fuerzas. Resulta revelador que Hitler incluso bromeara durante la batalla de Kursk diciendo que los ratios de pérdidas deberían predecir una inminente victoria alemana. Pero los ratios de bajas no importan tanto como la tasa relativa de bajas y de generación de fuerzas.
Dado que las bajas rusas están obviamente muy por debajo de los fantasmagóricos cientos de miles sugeridos por los medios de comunicación occidentales y los propagandistas ucranianos, ha quedado claro que Rusia está generando más fuerza con el tiempo. La inteligencia estonia estimó que Rusia puede entrenar, equipar y desplegar adecuadamente unos 130.000 efectivos adicionales cada seis meses, lo que es más que suficiente para superar los actuales índices de bajas. Como para enfatizar el punto, RUSI señala que la agrupación de fuerzas rusas en Ucrania (es decir, sólo las fuerzas desplegadas en el teatro de operaciones en este momento) aumentó de 360.000 a 470.000 durante el último año.
Así pues, la generación de fuerzas rusas está creciendo con el tiempo, y no simplemente regenerando pérdidas. Mientras tanto, las fuerzas ucranianas están cada vez menos dotadas, con brigadas poco fuertes a las que se les pide que realicen cargas cada vez más pesadas. Sabemos que las reservas ucranianas se están agotando. Esto se demostró claramente en Avdiivka, cuando las AFU movilizaron brigadas de otros frentes (como la 47 Mecanizada) que habían estado combatiendo todo el verano, lo que indicaba que no había reservas estratégicas adecuadas, y luego lanzaron la 3ª Brigada de Asalto de élite en los últimos días de la batalla para intentar detener la hemorragia. Mientras tanto, formaciones como la 110 Mecanizada, que había estado combatiendo en Avdiivka durante meses, fueron esencialmente eliminadas por completo porque no podían ser rotadas. Rusia lleva a cabo rotaciones regulares de tropas, mientras que las fuerzas ucranianas permanecen en la línea debido a la falta de reemplazos.
Así que aquí estamos. La actual Teoría de la Victoria ucraniana está agotada, con la intención de aprovechar el ISR, el entrenamiento y los excedentes de equipamiento occidentales para infligir bajas desproporcionadas a Rusia. 2022 fue un año de grandes oleadas (no de grandes Sergas), con Rusia conquistando rápidamente el puente terrestre y el hombro de Lugansk en su campaña inicial de maniobras, seguida de la capitalización ucraniana de la inadecuada generación de fuerzas rusas con su audaz contraataque hacia el Oskil. Pero 2023 fue diferente: Ucrania dispuso de una importante ventana de oportunidad, repleta de equipamiento occidental, entrenamiento y ayuda para la planificación, mientras la movilización rusa se ponía en marcha. Esa ventana estratégica no produjo nada. En lugar de eso, Ucrania malgastó valiosos recursos en la defensa de Bajmut y luego se estrelló inútilmente contra una línea rusa bien formada y defendida en el sur. Ahora la ventana está cerrada, y la generación de fuerzas rusas aumenta inexorablemente, amenazando a Ucrania con el diluvio de una superposición estratégica total.
Ucrania se enfrenta a una derrota estratégica, y la única salida es ir a por todas – no sólo para Ucrania, en forma de un plan de movilización más radical y totalizador, sino también para sus socios, que tendrán que adoptar una economía casi de guerra y dedicar radicalmente más recursos a armar y entrenar a las AFU.
Hay indicios de que Ucrania podría estar dispuesta a dar ese paso, desde la afirmación de Zelensky de que el ejército está pidiendo 500.000 hombres más, hasta las deliberaciones en curso sobre una ampliación del servicio militar obligatorio, pasando por los comentarios sobre la necesidad de una «movilización total» y de leyes contra la fuga de capitales (para impedir que los hombres huyan del país con su dinero). Esto es natural; debido a la base de recursos enormemente superior de Rusia, Ucrania sólo puede esperar igualarlos con una política de movilización totalizadora y mucho más extractiva.
Quedan los socios de la OTAN. Incluso si Ucrania adopta una política de movilización radical, carece de capacidad autóctona para entrenarles y mucho menos para armarles. Sin la vía de adiestramiento de la OTAN y un sólido apoyo material, una movilización total ucraniana (aunque fuera posible con la limitada capacidad estatal de Ucrania) sólo serviría para inflar el número de bajas y quemar lo que queda de la base demográfica de la nación. Con incluso un nivel estable de ayuda a Ucrania luchando por pasar a través de un Congreso estadounidense que está sufriendo de fatiga de Ucrania y una serie de crisis internas, parece poco probable que cualquiera de los Estados bálticos estén de humor para doblar la apuesta y comenzar a enviar trenes diarios llenos de material a Kiev.
Y así, volvemos una vez más al motivo del agotamiento estratégico. 2022 fue el año de los alocados vaivenes cuando el frente se estabilizó en una posición rusa convenientemente formada y fácilmente abastecida, y 2023 fue el año de la ventana de oportunidad estratégica de Ucrania, desperdiciada en Bajmut y Robotyne. 2024 es el año en que la creciente generación de fuerzas de Rusia alcanza su clímax y la guerra se vuelve de forma obvia e irreversible contra Ucrania.
El gran militar y escritor alemán Ernst Jünger hizo el siguiente comentario sobre la perspectiva de una guerra con Rusia:
Cuando Spengler advirtió contra cualquier invasión de Rusia por razones de espacio, tenía razón, como hemos visto desde entonces. Aún más cuestionables se vuelven cada una de estas invasiones por razones metafísicas, en la medida en que uno se acerca a uno de los grandes sufridores, a un titán, a un genio del poder sufriente. En su aura, en su esfera de influencia, uno se familiarizará con el dolor de un modo que supera con creces cualquier imaginación.
Siempre se habla mucho de la propensión rusa al «sufrimiento», con interpretaciones que van desde una romántica noción ruso-patriótica del sacrificio por la patria hasta una crítica antirrusa de la tolerancia rusa a las bajas. Tal vez signifique ambas cosas: el soldado ruso individual está más dispuesto a sentarse en una trinchera helada e intercambiar proyectiles que su adversario, y el Estado y el pueblo rusos son capaces de perder más y durar más en conjunto.
Sin embargo, creo que el metafísico «titán del sufrimiento» de Jünger no es tan metafísico en absoluto. Se refiere más bien a un poder mundano del Estado ruso, a saber, su excelencia y voluntad a lo largo de los siglos de movilizar enormes cantidades de hombres y material para la guerra, a expensas de otros objetivos sociales. La guerra con Rusia es una mierda. Significa bajas masivas, trincheras frías, tierra llena de cicatrices y largas noches de bombardeos. Los ucranianos lo han sobrellevado tan bien como cualquiera (porque ellos mismos son casi rusos, por mucho que lo nieguen), pero es horrible intercambiar proyectiles durante años y años. El poder de sufrimiento ruso consiste en luchar voluntariamente en guerras que se convierten en peleas con bates, sabiendo que tienen un bate más grande.
La ventana de la oportunidad estratégica se ha cerrado para Ucrania, y ahora se abre de par en par para Rusia. La tierra se abre de par en par para los muertos.

Comentario de Joaquín Miras:
Es un muy buen informe. Creo que rebaja el potencial fabril ruso, porque los mismos EEUU daban una capacidad de producción de más de 7 millones de proyectiles de cañón, al año, y otras estadísticas lo dejaban en 6 millones, eso a parte de lo que compren en Corea y en Irán. Corea del norte, no tiene problema, una vez que los USA vaciaron los depósitos de C del sur para enviarlos a Ucrania. Irán, ahora, con la guerra del golfo, venderá menos, porque tiene que estar preparada para esa guerra. según señalaban algunos analistas con sentido. Los analistas han señalado siempre que los rusos se mueven en pequeñas unidades nivel de escuadra, entre 6 y 10 hombres, tras los colosales bombardeos. Eso no quiere decir que no tengan bajas, claro. pero su guerra no es de masas de hombres. Los movimientos que señala en el mapa, que son muy buenos, muy bien definidos, no son, por parte de los rusos, por conquistar territorio, sino por conquistar los enclaves ucros de distribución de reservas y logística, para colapsar el frente enemigo. Son ciudades o asentamientos nudo de carreteras, y vías férreas, desde las que se muevesn las tropas y se les envía material, incluida el agua. Eso es el objetivo, y destruir mano de obra enemiga. Una vez colapse el frente, ocurra eso, entonces, ya sa verá. Sí me ha parecido muy severo con Zaluhny, cosa que los analistas militares que suelo leer no hacen. Porque Zaluhny sabía que la estrategia dictada por la OTAN no era la adecuada. En Bajmuth estuvo insistiendo en que era una batalla de prestigio, donde el presidente exigió seguir y perdieron más de 50 mil hombres de los profesionales, algo irremplazable. Sysrki, cuyo hijo está en Australia y encima es proruso, no tiene empacho en usar lo único que puede usar la infantería. No la lanza al asalto, pero la deja debajo de lo que llueve del cielo. Lo que señalaba Shoigu, es algo que los analistas indican, porque todos ellos saben cuáles son las unidades que hay en el frente. Todos. y los ucros han movido brigadas de última reserva, la 147, la 3 entre las que yo tengo memorizadas como pasadas al frente y que eran de las de último recurso. Pero hay más, solo que yo no pongo cuidado en memorizar.

6. Otra intervención de Arundhati Roy sobre Gaza.

Uno de los puntos que destaca Roy es una noticia que no sé si habéis leído: India va a «exportar» trabajadores para sustituir la mano de obra palestina en Israel. Filipinos ya hay muchos. Como dice Roy, cada país exporta lo que más produce. En este caso, gente. https://scroll.in/article/

Arundhati Roy sobre Gaza: Nunca más
Los millones de manifestantes en las calles de Europa y EE.UU. son la esperanza para el futuro del mundo..
Arundhati Roy
Los países más ricos y poderosos del mundo occidental, los que se creen guardianes de la llama del compromiso del mundo moderno con la democracia y los derechos humanos, financian y aplauden abiertamente el genocidio de Israel en Gaza. La franja de Gaza se ha convertido en un campo de concentración. Los que aún no han sido asesinados están muriendo de hambre. Casi toda la población de Gaza ha sido desplazada. Sus hogares, hospitales, universidades, museos e infraestructuras de todo tipo han quedado reducidos a escombros. Sus hijos han sido asesinados. Su pasado se ha evaporado. Su futuro es difícil de ver.
A pesar de que el más alto tribunal del mundo considera que casi todos los indicadores parecen cumplir la definición legal de genocidio, los soldados de las IDF siguen sacando sus burlones «vídeos de la victoria» celebrando lo que casi parecen rituales diabólicos. Creen que no hay poder en el mundo que les pida cuentas. Pero se equivocan. A ellos y a los hijos de sus hijos les perseguirá lo que han hecho. Tendrán que vivir con el odio y la aversión que el mundo siente por ellos. Y esperemos que algún día todos los que hayan cometido crímenes de guerra -en todos los bandos de este conflicto- sean juzgados y castigados por ello, teniendo en cuenta que no hay equivalencia entre los crímenes cometidos mientras se resistía al Apartheid y a la Ocupación, y los crímenes cometidos mientras se imponían.
El racismo es, por supuesto, la piedra angular de cualquier acto de genocidio. Desde que Israel existe, la retórica de los más altos funcionarios del Estado israelí ha deshumanizado a los palestinos y los ha comparado con alimañas e insectos, al igual que en su día los nazis deshumanizaron a los judíos. Es como si ese suero maligno nunca hubiera desaparecido y ahora sólo se estuviera recirculando. El «Nunca» ha sido extirpado de aquel poderoso eslogan «Nunca más». Y sólo nos queda el «Otra vez».
Nunca más.
El presidente Joe Biden, jefe de Estado del país más rico y poderoso del mundo, se muestra impotente ante Israel, a pesar de que Israel no existiría sin la financiación estadounidense. Es como si el dependiente se hubiera apoderado del benefactor. La óptica lo dice. Como un niño geriátrico, Joe Biden aparece en cámara lamiendo un cono de helado y murmurando vagamente sobre un alto el fuego, mientras el gobierno israelí y los oficiales militares le desafían abiertamente y juran terminar lo que han empezado. Para intentar detener la hemorragia de votos de millones de jóvenes estadounidenses que no tolerarán esta matanza en su nombre, Kamala Harris, vicepresidenta de Estados Unidos, ha recibido el encargo de pedir un alto el fuego, mientras miles de millones de dólares estadounidenses siguen fluyendo para permitir el genocidio.
¿Y qué hay de nuestro país?
Es bien sabido que nuestro primer ministro es íntimo amigo de Benjamin Netanyahu y no cabe duda de dónde están sus simpatías. India ya no es amiga de Palestina. Cuando comenzó el atentado, miles de seguidores de Modi colocaron la bandera israelí como su DP en las redes sociales. Ayudaron a difundir la desinformación más vil en nombre de Israel y las FDI. Aunque ahora el gobierno indio ha retrocedido a una posición más neutral -nuestro triunfo en política exterior es que conseguimos estar en todos los bandos a la vez, podemos estar tanto a favor como en contra del genocidio-, el gobierno ha indicado claramente que actuará con contundencia contra cualquier manifestante pro Palestina.
Y ahora, mientras Estados Unidos exporta lo que le sobra -armas y dinero para ayudar al genocidio de Israel-, India también está exportando lo que a nuestro país le sobra: pobres desempleados para sustituir a los trabajadores palestinos a los que ya no se les dará permiso de trabajo para entrar en Israel. (Supongo que no habrá musulmanes entre los nuevos reclutas.) Personas lo suficientemente desesperadas como para arriesgar sus vidas en una zona de guerra. Gente lo suficientemente desesperada como para tolerar el abierto racismo israelí contra los indios. Puedes verlo expresado en las redes sociales, si te importa mirar. El dinero estadounidense y la pobreza india se combinan para engrasar la máquina de guerra genocida de Israel. Qué vergüenza tan terrible e impensable.
Los palestinos, enfrentados a los países más poderosos del mundo, dejados prácticamente solos incluso por sus aliados, han sufrido inconmensurablemente. Pero han ganado esta guerra. Ellos, sus periodistas, sus médicos, sus equipos de rescate, sus poetas, académicos, portavoces e incluso sus hijos se han comportado con un coraje y una dignidad que han inspirado al resto del mundo. La joven generación del mundo occidental, en particular la nueva generación de jóvenes judíos de Estados Unidos, ha visto más allá del lavado de cerebro y la propaganda y ha reconocido el apartheid y el genocidio como lo que es. Los gobiernos de los países más poderosos del mundo occidental han perdido su dignidad y cualquier respeto que pudieran tener. Una vez más. Pero los millones de manifestantes en las calles de Europa y Estados Unidos son la esperanza para el futuro del mundo.
Palestina será libre.
Declaración de Arundhati Roy en la reunión de Trabajadores contra el Apartheid y el Genocidio en Gaza, en el Club de Prensa de Nueva Delhi, el 7 de marzo.

7. Resumen de la guerra en Palestina, 7 de marzo.

El resumen de Mondoweiss. https://mondoweiss.net/2024/

Día 153 de la «Operación Al-Aqsa»: Más de dos docenas de cautivos palestinos han «muerto» en campos de detención israelíes
Al menos 20 palestinos han muerto de desnutrición y deshidratación en Gaza, según informan las autoridades sanitarias. Mientras tanto, nuevos informes de medios de comunicación israelíes afirman que han muerto 27 cautivos palestinos que estaban recluidos en «jaulas improvisadas» israelíes.
Por Leila Warah 7 de marzo de 2024

Bajas

Más de 30.800 muertos* y al menos 72.298 heridos en la Franja de Gaza.
Más de 424 palestinos muertos en Cisjordania ocupada y Jerusalén Este**.
Israel revisa a la baja su estimación de víctimas del 7 de octubre, de 1.400 a 1.147.
587 soldados israelíes muertos desde el 7 de octubre y al menos 3.221 heridos.
*El Ministerio de Sanidad de Gaza confirmó esta cifra en el canal de Telegram. Algunos grupos de derechos humanos sitúan la cifra de muertos en torno a los 35.000, si se tienen en cuenta los presuntos muertos.
** El número de muertos en Cisjordania y Jerusalén no se actualiza periódicamente. Según el Ministerio de Sanidad de la AP el 6 de marzo, esta es la última cifra.
*** Esta cifra la publica el ejército israelí, mostrando los soldados cuyos nombres «se permitió publicar».
Acontecimientos clave

  • 27 detenidos de Gaza han muerto bajo custodia en instalaciones militares israelíes desde el 7 de octubre, informa Haaretz.
  • Ministerio de Sanidad de Gaza: Dos personas más han muerto de inanición, lo que eleva a 20 el número oficial de muertos por desnutrición y deshidratación en Gaza.
  • HaMoked: Israel encarcela a 9.077 palestinos, más de 3.500 de ellos sin cargos en detención administrativa.
  • Sudáfrica pide a la CIJ medidas de emergencia adicionales contra Israel.
  • El ejército israelí dice haber asesinado al comandante de Hamás Ammar Attiya Darwish.
  • Encuesta: el 72% de los votantes musulmanes estadounidenses «desaprueba» la postura de Biden sobre la guerra de Gaza.
  • Un adolescente palestino tiroteado por las fuerzas israelíes en Burín sucumbe a las heridas, informa Wafa.
  • ICD: Las fuerzas israelíes confiscan el cadáver de un adolescente muerto por disparos en Cisjordania.
  • ICD: 108 niños palestinos han sido asesinados en Cisjordania desde el 7 de octubre.
  • Las fuerzas israelíes agreden y detienen a la periodista palestina Bushra al-Tawil en Ramala.
  • Ministerio de Sanidad palestino: Las fuerzas israelíes matan a 83 personas y hieren a otras 142 en Gaza en 24 horas.
  • La UNRWA probará la carretera militar israelí como medio para llevar ayuda al norte de Gaza, informa Reuters.

En Gaza aumentan las muertes por inanición
Los palestinos de la asediada Gaza llevan meses sufriendo la inanición activa de Israel, lo que tiene consecuencias nefastas. La situación es especialmente difícil en el norte de Gaza, donde sólo llegan unos pocos envíos de ayuda, y los palestinos son atacados por Israel cuando buscan cargamentos de ayuda.
El Ministerio de Sanidad de Gaza informó el miércoles de la muerte por inanición de otras dos personas, lo que eleva a 20 el número oficial de fallecidos por desnutrición y deshidratación en Gaza.
En oposición a la falta de alimentos y agua que entra en el enclave asediado, los niños de Gaza están protestando, exigiendo una acción rápida por parte de los países árabes y la comunidad internacional, informó Al Jazeera Arabic en X.
En la ciudad meridional de Rafah, los niños marcharon con una pancarta que decía: «Detengan nuestra muerte diaria». Algunos llevaban sudarios funerarios en camillas para simbolizar a los que han muerto de hambre.
En medio de la estremecedora imagen, Tedros Adhanom Ghebreyesus, jefe de la Organización Mundial de la Salud, ha vuelto a pedir que entre más ayuda en Gaza ante los informes de niños que mueren de desnutrición en el enclave asediado.
Dijo en X: «Los niños que han sobrevivido a los bombardeos pueden no sobrevivir a una hambruna. Permitir más ayuda para Gaza. Alto el fuego».
La portavoz de la UNRWA, Tamara Alrifai, declaró a Al Yazira que la situación en Gaza es «tan calamitosa» y la desesperación «tan alta» que cualquier paso de camiones se convierte en una atracción para los hambrientos.
«El 90% de la población de Gaza se enfrenta hoy a un alto nivel de inseguridad alimentaria aguda», afirmó Alrifai.
«Por lo tanto, cualquiera que vea un convoy de camiones de ayuda atravesando su parte de Gaza saltará sobre estos camiones por hambre, desesperación y miedo e intentará ayudarse a sí mismo a subir a estos convoyes, especialmente cuando oímos cada vez más que niños menores de dos años mueren ahora de enfermedades relacionadas con el hambre y la deshidratación», añadió Alrifai.
El acceso al norte de Gaza ha sido «un verdadero desafío», dijo Alrifai.
«Las autoridades israelíes han rechazado más de la mitad de las peticiones de la ONU para llevar alimentos, suministros médicos y agua potable al norte», explicó, añadiendo que no se ha permitido a la UNRWA llegar a la zona desde el 23 de enero. «Son casi seis semanas en las que no hemos podido llevar alimentos y suministros médicos a la gente que está desesperada y aislada en el norte de Gaza».
Jamie McGoldrick, coordinador de ayuda de la ONU para los territorios palestinos, afirma que la ONU lleva semanas presionando al ejército israelí para que utilice una carretera militar israelí fronteriza con Gaza para las entregas de ayuda humanitaria, informa Reuters.
Israel se ha vuelto supuestamente «más cooperativo» tras un incidente en el que sus fuerzas abrieron fuego contra palestinos que buscaban ayuda en la ciudad de Gaza, matando a más de 100 personas, dijo. El corresponsal de Monodoweiss en Gaza, Tareq Hajjaj, informó sobre el incidente, conocido como la «masacre de Flour».
«Desde el incidente de la semana pasada, creo que Israel vio con bastante claridad lo difícil que es prestar asistencia», dijo McGoldrick, añadiendo que la ONU había visto «mucha más cooperación por parte de Israel como resultado de esa toma de conciencia.»
Sin embargo, han continuado los informes de ataques de fuerzas israelíes a palestinos que esperaban ayuda.
El miércoles por la mañana, Al Jazeera informó de que fuerzas israelíes abrieron fuego contra personas que esperaban ayuda humanitaria, hiriendo a ocho personas. El ataque tuvo lugar en la rotonda de Nabulsi, en el suroeste de la ciudad de Gaza, el mismo lugar donde se produjo el ataque en el que murieron más de 100 personas, apodado la «masacre de la harina».
En la actualidad, la ayuda se entrega en el norte de Gaza desde Rafah, en el sur, y se conduce a través del asediado territorio palestino. La nueva ruta propuesta permitiría escoltar a los camiones de ayuda a través de territorio israelí, evitando así los combates y la inseguridad.

Mueren misteriosamente 27 palestinos bajo custodia israelí

Desde el 7 de octubre, 27 detenidos han muerto en instalaciones militares bajo custodia israelí, según un nuevo informe de Haaretz. No se han revelado las circunstancias en las que murieron los presos, pero los palestinos llevan meses compartiendo testimonios de graves torturas a manos de las autoridades militares y penitenciarias israelíes.
Según el informe, la policía retiene a los palestinos en jaulas improvisadas hechas de barrotes, sin paredes, camas ni aseos, debido a la escasez de celdas. La instalación improvisada en forma de jaula, rodeada de vallas improvisadas y en uso desde hace varias semanas, no ha sido «aprobada como centro de detención», a diferencia de las prisiones formales israelíes, que también son famosas por sus condiciones inhumanas.
El juez Gad Ehrenberg, del Tribunal de Magistrados de Jerusalén, ha descrito las condiciones como «inadecuadas para los seres humanos» y ha exigido que el comandante del Distrito de Jerusalén de la policía se ocupe de este asunto.
En febrero salieron a la luz informes sobre torturas y tratos crueles a palestinos bajo custodia israelí, incluidas denuncias de violencia sexual contra mujeres y niñas palestinas, que reafirman los testimonios y denuncias de detenidos y presos palestinos.
Miles de personas pueden estar enterradas vivas
El número de muertos en Gaza ha superado las 30.000 personas, sin contar los miles de desaparecidos, probablemente atrapados bajo los escombros de los ataques israelíes.
Hala Hazem Hamada, una niña de 15 años de Gaza, tuvo la suerte de ser rescatada tras permanecer tres días atrapada entre los escombros de un ataque israelí en el que murieron seis de sus familiares, entre ellos sus padres y su hermana.
Hamada relató a AFP, citada por Al Yazira, que el derramamiento de sangre comenzó el sábado, cuando las tropas israelíes descendieron sobre el complejo residencial de Jan Yunis en el que se había refugiado su familia, originaria del norte de Gaza.
«Los soldados israelíes gritaron y nos pidieron que evacuáramos, diciendo que la zona de Hamad es una zona militar y que están aquí para liberar a los cautivos. Pero no sabíamos adónde ir. Mi padre dijo: ‘Esperemos a que nos indiquen adónde ir'», relató.
«Al cabo de un cuarto de hora, la casa empezó a derrumbarse sobre nosotros [arrasada por las excavadoras]. Empezaron con las habitaciones, y corrimos a otras habitaciones y les decíamos que nos rendíamos y levantábamos las manos, ¡que nos sacaran! Pero nadie nos respondía», dijo.
«Todos los miembros de mi familia fueron martirizados, excepto mi hermana Basant. Ella me dijo: ‘Tengo miedo, sálvame. Si tienes una habitación, sálvame’. Intenté encontrar la forma de sacarla, pero no podía moverme, porque los escombros están en mis pies y mi padre en mi pierna. No podía moverme».
Entonces Basant enmudeció, dejando a Hala sola esperando las largas horas que faltaban para su rescate. Hala fue finalmente sacada de los escombros el martes.
«He sobrevivido, pero quiero ver a mi familia por última vez», declaró a la AFP.
«Vi a mi hermana y a mi padre, pero todavía no los han sacado. Siguen bajo los escombros. Quiero verlos para al menos despedirme».

No queda nada en Gaza

Israel ha convertido el enclave asediado en un cementerio abierto no apto para que la gente viva en él. Gran parte del territorio ha quedado destruido, y la gente carece incluso de lo más esencial para sobrevivir. Mientras tanto, Israel sigue atacando a la población civil.
Tras cinco meses de guerra, el alto diplomático de la UE Josep Borrell afirma: «Las acciones del gobierno israelí en Gaza dan la impresión de que sus objetivos van más allá de destruir a Hamás», citando a un general israelí que prometió «convertir Gaza en un lugar temporal o permanentemente imposible para vivir».
En un comunicado, Borrell ha expresado su preocupación por la matanza por parte de Israel de más de 100 palestinos que buscaban ayuda y ha afirmado que el incidente demuestra que «la comunidad internacional debe tomar medidas decisivas para salvar a los civiles de Gaza tanto de la inanición como de la violencia.»
«Y de hecho», continuó Borrell, «casi todo lo que permite funcionar a una sociedad humana ha sido destruido: el registro civil, el registro de la propiedad, las infraestructuras culturales y sanitarias, y la mayoría de las escuelas construidas por la UNRWA».
La relatora especial de la ONU sobre los derechos de los desplazados internos, Paula Gaviria Betancur, cree que el gobierno israelí ha «perdido toda credibilidad» en sus pretensiones de proteger a los civiles en el territorio asediado.
Para empeorar las cosas, la administración de Netanyahu ha seguido planeando un ataque terrestre en toda regla contra la ciudad más meridional de Gaza, Rafah, donde busca refugio más de la mitad de la población del enclave asediado.
En una declaración de la ONU, Betancur hizo un llamamiento para que se ponga fin urgentemente a la «deshumanización de los palestinos desplazados».
Betancur afirmó que Israel ha utilizado sus órdenes de evacuación para trasladar y confinar por la fuerza a civiles en «condiciones inhabitables» y que cualquier asalto a la ciudad gazatí de Rafah, donde se refugian unos 1,4 millones de palestinos, obligaría a la población a huir a «condiciones de muerte segura.»
«Aunque Rafah ya ha sido objeto de ataques periódicos por parte de las fuerzas israelíes, un asalto terrestre a gran escala provocaría un sufrimiento inimaginable», continuó Betancur.
«Cualquier orden de evacuación impuesta en Rafah en las condiciones actuales, con el resto de Gaza en ruinas, supondría una violación flagrante del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, obligando a la población a huir a condiciones de muerte segura, privada de alimentos, agua, atención sanitaria y refugio», ha afirmado el experto.
Betancur también ha dicho que el mundo «debe abandonar la ficción de que Israel respetará los principios del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos en sus operaciones militares», según cita Al Jazeera.
«Un alto el fuego inmediato y permanente, junto con medidas significativas para documentar y garantizar la rendición de cuentas por las atrocidades, así como asegurar los derechos fundamentales de los palestinos en Gaza, es el único camino a seguir por el bien de nuestra humanidad compartida», concluyó Betancur.

Cisjordania ocupada: La expansión de los asentamientos ilegales se dispara

Mientras el mundo se centra en los ataques de Israel contra Gaza, el gobierno israelí ha aprovechado la oportunidad para ampliar sus asentamientos ilegales en Cisjordania ocupada. Por primera vez desde el 7 de octubre, Israel ha aprobado la construcción de 3.500 viviendas en tres asentamientos ilegales distintos de Cisjordania ocupada.
Este hecho se produce tras el anuncio del colono de extrema derecha y ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich, quien afirmó que Israel ampliaría sus asentamientos en represalia por el tiroteo que unos pistoleros palestinos llevaron a cabo en un asentamiento en febrero.
Mientras tanto, el gobernador de Naplusa, Ghassan Daghlas, declaró a Al Jazeera que los ataques de los colonos han aumentado desde el 7 de octubre, citando el asesinato o lesiones de residentes, la expansión de los asentamientos y la expropiación de tierras, así como el saqueo y vandalismo de propiedades de palestinos.
«Todo esto ocurre bajo la atenta mirada de los soldados israelíes», afirmó Daghlas.
«Naplusa también está sometida a un asedio a gran escala, impulsado por la política y no por la seguridad. Se debe a la presión de los colonos para quebrar la ciudad de Naplusa porque es la capital económica de Cisjordania», continuó.
«La comunidad internacional debe cumplir sus leyes y denunciar a Israel como criminal. Si no hay una verdadera presión internacional sobre el Estado ocupante, la situación puede estallar», añadió.
Omar Ashour, profesor del Instituto de Estudios de Posgrado de Doha, declaró a Al Yazira que el anuncio israelí de construir 3.500 asentamientos en Cisjordania ocupada sólo busca aumentar la violencia contra los palestinos.
«Sabemos que el 7 de octubre ocurrió en parte por las actividades de asentamiento, las escaladas en Jerusalén y la historia no resuelta de este conflicto», dijo Ashour.
«Esto es básicamente llevarnos a una ronda similar de escalada. Significa que la resolución pacífica de este conflicto está cada vez más lejos».
Ashour añadió que el aumento de las actividades de asentamiento se enfrentará a una resistencia palestina cada vez mayor.
«Parte de ella será violenta, y asistiremos a otro ciclo», afirmó. «Estamos viendo un ciclo en este momento, sólo se intensificará en términos de su intensidad, escala y alcance».
El Ministerio de Asuntos Exteriores qatarí, entre otros países, ha condenado los planes israelíes de expansión de los asentamientos.
En un comunicado de prensa compartido en X, el ministerio qatarí afirmó que los esfuerzos de Israel por «judaizar amplias zonas de Cisjordania» constituyen una «flagrante violación del derecho internacional» y socavan una posible solución de dos Estados. Pidió a la comunidad internacional que presione a Israel para que detenga estas políticas de asentamientos.
Betancur también ha dicho que el mundo «debe abandonar la ficción de que Israel respetará los principios del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos en sus operaciones militares», según cita Al Jazeera.
«Un alto el fuego inmediato y permanente, junto con medidas significativas para documentar y garantizar la rendición de cuentas por las atrocidades, así como asegurar los derechos fundamentales de los palestinos en Gaza, es el único camino a seguir por el bien de nuestra humanidad compartida», concluyó Betancur.

Sudáfrica pide a la CIJ medidas de emergencia contra Israel

Sudáfrica ha pedido a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que ordene medidas de emergencia adicionales contra Israel para evitar la inanición de la población de Gaza.
«La solicitud urgente ha sido necesaria debido a la hambruna generalizada en Gaza, que se ha cobrado la vida de al menos 15 niños sólo en la última semana, y se cree que la cifra real es mucho mayor», declaró la presidencia sudafricana en un comunicado, según informa Independent Press.
«Expertos de Naciones Unidas advierten de que el número de muertes aumentará exponencialmente a menos que se detengan las actividades militares y se levante el bloqueo», continúa el comunicado, que exige que el tribunal ordene un alto el fuego inmediato en Gaza.
«La situación es urgente. Sudáfrica no tiene otra opción que dirigirse al Tribunal para que refuerce las Medidas Provisionales en vigor para intentar [evitar] una hambruna a gran escala en la Franja de Gaza.»
Sudáfrica añadió que Israel está incumpliendo las medidas que la CIJ puso en marcha en enero, cuando ordenó a Israel que se abstuviera de cualquier acto que pudiera entrar en el ámbito de la Convención de la ONU contra el Genocidio y que garantizara que sus tropas no cometían actos genocidas contra los palestinos, después de que Sudáfrica acusara a Israel de genocidio dirigido por el Estado.
En febrero, Sudáfrica había presentado una «petición urgente» ante la CIJ para que estudiara si las operaciones militares de Israel dirigidas contra Rafah infringían las órdenes provisionales que la Corte dictó el 26 de enero, que fueron rechazadas por el Tribunal Mundial.
Jonathan Kuttab, cofundador del grupo palestino de derechos humanos Al-Haq, declaró a Al Jazeera que la última petición de Sudáfrica es «muy apropiada según el derecho internacional».
«La gente parece olvidar que es obligación de Israel, en virtud del derecho internacional, proporcionar alimentos y servicios básicos a la población bajo su ocupación», afirmó.
«Israel no sólo ha incumplido esa obligación, sino que también ha obstruido e impedido que otros traigan alimentos como parte de una estrategia deliberada para matar de hambre al pueblo palestino».
Sin embargo, Marwan Bishara, analista político principal de Al Yazira, afirma que es poco probable que los esfuerzos de Sudáfrica o de la Corte Internacional de Justicia por presionar a Israel para que adopte medidas adicionales para proteger la vida de los civiles en Gaza surtan efecto.
«Parece que pueden estar tranquilos porque Estados Unidos les protegerá como ha hecho en el pasado», afirmó.
«Han sido cinco meses o más de lo mismo. Los israelíes, nos dicen los estadounidenses, les dan garantías de que permitirán la ayuda humanitaria que reducirá las bajas entre los palestinos, pero no lo hacen. No lo cumplen. En todo caso, se está convirtiendo en un insulto a la injuria».
«Israel está humillando a sus aliados. Está avergonzando a sus socios en Occidente, y sigue adelante con su genocidio».
Aún así, Francesca Albanese, relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, ha expresado en X «pura gratitud y admiración» por el nuevo recurso de Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por la guerra de Israel contra Gaza.

8. El leninismo de Chávez.

En La Haine han vuelto a publicar este artículo de Chris Gilbert aparecido inicialmente en 2013 y originalmente en inglés en mronline.

https://www.lahaine.org/mundo.

El leninismo de Chávez
Chris Gilbert
Es esta capacidad de saltar, de superar el orden actual de las cosas, la que es el legado más importante de Lenin, y el que mejor caracteriza a Hugo Chávez :: † 5/3/2013
[Artículo publicado en La Haine el 4/4/2013, que reproducimos ahora por su actualidad]
En los muchos homenajes a Hugo Chávez de las últimas semanas, hay un elemento importante que sufre un casi total abandono. Por falta de un término mejor podríamos llamarlo «leninismo». Con esto, por supuesto, no me refiero a la doctrina cansada, formulista (y básicamente anti-leninista) que por lo general lleva ese nombre. Es precisamente la hegemonía de la doctrina subrogada, además de la dificultad de la real, lo que impulsa el abandono y también está detrás de los intentos (en su mayoría conscientes) para separar a Chávez de lo que pasa por leninismo.
Piense en ello: ¡»La revolución contra ‘El Capital'»! Así es como Gramsci entendió la obra de Lenin; esa era su manera taquigráfica de indicar cómo Lenin y compañía se quitaron el consenso evolucionista, progresista de su momento, que incluía la Segunda Internacional (de ahí la referencia a ‘El Capital’) y la intelligentsia burguesa [1]. Esta fue la doctrina del «fin de la historia» de la época. Avanzando un siglo, tal vez podamos decir que la cosa más importante que Chávez y el pueblo venezolano hicieron a partir de la década del 90 fue deshacerse –de una manera revolucionaria, leninista si se quiere– del consenso del «fin de la historia» de nuestro momento, que había infectado tanto a la izquierda como a la derecha.
Los paralelos con Fidel Castro y el Movimiento 26 de Julio también son evidentes. Entre mediados y finales de los 50 la mayoría de los incendios revolucionarios parecían estar extinguidos en la región del Caribe. Con Jacobo Árbenz derrocado y la guerrilla liberal en Colombia muy acorralada, los funcionarios estadounidenses se sentían seguros de que tenían el control de la región, su «patio trasero», situación a la que se añadía mucha confusión y derrotismo en las filas de la izquierda. Luego, pareciendo surgir de la nada, el rápido avance del Movimiento 26 de Julio –que culminó con el derrocamiento de Batista y la toma de La Habana en 1959– dio un mentís a la confianza del imperialismo, mas también desmintió la versión soviética del fin de la historia: la tendencia hacia la coexistencia pacífica con los EE.UU.
Desafiando no sólo a Fukuyama, sino también las enseñanzas zapatistas en el ambiente en ese momento, Chávez –al igual que Lenin y Fidel– encabezó un movimiento que tomó el poder del Estado, y como ellos tuvo que cargar con un millón de problemas por haberlo hecho. Georg Lukács, en el mejor homenaje a Lenin que yo conozco, se refiere al comentario de éste sobre la frase de Napoleón «On s’engage et puis… on voit»: los bolcheviques libraron una batalla seria en octubre de 1917, y luego hicieron compromisos en «detalles tales como la paz de Brest o la Nueva Política Económica»[2]. Con esta referencia, Lukács quiere identificar y caracterizar los cientos de pactos, compromisos y concesiones que Lenin se vio obligado a realizar debido a la toma del poder bolchevique, es decir , precisamente por haber hecho la revolución en lo que nunca pueden ser circunstancias perfectas. Esta especie de pacto se diferencia de los pactos oportunistas que se hacen con el objetivo –aunque supuestamente en nombre de la pureza o la prudencia– de no hacer la revolución.
Tanto antes como después de la toma del poder, Hugo Chávez hizo muchos, muchos pactos y acuerdos con figuras como Lukashenko, Ahmadinejad, Santos, Miquilena, y (lo que comúnmente se cree), incluso Gustavo Cisneros. La lista continúa e incluye a los poderes y a las personas más variadas. Puesto que la gama va desde el anti-imperialista consecuente Mahmoud Ahmadinejad al empresario neoliberal Gustavo Cisneros y al socialdemócrata manso Luis Miquilena, la pregunta inevitable surge en torno a la táctica y la estrategia. ¿Cuál es la línea estratégica que se ejecuta a través de esta gama más variada de alianzas? Una pregunta similar se presenta acerca de los muchos proyectos que han nacido y desaparecido como flores nocturnas: los cinco motores, las tres R, Batallones del PSUV, Aló Presidente Teórico… y la lista sigue.
Gran parte de esto parecería ser un mero vaivén, y no puede haber ninguna duda de que en su trayectoria sorprendente, Chávez cometió errores graves –errores que un día podrían resultar ser fatales para el proceso en Venezuela, ya que desafortunadamente no hay ningún proceso revolucionario irreversible. Tal vez la mejor explicación de esta compleja trayectoria aparece cuando nos fijamos en el proceso de formación política de Chávez. Como joven oficial del ejército, Chávez tenía vínculos con el Partido Revolucionario de Venezuela (en el que su hermano militaba) y otros movimientos de izquierda. En la cárcel después de 1992, e incluso antes, Chávez leyó muchos textos marxistas, incluidos los más difíciles. Algunos de estos libros vinieron de una colección que compró a un ex maestro de escuela suyo, un comunista.
Luego, al salir de la cárcel, Chávez entró en la vida política y, en cierta medida puso su marxismo detrás de él. Para usar una metáfora espacial, podemos decir que comenzó explorando el territorio por sí mismo o incluso a tientas en la oscuridad. No debemos olvidar que en 1998 seguía hablando de la Tercera Vía de Anthony Giddens, el ahora olvidado intelectual del momento(!). Lo más importante es que a medida que los años pasaron y en respuesta a los ataques del imperialismo y algunas derrotas, Chávez se fue reconectando con el marxismo a través de su práctica y a través de las actividades del movimiento de masas.
Uno de estos momentos es cuando, ante la pluralidad de movimientos en el Foro Social Mundial de 2005 en Porto Alegre, Chávez reflexionó sobre lo que podría unificarlos a todos en su diversidad y declaró que era el «socialismo». Otro es cuando, después de tratar de construir el socialismo desde arriba con la reforma constitucional de 2007, dio un paso atrás y se puso a pensar en construirlo al nivel de la calle, en el trabajo con las comunas, recuperando la idea marxista de la auto-emancipación de la clase obrera.
Volviendo a Lenin, podemos observar que él también dio pasos hacia atrás y tuvo su momento de poner el marxismo (o más bien el «marxismo») detrás de él. El texto Repetir Lenin de Slavoj Zizek representa excelentemente la crisis en la que Lenin entró justo antes y durante la Primera Guerra Mundial, una catástrofe que efectivamente incluía la desaparición de su movimiento [3]. Lenin entonces reencontró o releyó el marxismo a través del estudio de Hegel y del proceso revolucionario que se abrió en Rusia en febrero de 1917, que lo tomó por sorpresa. Este nuevo Lenin es el Lenin en su momento más ágil, más «dialéctico»; ahora vienen hechos como los de la estación de Finlandia, así como textos como El Estado y la revolución y las Tesis de abril que siguen asombrando.
Hacia la mitad de su vida, cuando C.L.R. James hacía frente a la domesticación de la izquierda en la posguerra, trató de descubrir el secreto de este Lenin, el más auténtico Lenin. Con la ayuda de Raya Dunayevskaya, James se dirigió directamente al texto en ruso de los Cuadernos filosóficos de Lenin. Allí le conmovió profundamente una nota marginal de Lenin sobre la doctrina hegeliana del Ser: «¡Salto, salto, salto!» Lenin escribió en letras grandes al lado de los párrafos de Hegel, en un intento de resumir como nace lo nuevo [4]. Es esta capacidad de saltar, de superar el orden actual de las cosas –llámese el consenso neoliberal, el fin de la historia, economicismo, o incluso coexistencia pacífica– la que es el legado más importante de Lenin, y el que mejor caracteriza a Hugo Chávez.
El marxismo, como cualquier otra teoría, es susceptible a los procesos de fetichismo que dentro del capitalismo tienden a conducir a una visión cerrada de la historia. Su corriente principal suele pactar en silencio con el fatalismo que informa a la producción intelectual bajo el capitalismo. Esto se puede ver en la forma en que el teórico marxista posiblemente más brillante de la segunda mitad del siglo XX, Louis Althusser, tendía a permitir que sus descubrimientos sobre estructura y combinación en el capitalismo se deslizaran hacia la sumisión a estas mismas estructuras. El «Leninismo», entonces, sería el nombre para ese momento de ruptura con el capital y con sus teorías, e incluso con las teorías críticas del capitalismo en la medida en que éstas hacen las paces con el fatalismo.
Este es el leninismo de Chávez. Se trata de un firme no a todo fatalismo, un compromiso de lucha e incluso una voluntad de salirle al paso a lo que aparentan ser situaciones sin salida, con el objetivo de avanzar hacia una sociedad más justa y mejor. El marxismo, por supuesto, no es una doctrina utópica de las que proponen que exista una sociedad perfecta y luego especula (en vano) sobre cómo llegar allá. Pero sí es utópico en el sentido de que muestra que una modernidad radicalmente diferente no sólo es posible sino en algún grado latente en el desarrollo de la actual, capitalista. No sólo eso: el marxismo afirma que los seres humanos no son criaturas de colmena, sino que pueden trabajar hacia la realización de esa modernidad alternativa.
En su impresionante discurso Golpe de timón de hace cinco meses, que constituye el último testamento político sustantivo de Chávez, se reconoce que habiendo hecho la revolución política, los cambios económicos pertinentes para la construcción del socialismo todavía no se han realizado. Luego añade: «Esto lo digo yo no para que nos sintamos acogotados, amilanados; todo lo contrario, es para coger más fuerzas ante la complejidad del desafío». Creo que en estas palabras –y en realidad a través de todo el extraordinario discurso– se percibe una actitud muy similar a la resistencia tenaz de Lenin a conciliar con «lo que hay». Podríamos decir que esta resistencia, en combinación con una disposición perenne a luchar inventivamente, es el mejor legado de Lenin y los leninistas como Chávez –si no fuera también una especie de anti-legado en la medida en que se niega a dejar que uno viva cómodamente o complacientemente con él.
Notas
Este artículo le debe mucho a conversaciones con mi amigo Gabriel Gil, quien ha insistido en el leninismo de Chávez y me ha ayudado a entender varios elementos del desarrollo y la práctica de Chávez como revolucionario.
Notas
[1] Antonio Gramsci, «La revolución contra ‘El Capital'» en Antonio Gramsci: Antología (Siglo XXI, 1970): 34-7.
[2] Georg Lukács, Lenin (La coherencia de su pensamiento) (1924).
[3] Slavoj Zizek, Repetir Lenin (Lacan.com, 1997).
[4] C.L.R. James, Notes on Dialectics (Allison & Busby, 1980).
* Chris Gilbert es profesor de Estudios Políticos en la Universidad Bolivariana de Venezuela.
monthlyreview.org. Traducido del inglés por V.C.C. La Haine

9. Más sobre dialéctica y filosofía de la ciencia

De nuevo, los que sabéis de filosofía podréis juzgar. No los envío para provocaros. Es que siempre aprendo de vuestras explicaciones. 🙂

https://mronline.org/2024/03/

Dialéctica, ciencia y naturalismo: Un esbozo
Publicado originalmente: Dialectical Systems el 8 de agosto de 2023 por Rasmus S. Haukedal (Publicado el 05 de marzo de 2024)
¿Debería afirmarse que, a menos que hayan estudiado la Ciencia de la Lógica, estos científicos no saben lo que hacen? Sin duda, saben lo que hacen pero, filosóficamente hablando, a menudo no saben lo que saben y, más allá de cierto punto, esta limitación no puede sino tener una lamentable influencia en su trabajo. (Sève 2008: 91)
Introducción
El siglo pasado fue testigo de dos tendencias predominantes entre la dialéctica y la ciencia. Por un lado, el marxismo occidental, que se definió por el rechazo de Lukács a la filosofía de la naturaleza de Engels; por otro, los que abrazaron la dialéctica de la naturaleza, los materialistas dialécticos (Foster 2020). Mientras que los primeros tendían a confundir la ciencia con el positivismo y, por tanto, lo ignoraban, los segundos eran «pro-ciencia», pero también trataban de determinar los límites de la ciencia dentro del capitalismo.1
Esto no pretendía socavar la validez cognitiva del resultado científico. Los resultados científicos están relacionados con la sociedad en general, pero tienen una dinámica inherente que existe en relativa autonomía de esta incrustación. Por lo tanto, el enfoque dialéctico de la ciencia no es ni externalista ni internalista, sino que trata de la dialéctica constitutiva entre el funcionamiento interno de la ciencia y la sociedad en la que se encuentra.
La ciencia no es una actividad inocente, realizada al margen de la sociedad. Lewontin y Levins escriben “Hacer ciencia es ser un actor social, nos guste o no, en la actividad política» (1985: 4). Negar este hecho es en sí mismo político, y proporciona implícitamente apoyo al sistema imperante. Sin embargo, aunque la ciencia se haya mercantilizado, sigue siendo muy importante. Como dice Richard Levins “Cuando decimos que toda la ciencia es ciencia de clase, eso no equivale a decir que todas las afirmaciones científicas son mentiras. La ciencia de clase puede aportar ideas poderosas y válidas sobre el mundo, pero dentro de ciertos límites y restricciones” (Levins 1981: 9).
¿Cuál es el propósito de la ciencia?
Podríamos decir que los contextos limitan pero no determinan la veracidad cognitiva de la investigación. Esto implica que se requiere una comprensión dialéctica de su relación con la sociedad. Por supuesto, algunos contextos son más propicios para el progreso científico, pero ni siquiera los estrechos límites impuestos por los imperativos del mercado pueden detener la marcha hacia adelante de la ciencia, aunque puedan ralentizarla.
Además, las opiniones que se ignoran durante un tiempo pueden ganar fuerza cuando cambia el contexto, y la ciencia también contribuye a ese cambio (Kosambi, 1957). La relación entre ciencia y sociedad es compleja y no lineal. De acuerdo con Desmond Bernal (1939), la ciencia no es directamente productiva -con el objetivo de producir un excedente económico- sino reproductiva, destinada a la reproducción de los procesos que permiten a nuestras sociedades funcionar y sobrevivir. Desde este punto de vista, representa un valor de uso en lugar de un valor de cambio (Lewontin y Levins 1987). Esto no implica que la ciencia deba contribuir de forma acrítica a cualquier sistema existente, lo que sugiere una visión tecnocrática de la ciencia, en la que los científicos están desvinculados del resto de la sociedad. Si esto ocurre, la ciencia se convierte en lo que Lewontin (1991) denominó una «institución de legitimación social». Esto reduce la libertad de que goza el científico, ya que debe limitarse a aceptar el contexto en el que se encuentra.
También hace que las responsabilidades éticas y la base filosófica del científico parezcan irrelevantes (Raju 2022). Hace que la ciencia tenga más que ver con la producción que con la reproducción, más con apoyar el statu quo ante que con cuestionarlo. Como tal, el científico está alienado y proletarizado.2 Por el contrario, la opinión de que el científico tiene la responsabilidad de «insistir en la verdad» y de «ver los acontecimientos en su perspectiva histórica» (Chomsky 1967), implica que la ciencia debe tratar de promover la reproducción continuada de la sociedad. Los objetivos de la ciencia deben basarse democráticamente en las necesidades de las personas y no en los intereses del sistema social y económico imperante. Esto es simultáneamente una liberación de la ciencia:
Sólo en la ciencia planificada para el beneficio de toda la humanidad, no para la guerra bacteriológica, atómica, psicológica u otra guerra de masas, puede el científico ser realmente libre. Pertenece a la vanguardia de esa gran tradición por la que la humanidad se elevó por encima de las bestias, primero recogiendo y almacenando, después cultivando su propio alimento; encontrando fuentes de energía fuera de sus esfuerzos musculares en la domesticación del fuego, el aprovechamiento de los animales, el viento, el agua, la electricidad y el núcleo atómico. Pero si sirve a la clase que cultiva alimentos científicamente y luego los arroja al océano mientras millones mueren de hambre en todo el mundo, si cree que el mundo está superpoblado y que la bomba atómica es una bendición que perpetuará su propia comodidad, se está moviendo en una órbita retrógrada, en un nivel que ninguna bestia podría alcanzar, un nivel inferior al de un brujo tribal. (Kosambi 1957)
Esta democratización exige también una alfabetización científica. Para convertir a todo el mundo en un «escéptico razonable», como dice Lewontin (1991), no podemos glorificar la ciencia como una religión más, ni despreciarla cínicamente. La ciencia es demasiado importante para dejarla en manos de los expertos.
La ciencia es un proceso; se trata de cambio, no de inmovilismo. Y tiene la capacidad de alterar el escenario en el que surge. Esto indica otro objetivo que el beneficio a corto plazo: “La verdadera tarea es cambiar la sociedad, dirigir la luz de la investigación científica sobre los cimientos de la estructura social» (Kosambi 1957). Se hace eco de la concepción de Marx de la ciencia como fuerza revolucionaria. Si los científicos descubren que la reproducción de la sociedad está amenazada por el modelo socioeconómico imperante, tienen la obligación de criticar esta sociedad y su propia complicidad en su desarrollo. Si los científicos reniegan de tales hallazgos, o los desvinculan del contexto histórico y social, su análisis se vuelve demasiado superficial y poco sistemático para tener valor científico. Frente a esto, la ciencia debe tratar de comprender científicamente sus condiciones de existencia (Raju 2021).
La crítica legítima al positivismo o al cientificismo no justifica el rechazo de la ciencia como tal. Descartar la ciencia natural significa socavar el potencial crítico del enfoque dialéctico en un momento en que sus recursos son sumamente necesarios. En lugar de ello, deberíamos tratar de identificar los puntos en los que la ciencia se convierte en ideología, analizando cómo «supuestos teóricos erróneos pueden eventualmente conducir a previsiones útiles y actuaciones correctas, hasta que se alcanza un umbral de acumulación de contradicciones» (Bizzarri y otros, 2017: 13).
El ideal sugerido aquí no implica hacer uso de los resultados científicos para confirmar los conceptos filosóficos, como si la filosofía estuviera fuera de la ciencia y no fuera tocada por ella; tampoco significa aceptar pasivamente los hallazgos empíricos al pie de la letra. Por el contrario, significa abordar las tensiones en la forma en que los científicos los interpretan y las teorías que informan sus puntos de vista. Debemos descubrir cómo funciona la filosofía dentro de la ciencia y contribuir a su desarrollo desde dentro. Esto implica hacer que los científicos sean conscientes de los supuestos teóricos que subyacen a sus puntos de vista y de la vaguedad que muchos de ellos exhiben (Soto y Sonnenschein 2021).
Naturaleza débil y ruptura metabólica
La ciencia en sí misma, como una institución social, y como un conjunto de prácticas culturales, ¿sigue siendo la misma dentro de este tipo diferente de naturalismo? (Gallagher 2018: 117)
Volvamos a la naturaleza. Lewontin sostuvo que los sesgos ideológicos de la biología «impiden una comprensión rica de la naturaleza y nos impiden resolver los problemas a los que se supone que la ciencia debe aplicarse» (1991: 15). Esto introduce una falsa dicotomía entre holismo y reduccionismo que influye en la investigación que se lleva a cabo. Otra noción dialéctica de la naturaleza podría conducir a otro tipo de ciencia, pero este progreso se ve obstaculizado por los ideales científicos actuales, así como por la dimensión político-económica de la ciencia (Supiot 2021).
Las diferentes iteraciones del enfoque dialéctico comparten el énfasis en la idea de que la naturaleza no es simplemente un trasfondo estático para nuestras acciones, y que tampoco actúa sobre nosotros de forma mecánica o externa. Por el contrario, la naturaleza es un sistema complejo que está atrapado en nuestras actividades, aunque también mantenga autonomía respecto a éstas. Para concretar, esbozo la concepción hegeliana de la naturaleza de Luca Illetterati y la marxista de Foster.
En El Capital, Marx subrayaba que el suelo estaba siendo despojado de los nutrientes necesarios para mantener su fertilidad. Consideró que esto indicaba cómo la actual organización de la producción, el capitalismo, provoca una fisura entre el metabolismo social y el metabolismo de la naturaleza, que sustenta toda la vida, y que esta fisura sólo puede enmendarse dentro de otro sistema social (Foster 2022a). La ruptura metabólica denota la ruptura de la relación entre el metabolismo universal de la naturaleza y el metabolismo social que sustenta nuestra sociedad, que depende en última instancia del metabolismo universal, «las condiciones biofísicas de producción».
El metabolismo universal de la naturaleza existe antes y aparte de la actividad humana. También interactúa y posibilita el metabolismo social, que es una forma concreta de este metabolismo ecológico. El trabajo media entre estos metabolismos. Si bien podemos influir en el metabolismo universal de la naturaleza, debemos concederle autonomía, y no considerar que está totalmente interiorizado por la sociedad. La naturaleza impone restricciones a las actividades humanas y, aunque nosotros podamos imponerle restricciones a cambio, existen límites a la medida en que podemos cambiar los procesos naturales sin socavar su capacidad para sostener nuestras sociedades.
Contrariamente a la caricatura, Hegel cree que la ciencia proporciona el contenido sobre el que debe trabajar la filosofía, que «las ciencias empíricas […] han preparado este material para la filosofía descubriendo sus determinaciones, géneros y leyes universales» (Hegel 2010: 41). Además, sostiene que la naturaleza es un enigma que nunca puede resolverse. No sólo está más allá de nuestras capacidades conceptuales, sino más allá de sí misma. Nuestras categorías lógicas no pueden deducir la instancia concreta de la naturaleza porque es demasiado contingente para desplegar estas categorías de manera fiable. En otras palabras, la naturaleza carece de la capacidad de controlar su propio devenir (Di Giovanni 2010). La naturaleza es débil porque está plagada de contingencias y no logra ser una esfera completamente lógica. Sin embargo, muestra una racionalidad fragmentada, a través de sus formas concretas -que es también por lo que se necesita un conocimiento detallado de sus particularidades, por lo que la filosofía depende de la ciencia para proporcionar su contenido.
A la inversa, la ciencia necesita de la filosofía para poder destilar los principios lógicos que despliega la naturaleza. La filosofía no puede imponer categorías a la ciencia desde fuera, sino que debe esforzarse por «situar las ciencias dentro de sus contextos no/extracientíficos más amplios» (Johnston 2019: 55) y mostrar cómo contienen más metafísica de la que son conscientes.
El punto de vista de Hegel indica que ya existe una grieta en la naturaleza -piensa Foster- antes de la aparición de un modo de producción específico. Esta grieta permite que surja la subjetividad, y también cambia retroactivamente por este surgimiento. En otras palabras, la subjetividad emerge desde dentro de la incompletud de la naturaleza, no como opuesta a ella. Esto indica cómo el conocimiento sobre la naturaleza posibilitado por la propia naturaleza.
¿Nueva naturaleza, nueva ciencia?
La incapacidad de articular sus propias condiciones de posibilidad caracteriza al llamado materialismo contemplativo. Foster dice que evitar la postura contemplativa es «exactamente de lo que trata, en última instancia, la teoría de la emergencia contingente desarrollada en el materialismo histórico clásico […]» (Foster 2022b: fn22, 7-8 énfasis original). Los niveles emergentes de organización, que son interdependientes pero autónomos, resuelven el problema. Pero si Heron (2021) está en lo cierto, la noción de incompletitud ontológica que se encuentra en Hegel también es necesaria para conocer la emergencia del sujeto que puede diferenciarse de la naturaleza de forma inmanente.
La noción de naturaleza débil también sugiere por qué la ciencia es simultáneamente socialmente construida y cognitivamente válida. Se debe a que las distorsiones y contradicciones que revelamos son indicativas de la naturaleza de la propia realidad. Es la estructura incipiente de la naturaleza la que posibilita la subjetividad (como autodeterminación) y nos permite comprenderla racionalmente, aunque esta comprensión sólo pueda ser aporética. Es esta inconsistencia la que permite al sujeto emerger desde dentro de la naturaleza. En este caso, la fisura está presente en la naturaleza antes de la aparición de la sociedad moderna, aunque nuestro sistema social actual pueda exacerbarla.
Más importante que sus posibles tensiones, estos enfoques comparten la noción de que ningún nivel está libre o aislado de los demás, sino en una interacción constante y formativa con ellos. Juntos, la parte y el todo forman una totalidad procesual. La causalidad teleológica es real en la medida en que surge de la interacción entre distintos niveles y escalas. La dialéctica supera así la cosmovisión mecanicista que sustenta la postura contemplativa, que descarta todo lo que no pueda explicarse mediante la causalidad eficiente.
De ahí que una visión dialéctica de la naturaleza pueda proporcionar una comprensión más rica y radical de la naturaleza, objeto de la ciencia, y de la propia ciencia, en la que incluye la subjetividad o autodeterminación como su propia autonegación. La naturaleza está más allá de sí misma, no sólo es externa a nosotros sino a sí misma, y por tanto no puede controlar su propia génesis. El mismo principio se aplica a la ciencia. En segundo lugar, e implícitamente, obtenemos una noción más abarcadora de la causalidad, no como simple causa y efecto, sino como algo complejo, constitutivo y recíproco. En este caso, las condiciones de contorno imponen restricciones que no solo limitan, sino que también posibilitan (véase Longo y otros, 2012). Se trata de sistemas históricos, cuyo espacio de posibilidades está a su vez sujeto a cambios.
No deberíamos limitar el alcance del naturalismo a los confines considerados aceptables por una concepción estrecha de la ciencia. Por el contrario, necesitamos un naturalismo «cuyo núcleo mismo sea la noción de vida» (Illetterati 2023: 188), un naturalismo que explique sus propias condiciones de posibilidad a través de esta relación viva y constructiva con el mundo.
Marx sostenía que en el futuro habría una ciencia unitaria. Sin embargo, en su opinión, sólo sería posible después de que se hubieran levantado los grilletes de la sociedad burguesa. Pero este punto de vista parece demasiado unilineal y erige una barrera entre ideología y ciencia, en lugar de admitir que la ideología es una parte inherente de la ciencia, sin socavar por ello su validez cognitiva. También subestima el grado en que la ciencia afecta a la escena en la que aparece, y la fuerza revolucionaria que la ciencia fue para Marx. En lugar de esperar a que una revolución inaugure una nueva relación entre las ciencias y entre la ciencia y la filosofía, deberíamos fomentar una relación que prefigure una nueva sociedad y contribuya a su establecimiento.
Puesto que estamos constituidos a través de nuestra relación con la naturaleza, la ruptura de esta relación nos aliena tanto de nosotros mismos como de la naturaleza. Un concepto renovado de la naturaleza combate esta alienación. Nos permite comprender cómo la libertad es ontológicamente posible y nos hace conscientes de lo que está en juego si no ejercemos esta libertad de forma consciente y responsable. No sólo sugiere otra forma de entender los procesos naturales, sino que también atañe al devenir y la función de la propia ciencia, como parte de una totalidad mayor. Sólo dentro de esa totalidad puede adscribirse la función de la ciencia. Puede que nunca consigamos una ciencia verdaderamente unitaria, ni siquiera si se inaugura una nueva sociedad, pero, no obstante, podemos lograr muchos avances mediante intentos de establecer un nuevo naturalismo y otro modo de interacción entre ciencia y sociedad.

Notas:
1. Este texto es más sugestivo que argumentativo. No discutiré la relación histórica entre ecología y marxismo y sólo podré indicar cómo la visión dialéctica indica un ideal científico más ecológico. No discutiré cómo pueden encontrarse principios dialécticos dentro de la ciencia, ni interpretaré dialécticamente ciencias concretas. Reservo esto para otro artículo más sistemático. Para una discusión, que sirvió de base a este artículo, sobre cómo la perspectiva organicista requiere un enfoque sensible al contexto y pluralista, véase El-Hani y Reis (2021).
2. La proletarización implica una «fragmentación de las competencias» y una «especialización» que hace que el científico sea más sustituible y, por tanto, quede en una posición más precaria. Además, la alienación tiene que ver con el hecho de que «los productores no entienden todo el proceso, no tienen voz ni voto sobre hacia dónde va o cómo, y tienen pocas oportunidades de ejercer la inteligencia creativa» (Lewontin y Levins 1987: 202). Soto y Sonnenschein (2021) explican cómo el proceso de proletarización ha afectado a la biología, ya que se han introducido nuevas tecnologías que han socavado la teoría, y algunos incluso han declarado su fin.

Bibliografía

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Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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