Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Neurociencia y conciencia (observación de Miguel Candel).
2. Los costes del hidrógeno verde en Túnez.
3. Retorcer el significado.
4. BRICS y desdolarización, 2.
5. El legado de Raisi (observación de José Luis Martín Ramos).
6. Conferencia de los Pueblos por Palestina.
7. Decadencia económica en Gran Bretaña.
8. Drones en África, 2.
9. Resumen de la guerra en Palestina, 27 de mayo.
1. Neurociencia y conciencia
Se aleja un poco de los artículos que solemos ver por aquí, pero es un tema que me parece muy interesante. Tras decenios de investigación, la neurociencia parece que no está más cerca que al principio de explicar el origen de nuestra conciencia. Alguno de vosotros seguro que sabe mucho más del tema. https://www.sinistrainrete.
El gran bluff de la neurociencia por Riccardo Manzotti
Dogmas, callejones sin salida y controversias sin resolver en el estudio empírico de la conciencia
A veces, en la ciencia, asistimos a un fenómeno análogo al de las burbujas especulativas en la economía: durante décadas, un problema insoluble absorbe recursos e inversiones, cada vez en mayor medida y sin que se produzcan avances reales. Los investigadores siguen proponiendo soluciones infructuosas y apelan a la política del «primer paso»: por algún sitio hay que empezar y eso es lo mejor que se puede hacer. Pero uno siempre se queda en la casilla de salida. Más que un primer paso, es un paso en el lugar.
Esta situación describe el estado de la investigación de la conciencia en el campo de la neurociencia, donde, como en una guerra de posiciones, en lugar de luchar en campo abierto se pasa más tiempo fortificando trincheras y pidiendo fondos. A diferencia de la fortaleza de los Bastiani en la novela de Dino Buzzati, la mayoría no parece buscar el combate cuerpo a cuerpo con el enemigo real, limitándose a ejercicios durante los cuales se conceden medallas e insignias que tienen la única función de justificar la obtención de títulos y premios. En la investigación neurocientífica de la conciencia, el enemigo con el que nunca se puede entablar una batalla es el difícil problema de la conciencia, y un ejército de neurocientíficos y científicos cognitivos, aunque realiza constantes maniobras, nunca se enfrenta directamente a él.
Desde la época de las investigaciones pioneras de los grandes neurofisiólogos alemanes e italianos del siglo XIX, se busca algo que sea el equivalente físico de nuestra conciencia. ¿Se ha encontrado? No. Nunca se ha ido más allá del nivel de las correlaciones (débiles) entre la actividad cerebral y la experiencia, una idea razonable que ya circulaba en el siglo XVI, en tiempos de Andrea Vesalio. A día de hoy, no existe ninguna teoría que explique de forma comprensible cómo y por qué la actividad química y eléctrica de un sistema nervioso debe o puede convertirse en algo totalmente distinto como sensaciones, percepciones, emociones y pensamientos.
La conciencia sigue siendo un milagro misterioso al mismo nivel que la transformación del agua en vino o la aparición del genio al frotar la lámpara de Aladino.
En una nota personal no del todo inútil, he estado presente en todas las conferencias internacionales sobre la conciencia desde 1994, el fatídico año en que un nutrido grupo de científicos de renombre (de Gerard Edelmann a Francis Crick, de Roger Penrose a Daniel Dennett) hizo hincapié en la conciencia como problema científico. ¿Hemos avanzado desde entonces? No. El horizonte de la conciencia sigue siendo inalcanzable y, desde un punto de vista empírico, no se ha hecho ningún progreso real. Para corroborar esta afirmación recuerdo que, hace veinticinco años y en nombre de la neurociencia, Christoph Koch apostó que el mecanismo por el que la densa red de neuronas de nuestro cerebro produce la conciencia se descubriría en 2023. A finales de junio de aquel fatídico año, en el escenario del 26º Congreso de la Asociación para el Estudio Científico de la Conciencia celebrado en Nueva York, Koch admitió que había perdido la apuesta.
Una demostración aún más convincente la proporcionan (involuntariamente) dos recientes artículos programáticos de las prestigiosas revistas Science y Nature Review Neuroscience, que utilizaré como representación emblemática del estado actual de la neurociencia en relación con el estudio empírico de la conciencia. Mi objetivo es dejar claro cómo la neurociencia se encuentra en un punto muerto que se disfraza de investigación científica para apoyar una política de investigación porque sí. Ambos artículos están escritos para arrojar una luz optimista sobre los progresos realizados por la neurociencia en «décadas de fructífera investigación» y para justificar una mayor financiación señalando «nuevas y prometedoras líneas de investigación».
En el primero de los dos artículos, algunos de los neurocientíficos más autorizados del mundo -Lucia Melloni, Liad Mudrik, Michael Pitts y Christof Koch- admiten que, a pesar de los supuestos avances empíricos, «las hipótesis avanzadas por las distintas teorías hacen afirmaciones y predicciones divergentes que no pueden ser todas simultáneamente ciertas». Se trata de una afirmación sorprendente: por un lado, estas teorías tendrían un supuesto apoyo empírico y, por otro, no todas serían ciertas. ¿Que la naturaleza es esquizofrénica?
Por otra parte, ¿cómo poner a prueba una teoría neurocientífica de la conciencia después de haberla asumido como inobservable? La reacción de la neurociencia es corporativista: sólo se tienen en cuenta «las teorías que se expresan en términos neurobiológicos o que son capaces de hacer afirmaciones que pueden expresarse en términos neurobiológicos», se puede leer en el segundo de los dos artículos aquí reseñados. Resulta peculiar que los autores de estos artículos invoquen como método de análisis una estrategia denominada colaboración adversarial o ‘cooperación competitiva’ entre escuelas de pensamiento: en la práctica, un torneo entre dignos.
Los autores seleccionan teorías influyentes que consideran merecedoras de la mayor parte de la financiación. Por ejemplo, eligen la teoría del espacio de trabajo neuronal, o GNWT , y la teoría de la información integrada, o IIT. Se trata, sin duda, de teorías interesantes que han permitido formular experimentos en los últimos veinte años. Pero en lo que respecta a la conciencia, ¿qué han dicho? Básicamente nada porque, para el verdadero problema de la conciencia, han sustituido a otros fenómenos más tratables internos a la neurociencia.
A este respecto, resulta instructivo ver cómo se plantea el propio problema de la conciencia. En el primero de los artículos analizados, los autores se preguntan «¿dónde están las huellas anatómicas de la conciencia en el cerebro? ¿Están localizadas en la zona caliente del córtex posterior como afirma la IIT o están localizadas en el córtex prefrontal como predice la GNWT?». Nótese que la conciencia nunca es objeto de observación directa, sino sólo sus «huellas anatómicas» que, por supuesto, son decididas por las teorías implicadas y, por tanto, no prueban nada en sí mismas. El hecho de que ciertos procesos neuronales tengan lugar en una zona del cerebro y no en otra no dice por qué tales procesos deberían convertirse o producir algo tan inesperado, incluso incongruente, como la conciencia. Es el juego retórico habitual, una especie de pista falsa: se cambia el problema real por un problema alternativo que acapara toda la atención aunque no explique nada. Es, una vez más, el «primer paso», aunque siempre en el acto.
Es un planteamiento que adolece de lo que se llama la «falacia de la marioneta»: en lugar del problema difícil, se propone otro, la marioneta, que es lo suficientemente difícil como para llevar años de trabajo y, sin embargo, lo suficientemente manejable como para tratarlo con los métodos disponibles hoy en día. Un poco como el viejo chiste en el que el borracho buscaba la llave debajo de la farola donde sabía que la había perdido, pero donde al menos podía ver perfectamente. Sin embargo, en esta forma de razonar, entre los procesos neuronales propuestos como explicación y la manifestación de la conciencia queda un vacío que nunca se llena: las explicaciones avanzadas son un obscurum por obscurius.
Tomemos, por ejemplo, la ya mencionada IIT, que propone una identidad entre la información incorporada y la conciencia. ¿Explica la teoría por qué la información incorporada se corresponde con la conciencia? En absoluto, ni tampoco explica por qué el mundo físico contiene un ingrediente adicional como la información integrada. Donde había un misterio (la conciencia) ahora hay dos (la conciencia y la información integrada). Sin embargo, al proponer algo tan difícil como la información integrada, que llevará años de investigación comprender, se desplaza el objetivo al muñeco, que entra dentro del marco conceptual de referencia y, por tanto, puede proponerse como tema de investigación. La conciencia, que sería el verdadero problema a resolver, se queda fuera, pero mientras tanto se trabaja y se hace ciencia sobre la información integrada.
Con este espíritu, en el primero de los dos estudios analizados, los autores desplazan el énfasis hacia la política de la investigación argumentando que las teorías propuestas «pretenden […] cambiar la sociología de la práctica científica en general. Resolver grandes cuestiones puede requerir una gran ciencia porque es más probable que tales cuestiones se resuelvan colectivamente que mediante intentos aislados, paralelos y a pequeña escala. El enfoque de la cooperación competitiva se basa en el éxito de los «institutos de colaboración a gran escala». Es una forma de entender la política científica que se parece mucho a las maniobras ficticias de los generales de Buzzati: el objetivo no es alcanzar la conciencia, sino proteger a los grupos de investigación reorganizando la gestión de la financiación. No está en absoluto garantizado que, operando en las condiciones de la gran ciencia, los neurocientíficos tengan más posibilidades de tener una visión decisiva.
¿Y el problema de la conciencia? No importa si no se alcanza hoy, mañana o nunca: «en lo que respecta a las teorías iniciales planteadas por estos enfoques», prosiguen los autores del primer estudio, «puede que ni la GNWT ni la IIT sean del todo correctas». Independientemente del resultado, el campo de la investigación puede utilizar los resultados para avanzar en el encuadre de una nueva forma de pensar sobre la conciencia y poner a prueba otras teorías potenciales del mismo modo. El problema de la conciencia seguirá siendo ciertamente difícil, pero la comprensión del antiguo problema mente-cuerpo se hará un poco más fácil. No se ve por qué este activismo debería facilitar las cosas, a menos que uno se mueva en una nueva dirección. Como escribió Robert Musil enEl hombre sin atributos (1930), «cuando algo sucede una y otra vez, uno tiene la impresión de que está produciendo algo real»: una impresión que, por alentadora que sea, no ha producido resultados concretos en la neurociencia.
Del mismo modo, en el segundo de los dos artículos aquí reseñados, Anil Seth y Tim Bayne presentan una imagen positiva de la investigación al sugerir que el verdadero problema sea sustituido por muchos problemas más pequeños, pero más manejables (una tesis muy querida por Seth). Según los dos autores, «en los últimos años ha habido un florecimiento de teorías sobre las bases biológicas y físicas de la conciencia» y, sin embargo, «en el caso de la conciencia, no está claro cómo se relacionan entre sí las teorías actuales ni si se pueden evaluar empíricamente». De nuevo, ante el estancamiento científico, la solución propuesta es la cooperación competitiva entre los candidatos vistos anteriormente, GWNT e IIT (más otros dos, en este caso).
Siguiendo esta estrategia, los autores prometen que «hay buenas razones para pensar que el desarrollo iterativo, la puesta a prueba y la comparación de las teorías de la conciencia conducirán a una comprensión más profunda del misterio de los misterios». En resumen, según los críticos, la neurociencia no tiene ni idea de lo que está haciendo, sino que está emitiendo un pagaré epistémico (por utilizar la famosa expresión de Daniel Dennett): un montón de «explicaciones» garantizadas por la autoridad de la disciplina en su conjunto. Es como una gran entidad de crédito que se ha distinguido en un campo determinado y, por tanto, convence a sus inversores para que confíen en ella en otro campo.
De forma muy parecida al otro artículo, Seth y Bayne describen una disciplina en la que, extrañamente, «en lugar de eliminar las hipótesis opuestas, a medida que aumentan los datos empíricos [las hipótesis] parecen multiplicarse». Para los dos autores, esto no es un síntoma que lleve a sospechar que algo falla en las premisas; si acaso, es señal de que las distintas teorías tienen ‘objetivos científicos diferentes’, como si esto fuera aceptable. Aunque «la conciencia sigue siendo científicamente controvertida», escriben los dos autores, «hay muchas razones para pensar que el desarrollo de nuevas teorías y su comparación conducirán a una mayor comprensión deeste profundísimo misterio«. ¡Si esto no es un pagaré epistémico!
En los dos artículos queda claro que, al no saber cómo abordar directamente el problema de la conciencia, muchos neurocientíficos intentan estrategias alternativas para sortearlo. La más popular, como hemos visto, es la cooperación competitiva para comparar teorías alternativas sobre la base de reglas ad hoc. Un poco como en los ejercicios militares cuando, en lugar de conquistar a un enemigo real, se compite de forma ritual para establecer un ganador. Sin embargo, en ciencia, la comparación debe tener lugar tarde o temprano con la realidad empírica: la investigación no sólo debe ser una comparación entre teorías, sino también entre hipótesis y el mundo real. El científico somete sus teorías a la prueba de sus pares, pero también de la naturaleza.
La estrategia de cooperación competitiva invocada para superar el estancamiento actual de la neurociencia recuerda un caso histórico similar: el problema de la génesis de los continentes a principios del siglo XX. Nadie entendía cómo era posible que incluso continentes muy distantes, separados por océanos, exhibieran una sorprendente homogeneidad tanto en especies animales como en series litológicas. Incluso entonces, durante décadas, se siguieron proponiendo teorías no concluyentes que defendían hipótesis ad hoc para salvaguardar los supuestos aceptados por la comunidad científica (entre otros, la fijeza de los continentes).
En la década de 1930, los geólogos estadounidenses dirigidos por Thomas Chamberlin dedicaron recursos y financiación al método de las «múltiples hipótesis de trabajo»: cada investigador evaluaba las observaciones geológicas según teorías tan diversas como ineficaces. Esta estrategia, señala el historiador Greene Mott, no era un método de investigación, sino «una herramienta retórica para atacar a cualquiera que se atreviera a proponer ideas distintas de las aceptadas por la comunidad geológica dentro de la lista aceptada de múltiples hipótesis de trabajo». La presencia de múltiples hipótesis daba la impresión de que los geólogos consideraban todas las posibilidades, mientras que en la práctica estas hipótesis no cuestionaban el supuesto básico de la fijeza de los continentes. No es casualidad que la solución viniera de un erudito ajeno a esa comunidad y que pudiera considerar algo verdaderamente revolucionario: la deriva continental.
Es fácil leer la historia pasada de la ciencia conociendo su resultado final, pero es difícil hacer lo mismo cuando se observa la investigación actual. Sin embargo, el caso de la conciencia parece ofrecer un ejemplo de libro de texto. La aproximación de la neurociencia a la conciencia, bien representada por los dos artículos analizados, muestra muchos de los síntomas que, según Thomas Kuhn, anunciarían un inminente cambio de paradigma: acumulación de anomalías que la comunidad científica tiende a ignorar, pérdida de fe en una solución real, fracasos repetidos, política del «primer paso».
En cuanto a la pérdida de confianza, ¿qué mejor ilustración que la elección del término problema difícil? Pero también es importante considerar el primer punto -las anomalías- porque nos permite descubrir que, a medida que han ido progresando las técnicas de investigación, ha aumentado la lista de hechos inexplicables. Se trata de anomalías que se ignoran sistemáticamente o se dejan de lado, a la espera de nuevos datos. Esta actitud es reveladora: si un hecho experimental no confirma los prejuicios de la comunidad científica, se deja de lado con la esperanza de que nuevas observaciones lo desmientan.
El actual paradigma dominante en la comprensión de la conciencia por parte de la neurociencia ha acumulado, a lo largo de los años, numerosos hechos aparentemente inexplicables que han permanecido así. Mencionaré algunos de ellos la independencia de la experiencia respecto a la configuración neuronal en el conocido fenómeno de la deriva representacional, por el que las neuronas asociadas a la experiencia de un determinado olor cambian sin que cambie la experiencia; la ausencia de contenido experiencial que no esté causado por un fenómeno físico externo; la estabilidad de la experiencia perceptiva a medida que cambia el estado interno de las áreas corticales y del cerebro; la persistencia de imágenes consecutivas o posimágenes en ausencia de persistencia de la estimulación; laepifenomenicidad de la conciencia, que no parece tener ningún papel causal y, por tanto, es incompatible con la teoría de la evolución; la asombrosa invariabilidad de la percepción de los colores a pesar de la extrema variabilidad de los fotorreceptores; la increíble tolerancia a las alteraciones anatómicas; y, por último, la conocida, pero no menos misteriosa, separación anatómica, neural y funcional entre los hemicampos visuales izquierdo y derecho y la total cohesión y homogeneidad de nuestra experiencia visual.
Algunas de estas anomalías son tan familiares que se han vuelto invisibles, como la punta de la nariz, pero no por ello son menos problemáticas. Resulta instructivo detenerse en la última: la unidad del campo visual. Desde principios del siglo XX, se sabe que las señales de los ojos se dividen de tal manera que las del hemisferio derecho se envían al hemisferio izquierdo y viceversa. Las partes del cerebro que reciben estas señales no están conectadas y funcionan, anatómicamente, como si fueran dos órganos diferentes. En teoría, el hemisferio derecho ve el mundo por la izquierda y el izquierdo por la derecha. Pero vemos todo el campo visual sin interrupciones, discontinuidades ni solapamientos. ¿Cómo sería esto posible si el mundo que vemos se generara, como supone la neurociencia, dentro del cerebro? ¿Quién ve el todo? Se trata de una anomalía inexplicable al menos para las primeras partes de la visión.
Estos casos suelen ignorarse como si fueran excepciones que esperan una explicación, pero no lo son. Al contrario, representan la norma. Nada en los datos neuronales como tales implica que, además de la actividad electroquímica, exista un fenómeno adicional como la consciencia. La supuesta localización de la consciencia en el cerebro no se deriva de ningún fenómeno medido en el sistema nervioso: no hay hechos neuronales misteriosos que esperen una explicación. La búsqueda de la conciencia dentro de los pliegues corticales depende sobre todo del paradigma que los investigadores aceptan implícitamente, pero que rara vez hacen explícito, porque entra dentro de esos prejuicios que, según el filósofo Alfred N. Whitehead, «en todas las épocas son asumidos inconscientemente por todos los adherentes a una comunidad científica y son tan obvios que la gente no sabe que los tiene porque nunca ha formulado sus problemas de otra manera». Son esas suposiciones las que el astrónomo Johannes Kepler llamó «los ladrones de mi tiempo» y las que Albert Einstein denominó «las suposiciones tácitas que, precisamente porque son silenciosas, gobiernan secretamente nuestro pensamiento y nos impiden progresar».
En la investigación neurocientífica no subyace un solo dogma, sino dos, que podríamos considerar el «credo» de la neurociencia. El primero postula que el sujeto y el mundo están separados, el segundo que la conciencia está dentro del cuerpo. Debería quedar claro que estos dos dogmas -que podríamos llamar, con un calificativo, el paradigma de la neurociencia- no son ni el resultado de observaciones empíricas ni de razonamientos teóricos, sino la glorificación del sentido común que imagina un sujeto separado del mundo y dentro del cuerpo. Se trata de una idea popular que en el pasado había generado el desacreditado modelo del homúnculo, y que hoy se vuelve a proponer en términos de modelos de conciencia o mente internos al cerebro.
Pero si el dogma es tan infructuoso y está tan lleno de anomalías, ¿cómo es que sigue dominando el horizonte de la investigación? La razón principal es que los neurocientíficos no están acostumbrados a que expertos de otros campos disciplinarios que no comparten sus supuestos les planteen preguntas. Las controversias, cuando salen a la luz, no cuestionan el paradigma que sigue siendo la base indispensable de la que partir. Hay muchos otros aspectos que caracterizan negativamente el estado de la investigación de la conciencia en neurociencia: la no falsabilidad de los métodos propuestos, el rechazo dogmático de alternativas sobre la base de criterios que serían fatales para las hipótesis aceptadas dentro de la neurociencia, el proceder por postulados que no responden a preguntas empíricas, los avances en el campo de la inteligencia artificial que ponen en tela de juicio hipótesis establecidas. No podemos tratarlos todos aquí.
Formulemos más bien una pregunta positiva: ¿existe una alternativa a este estado de cosas? ¿Existe una alternativa a esta autarquía epistémica de la neurociencia? Sí, la hay, y es esa estrategia que el Galileo teatral de Brecht había declarado y que el Galileo histórico de Pisa había aplicado: identificar todos los prejuicios que condicionan nuestra manera de abordar un problema y cuestionarlos. Para tener éxito en este empeño, hay que ser libre de moverse fuera de los límites de las escuelas de pensamiento y ser capaz de mirar, como el hombre del grabado de Gustave Flammarion, fuera del cielo de las estrellas fijas del paradigma dominante.
Una pregunta que los neurocientíficos rara vez oyen formular y que debería estar al principio de cualquier investigación sobre la conciencia es la siguiente: ¿se ha encontrado alguna vez algo dentro del sistema nervioso central que, si no se supusiera que la conciencia se genera en él, sugiriera su existencia? La respuesta empíricamente honesta es negativa. En otras palabras, a lo largo de la historia de la neurociencia, la conciencia nunca ha sido un objeto interno de investigación ni algo sugerido o implicado por la actividad neuronal. No en vano, durante mucho tiempo, los neurofisiólogos no hablaron de ella.
El caso de la conciencia en neurociencia, que ve cómo una disciplina se dedica a investigar un fenómeno que no sólo no forma parte de sus datos empíricos, sino que ni siquiera está sugerido por la teoría, es quizá único en la historia de la ciencia. En otras disciplinas, uno se enfrenta a circunstancias que surgen dentro de las observaciones: un ejemplo clásico se remonta a cuando, en la primera mitad del siglo XIX, Alexis Bouvard publicó el primer estudio de los parámetros orbitales de Urano, dándose cuenta de cómo la trayectoria observada divergía de las predicciones. El problema fue resuelto primero teóricamente por Urbain Le Verrier y luego experimentalmente por Johan Gottfried Galle, quien, mientras apuntaba con un telescopio al Observatorio de Berlín, descubrió un planeta invisible, Neptuno. Lo relevante aquí es que el problema astronómico surgió dentro de los datos astronómicos: había un planeta, Urano, que no se movía como debía.
Otro ejemplo es el bosón de Higgs, que se propuso inicialmente como mecanismo para dar masa a las partículas subatómicas. El modelo estándar de partículas no podía explicar cómo ciertas partículas podían tener masa, y el campo de Higgs (del que el famoso bosón es la confirmación) respondió a esta pregunta que surgió dentro del modelo estándar de partículas. En el caso de la neurociencia, sin embargo, no hay ningún fenómeno dentro de los datos neurocientíficos que requiera explicación. ¿Hay algo en el cerebro que la neurociencia no pueda explicar? La respuesta es negativa. El problema de la conciencia no se plantea dentro de la neurociencia, sino fuera de ella. Para entender por qué, habría que pedir ayuda a la sociología de la ciencia de Bruno Latour, cuando no al psicoanálisis.
Einstein decía que la locura consiste en seguir repitiendo las mismas cosas con la esperanza de que conduzcan a un resultado diferente: ¿qué decir de una disciplina que lleva unos 150 años repitiendo los mismos planteamientos? Por supuesto, para Nietzsche, la locura es la regla en las organizaciones, pero la impresión aquí es que la locura tiene un propósito real. Hay muchos intereses en juego, y parece verdaderamente ingenuo otorgar a la neurociencia una posición central en un juego cuya apuesta es nuestra naturaleza. Las teorías de la conciencia tocan nuestra esencia más íntima y son la base de los sistemas políticos, jurídicos y económicos, como ha sido siempre el caso desde Platón a Hobbes, desde Hegel hasta nuestros días. Por supuesto, la investigación científica no debe estar condicionada por nuestras expectativas sociales, pero tampoco lo está el monopolio dogmático de una disciplina que, hasta la fecha, no ha aportado ninguna confirmación empírica a sus «explicaciones».
Los dogmas implícitos de la neurociencia, al reducir la existencia a procesos neuronales caracterizados por una conciencia epifenoménica e inobservable, reducen la existencia humana a un hecho sin valor, más allá de las declaraciones de principio que pronuncian regularmente neurocientíficos de renombre para hacer menos deprimente esta reducción. La reducción de la conciencia a una propiedad epifenoménica de los procesos neuronales resta valor a nuestra existencia porque los procesos neurofisiológicos, como tales, no tienen valor (y no lo tienen porque son medios de la existencia, ni fines ni constituyentes de la misma).
Si la felicidad no fuera más que una alta concentración de serotonina, ¿podríamos tomarla en serio? ¿Podría ser el objetivo de la existencia humana la proliferación de sistemas nerviosos rebosantes de serotonina? Parece cuestionable. Los procesos neuronales son sin duda el medio de nuestra existencia, pero no pueden ser el fin.
La conciencia es la cuestión crucial para nuestra existencia y su reducción, si fuera errónea, vaciaría de sentido nuestro vivir. Si nuestra existencia no fuera más que una cascada de reacciones electroquímicas, ya no tendría ningún valor, entre otras cosas porque el sistema nervioso forma parte del mundo físico y el mundo físico, según la vulgata científica, carece de ella. El paradigma de la neurociencia conduce a un relativismo vacío donde el egoísmo se enrosca en un punto sin dimensión.
Este es el gran bluff de la neurociencia: proponer una pseudo-solución al problema de la conciencia, justificándola en base a su propia autoridad y a sus propias letras de cambio epistémicas en base a un crédito científico acumulado en otros campos. Un crédito que sirve a la defensa de su propio dogma dual, que a su vez legitima un primer paso eterno, pero un paso que permanece en su sitio. Pretender moverse estando quieto: un gran farol.
* Riccardo Manzotti es profesor titular de Filosofía Teórica en la Universidad IULM de Milán. Filósofo e ingeniero, doctorado en robótica, fue Fulbright Visiting Scholar en el MIT de Boston. Ha publicado artículos y libros sobre conciencia, percepción e inteligencia artificial. Su último libro es «I & AI» junto con Simone Rossi (Rubbettino, 2023).
Observación de Miguel Candel:
Sí, el título lo dice todo. El meollo del asunto reside en que no basta describir las partes (las neuronas y su actividad individual) para lograr una descripción adecuada del todo (la conciencia, inseparable del funcionamiento global del cerebro e incluso del sistema nervioso central). Por una razón muy simple: cada parte no es sólo lo que es independientemente del todo, sino que su pertenencia al todo la modifica esencialmente. Cosa que vale también para la sociología y que echa por tierra los fundamentos del atomismo metodológico.
2. Los costes del hidrógeno verde en Túnez
Un muy completo informe del TNI del proyecto extractivista de generación de hidrógeno «verde» en Túnez para el mercado europeo. https://www.tni.org/en/
Hidrógeno verde en Túnez. Un nuevo mecanismo de saqueo y explotación
Fecha de publicación: 23 de mayo de 2024
La Estrategia del Hidrógeno Verde de Túnez, desarrollada con la GIZ alemana, prevé exportar más de 6 millones de toneladas a Europa para 2050. Aunque elogiada, pasa por alto los costes significativos para los sectores vitales de Túnez, priorizando las necesidades de la UE sobre los intereses locales.
Elyes Ben Ammar Saber Ammar
En septiembre de 2023, el Ministerio tunecino de Industria, Energía y Minas publicó la Estrategia Nacional para el Desarrollo del Hidrógeno Verde y sus Derivados en Túnez, que había elaborado en colaboración con la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ)1. La Estrategia Nacional incluye un plan de acción para exportar más de 6 millones de toneladas de hidrógeno verde a Europa de aquí a 2050. Este plan, junto con una serie de declaraciones de funcionarios tunecinos encargados de la transición energética del país, ha sido recibido con una serie de artículos positivos, que lo saludan como un impulso potencial para el desarrollo del país. Sin embargo, el objetivo de la Estrategia de satisfacer las necesidades de la Unión Europea (UE) y cumplir sus dictados tendrá sin duda un gran coste para varios sectores importantes de Túnez, un hecho que parece haber sido ignorado en el aplauso general que ha recibido la Estrategia. En este contexto, el presente artículo, elaborado por el Grupo de Trabajo para la Democracia Energética en Túnez, trata de desvelar elementos de este gran proyecto que hasta ahora no se habían debatido.
Hidrógeno verde: ¿por qué y a quién beneficia realmente?
La UE se esfuerza por realizar grandes inversiones en energías renovables, y en particular en hidrógeno verde, para aliviar su dependencia del gas ruso y beneficiarse de un nuevo mercado en el que aspira a ser pionera. Además, la UE se propone reducir sus emisiones de carbono en un 55% de aquí a 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono en 2050. Estas ambiciones se recogen en la Estrategia del Hidrógeno de laUE2, adoptada en junio de 2020, y también se reflejan en la Estrategia Nacional del Hidrógeno de Alemania3, así como en el Plan REPowerEU4, que establece el objetivo de 10 millones de toneladas de hidrógeno producidas en la UE para 2030, junto con la importación de otros 10 millones de toneladas.
Para ello, la diplomacia energética europea, especialmente la alemana, ha puesto sus ojos en la región geográficamente adyacente del norte de África, que tiene un gran potencial de producción de electricidad a partir de energías renovables, que a su vez puede utilizarse para producir hidrógeno verde.
Detrás de todo el ruido que rodea a estos acontecimientos se esconde una nueva forma de expansión colonial de la UE, que será a costa de los países vecinos al sur del Mediterráneo. Este nuevo arreglo será similar a las prácticas y relaciones que existían en los siglos XIX y XX, con el mismo objetivo: la explotación de los recursos naturales de estos países y el mantenimiento de las relaciones de poder hegemónicas de Europa.
Cabe suponer que la Estrategia Nacional para el Desarrollo del Hidrógeno Verde y sus Derivados en Túnez, elaborada por el Ministerio tunecino de Industria, Energía y Minas, en colaboración con la GIZ, es una faceta de este proyecto europeo y atestigua la conformidad del Gobierno tunecino con dicho proyecto. Aunque el Gobierno aspira a producir más de 8 millones de toneladas de hidrógeno verde de aquí a 2050, la mayor parte (más de 6 millones de toneladas, es decir, más de tres cuartas partes de la producción total) se enviará al norte del Mediterráneo5. Este plan se presenta actualmente como una gran oportunidad para que Túnez se asegure un lugar en el prometedor mercado del hidrógeno.
Cuadro 1: Distribución prevista del hidrógeno verde producido entre el mercado local y la exportación (en kilo toneladas)6
| 2030 | 2035 | 2040 | 2045 | 2050 | |
|---|---|---|---|---|---|
| Mercado local | 22 | 139 | 479 | 1,077 | 1,900 |
| Exportación | 300 | 1,004 | 1,633 | 3,220 | 6,374 |
| Total | 322 | 1,143 | 2,112 | 4,297 | 8,274 |
Para cumplir los requisitos del mercado europeo expuestos en el Cuadro 1, entidades públicas y privadas invertirán alrededor de 117 200 millones de euros7 en la preparación de la infraestructura necesaria para la producción de hidrógeno ecológico en Túnez:
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Construcción de centrales eléctricas renovables
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Construcción de plantas desalinizadoras de agua y de extracción de hidrógeno
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Conexiones a redes de agua e hidrógeno
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Equipar los puertos tunecinos para facilitar la exportación
Lo más probable es que estas inversiones se financien a través de préstamos de instituciones financieras internacionales8, como el Banco Europeo de Inversiones y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, además de los préstamos del Banco Mundial, que es el principal socio de Túnez en la implementación de dichos proyectos, que representan una extensión práctica de las recomendaciones del banco y su ideología neoliberal, especialmente en torno a la capitalización de las «ventajas comparativas» de Túnez en términos de exportación de productos básicos de bajo valor añadido.
Al igual que otros países que participan en proyectos de exportación de hidrógeno verde, si pone en práctica la nueva estrategia, Túnez se convertiría en un patio trasero servil y en un depósito de energía para la UE, en lo que constituirá una vuelta a (o un afianzamiento de) los mecanismos coloniales de explotación. Además, Europa se beneficiaría de los proyectos de hidrógeno de la estrategia tunecina a más de un nivel: no sólo recibirá el hidrógeno verde, sino que el equipo necesario para poner en marcha los proyectos (incluida la tecnología requerida) también se fabricará en Europa, creando así nuevos mercados para las industrias europeas y permitiendo a Europa controlar las cadenas de producción y suministro emergentes.
Como se ha indicado en el párrafo anterior, en Túnez (al igual que en países con un perfil similar) la producción de hidrógeno verde depende principalmente de tecnología importada (electrolizadores y paneles solares), así como de grandes inversiones en el sector de las energías renovables en forma de inversiones extranjeras directas. En cuanto al primer punto, la UE es actualmente uno de los líderes en la fabricación de electrolizadores9: de hecho, la elección de la UE de virar hacia el hidrógeno verde se debe en gran medida a las capacidades de las empresas europeas en la fabricación de electrolizadores, que están en el corazón del proceso de producción de hidrógeno verde. La Declaración Conjunta de la Cumbre Europea sobre Electrolizadores10 establece el objetivo de impulsar la fabricación europea de electrolizadores para satisfacer las necesidades del mercado mundial. Cabe destacar en este contexto que Europa alberga más del 30% de las inversiones en hidrógeno propuestas a nivel mundial11. A través de este control, así como de su industria de electrolizadores, es Europa la que producirá (y, por tanto, se beneficiará) el valor añadido dentro del proceso del hidrógeno verde. Esto contrasta con países como Túnez, que sólo se dedicarán a exportar materia prima sin procesar. Además, Europa también se beneficiará de la creación de nuevos puestos de trabajo en su sector industrial.
De este modo, Túnez proporcionará los recursos naturales necesarios para la producción de hidrógeno verde, como la tierra, el agua y la energía solar, a un coste extremadamente bajo, y sufrirá por tanto las repercusiones ecológicas y sociales asociadas, un claro ejemplo de la profundamente injusta división mundial del trabajo, según la cual el Norte exporta tecnología y productos industriales de alto valor añadido y el Sur proporciona materias primas y mano de obra barata.
El verdadero coste -y la ilusión- del desarrollo
El Gobierno tunecino vende la idea de que la producción de hidrógeno verde en Túnez reportará importantes ingresos financieros al país y le permitirá afianzarse en el mercado europeo. Sin embargo, ignora el hecho de que estos proyectos aumentarán aún más la ya desequilibrada escala de poder entre Túnez y la UE. Este desequilibrio se debe a que, como la mayoría de los países del Sur, Túnez padece algunas deficiencias estructurales importantes, entre las que destacan las siguientes12:
- Túnez es muy dependiente energéticamente, debido a su incapacidad para procesar las materias primas por carecer de la tecnología necesaria. El país sólo dispone de una refinería para la transformación de petróleo bruto, situada en el norte (Zarzouna, Bizerte). Su capacidad de refinado es de 34.000 barriles diarios, frente a una producción tunecina de 50.000 barriles diarios. La capacidad de refinado ni siquiera cubre el volumen de petróleo crudo producido en Túnez, y mucho menos la demanda nacional global. Túnez se ve así obligado a exportar sus materias primas (petróleo sin refinar en este caso) y a pagar la diferencia de coste entre el petróleo bruto y sus derivados, lo que agrava la deficiencia de su balanza comercial. En cuanto a la electricidad, debido a la total dependencia de Túnez del gas natural para la producción de electricidad, más de la mitad de su demanda interna se cubre con importaciones de Argelia13.
- Túnez también se enfrenta a un alto nivel de dependencia alimentaria. La tasa de importación de trigo blando (componente esencial de la dieta de los tunecinos) se situó en el 94% en 202014. Al mismo tiempo, el país exporta productos que consumen mucha agua, como fresas, tomates, dátiles y aceite de oliva, además de otros productos agrícolas solicitados por los consumidores europeos y occidentales. La producción de todos estos productos tiene graves costes medioambientales para Túnez. A estos costes se añade el hecho de que las tierras agrícolas pueden utilizarse ahora para proyectos de energías renovables, sin cambiar su régimen de tenencia de la tierra y sin necesidad de obtener un permiso del Ministerio de Agricultura (como exige el Decreto nº 2022-68). Esto agravará aún más la crisis agrícola del país15.
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Túnez está especializado en industrias de bajo valor añadido, como las de montaje y textiles, que trabajan como subcontratistas para conglomerados multinacionales atraídos por la mano de obra barata del país, las materias primas y los bajos costes de agua y electricidad, en comparación con sus países de origen. En este sentido, es importante señalar el patrón de deslocalización de las industrias contaminantes que tienen un alto coste ecológico de los países del Norte Global a los del Sur Global. Es en este contexto en el que deben considerarse los proyectos de exportación de hidrógeno verde, especialmente en relación con la cuestión del agua.
Para alcanzar el objetivo fijado por la Estrategia Nacional para el Desarrollo del Hidrógeno Verde y sus Derivados en Túnez de exportar 6 millones de toneladas de hidrógeno verde de aquí a 2050, es necesario movilizar más de 90 gigavatios de energías renovables16(tanto eólicas como fotovoltaicas) para alimentar el proceso de extracción del hidrógeno gaseoso (H2) a partir del agua de mar desalinizada (H2O). Esta cifra es 15 veces superior a las capacidades energéticas actuales -de todo tipo (renovables y no renovables)- del país. Para alcanzar este nivel de producción de energía renovable, se destinarán más de 500.000 hectáreas de tierra (aproximadamente el 3% de la superficie total de Túnez)17 a proyectos de energía renovable. Estas tierras incluirán tierras comunitarias incautadas(como en el caso de Segdoud en Gafsa (enlace externo))18 y tierras de propiedad estatal, que se ofrecerán en bandeja de plata a los inversores.
Además de las necesidades energéticas, para suministrar el agua desalinizada necesaria para el proceso de producción será necesario establecer estaciones de desalinización de agua con una capacidad de 160 millones de metros cúbicos al año. Esto equivale al consumo anual de 400.000 tunecinos (sobre la base de una media de 400 metros cúbicos per cápita) en un país que se enfrenta a sequías recurrentes y que experimenta dificultades crecientes para suministrar agua potable a sus propios ciudadanos. De hecho, los organismos de la sociedad civil que trabajan en el sector del agua han dado recientemente la voz de alarma sobre la situación del agua en el país y las medidas que deben tomarse para resolverla, la más importante de las cuales es poner fin inmediatamente al agotamiento de los recursos hídricos al servicio de negocios lucrativos a expensas de la población y el medio ambiente19.
Además de los riesgos para el medio ambiente expuestos anteriormente, cabe subrayar cómo Europa, y no Túnez, será la gran beneficiada de la relación desigual y asimétrica establecida en la Estrategia Nacional para el Desarrollo del Hidrógeno Verde y sus Derivados en Túnez. Un estudio publicado por la GIZ en 202120 en el que se evalúan las oportunidades económicas y los diversos retos a los que se enfrentan las inversiones en hidrógeno verde en Túnez señala que el panorama industrial tunecino no está adaptado actualmente para beneficiarse del hidrógeno verde en sectores como el transporte y el acero. El único beneficio que identifica el estudio es el uso del hidrógeno verde para producir ciertos derivados que Túnez importa actualmente (véase la Figura 2). Así pues, el enfoque establecido por la Estrategia Nacional gira exclusivamente en torno a la exportación de materias primas a la UE (tanto a medio como a largo plazo) para que los países europeos puedan cumplir sus objetivos de reducción de sus emisiones industriales de carbono.
Una patria… es cuando nada de eso ocurre’*: Nuestras alternativas
* Kanafani, Ghassan. (1969 )Retorno a Haifa. Lynne Rienner Publishers
Antes de que estallara la guerra en Ucrania en febrero de 2022, la Compañía Tunecina de Electricidad y Gas (STEG) publicó el documento «Gestión de la volatilidad de las energías renovables mediante el uso de hidrógeno «21. En este documento se argumenta que el hidrógeno verde puede mejorar la resiliencia y garantizar la gestión óptima del sector de las energías renovables de Túnez, que actualmente sufre cortes recurrentes debido a la incapacidad de controlar las tasas de producción durante todo el año. Como muestra un gráfico del documento, en las temporadas en las que el consumo local de electricidad desciende, actualmente es inviable explotar toda la electricidad producida por fuentes de energía renovables. El documento sostiene, por tanto, que la adopción del hidrógeno verde puede proporcionar una reserva de energía para superar este problema y en él se exponen las medidas necesarias (aunque sin detallarlas) que deben tomarse para alcanzar los objetivos fijados, como la preparación de un programa estratégico nacional para el hidrógeno verde y un plan de acción para determinar cómo el hidrógeno verde producido puede servir mejor al interés nacional.
Así, como también se indica en el documento del STEG, el principal objetivo de la producción de hidrógeno verde, tal y como se planteó inicialmente, era superar los problemas de intermitencia y fluctuaciones creados por el Plan Solar tunecino22. Sin embargo, debido a la crisis energética que ha sufrido Europa (Alemania en particular) en los últimos dos años, como consecuencia de la guerra en Ucrania, se abandonó el objetivo mencionado, ya que la GIZ presionó para orientar los planes de hidrógeno hacia la exportación de la mayor parte de la producción de hidrógeno verde de Túnez. La GIZ lo consiguió supervisando el desarrollo de la Estrategia Nacional para el Desarrollo del Hidrógeno Verde y sus Derivados en Túnez.
¿Qué enfoques alternativos podrían aplicarse para superar los retos planteados en la Estrategia Nacional de manera que beneficien a Túnez, en lugar de satisfacer las ambiciones neocoloniales de la UE?
Antes de responder a esta pregunta en relación con el hidrógeno verde, es necesario abordar primero las cuestiones que han llevado a Túnez a adoptar el enfoque expuesto en la Estrategia Nacional elaborada por la GIZ, y a permitir que agencias extranjeras interfieran en sus políticas energéticas. Quizá el ejemplo más claro de esta dinámica sea el actual Plan Solar Tunecino. El plan, que el gobierno considera la solución óptima a la crisis energética del país, se ha convertido en sí mismo en un problema. No responde a las necesidades reales de Túnez, sino que se limita a hacerse eco de las recomendaciones y dictados de Occidente (especialmente de la UE). Así pues, es necesario modificar el plan revisando, en primer lugar, la distribución de los proyectos de energías renovables que se van a poner en marcha. Las cantidades sobreestimadas de energía eólica en el plan no se ajustan a las especificidades del consumo de electricidad de Túnez, en particular, los picos de consumo durante el verano (cuando la disponibilidad eólica es limitada) siguen sin abordarse. Esto significa que el país sigue dependiendo del gas natural importado, sobre todo en verano (periodo de máxima demanda), lo que plantea problemas de acceso a la electricidad. Como alternativa a la energía eólica y al gas, es esencial apostar por la energía solar, ya sea térmica o fotovoltaica, que permite disponer de una cantidad de energía eléctrica relativamente estable a lo largo del año, a pesar de las fluctuaciones del verano, teniendo en cuenta los altos niveles de radiación solar del país. Esto ayudará a reducir el consumo de gas natural y garantizará una mayor fiabilidad del suministro eléctrico en comparación con la energía eólica.
Además, también es necesario establecer centrales hidroeléctricas (como el proyecto Oued el Melah, en el noroeste). Con una capacidad superior a los 1.000 megavatios (según un estudio realizado por el Ministerio de Agricultura para la Visión Estratégica del Agua 2050 del país)23, dichas centrales pueden servir como depósitos de energía, almacenando electricidad cuando la demanda es baja, para utilizarla cuando dicha demanda aumente (en verano). Esto puede ayudar a reducir el recurso a la producción de electricidad a partir de gas natural en esas épocas.
En lugar de perseguir las ilusorias perspectivas de la exportación, es vital centrarse en las necesidades del país, tanto a corto como a largo plazo: lo que significa satisfacer la demanda de consumo personal y local. Esto puede hacerse movilizando los recursos disponibles en Túnez, reactivando las inversiones públicas y promoviendo iniciativas ciudadanas que impliquen la explotación colectiva de proyectos de energías renovables.
Las sugerencias anteriores son esbozos iniciales de alternativas potenciales que Túnez puede seguir. En publicaciones anteriores del Grupo de Trabajo para la Democracia Energética24 se ofrecen más detalles sobre estas alternativas. En el futuro, la atención se centrará en las formas prácticas de abordar la deficiencia energética de Túnez e impulsar el desarrollo, especialmente en las regiones históricamente marginadas.
Volviendo al hidrógeno verde en concreto, la prioridad aquí debería ser revisar la Estrategia Nacional para el Desarrollo del Hidrógeno Verde y sus Derivados en Túnez por referencia al interés nacional y el objetivo de satisfacer la demanda nacional, en lugar de seguir los dictados de agencias extranjeras cuyo único propósito es proteger los intereses de sus países. Si dicha revisión concluye que invertir en hidrógeno verde es realmente una necesidad -debido al interés nacional, a los hechos imperantes y a la evolución mundial-, entonces debería aplicarse un enfoque nacional, global y multisectorial (que vaya más allá de la visión de sólo el Ministerio de Industria, Energía y Minas) que potencie el desarrollo del país.
Un posible uso del hidrógeno verde producido en Túnez sería la fabricación de amoníaco, sustancia que Túnez importa actualmente25 y que se utiliza en la producción de fertilizantes. Esto podría llevarse a cabo en el marco de una asociación público-pública entre el Grupo Químico Tunecino, la Compañía Tunecina de Electricidad y Gas y la Compañía Nacional de Explotación y Distribución de Aguas. A nivel de financiación y explotación, dicha asociación podría ser facilitada por el Ministerio de Medio Ambiente y el Ministerio de Dominios del Estado y Asuntos Territoriales, bajo la supervisión del Gobierno tunecino. En el marco de este proceso previsto, el Grupo Químico Tunecino recibiría energía (generada a través de energías renovables) de la Compañía Tunecina de Electricidad y Gas, y agua desalinizada de la Compañía Nacional de Explotación y Distribución de Aguas. Los posibles excedentes de amoníaco se exportarían.
En cuanto a las tierras utilizadas para la producción de energías renovables dentro de este proceso: podrían establecerse asociaciones con las poblaciones locales que viven en esas tierras o cerca de ellas, implicándolas en la producción de energía a través de nuevas fórmulas como las cooperativas y las empresas comunitarias. Alternativamente, se podría proporcionar a las poblaciones locales parcelas para fines agrícolas, además de recibir agua desalinizada que les permita dedicarse a una agricultura acorde con el clima local. Tales proyectos, sobre todo en el sur del país, producirían beneficios económicos y de desarrollo con una dimensión soberana y nacional, y serían una forma de invertir los recursos naturales en aras del interés colectivo (las estaciones de desalinización también podrían producir agua potable). Se espera que un enfoque de este tipo pueda evitar que el llamado Valle del Hidrógeno26 se convierta en un valle improductivo.
El siguiente diagrama representa esta alternativa potencial a los proyectos hegemónicos y neocoloniales esbozados por la Estrategia Nacional.
Autores Elyes Ben Ammar Saber Ammar
Revisión por Ashley Ingles
Ilustración de Othman Selmi (enlace externo)
Coeditado por: Grupo de Trabajo para la Democracia Energética
Traducción asistida por Hivos-VCA
Redactores Hamza Hamouchene
Traductores Aymen Zouaoui
- Ministerio de Industria, Energía y Minas y GIZ (2023) Estrategia Nacional para el Desarrollo del Hidrógeno Verde y sus Derivados en Túnez.
- Comisión Europea (2020) A Hydrogen Strategy for a Climate-Neutral Europe (Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones). Bruselas. https://eur-lex.europa.eu/..
- Ministerio Federal de Economía y Acción por el Clima de Alemania (2023) Actualización de la Estrategia Nacional del Hidrógeno. https://www.bmwk.de/Redaktion/..
- Comisión Europea (2022) Plan REPowerEU (Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones). Bruselas. https://eur-lex.europa.eu/
- Ministerio de Industria, Energía y Minas y GIZ (2023). op.cit.
- Ministerio de Industria, Energía y Minas y GIZ (2023). op.cit.
- Ministerio de Industria, Energía y Minas y GIZ (2023). op.cit.
- Ministerio de Industria, Energía y Minas y GIZ (2023). op.cit.
- Comisión Europea (2023) «Sobre el Banco Europeo del Hidrógeno» (Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones). Bruselas. https://eur-lex.europa.eu/..
- Alianza Europea para el Hidrógeno Limpio (2022) «Cumbre europea sobre electrolizadores, Bruselas 5 de mayo de 2022, Declaración conjunta «. https://ec.europa.eu/docsroom/
- Hydrogen Council (2022) ‘Hydrogen Insights 2022: An updated perspective on hydrogen market development and actions required to unlock hydrogen at scale’. Consejo del Hidrógeno, en colaboración con McKinsey & Company. https://hydrogencouncil.com/
- Kaboub, F. (2023) ‘A Comprehensive & Coherent Global South Vision: A memo to Global South leaders’. https://.substa..
- Oxford Business Group (2017) ‘Renewed investment in Tunisia’s energy sector to reduce the supply gap’. Londres, Reino Unido. https://oxfordbusinessgroup.
- Guesmi, H. (16 de noviembre de 2023) «Desenganche tras el boicot: ¿Cómo desengancharse? (Parte 1)». Nawaat.
- Gobierno de Túnez (2022) Decreto Ley nº 2022-68 de 19 de octubre de 2022: Promulgación de disposiciones especiales para mejorar la eficacia de la ejecución de los proyectos públicos y privados.
- Ministerio de Industria, Energía y Minas y GIZ (2023). op.cit.
- Ministerio de Industria, Energía y Minas y GIZ (2023). op.cit.
- Grupo de Trabajo para la Democracia Energética (19 de marzo de 2024) ‘En el sur tunecino: Adquisición de Tierras por el Capitalismo Verde’. Agenda Jurídica.
- Ministerio de Agricultura, Pesca y Recursos Hídricos de Túnez (con STUDI Group y CKW Consulting) (2022) Development of the Water Sector 2050 Vision and Strategy in Tunisia.
- GIZ (2021) ‘Estudio sobre las oportunidades de «Power- to – X» en Túnez‘. https://www.giz.de/en/
- STEG «Gestión de la volatilidad de las energías renovables mediante el hidrógeno». Departamento de Gestión Tecnológica, STEG.
- Agencia Nacional de Gestión de la Energía (2015) Nueva edición del Plan Solar Tunecino.
- Ministerio de Agricultura, Pesca y Recursos Hídricos de Túnez (con STUDI Group y CKW Consulting) (2022).op.cit
- Grupo de Trabajo para la Democracia Energética (2022) «Hacia una transición energética justa».
- Observatorio de la Complejidad Económica (2020) ‘Túnez’. Basado en Simoes, A., Hidalgo, C. A. (2011) ‘El Observatorio de la Complejidad Económica: Una herramienta analítica para comprender la dinámica del desarrollo económico’. Workshops at the Twenty-Fifth AAAI Conference on Artificial Intelligence’. https://oec.world/en/profile/
- Así se denominan los proyectos de hidrógeno verde que se establecerán en el marco de la Estrategia Nacional desde Gabes hasta Tataouine, pasando por Kebili y Medenine.
3. Retorcer el significado
Una nota de Craig Murray sobre la interpretación torticera que han hecho algunos medios y algunos políticos -valga la redundancia- de la orden de la CIJ para detener las operaciones militares en Rafah.
Genocidio en Rafah y la CIJ
mayo 27, 2024
Es difícil imaginar un acto más depravado, brutal y cobarde que bombardear a familias de refugiados en sus tiendas, pero creo que ahora todos entendemos que no hay profundidad moral que la entidad terrorista que es Israel no sondeará.
Creo que saben que he estado llorando regularmente lágrimas ardientes por la matanza de inocentes y la complicidad de los estados occidentales. Espero que entiendan que no es por indiferencia ante el indecible sufrimiento por lo que respondo con una disquisición sobre gramática.
Hubo una extraordinaria unanimidad en todos los principales medios de comunicación a la hora de ofrecer la misma tergiversación de la reciente orden de la CIJ a Israel de detener las operaciones en Gaza.
¿Cómo es posible que tanto los medios de comunicación como la clase política se unan para difundir la misma interpretación errónea de un documento, cuando esa interpretación no sólo es errónea sino imposible?
Se nos dice que la CIJ no ordenó inequívocamente a Israel que detuviera sus operaciones en Rafah, sino que dejó un «margen de maniobra» para que Israel llevara a cabo operaciones de manera quirúrgica sin poner en peligro a los civiles.
La línea propagandística dice que sólo se ordenó a Israel que detuviera su ofensiva en la medida en que pudiera causar condiciones que pusieran en peligro al grupo palestino en su conjunto.
Pero lo que el tribunal dijo es lo siguiente: Israel debe detener inmediatamente su ofensiva militar, y cualquier otra acción en la gobernación de Rafah, que pueda infligir al grupo palestino de Gaza condiciones de vida que puedan provocar su destrucción física total o parcial.
El giro sionista es que la última cláusula matiza la primera y, por tanto, la ofensiva sólo debe detenerse si «inflige al grupo palestino de Gaza condiciones de vida que puedan provocar su destrucción física total o parcial».
El argumento entonces es que una ofensiva en Rafah supuestamente diseñada para no hacer esto puede seguir adelante. [Explico el giro sionista, dejando de lado por el momento que es evidente para todo el mundo que Israel está de todos modos infligiendo exactamente esas condiciones de vida a los palestinos].
Pero es una interpretación gramaticalmente imposible.
Acepto que la segunda coma significa que la cláusula final también se aplica a la primera afirmación y no sólo a la cláusula «cualquier otra acción», aunque eso es discutiblemente ambiguo.
Pero incluso aceptando eso, si eliminamos la cláusula del medio y aplicamos la cláusula final sólo a la «ofensiva», seguimos obteniendo lo siguiente: Israel debe detener inmediatamente su ofensiva militar… que puede infligir al grupo palestino de Gaza condiciones de vida que podrían provocar su destrucción física total o parcial.
La orden de detener la ofensiva es perentoria. No hay manera de analizar toda la frase que no da una orden directa de «detener inmediatamente su ofensiva militar».
Permítanme una analogía precisa.
«Deja de jugar al fútbol en casa, puedes romper el jarrón Ming»
NO PUEDE significar
«Sigue jugando al fútbol, puede que no rompas el jarrón Ming».
Podría tomarme un tiempo para señalar la posición del Partido Laborista británico, que afirma que apoya al Tribunal Internacional de Justicia, pero basándose en la interpretación deliberadamente errónea de sus sentencias. En el momento de escribir estas líneas, Keir Starmer todavía no ha condenado la masacre de anoche en Rafah.
Este es un punto de inflexión en la historia. Occidente se ha quitado la máscara y ha abandonado casi por completo la pretensión de apoyar el derecho internacional. Resulta fascinante ser testigo de los decididos esfuerzos de los medios de comunicación y los políticos por mantener los acontecimientos de Gaza fuera de la campaña electoral.
Dado que los dos principales partidos apoyan la venta continuada de armas y el apoyo militar a Israel y, en palabras de Keir Starmer, apoyan a Israel «inequívocamente», no es de extrañar que deseen que el genocidio que está ocurriendo ahora sea ignorado en la campaña.
Tenemos que asegurarnos de que eso no ocurra.
4. BRICS y desdolarización, 2.
El segundo de los artículos de la revista Wenhua Zonghen sobre la discusión entre los BRICS sobre la desdolarización. https://thetricontinental.org/
¿Qué impulsa el debate sobre la desdolarización entre los países BRICS?
Por Ding Yifan
Ding Yifan (丁一凡) es economista y ex director adjunto del Instituto de Desarrollo Mundial del Centro de Investigación para el Desarrollo del Consejo de Estado de China (2000-2014). Es investigador principal del Instituto Taihe y antiguo profesor visitante de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins. Ha escrito extensamente sobre desarrollo, globalización económica, hegemonía del dólar estadounidense, la economía basada en el conocimiento y la crisis de la deuda europea para publicaciones en chino, inglés y francés.
“¿Qué impulsa el debate sobre la desdolarización entre los países BRICS?” (金砖国家高调协商“去美元化”的背后) fue publicado originalmente por Wenhua Zongheng (文化纵横) como artículo especial de New Media en enero de 2024.
Previo a la cumbre de los BRICS de 2023 en Johannesburgo (Sudáfrica), hubo mucho debate entre los países miembros sobre si en la reunión se negociaría el desarrollo de una moneda BRICS y la aceleración de la desdolarización, es decir, la promoción de la cooperación monetaria y la reducción del uso del dólar estadounidense. Aunque los líderes de los países BRICS no debatieron específicamente la cuestión de una moneda común, aprobaron una resolución sobre la ampliación del número de miembros de la organización. No obstante, tanto desde una perspectiva histórica como realista, a los países BRICS les interesa promover la desdolarización.
Las consecuencias de la hegemonía del dólar estadounidense en los países BRICS
A lo largo de su historia, los países de los BRICS han padecido el papel hegemónico del dólar estadounidense. Brasil ha sido explotado por el capital británico y estadounidense, con el surgimiento de diversos métodos de especulación. Tras el colapso del sistema de Bretton Woods, el dólar estadounidense ha fluctuado libremente. Para Brasil, cualquier apreciación o depreciación sustancial del dólar ha significado un desastre. El capital estadounidense también ha podido entrar y salir libremente del mercado de valores indio, aumentando los precios de determinadas acciones y luego vendiéndolas al descubierto. Las fluctuaciones del mercado bursátil de la India han sido enormes, lo que ha ocasionado que algunas importantes empresas de ese país sufran excesos y escasez de liquidez de capital.
Al mismo tiempo, Sudáfrica, Rusia y China han sido objeto de sanciones financieras estadounidenses. Estados Unidos ha impuesto multas y sanciones a financieras sudafricanas por presunto lavado de dinero y por violar sanciones económicas estadounidenses contra otros países. Hay innumerables ejemplos de sanciones contra el gobierno ruso y varias empresas rusas. Tras el estallido de la guerra en Ucrania, Estados Unidos congeló y confiscó los activos en dólares que poseían varios ciudadanos rusos acaudalados. También congeló 300.000 millones de dólares en activos del Banco Central ruso y amenazó con confiscarlos para subvencionar el esfuerzo bélico de Ucrania. Como Rusia ha amenazado con tomar represalias del mismo tipo y confiscar los activos occidentales, esto se ha quedado en una “guerra de palabras”.
Estados Unidos ha acusado en el pasado a China de manipular divisas debido a la gran cantidad de activos en dólares estadounidenses que posee el país asiático. En una ocasión impuso sanciones a China afirmando que el fuerte aumento de las exportaciones chinas se debía a la manipulación del tipo de cambio del RMB, en circunstancias bajo las cuales es Estados Unidos quien se beneficia desproporcionadamente de esta relación. Por un lado, importa un gran número de productos manufacturados de China, beneficiándose al adquirir bienes baratos para reducir su tasa de inflación; por otro, China gana una gran cantidad de dólares estadounidenses pero no tiene dónde invertirlos, por lo que no tiene más alternativa que comprar letras del Tesoro estadounidense, proporcionando así capital barato a Estados Unidos. A pesar de esta doble victoria, Estados Unidos busca ejercer más presión sobre China. Se queja falsamente de la supuesta manipulación del tipo de cambio, cuando en realidad su objetivo es obligar a China a aceptar la apreciación del RMB y abrir su mercado financiero, creando así una burbuja de activos financieros importados. Hasta ahora, estos esfuerzos han sido infructuosos, ya que China no ha cedido a la presión estadounidense.
A los principales países BRICS se suman los nuevos miembros de la organización, que también han experimentado muchos problemas con el dólar estadounidense. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Irán son productores y exportadores de petróleo y gas natural. En 1971, en plena crisis del dólar estadounidense, el entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, cerró la ventana de libre convertibilidad de dólares estadounidenses en oro, de modo que el dólar pudo depreciarse bruscamente. El dólar estadounidense es la principal moneda de fijación de precios del petróleo y su depreciación hizo que éstos se dispararan. En aquella época, los países productores de petróleo no tenían capacidad para extraerlo y refinarlo. La explotación de los yacimientos petrolíferos estaba gestionada por compañías británicas y estadounidenses, que sólo pagaban a los países productores una cuota fija anual por la extracción, cuyo precio se fijaba en dólares. Con la depreciación del dólar y la subida vertiginosa de los precios del petróleo, el reparto de los beneficios se hizo injusto. Los países productores exigieron un nuevo acuerdo, pero las compañías petroleras británicas y estadounidenses se negaron. Tras el estallido de la guerra árabe-israelí en 1973, los países productores de petróleo lanzaron conjuntamente un embargo petrolero contra Israel y sus aliados. Sólo después de la primera crisis del petróleo los países productores recuperaron su poder de negociación frente a las compañías petroleras occidentales.
El dólar estadounidense ha obstaculizado la cooperación internacional
Mientras el mundo avanza hacia un orden multipolar, la hegemonía del dólar estadounidense obstaculiza la cooperación internacional entre muchos países. Desde su “guerra contra el terrorismo”, Estados Unidos ha descubierto que, en comparación con las guerras comerciales tradicionales, es mucho más eficaz utilizar la hegemonía del dólar para imponer sanciones financieras a los países que violan el “orden basado en normas”, liderado por ese país. Esta lógica fue detallada por Juan Zárate, antiguo funcionario de la administración de George W. Bush, en su libro de 2013 Treasury’s War: The Unleashing of a New Era of Financial Warfare [La guerra del Tesoro: el desencadenamiento de una nueva era de guerra financiera]. En las últimas décadas, Estados Unidos ha utilizado con frecuencia el dólar como arma para imponer sanciones financieras a países que no son de su agrado.
Para ello se basa en su propia legislación nacional con el fin de justificar la imposición de sanciones a empresas y gobiernos extranjeros de todo el mundo, una práctica conocida como “jurisdicción de brazo largo”. Además de ello, si los actores no sancionados no siguen las sanciones estadounidenses contra un país y se atreven a desafiar la voluntad de Washington, también pueden convertirse en blanco de sanciones secundarias. El sistema de liquidación del dólar estadounidense se ha convertido en un instrumento que Estados Unidos utiliza para determinar quién ha cumplido o incumplido sus prohibiciones de hacer negocios con los países sancionados, y para imponer costosas sanciones a quienes no las cumplen. Muchos bancos europeos han sido multados por miles de millones de dólares debido a las supuestas violaciones de las sanciones impuestas por el gobierno estadounidense.
En los últimos años, ha aumentado el número de casos en los que Estados Unidos ha abusado del uso de sanciones financieras. Como consecuencia, los países con grandes cantidades de activos financieros en dólares estadounidenses han empezado a preocuparse por la seguridad a largo plazo de sus tenencias. El caso de Irán es ilustrativo. El acuerdo nuclear iraní se alcanzó en 2015 entre Irán y los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas –Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, Francia y China–, así como Alemania y la Unión Europea. En este marco, se levantarían todas las sanciones económicas contra Irán relacionadas con la energía nuclear y el país podría participar en una mayor cooperación internacional. Tras el acuerdo, el progreso de la cooperación europeo-iraní fue fluido, y muchas empresas europeas estrecharon sus lazos con Irán y realizaron liquidaciones en euros. Pero Donald Trump abolió el acuerdo nuclear iraní, volvió a imponer sanciones a Irán y obligó a las empresas europeas a retirarse del mercado iraní. Estas prácticas provocaron temor en muchos países de Medio Oriente sobre su futuro. Históricamente, Estados Unidos proporcionaba garantías de seguridad a muchos países de la región, que se veían obligados a comprar grandes cantidades de activos financieros estadounidenses para proporcionar a Estados Unidos capital barato. Si las relaciones entre Irán y los países árabes de Medio Oriente mejoraran y la “seguridad” estadounidense dejara de ser necesaria, ¿seguirían estos países comprando tantos activos estadounidenses en dólares? El descarado anuncio de Washington de confiscar los activos en dólares estadounidenses de Rusia, tras el estallido de la guerra en Ucrania, no ha hecho más que intensificar la preocupación entre los países árabes. A diferencia de Rusia, estos países no poseen armas nucleares, ni pueden igualar las capacidades militares rusas. Si Estados Unidos utilizara su “jurisdicción de brazo largo” para congelar o confiscar sus activos en dólares, no tendrían poder para contraatacar.
Estos acontecimientos plantean importantes interrogantes a los países de los BRICS, muchos de los cuales han sido objeto de sanciones estadounidenses en diversos grados. Si los BRICS no son capaces de desarrollar un mecanismo de liquidación distinto del dólar estadounidense para la cooperación transfronteriza, muchos más países podrían ser objeto de sanciones estadounidenses en el futuro.
Asimismo, a pesar de los éxitos de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) que China lanzó hace diez años, muchos de los países del Sur Global han vuelto a caer en la trampa del dólar estadounidense. Esto es debido a que la Reserva Federal subió bruscamente los tipos de interés en 2023, lo que provocó una fuga de capitales en estos países e hizo inservible el tipo de interés de su deuda en dólares. Para garantizar el éxito continuado de la Iniciativa, la desdolarización es la única opción.
El dólar estadounidense y el importante riesgo financiero que representa
Incluso desde la perspectiva de la protección de los activos financieros, es arriesgado para cualquier país mantener demasiados activos denominados en dólares estadounidenses. Este riesgo es inherente al dinero fiduciario. En la era de los metales preciosos, la base para emitir moneda eran las reservas de esos metales. Si se producía una salida excesiva de oro y plata, se provocaba una crisis monetaria. Tras el colapso del sistema de Bretton Woods, se destruyó el último bastión del patrón oro y el mundo entró en la era del dinero fiduciario. La base de la moneda legal es el crédito público o en otras palabras, la deuda pública es la base de la moneda. Cuanta más deuda emite el gobierno, más moneda fluye en el mercado. Sin embargo, el nivel de deuda pública debe corresponderse con los ingresos fiscales del gobierno y la deuda debe concordar con el tamaño de la economía. De lo contrario, no podrá garantizarse la sostenibilidad de la deuda y estallará una crisis de deuda. La crisis de la deuda destruirá la confianza de los portadores de divisas, desencadenando así una crisis monetaria.
La deuda pública estadounidense ha crecido más allá de cualquier récord histórico desde principios del siglo XXI. Cuando George W. Bush dejó el cargo ésta superaba los 10 billones de dólares. Al término del mandato de Barack Obama, la deuda pública estadounidense había subido a 20 billones de dólares y durante los cuatro años de gobierno de Donald Trump, subió a 26 billones de dólares. Por último, en los tres años de la actual administración de Joe Biden, la deuda pública estadounidense ha superado los 34 billones. En 2020, la relación entre la deuda pública estadounidense y el PIB superó el 130%. Como la Reserva Federal ha subido los tipos de interés, los tipos de interés de las letras del Tesoro estadounidense han aumentado rápidamente. En 2024, los pagos de intereses de la deuda nacional del gobierno estadounidense superarán el billón de dólares, excediendo el presupuesto militar oficial.1
El gasto militar de Estados Unidos en 2022 fue de 1,537 billones de dólares, más del doble del reconocido por el gobierno estadounidense. Véase Gisela Cernadas y John Bellamy Foster, “Actual US Military Spending Reached $1.53 trillion in 2022 – More than Twice Acknowledged Level: New Estimates Based on US National Accounts”, Monthly Review, 1 de noviembre de 2023, https://monthlyreview.org//; Instituto Tricontinental de Investigacion Social, Hiperimperialismo: Una nueva etapa decadente y peligrosa, Estudios sobre dilemas contemporáneos no. 4, 23 de enero de 2024, https://thetricontinental.org/.Nota al pie
Un endeudamiento tan elevado hace temer que, tarde o temprano, el gobierno estadounidense entre en suspensión de pagos.
Con motivo de la crisis financiera internacional de 2008, los economistas estadounidenses Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff publicaron This Time Is Different: Eight Centuries of Financial Folly (2009) [Esta vez es distinto: Ocho siglos de necedad financiera]. El libro revela una profunda verdad histórica: cuando la carga de la deuda de los países soberanos se ha hecho demasiado pesada, todos ellos, sin excepción, han recurrido a la inflación y a la devaluación de la moneda para condonar su deuda y escapar de la crisis. Cuando la deuda del gobierno estadounidense alcanza un nivel tan elevado, ¿alguien cree todavía que podrá escapar a este destino histórico?
En efecto, el gobierno estadounidense tiene un largo historial de incumplimiento de contratos. La deuda estadounidense se disparó en 1971 y el dólar entró en crisis. El presidente Nixon decidió desacoplar el tipo de cambio del dólar del precio del oro. El dólar se depreció bruscamente y el sistema financiero internacional de Bretton Woods se vino abajo. El trasfondo de aquel impago del dólar estadounidense fue la guerra de Vietnam. El aumento de los gastos militares de Estados Unidos para la guerra y el fuerte incremento de la deuda provocado por el déficit fiscal, hicieron que los países de Europa Occidental perdieran la confianza en el dólar estadounidense. Del mismo modo, tras el estallido de la guerra en Ucrania, Estados Unidos siguió destinando fondos a proporcionar ayuda militar a este país. El déficit presupuestario estadounidense también siguió aumentando, la carga financiera continuó creciendo y la deuda nacional superó rápidamente el techo fijado por el Congreso. Las negociaciones entre el gobierno de Biden y el Congreso para elevar el techo de la deuda se han convertido en una constante en la escena política estadounidense. Desde octubre de 2023, Estados Unidos se ha involucrado en otra “guerra por poderes”, apoyando la campaña militar de Israel en Gaza con crecientes gastos militares. Dado que Estados Unidos participa en dos “guerras por poderes” simultáneas, cabe preguntarse hasta cuándo el Gobierno estadounidense podrá financiar sus incursiones militares.
Podemos ver que hay muchas razones para que los países de los BRICS opten por reforzar la cooperación monetaria y acelerar el proceso de desdolarización. El desarrollo de tecnologías modernas de comunicación y liquidación, como la del blockchain, también ha proporcionado una vía más segura para que los países BRICS puedan desdolarizarse.
La historia sirve de espejo para esclarecer la dirección del desarrollo futuro
Si bien los países de los BRICS ansían desdolarizarse, ¿cómo pueden lograr este objetivo? La experiencia histórica puede darnos algunas pistas. Tras el colapso del sistema de Bretton Woods en la década de 1970, la depreciación del dólar estadounidense provocó una inflación mundial. Aunque su valor se ha vuelto inestable, el dólar sigue siendo la moneda más utilizada del mundo debido a la inercia en el uso de las divisas. Acostumbrados a utilizar una determinada moneda en el comercio internacional y las inversiones transfronterizas, muchos países están menos dispuestos a cambiar sus hábitos. Por otra parte, el entonces secretario de Estado Henry Kissinger, tras la primera crisis del petróleo, emprendió una “diplomacia itinerante” visitando continuamente los países productores de petróleo de Medio Oriente. Finalmente, convenció a Arabia Saudita para que estableciera el dólar estadounidense como única moneda para la fijación de los precios del petróleo y Arabia Saudita, a su vez, convenció a otros países exportadores de petróleo para que hicieran lo mismo. Estados Unidos ha concedido a estos países, que poseen grandes cantidades de dólares estadounidenses, el privilegio financiero de comprar directamente letras del Tesoro estadounidense en el mercado primario. Los países productores de petróleo de Medio Oriente aceptaron la idea y les ha resultado extremadamente rentable. El comercio de futuros del petróleo es el mayor mercado de materias primas del mundo. Al cotizar el petróleo en dólares estadounidenses, se creó una enorme demanda. Otros mercados de futuros de materias primas copiaron inmediatamente el mercado de futuros del petróleo y utilizaron dólares estadounidenses para fijar los precios. De este modo, la demanda de dólares estadounidenses se hizo cada vez más mayor.
El dólar ascendió a la posición de mayor divisa de reserva y divisa comercial del mundo. Sin embargo, al perder su anclaje en el oro, su valor nominal se volvió inestable. La apreciación o depreciación del dólar estadounidense ha provocado grandes fluctuaciones de precios en el mercado de futuros de materias primas, y ha tenido un impacto significativo en otros países importadores. En este contexto, los países de Europa Occidental crearon el Sistema Monetario Europeo en 1979, como respuesta a la crisis del dólar estadounidense. Inicialmente, optaron por hacer flotar sus monedas juntas frente al dólar estadounidense, dentro de un cierto límite, sistema conocido como la “serpiente flotante”. Pero como el dólar seguía depreciándose, este sistema no pudo resolver el problema de la inflación importada de Estados Unidos. Tras un periodo de práctica, los países de Europa Occidental descubrieron que Alemania Occidental tenía la tasa de inflación más baja, por lo que el valor del marco alemán era el más estable. En consecuencia, el marco alemán se utilizó como moneda ancla del Sistema Monetario Europeo, al que se vincularon las monedas de otros países de Europa occidental. Gracias a esta práctica, estos países de introdujeron factores antiinflacionarios procedentes de Alemania Occidental, y la inflación en los países de la Comunidad Europea se estabilizó.
En la actualidad, Estados Unidos se enfrenta a una crisis similar. La cooperación monetaria entre los países de los BRICS también requiere que encuentren una moneda de anclaje distinta del dólar estadounidense. Entre todos, poseen las mayores reservas de recursos y energía del mundo y la mayor capacidad manufacturera. Un sistema de liquidación distinto al dólar puede facilitar el intercambio de recursos y producción industrial. En la medida en que los países BRICS establezcan un sistema de liquidación distinto del dólar estadounidense, su desarrollo económico se verá liberado del impacto negativo de las fluctuaciones del dólar. Sin embargo, las monedas de la mayoría de los miembros de los BRICS siguen estando, en mayor o menor medida, vinculadas al dólar estadounidense, y sus tipos de cambio también son inestables. Si los países BRICS quieren entablar una cooperación monetaria, la inestabilidad de los tipos de cambio entre sus monedas será un obstáculo importante que deberán superar. ¿Elegirán los países BRICS el yuan como moneda de anclaje? Como las tasas de inflación en Estados Unidos y Europa ya son elevadas, sus bancos centrales suben constantemente los tipos de interés para frenar la inflación, pero el efecto no es el ideal. En cambio, en China, la tasa de inflación ha sido muy estable y baja durante bastante tiempo, y la gente habla más bien de amenaza de deflación. Por lo tanto, como moneda, el poder adquisitivo del RMB está garantizado, especialmente debido a la gran capacidad manufacturera de China, que puede satisfacer la demanda de una gama más amplia de productos manufacturados industriales.
Los países BRICS son representantes del ascenso colectivo del Sur Global. Si estos países pueden llevar a cabo con éxito la cooperación monetaria y superar las limitaciones del dólar estadounidense, cada vez más países del Sur Global participarán en este mecanismo de cooperación monetaria en el futuro. El sistema financiero mundial se transformará, constituyendo un aspecto importante de los “grandes cambios nunca vistos en un siglo”.
Notas
1 El gasto militar de Estados Unidos en 2022 fue de 1,537 billones de dólares, más del doble del reconocido por el gobierno estadounidense. Véase Gisela Cernadas y John Bellamy Foster, “Actual US Military Spending Reached $1.53 trillion in 2022 – More than Twice Acknowledged Level: New Estimates Based on US National Accounts”, Monthly Review, 1 de noviembre de 2023, https://monthlyreview.org//; Instituto Tricontinental de Investigacion Social, Hiperimperialismo: Una nueva etapa decadente y peligrosa, Estudios sobre dilemas contemporáneos no. 4, 23 de enero de 2024, https://thetricontinental.org/.
5. El legado de Raisi
Bhadrakumar, no en su blog sino en The Cradle, hace una semblanza del recientemente desaparecido presidente iraní Raisi. La más matizada de las que he visto hasta ahora. https://thecradle.co/articles/
El legado de Raisi es un faro para la posteridad
A pesar de la interrupción de su mandato de tres años, el posicionamiento de Irán como potencia regional firme por parte de Ebrahim Raisi tendrá efectos duraderos en los años venideros.
MK Bhadrakumar 27 DE MAYO DE 2024
El concepto de legado político es escurridizo si tendemos a verlo como huellas del pasado en el presente. Un legado es tanto una afirmación causal -sobre causa y efecto- como una afirmación contrafáctica, es decir, dependiente del contexto.
Cuando se trata del legado presidencial del difunto líder iraní Ebrahim Raisi, se añade el factor de una línea temporal abreviada de sólo tres años para calibrar, desarrollar e ilustrar su personalidad política multidimensional.
Casi todos los procesos importantes que tienen lugar en Asia Occidental están relacionados con Irán de un modo u otro, en la medida en que Teherán influye en ellos o participa directamente en ellos. Por tanto, el legado de Raisi es también la suma total de los recuerdos de su breve mandato como presidente. Uno empieza a preguntarse si establecer un legado duradero era una motivación clave para Raisi.
Unidad de propósito
El mandato de tres años de Raisi destaca por su no implicación en las disputas endémicas de los diversos poderes e instituciones de Irán, como el parlamento, el poder judicial, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, el ejército, los servicios de inteligencia, las agencias policiales, la élite clerical, el omnipresente bazar, los líderes de la oración del viernes, etc.
Al haber sido un clérigo que pasó toda su vida pública en la judicatura, adquirió un profundo conocimiento de la visión del ayatolá Jomeini del velayat-e faqih como algo crucial para el gobierno islámico. De ahí que su total sumisión al Líder Supremo estuviera anclada en la convicción de que es esencial para el funcionamiento armonioso del sistema. Podría decirse que, en los últimos tres años, la presidencia y el gobierno mostraron una inusual unidad de propósitos, incluso frente al fomento concertado de las protestas por parte de las potencias occidentales.
Raisi atribuyó abiertamente sus acciones y políticas a las instrucciones del Líder Supremo, con lo que desapareció la parálisis del gobierno debida a las incesantes luchas entre facciones. La vertiginosa velocidad con la que Teherán pudo avanzar en su programa nuclear, resistiendo la presión de Washington y Bruselas, así lo atestiguaba.
Cuando Raisi llegó al poder, el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA) negociado por el gobierno anterior había llegado a un callejón sin salida. El gobierno de Raisi intentó negociar con Estados Unidos a través de intermediarios europeos para reactivar el acuerdo nuclear. Sin embargo, el gobierno de Biden se negó finalmente a reanudar el JCPOA, y la UE se mostró ineficaz como mediadora.
Conversaciones con EE.UU.
Tal y como están las cosas, Irán es un Estado en el umbral nuclear. Asimismo, el pasado mes de octubre finalizó el embargo de armas de la ONU sobre las transferencias de misiles a Irán, ya que los miembros europeos del Consejo de Seguridad decidieron no instigar el mecanismo de reversión. Irán puede ahora suministrar legalmente los misiles, y la sanción de tales transferencias de armas es voluntaria, lo que ha supuesto una tremenda victoria diplomática.
Desde una perspectiva a más largo plazo, otro gran cambio en la situación en torno a Irán es el reconocimiento tácito por parte de Washington de que Teherán puede ser un factor de estabilidad y seguridad regional en el atolladero de Asia Occidental. El New York Times informó el 18 de mayo de que la semana pasada se celebraron conversaciones entre altos funcionarios de Estados Unidos e Irán, las primeras de este tipo tras los ataques con misiles «ojo por ojo» entre Irán e Israel.
Brett McGurk, máximo responsable de la Casa Blanca en materia de política para Asia Occidental, y Abram Paley, enviado especial adjunto para Irán, asistieron a las conversaciones en Omán junto al recién nombrado ministro interino de Asuntos Exteriores iraní, Ali Bagheri Kani, que ha desempeñado un papel activo en las negociaciones nucleares de Irán con Estados Unidos y las potencias europeas a lo largo de los años.
El tango diplomático en Mascate recuerda al periodo 2007-2009, cuando EE.UU. e Irán se dieron de cabezazos para explorar los términos de la cohabitación en Irak. Según el informe del New York Times, el objetivo de las conversaciones en Omán es «intentar que Irán, que suministra armas y entrenamiento a las milicias de todo Oriente Próximo, actúe para frenar a sus socios». El Times informó de que «los servicios de inteligencia estadounidenses consideran que ni Hezbolá ni Irán quieren entrar en una guerra más amplia».
Mirando hacia el este
Pero las conversaciones con Estados Unidos son un campo de minas. El hecho de que se hayan convertido en una «nueva normalidad» bajo el mandato de Raisi constituye un legado político, teniendo en cuenta la tumultuosa historia de animosidad entre Estados Unidos e Irán. Irónicamente, esto lleva el imprimatur de Raisi, que fue vilipendiado como un acérrimo partidario de la línea dura que restó prioridad a las relaciones de Irán con Occidente y, en su lugar, estableció un nivel creciente y sin precedentes de cooperación con Rusia.
Es totalmente concebible que la Casa Blanca de Biden estime que es improbable que Irán y Rusia forjen algo más allá de su ágil asociación actual, que les da margen de maniobra. Dicho de otro modo, Moscú y Teherán no coinciden en algunas cuestiones importantes (aquí y aquí), y el retraso desmesurado en la puesta en marcha del pacto Irán-Rusia, incluso después de tortuosas negociaciones de alto nivel, no hace sino demostrar que la autonomía estratégica ha estado en el centro mismo del legado de Raisi en política exterior.
Como era de esperar, los imperativos que sienten ambas partes de aumentar la presión sobre Estados Unidos en Asia Occidental y crear un frente unido de facto contra Estados Unidos desde el Mar Negro hasta el Golfo Pérsico no bastan para concluir una alianza oficial.
Resistencia racional
La agencia de noticias iraní Nour News acuñó una acertada descripción del vínculo vital entre las estrategias diplomáticas de Irán y las necesidades en el campo de batalla del Eje de la Resistencia bajo el mandato de Raisi: «resistencia racional«. En cualquier caso, la realidad geoestratégica es que si Israel se siente hoy encajonado, Irán es responsable de ello.
Raisi se dio cuenta de que el poder duro por sí solo no podía resolver la crisis que se avecinaba y comprendió la importancia del poder blando encarnado en la cultura y los valores de Irán, a través del cual podía generar confianza y movilizar a la audiencia regional e internacional en torno a agendas de futuro que miraran más allá de los problemas militares y políticos.
El aborrecimiento de la guerra se ha convertido en un axioma en el enfoque de Raisi, que a su vez ha transmutado el «poder blando» de Irán, lo que sólo ha sido posible porque Raisi comprendió profundamente que el poder no es más que la capacidad de influir en los demás para conseguir lo que uno quiere.
La trayectoria de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Omán se podrá seguir incluso después de la muerte de Raisi y del ministro de Asuntos Exteriores, Hossein Amir-Abdollahian, un destacado diplomático de los tiempos modernos cuya vida se truncó trágicamente en su mejor momento.
A fin de cuentas, Raisi y Amir-Abdollahian despreciaron la tentación de practicar más de lo que el poder celestial les permitiría, tomando prestadas las palabras de la obra de Christopher Marlowe Doctor Faustus. ¿No es ése su mejor legado conjunto para la posteridad, mientras Irán navega hacia el futuro bajo un nuevo liderazgo?
Un legado grabado en piedra
La atracción es una herramienta potente. Parte del carisma (atractivo emocional), la visión y la comunicación que empezó a destilar la presidencia de Raisi tenía que contagiarse también al entorno exterior de Irán. Ya sea directa o indirectamente, Teherán está conectado a todos los procesos más críticos de la región.
Dennis Francis, Presidente de la Asamblea General de la ONU, ha anunciado que el organismo internacional celebrará un servicio en memoria de Raisi y Amir-Abdollahian el 30 de mayo.
Incluso Estados Unidos se da cuenta de que contener a Irán ya no es factible; usar la fuerza contra él es contraproducente, e ignorarlo es un error. La clarividencia de Raisi radica en esto: en previsión de que la región estuviera madura para el cambio (aquí, aquí y aquí), dio prioridad a las relaciones de Irán con sus vecinos como núcleo mismo de su diplomacia.
No es de extrañar que los EAU hayan buscado el reposicionamiento de la proyección de la fuerza estadounidense contra Irán en las bases estadounidenses de su suelo. Y Bahréin, otro apóstol de los Acuerdos de Abraham, está mostrando interés en normalizar sus relaciones con Irán, a pesar de las acusaciones formuladas en el pasado contra Teherán por incitar al malestar entre su población de mayoría chií.
Observación de José Luis Martín Ramos:
Algo más matizada que otras que hemos leído, claramente apologéticas. De todas maneras, B., diplomático, no se aleja de los límites del análisis de la política exterior y en particular del balance que Irán ha querido hacer entre EEUU y Rusia, algo que no es enteramente nuevo. Que ni Hezbola ni Irán quieren una guerra general está claro desde el 7 de octubre; ya no la querían antes, como se puso de manifiesto en el conflicto sirio, circunscribiendo a la defensa del mínimo statu quo existente (evitar el hundimiento del estado sirio). Lo del fin de la lucha de facciones me parece apresurado decirlo; las particularidades de estos tres años -y el peligro que asomó en la lucha de facciones durante las revueltas de comienzos de su mandato- han podido amortiguar esa lucha. Veremos qué ocurre.
Esa alusión a las facciones es la única -y solo para cuestiones de política exterior- que hace referencia a la política interior. Y después de los disturbios y de la creciente desafección política, evidenciada en los últimos procesos electorales, la política interior es fundamental.
6. Conferencia de los Pueblos por Palestina
En Detroit se ha celebrado la Conferencia de los Pueblos por Palestina con el objetivo de unificar las luchas de las centenares de organizaciones que ahora en EEUU luchan por los derechos de los palestinos. Os paso una crónica tras concluir sus sesiones. https://peoplesdispatch.org/
La Conferencia de los Pueblos por Palestina se clausura con el compromiso de movilizarse contra la invasión de Rafah
La conferencia concluyó con el compromiso de intensificar el fin del genocidio en Gaza y encender un verano de lucha por Palestina
26 de mayo de 2024 por Natalia Marques
Después de tres días de intercambio de ideas y establecimiento de relaciones, la Conferencia de los Pueblos por Palestina concluyó con un audaz llamamiento a la movilización: rodear la Casa Blanca el 8 de junio en protesta por la actual ofensiva de Israel contra Rafah.
«Biden dijo que tenía una línea roja, ¿recuerdan la línea roja? Dijo: si Netanyahu se atreve a entrar en Rafah, esa es una línea roja, nosotros, Estados Unidos, dejaremos de enviar armas a Israel», dijo Brian Becker, director ejecutivo de la Coalición ANSWER, durante la sesión plenaria titulada «¿Cómo logran los movimientos la transformación?».
«Israel siguió adelante e invadió Rafah, ¿y qué hizo Biden? Siguió enviando las bombas y los misiles para llevar a cabo la masacre de Rafah y de toda Gaza. La línea roja de Biden es una mentira». declaró Becker.
Becker anunció que el 8 de junio, fecha elegida para conmemorar el 57 aniversario de la llamada Guerra de los Seis Días, «vamos a rodear la Casa Blanca con decenas de miles de personas vestidas de rojo, rodeando la Casa Blanca y haciéndole saber a Biden, y haciéndole saber al mundo, y haciéndole saber a Palestina, que nosotros seremos la línea roja para detener la masacre en Gaza».
El último día de la conferencia se desarrolló mientras Israel bombardeaba a cientos de palestinos desplazados a la fuerza que se refugiaban en tiendas de campaña en Rafah, martirizando a decenas de personas. Horribles imágenes y vídeos se difundieron por todo el mundo de familias refugiadas ardiendo vivas. En Rafah viven actualmente millones de palestinos desplazados por el genocidio israelí en Gaza.
Mientras se desarrollaban las horribles noticias, Mohammed Nabulsi, dirigente del Movimiento Juvenil Palestino, denunció la complicidad del gobierno estadounidense en el genocidio del pueblo palestino.
Nabulsi denunció a «quienes envían ayuda humanitaria al mismo tiempo que envían bombas». Biden ha hecho promesas de ayuda a Gaza mediante la construcción de un muelle temporal para la entrega de bienes humanitarios.
Milad Daqqah, Sana’ Daqqah, Laura Khoury y Mohammed Nabulsi en la sesión plenaria en la que se dio la noticia de la masacre de Rafah (Foto: Movimiento Juvenil Palestino)
«Creen que pueden asustarnos con Trump… ¿sabéis quién estuvo luchando durante esos cuatro años de gobierno de Trump? Nosotros!» , continuó Nabulsi. «Dicen que quieren salvar la democracia, nosotros queremos salvar a nuestro pueblo. Al diablo con su democracia».
Del 24 al 26 de mayo, asistentes a la conferencia de todos los sectores del movimiento por Palestina se reunieron en Detroit, Michigan, para la Conferencia de los Pueblos por Palestina, creando un espacio para construir el movimiento por Palestina en todos los rincones de la sociedad. Ni una sola vez los miles de asistentes, representantes de cientos de organizaciones que participan en el movimiento mundial de solidaridad con Palestina, olvidaron que, ante todo, son organizadores de masas populares.
También en la sesión plenaria titulada «¿Cómo logran los movimientos la transformación?», el historiador y periodista Vijay Prashad destacó la importancia de mantener la lucha tras el apogeo de los campamentos estudiantiles de solidaridad con Gaza, muchos de los cuales han sido ya brutalmente reprimidos por la policía. Según Prashad, los administradores universitarios podrían suponer que «al final del semestre de primavera, como es normal, las cosas se calmarán, los estudiantes se irán a casa en verano y, cuando vuelvan en el semestre de otoño, olvidarán lo que hicieron en primavera. Es nuestra responsabilidad ser el puente para esos estudiantes del semestre de primavera al de otoño».
«Es nuestra responsabilidad profundizar y continuar el tipo de movimientos y cosas que ya han estado haciendo. No es lo que deberías hacer, es lo que tienes que hacer más».
Vida a partir de una cadena perpetua
Sana’ Daqqah, activista, periodista y esposa del preso palestino mártir Walid Daqqah, se unió al programa de la conferencia por segunda vez, tras su intervención del 25 de mayo. Sana’ formó parte de una sesión plenaria especial sobre el movimiento de los presos palestinos.
El movimiento en favor de los presos políticos es una parte fundamental de la vida política palestina. Antes del 7 de octubre de 2023, Israel mantenía en sus cárceles a 5.200 presos políticos palestinos. Entre ellos había 170 menores y 1.264 detenidos administrativos recluidos sin juicio ni cargos. La lucha por la libertad de estos miles de presos es una reivindicación que inspira a movimientos populares de todo el mundo, incluido Estados Unidos, donde los luchadores por la libertad, principalmente los que participan en el movimiento de liberación de los negros, llevan décadas recluidos como presos políticos. Hoy se calcula que más de 8.000 palestinos están recluidos en cárceles israelíes.
«En los años 60, los presos eran recluidos en celdas sin lo estrictamente necesario para vivir. De esta forma, la ocupación intentaba enterrar a la juventud, a los miles de jóvenes que entraban en las cárceles. Pero ocurrió exactamente lo contrario y la resistencia surgió dentro del movimiento de presos en los años 70 a través de huelgas de hambre», esbozó Sana’ Daqqah. «A finales de los 80 y en los 90, el movimiento de presos desempeñó un papel fundamental durante la Primera Intifada. De hecho, gran parte de la Primera Intifada se administró desde las propias cárceles».
«Tenemos que estar orgullosos de formar parte de un pueblo que saca adelante un movimiento de presos como éste y crea héroes y luchadores como los nuestros», afirmó Daqqah. «Los presos decidieron crear vida a partir de una cadena perpetua».
Palestina e internacionalismo
Palestina como causa ha suscitado el apoyo de movimientos populares y gobiernos de todo el mundo, un nivel de solidaridad internacional que se reflejó en la sesión plenaria titulada «Palestina y el internacionalismo». Uno de los principales oradores fue Mandla Radebe, profesor asociado de la Universidad de Johannesburgo y Presidente del Partido Comunista de Sudáfrica en la provincia de Gauteng.
Radebe destacó que, debido a la lucha compartida entre los pueblos sudafricano y palestino contra el apartheid, «el gobierno de Sudáfrica sintió firmemente que debíamos emprender acciones legales antela CIJ«.
«Nosotros, como sudafricanos, tenemos la perspectiva única de haber vivido experiencias casi similares con el pueblo palestino. Lo que estaba ocurriendo en la CIJ, fue en cierto sentido un momento catártico para los sudafricanos, muchos sudafricanos de a pie que vivieron en primera persona las políticas opresivas del apartheid».
«La solidaridad internacional [es] uno de los pilares de la lucha que nos ayudó a derrotar al apartheid en Sudáfrica», continuó Radebe.
Sacar la Máscara a Maersk
En consonancia con el tema de aprovechar la fuente de energía de la conferencia para la movilización de masas, el Movimiento Juvenil Palestino, uno de los principales organizadores de la conferencia, anunció una nueva campaña transnacional titulada «Mask Off Maersk» (Sacar la Máscara a Maersk) en el panel «Embargo de armas ¡ya!»
Mask Off Maersk tiene como objetivo una de las mayores compañías navieras del mundo, ya que el 68% de las armas de Israel se transportan desde Estados Unidos. «Desde el 7 de octubre, sabemos que Maersk es la empresa de logística que más armas ha enviado a Israel», declaró Aisha Mansour, organizadora del Movimiento Juvenil Palestino. El PYM pretende utilizar múltiples sectores de la sociedad para dirigirse a Maersk en esta nueva campaña, incluidos los sindicatos, los medios de comunicación y los campus universitarios. Los organizadores exigen que Maersk corte sus vínculos con Israel. «Queremos desarrollar una estrategia múltiple y multirregional para presionar a Maersk», explicó Celine Qussiny, del Movimiento Juvenil Palestino. «Como las armas no son la totalidad de su negocio creemos que esto se puede ganar».
7. Decadencia económica en Gran Bretaña
Ayer os pasaba un artículo sobre las relaciones entre las economías de EEUU y Gran Bretaña hoy os paso este otro sobre la mala situación de la economía británica, absolutamente dependiente de su sector financiero. https://www.rosalux.de/en/
El estado absoluto de la economía británica
Las crisis nacionales y la agitación mundial ponen al descubierto el defectuoso modelo empresarial del país
James Meadway es presentador del podcast semanal de economía Macrodose y miembro del consejo del Foro de Economía Progresista.
El Primer Ministro británico, Rishi Sunak, ha convocado elecciones generales para el 4 de julio. Aunque el adelanto de las elecciones, antes de lo previsto, ha sorprendido a muchos, su resultado no deja lugar a dudas: Los laboristas tienen una ventaja de 20 puntos y es casi seguro que obtendrán una mayoría parlamentaria, de la que sólo se cuestiona su tamaño. Sin embargo, la enorme ventaja de los laboristas en las encuestas tiene más que ver con el profundo desprecio de la opinión pública por los conservadores que con un auténtico entusiasmo por el liderazgo de Keir Starmer. El actual programa laborista se queda muy corto a la hora de abordar los problemas económicos a largo plazo de Gran Bretaña, ya que se ve comprometido por su incapacidad para abordar los profundos fallos institucionales que los causan.
Gran Bretaña es una economía de bajos salarios, escasa inversión y baja productividad, con unas infraestructuras que se desmoronan, unas instituciones económicas nacionales que fracasan y, en una época de creciente incertidumbre mundial, una enorme exposición a las crisis del resto del mundo. Durante muchos años se ha beneficiado de los recursos de una gran economía desarrollada y, en el caso del Reino Unido, del legado histórico del Imperio en forma de su poderoso sistema financiero. Pero ha hecho poco más que eso.
Las crisis sucesivas, desde la crisis financiera hasta la pandemia, pasando por el Brexit, han empezado a poner al descubierto su defectuoso modelo de negocio. Sin un cambio de rumbo radical y significativo, el mejor de los casos es que pueda seguir a flote, con un coste sustancial para la mayoría de las personas que viven aquí. En el peor de los casos, se produciría un gran fracaso en el futuro y, potencialmente, la desintegración del propio Estado, a medida que las demandas de independencia nacional en Escocia y Gales cobren fuerza.
Las causas subyacentes del declive económico relativo de Gran Bretaña no son difíciles de encontrar, y pueden reducirse a un único problema: Gran Bretaña es una economía de baja inversión crónica, y lo ha sido durante décadas. Como muestra el gráfico siguiente, en casi todos los años entre 1995 y 2022, el Reino Unido ha tenido el gasto en inversión más bajo de todas las grandes economías desarrolladas. Sin inversión, la maquinaria no se sustituye, no se construyen nuevos edificios, no se construyen centrales eléctricas, y la infraestructura de una economía moderna se desmorona gradualmente.
Esto es, de forma bastante gráfica, lo que está viviendo el Reino Unido. Edificios escolares con una vida útil de unas pocas décadas, construidos a bajo coste antes de los años 90, se están cayendo a pedazos: tres escuelas sufrieron el derrumbe de sus tejados justo antes del inicio del curso de otoño de 2023. El retraso en las reparaciones del Servicio Nacional de Salud asciende ya a 11.600 millones de libras. Como cualquier viajero fuera de Londres se da cuenta enseguida, el transporte público en gran parte del país se encuentra en un estado escandalosamente deficiente.
La baja inversión en el sector público ha contribuido a debilitar los incentivos empresariales para invertir. La inversión empresarial en porcentaje del PIB cayó del 12% al 9% entre 1990 y 2020. Dentro de este porcentaje, el gasto en nuevos equipos y maquinaria, incluidas las tecnologías de la información, encabezó el descenso, pasando del 8% del PIB de media en la década de 1980 a menos del 4% a partir de 2009.
La ausencia de nuevas inversiones significa desaprovechar el motor fundamental de las mejoras de productividad a lo largo del tiempo, que es la inversión en nuevos equipos, fábricas, sistemas de transporte, etcétera. Los resultados se pueden ver en el dramático bajo rendimiento de la productividad británica, con un crecimiento de la productividad prácticamente nulo desde la crisis financiera. Eso, a su vez, ha sido un factor crítico en la contención de los salarios: con un crecimiento de la productividad tan bajo, hay poco margen para que las empresas paguen salarios más altos, al menos antes de la pandemia.
La tendencia a la baja inversión se remonta a décadas atrás, pero pudo disimularse durante un tiempo. Al menos antes de la crisis financiera de 2007-8, el débil crecimiento de la inversión y de la productividad subyacente se vio compensado por una combinación de expansión de los servicios financieros, subida de los precios inmobiliarios, mano de obra barata, denominada «flexible», y la integración incompleta de Gran Bretaña en las estructuras de la UE. Con la posición internacional dominante del sector financiero del Reino Unido como ancla, los gobiernos de Tony Blair supervisaron un crecimiento económico relativamente rápido, el aumento de los salarios reales y aumentos significativos del gasto público en el benigno entorno económico mundial de la década de 2000.
El acceso a los mercados de la UE sin pertenecer al euro concedió a los servicios financieros, durante un tiempo, lo mejor de ambos mundos: un centro de financiación extraterritorial para Europa y el resto del mundo, con un acceso privilegiado al mayor mercado único del mundo. El gobierno de Blair no desafió deliberadamente el sesgo neoliberal de la gobernanza económica en Gran Bretaña que fomentaba la privatización y la desregulación, en vigor desde al menos los años de Margaret Thatcher, y de hecho no sintió la necesidad de hacerlo.
Desgraciadamente, este éxito se construyó sobre arena: cuando se produjo la crisis financiera mundial de 2007-8, Gran Bretaña estaba excepcionalmente expuesta gracias a su enorme sistema financiero. La recesión fue grave y provocó un aumento de la deuda pública, pero, tras un breve periodo de aumento del gasto en inversión bajo el mandato de Gordon Brown, el Gobierno de coalición elegido en 2010 comenzó inmediatamente a recortar el gasto público, incluyendo, lo que es más grave, recortes de 20.000 millones de libras en términos reales en el ya de por sí bajo gasto en inversión, junto con los peores recortes del gasto social desde la Gran Depresión.
La estrategia económica del gobierno consistía en restablecer la situación del sistema financiero lo más rápidamente posible, mantener la relación privilegiada de Gran Bretaña con Europa y reposicionar al país lo más cerca posible de la China en rápido crecimiento, sobre todo para ofrecer sus servicios como creador de acuerdos financieros. La austeridad era esencial para el primer elemento: recortando el gasto hoy, la idea era reducir el tamaño de la deuda pública en el futuro y, por tanto, prometer de forma creíble al sistema financiero que podría ser rescatado en el futuro.
Desgraciadamente, la austeridad hizo saltar por los aires el segundo elemento, y el comprensible rencor contra los recortes del gasto fue un factor decisivo que impulsó el voto a favor del Leave en el referéndum del Brexit de 2016. Una vez fuera de la UE, irónicamente se hizo más difícil para Londres mantener una posición de política exterior separada de Washington. El brusco giro antichino de las administraciones estadounidenses desde Donald Trump destruyó la supuesta «Edad de Oro» de las relaciones entre el Reino Unido y China.
Este fracaso estratégico del gobierno de coalición, así como de las administraciones tories posteriores, es una parte importante del malestar general de Gran Bretaña en la actualidad. Los recortes de la inversión pública no se compensaron con una avalancha de inversiones chinas -ni, significativamente, de nadie más-.
Los recortes austeros en los servicios sociales han provocado un aumento catastrófico de la pobreza, con el uso de los bancos de alimentos (ayuda alimentaria gratuita, proporcionada por organizaciones benéficas e instituciones religiosas) disparándose de 60.000 solicitantes en 2010 a 2,99 millones en 2023. La pérdida total para la economía británica derivada de la austeridad, en comparación con el mantenimiento del gasto público en los niveles de la anterior administración laborista, asciende a un total acumulado de 500.000 millones de libras. Los salarios reales se han estancado como resultado directo, y han caído aún más desde entonces.
Sin embargo, dado que los fallos son tan antiguos, no basta con culpar de ellos a los sucesivos gobiernos liderados por los conservadores (como previsiblemente hacen los laboristas). Existe un profundo fallo institucional en Gran Bretaña, centrado en el papel protagonista del sistema financiero y las estrechas relaciones entre su poderoso ministerio conjunto de economía y finanzas, el Tesoro, y el banco central (cada vez más dominante), el Banco de Inglaterra.
Como se ha sugerido, la presunta necesidad de mantener un sistema financiero gigantesco ha sido uno de los motores de la austeridad en los últimos 14 años, ya que el Tesoro considera que su propio papel es mantener la fortaleza del sistema financiero británico. Esto también impulsa su fuerte sesgo londinense, ya que su propia toma de decisiones interna favorece a zonas y sectores que ya son económicamente prósperos.
El uso del Quantitative Easing por parte del Banco de Inglaterra contribuyó a hacer posible la austeridad, apoyando la economía incluso mientras se recortaba el gasto público, y ha impulsado el aumento de la desigualdad a través de su fomento de la subida de los precios inmobiliarios[1 ]. Intervino agresivamente contra el gobierno nacional, avivando el pánico financiero como palanca contra el gobierno de Liz Truss en septiembre de 2022[2].
La pandemia y sus consecuencias
Cuando la pandemia golpeó a principios de 2022, tanto el Tesoro como el Banco se movieron rápidamente para apoyar los cierres patronales y mantener altos niveles de gasto público, incluyendo un (relativamente) generoso plan de permisos que pagaba a los que tenían un empleo convencional, pero no podían trabajar, sus ingresos completos hasta un generoso límite superior. Esto excluía a unos 3,8 millones de personas que no tenían un empleo convencional, gracias a la «flexibilidad» del mercado laboral británico, y que se veían obligadas a depender del terriblemente raído sistema de asistencia social convencional.
El Banco de Inglaterra proporcionó efectivamente financiación para ello, utilizando sus poderes de creación de dinero bajo la apariencia de Quantitative Easing para cubrir los costes excepcionalmente elevados de la ayuda a lo largo de 2020 y 2021. Los costes a largo plazo de la pandemia son elevados, como en todas partes, e incluyen una estimación de 10.000 millones de libras al año en gastos adicionales del NHS y 1,9 millones de enfermos de Covid Persistente[3].
Lo que la pandemia y sus secuelas dejaron al descubierto, en Gran Bretaña quizá más que en cualquier otra gran economía desarrollada, fue su dependencia de unos sistemas esenciales sobrecargados. Aunque el porcentaje de energías renovables ha aumentado significativamente, impulsado por la economía bruta de la caída de los costes y no por los gobiernos que, antes de Boris Johnson, se burlaban de la «basura verde» de la transición energética, Gran Bretaña sigue generando el 35% de su electricidad a partir del gas, más de la mitad de ese gas es importado.
Cuando se produjeron las crisis de precios de la energía de 2021 y 2022, el impacto en los hogares y las empresas fue inmediato, gracias a su sistema de suministro energético altamente «liberalizado» y privatizado, que repercutía inmediatamente en los consumidores los aumentos a corto plazo del precio al contado de la energía. La respuesta del gobierno de Truss fue reservar 150.000 millones para una Garantía del Precio de la Energía, rompiendo con décadas de doctrina neoliberal para establecer un tope de precios, aunque notablemente ineficaz e injusto.
Al dispararse los precios de los alimentos con las sucesivas catástrofes ecológicas, también se hizo patente la enorme dependencia británica de las importaciones. Gran Bretaña depende de las importaciones del exterior para el 80% de sus alimentos, una vez que se tienen en cuenta los fertilizantes y otros insumos junto con las compras directas. Las subidas de los precios mundiales, de nuevo filtradas a través de un sistema alimentario significativamente «liberalizado» y dominado por unos pocos supermercados monopolísticos, se convierten rápidamente en costes desorbitados para los hogares. Como resultado de estas subidas, los salarios reales han disminuido drásticamente, incluso después de un repunte de la lucha industrial post-pandémica. Según las previsiones actuales, es poco probable que los ingresos reales recuperen sus niveles de 2008 antes de 2028, lo que supondría dos décadas perdidas para el nivel de vida, algo sin precedentes en la historia moderna británica y peor que en cualquier otro país del G7.
Trabajo y futuro
Este fracaso, combinado con sucesivas sacudidas, creó una década y más de agitación política en Gran Bretaña. Esto incluye el referéndum de independencia de Escocia de 2014, la elección del izquierdista Jeremy Corbyn al liderazgo del Partido Laborista, su elección casi fallida de 2017, el voto del Leave de 2016, las dificultades para asegurar un acuerdo de Brexit y la elección de los conservadores de Boris Johnson en diciembre de 2019.
Johnson tenía un mandato de cambio confuso pero real más allá del Brexit, centrado en la «nivelación» (realizar inversiones fuera de Londres) y un giro sorprendentemente proambiental. Su Gobierno, y los posteriores, han fracasado sustancialmente en este sentido. Rishi Sunak es poco más que el candidato de las instituciones, y no ha conseguido cambiar la suerte de los conservadores en ningún sentido. El partido es hoy muy impopular, con una caída al 19% en las encuestas más recientes -su peor resultado desde la Segunda Guerra Mundial-, lo que hace casi segura una victoria laborista en las próximas elecciones.
Esto confirmaría la estabilización de las estructuras e instituciones básicas del país. El Partido Laborista de Keir Starmer está intentando abiertamente conseguir exactamente esto, presentándose deliberadamente como el partido de la gestión «competente» de esas estructuras. Han abandonado el radicalismo progresista que tenían, en particular incluyendo la promesa de un programa de inversión verde muy sustancial de 28.000 millones al año, y en la actualidad están comprometidos a mantener e incluso ampliar los planes conservadores de nuevos recortes del gasto. Se han comprometido repetidamente a mantener el papel protagonista del sector financiero en la vida económica británica.
Sin embargo, en una ruptura significativa con los precedentes, la dirección del partido (aunque no se compromete a aumentar el gasto público) habla de la necesidad de que el gobierno intervenga para apoyar a sectores clave, en particular la deslocalización de la fabricación en el país fuera del sudeste. No está claro cómo se logrará esto con aumentos sustanciales del gasto, pero la dirección tomada aquí sugiere al menos que la ruptura con el neoliberalismo continuará.
Pero como los problemas a largo plazo, como la baja inversión crónica, sugieren un fracaso institucional, intentar gestionar de forma competente esas instituciones que fracasan significará, en realidad, sólo gestionar de forma competente el fracaso. Además, la pandemia y el periodo posterior revelaron problemas aún más fundamentales de la economía británica: su gran dependencia de la importación de productos básicos, energía y alimentos, y el estado cada vez más lamentable de sus servicios públicos, sobre todo. Los laboristas no tienen un plan sustancial al respecto ni, por lo que se ve, una comprensión clara de la profundidad de los problemas británicos.
En un mundo incierto, sujeto a perturbaciones geopolíticas y (cada vez más) medioambientales, Gran Bretaña es, entre las principales economías desarrolladas, la más dramáticamente expuesta, tanto por sus dependencias internacionales como por el desmoronamiento de sus servicios públicos nacionales y el empeoramiento de la calidad de su liderazgo institucional. Aunque es probable que los laboristas ganen las próximas elecciones, y potencialmente de forma sustancial, es poco probable que sea un periodo feliz para ellos en el poder. Su voto ya se está fracturando, sobre todo en torno a Gaza, y es muy probable que se produzcan nuevas crisis.
Como ha demostrado Boris Johnson, en las circunstancias actuales, una mayoría significativa en unas elecciones no garantiza la victoria en las siguientes. Existen verdaderas oportunidades para las fuerzas a la izquierda de la dirección laborista, pero en la actualidad, como en el resto de Europa, es la derecha radical, bajo la apariencia de Reform UK, la que está dispuesta a beneficiarse del fracaso laborista.
[1] En pocas palabras, cuando el Banco de Inglaterra aplica el Quantitative Easing, al igual que otros bancos centrales, crea dinero nuevo (por valor de 800.000 millones de libras desde 2009), que intercambia con las principales instituciones financieras por deuda pública. Estas instituciones suelen utilizar el dinero nuevo para comprar activos con mayor rentabilidad, lo que en el Reino Unido significa propiedades inmobiliarias. De este modo, los precios inmobiliarios se ven forzados a subir a través de la QE.
[2] Véase la extraordinaria intervención del Gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, amenazando con retirar el apoyo financiero a los fondos de pensiones tras la crisis de los «minipresupuestos» de septiembre de 2022. En este sentido se pronunció el antiguo gobernador del Banco de la Reserva Federal de Minneapolis , Narayana Kocherlakota.
8. Drones en África, 2
El segundo de los artículos de la serie de Afrique XXI sobre el uso de drones en África. En esta ocasión, se recuerda su relación con la tradición colonial de bombardear a los «salvajes». https://afriquexxi.info/Les-
La guerra de los drones en África (2/5)
Drones, una historia colonial
Desde hace varios años, los drones armados proliferan en todo el continente. Los ejércitos africanos se están haciendo con ellos, sobre todo para hacer frente a las insurgencias yihadistas, para disgusto de las poblaciones civiles, que son las principales víctimas. Al hacerlo, se han apropiado de técnicas y pensamiento estratégico desarrollados durante la conquista colonial.
El 4 de diciembre de 2023, el periódico nigeriano The Cable publicó en su página web un artículo sobre un ataque de la fuerza aérea nigeriana en la región de Kaduna la noche anterior a las 21.00 horas1. La autora del artículo, Maryam Abdullahi, señala que, en el momento de la publicación, la información sobre lo ocurrido era incompleta. Sin embargo, se sospecha que un avión de las fuerzas aéreas lanzó una bomba en un festival religioso. Se cree que el ataque mató a los asistentes al evento. Un portavoz militar citado por el periodista declaró que ningún avión de las fuerzas aéreas había matado a civiles en la región de Kaduna. También declaró que la fuerza aérea no había llevado a cabo ninguna operación en la misma región en las últimas veinticuatro horas. Por último, el portavoz señaló a la prensa que tenía la obligación de verificar correctamente sus informaciones antes de publicarlas.
En los días siguientes, la prensa nigeriana e internacional dio detalles de lo ocurrido. Se confirmó la acción militar. Consistió en dos ataques con drones, con unos treinta minutos de diferencia, dirigidos contra «bandidos » . El segundo ataque se dirigió contra personas que atendían a víctimas del primer ataque. Se calcula que estos dos ataques mataron al menos a 85 civiles -algunas fuentes elevan la cifra a 120- e hirieron a unos 60. El número exacto de víctimas es difícil de determinar, ya que los cadáveres fueron enterrados en dos fosas comunes2. La prensa informa también de que las fuerzas armadas presionan a la población para que no hable con los periodistas.
Dada la magnitud de las consecuencias, las autoridades políticas han prometido una investigación. Tras el atentado, los políticos prometieron condolencias e inversiones en infraestructuras municipales.
Las fuerzas nigerianas han cometido varios «accidentes » de este tipo desde 2014. Sin embargo, Nigeria está tratando de reforzar su poder aéreo mediante la adquisición de nuevas aeronaves. Y no es el único Estado africano que confía en las herramientas del «poder aéreo » para luchar contra los grupos armados. En los últimos años, Burkina Faso, Camerún, Egipto, Kenia, Marruecos y Níger han utilizado drones, aviones de combate, aviones de ataque a tierra y helicópteros armados en sus operaciones. En ocasiones, estas operaciones han provocado la muerte de civiles. ¿Cómo se ha normalizado el uso de estas aeronaves en estos Estados africanos? ¿Qué refleja esta normalización? ¿Qué produce?
La guerra de las imágenes
Los vídeos están publicados en el sitio web de la Fuerza Aérea de Nigeria. Uno de ellos se refiere a una operación, «Green Sweep 3 «, que tuvo lugar en 2019. Consiste en imágenes aéreas. Las líneas de colores en la pantalla indican que las imágenes del vídeo fueron captadas por instrumentos de avistamiento. Algunas tomas muestran personas moviéndose. Otras muestran explosiones, columnas de humo o cohetes que se dirigen hacia el suelo. Los ataques filmados en el vídeo tienen lugar en zonas boscosas o cerca de edificios. También pueden verse imágenes de ataques aéreos en publicaciones de la página de Facebook del Cuartel General de las Fuerzas Aéreas nigerianas. En uno de ellos, publicado el 12 de noviembre de 2023, se lee: «No hay escondite para los terroristas en el noreste, ya que los ataques aéreos siguen negándoles la libertad de movimiento » . Este mensaje es una referencia inequívoca al régimen de caza de la lucha antiterrorista, analizado por el filósofo Grégoire Chamayou3.
Otra publicación, fechada el 2 de octubre de 2023 e ilustrada con una fotografía aérea, va acompañada de un mensaje igualmente explícito: » Terrorists in Tumbun Fulani and Tumbun Shitu at receiving end of [Nigerian Air Force] firepower«. Las publicaciones del 17 de septiembre y del 27 de agosto de 2023, también con fotografías aéreas, muestran ataques contra ladrones de petróleo. Cabe señalar que en los últimos años también han circulado en los medios de comunicación y en las redes sociales imágenes aéreas de ataques llevados a cabo por las fuerzas de otros Estados africanos. En los medios de comunicación de Egipto y Marruecos, por ejemplo, se han difundido películas que muestran operaciones de las fuerzas aéreas de estos países. En noviembre de 2023, la Radiodiffusion Télévision du Burkina Faso también difundió imágenes aéreas de un ataque burkinés con drones contra «terroristas » . En enero y febrero de 2024 también se difundieron por Internet imágenes aéreas de Níger y Mali.
Estas imágenes constituyen un régimen escópico que pone al espectador en el lugar de un tirador4. Este régimen no surge de la nada. De hecho, las imágenes y vídeos aéreos de destrucción se han convertido en algo habitual en el contexto de las operaciones llevadas a cabo por Estados Unidos desde el inicio de la «guerra contra el terrorismo » en 2001 (tras los atentados del 11 de septiembre), en particular con el uso de aviones no tripulados armados -es cierto que sus orígenes podrían remontarse más atrás, a la Guerra del Golfo de 1991, cuando la cadena de televisión estadounidense CNN comenzó a emitir películas filmadas desde misiles o bombas guiadas.
El ejército estadounidense ha llegado incluso a referirse a los vídeos grabados desde drones y proyectados en las pantallas de sus instalaciones como «Kill TV» y «Predator Porn » (Predator es el nombre de un dron armado)5. Estas mismas imágenes también han sido popularizadas por películas bélicas contemporáneas como Good Kill y Eye in the Sky. Reifican a las personas, convirtiéndolas en objetos que hay que destruir, y sugieren que las ejecuciones no tienen ningún coste humano. Se trata, sin duda, de un régimen con efectos deshumanizadores.
África como campo de tiro
Además, este régimen escópico crea la ilusión de que los equipos aéreos son eficaces para garantizar la seguridad eliminando a los «malos » . Estas imágenes espectrales transforman la guerra en magia. Y lo que es aún más fundamental, en el plano imaginario, contribuyen a hacer de África un continente al que hay que disciplinar mediante el uso del poder aéreo6. Por tanto, legitiman una representación de África como campo de tiro; imágenes de este tipo han contribuido a hacer lo mismo con Afganistán y Oriente Medio en el contexto de la «guerra contra el terror » . Desde 2001, las fuerzas de seguridad de Estados Unidos y de sus aliados han intentado «pacificar» , es decir, disciplinar, a los Estados y a sus poblaciones recurriendo, en particular, a ataques con cazabombarderos, helicópteros armados y aviones no tripulados en el contexto de la » guerra contra el terrorismo » .
Este imaginario, que contribuye a justificar la acción violenta, se basa a su vez en un sistema tecnoestratégico y en unos recursos materiales que se han desarrollado históricamente en un contexto colonial. En su libro Le Siècle des bombardments (publicado por Payot, 2023), el escritor sueco pacifista, anticolonialista y antirracista Sven Lindqvist subraya hasta qué punto las técnicas aéreas son el resultado de experimentos realizados en las colonias. El autor comienza recordando que los cohetes, antes de convertirse en los cohetes que disparan actualmente los aviones, se habían inventado en China en el siglo XIII. Los británicos, que los descubrieron a finales del siglo XVIII, los incorporaron a su arsenal, al igual que otros países europeos. Sin embargo, los cohetes rara vez se utilizaron en las guerras europeas. Como escribe Sven Lindqvist «Están reservadas a los salvajes y a los bárbaros -en Argelia en 1816, en Birmania en 1825, en Ashanti en 1826 , en Sierra Leona en 1831, en Afganistán en 1837-1842, en China en 1839-1842 y 1856-1860, contra Shimonoseki en 1864 , en América Central en 1867, en Abisinia [región del Cuerno de África ] en 1868, contra los zulúes de Sudáfrica en 1879, contra Nagaland [en la India] en 1880 , contra Alejandría en 1882 y contra los súbditos rebeldes de Sudán, Zanzíbar, África Oriental y Occidental en 1894 […]7.»
Las colonias también se utilizaron como laboratorios de ametralladoras. Hoy en día, las ametralladoras se montan en cañoneras volantes. Por último, fue en las colonias donde se probó el bombardeo aéreo. Según Sven Lindqvist: «Bombardear a los nativos se considera algo natural. Los italianos lo hicieron en Libia, los franceses en Marruecos y Siria, los británicos en todo Oriente Medio, India y África Oriental, y los sudafricanos en el suroeste de África.»
Así pues, las colonias estuvieron en el origen del desarrollo de un sistema de conocimientos tecnoestratégicos que, por decirlo sin rodeos, adaptó la ancestral política de la cañonera naval al poder aéreo. En el siglo XX, los europeos y los Estados Unidos ya no sólo presionaron a los Estados del Sur Global con buques equipados con impresionantes cañones; también recurrieron cada vez más a los bombarderos. Como sabemos, las prácticas ensayadas en las colonias acabaron llegando a Europa. Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) se produjeron bombardeos aéreos. Durante la Guerra Civil española (1936-1939) y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), los aviones se utilizaron de forma mucho más sistemática. El desarrollo colonial del «poder aéreo » tendió a olvidarse. Sven Lindqvist escribe: «[ Fue] Guernica lo que pasó a la historia. Porque Guernica estaba en Europa. Donde estamos muriendo. Los bombardeos aéreos se convirtieron en un marcador de la evolución de la guerra» a la occidental», lo que no impidió que se utilizaran masivamente durante las guerras de descolonización (en Indochina y Malasia, por ejemplo) y durante la guerra de Vietnam (1955-1975).
Una práctica colonial reciclada
Durante la década de 2000, los responsables políticos y militares británicos, estadounidenses e israelíes reactivaron un imaginario de seguridad colonial durante las guerras de Afganistán, Irak y Palestina. Esto forma parte de lo que el geógrafo Derek Gregory denominó, en un libro publicado en 2004, «El presente colonial»8. Este imaginario va de la mano del redescubrimiento de las técnicas coloniales denominadas de «pacificación «, basadas en particular en la utilización de medios aéreos. Gracias a la aviación, las fuerzas británicas, estadounidenses e israelíes desplegaron menos hombres sobre el terreno. El uso del» poder aéreo » en el Sur Global se está convirtiendo en una práctica habitual en operaciones en Libia, Mali, Pakistán, Somalia, Siria y Yemen. Los ejércitos africanos están expuestos a este » presente colonial » cuando operan con tropas estadounidenses y francesas.
Estas técnicas aéreas están siendo recicladas por las fuerzas nigerianas en su lucha contra la Provincia de África Occidental del Estado Islámico (Iswap), así como por las fuerzas marroquíes en el Sáhara Occidental, las fuerzas egipcias en el Sinaí, las fuerzas keniatas que luchan contra el movimiento Al-Chabab en Somalia, las fuerzas burkinesas contra Ansarul Islam, y las fuerzas ugandesas que llevan a cabo ataques en el territorio de la República Democrática del Congo (RDC) contra miembros de las Fuerzas Democráticas Aliadas (FAD), por fuerzas burkinesas contra Ansarul Islam, y por fuerzas ugandesas que llevan a cabo ataques en el territorio de la República Democrática del Congo(RDC) contra miembros de las Fuerzas Democráticas Aliadas (FAD), grupo opuesto a la política del presidente Yoweri Museveni y calificado de » terrorista».grupo «terrorista».
Las fuerzas armadas africanas actuales, que utilizan medios aéreos sobre todo para la contrainsurgencia, han adoptado de hecho técnicas y un pensamiento estratégico desarrollados en las colonias. Dan vida al «presente colonial » .
(Continuará)
9. Resumen de la guerra en Palestina, 27 de mayo
Hoy hay resumen de Mondoweiss. https://mondoweiss.net/2024/
Día 234 de la «Operación Inundación de Al Aqsa»: Israel bombardea a los palestinos desplazados en el campamento de Rafah y busca la reanudación de las conversaciones para el intercambio de prisioneros
El bombardeo israelí de la «zona segura» de Rafah ha matado al menos a 45 personas, provocando incendios que se extienden por el campamento de tiendas y quemando vivas a varias personas. Mientras tanto, Israel entregó a Estados Unidos una nueva propuesta para reanudar las conversaciones de intercambio de cautivos.
Por Qassam Muaddi 27 de mayo de 2024 1
Bajas
- 35.984 + muertos* y al menos 80.643 heridos en la Franja de Gaza*.
- Más de 520 palestinos asesinados en Cisjordania ocupada y Jerusalén Este.**
- Israel revisó a la baja su estimación de víctimas mortales del 7 de octubre, de 1.400 a 1.139.
- Desde el 7 de octubre se han anunciado 636 soldados israelíes muertos y al menos 3.568 heridos.***
*El Ministerio de Sanidad de Gaza confirmó esta cifra en su canal de Telegram el 26 de mayo de 2024. Algunos grupos de derechos humanos estiman que el número de muertos es mucho mayor si se tienen en cuenta los presuntos muertos.
** El número de muertos en Cisjordania y Jerusalén no se actualiza periódicamente. Según el Ministerio de Sanidad de la AP el 26 de mayo, esta es la última cifra.
*** Estas cifras son publicadas por el ejército israelí, mostrando los soldados cuyos nombres «se permitieron publicar». El número de soldados israelíes heridos según los medios de comunicación israelíes supera los 6.800 a 1 de abril.
Principales acontecimientos
- Israel mata a 275 palestinos y hiere a 666 desde el jueves 23 de mayo en toda Gaza, lo que eleva el número de muertos desde el 7 de octubre a 35.984 y el de heridos a 80.643, según el Ministerio de Sanidad de Gaza.
- El Tribunal Internacional de Justicia ordena a Israel detener la operación Rafah y abrir los pasos fronterizos para la entrada de ayuda.
- Israel mata al menos a 45 palestinos, incluidos niños, en ataques aéreos contra un campo de tiendas de campaña para desplazados en la «zona segura» designada por Israel en el oeste de Rafah.
- La defensa civil palestina afirma que tuvo que utilizar todos los camiones de bomberos que le quedaban en Rafah para sofocar los incendios que se propagaron en el campamento de tiendas de Rafah occidental como consecuencia de los ataques israelíes.
- La Media Luna Roja Palestina afirma que sus equipos trasladaron a decenas de «heridos graves» en la masacre del campamento de tiendas de Rafah, entre ellos muchos que «permanecieron atrapados en las llamas» antes de ser rescatados.
- El ejército israelí afirma que su ataque contra el campo de desplazados se «basó en información de inteligencia» y «de acuerdo con el derecho internacional.»
- La Defensa Civil Palestina afirma que los ataques israelíes destruyeron el 80% de sus capacidades en Gaza.
- Las fuerzas israelíes siguen cerrando el paso fronterizo de Rafah por vigésimo día consecutivo.
- Las Brigadas Al-Qassam anuncian la captura de soldados israelíes en Jabalia, al norte de la Franja de Gaza, el sábado.
- Israel reanudará las negociaciones de alto el fuego con una nueva propuesta tras una reunión de inteligencia con el jefe de la CIA en París.
- Ministros árabes y europeos se reúnen en Bruselas para debatir el fin de la guerra en Gaza.
Israel comete una nueva masacre contra los desplazados en Rafah y mata a 275 personas en toda Gaza desde el jueves
Las fuerzas israelíes mataron al menos a 40 palestinos en múltiples ataques aéreos dirigidos contra un campamento improvisado de tiendas de campaña de palestinos desplazados en la parte noroccidental de Rafah.
La zona bombardeada forma parte de la «zona humanitaria segura» designada por Israel, donde el ejército israelí ordenó a los palestinos que huyeran el 6 de mayo al iniciar su invasión terrestre de la ciudad del sur de la Franja de Gaza. El campamento de tiendas está junto a un almacén de la UNRWA.
Fuentes de los medios de comunicación locales afirmaron que unos ocho misiles israelíes cayeron sobre el abarrotado campamento después de medianoche, matando e hiriendo a decenas de personas y provocando incendios que se extendieron por todo el campamento.
La defensa civil palestina declaró que sus equipos tuvieron que utilizar todos los camiones de bomberos que quedaban en la gobernación de Rafah para sofocar los incendios, mientras que el portavoz de la Media Luna Roja Palestina, Nibal Farsakh, declaró que los equipos de la MLRP rescataron a personas con quemaduras y heridas graves que «quedaron atrapadas en las llamas» durante mucho tiempo antes de ser rescatadas. Los heridos fueron trasladados al desbordado hospital kuwaití y a otras bases de ayuda médica sobre el terreno.
El ataque israelí se produjo pocos días después de que el Tribunal Internacional de Justicia ordenara a Israel detener su ofensiva en Rafah y abrir todos los pasos fronterizos. El ejército israelí afirmó en un comunicado que llevó a cabo el ataque «basándose en información de los servicios de inteligencia» de que había operativos de Hamás en la zona.
Anteriormente, el miércoles, el Ministerio de Sanidad palestino, con sede en Gaza, afirmó en un comunicado que el número de víctimas mortales del asalto israelí a la Franja de Gaza desde el 7 de octubre había aumentado hasta 35.984 hasta el miércoles, además de 80.643 heridos.
Según los datos del ministerio, 275 palestinos llegaron muertos al resto de hospitales de la Franja desde el jueves, mientras que 666 resultaron heridos.
En las últimas 24 horas, los medios de comunicación locales informaron de que las fuerzas israelíes mataron a cinco miembros de una misma familia en la zona de Zarqa, en la gobernación del norte de Gaza. Aviones de guerra israelíes bombardearon también los barrios de Sabra y Zeitoun, en la ciudad de Gaza.
En el centro de la Franja de Gaza, los ataques israelíes tuvieron como objetivo los campos de refugiados de Nuseirat y Bureij, matando a 10 palestinos, entre ellos varios niños.
Mientras tanto, continuaron los intensos combates entre las fuerzas israelíes y la resistencia palestina en toda la Franja de Gaza, especialmente en la parte oriental de Rafah y en Yabalia, en el norte de la Franja.
El sábado, las Brigadas de Al Qassam anunciaron que sus combatientes habían tendido una emboscada a las fuerzas especiales israelíes en Jabalia, matando y capturando a soldados israelíes. El grupo difundió imágenes de vídeo en las que se veía a combatientes palestinos arrastrando a un hombre inmovilizado con uniforme militar similar al de las fuerzas especiales israelíes en el interior de un túnel. El ejército israelí negó el suceso y dijo que ninguno de sus soldados había sido capturado.
El domingo, las Brigadas de Al Qassam lanzaron una andanada de cohetes contra Tel Aviv desde la parte oriental de Rafah, que las fuerzas israelíes invadieron a principios de mayo. El ejército israelí afirmó en un comunicado que sus tropas siguen combatiendo a mayor profundidad en Rafah y que se ha hecho con el control de la mayor parte del corredor de Filadelfia adyacente a la frontera egipcia.
Simultáneamente, las fuerzas israelíes siguen cerrando los pasos fronterizos de Rafah y Karam Abu Salem, impidiendo la entrada de ayuda humanitaria en la Franja. El mes pasado, Estados Unidos puso en funcionamiento la pera flotante que construyó en la costa de Gaza y que dijo que utilizaría para enviar ayuda humanitaria a Gaza. La oficina de medios de comunicación del gobierno con sede en Gaza declaró el domingo que toda la ayuda humanitaria que ha entrado en la Franja a través del muelle marítimo desde su construcción ha sido el equivalente a 100 camiones de ayuda solamente, lo que está muy por debajo de la media diaria de camiones necesaria para satisfacer las acuciantes necesidades humanitarias de Gaza.
Antes del 7 de octubre y bajo el bloqueo israelí, entraban en la Franja de Gaza 550 camiones de mercancías al día, lo que la Unión Europea consideró el mínimo necesario de ayuda humanitaria el pasado mes de marzo.
Israel reanudará el alto el fuego y las conversaciones para el intercambio de prisioneros en medio de divisiones internas
Israel reanudará las negociaciones con Hamás con la esperanza de alcanzar un acuerdo de intercambio de prisioneros la próxima semana, informó el sábado la radiotelevisión pública israelí. Mientras tanto, Axios informó de que el jefe del Mossad israelí regresó a Israel tras reunirse la semana pasada en París con el jefe de la CIA y el primer ministro de Qatar, en desacuerdo sobre la reanudación de las conversaciones.
Los informes indicaban que el equipo negociador israelí elaboró una nueva propuesta de acuerdo que fue presentada a la parte estadounidense. Según Reuters, que citó fuentes no reveladas, Israel reanudará las conversaciones la próxima semana tras acordar avanzar en las negociaciones tanto con Estados Unidos como con Qatar.
Los medios de comunicación israelíes informaron, a partir de varias fuentes oficiales no identificadas, de que Israel está dispuesto a discutir una «calma duradera» en la Franja de Gaza. La información filtrada también señalaba que la última propuesta israelí incluía «grandes concesiones» para alcanzar un acuerdo que supusiera la liberación de los cautivos israelíes en Gaza.
El domingo, el gabinete de guerra israelí se reunió bajo estricta censura para debatir la reanudación de las conversaciones. El primer ministro israelí Netanyahu criticó la filtración de información por parte de los miembros de su gabinete, afirmando que «envalentona a Hamás».
Mientras tanto, el portavoz de Hamás en Líbano, Osama Hamdan, declaró el domingo que «no hay necesidad de nuevas negociaciones», pues el grupo «ya respondió a la propuesta presentada por los mediadores», en referencia a la propuesta presentada por Egipto y Qatar a principios de mes, que Israel rechazó, un día antes de comenzar su invasión terrestre de Rafah.
Dentro de Israel, aumenta la presión sobre Netanyahu, ya que las familias de los cautivos israelíes en Gaza se manifestaron por millares durante el fin de semana en varios lugares, especialmente en Tel Aviv, exigiendo un acuerdo de intercambio de prisioneros. La policía israelí se enfrentó a los manifestantes y detuvo a varias personas.
Las protestas se han hecho eco de la oposición al liderazgo de Netanyahu en la guerra por parte de miembros clave de su gabinete de guerra, entre ellos el ministro de guerra Yoav Gallant, que hizo pública su oposición a la ocupación permanente de Gaza por Israel. La semana pasada, Benny Gantz, miembro del gabinete de guerra, dio un ultimátum a Netanyahu para que alcanzara los objetivos de la guerra y presentara un plan de posguerra antes del 8 de junio, amenazando con abandonar el gabinete de guerra. Mientras tanto, el líder de la oposición, Yair Lapid, acusó a Netanyahu de provocar el caos por su propio interés político.
Los principales aliados de Netanyahu en su coalición de gobierno, Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich, se oponen a un acuerdo de alto el fuego e insisten en continuar la guerra y reasentar la Franja de Gaza. Ambos ministros han amenazado repetidamente con abandonar la coalición de gobierno en caso de que firme un acuerdo de alto el fuego y ponga fin a la guerra en Gaza.