Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Reacción musulmana a los primeros pasos de Trump.
2. Brenner sobre imperialismo y Rusia.
3. Rabia y extrema derecha.
4. Todo lo que sube, baja.
5. El programa «de máximos» de Trump.
6. Autoritarismo y transición verde.
7. Más sobre la guerra en Ucrania en otoño de 2024 (observación de Joaquín Miras).
8. Resumen de la guerra en Asia occidental, 14 de noviembre.
9. Hacia la guerra total en Asia occidental (observación de Joaquín Miras y José Luis Martín Ramos)
1. Reacción musulmana a los primeros pasos de Trump
Parece que de momento Bhadrakumar ha dejado de especular sobre los cambios a positivo que puede suponer el gobierno de Trump en la esfera internacional. Su última entrada está dedicada a la respuesta árabe a los primeros y muy negativos pasos del presidente estadounidense. https://www.indianpunchline.
14 de noviembre de 2024 por M. K. BHADRAKUMAR
Asia Occidental reacciona a los devaneos de Trump con el sionismo
La victoria electoral de Donald Trump en las elecciones del 5 de noviembre se percibe en la región de Asia Occidental con creciente ansiedad como presagio de que Estados Unidos se alinea al cien por cien con el proyecto sionista del Gran Israel.
Aunque Trump ha mantenido alejados de sus puestos de gobierno a neoconservadores vociferantes, no puede decirse lo mismo de las figuras prosionistas. El primer ministro Benjamin Netanyahu afirma que ya ha hablado tres veces con Trump desde las elecciones y que «coinciden en lo que respecta a la amenaza iraní y todos sus componentes.»
Los «componentes» implican que Netanyahu espera obtener un cheque en blanco de Trump para acelerar la limpieza étnica en Gaza, para la anexión de Cisjordania, represalias violentas contra los palestinos y, lo más importante, para llevar la guerra hasta territorio iraní.
Esta semana se han producido tres acontecimientos en otros tantos días que muestran los primeros signos de una reacción violenta. El lunes, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, ofreció la primera reacción oficial de Teherán a la victoria electoral de Trump. Baqaei adoptó una línea matizada al afirmar: «Lo que nos importa en esta región es el comportamiento y las políticas reales de Estados Unidos con respecto a Irán y a la región más amplia de Asia Occidental» .
En particular, Baqaei expresó su «cauto optimismo de que la nueva administración [Trump] pueda adoptar un enfoque más orientado a la paz, reducir las hostilidades regionales y mantener sus compromisos.» (Tehran Times) Baqaei también refutó la reciente acusación de Washington de que Irán estaba implicado en complots para asesinar a Trump. Calificó la acusación de la Administración Biden como «nada más que un intento de sabotear las relaciones» entre Teherán y Washington «tendiendo trampas para complicar el camino a la próxima administración».
Baqaei también aseguró a la administración estadounidense entrante que Teherán se adhiere firmemente a un programa nuclear con fines pacíficos. Anunció que Rafael Grossi, jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), llegaría a Teherán el miércoles por la noche.
En conjunto, las declaraciones de Baqaei sugieren que Irán espera que aún haya algún grado de separación posible entre Trump y Netanyahu. Lo decisivo aquí habría sido la observación que Trump deslizó en su discurso de victoria con gran deliberación el 6 de noviembre de que «no voy a empezar una guerra. Voy a parar guerras».
Trump dejó constancia durante su campaña electoral de que «no quiero hacer daño a Irán, pero no pueden tener armas nucleares.» Las consultas de Teherán con Grossi responden a la preocupación de Trump. Es un pensamiento inteligente. La postura no provocadora de Irán significaría que no hay coartada para atacar a Irán.
Dicho esto, sin embargo, aún queda la «incógnita conocida», a saber, las represalias de Irán al ataque israelí del 26 de octubre. El 2 de noviembre, el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, en un vídeo difundido por los medios estatales iraníes, prometió «una respuesta aplastante» al ataque israelí. Es de suponer que el periodo hasta el 20 de enero, cuando Trump preste juramento, va a ser crítico.
Mientras tanto, esta semana ha sido testigo de que Irán y Arabia Saudí han dado brío a su distensión, que ahora se manifiesta como la solidaridad y el apoyo abierto de Riad a Irán en su creciente enfrentamiento con Israel.
En medio de las crecientes tensiones en la región, el jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas saudíes, Fayyad al-Ruwaili, visitó Teherán el 10 de noviembre y se reunió con su homólogo iraní, el general Mohammad Bagheri.El presidente iraní, Masoud Pezeshkian habló por teléfono con el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, en el contexto de una cumbre de la Organización de Cooperación Islámica (OCI) y la Liga Árabe celebrada en Riad los días 11 y 12 de noviembre.
Dos hitos enormemente significativos de la cumbre de Riad han sido, en primer lugar, el discurso inaugural del príncipe saudí, en el que advirtió a Israel de que no golpeara a Irán. Esto marcó un giro histórico de Riad hacia el conflicto entre Teherán e Israel, y se alejó de la normalización con Jerusalén apoyada por Estados Unidos.
MbS dijo en la cumbre que la comunidad internacional debía obligar a Israel «a respetar la soberanía de la hermana República Islámica de Irán y a no violar sus tierras».
De nuevo, Arabia Saudí acusó por primera vez a Israel de cometer «genocidio» en Gaza. MbS dijo a los líderes reunidos en Riad, que el reino renovaba «su condena y categórico rechazo al genocidio cometido por Israel contra el hermano pueblo palestino…»
Trump ha sido puesto sobre aviso de que se encuentra con un panorama geopolítico en Asia Occidental radicalmente distinto al de su primer mandato como presidente. El equipo de transición de Trump mantiene sus cartas cerradas, ofreciendo a NatSec Daily una declaración repetitiva de que Trump tomará «las medidas necesarias» para «liderar nuestro país» y «restaurar la paz a través de la fuerza.» Pero las campanas de alarma están sonando.
Los pilares clave de la estrategia de «máxima presión» de Trump contra Teherán -aislar a Irán y aumentar la presión económica mientras se mantiene una amenaza creíble de fuerza militar como elemento disuasorio- se han tambaleado.
Por otra parte, el ataque masivo con misiles balísticos iraníes contra Israel el 1 de octubre y el colosal fracaso del ataque aéreo israelí contra Irán veintiséis días después transmiten un mensaje enérgico en toda Asia Occidental de que Israel ya no es la potencia militar dominante que solía ser – y hay un nuevo sheriff en la ciudad. Trump tendrá que lidiar con las consecuencias de ambos lados de este asunto con el reducido capital diplomático y geopolítico estadounidense a su disposición.
Mientras tanto, Teherán también está profundizando su cooperación con Rusia, lo que añade una nueva y gigantesca complejidad del tamaño de Ucrania a la política iraní de Trump. Mientras que en Eurasia Estados Unidos cuenta con aliados, Trump navega prácticamente solo por Asia Occidental.
El marcado aislamiento de EE.UU. se hace evidente con el anuncio del presidente Recep Tayyip Erdogan el miércoles de que Turquía, país miembro de la OTAN, ha roto todos sus lazos con Israel. Erdogan lo reveló a los periodistas a bordo de su avión tras visitar Arabia Saudí. Ya es visible una tendencia regional al ostracismo de Israel, que está destinada a ampliarse y profundizarse.
La cumbre de Riad fue testigo de cómo la Unión Africana se aliaba con la Liga Árabe y la OCI para firmar el martes un acuerdo tripartito para establecer un mecanismo de apoyo a la causa palestina, que se coordinará a través de las secretarías de las tres organizaciones como un cambio de juego para reforzar su influencia en los foros internacionales. El ministro saudí de Asuntos Exteriores, el príncipe Faisal bin Farhan, señaló que a partir de ahora las tres organizaciones hablarán con una sola voz a nivel internacional.
Mientras concluía la cumbre en Riad, el príncipe heredero Salman mantuvo el miércoles una llamada con el presidente ruso, Vladímir Putin. El Kremlin readout stated that the two leaders «reaffirmed their commitment to continue the consistent expansion» of Russian-Saudi ties and specifically «stressed the importance of continuar la estrecha coordinación dentro de la OPEP Plus y declararon la eficacia y oportunidad de los pasos que se están dando en este formato para garantizar el equilibrio en el mercado energético mundial.»
Sobre el conflicto palestino-israelí, la lectura del Kremlin señaló con satisfacción que «los enfoques de principios de Rusia y Arabia Saudí con respecto a la solución de Oriente Medio son esencialmente idénticos.»
La iniciativa de MbS de revitalizar su conversación con Putin sólo puede verse en el contexto de los profundos recelos de Riad ante el bromance Trump-Netanyahu y el espectro de una posible guerra regional que acecha a la región derivada de que Israel saque ánimos del ininterrumpido apoyo estadounidense que se espera durante el próximo periodo de 4 años a la causa sionista.
2. Brenner sobre imperialismo y Rusia
Robert Brenner también intervino en el reciente acto de homenaje a Borís Kagarlitsky con su visión sobre el imperialismo hoy. Su visión sobre la Rusia actual como un desarrollo tardío sin instituciones capitalistas desarrolladas creo que es discutible. https://links.org.au/robert-
Robert Brenner: ‘Las características más extremas del imperialismo estadounidense provienen de su relación con la población indígena’
Por Robert Brenner.
Publicado 15 de noviembre de 2024
[Nota del editor: Lo que sigue es una transcripción editada del discurso pronunciado por Robert Brenner en el panel «Imperialismo(s) hoy» en la conferencia en línea «Boris Kagarlitsky y los desafíos de la izquierda hoy«, organizada por la Campaña Internacional de Solidaridad con Boris Kagarlitsky el 8 de octubre. Brenner es historiador económico estadounidense, profesor emérito de Historia y director del Centro de Teoría Social e Historia Comparada de la UCLA, y editor de la revista socialista Against the Current. Las transcripciones y grabaciones en vídeo de otros discursos pronunciados en la conferencia pueden encontrarse en el sitio web de la campaña freeboris.info, de donde se vuelve a publicar lo que sigue].
El tema que me asignaron es el imperialismo en la actualidad. Mi argumento es que la teoría del imperialismo planteada por Vladimir Lenin en 1916 para poner fin a la Primera Guerra Mundial sigue siendo, si se matiza adecuadamente, el mejor punto de partida para entender el imperialismo actual.
La teoría de Lenin era profundamente histórica, y ésta es su fuerza. Creo que por eso esta teoría, su pequeño panfleto, constantemente criticado y superado, sigue siendo un muy buen punto de partida para entender el imperialismo hoy. Fue concebido para comprender el funcionamiento del sistema capitalista internacional en una determinada fase de su desarrollo, a saber, las primeras décadas del siglo XX. Aun así, yo diría que proporciona un marco conceptual sorprendentemente poderoso, que aborda no sólo la época de Lenin, sino también la nuestra. Se trata de entender el sistema como un todo, y ésa es su fuerza.
Lenin definió célebremente el sistema capitalista en el momento del imperialismo que estaba observando en términos de cinco rasgos definitorios que surgieron como expresión de la competencia o rivalidad internacional. Observando este material históricamente, podemos ver que de lo que Lenin está hablando es de una división del mundo entre un país que se desarrolla antes, que podríamos llamar hegemónico, y los que se desarrollan después. Las características de cada uno tienen que ver con sus requisitos funcionales para reproducir el liderazgo internacional, por un lado, y desafiar ese liderazgo, por el otro.
La primera ronda de este sistema se produce a finales del siglo XIX-principios del XX, con Gran Bretaña como hegemón y Estados Unidos, Alemania y Japón detrás. Más tarde, en el siglo XX-principios del XXI, los países capitalistas avanzados incluyen a Alemania, Japón y Asia Oriental, con Estados Unidos como hegemón.
Esta es la imagen básica que obtenemos de Lenin, con otra matización muy importante. Lenin está hablando de relaciones intercapitalistas entre países capitalistas avanzados. Igualmente importante desde el punto de vista de la imagen que queremos dibujar es que los agentes dentro de ambos marcos, finales del siglo XIX-principios del XX y XX-principios del XXI, se definen además por su relación con la «población indígena».
Un determinante enormemente importante de la forma de desarrollo es su relación con la población subyacente. No se trata sólo de una potencia imperial, sino de una potencia imperial colonizadora. Las características más extremas del imperialismo estadounidense proceden de la relación con la población indígena y de su destrucción y desplazamiento.
Los acuerdos institucionales de los que hablamos también se forjan, en parte, a partir de la rivalidad internacional. Aquí tenemos a los primeros desarrolladores frente a los últimos, con una importante distinción entre ambos basada en el carácter político militar vicioso de los países capitalistas avanzados. No se puede entender el régimen mundial sin comprender esa diferencia.
Lo que quiero hacer es tomar la teoría del imperialismo de Lenin y aplicarla al mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial, con la esperanza de traerla hasta nuestros días revelando el resultado básico de la lucha por la hegemonía internacional. Esta rivalidad internacional se imprime tanto en los dirigentes como en los seguidores.
Lenin hablaba de la concentración de la producción y del capital, de la fusión del capital bancario e industrial, de la producción comercial, del mercado interno, de la formación de monopolios internacionales y de colonias. Lo que puedes ver aquí es que tienes un campo de selección natural. Sobrevivir a través de esta competencia capitalista es el camino que recorren los desarrolladores posteriores a través de este conjunto cada vez más elaborado de acuerdos institucionales. Esto es válido tanto para el país hegemónico como para los que le siguen.
Desde el punto de vista del líder, del hegemón, existía la oportunidad de avanzar mediante el comercio y la inversión extranjera directa sin ese conjunto masivo de arreglos institucionales, a menudo apoyándose en las instituciones que subyacentemente se crearon o produjeron en lo que se convirtió en el mundo colonizado, por ejemplo, en América Latina. Por un lado está el conjunto de arreglos institucionales diseñados para alcanzar, desafiar y reproducir la hegemonía. Pero también son acuerdos que debilitan al antiguo hegemón.
Así que, con esto en mente, quiero llevar la historia al mundo de la posguerra y a la segunda vuelta de lo que estoy hablando, que sería la hegemonía estadounidense. Voy a tener que esbozar brevemente gran parte de lo que hay que decir, pero espero poder destacar los puntos importantes.
Después de la Segunda Guerra Mundial, surgió la hegemonía estadounidense, totalmente dominante en todas las esferas. Tenía el poder de imponer su voluntad en todos los ámbitos. Fue capaz de tomar la forma de hegemonía que los británicos ejercieron a finales del siglo XIX frente a EE.UU., Alemania y Japón, e imponerla al resto del mundo de una forma muy extrema.
Mientras la diplomacia internacional y la guerra estaban en manos del hegemón estadounidense, su poder también creaba las condiciones para que se desarrollara rápidamente en aquellos países seguidores más ágiles en la transformación de las relaciones de propiedad. No todos los países podían «jugar» el juego. Los «jugadores» seguidores de éxito eran países que podían constituir relaciones de propiedad social capitalistas, lo que Karl Marx caracterizó como acumulación primitiva.
Probablemente, sin el trasfondo de la Guerra Fría, sin las presiones para enfrentarse a la Unión Soviética, Estados Unidos no habría tenido la motivación necesaria para velar por el desarrollo económico de sus propios aliados. Pero eso a su vez provocó un problema: la otra cara de esta transformación abrió la puerta al declive del hegemón. La ventaja de llegar pronto al desarrollo se convirtió poco a poco en una desventaja, sobre todo teniendo en cuenta el papel de EEUU como policía internacional. El reparto de funciones asumido por el hegemón amenazaba con dejar a éste en la estacada.
Esta fue la historia de la primera parte de la posguerra, en la que se produjo un rápido desarrollo por parte de los japoneses, los alemanes y, más tarde, los asiáticos orientales. Este es el dilema que impone la estructura. Funciona demasiado bien para el hegemón y para los seguidores, porque el hegemón se ve cada vez menos capaz de rivalizar con los seguidores. Lo que nos encontramos es que a partir de los años setenta, y acelerándose en los ochenta, se produce una remodelación de las instituciones internacionales para permitir que el hegemón funcione sin ser eclipsado. En mi opinión, se trata de un ajuste bastante espectacular que deja la hegemonía estadounidense aún más atrincherada que antes.
Creo que este panorama explica la evolución de principios del siglo XXI. Pero, ¿qué lugar ocupa Rusia en este panorama?
El caso ruso es el de un desarrollo extremadamente tardío lastrado por instituciones no capitalistas, por lo que es necesario que esta formación particularmente no capitalista idee una forma de ponerse al día en la competencia internacional. El resultado es una forma de desarrollo muy estrecha y políticamente dependiente.
Yo diría que la forma de ver la Rusia contemporánea es que tienes un desarrollador tardío sin tener mucho en el camino de las instituciones capitalistas plenamente desarrolladas, por lo que tiene que utilizar instrumentos políticos para ponerse al día.
En este sentido, Vladimir Putin no puede limitarse a adoptar un conjunto de instituciones capitalistas y, por tanto, debe olvidar la vía clásica del desarrollo. En consecuencia, se ve abocado a un desarrollo impulsado políticamente con la guerra en su centro.
La invasión de Ucrania en 2022 es un intento artificial de resolver el problema del atraso a través de un medio particularmente atrasado.
No es especialmente sorprendente que no tenga éxito. En mi opinión, conduce inexorablemente a una crisis interna, que muy probablemente conducirá a una hipertrofia de la misma forma en lugar de a una transformación.
3. Rabia y extrema derecha
En su último boletín para el Tricontinental, Prashad se centra en la utilización de la extrema derecha de la rabia que provoca el mundo actual. https://thetricontinental.org/
Nadando en el fango del quinto círculo del infierno | Boletín 46 (2024)
La “extrema derecha actual”, íntimamente ligada al liberalismo, en lugar de resolver los problemas de la mayoría, cultiva una política de la rabia.
14 de noviembre de 2024
Queridas amigas y amigos,
Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.
Cuando Dante Alighieri y su guía llegan al quinto círculo del infierno en el Canto VII del Infierno, de la Divina Comedia, se encuentran con la laguna de Estigia, donde las personas que no pudieron contener su ira en vida ahora se revuelcan y luchan entre sí en la superficie del agua turbulenta y fangosa y debajo de ellos yacen los que habían sido hoscos en vida, con sus frustraciones aflorando a la superficie en forma de burbujas:
Y yo, que por mirar estaba atento,
gente enfangada vi en aquel pantano
toda desnuda, con airado rostro.
No sólo con las manos se pegaban, mas
con los pies, el pecho y la cabeza, trozo
a trozo arrancando con los dientes.
Todas las culturas describen alguna variante de esta caracterización del infierno, en el que quienes han infringido las normas que pretenden producir una sociedad armoniosa sufren una vida después de la muerte llena de castigos. Por ejemplo, en la llanura del Ganges de la India, siglos antes de Dante, los desconocidos autores del Garuda Purana describieron los 28 diferentes narakas [infiernos]. Las similitudes entre el Infierno de Dante y el Garuda Purana pueden explicarse por los horrores y temores comunes que comparten lxs seres humanxs: ser devoradxs vivxs, ahogadxs y mutiladxs. Es como si la justicia de que dispone la mayoría de la gente en la Tierra fuera insuficiente, por lo que existe la esperanza de que una justicia divina acabe imponiendo un castigo diferido.
En enero de 2025, Donald Trump, que ha cultivado una política de la rabia que no es extraña en nuestro mundo, será investido para su segundo mandato como presidente de Estados Unidos. Esta política de la ira está presente en muchos países, incluida Europa, que se considera a sí misma por encima de las emociones brutales y un continente de la razón. Entre los liberales existe la tentación de caracterizar esta política de la ira como fascismo, pero esto no es exacto. Trump y su cofradía política en todo el mundo (desde Giorgia Meloni en Italia hasta Javier Milei en Argentina) no se anuncian como fascistas, ni llevan los mismos emblemas ni utilizan la misma retórica. Aunque algunos de sus seguidores exhiben esvásticas y otros símbolos fascistas, la mayoría son más cuidadosos. No llevan uniformes militares, ni sacan a los militares de los cuarteles para que les den una mano. Su política se enmarca en una retórica moderna de desarrollo y comercio, junto con la promesa de puestos de trabajo y bienestar social para los nacionales. Señalan con el dedo el pacto neoliberal de los viejos partidos del liberalismo y el conservadurismo y se burlan de ellos por su elitismo. Aclaman como salvadores a individuos que no pertenecen a las élites, hombres y mujeres que, según ellos, hablarán por fin en nombre de lxs trabajadorxs precarixs descartadxs y de las clases medias en decadencia. Se expresan con rabia para diferenciarse de los viejos partidos del liberalismo y el conservadurismo, que hablan sin emoción del espantoso panorama social y económico que existe actualmente en gran parte del mundo.
Esto nos lleva a preguntarnos si lxs líderes de esta “extrema derecha actual”, un nuevo tipo de derecha que está íntimamente ligada al liberalismo, están haciendo algo particularmente único. Un análisis detallado muestra que simplemente están construyendo sobre los cimientos establecidos por los desvaídos liderazgos de los viejos partidos del liberalismo y el conservadurismo. Por ejemplo, estos viejos partidos han:
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Destruido el tejido social mediante la privatización y la desregulación, han debilitado a los sindicatos mediante políticas de externalización y han creado inseguridad y atomización en la sociedad.
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Aplicado políticas que han incrementado la inflación y deflactado los salarios, al tiempo que han aumentado la riqueza de unos pocos mediante políticas fiscales laxas y mercados bursátiles al alza.
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Fortalecido el aparato represivo del Estado y tratado de sofocar la disidencia, incluso atacando a quienes quieren reconstruir los movimientos de la clase trabajadora.
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Fomentado la guerra y la devastación, por ejemplo, impidiendo un acuerdo de paz en Ucrania y alentando el genocidio estadounidense-israelí del pueblo palestino.
Este tipo de política de la ira ya está en acción en la sociedad, aunque nada de ello haya sido creado por la extrema derecha actual. Un mundo de ira es el producto del pacto neoliberal de los viejos partidos del liberalismo y el conservadurismo. No son ni Alternativa para Alemania (Alternative für Deutschland, AfD), ni el francés Agrupación Nacional (Rassemblement national) ni Trump en su primer mandato los que han producido todo este mundo, por repelente que sea su política. Cuando estos grupos ganan el poder del Estado, se convierten en beneficiarios de una sociedad de la ira producida por el pacto neoliberal.
Pero el lenguaje de Trump y su círculo político no deja de ser alarmante. Hablan con rabia desenfadada y dirigen esa rabia contra quienes son vulnerables (especialmente personas inmigrantes y disidentes). Trump, por ejemplo, habla de las personas refugiadas como si fueran plagas que hay que exterminar. En la retórica de la extrema derecha se puede oír un lenguaje más antiguo y decadente, el lenguaje de la muerte y el desorden. Pero este es su tono, no sus políticas. Los viejos partidos del pacto neoliberal ya han enviado sus ejércitos a la frontera, invadido los barrios marginales, recortado la ayuda social y el bienestar de los presupuestos de sus países y han incrementado el gasto en represión dentro y fuera de sus fronteras. Los viejos políticos del pacto neoliberal dirán que la “Economía” está floreciendo, con lo que quieren decir que el mercado bursátil está bañado en champán. Dicen que protegerán el derecho de las mujeres a controlar su salud, pero no aprueban ninguna legislación para hacerlo. Señalan que están a favor del alto al fuego mientras autorizan transferencias de armas para continuar la guerra y el genocidio. El pacto neoliberal ya ha desarticulado a la sociedad. Los partidos de extrema derecha se limitan a apartar la hipocresía. No son la antítesis del pacto neoliberal, sino su reflejo más fiel.
Pero la rabia irracional no es el estado de ánimo del pueblo que vota a los partidos de extrema derecha actual, sino un cliché tejido por políticxs neoliberales sin imaginación. Es el tono de lxs políticxs líderes de la extrema derecha actual lo que les otorgaría un lugar en el quinto círculo del infierno de Dante. Ellxs son los furiosxs. Sus oponentes de la élite, lxs políticxs de los viejos partidos del liberalismo y el conservadurismo, son lxs hoscxs, bajo el fango, con sus emociones apagadas.
En 2017, la Fundación Perseu Abramo, de Brasil, publicó un estudio sobre las percepciones políticas y los valores de quienes viven en las favelas de São Paulo, según el cual están a favor de más políticas sociales de socorro y bienestar. Saben que su duro trabajo no se traduce en medios suficientes, por lo que esperan que las políticas gubernamentales proporcionen un apoyo adicional. En teoría, estas opiniones deberían conducir al crecimiento de la política de clases. Sin embargo, los investigadores descubrieron que no era así: en su lugar, las ideas neoliberales habían inundado las favelas, llevando a sus pobladores a ver el conflicto primario no como uno entre ricos y pobres, sino entre el Estado y los individuos, dejando de lado el papel del capital. Las conclusiones de este estudio se repiten en muchas otras investigaciones similares. No es que los sectores de la clase trabajadora que se pasan a la extrema derecha actual estén irracionalmente furiosos o engañados. Tienen clara su experiencia, pero responsabilizan al Estado por la degradación de sus vidas. ¿Se les puede culpar? Su relación con el Estado no está marcada por las trabajadoras sociales o las oficinas de asistencia social, sino por la saña de la policía especial autorizada a negarles sus derechos civiles y humanos. Y así, llegan a asociar el Estado con el pacto neoliberal y a odiarlo. Saliendo de estas aguas turbias, lxs políticxs de extrema derecha aparecen como potenciales salvadores. No importa que no tengan ningún programa para revertir la matanza que las políticas neoliberales de los viejos partidos infligen a la sociedad: al menos pretenden odiarla también.
Sin embargo, la agenda de la extrema derecha actual no consiste en resolver los problemas de la mayoría. Radica en profundizarlos infligiendo a la sociedad una forma de nacionalismo acérrimo, que no está arraigado en el amor al prójimo, sino en el odio a la población vulnerable. Este odio se disfraza entonces de patriotismo. El tamaño de la bandera nacional crece y el entusiasmo por el himno nacional aumenta en decibelios. El patriotismo empieza a oler a ira y amargura, a violencia y frustración, al fango del infierno. Una cosa es ser patriótico con las banderas y los himnos, y otra es ser patriótico contra el hambre y la desesperanza.
Los seres humanos anhelan ser decentes, pero la desesperación y el resentimiento han sofocado ese anhelo en el fango. Dante y su guía acaban abriéndose camino a través de los círculos del infierno, cruzando arroyos y abismos para llegar a un pequeño agujero en el firmamento desde el cual pueden ver las estrellas y vislumbrar por primera vez el paraíso. Anhelamos ver las estrellas.
Cordialmente,
Vijay
4. Todo lo que sube, baja
El fin de Syriza parece estar bastante próximo, siendo una de sus últimas boutades escoger como líder a un «empresario de éxito», defenestrado por el Comité Central en septiembre, y anunciando la ruptura en el congreso que se acaba de celebrar. Todo un aviso para los que tenían prisa en asaltar los cielos. La autora debe ser de esa cuerda, no en vano publica en la página de la Fundación Rosa Luxemburgo, por lo que insiste en la necesidad de la izquierda de «reinventarse» ante los «nuevos retos». https://www.rosalux.de/en/
¿Fin del camino para Syriza?
Tras meses de luchas internas, una nueva escisión podría suponer el fin de la que fue la estrella emergente de la izquierda europea
Emilia Salvanou. Historiadora y profesora adjunta en la Universidad de Tesalia.
Syriza vuelve a encontrarse en crisis. Tras un turbulento congreso del partido celebrado del 8 al 10 de noviembre, Stefanos Kasselakis, destituido como presidente del partido en septiembre por el Comité Central, anunció la formación de un nuevo partido. Más de 100 miembros del Comité Central y varios diputados en activo anunciaron su intención de dimitir del partido. Esta última escisión profundiza la fragmentación de la izquierda en Grecia. En cuanto a la propia Syriza, la consecuencia puede ser que pierda su papel como mayor partido de la oposición, una posición que ocuparía el Pasok de centro-izquierda.
Las consecuencias exactas de la escisión tardarán en aclararse, pero sin duda es una ruptura importante. En muchos sentidos, parece como si una era de movilización política hubiera llegado a su fin.
Un ciclo llega a su fin
El comienzo de este ciclo estuvo marcado por el rápido crecimiento de Syriza como alternativa prometedora a la política de austeridad y como salida de la crisis económica a principios de la década de 2010. En el contexto de la crisis de la eurozona, Syriza se convirtió rápidamente en un faro para los partidos de izquierda de toda Europa, encarnando la promesa de que un movimiento popular antiausteridad podría desafiar el orden establecido.
A este periodo de rápido crecimiento le siguió el del Gobierno del primer ministro y líder del partido Alexis Tsipras, entre 2015 y 2019. Estuvo marcado por las luchas en torno a los términos y condiciones de la aplicación del Tercer Memorando de la Troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondos Monetarios Internacionales), más que por una ruptura clara con la política neoliberal, que siguió imponiéndose con una fuerza brutal.
Posteriormente, Syriza fue derrotada por el partido conservador Nueva Democracia en las elecciones de 2019. Aumentaron las críticas sobre la incapacidad del partido para formular una contranarrativa convincente frente a las políticas conservadoras del primer ministro Kyriakos Mitsotakis, al tiempo que luchaba por mantener la cohesión entre el amplio abanico de corrientes políticas que representaba.
Tsipras dimitió tras las importantes derrotas del partido en las elecciones generales y locales de 2023, lo que abrió una contienda por el liderazgo. Stefanos Kasselakis ganó la contienda en septiembre de 2023. A pesar de carecer de experiencia política, Kasselakis se ganó rápidamente el favor de las bases de Syriza por su frescura y sus promesas de modernizar el partido. Presentándose como una figura joven y dinámica capaz de desafiar a Mitsotakis, construyó su imagen como empresario de éxito, con dominio del inglés y encarnando una especie de narrativa del «sueño griego», haciéndose eco de los ideales de resiliencia y movilidad ascendente que recuerdan al sueño americano. Kasselakis también se posicionó como heredero de Tsipras, estableciendo un vínculo simbólico con el pasado radical de Syriza.
La inesperada llegada al poder de Kasselakis suscitó tanto optimismo como descontento. Para algunos, su condición de outsider y su estilo directo ofrecían la esperanza de un nuevo comienzo, revitalizando el partido con un atractivo que podría atraer a los votantes más jóvenes y desafiar a Nueva Democracia. Sin embargo, su enfoque centrista y orientado a los negocios chocaba fuertemente con la identidad tradicional de izquierdas de Syriza y sus orígenes populares.
Las figuras establecidas dentro del partido empezaron a preocuparse de que su enfoque en la marca personal, el estilo de vida y la política de identidad marcara un alejamiento de la plataforma anti-austeridad y de clase trabajadora y media-baja que había definido previamente a Syriza bajo Tsipras. Esta divergencia intensificó las divisiones internas, con miembros veteranos y facciones radicales cuestionando su compromiso con los principios fundamentales de Syriza. A medida que se ampliaban las fisuras ideológicas, Kasselakis hizo pocos esfuerzos por conciliar estas diferencias, intensificando la creciente sensación de crisis dentro del partido.
La crisis se agrava
La discordia interna que surgió tras la elección de Kasselakis como líder llegó a un punto de ruptura en octubre de 2023, culminando en una moción de censura del Comité Central. Durante el congreso que siguió, Kasselakis adoptó una postura notablemente asertiva y marcó su primer alejamiento decisivo del anterior líder, Alexis Tsipras, que también se distanció de la forma en que Kasselakis dirigía el partido. Esto exacerbó aún más la ruptura entre la nueva dirección y la base tradicional del partido.
En el último minuto se evitó la votación de un nuevo liderazgo después de que, durante el congreso, Kasselakis expulsara a tres figuras prominentes que habían cuestionado públicamente su adhesión a los valores fundamentales de Syriza. Aunque Kasselakis defendió estas expulsiones como necesarias para mantener la unidad y evitar que sus críticos debilitaran al partido, profundizaron las fisuras internas dentro de Syriza. Muchos las consideraron un intento de Kasselakis de consolidar el poder. Varios miembros veteranos, como los ex ministros Effie Achtsioglou y Nasos Iliopoulos, expresaron su preocupación por su liderazgo y la futura dirección del partido. El congreso concluyó finalmente con una importante escisión, que llevó a la formación de Nea Aristera («Nueva Izquierda»), un nuevo partido político que atrajo a gran parte de la base intelectual e ideológica de Syriza. Esto marcó un importante realineamiento dentro de la izquierda griega. Nea Aristera cuenta con un grupo de 11 diputados en el Parlamento. A pesar de unos resultados decepcionantes en las elecciones europeas de junio de 2024, el partido está consolidando su posición política.
A medida que avanzaba el año, las políticas de Kasselakis siguieron chocando con las facciones tradicionales de Syriza, lo que alimentó la frustración. Sus medidas para centralizar la toma de decisiones e introducir reformas se consideraron un giro hacia un modelo de liderazgo más verticalista, lo que alienó aún más a los partidarios de base. Las críticas de las primeras figuras de Syriza y la erosión del apoyo de las bases del partido se intensificaron. Cuando se acercaba el congreso de septiembre de 2024, los llamamientos a la dimisión de Kasselakis habían alcanzado un crescendo, culminando en una segunda moción de censura.
El punto de inflexión
Se esperaba que el congreso de noviembre de 2024 abordara la crisis interna y determinara su curso futuro. En lugar de ello, se convirtió en otro campo de batalla en la lucha por el control de la dirección de Syriza. El partido, ya profundamente dividido, se enfrentó a una nueva ruptura cuando se impidió a Kasselakis ser candidato a la dirección. Muchos, especialmente los partidarios de Kasselakis, consideraron esta decisión antidemocrática.
La situación se agravó rápidamente durante los días del congreso. Una cuestión clave fue la acusación de que los oponentes de Kasselakis habían excluido de hecho a sus partidarios de la votación, lo que alimentó aún más las acusaciones de procedimientos antidemocráticos, disminuyó la legitimidad democrática del congreso y socavó el espíritu del partido de toma de decisiones colectiva. Esta vez, sin embargo, las acusaciones no procedían únicamente de los partidarios de Kasselakis. Este ambiente de exclusión suscitó gran preocupación, sobre todo porque reflejaba la centralización del poder en el partido bajo el liderazgo de Kasselakis y planteaba dudas sobre si las divisiones en curso eran ideológicas o una mera pugna por el poder.
En un movimiento dramático, Kasselakis anunció la creación de un nuevo partido, «un movimiento de la sociedad, para la sociedad», añadiendo que era «un día de alegría porque se está creando un movimiento de democracia, ciudadanos libres y progreso». El futuro del partido pende ahora de un hilo. Después de que cuatro diputados siguieran a Kasselakis en el nuevo partido, Syriza y Pasok tienen el mismo número de diputados (31) y Syriza mantiene su pretensión de liderar la oposición sólo por el número de votos que obtuvo en las elecciones de 2023. Esta grave situación será heredada por el nuevo líder de Syriza, que ahora será elegido en dos rondas electorales, a finales de noviembre y principios de diciembre.
Desde un punto de vista crítico, el congreso fue una oportunidad perdida para un diálogo y una reconciliación significativos dentro del partido. La creciente división ideológica no se refería únicamente al liderazgo de Kasselakis, sino a la cuestión fundamental de lo que Syriza debería representar en la política griega contemporánea. El impulso de Kasselakis para modernizar el partido, para «adaptarse» a un panorama político cambiante, fue visto por sus críticos como un intento de convertir a Syriza en un vehículo para la política centrista, distanciándose del mensaje radical y anti-austeridad que lo había hecho popular en primer lugar.
En los últimos meses, algunos miembros del partido argumentaron que los esfuerzos de Kasselakis por consolidar el poder no solo eran antidemocráticos, sino también contraproducentes a largo plazo. Sostenían que ese liderazgo verticalista alienaba a los partidarios de Syriza, especialmente a los que habían apoyado la plataforma inicial de Tsipras de políticas centradas en las personas. Esto, a su vez, no hizo sino debilitar aún más al partido, que luchaba por conservar su base de votantes de izquierdas frente al dominio de Nueva Democracia.
Por otro lado, los partidarios de Kasselakis sostenían que el partido necesitaba evolucionar y que su liderazgo era un paso necesario para revitalizar Syriza. En su opinión, una vuelta a la pureza ideológica del pasado no sería suficiente en el clima político actual, en el que los votantes están cada vez más desilusionados con la política tradicional. Kasselakis se presentaba como el único líder capaz de llevar a Syriza hacia el futuro, apelando a un electorado más amplio y joven que se había cansado de los mismos debates políticos de siempre.
De un modo u otro, el congreso de noviembre de 2024 marcó la culminación de una crisis de identidad en curso. Las divisiones en el seno del partido ya no se referían únicamente al liderazgo, sino también al propósito y la visión fundamentales del partido. En este momento, la Syriza que existía en 2023 está dividida en tres, mientras que muchos antiguos partidarios se sienten «políticamente sin hogar».
La necesidad de reinvención
Es difícil ignorar hasta qué punto el estilo de liderazgo de Kasselakis ha contribuido a esta crisis. Aunque es importante que un partido político se adapte a los nuevos tiempos, también es esencial que se mantenga anclado en los valores fundamentales que le granjearon inicialmente el apoyo de los votantes. Los intentos de Kasselakis de centralizar el poder y orientar Syriza hacia un enfoque más tecnocrático, centrista y favorable a las empresas han alienado claramente a muchos de los partidarios más leales del partido. El fracaso a la hora de reconciliar estas visiones opuestas es un golpe significativo para la cohesión del partido y crea retos para el futuro.
Por otro lado, también es difícil pasar por alto el hecho de que Syriza tenía problemas y divisiones internas también antes de Kasselakis. En muchos sentidos, él sirvió de catalizador para que estallaran los problemas y tensiones existentes, a menudo de forma inesperada. ¿Por qué un recién llegado pudo hacerse tan rápidamente con tantos seguidores? ¿Cómo surgió un desacuerdo tan poco amistoso? ¿Quiénes seguían a Kasselakis y por qué estaban tan enfadados con las instituciones del partido? ¿Por quién y por qué se sentían excluidos? O, en otras palabras, ¿cuándo y por qué empezaron a sentir que el partido necesitaba una revisión completa?
Es difícil negar que la política de Kasselakis tiene elementos de populismo. Incluso la forma en que se dirigía regularmente a los miembros del partido de forma directa, «sin intermediarios», lo deja claro. Al mismo tiempo, es difícil negar que había un vacío en el electorado de izquierdas que su aparición llenó. En cualquier caso, es necesaria cierta autorreflexión sobre lo que está ocurriendo en la izquierda griega. También hay una necesidad de análisis social y de trabajo para desarrollar una comprensión profunda de dónde se encuentran las esperanzas y los temores contemporáneos y qué debe abordar un partido de izquierda contemporáneo. Este debate tiene que abordar todo el ciclo de movilización y desmovilización de la izquierda desde principios de la década de 2010.
La aparición de nuevas entidades políticas dentro de la izquierda griega subraya la fragmentación de la oposición a Nueva Democracia. Ahora que Syriza ha perdido su predominio como principal fuerza de izquierdas, se enfrenta al doble reto de reconstruir la unidad y, al mismo tiempo, hacer frente a la disminución de su papel en el panorama político. Actualmente, Syriza solo obtiene un 7% en las encuestas.
La situación ha dejado a muchos preguntándose si la izquierda en Grecia puede presentar una alternativa unificada al gobierno de Kyriakos Mitsotakis, o si las continuas escisiones garantizarán que la izquierda siga dividida y políticamente ineficaz en los próximos años. La situación se oscurece aún más si se tiene en cuenta el auge de los partidos políticos reaccionarios en toda Europa.
Está claro que nos enfrentamos a una época de incertidumbre y de acuciantes problemas sociales y económicos. En una situación como ésta, los partidos de izquierda tienen que reinventarse de forma que se vuelvan relevantes y persuasivos, pues de lo contrario corren el riesgo de la irrelevancia y el declive. Este es el reto al que se enfrenta la izquierda griega.
5. El programa «de máximos» de Trump
Un repaso a las propuestas que Trump ha ido anunciando durante su campaña. Como el propio autor indica, no es probable que pueda llevarlos a cabo, tanto por la oposición de los trabajadores, si la hubiese, como de sectores de los propios empresarios afectados y el «estado profundo». Pero la lista es de órdago. Mi favorita es su defensa de los combustibles fósiles. La realidad es que, aunque quiera, no puede impulsarlos más porque Biden ya se ha encargado de que estén al máximo. Mi reacción a la maorí: https://x.com/ajplusespanol/
Regreso a Washington
Ash Merton 14 de noviembre de 2024Política
¿Cuáles son las principales prioridades de la administración Trump entrante? Aunque quizá sea demasiado pronto para ofrecer una valoración definitiva, las recientes reuniones informativas y anuncios sugieren que su equipo tiene una larga lista de políticas que le gustaría aplicar. La primera, y más publicitada, es un programa de deportaciones masivas con el objetivo declarado de expulsar a millones de personas del país. Esto implicaría una serie de iniciativas federales de arriba abajo: canalizar fondos a las agencias de control de la inmigración y a la Guardia Nacional, invocar la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para expulsar rápidamente a los presuntos «miembros de bandas», colaborar con las autoridades republicanas en las medidas enérgicas a nivel estatal y ejercer la máxima presión sobre las llamadas ciudades santuario. Mientras tanto, se espera reducir los cruces fronterizos rutinarios mediante restricciones más estrictas de los visados, un revivido protocolo de «permanencia en México», prohibiciones de viaje y «escrutinio ideológico», así como el fin de la ciudadanía por derecho de nacimiento.
La segunda prioridad es introducir aranceles elevados y generalizados -entre el 10 % y el 20 % sobre los productos procedentes de otros países, y del 60 % o más sobre las importaciones de China- y garantizar que los exportadores no puedan eludirlos renegociando el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá. Algunos de los hombres de Trump están igualmente dispuestos a reescribir la legislación laboral estadounidense para anular totalmente a los sindicatos y desmantelar cualquier protección legal para la acción colectiva fuera de las estructuras sindicales cautivas. El documento del Proyecto 2025 esboza políticas como permitir a las empresas despedir a trabajadores por organizarse y crear sindicatos ficticios con comités elegidos a dedo. El medio más eficaz para avanzar en esta agenda sería eliminar los obstáculos administrativos en la Junta Nacional de Relaciones Laborales, al tiempo que se recurre a los tribunales para sentar nuevos precedentes en relación con los derechos de los trabajadores.
También es posible que veamos al 47º presidente adoptar algunas de las políticas más folclóricas y bio-místicas defendidas por RFK Jr.: legalizar la leche cruda, eliminar los requisitos de vacunación, acabar con la fluoración del agua y liberalizar la normativa sobre animales de compañía. Trump complacerá a su base religiosa eliminando las restricciones a la escolarización privada o en casa mientras libra una mal definida «guerra contra la wokeness» en la educación pública. Una campaña de «eficiencia» intentará reducir el tamaño de la administración pública, además de derogar varias normativas sociales y medioambientales. En el frente legislativo, las medidas climáticas de Biden estarán en el punto de mira -en particular los créditos fiscales para los vehículos eléctricos- y podrían ofrecerse incentivos a la inversión en combustibles fósiles y energía nuclear.
Como ocurre con cualquier presidente estadounidense, el mayor margen de maniobra de Trump será la política exterior, pero es dudoso que su enfoque difiera sustancialmente del de los demócratas. Parece más inclinado a reducir las operaciones militares en Ucrania, aunque, dados los recientes avances de Rusia en el campo de batalla y la patente imposibilidad del «plan de victoria» de Zelensky, no es nada seguro que Harris hubiera podido prolongar indefinidamente la guerra por poderes. Continuará la política de contener a China mediante el estrangulamiento económico y el cerco militar, al tiempo que se retrocede en la confrontación directa. El ultra-sionismo animará el enfoque hacia Oriente Medio, con Israel dando cobertura a EEUU para «terminar el trabajo» en Gaza y quizás para bombardear Irán, usando la amenaza nuclear como pretexto – pero de nuevo, esto apenas constituirá un cambio material. Con Rubio, el conjunto de herramientas de sanciones transmitido de Bush a Obama, y perfeccionado con Biden, se desplegará de forma más agresiva contra Estados como Cuba y Venezuela.
Sin embargo, ni siquiera la Casa Blanca más organizada y firme lograría imponer todas estas políticas, en parte debido a la resistencia de las élites que encontrarán. La inmigración es un buen ejemplo. Una represión excesiva provocaría una reacción violenta entre las empresas que dependen de la mano de obra indocumentada. Esto podría hacer que algunos funcionarios y políticos republicanos rompieran filas, poniendo en peligro la promesa clave de la campaña de Trump y alienando a parte de su electorado. La forma obvia de cuadrar el círculo es lanzar varias redadas de alto perfil en las principales ciudades, provocando que las administraciones demócratas locales se opongan, y permitiendo que el gobierno culpe a su obstruccionismo cuando relativamente «pocos» migrantes -aún probablemente miles o decenas de miles- sean deportados.
Del mismo modo, el plan de Trump para destripar la burocracia estatal no establecerá objetivos específicos en dólares o en número de empleados, porque esto sería demasiado perturbador para partes importantes de la coalición republicana: crear un entorno normativo inestable para las empresas, al tiempo que se dañan los servicios públicos de los que dependen los estadounidenses de clase trabajadora. En su lugar, la táctica del gobierno consistirá en emprender acciones superficialmente audaces -escenificando enfrentamientos con la Agencia de Protección Medioambiental y el Departamento de Interior- que serán desafiadas por funcionarios estatales recalcitrantes, a los que luego se podrá culpar de socavar la voluntad popular.
Probablemente podamos esperar un régimen arancelario más duro con Trump, aunque con una serie de exenciones para las grandes empresas y posibles concesiones para evitar una reacción negativa de los mercados. Sin embargo, sus esperanzas de prorrogar sus dádivas fiscales de 2017 a los superricos, al tiempo que suprime otros gravámenes estatales como los impuestos sobre las propinas y las prestaciones de la Seguridad Social, ya ha levantado ampollas entre los republicanos de la Cámara de Representantes que exigen una mayor disciplina fiscal. Es poco probable que pueda derogar el grueso de las subvenciones ecológicas de Biden, ya que están vinculadas a inversiones en infraestructuras y fabricación respaldadas por ambos partidos. Tampoco puede esperar un aumento significativo de la producción de combustibles fósiles, que ya se encuentra en un máximo histórico.
Tal vez la mayor incertidumbre en lo que respecta a la agenda interna de Trump sea hasta qué punto él y el poder judicial de extrema derecha están dispuestos a perseguir a sus oponentes. Sin duda, el Departamento de Justicia recibirá un cambio de imagen totalmente trumpiano. ¿Pero llegará realmente para los políticos demócratas? Esto es improbable a corto plazo. Sin embargo, si el Gobierno percibe que su apoyo está empezando a disminuir debido al empeoramiento de la economía, entonces podríamos ver un giro repentino hacia la guerra legal, atacando a los demócratas con el pretexto de colaborar con China, fraude electoral, etcétera.
Tampoco está claro, por el momento, cómo se relacionará Trump con los sindicatos. Puede que simplemente respalde la agenda de la Fundación Derecho al Trabajo y el Proyecto 2025, respaldados por ideólogos antisindicales como Musk y Bezos. Pero también tiene un historial de cultivar relaciones con líderes sindicales simpatizantes como Sean O’Brien de los Teamsters, siempre que no le cueste demasiado a él o a los empresarios. Dentro de la Administración, Vance será probablemente un eficaz defensor de la integración de determinados sindicatos en condiciones muy restrictivas. La cuestión que se plantea entonces es la siguiente: ¿podrá Trump negociar algún tipo de acuerdo entre una dirección sindical reaccionaria, dispuesta a venderse en todas las cuestiones de fondo, y la gran patronal? Los primeros sin duda estarían dispuestos, pero coordinar a los segundos probablemente requerirá más delicadeza de la que pueda reunir el equipo de Trump. Sin embargo, incluso si la nueva Administración no consigue llegar a un acuerdo neocorporativista, su enfoque del movimiento obrero puede ser más complejo -o, al menos, más confuso y ambiguo- de lo que sugiere la retórica antisindical de Musk.
En general, el segundo mandato de Trump parece destinado a reproducir un patrón familiar, en el que sus promesas más grandilocuentes chocan con las dificultades prácticas de mediar entre grupos de interés rivales y sus representantes políticos, tanto dentro como fuera de la Administración. Durante su primer mandato, esta dinámica le obligó a una serie de repliegues y compromisos que atribuyó al sabotaje del «Estado profundo», desviando la culpa hacia este oscuro enemigo. Los próximos cuatro años se caracterizarán por un intento similar de desplazamiento. Queda por ver si logrará mantener su atractivo populista, permitiéndole ungir a su sucesor elegido en 2028, o si sus partidarios dejarán de creérselo.
6. Autoritarismo y transición verde
Hemos visto por aquí alguna vez el proyecto de minería de litio en Serbia y los problemas que supone. En esta entrevista se explica el proyecto y las amenazas que están recibiendo los activistas, lo que llevo a la publicación de una carta de apoyo al ahora entrevistado https://lefteast.org/letter-. El Registro de Terroristas Ecológicos será cada vez más habitual en el mundo. Y cuando no son las autoridades son las hordas negacionistas. Una de sus víctimas preferidas estos días en nuestro país es Fernando Valladares, lo que ha llevado a que se impulse también un manifiesto de apoyo a este científico acosado: https://fnca.eu/74-fundacion/
https://lefteast.org/letter-
Bajo la fachada verde: Los vínculos entre el autoritarismo y la transición verde empiezan a desvelarse
Por Aleksandar Matković 14 de noviembre de 2024
Nota de los editores de LeftEast: Esta entrevista fue publicada originalmente por Portal Novosti, el 12 de septiembre de 2024. Traducción de Sonja Dragović.
Río Tinto se ha convertido en un símbolo de la influencia de las empresas extranjeras en la sociedad serbia, que es realmente enorme, y esto puede atribuirse al papel desempeñado por el presidente Aleksandar Vučić y todo el Partido Progresista Serbio (SNS). Esta es literalmente la historia de una empresa y un gobernante confabulados contra la población de su país, y podría servir de ejemplo para otros países de toda Europa, escribe Aleksandar Matković, investigador del Instituto de Ciencias Económicas de Belgrado y miembro del Frente de Izquierda Verde.
Tena Erceg: En tu texto en Danas, desmontas la afirmación del gobierno de que la extracción de litio aportará enormes beneficios económicos a Serbia. Me dijiste que te sorprendió que un texto tan «seco» provocara una reacción tan violenta por parte del Estado. Por qué cree que ocurrió esto?
Aleksandar Matković: Escribí el texto para presentar datos «secos» porque es el argumento más sólido. Basándome en datos del Banco Nacional de Serbia, se ha demostrado que en los últimos diez años la inversión extranjera en el sector minero serbio se disparó exactamente cuando el gobierno anunció la cancelación del proyecto de Rio Tinto. No sólo no se canceló el proyecto, sino que los pagos al sector se multiplicaron por seis y alcanzaron un máximo histórico, siendo Rio Tinto responsable de más del 50 por ciento de la inversión. Esto demuestra claramente la contradicción entre las palabras y los hechos. También exige una explicación tanto de la empresa como del gobierno. Me he centrado en el tema de la colonización porque casi todos los ciudadanos se han sentido exactamente así. Uno de cada cuatro ciudadanos serbios trabaja para una empresa extranjera, lo que quizá explique por qué este tema resuena tanto en la opinión pública. Rio Tinto se ha convertido en un símbolo de la influencia de las empresas extranjeras en la sociedad serbia, propiciada por Aleksandar Vučić y todo el SNS. Su política económica hacia los inversores extranjeros es, en efecto, crucial porque nos han colocado en una posición periférica al cerrar empresas nacionales, privatizar bancos y adoptar una actitud sumisa hacia las empresas extranjeras. Si nuestra política de subvencionar a los inversores extranjeros, regalar tierras y apropiarse de los salarios de los trabajadores continúa, Serbia se verá literalmente abocada a una situación en la que dependerá absolutamente de una sola empresa. Mi artículo se publicó en vísperas de las protestas masivas contra ese planteamiento, que la mayoría de los ciudadanos ven encarnado en Río Tinto, especialmente tras la visita del canciller alemán Olaf Scholz a Serbia y los acuerdos firmados con empresas como Mercedes, InoBat, Stellantis y otras. Creo que el gobierno ha perdido la paciencia y ha desatado una oleada de violencia contra activistas y científicos, que ahora adopta la forma de represión sistemática.
La realidad del «tigre económico»
T. E.: ¿Puede esbozar brevemente su argumento de que el proyecto del litio no beneficiará a los ciudadanos de Serbia, como afirma el Gobierno, sino que además será perjudicial en varios sentidos?
A. M.: En primer lugar, los datos muestran que, a pesar de que la inversión minera extranjera se ha multiplicado por seis, el nivel de vida en Serbia no ha mejorado. Ese es el argumento central. También he demostrado que la extracción de recursos nacionales está aumentando debido al incremento de la minería, en la que cada vez se extrae más material, y que los residuos mineros han aumentado un 150%, el 90% de los cuales son residuos peligrosos y biológicamente activos. De hecho, la mayor parte de los residuos en Serbia proceden de la minería, especialmente de la minería del cobre, y cualquier aumento de la capacidad tiene un impacto directo sobre el medio ambiente y las personas. Mientras tanto, pasamos a depender de las fluctuaciones de precios del mercado europeo, mientras Vučić nos dice que vivimos en un «tigre económico». Lo mismo ocurre con la producción de acero en Smederevo y, en general, con nuestra industria pesada. Por eso he planteado la cuestión del impacto real de la inversión extranjera en nuestro PIB, porque la inversión extranjera no contribuye tanto como a Vučić le gusta afirmar. En otras palabras, debido a la agitada política de nuestro Gobierno de complacer al capital extranjero, Serbia en realidad se ha estancado, y su dependencia de las empresas extranjeras ha aumentado. Así lo demuestra el intento del gobierno en 2021 de modificar la Ley de Expropiación para permitir que el Estado te quite tu casa sin justificación y para permitir que Rio Tinto confisque tierras en Gornje Nedeljice. En otras palabras, nuestro Gobierno ha empezado incluso a cambiar sus leyes en detrimento de la población local para que una empresa extranjera pueda adquirir tierras más fácilmente. Este rápido extractivismo requiere ajustes legales que harán peligrosa la transición verde si se lleva a cabo como hace Vučić, todo ello en nombre de Europa. En este escenario, cualquier potencia extranjera puede hacer lo que quiera en el lado serbio de la transición verde siempre que Vučić le dé luz verde y subvenciones a cambio de emplear a leales al partido. Esta es literalmente la historia de una empresa y un gobernante confabulados contra la población de su país, y me temo que podría servir de ejemplo para otros países de Europa.
T. E.: ¿Cuál es la importancia de la minería en Serbia para el Gobierno de Vučić, tanto en términos de política interna como de geopolítica, y cómo le permite esta política consolidar el poder?
A. M.: En primer lugar, le permite formar parte de la cadena europea de producción de vehículos eléctricos y espera que esto le dé cierta influencia en Europa y le ayude a mantenerse en el poder, sabiendo que podría ser fácilmente derrocado si no lo consigue. En términos de política interior, Vučić ha puesto a Serbia en una situación precaria y es probable que su dimisión vaya seguida de un periodo de incertidumbre. Sin embargo, el SNS sigue siendo fuerte, con 750.000 afiliados hace unos años y probablemente casi un millón en la actualidad. Mantiene unido al partido principalmente a través de oportunidades de empleo en empresas públicas y fábricas extranjeras, y cada empleo crea más espacio para el SNS mientras el partido tenga vínculos con grandes empresarios. Este es el modelo de cómo la inversión extranjera y el SNS trabajan al unísono, con subvenciones que lo apuntalan, especialmente las que apoyan la creación de empleo.
T. E.: ¿Por qué cree que este proyecto de Río Tinto es un ejemplo de lo que la literatura define como «impulso tecnológico», y cuáles son las posibles consecuencias de un proyecto así para Serbia?
A. M.: Tras haber invertido más de dos mil millones de euros en Serbia, Rio Tinto está desesperado por ver resultados y está dispuesto a luchar por el proyecto por todos los medios. A juzgar por el comportamiento de Vučić, los intereses de ambas partes son los mismos. Aunque el proyecto Jadar prevé la explotación minera con tecnologías conocidas, el mineral «jadarita» que se encuentra aquí es único y requiere múltiples métodos de procesamiento, incluida la separación de boro y litio, así como otros subproductos, todo ello en una zona densamente poblada, lo que lo hace único en el mundo. Una vez creado el «momentum» invirtiendo en un proyecto tan específico, los intereses se profundizarán y atraerán a su vez a nuevos actores con más intereses en torno a la mina, a medida que la población se vuelva cada vez más dependiente de ella y el inversor no tenga otro destino alternativo que el proyecto de Jadar, ya que este mineral específico sólo se encuentra aquí. Si la mina sigue adelante, no sólo aumentará la desigualdad de ingresos, como es típico de las minas, sino que también podría profundizar las tensiones sociales existentes, lo que a su vez significa que el uso del aparato represivo tendrá que ampliarse, algo que ya estamos experimentando. Así es como una inversión minera cobra «impulso» y empieza a envolver a toda una sociedad por medio de los intereses particulares que crea en todos los bandos.
El papel de la UE
T. E.: Usted sostiene que Serbia está experimentando una «fusión absoluta de transición verde y autoritarismo». ¿Podría ampliar esta afirmación y explicar cómo ve el papel de la Unión Europea en esta constelación?
AM: La UE intenta reducir su dependencia del litio chino y ve en Serbia un salvavidas. Al mismo tiempo, la industria automovilística alemana intenta recuperarse de su crisis mediante vehículos eléctricos con baterías de litio, que dirige a países ricos en litio como Serbia o Portugal. Por eso los Verdes alemanes apoyan el litio. El Parlamento de la UE decidirá pronto si clasifica Jadar como proyecto estratégico, y es probable que Scholz se haya apresurado a firmar los acuerdos con Serbia por este motivo. Sin embargo, hay resistencia interna en la UE, entre los residentes y las organizaciones locales, e incluso en el Parlamento Europeo. Creo que esta es una buena base para futuros esfuerzos. Independientemente de lo que pensemos de la UE, la única forma de avanzar es desmantelar este estilo de gobernanza que favorece a las corporaciones de los países centrales. La lucha de la periferia se convertirá en una lucha contra la Europa corporativa si las corporaciones empiezan a explotar aún más esta periferia. Creo que ya hay indicios de ello, como en el Informe sobre la Competitividad de la UE publicado recientemente por Mario Draghi, en el que esboza una visión futura de la Unión Europea con una política exterior centrada en los «países ricos en recursos.» Aunque de momento se trata sólo de una visión y una propuesta, Draghi está articulando realmente lo que piensan los Comisarios de la UE. Además, la UE está influyendo en los planes climáticos y energéticos de los países periféricos, desde Chile hasta Serbia, a través de acuerdos comerciales, lo que significa que este proceso ya está en marcha.
T. E.: Usted y otros activistas, periodistas y científicos se enfrentan a graves amenazas. Cuántas personas se ven afectadas, qué métodos se están utilizando y, lo que es más importante, qué impacto cree que tendrá esta represión en el movimiento contra la minería del litio?
A. M.: Alrededor de 60 activistas fueron objeto de ataques individuales en toda Serbia, según los organizadores de una reciente protesta de la organización «Eko Straža», a la que se pidió apoyo. El peor caso fue el de Zorana Crnojević, que estaba embarazada de cinco meses cuando las unidades antiterroristas asaltaron su casa porque era la administradora del grupo de Facebook llamado «Activismo», que publicaba mensajes de apoyo a otros activistas encarcelados y acosados. Algunos de mis amigos y conocidos recibieron amenazas telefónicas de que los arrojarían a los ríos; yo recibí amenazas anónimas en Telegram y Facebook; a algunos los detuvieron, y a otros les aparecieron bandas en sus casas. En algunos casos, se atacó a personas que no tenían relación directa con las protestas, lo que sugiere que las autoridades tienen miedo y no están seguras de quiénes son los organizadores y están dispuestas a traicionar a sus propios ciudadanos para proteger a una empresa extranjera. Luego vino el llamado Registro de Terroristas Ecológicos, donde se publicaron nuestras fotos, datos personales, educación y trabajos, y algunos incluso revelaron su orientación sexual. Medios progubernamentales como Informer publicaron artículos falsos sobre mí, afirmando que «me relajaba en Split y odiaba Serbia». Básicamente, el gobierno, o más bien su aparato represivo, nos persigue ahora con todo lo que tiene. Espero que esto nos una en una lucha común que poco a poco se extienda más allá de Serbia y los Balcanes. Teniendo en cuenta que los trabajadores de Volkswagen en Wolfsburg ya están en huelga por el cierre de plantas en Alemania, dejando claro que Volkswagen puede que no sobreviva a la transición ecológica, está claro que la industria automovilística, antaño un símbolo del siglo XX, no es una opción viable. Los trabajadores italianos de GKN incluso han elaborado planes para cambiar la producción de coches de lujo a paneles solares y bicicletas de carga, señal de que los trabajadores pueden influir en sus propias empresas. Una «verdadera» transición verde no es para unos pocos elegidos, sino para las masas, y si no es para las masas, no se producirá. Por tanto, lo que está ocurriendo en Serbia es un punto de inflexión que demuestra que es posible una transición verde alternativa, cuyo núcleo sean las relaciones democráticas entre países. Eso es lo que tenemos que proteger, y creo que distintos países y grupos están demostrando ahora que esa alternativa es factible. De lo contrario, nos enfrentamos a un infierno literal y metafórico: el aumento de las temperaturas y el enredo entre autoritarismo y transición verde, cuya dirección depende ahora de nosotros.
Aleksandar Matković es investigador en el Instituto de Ciencias Económicas de Belgrado y miembro del Frente de Izquierda Verde. Participa activamente en el movimiento contra la extracción de litio por parte de la multinacional Rio Tinto. El 11 de agosto de 2024 publicó una carta abierta en el periódico Danas sobre la «transformación de Serbia en una colonia minera». Desde entonces, ha recibido constantes amenazas, pero a pesar de ello habló en un acto de protesta en Belgrado el 1 de septiembre de 2024.
7. Más sobre la guerra en Ucrania en otoño de 2024
A pesar del triunfalismo del título, el artículo me parece un objetivamente bien escrito estado de la cuestión sobre la guerra hoy en Ucrania. Un artículo publicado en la prensa oficial rusa, RT, por cierto. Aunque parece que el ejército ruso está intentando avanzar más rápido en los últimos días, esperando a Trump, supongo, parece que la mayoría de los avances serán «a paso de soldado». https://swentr.site/russia/
Batallas encarnizadas, grandes avances: Qué significan los acontecimientos de este otoño en el frente para el conflicto entre Rusia y Ucrania
En los últimos dos meses, el ejército ruso ha tomado varios asentamientos importantes, y Ucrania se ha acercado aún más al colapso
© RT /RT
La campaña militar 2024 en Ucrania está llegando a su fin. Ya estamos en noviembre, y aunque muchos expertos ucranianos esperaban que se produjera una pausa en los combates debido a la temporada de barro -normalmente la época en que las lluvias convierten el terreno en un traicionero lodazal y las operaciones militares se hacen cada vez más difíciles- los combates continúan, y algunas de las batallas más intensas desde el comienzo de la guerra están teniendo lugar en estos momentos.
¿Por qué avanzaba tan lentamente el frente?
A finales de 2023, la situación en el frente se parecía a la guerra de trincheras de la Primera Guerra Mundial, solo que con tecnología del siglo XXI. Un oficial ruso describió el combate como una «parodia pornográfica de la batalla de Verdún» que se caracterizó por combates prolongados, un alto índice de bajas y mínimas ganancias territoriales. Las avanzadas herramientas de reconocimiento y la abrumadora presencia de drones sobre los campos de batalla han dificultado enormemente la formación de las grandes fuerzas necesarias para una ofensiva sin ser detectadas. Incluso cuando se forman grandes unidades mecanizadas, son rápidamente eliminadas, ya que los vehículos de transporte y blindados son fácilmente atacados y destruidos. Los tanques han asumido incluso el papel de dispositivos móviles de artillería, que disparan desde posiciones ocultas, ya que todas las formaciones blindadas son atacadas sin piedad. En tales condiciones, la infantería ha vuelto a ocupar el centro del escenario.
Los pequeños grupos de asalto respaldados por artillería, drones y unidades de guerra electrónica sufren a menudo pérdidas terribles, pero paradójicamente resultan ser los menos vulnerables al fuego enemigo. Mientras tanto, los dispositivos de mortero a distancia y los ataques kamikazes con drones han dificultado cada vez más la logística en el frente. Como consecuencia, los combates se han descentralizado: pequeñas unidades de infantería llevan a cabo ataques con unos pocos grupos acorazados o incluso vehículos de combate individuales y drones. La logística de primera línea y la evacuación de los soldados heridos suelen correr a cargo de unos pocos vehículos (a veces incluso motocicletas o todoterrenos) que maniobran rápidamente bajo el fuego, o incluso de soldados individuales, conocidos coloquialmente como «mulas».
Esta situación ha hecho imposible avanzar más rápido de lo que pueden hacerlo los soldados a pie. Los intentos de llevar a cabo operaciones similares a las de la Segunda Guerra Mundial, o a las que hemos visto durante los conflictos árabe-israelíes, no dan más resultado que grandes pérdidas de material.
Sin embargo, adaptándose a esta nueva realidad del frente a lo largo de 2024, las tropas rusas han avanzado con confianza, logrando no rápidas sino constantes ganancias territoriales.
A nivel estratégico, el mando ruso también se vio obligado a reevaluar las doctrinas existentes. A finales de 2023, el ejército ruso lanzó una ofensiva contra la ciudad de Avdeevka. El plan operativo estaba claro: dado que el asentamiento estaba parcialmente rodeado, el asalto se coordinó de forma clásica: dos grupos de flanqueo se cerraron alrededor de la ciudad en un intento de rodearla por completo. La operación estaba bien preparada y respaldada por un aluvión de potencia de fuego. Sin embargo, la batalla se prolongó durante meses y ambos bandos sufrieron numerosas bajas. Este costoso esfuerzo llevó a Rusia a reevaluar su estrategia general, cambiando su enfoque hacia una serie de ofensivas paralelas a lo largo de la extensa línea del frente. Las zonas de avance exitosas fueron reforzadas, mientras que en otros casos, cuando las tropas no pudieron llevar a cabo la tarea, se cambió el eje de ataque.
El ejército ruso sigue poseyendo una potencia de fuego superior. Aunque los aviones de guerra se vieron muy afectados en 2022-2023, han vuelto al servicio activo, y el ejército ucraniano ha perdido su iniciativa estratégica. La nueva estrategia ha tenido bastante éxito. En efecto, unos meses de intensos combates han hecho pensar en una «parodia de Verdún», ya que se libraron encarnizadas batallas por el control de minúsculas aldeas. Sin embargo, en verano, el ejército ucraniano se encontró en una situación muy difícil.
Batallas de otoño
La región de Donbass siguió siendo el frente principal. Se dividió en varios ejes operativos, y el ejército ucraniano se vio obligado a sacar con frecuencia reservas de diferentes zonas. Además, las batallas continuaron al norte, en la región de Kharkov, y al sur, en Zaporozhye. El elevado número de bajas obligó a los líderes militares y políticos de Ucrania a intensificar los esfuerzos de movilización, reclutando nuevos soldados a la fuerza. Las mejores brigadas se trasladaron caóticamente de una sección del frente a otra, tapando agujeros y sufriendo grandes pérdidas por agotamiento. La infantería ucraniana estaba formada por un gran número de reclutas entrenados a toda prisa y con la moral baja, lo que ha provocado más pérdidas y la necesidad de enviar al frente nuevos soldados aún peor entrenados.
En agosto, el mando ucraniano decidió sacudir las cosas. Las Fuerzas Armadas de Ucrania (AFU) consiguieron reunir una sólida fuerza de ataque a partir de sus últimas grandes reservas y planearon meticulosamente la incursión en la región rusa de Kursk. Aunque no existía ningún acuerdo concreto entre las partes para evitar batallas en esa zona, ninguno de los bandos había entablado combates activos allí y, por consiguiente, los generales rusos lo habían pasado por alto. En agosto, las tropas ucranianas lanzaron un ataque cerca de la ciudad de Sudzha y obtuvieron rápidamente un importante éxito táctico, infligiendo dolorosas pérdidas a las fuerzas rusas de la zona y capturando Sudzha junto con varios pueblos de los alrededores.
Sin embargo, el ejército ruso respondió rápidamente, estabilizando la situación en una breve pero intensa batalla. Esta vez, los rusos improvisaron un contraataque repentino. El flanco occidental del «bulto» de Kursk fue inesperadamente blanco de la infantería naval rusa. Los ucranianos reaccionaron como era de esperar, lanzando un ataque contra las unidades rusas que los flanqueaban. Sin embargo, aprovechando su superior fuerza aérea y potencia de fuego, los rusos lograron rechazar este ataque. Para Ucrania, esta operación era una medida desesperada; si hubiera tenido éxito, podría haber detenido la contraofensiva rusa en Donbass. Sin embargo, las fuerzas ucranianas carecían de resistencia: los encarnizados combates duraron un par de semanas; después, el ejército ruso siguió avanzando por el lado occidental del «bulto», reduciendo significativamente la zona bajo control ucraniano, que no deja de disminuir. El objetivo último de Rusia en esta zona es recuperar Sudzha y el resto del territorio tomado por las AFU.
Sin embargo, la incursión en la región de Kursk no era el objetivo principal de las AFU. Ahora está claro que el objetivo principal de las AFU no se logró: los rusos no retiraron las tropas de Donbass en respuesta al ataque a Kursk. En cuanto al resultado político de la campaña de Kursk, fue lo contrario de lo que Ucrania pretendía: la postura del gobierno ruso no cambió en absoluto, y su actitud solo se endureció, y la sociedad rusa no optó por las negociaciones, sino que expresó un mayor deseo de derrotar al enemigo. Al capturar una pequeña ciudad sin ninguna importancia operativa, los ucranianos no han hecho más que ampliar las líneas del frente y crearse otro problema. Su ejército está ahora atrapado, ya que no puede abandonar el territorio tomado debido a consideraciones políticas. El objetivo oficial de aprovechar estos territorios como moneda de cambio en futuras conversaciones de paz ha obligado a las AFU a seguir luchando, a pesar de que no tienen ninguna posibilidad de lograr el éxito en este frente y tampoco tienen objetivos operativos significativos allí. Aparentemente, el tablero de ajedrez ha sido sacudido pero las piezas han permanecido en el mismo sitio, excepto el caballo del adversario, que ha caído bajo la mesa.
Mientras se libran batallas cerca de Kursk, el Ejército ruso ha logrado resultados en el extremo opuesto del frente, en el sur de Donbass, al hacerse con el control de la ciudad de Ugledar. Esta zona es estratégicamente muy importante: está situada en un terreno elevado, lo que permite a las tropas observar y atacar las llanuras planas que la rodean. A pesar de varios asaltos infructuosos durante el invierno de 2023, los rusos han conseguido flanquear Ugledar, diezmar gran parte de la guarnición con ataques por los flancos y obligar a huir a las tropas supervivientes.
Ugledar es significativo no solo por sí mismo, sino también en el contexto de la ofensiva más amplia de Rusia en Donbass. Los rusos siguen «moviendo el péndulo», atacando varias secciones del frente e identificando zonas en las que las AFU no pueden desplegar reservas rápidamente.
Este verano, los rusos avanzaron hacia la ciudad de Pokrovsk, un centro logístico clave para Ucrania. El ejército de Moscú se abrió paso rápidamente a través de las ciudades más pequeñas de los alrededores, pero los ucranianos consiguieron mantener el control sobre Pokrovsk. Aquí, el mando ruso hizo gala de una flexibilidad inusual al desplazar su eje de ataque más al sur, apuntando inicialmente a la ciudad de Selidovo, lo que les permitiría acercarse a Pokrovsk desde un arco más amplio. Sin embargo, en Selidovo encontraron resistencia organizada y volvieron a reorientar sus esfuerzos, esta vez hacia el sur.
Los rusos intentan cercar la ciudad de Kurakhovo, donde se encuentra una gran concentración de fuerzas ucranianas. Las tropas rusas procedentes del bando de Pokrovsk avanzan desde el norte, mientras que las procedentes del bando de Ugledar se acercan ahora a Kurakhovo desde el sur. Esto crea otra crisis operativa para las AFU. Mientras tanto, los rusos se adhieren a su nueva estrategia y atacan no sólo en las zonas esperadas, sino también en aquellas secciones del frente de las que aparentemente se habían retirado con anterioridad;
Todas estas operaciones se llevan a cabo a profundidad limitada y, como hemos dicho más arriba, proceden a paso de soldado. Sin embargo, en conjunto, esta «estrategia de los mil cortes» está desgastando al ejército ucraniano.
La situación en la retaguardia y las perspectivas de guerra
Quizá el síntoma más alarmante para Ucrania es que los soldados ucranianos están desertando en masa del ejército. El número real de soldados en el frente es significativamente inferior a las cifras oficiales. Se dice que hasta 170.000 soldados ucranianos han desertado de sus unidades desde el comienzo de la guerra. Esto no significa que todas esas personas estén actualmente fuera del frente: algunas ya han regresado. Pero los números son grandes, y la tasa de deserción va en aumento. El soldado ucraniano Vladimir Boyko escribió en su página de las redes sociales que en 2024 desertaron de su unidad en dos meses tantas personas como las que suelen huir en todo un año. Además, muchas personas se encuentran en una especie de «zona gris»: estos individuos están oficialmente alistados en el ejército, pero han sobornado a las autoridades y nunca han llegado al frente. Y luego está el infame éxodo masivo de hombres a los países vecinos.
La razón es sencilla: los voluntarios que se unieron a las AFU en 2022 ya han estado todos en el frente y, a estas alturas, muchos han muerto o han resultado gravemente heridos. Los nuevos refuerzos y las nuevas brigadas están formados por reclutas que tienen muchas menos probabilidades de hacer gala de heroísmo. Esta situación ha provocado problemas periódicos e imprevisibles, e incluso el mando se esfuerza por evaluar con precisión la preparación para el combate de sus unidades. El problema es que la calidad de las unidades ucranianas varía considerablemente. Esto lleva a situaciones impredecibles cuando, en momentos cruciales durante el transcurso de los combates, algunas unidades simplemente huyen. Esta situación ha sido ventajosa para las fuerzas rusas durante dos importantes operaciones recientes: la captura de Ugledar en el sur del Donbass y el colapso del flanco occidental del «bulto» de Kursk. En ambos casos, se rompió el eslabón más débil: unidades de reclutas poco motivadas huyeron, exponiendo los flancos formados por brigadas más experimentadas pero completamente agotadas.
La situación parece sombría para Ucrania, pero es interesante ver cómo, en estas condiciones, se ven las cosas para Rusia.
En el lado ruso, la situación tampoco es absolutamente optimista. Por un lado, la situación actual parece favorable para las tropas rusas, y en los próximos meses podrán seguir combatiendo sin perder impulso. La intensidad de los combates sigue siendo alta. A juzgar por las imágenes de vehículos blindados y artillería perdidos, el número de bajas se acerca al del verano de 2023, cuando Ucrania lanzó una gran contraofensiva para hacer retroceder a las tropas rusas en Zaporozhye y cambiar el rumbo de la guerra. Sin embargo, el complejo militar industrial ruso funciona a pleno rendimiento. Además, países que habían sido considerados «parias» por Occidente se han convertido inesperadamente en valiosos aliados. Las industrias militares de Corea del Norte e Irán han demostrado ser cruciales. Además, el nombramiento del economista Andrey Belousov como ministro de Defensa ha provocado ciertos cambios. Moscú se centra en el buen funcionamiento de su industria de defensa y en frecuentes ataques con misiles a la retaguardia enemiga.
Los ataques de octubre al puerto de Odessa – el mayor de Ucrania- corresponden a esta estrategia más amplia de guerra de desgaste. Además, Rusia está dañando de forma constante pero segura la infraestructura energética de Ucrania. Las centrales nucleares permanecen intactas por obvias razones políticas y humanitarias, pero en general, parece haber un esfuerzo concertado para agotar la economía de Ucrania, ya sea convirtiéndola en una carga insoportable para Occidente u obligándola a capitular.
Sin embargo, los combates son también una pesada carga para Rusia. Esta guerra tiene una característica peculiar: el Kremlin intenta mantener a la gente corriente -a los que no participan en los combates- alejada de sus efectos directos, para que no la sientan en su vida cotidiana. Esto es particularmente evidente en el hecho de que Rusia ha tratado de evitar a toda costa una mayor movilización. Las prestaciones y primas económicas prometidas a quienes estén dispuestos a alistarse en el ejército por contrato son bastante considerables, y para las regiones más pobres del país, las sumas de dinero son enormes. Pero el número de voluntarios no es infinito. La mayoría de ellos ya están en el frente. Lo mismo ocurre con los soldados que fueron llamados a filas durante la movilización parcial del otoño de 2022. A estas alturas, tanto los voluntarios como los reclutas están gravemente agotados. Las tropas están sufriendo pérdidas, lo que significa que hay una necesidad apremiante de reclutar nuevo personal y al menos apoyar a los combatientes desgastados.
La economía rusa está actualmente centrada en las necesidades relacionadas con la guerra. Hasta ahora, esto no ha repercutido significativamente en el consumo. Además, la salida de muchas personas de la población activa (unida a generosas compensaciones monetarias) ha provocado un aumento de los salarios. Sin embargo, esto no puede continuar indefinidamente, y el continuo éxodo de personas de la economía real a las fuerzas armadas está afectando negativamente a la economía nacional. El banco central está combatiendo la inflación y otras tendencias negativas con medidas muy duras, como un asombroso tipo de interés del 20%. Todo ello está pasando factura a la economía del país.
Con este telón de fondo, no sorprende que los medios de comunicación y los políticos occidentales hablen cada vez más de la posibilidad de que el conflicto se congele. La idea de que Kiev podría tener que ceder algún territorio ha arraigado en las mentes de la clase dirigente occidental, mientras que en la propia Ucrania, la idea de luchar hasta que el país sea capaz de recuperar sus fronteras internacionalmente reconocidas es cada vez menos popular. Está claro que la cúpula militar ucraniana aún tiene margen para la «creatividad,» y a pesar de las grandes pérdidas y deserciones, el ejército aún puede mantener la línea del frente. Sin embargo, la guerra se está librando en suelo ucraniano, causando inmensos daños a la economía, la sociedad y la demografía del país – en otras palabras, a su futuro. Rusia sigue insistiendo en que Ucrania debe cumplir una serie de estrictas exigencias (concesiones territoriales, reducción del tamaño de sus fuerzas armadas y un estatus de país no alineado), que parecen excesivamente gravosas para Ucrania. Sin embargo, Moscú parece dispuesto a seguir adelante (y tiene capacidad para continuar su operación militar en un futuro previsible). En general, el imperativo estratégico de Rusia parece ser, «Mientras el gordo se seca, el flaco muere» Mientras Rusia discute una posible segunda oleada de movilización, Ucrania se prepara para un invierno con cortes de electricidad y calefacción, y sigue cazando reclutas en las calles.
El año 2024 ha sido bastante sombrío para Ucrania. La pérdida de personal y equipos es dura en sí misma, pero lo peor es la incertidumbre respecto al futuro. Actualmente, no inspira esperanza, y hay una sensación de fatiga en el aire.
La guerra también ha sido dolorosa para Rusia. Sus reservas no son infinitas. La idea de que Rusia tiene un número interminable de soldados no es más que un estereotipo. En realidad, las fuerzas rusas también están lidiando con la escasez de personal, especialmente en infantería, mientras que la economía se resiente de la falta de trabajadores. Sin embargo, las reservas económicas, industriales y militares de Rusia siguen siendo lo suficientemente importantes como para seguir luchando. Una guerra de desgaste es muy desventajosa para Ucrania. Rusia anunció sus exigencias hace tiempo y, sinceramente, son bastante estrictas. Pero Moscú cree que si Kiev no accede a ellas ahora, en el futuro la situación no hará más que empeorar. La fatiga de la guerra no se acumula de forma lineal y, en algún momento, podría resultar que ya es demasiado tarde para rendirse.
Por Roman Shumov, un historiador ruso centrado en conflictos y política internacional.
Observación de Joaquín Miras:
Lavorv ayer insistió en algo que quizá no está suficientemente descatacado en este artículo, que ellos saben que no es una guerra con Ucrania y que la paz ha de ser firmada por OTAN/EEUU, y que la guerra no puede tener resultados provisionales que permitan que en 15 años Ucrania vuelva a ser un peón: seguridad general para Europa, Rusia incluida. La guerra industrial militar, que está ganando Rusia, es contra la industria militar de Occidente, de haber sido guerra industrial contra Ucrania, ya no habría caso. En ese orden de cosas, los rusos están muy preocupados por lo que ocurra en Cercano Oriente, porque no pueden permitir que caiga Irán, pero sí saben -lo dicen en sus medios- que ese sobreesfuerzo militar OTAN-EEUU hacia Israel y las bases militares, el desagaste y el envío de material a la zona, les beneficia en la guerra de Ucrania, y también en lo militar estratégico: que haya cuatro portaaviones USA en el entorno de Israel por uno sólo en el Báltico.
8. Resumen de la guerra en Asia occidental, 14 de noviembre
Ayer hubo resumen de Mondoweiss. https://mondoweiss.net/2024/
Día del Genocidio de Israel 404: Israel está cometiendo una limpieza étnica, según Human Rights Watch
Israel y Estados Unidos estarían preparando otra propuesta de alto el fuego en Líbano. Human Rights Watch se une al coro de grupos de derechos y expertos internacionales que condenan la limpieza étnica de Gaza por parte de Israel.
Por Qassam Muaddi 14 de noviembre de 2024 0
Los palestinos lloran la muerte de Mira Khreis, de 9 años, que sucumbió a sus heridas tras un ataque aéreo israelí contra tiendas de desplazados en la zona de Al-Suwariha, al oeste de Nuseirat. Su padre y su madre fueron martirizados en el ataque, y su hermano gemelo resultó herido, con lesiones moderadas. Actualmente recibe tratamiento en el Hospital de los Mártires de Al-Aqsa, en Dair El-Balah, el 13 de noviembre de 2024. (Foto de Loai Abu Khousa apaimages)
Bajas
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43.736+ muertos* y al menos 103.370 heridos en la Franja de Gaza, de los que el 59% eran mujeres, niños y ancianos, a 21 de octubre de 2024*.
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Más de 783 palestinos han muerto en Cisjordania ocupada, incluido Jerusalén Oriental. Entre ellos hay al menos 146 niños.**
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3.386 libaneses muertos y más de 14.417 heridos por las fuerzas israelíes desde el 8 de octubre de 2023***.
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Israel revisó a la baja su cifra estimada de muertos del 7 de octubre, de 1.400 a 1.189.
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El ejército israelí reconoce la muerte de 890 soldados israelíes y las heridas de al menos otros 5.065 desde el 7 de octubre.****
* La rama de Gaza del Ministerio de Sanidad palestino confirmó esta cifra en su informe diario, publicado a través de su canal de WhatsApp el 14 de noviembre de 2024. El recuento se basa en la fecha oficial libanesa del inicio de «la agresión israelí al Líbano», cuando Israel comenzó los ataques aéreos en territorio libanés tras el inicio del «frente de apoyo» de Hezbolá a Gaza.
**** Estas cifras son publicadas por el ejército israelí, mostrando los soldados cuyos nombres «se permitieron publicar.» El diario israelí Yediot Ahronot informó el 4 de agosto de 2024 de que unos 10.000 soldados y oficiales israelíes habían muerto o resultado heridos desde el 7 de octubre. El jefe de la asociación de heridos del ejército israelí dijo al Canal 12 de Israel que el número de soldados israelíes heridos supera los 20.000, incluidos al menos 8.000 que han quedado discapacitados permanentemente desde el 1 de junio. El Canal 7 de Israel informó de que, según las cifras del servicio de rehabilitación del Ministerio de Guerra israelí, 8.663 nuevos heridos se incorporaron al sistema de rehabilitación de minusválidos del ejército desde el 7 de octubre y hasta el 18 de junio.
Eventos clave
Gaza
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Israel mata a 27 palestinos en múltiples ataques aéreos en toda la Franja de Gaza en las últimas 24 horas, la mayoría de ellos en el norte de Gaza.
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La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) de la ONU afirma el jueves que Israel ha bloqueado seis intentos de hacer llegar ayuda vital al norte de Gaza en los últimos dos días.
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El Observatorio Euromediterráneo de Derechos Humanos informa de una nueva masacre israelí, el miércoles, en el norte de la ciudad de Gaza, que causó 70 muertos y heridos, tras un ataque israelí contra palestinos que esperaban la llegada de los anunciados camiones de ayuda.
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Las fuerzas israelíes detonan edificios residenciales en Jabalia como parte de su ofensiva contra el campo de refugiados, en curso desde el 6 de octubre.
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Según informes, las fuerzas israelíes asaltan varios centros de acogida en Beit Lahia, en el norte de Gaza, y obligan a los palestinos desplazados a abandonar el sur.
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El director del hospital Kamal Adwan de Beit Lahia afirma que cada hora pierden la vida nuevos pacientes debido a la falta de suministros médicos.
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El director del hospital Kamal Adwan afirma que se han registrado nuevos casos de desnutrición grave entre los niños ingresados en el hospital debido a la falta de alimentos.
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Human Rights Watch publicó el miércoles un nuevo informe en el que describe el desplazamiento «sistemático» y «generalizado» de palestinos en Gaza por parte de Israel, acusándolo de limpieza étnica y crímenes contra la humanidad.
Líbano
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Israel bombardea varias veces el distrito sur de Beirut el jueves.
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Israel anuncia la segunda fase de su invasión terrestre del sur del Líbano.
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El ejército israelí confirma la muerte de 6 soldados israelíes en un solo combate el miércoles contra combatientes de Hezbolá en el sur del Líbano.
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Hezbolá ataca Tel Aviv, Haifa y Nahariya con descargas de cohetes, matando a dos israelíes en Nahariya.
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Cohetes de Hezbolá apuntan a varias bases aéreas militares israelíes en Haifa y Galilea; el grupo también anunció el lanzamiento de un ataque con drones contra el edificio del Ministerio de Guerra israelí en Tel Aviv, sin que Israel hiciera ningún comentario.
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Axios informa de que el ministro de Asuntos Estratégicos de Israel y funcionarios estadounidenses discutieron un acuerdo de alto el fuego que se presentaría más tarde a Líbano.
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El gobierno libanés dice que no aceptará ningún acuerdo que permita a Israel libertad de acción en Líbano.
Cisjordania
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Colonos israelíes atacan a agricultores palestinos durante la recogida de la aceituna en los pueblos de Jalud, en Nablús, y en Azbet Shoufa, cerca de Tulkarem.
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Fuerzas israelíes asaltan el campo de refugiados de Jalazoun, al norte de Ramala, y detienen a varios palestinos.
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El miércoles, fuerzas israelíes demolieron otra casa en el norte del valle del Jordán.
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Fuerzas israelíes derriban viviendas palestinas en el valle del Jordán.
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Israel mata a cuatro palestinos de entre 18 y 38 años en Cisjordania en redadas separadas en Cisjordania.
Human Rights Watch: Israel está cometiendo limpieza étnica y crímenes contra la humanidad
Israel está cometiendo un desplazamiento «sistemático» y «generalizado» de la población palestina en la Franja de Gaza, afirmó el miércoles el grupo internacional de derechos humanos Human Rights Watch en un informe. Según el informe, las acciones de Israel pueden constituir un crimen contra la humanidad.
El grupo rechazó las afirmaciones israelíes sobre combatientes palestinos escondidos entre la población civil y afirmó que «no existe ninguna razón militar imperativa plausible que justifique el desplazamiento masivo por parte de Israel de casi toda la población de Gaza, a menudo en múltiples ocasiones», indicando que «desde los primeros días de las hostilidades, altos cargos del gobierno israelí y del gabinete de guerra han declarado su intención de desplazar a la población palestina de Gaza».
El informe llega tras las declaraciones del jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, quien también utilizó el término «limpieza étnica» para describir las acciones de Israel en Gaza;
El miércoles, Borrell propuso a los Estados miembros que suspendieran el diálogo político con Israel, citando «serias preocupaciones sobre posibles violaciones del derecho internacional humanitario en Gaza», y añadió que «hasta ahora, estas preocupaciones no han sido suficientemente atendidas por Israel».
Estas reacciones se producen mientras Israel continúa su asedio a la parte norte de la Franja de Gaza por cuadragésimo día, durante el cual ha dejado fuera de servicio tres hospitales, ha destruido prácticamente todas las infraestructuras, ha impedido el acceso a alimentos o medicinas y ha matado a más de 1.000 palestinos.
La semana pasada, un portavoz del ejército israelí, Yitzahak Cohen, admitió en declaraciones a la prensa que su ejército casi había completado la «evacuación» de la mayoría de los civiles, y que nunca se les permitirá regresar.
Antes del 7 de octubre, en el norte de Gaza vivían 700.000 palestinos. El número actual se estima entre 80.000 y 100.000, después de que Israel destruyera todos los servicios públicos, incluidos los de ambulancias y defensa civil.
Al comienzo del asalto a Gaza, hace un año, Israel obligó a la mayor parte de la población del norte de Gaza y de la ciudad de Gaza a abandonar el sur, vaciando la mayor parte del norte mientras se hacinaba el sur. La continua insistencia de Israel en no permitir que los palestinos desplazados del sur regresen a sus hogares en el norte de la franja ha sido uno de los principales puntos de desacuerdo, que impidió alcanzar un acuerdo de alto el fuego el pasado julio.
9. Hacia la guerra total en Asia occidental
En su artículo anterior David Hearst apuntaba a que Trump tenía dos opciones: o genocidio total, o paz. Con los nombramientos anunciados, en su último artículo no habla de genocidio, pero sí de una guerra generalizada en toda la región. Con los kurdos y los drusos como peones de Israel, por cierto. https://www.middleeasteye.net/
Guerra contra Gaza: El gabinete de Trump es la receta para una guerra total en Oriente Medio
David Hearst 14 de noviembre de 2024 10:57
Escenas como ésta se han convertido en algo tan habitual que apenas se perciben: un grupo de hombres cargados con sacos de harina son acribillados en el lugar donde se encuentran por un ataque israelí, una masacre cuyo único propósito es imponer la inanición masiva.
Publicar fotografías no borrosas de esta masacre es arriesgarse a que su contenido sea prohibido en las redes sociales, así que describiré la escena con palabras.
Una hilera de harina y trozos de cadáveres se extiende en la lejanía del norte de Rafah. Un ataque aéreo israelí había alcanzado un vehículo tuk-tuk cerca de un punto de distribución de ayuda en la zona de Miraj.
Siete cadáveres yacen desparramados en diversas posturas de muerte súbita, aunque sabemos que en total murieron 11. En primer plano, un hombre yace encima de otro, con lazos rojos de sangre que se extienden desde los sesos del que está debajo.
Detrás de él yace un hombre de costado. De él también se extienden riachuelos de sangre. Sus ropas están cubiertas de polvo blanco, pues detrás de él quedan los restos esparcidos del saco de harina que llevaba.
Un caballo y un carro cruzan. Un niño se aleja. Los espectadores miran atónitos, sin saber qué hacer. La harina es preciosa. La vida humana no lo es.
Sus funcionarios dijeron que Israel había dado «pasos importantes» para responder a las preocupaciones de EE.UU. sobre la situación humanitaria en Gaza, pero no detallaron cuáles eran.
Sin duda, Blinken hablaba con el piloto automático. Pero su optimismo sobre la llegada de la ayuda no fue compartido por Unrwa, la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados palestinos, que informó de que en octubre había entrado en Gaza la menor cantidad de alimentos en un año.
Mirarse en el espejo
Tampoco lo confirmaron los propios ejecutores de la inanición masiva, cada vez más seguros de sí mismos.
El general de brigada Itzik Cohen dijo a los periodistas israelíes que «no hay intención de permitir el regreso de los residentes del norte de la Franja de Gaza», añadiendo que se permitiría la entrada «regular» de ayuda humanitaria en el sur del territorio, pero que «ya no quedaban civiles» en el norte.
Sus comentarios fueron retirados por oficiales superiores casi tan pronto como fueron pronunciados, porque constituían pruebas de facto de dos crímenes de guerra: el uso de la inanición como arma y el traslado forzoso.
Si los demócratas realmente quieren averiguar por qué un número significativo de su base de votantes -jóvenes con educación universitaria, árabes americanos y musulmanes- abandonaron a una candidata de la «alegría» por las «fuerzas de la oscuridad», esta es la razón.
La alegre Kamala Harris es dueña de las escenas que tienen lugar en Gaza y Líbano cada día tanto como el presidente Joe Biden o Blinken. Nunca se ha distanciado de la política de su administración en Gaza. Como ella misma ha dicho, estaba en la sala cuando se tomaron las decisiones.
Mi mensaje para ellos es el siguiente: no busquen en otra parte su derrota. Está todo ahí, en el espejo, delante de vosotros.
Lo mismo se aplica a cualquiera que siga argumentando que Israel debe ahora «terminar el trabajo» – código para acelerar la hambruna, la transferencia forzosa y el asesinato en masa.
Esta es la mentalidad colectiva con la que el presidente electo Donald Trump está llenando su gabinete.
Haciéndose pasar por el candidato de «parar la guerra», Trump dijo al crédulo imán de Hamtramck, Detroit, que él traería la paz. Y en uno de los trucos electorales más cínicos, el imán y sus colegas aparecieron debidamente en el estrado con Trump.
Pocos días después de las elecciones, Trump ya había empezado a llenar su gabinete con personas que han hecho todo lo posible para que Israel extienda la guerra por la región.
Las elecciones de Trump
Ahí está Mike Waltz, promocionado por el sitio de redes sociales de Trump Truth Social como «experto en las amenazas que plantean China, Rusia, Irán y el terrorismo global».
Waltz, que será asesor de seguridad nacional de Trump, dijo a Fox News en septiembre que un acuerdo de alto el fuego y liberación de rehenes no pondría fin al conflicto. «Irán seguirá atizando el malestar porque quiere destruir Israel», afirmó. «Hacer concesión tras concesión a Irán es en realidad lo que está desestabilizando la situación».
Waltz es un enemigo acérrimo del alto el fuego. También lo es Vivek Ramaswamy, que junto con Elon Musk dirigirá un «Departamento de Eficiencia Gubernamental».
Ramaswamy dijo: «Tengo plena confianza en que, si se le deja sin restricciones, el [ejército israelí] será capaz de hacer el trabajo de defender Israel.»
Ahí está el embajador de Trump en Israel, el evangelista cristiano Mike Huckabee. Hay ciertas palabras que el próximo embajador estadounidense se niega a utilizar: «Cisjordania no existe. Es Judea y Samaria. No existen los asentamientos. Son comunidades, son barrios, son ciudades. La ocupación no existe», declaró a la CNN en 2017.
Está Pete Hegseth, que dijo a Fox News: «Creo que es el momento de que el gobierno israelí, no el estadounidense, actúe contra Irán para evitar una bomba iraní. Occidente ha dicho desde siempre que no podemos tener a Irán, a los mulás con un escudo nuclear… Imagínense cómo quedaría la región y el mundo. Israel ya ha hecho muchas cosas encubiertas para hacerles retroceder, asesinando, pirateando sus instalaciones, dañando sus centrifugadoras. Van a hacer más de eso, porque está claro que esta administración no lo va a hacer».
Habla el designado secretario de Defensa.
Para el puesto más importante de secretario de Estado de EE.UU., Trump ha seleccionado a Marco Rubio, quien escribió tras su último viaje a Israel (el cuarto): «Los enemigos de Israel son también nuestros enemigos. El régimen iraní y sus apoderados -Hamas en Gaza, Hezbolá en Líbano, los huzíes en Yemen, y una multitud de grupos en Siria y Irak – buscan la destrucción de Israel como parte de un plan de varias etapas para dominar Oriente Medio y desestabilizar Occidente. El Estado judío está en la primera línea de este conflicto, luchando con muchas vidas estadounidenses-israelíes compartidas.»
Rubio considera indignante que la Corte Penal Internacional esté estudiando órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y altos mandos del ejército: «La Corte no va a por Assad en Siria, que gaseó a su propio pueblo. No va a por Xi Jinping en China, que está llevando a cabo un genocidio en tiempo real contra los uigures. En su lugar, ataca a un país cuyo ejército ha hecho todo lo posible por proteger la vida de los civiles. La hipocresía es asombrosa».
¿Y a quién mejor nombrar como su enviado especial a Oriente Medio que a su compañero de golf?
Steve Witkoff, promotor inmobiliario de Nueva York, dijo sobre el reciente discurso de Netanyahu ante las cámaras conjuntas del Congreso: «Se sintió espiritual y, sin embargo, no es ésa la reacción que se percibe en muchos de esos demócratas»
Este es el coro que se supone debe guiar al nuevo presidente para poner fin a todas las guerras en Oriente Próximo y más allá.
El plan de Israel para después de Gaza
Pero eso es sólo una cara de un panorama en desarrollo. La otra tiene que ver con los planes de Israel para una administración Trump, que están saliendo a la luz.
El asesor especial de Netanyahu y ministro de Asuntos Estratégicos, Ron Dermer, ya ha sido enviado a la residencia de Trump en Mar-a-Lago, en Florida para concretar qué asuntos quiere Trump que se resuelvan antes del 20 de enero, cuando tome posesión el nuevo presidente, y qué prefiere que le deje Israel.
Dermer se llevó consigo inteligencia sobre el programa nuclear iraní y la amenaza potencial de que Teherán «avance hacia el armamento nuclear».
Dermer no abandonó Florida sin entrevistarse con el yerno de Trump, Jared Kushner, cuyos planes para un desarrollo frente al mar en Gaza encantaron a los funcionarios israelíes.
Sonando cada vez más como una voz mainstream, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, dijo que había llegado el momento de anexionarse Cisjordania, dando instrucciones a los funcionarios que supervisan los asentamientos «para que comiencen un trabajo de personal profesional y exhaustivo para preparar la infraestructura necesaria» para extender la soberanía.
Y como ya informamos antes, Daniella Weiss, líder de Nachala, un movimiento de colonos ortodoxos, está esperando a que los palestinos «desaparezcan de Gaza», pues tiene a miles de judíos esperando para reasentarse allí.
Pero lo más significativo que dijo un ministro del Gobierno fue el detallado discurso del último ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Saar.
En un reconocimiento implícito de que Israel no encontrará la paz consiguiendo firmas en un papel de los jefes de Estado árabes, Saar said Los aliados naturales de Israel en la región eran sus grupos minoritarios oprimidos y sin Estado. Mencionó por su nombre a los kurdos y a los drusos.
Hablando de los kurdos, Saar dijo: «Es una minoría nacional en cuatro países diferentes, en dos de los cuales goza de autonomía: de facto en Siria y de iure en la Constitución iraquí». Los kurdos son «víctimas de la opresión y la agresión de Irán y Turquía«, dijo, y añadió que «esto tiene aspectos tanto políticos como de seguridad» para Israel.
Receta para una guerra regional
No es un secreto que Israel ha estado apoyando al Partido Democrático del Kurdistán, que domina la región semiautónoma del Kurdistán en Irak. Israel fue el único país que apoyó un referéndum de independencia celebrado en el Gobierno Regional del Kurdistán en 2017, que Bagdad se negó a reconocer.
Por otra parte, las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo, que controlan gran parte del noreste de Siria, son una rama del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, que ha estado llevando a cabo una insurgencia en Turquía durante décadas, y ambos son antiguos partidarios de Palestina.
Pero para cualquiera que esté sentado en Turquía o Irán, la declaración de Saar es una amenaza directa de injerencia militar por parte del propio Israel.
Como era de esperar, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan cortó el miércoles todas las relaciones con Israel.
Al filtrar sus conversaciones con el enviado estadounidense Amos Hochstein, Israel ha dejado claro su plan para Líbano, Siria e Irak. No sólo quiere hacer retroceder a Hezbolá al norte del río Litani y cortar su ruta de suministro desde Irán, a través de Siria e Irak, sino también desmantelar, o al menos debilitar profundamente, el eje de resistencia que Irán ha construido desde mucho antes de la invasión estadounidense de Irak, aunque esa debacle aceleró enormemente la influencia regional de Irán.
El disparo inicial de Saar es una receta para la guerra regional. Convierte a Siria en el próximo objetivo de las operaciones terrestres. Amenaza a los dos ejércitos más poderosos fuera de Israel -Turquía e Irán- y es un desafío directo a la esfera de influencia regional de cada país.
¿Y los palestinos? Para ellos, Trump e Israel quitarán el polvo de las telarañas del «acuerdo del siglo», y -si tienen suerte, se callan y dejan de lado toda pretensión nacional como su bandera- podrán existir como trabajadores invitados, cuyas chozas estarán en un rincón de la desértica frontera con Egipto.
Por cierto, incluso el mapa de 2020 de Trump de Palestina, chocante como lo fue cuando se publicó por primera vez, se habrá reducido sustancialmente a día de hoy, si se reasienta el norte de Gaza e Israel se anexiona dos tercios de Cisjordania.
Escalada sin precedentes
No puedo decir hasta qué punto, si es que alguno, de estos planes verá la luz del día. Sí sé que el mundo árabe ha cambiado en los últimos 13 meses más allá del reconocimiento. El equipo de Trump no va a volver al mismo terreno de juego en el que jugueteaba en 2017;
Como prueba de ello, recurro a Marwan Muasher, ex ministro de Asuntos Exteriores de Jordania y su primer embajador en Israel. Muasher fue uno de los autores de la Iniciativa de Paz Árabe de 2002, el último intento serio de negociar una solución de dos Estados con Israel. Si alguien ha dedicado su carrera como diplomático a negociar la paz con Israel, ese es él.
Hoy, esto es lo que él me dijo: «[El] público, no sólo en Jordania, sino en todo el mundo árabe, se ha radicalizado mucho con el 7 de octubre, y hoy nadie quiere hablar de paz. La mayoría de la gente piensa ahora que la única forma de acabar con la ocupación es mediante la resistencia armada, y eso nunca ha sido así, ni siquiera entre los palestinos».
«El 65 por ciento de los palestinos de Cisjordania y Gaza, en una encuesta realizada después del 7 de octubre, piensa que la única manera de acabar con la ocupación es mediante la resistencia armada. Y, por supuesto, más del 80 por ciento de los israelíes no quieren una solución de dos Estados. Netanyahu ha calificado la solución de dos Estados de recompensa al terrorismo. Así que aquí es donde estamos ahora».
Muasher piensa ahora que sólo una solución basada en el fin de la ocupación pondrá fin al conflicto. Eso sólo puede lograrse mediante la igualdad de ciudadanía para todos los que viven entre el río y el mar, afirmó.
Trump, o cualquier futuro presidente estadounidense, haría bien en escuchar esta voz. El sionismo instintivo de Biden y el evangelismo cristiano de Trump están condenados como defensores de un proyecto sionista que ha fracasado. Hoy, Israel es un lugar diferente, incapaz de funcionar como un Estado para todo su pueblo. El mundo árabe también se ha radicalizado para llevar la lucha a Israel por todas sus fronteras.
Al trasladar la embajada estadounidense a Jerusalén, permitir que Israel se anexionara los Altos del Golán e inventar los Acuerdos de Abraham, el primer mandato de Trump creó las condiciones para el ataque de Hamás del 7 de octubre.
En un segundo mandato, y con un gabinete compuesto por personas que repiten como loros los planes de Israel de extender su guerra a Siria, Irak e Irán, Trump es muy capaz de desencadenar un conflicto regional fuera del control ni de Estados Unidos ni de Israel.
Observación de Joaquín Miras:
Tiene todo el sentido: es lo que está ocurriendo ya, con los bombardeos masivos sobre Líbano y sobre Siria. Las bases de EEUU en Irak, etc. están recibiendo, ya ahora, con Biden aún en el cargo, grandes cantidades de material, y más soldados. La pieza mayor es Irán. Eso, todo eso, entre otras cosas, significa el cierre, durante meses, del estrecho de Bab el Mandeb y el barril de petróleo a precios astronómicos, ahora que se agotan además los yacimientos petroleros europeos que había. es bien interesante ver lo que pasa con los nacionalistas. Rojava, una mafia al servicio de Israel y de EEUU, el grupo que le cuida a EEUU los pozos de petróleo que EEUU roba en Siria. Rojava mete, probablemente, en la guerra a Turquía. En una guerra así, no está clara cuál va a ser la posicion de Arabia saudí, debido al peligro expansionista israelí.
Observación de José Luis Martín Ramos:
Su embajador ha dicho que Cisjordania no existe, que lo que existe es Judea y Samaria. Desde luego, Cisjordania es una denominación colonial, como Oriente Próximo, que hacen referencia a la mirada de esas tierras desde Europa; pero con esa negación y esa afirmación lo que hace es negar la existencia de Palestina y afirmar la única existencia de Israel, desde luego del Gran Israel del mítico Reino de David, cuya existencia real todavía no han podido probar los arqueólogos judíos a pesar de que desde su fundación es un objetivo de estado. Veo que se generaliza la opinión de que con Trump ese será el siguiente paso: el Gran Israel.
Joaquín Miras:
Exacto. La palabra adecuada es Palestina -Filistine/ Filistea-, que es la que se usaba desde siempre. Todo lo que creemos saber del mundo judío es mitológico. A tener en cuenta que sus libros milenarios son del siglo 4/ 3 antes de nuestra era, que la Biblia de los setenta, en griego, hecha en Alejandría en el periodo helenístico, es la primera biblia, que para el siglo V los judíos no tenian la idea de la otra vida y del alma -todos eran «saduceos…»-, que son cosas que vienen del mundo helénico y del persa, que el conjunto de sus libros denominado yahvista, textos sin unificar, frente al grupo textual elohista, -la síntesis es Alejandría– es el grupo de un solo dios, que es también helénica, frente a la elohinica, que es cada pueblo tiene su dios, y está en el texto «génesis»: hagamos (plural) al hombre a nuestra (plural) imagen y semejanza…que había 12 tribus -diez se «pierden»…