NOTA DA DIRECÇÃO DA ORGANIZAÇÃO REGIONAL DE LISBOA DO PCP

Faleceu Celeste Caeiro 15 Novembro 2024

El PCP manifiesta su profundo pesar por el fallecimiento de Celeste Caeiro, conocida como la Celeste de los Claveles. Militante comunista, mujer trabajadora, de fuertes convicciones, la camarada Celeste afrontó una vida de dificultades con perseverancia. Su generosidad y afabilidad permanecerán en la memoria de todos.

Celeste Martins Caeiro nació en Lisboa el 2 de mayo de 1933, en el seno de una familia humilde, y vivió gran parte de su vida en Lisboa.

Celeste Martins Caeiro, el día 25 de abril de 1974, se levantó temprano para ir a trabajar en un restaurante situado en la Rua Braancamp. Terminó repartiendo claveles a los militares sublevados, en un gesto de extraordinario simbolismo que proyectaría la Revolución de Abril en todo el mundo, conocida desde entonces como la “Revolución de los Claveles”, que puso fin al régimen fascista en Portugal. Fue un anticipo de la alianza determinante en la Revolución entre el pueblo portugués y el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA).

Según contó la propia Celeste en numerosas entrevistas y visitas a escuelas de la ciudad y del país: «Yo trabajaba en un restaurante en la Rua Braancamp. La casa cumplía un año ese día y los dueños querían hacer una fiesta. El gerente compró flores para regalar a las señoras, y a los caballeros se les daría un oporto. Ese día, al llegar, el patrón nos dijo que no iba a abrir el restaurante porque no sabía qué estaba ocurriendo, y nos dijo que nos lleváramos las flores. Llegamos al almacén y vimos que eran claveles rojos y blancos. Cada uno se llevó un manojo».

La mujer que sería conocida como “la Celeste de los Claveles” no fue a casa. Tomó el metro hasta el Rossio y se dirigió al Chiado, donde se encontró inmediatamente con vehículos militares. Cuenta que se acercó a uno de los vehículos preguntando qué ocurría, a lo que un militar respondió: «Vamos al Carmo para detener a Marcelo Caetano. ¡Esto es una revolución!». El soldado le pidió, además, un cigarrillo, pero Celeste no tenía. Ella quería comprarles algo de comer, pero todas las tiendas estaban cerradas. Entonces, les dio lo único que tenía para ofrecerles: los manojos de claveles, diciendo: «Si quiere tome, un clavel se regala a cualquiera».

El resto de la historia es bien conocido: el soldado aceptó y colocó la flor en el cañón de su fusil.

Celeste fue entregando claveles a los soldados que iba encontrando, desde el Chiado hasta la Iglesia de los Mártires. Según las propias palabras de Celeste: «Todo salió muy bien. Tenía que salir bien, pues los claveles estaban en los fusiles, y así no podían disparar…».

La camarada Celeste quedará para siempre asociada a la historia y memoria del 25 de Abril y de la libertad en nuestro país.

El PCP envía a su hija Helena, a su nieta y al resto de la familia sus sinceras condolencias.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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