La complicidad de la UE en el genocidio de Palestina no refleja tanto una subordinación a EEUUs como una convergencia de intereses. Aunque la UE proyecta a menudo una imagen de adhesión a un marco diferente —alegando dar prioridad al derecho internacional, los derechos humanos y el multilateralismo—, en última instancia se beneficia y se alinea con el proyecto imperial más amplio que sustenta el dominio occidental en Oriente Medio. Las políticas y relaciones de la UE con Israel, incluidos los acuerdos de libre comercio (TLC), los contratos militares y las asociaciones estratégicas, demuestran que sus intereses están profundamente entrelazados con el mantenimiento del statu quo. La UE desempeña un papel estratégico al presentarse como menos agresiva que Estados Unidos. Incluso dentro de este marco, no ha tomado medidas significativas para presionar a Israel, como suspender los privilegios comerciales o la cooperación militar, lo que revela su falta de compromiso con una verdadera rendición de cuentas.
Los acuerdos de libre comercio entre la UE e Israel, como el Acuerdo de Asociación UE-Israel, facilitan la cooperación económica y proporcionan a Israel un acceso crítico a los mercados europeos. Estos acuerdos persisten a pesar de las claras violaciones de Israel. Los contratos y asociaciones militares cimentan aún más esta relación, ya que algunos Estados miembros de la UE participan en ventas de armas e intercambios de tecnología que apoyan directamente al complejo militar-industrial israelí. Estas actividades ponen de relieve la participación material de la UE en los sistemas que sustentan la agresión israelí.
Rafeef Ziadah (4 de febrero de 2025)
¡Cuánta razón tiene la activista palestina entrevistada, organizadora de Workers in Palestine, académica y poeta palestina! Trabaja como profesora titular de Política y Políticas Públicas en el Departamento de Desarrollo Internacional del King’s College de Londres.
Ziadah señala a continuación: “Dentro de Europa, existe una división entre países como Alemania y el Reino Unido, que brindan apoyo abierto a Israel, y otros como Bélgica, Irlanda y España, que abogan por una postura más crítica, a menudo enmarcada en la solución de dos Estados”. Sin embargo, advierte, incluso el último grupo de países opera dentro de limitaciones estrictas, “centrándose en críticas más suaves y evitando acciones que podrían desafiar fundamentalmente los lazos de la UE con Israel”.
La alineación de la UE con EE.UU. e Israel, prosigue, también sirve a sus propios intereses estratégicos en Oriente Medio. “Al apoyar a Israel, la UE ayuda a mantener un orden regional que asegura las rutas comerciales, estabiliza el suministro de energía y reprime los movimientos antiimperialistas. Al igual que EE. UU., la UE tiene interés en contener a las potencias rivales, sobre todo en el contexto de la competencia global con Rusia y China. El papel de Israel como ejecutor regional complementa estos objetivos, lo que lo convierte en un valioso aliado para los estados europeos.”
En esencia, concluye su razonamiento, “el enfoque de la UE hacia Palestina no es una alternativa a la política estadounidense, sino más bien complementaria. Su doble papel de alineación y diferenciación permite a la UE mantener sus beneficios económicos y estratégicos de la relación, al tiempo que proyecta una imagen de neutralidad o moderación.”
Mientras los palestinos de Gaza siguen enfrentándose a los ataques israelíes y a condiciones imposibles en su regreso a casa, más de “60.000 piezas de armamento han salido en aviones desde España a Israel en una ruta que continúa en 2025” señalan Olga Rodríguez y Pol Pareja [1], sin olvidar que Cisjordania sigue resistiendo (con muertes y heridos) los ataques armados de colonos israelíes y del Ejército del Estado colonizador que más de 130 palestinos han sido asesinados por Israel desde el 19 de enero, cuando comenzó el alto el fuego, en cientos de ataques contra Gaza.
Sigamos con Palestina en el corazón. ¡Que no reine en nosotros el olvido! ¡Sigamos apoyando las concentraciones y movilizaciones a favor de Israel!
Cojo en breve el hilo de la página. Unas previas:
1º. Me inspiro en una nota de Blanca Salinas. Un grupo de profesores belgas y franceses, junto a Carlos San Juan, médico español que encabeza el movimiento «Soy Mayor, no soy idiota», han redactado una carta abierta dirigida a la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeos: Los servicios esenciales deben ser accesibles, incluso offline. Carta abierta a la Comisión, Consejo y Parlamento Europeos: https://righttooffline.eu/a-. Piden que exista un acceso no digitalizado a los servicios básicos (ventanilla, funcionarios, correo postal, etc.). Señalan que un 40 % de la población europea se está viendo excluida de estos servicios por carecer de habilidades digitales que le permitan utilizar servicios cuya única vía de acceso es la digital. Solicitan un debate democrático para decidir el alcance de la digitalización. Piden firmas de asociaciones, investigadores y profesores, pero también se puede apoyar la iniciativa a título particular. Tal vez estén interesados; yo lo estoy.
2º. Un ejemplo de Junts-consistencia: Aena, la única de las empresas cotizadas del Ibex 35 con mayoría de capital público (el 51%), ha incorporado como consejero al exdiputado de Junts per Catalunya Ramon Tremosa. Tremosa fue también consejero de Empresa de la Generalita durante el gobierno del (medio)presidente Torra. Hizo entonces contundentes declaraciones sobre la gestión que hacía Aena de la red de aeropuertos españoles; en concreto, del tratamiento que recibía el aeropuerto de Barcelona-El Prat. En sede parlamentaria acusó a Aena de imponer un “chantaje unilateral” y de dar un trato “colonial” a Cataluña. Su compensación: consejero de la empresa colonialista.
3º. Lean por favor este artículo, este magnífico artículo, de Antón Rosa sobre el amianto -una industria criminal contra la clase trabajadora de todo el mundo- en el metro barcelonés: “Los (no) afectados por el amianto en el metro de Barcelona: «¿Tenemos que esperar a morir?» [2]. Una de sus consideraciones: “Una bronquitis agravada fue la que hizo saltar las alarmas de este trabajador [Jesús Moreno] de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) en el año 2009. Tendrían que pasar casi diez años para que la compañía reconociera que aún había presencia de amianto en la red barcelonesa y comenzara una ronda de revisiones médicas para todos los empleados que consideraba que podían haber estado en contacto con esta sustancia”. Si fue así, si fueron 10 años, no lo puedo confirmar, ¿cómo es posible entender que una empresa pública (como es TMB) tardase una década en reconocer la presencia del amianto en la red del metro barcelonés? ¿Lo ignoraban? ¿Cuántas muertes o enfermedades se hubieran podido evitar? Recordemos qué partidos formaban parte de los gobiernos municipales entre 2009 y 2019. ¿No supieron nada?
4º. Sobre el sionismo y los sesgos falsarios de Pilar Rahola y del jefe de la oficina del expresidente catalán Carles Puigdemont, Josep Lluís Alay (compartido por muchos dirigentes de Junts, empezando por Artur Mas y Jordi Pujol), lean por favor: “¿Cuál es la media verdad que han relatado Rahola y Alay?” [3]. Un fragmento: “En publicaciones en sus respectivos perfiles de X, ambos han afirmado que el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) Mahmud Abbas rechazó, en 2008, una propuesta del primer ministro israelí Ehud Olmert sobre las fronteras de un futuro Estado palestino, pero esta información es imprecisa, ya que Abbas no rechazó la propuesta, sino que pidió más tiempo para examinarla.”
Vayamos al orgullo obrero. Si es arrogancia, vanidad o exceso de estimación propia (que conlleva en ocasiones sentimiento de superioridad), el orgullo es un sentimiento muy triste, nada aconsejable. Pero si orgullo es, en otra de sus acepciones, sentimiento de satisfacción por los logros, capacidades o méritos propios, entonces tiene otro carácter muy alejado. Si hablamos además de orgullo por los logros de un colectivo, por lo conseguido por determinados colectivos obreros, el orgullo está muy próximo a lo hemos llamado durante décadas consciencia de clase.
De eso tiene mucho Desideria González (Hernán-Pérez, Cáceres, 71 años). Es vecina de Torré Baró, el barrio de la película ‘El 47′. Fue entrevista el pasado 21 de febrero por Ángeles Caballero para El País de Cataluña [4]. “Desi”, así es conocida por sus familiares y amigos, lleva en el barrio barcelonés desde 1971, hace más de 50 años. Ha criado a siete hijos y piensa seguir allí el resto de su vida. Tienes 11 nietos y viene otro en camino, una niña. Vive con dos de sus hijas. Sus observaciones:
1. “El pueblo en el que nací está muy cerca del de Manolo Vital. Cuando tenía diez años mis padres me mandaron a Madrid a vivir con una prima. Ahí estuve hasta los 18 años cuidando niños y limpiando una casa. El dinero que ganaba se lo mandaba a mis padres y yo no me quedaba nada, porque no me hacía falta. En esa casa me daban de todo. Eran 500 pesetas de las de entonces”.
2. No tuvo oportunidad de ir al colegio. “Y lo poco que sé es porque mi padre nos enseñaba a estudiar”.
3. Los padres de Desideria trabajaban en el campo. “Mi madre además pintaba casas y mi padre hacía sillas. Éramos seis hermanos, porque ahora quedamos cuatro, y se habían ido todos a Torre Baró. Yo estaba a gusto en Madrid, pero me animaron a que me mudara, me convencieron y allí fui”.
4. “Cuando vine [a Torre Baró] no había ni agua, muy poca luz en las calles, muchos barrancos, aquí no querían subir ni los taxis. Tardé como un año en buscar trabajo y cuando lo encontré fue gracias a mi padre. Me acompañaba siempre, me llevaba a todas partes, él se movía mucho más que mi madre. Trabajé en una fábrica textil dos o tres años hasta que me casé.”
5. Trató a Manolo Vital más que a Carmen (la esposa-compañera de Vital). “Lo que sale en la película es tal y como fue, porque ayudó a mucha gente en un momento en el que había mucha unión entre los vecinos. Ahora ya no la hay… Ahora cada uno va a su rollo y si te pueden criticar te critican”.
6. “Me encontré muy bien con el equipo [de la película], aunque no iba detrás de los actores, solo si ellos me buscaban. Hablé con el director, también con el chaval ese que hizo de Manolo (Eduard Fernández), porque él venía a contarme cosas.”
7. ¿Qué le pareció la película? “Me reí con algunos trozos”. ¿Lloró? “No, qué va”.
8. Torre Baró “está igual. No hay tiendas, nada. Si queremos comprar tenemos que ir abajo. Solo tenemos un autobús, ¿y qué? Si quieres ir al médico, por ejemplo, y tienes problemas para moverte, tienen que llevarte, porque hay unas cuestas que tela marinera. Si es que hasta para coger el autobús tenemos que subir la cuesta. De momento las piernas me funcionan, gracias a Dios.”
9. ¿Con el éxito de la película cambiarán las cosas? “A ver si es verdad que se arregla el barrio, pero la parte de arriba, no la de abajo. Porque esta parte está igual que como la recuerdo cuando vine. Pero veo yo difícil que se haga”.
10. ¿Le gusta la España de ahora? “Pues es que la España de antes también me parecía bien. Por lo menos trabajabas, porque ahora encontrar algo es muy difícil. Y la vivienda, ¿por qué te crees que mis hijas viven aquí? Porque la casa es mía, la heredé de mis padres. Ellos cuando la compraron estaba a medio hacer, y tuvieron que hacer la parte que quedaba. De día trabajaban y por la noche la terminaban. Otras casas no han tenido tanta suerte, se tiraron muchas de ellas”.
11. AC (El País): Todas hechas con las manos de inmigrantes extremeños, andaluces… en Barcelona y en Madrid. Desideria: “Tanto que dicen de los inmigrantes y mira todo lo que hemos hecho”.
¿Tanto que dicen de los inmigrantes? ¿Y qué dicen, qué se ha dicho (y se sigue diciendo), de personas trabajadoras como Desideria González y su familia y de tantas otras familias obreras llegadas a Cataluña desde los años 40 o 50 del siglo pasado? Lo recordamos muy bien, no lo hemos olvidado: charnegos, murcianos, muertos de hambre, ñordos, colonizadores lingüísticos, sucios, vagos, aprovechados, currantes (dicho con el mayor desprecio), gentes sin preparación, incultos, no propiamente catalanes, se han reído de su hablar en sede parlamentaria, se menosprecia la lengua materna de muchos de ellos, etc, etc, largo etcétera.
Sin olvidar críticas razonables, si ‘El 47’ sirve para estas muestras de “orgullo obrero”, ¡bienvenido sea ‘El 47’… Y muchos más 47.
Notas
3) https://www.eltriangle.eu/es/2025/02/26/por-que-tv3-ha-unido-a-pilar-rahola-y-a-josep-lluis-alay/