“POR QUÉ MANIFESTARSE POR EUROPA*” por Luigi FERRAJOLI

¿Por qué participar en la manifestación por Europa promovida por el llamamiento de Michele Serra**? Para impedir que la Europa de las armas, querida por las Von der Leyen y por los Macron, se proponga como la única Europa existente. Para difundir la existencia de otra idea de Europa: la seguramente mayoritaria, que ve en ella el lugar de las democracias constitucionales, de las separaciones de poderes, de la “unidad en la diversidad” según la máxima adoptada en 2000 por la Unión, es decir, de la igualdad y, sobre todo, de la convivencia pacífica.

Es justo participar también por muchas otras, importantes razones: porque Europa, no solo la nuestra sino también la de las Von der Leyen y de los Macron, está hoy siendo agredida por todos los reaccionarios y los fascistas de Occidente, que quieren destruir lo que queda de su identidad democrática; porque contra los fascistas, que crecen en todo el mundo, se impone cualquier alianza; porque manifestarse hoy en defensa de la Unión Europea, aun con todas sus gravísimas limitaciones, quiere decir manifestarse contra Trump, contra Musk, contra Milei, contra Meloni y contra todos los soberanismos y las derivas autocráticas y parafascistas en acto en todo el Occidente; porque Europa, gracias a la extraordinaria convivencia pacífica que ha realizado entre 27 países con 23 lenguas diferentes y un pasado de guerras y de imperialismos contrapuestos, ha mostrado que es posible una integración entre diferentes, también para toda la humanidad; porque, por consiguiente, en la Unión Europea es visible una etapa ejemplar del proceso de unificación del género humano perseguido por Constituyente Tierra***, sobre la base de dos valores que ella —como la ONU, asimismo agredida— puso en la base de su fundación: la paz y la igualdad.

Sabemos bien que desde hace muchos años Europa ha renegado de sí misma, negando y violando estos valores constitutivos: la paz, con la insensata política belicista y la absurda carrera hacia nuevos armamentos, y la igualdad, con sus políticas inhumanas contra los migrantes y el racismo alimentado por la reaparición en Europa de la figura de la persona ilegal y clandestina por la única culpa de existir. Pero, precisamente por eso, para defender estos dos valores y, a la vez, los valores de la legalidad, la separación de poderes, los límites y los vínculos a los poderes salvajes de los nuevos patrones del mundo, es hoy necesario manifestarse en defensa de Europa, nacida de estos valores a los que queremos que vuelva a anclarse.

Solo esta Europa, opuesta a la que hoy se expresa en la opción sin sentido por cada vez más nuevos armamentos, podría emanciparse de la subordinación a Estados Unidos y promover una iniciativa autónomo de paz frente a Rusia, basada no en el rearme sino en el desarme y en recíprocas garantías de seguridad, con vistas a un progresivo retorno de Rusia a su casa europea. El obsceno chantaje de Trump, junto al fracaso de tres años de políticas europeas, ha mostrado lo que es una absoluta obviedad: que la garantía de la seguridad proviene, no del rearme, que indica hostilidad, desconfianza y agresividad frente a Rusia, concebida apriorísticamente como enemigo, sino de la disponibilidad a un desarme progresivo que, por el contrario, acredita la voluntad de paz y estimula la análoga voluntad y el mismo interés de la contraparte. Es claro, en efecto, que esa carrera hacia nuevos armamentos —una carrera interrumpida durante más de 20 años— que nunca podrá llegar a la altura de las 6.000 cabezas nucleares que tiene Rusia, tendrá el único efecto de sustraer a la sanidad, la educación y la previsión social los 800 millardos que se quiere destinar a su financiación.

Por eso, manifestarse por Europa también quiere decir manifestarse en apoyo de ese estado social que solo llegó a realizarse en Europa en nombre de la igualdad, y que hoy quieren destruir Trump y las derechas de todo el mundo. Quiere decir oponer, al rostro feroz y hostil de las armas y del abatimiento del estado social perseguido por las políticas neoliberales de nuestros gobiernos, el rostro benéfico y civil de la Europa de la paz, la igualdad y la garantía de los derechos y de la dignidad de las personas. La Europa del primer rostro está destinada a disgregarse, no solo como mayormente expuesta a la amenaza de la guerra, sino también por la inevitable conflictividad entre los opuestos soberanismos y por la pérdida del consenso popular. Únicamente asumiendo el segundo rostro, financiando instituciones europeas de garantía de los derechos sociales subsidiarias de las nacionales y promoviendo un desarme global y total que haga imposibles todas las guerras, Europa podrá, no solo sobrevivir y hacerse popular entre los ciudadanos europeos, sino también proponerse como un modelo de civilidad para el resto del mundo y acreditar que una Federación de la Tierra**** es posible, además de necesaria y urgente. Pero este segundo rostro no puede permanecer escondido, cubierto, ausente, sin expresión. Debe manifestarse y exhibirse con las banderas de la paz. Para hacer ver que solo de esto y no de una ilusoria potencia militar, dependen el prestigio y la autoridad moral de la política europea.

* Artículo publicado en Il Manifesto, el día 11 de marzo de este año.

Traducción de Perfecto Andrés Ibáñez.

** Periodista y escritor italiano, autor de una llamada a la ciudadanía para salir a la calle por Europa el día 15 de marzo: al haber percibido —dice— un gran sentimiento de soledad en la opinión pública europea, que en este tenebroso momento del mundo se pregunta con desolación: ¿Dónde está Europa?

*** Es el nombre del movimiento de apoyo al proyecto de una Constitución de la Tierra, promovido por Luigi Ferrajoli con su libro Por una Constitución de la Tierra. La humanidad en la encrucijada (trad. de P. Andrés Ibáñez, Trotta, Madrid, 2ª edición 2023).

**** El proyecto de Constitución de la Tierra incluye la creación de una institución de este nombre, abierta a la adhesión de todos los estados del mundo, que integraría a las instituciones globales de gobierno, de garantía y a las de carácter económico y financiero.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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