Una reflexión de José Luis Martín Ramos sobre la situación en .Cat y las elecciones catalanas.

Un comentario de José Luis Martín Ramos a propósito de un artículo de Joaquim Coll: “Lo mejor, nuevas elecciones”.

La clave de una nuevas elecciones no estará en el voto indepe, afectado por el espectáculo que han venido dado los partidos del «proceso» y por el enfrentamiento a cara de perro que se produciría en la campaña. La clave estará en si el electorado de Cs no se queda en casa, supera su estupefacción, y vota, deshaciendo la imagen falsa de la mayoría independentista que dio el resultado de las últimas elecciones autonómicas. Ese debe ser el gran riesgo y el gran temor de los independentistas ante la celebración de nuevas elecciones; no dejan de verlo muchos de ellos, pero la fractura entre JxCat y ERC puede ser tan grande que no puedan evitar esas elecciones. En esa correlación entre ruptura y cálculo de supuestos beneficios está la decisión.
A quien no le interesa de ninguna manera nuevas elecciones es a ERC y a la CUP. A ERC porque pagará el plato del desgaste de gestión en estos tiempos de cólera y de la falta de acuerdo para formar un gobierno independentista, perderá el segundo lugar que obtuvo en las elecciones pasadas y vaya usted a saber qué magnitud de electores; a la CUP porque su papel es cada vez más desvaído, para hacer lo que hace ya está la ANC o el grupo disidente de la ANC y una parte importante de su electorado puede tener la tentación de votar a Puigdemont. Éste podría estar calculando que unas nuevas elecciones le devolverían el primer lugar de la representación del independentismo en las instituciones y quién sabe si la minoría mayoritaria del Parlament si el vuelco a su favor de antiguos votantes de ERC y de CUP es suficientemente grande. Tiene a su favor dos cosas: a diferencia de Pere Aragonés tiene carisma, aunque sea el carisma del exiliado de Waterloo, del representante de la Presidencia de la Generalitat destituido por el 155, etc. etc.; y su discurso emocional es más efectivo que la pretensión de discurso político de ERC, vergonzante y alicorto. Laura Borràs puede estar frotándose las manos imaginando que puede llegar a ser la primera Presidenta de la Generalitat.
En la oposición actual. No creo que ni Cs -que le está temblando el cuerpo todavía y no creo que quiera arriesgarse a una nueva cita electoral- ni el PP -que tiene un lío interno y no se beneficie en Cataluña del efecto Ayuso- tengan mucho interés en nuevas elecciones. Desde luego lo tiene Vox, que puede esperar a seguir creciendo a expensas de Cs y PP y con votante nuevo. Y lo tiene el PSC, porque si se le escapa este momento puede tardar en volver a tener otro.
Tampoco tienen interés en nuevas elecciones los Comunes, que no son gobierno, ni oposición, sino todo lo contrario. Fuera de Barcelona siguen sin tener estructura y su influencia en Barcelona está en cuarto menguante, a la espera de que los salve el urbanismo creativo que llena de bolardos y pinturas las calles pero sigue sin pegar fuerte en políticas sociales (¿cómo está cuestión de la vivienda?) ni se decide a regular adecuadamente las innovaciones en movilidad que impulsa con razón aunque no sé si con acierto (lo de las bicis, los patinetes, las monoruedas…). Como que, además, el votante de los comunes está acostumbrado a hacer reflexiones políticas, puede correr el peligro de que una parte de ellos decida transferir su voto a los socialistas y quizás alguno a ERC para ayudarla a no caer.
¿Y el pueblo? ¿Qué interés tiene el pueblo? Pues yo pienso que ahora que el Palacio de la Generalitat lo ocupe alguien que se centre en la gestión y frene las fisuras improductivas en la sociedad. Y eso, me temo, a pesar del aburrimiento, del cabreo, de todo lo que queráis pasa por muchas cosas que a lo peor no pasan, pero una de ellas es que no gobiernen los que es evidente que no se pueden de acuerdo ni para gestionar, es decir, que haya nuevas elecciones… y la Providencia, no los frailes, nos ilumine a todos..

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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