MISCELÁNEA 11/06/2025

DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.

ÍNDICE
1. La organización más peligrosa.
2. La responsabilidad de EEUU en la guerra de Ucrania.
3. La guerra es paz.
4. Las negociaciones EEUU-Irán.
5. Como en los viejos tiempos.
6. Dejemos que los manatíes hereden la Tierra.
7. Libro de Fineschi sobre la doctrina social de la Iglesia..
8. Entrevista a Alberto Toscano sobre fascismo.
9. Resumen de la guerra en Palestina, 10 de junio de 2025.

1. La organización más peligrosa.

No creo que nadie pueda discutir la calificación que hacen de la OTAN en este dossier del Tricontinental.

https://thetricontinental.org/es/dossier-otan-la-organizacion-mas-peligrosa/

La OTAN: La organización más peligrosa de la Tierra

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es el único bloque militar real del mundo. Su mandato y ambiciones, que exceden por mucho el Atlántico Norte, constituyen la mayor amenaza para la paz global.

10 de junio de 2025

Ilustración de la portada: Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Tricontinental: Insitute for Social Research logo

Una colaboración con Basta de Guerra Fría y el Foro Zetkin de Investigación Social

Los carteles de este dossier fueron creados por artistas de todo el mundo y forman parte la exposición (In)seguridad, organizada en el marco de la Cumbre por la Paz de Madrid 2022, previa a la Cumbre de la OTAN en la misma ciudad. Esta exposición fue una iniciativa colectiva de la Secretaría Europea de la Asamblea Internacional de los Pueblos, el Instituto Tricontinental de Investigación Social, la Marcha Mundial de las Mujeres y otras organizaciones.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) declara enfrentar la mayor crisis existencial en sus casi 80 años de historia. Mientras el presidente de Estados Unidos Donald Trump y su equipo de seguridad nacional parecen, en apariencia, dar la espalda a Europa y afirman que ya no financiarán su seguridad, los líderes europeos se apresuran a recaudar fondos para aumentar su apoyo a la guerra en Ucrania y fortalecer su propia producción y capacidad militar. Sin embargo, no hay indicios concretos de que Estados Unidos, fuerza dominante de la OTAN, vaya a retirarse de este instrumento militar o a disolverlo.

Desde su fundación en 1949, la OTAN ha servido a múltiples propósitos para Estados Unidos. Presionar a los Estados europeos para que asuman mayores gastos en defensa es una cosa. Confundir esto con un retiro estratégico estadounidense de Europa es otra. Más allá de la retórica, las acciones de Trump no escapan al enfoque general de la élite estadounidense: mantener el poder global mediante instrumentos como la OTAN y un sistema europeo de Estados manejable, en lugar de aislar a Estados Unidos tras los océanos Atlántico y Pacífico. La alianza atlántica seguirá siendo un instrumento del poder del Norte Global, pese a los inevitables sobresaltos superficiales en el período que viene.

El título de este dossier, La OTAN: la organización más peligrosa de la Tierra coincide con la opinión del politólogo Peter Gowan (1946–2009), quien durante el bombardeo y la fragmentación de Yugoslavia por parte de la OTAN en 1999, escribió:

Debemos tener en cuenta dos hechos lamentables: primero, que los Estados de la OTAN han estado y están empeñados en exacerbar las desigualdades de poder y riqueza en el mundo, en destruir todo desafío a su abrumador poder militar y económico, y en subordinar casi cualquier otra consideración a estos objetivos. Segundo, que los Estados de la OTAN encuentran extraordinariamente fácil manipular a sus electorados nacionales para que crean que, en efecto, están guiando a la población mundial hacia un futuro más justo y humano cuando, en realidad, no están haciendo tal cosa (Gowan, 1999: 103).

La OTAN utiliza el lenguaje de los derechos humanos y la seguridad colectiva para ocultar las motivaciones subyacentes a su creación y existencia actual. Sería útil dejar de lado esta retórica y examinar el historial real de esta alianza militar, no de derechos humanos.

Este dossier consta de tres partes. La primera ofrece una historia de la OTAN y un análisis de su papel en el sistema imperialista liderado por Estados Unidos. La segunda se centra en cómo, tras la caída de la Unión Soviética, la OTAN se redefinió a sí misma como un gendarme global e intervino —como muestra la tercera parte— de diferentes maneras en el Sur Global.

Parte 1: La alianza agresiva

La idea de la OTAN surgió durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos y el Reino Unido comenzaron a discutir nuevos acuerdos de seguridad, una vez derrotadas las potencias fascistas en Europa (Dagdelen, 2024; Rynning, 2024; Anderson, 2023). En 1945, Estados Unidos albergó la Conferencia de San Francisco, donde se fundó la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La Carta de la ONU, ratificada por los 50 participantes, permitió (en el Capítulo VIII, Artículo 52) la formación de organizaciones regionales de seguridad y les concedió la posibilidad de aplicar acciones coercitivas, como sanciones e intervenciones militares, pero solo con autorización del Consejo de Seguridad (Capítulo VIII, Artículo 53).1

Basándose en esta autorización de la Carta de la ONU, Estados Unidos reunió a diez países europeos y Canadá para firmar el Tratado de Washington en 1949 y crear la OTAN. Los países europeos que se unieron a ella tenían experiencias diversas tras la guerra: la mayoría, como Francia y Alemania, tuvieron que reconstruir sus fuerzas armadas casi desde cero. Otros, como el Reino Unido, conservaron ejércitos relativamente intactos, mientras que uno —Islandia— no tenía ejército permanente. La OTAN les proporcionó un escudo militar (y nuclear) estadounidense.

En 1949, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) hizo circular un memorándum donde explicaba que el verdadero objetivo de la OTAN no era solo disuadir a la Unión Soviética de amenazar a Europa, sino también mantener el “control a largo plazo del poder alemán” y resolver la cuestión de “quién controlará el potencial alemán y, por tanto, mantendrá el equilibrio de poder en Europa” (CIA, 1949). Esta evaluación realista es una visión más precisa de la OTAN que cualquier análisis de sus estatutos.

Esta comprensión de la CIA tenía un equivalente europeo. Como escribió el primer secretario general de la OTAN, Lord Hastings Lionel Ismay, en un memorándum interno de 1952, la organización debía “mantener a la Unión Soviética fuera, a los estadounidenses dentro y a los alemanes abajo” ([1952] 2024).

Un año antes de la fundación de la OTAN, George Kennan, del Departamento de Estado de EE. UU., reflexionó sobre cómo su país poseía “cerca del 50% de la riqueza mundial, pero solo el 6,3% de su población”. Las implicaciones de esta disparidad, advirtió, debían resolverse. En el Vigésimo tercer informe del personal de planificación de políticas, Kennan escribió:

Esta desigualdad es particularmente grande entre nosotros y los pueblos de Asia. En esta situación, no podemos evitar ser objeto de envidia y resentimiento. Nuestra tarea real en el período venidero es diseñar un patrón de relaciones que nos permita mantener esta posición de disparidad sin perjuicio para nuestra seguridad nacional ([1948] 1976).

El “patrón de relaciones” que era necesario construir para controlar “la envidia y el resentimiento” de los pueblos de Asia y del Sur Global en general comenzó el año anterior a la creación de la OTAN, cuando Estados Unidos reorganizó los acuerdos de seguridad en las Américas con el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (o Pacto de Río) de 1947 y, posteriormente, con la adopción de una nueva carta para la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Bogotá, Colombia, en 1948. Ambos acuerdos sometieron a los países de América Latina al control de Estados Unidos.

Pocos años después de la fundación de la OTAN en 1949, Estados Unidos construyó pactos de seguridad en Asia Oriental (el Pacto de Manila de 1954, que creó la Organización del Tratado del Sudeste Asiático, SEATO) y en Asia Central (el Pacto de Bagdad de 1955, que dio origen a la Organización del Tratado Central, CENTO). Junto con estos pactos, la OEA —bajo el liderazgo de Estados Unidos— se comprometió a la acción anticomunista mediante la creación, en 1962, del Comité Consultivo Especial de Seguridad contra la Acción Subversiva del Comunismo Internacional (Tricontinental, 2022).

Estados Unidos estableció esta ecología de pactos militares con dos propósitos: restringir el desarrollo de partidos y fuerzas comunistas en las regiones y facilitar su influencia sobre los gobiernos del mundo. Esto formaba parte de una proyección de poder más amplia que permitió a Estados Unidos construir y mantener bases militares, algunas de ellas con capacidad nuclear, lejos de sus costas, pero cerca de la Unión Soviética, la República Popular Democrática de Corea, la República Democrática de Vietnam y la República Popular China, sentando de manera efectiva las bases de una presencia militar global.

La necesidad de pactos militares comenzó a disminuir entre las décadas de 1960 y 1980 por varias razones. En primer lugar, Estados Unidos ya había establecido una enorme presencia militar global, con bases desde Japón hasta Honduras, creadas mediante tratados bilaterales. En segundo lugar, la drástica mejora de la tecnología militar, le permitía mayor flexibilidad y movilidad con su arsenal de misiles de alcance intermedio, submarinos nucleares y una enorme capacidad aérea. En tercer lugar, EE.UU. desarrolló la estrategia conocida como interoperabilidad, que le permitía utilizar las ventas de su propia tecnología militar a aliados como una forma de promover ejercicios conjuntos, realizados de hecho bajo su mando y en su mayor parte para sus intereses estratégicos. Finalmente, Estados Unidos ya había creado estructuras de mando regionales, como el Comando del Pacífico (PACOM creado en 1947, convertido en Indo-Pacífico en 2018), el Comando Sur (SOUTHCOM, 1963) y el Comando Central (CENTCOM, 1983), que ya habían establecido acuerdos bilaterales y multilaterales con ejércitos aliados, haciendo innecesarios nuevos pactos militares regionales.

Estos nuevos mecanismos para la proyección militar global de Estados Unidos hicieron menos necesarios los pactos de seguridad en regiones como Asia y Medio Oriente. La SEATO se disolvió en 1977, en gran medida debido a la falta de interés de los países del sudeste asiático, y dos años más tarde, tras la Revolución iraní, se clausuró la CENTO (Tricontinental, 2022). Sin embargo, este no fue el caso en América Latina, donde la OEA continúa operando hasta el día de hoy, enfocada con precisión de rayo láser en minimizar el papel de la izquierda en la región. Cuba fue suspendida de la organización en 1962, tras lo cual Fidel Castro la calificó como el “Ministerio de Colonias” de Estados Unidos.

Junto a la OEA, la OTAN fue la otra gran excepción. No fue disuelta. La fórmula de Lord Hastings seguía vigente. Mantener a la Unión Soviética fuera: conservar las bases militares de Estados Unidos y la OTAN con armas nucleares estadounidenses en Europa como medida de disuasión ante cualquier avance soviético más allá de las líneas establecidas tras la Segunda Guerra Mundial. Mantener a los estadounidenses dentro: desde la perspectiva de EE. UU., esto implicaba mantener sometida a Europa, lo cual significaba impedir que creara su propio ejército continental y asegurar que cada vez que se discutiera la expansión de la Unión Europea (UE), se promoviera también la expansión de la OTAN, para mantener así la influencia estadounidense en la región. Mantener a los alemanes abajo: asegurarse de que las antiguas potencias imperialistas no aspiraran a nada más allá de ser aliadas subordinadas de Estados Unidos, una visión que el país mantuvo no solo para Alemania, sino para toda Eurasia, especialmente Japón. La OTAN, por tanto, se mantuvo como un elemento esencial de la arquitectura del imperialismo estadounidense.

Independientemente de lo que dijeran las autoridades de Estados Unidos y de la OTAN, era evidente que tenían tres objetivos para este pacto militar: impedir el crecimiento de la izquierda en sus propios países (desmantelando los frentes populares en Francia, Grecia e Italia a fines de las décadas de 1940 y de 1950, así como el movimiento pacifista en Alemania Occidental durante las décadas de 1960 y 1970), contener y hacer retroceder al bloque socialista (incluida, a partir de 1959, la Revolución cubana) e impedir el éxito los movimientos de liberación nacional en África y Asia (incluido el apoyo a las guerras coloniales de Portugal en África entre las décadas de 1960 y 1970, y la asistencia a Estados Unidos en Corea a comienzos de la década de 1950 y en Vietnam entre las décadas de 1960 y 1970) (Neumann, 2024).

Cartel de la Cumbre de la Paz de Madrid, 2022.

Parte 2: La OTAN Global

En noviembre de 1991, un mes antes de la disolución formal de la Unión Soviética, la OTAN publicó un informe titulado Nuevo concepto estratégico, en el cual reconocía que se vivía una “nueva era, más prometedora, en Europa” (OTAN, 2022). En ese contexto, los Estados miembros de la OTAN bien podrían haber tenido la confianza para declarar la disolución de la alianza. En lugar de eso, legitimaron su continuidad, advirtiendo sobre amenazas “multidireccionales” que requerían intervenciones coordinadas, incluso fuera de los territorios de los Estados miembros.

En 1997, en la sede de la OTAN en Bruselas, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Madeleine Albright, afirmó que, con la Unión Soviética fuera del escenario, “muchas personas creen que ya no enfrentamos una amenaza unificadora, pero yo creo que sí”. ¿Cuál era, entonces, el propósito de la OTAN? Albright lo explicó así:

Detener la proliferación de armas nucleares, químicas y biológicas. Apagar la combinación inflamable de tecnología y terrorismo, la posibilidad —por impensable que parezca— de que armas de destrucción masiva caigan en manos de personas que no tengan reparos en utilizarlas. Esta amenaza emana en gran medida del Medio Oriente y de Eurasia, por lo que Europa está especialmente en riesgo (1997).

Es decir, la OTAN debía intervenir en zonas fuera de Europa para proteger a Europa. Esa es la interpretación caritativa y superficial. Pero hay otra forma de entender lo que Albright dijo tan claramente. Desde el colapso de la Unión Soviética, Rusia —bajo un presidente dócil como Boris Yeltsin (cuya reelección en 1996 se debió a la injerencia estadounidense)— se rindió de hecho a Estados Unidos. De este modo, el país aprovechó la oportunidad para utilizar su abrumador poder militar —y su principal instrumento a escala global, la OTAN— para expandir su dominio en Europa del Este y castigar a los llamados Estados de retroceso (como los llamó Anthony Lake, del Departamento de Estado de EE. UU., en 1994), que se negaran a adoptar las políticas de globalización, neoliberalismo y primacía estadounidense.2

Los gobiernos del Norte Global necesitan la imagen de un enemigo amenazador para justificar la existencia de la OTAN. Ya se trate de la supuesta amenaza del comunismo (la Unión Soviética durante la Guerra Fría), las acusaciones de terrorismo (al-Qaeda) o el autoritarismo (Rusia y China en años recientes), los Estados miembros de la OTAN siembran el miedo ante los “enemigos del mundo libre” para convencer a sus propias poblaciones de la necesidad de una mayor militarización de sus sociedades, por ejemplo, ampliando sus fuerzas armadas y policiales (Monastiriakos, 2024). Esta demagogia también cumple la función de incorporar en la campaña bélica de la OTAN a movimientos y sindicatos que de otro modo serían progresistas.

De hecho, ya en 1991 estaba claro que Estados Unidos utilizaría a la OTAN para subyugar a Europa del Este y a Rusia, y que luego la utilizaría como policía mundial contra cualquier “Estado rebelde” que se atreviera a desafiar el poder estadounidense en esta nueva era. Las líneas de actuación de la alianza atlántica seguirían al pie de la letra la política exterior de Estados Unidos. Tal como se afirma en la Estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos de América de 2002, publicada durante la presidencia de George W. Bush: “Nuestras fuerzas serán lo suficientemente fuertes como para disuadir a posibles adversarios de intentar una acumulación militar con la esperanza de superar o igualar el poder de Estados Unidos” (The White House, 2022: 39). El concepto de “posibles adversarios”, inicialmente “Estados rebeldes” o “Estados canallas” en 1994 y luego “terrorismo catastrófico” en 1998, pronto se centraría en Rusia y China.3

Hubo mandatos geopolíticos que influyeron en esta decisión, pero también existió dinero en juego. Cuando colapsó la Unión Soviética, la industria armamentística temía que viniera un “dividendo de la paz” y que sus ganancias —que habían crecido enormemente durante ese periodo— se vieran afectadas. Por eso, la industria de armas creó el Comité Estadounidense para la Ampliación de la OTAN, presidido por Bruce Jackson (entonces vicepresidente de Lockheed Martin), que presionó al Congreso estadounidense para aprobar la Ley de Facilitación de la Ampliación de la OTAN de 1996. En los dos años siguientes, entre 1996 y 1998, las seis mayores empresas contratistas militares gastaron 51 millones de dólares en lobby ante el Congreso para promover la expansión de la alianza atlántica (Seele, 1998). Como expresó Joel Johnson, de la Asociación de la Industria Aeroespacial: “hay mucho en juego. Quien entre primero tendrá el control asegurado durante el próximo cuarto de siglo” (dado que la venta de aeronaves implica compras enormes de repuestos y de aviones nuevos para mantener y ampliar las flotas) (Gerth y Weiner, 1997).

A los nuevos estados miembros de la OTAN se les alentó firmemente a comprar a la industria armamentística estadounidense, por lo que la ampliación de la OTAN fue también una expansión del mercado de armas para Boeing, Lockheed Martin, McDonnell Douglas, Northrop Grumman, Raytheon y Textron (conocidas en ese entonces como las “seis grandes”, todas con sede en Estados Unidos) (Seele, 1998). Entre los periodos 2015–2019 y 2020–2024, por ejemplo, los Estados europeos miembros de la OTAN más que duplicaron sus importaciones de armamento, con un 64 % proveniente de Estados Unidos (SIPRI, 2025; Pfeifer et al., 2025).

La dependencia europea de las empresas armamentísticas estadounidenses ha sido un tema de preocupación para lxs burócratas de la región desde hace décadas. En 2003, por ejemplo, un estudio de la Comisión Europea señalaba que “existe el peligro de que la industria europea quede reducida a la condición de subproveedora de las principales contratistas estadounidenses, mientras que el conocimiento técnico clave quede reservado a las empresas de Estados Unidos” (Unión Europea, 2003: 11). Esto formaba parte de una visión más amplia para subordinar a Europa a las ambiciones de Estados Unidos.

En 1999, excediendo cualquier mandato de la ONU para misiones de mantenimiento de la paz, la OTAN fue a la guerra en Yugoslavia para desmembrar el país. Durante esta guerra, la organización militar bombardeó la embajada china en Belgrado, un hecho que las autoridades chinas continúan considerando un acto deliberado (Stevenson, 2023: 46–47). Este fue el primer indicio del impulso de la OTAN fuera de su zona de operaciones. Dos años después, la alianza atlantica llevó a cabo otra operación “fuera de área” al participar en la guerra contra Afganistán iniciada por Estados Unidos. Esto le otorgó la confianza de que ahora tenía la capacidad y el permiso para actuar como policía del orden liderado por Estados Unidos. En 2006, Ivo H. Daalder —quien se convertiría en embajador estadounidense ante la OTAN en 2009— y James Goldgeier —defensor de larga data de la expansión de la OTAN— escribieron en Foreign Affairs sobre la “OTAN global” en 2006 (105–113). Aunque la OTAN no participó formalmente en la guerra ilegal contra Irak en 2003, prestó apoyo logístico y de comunicaciones a Polonia y Turquía durante el conflicto. Durante ese período, la OTAN comenzó a expandir sus relaciones con fuerzas militares de todo el mundo, especialmente en Europa del Este y Asia Oriental, y participó de diversas maneras en la Guerra contra el Terror de Estados Unidos (De Nevers, 2007: 34).

Antes del colapso de la Unión Soviética, y como condición para permitir la anexión de la República Democrática Alemana (RDA), el gobierno de Estados Unidos se comprometió ante el gobierno soviético a que la OTAN no se expandiría más allá de la frontera oriental de Alemania.4

Sin embargo, tras la caída de la Unión Soviética, la alianza atlántica hizo exactamente eso. El bombardeo de Yugoslavia en 1999 envió un mensaje claro a los países de Europa del Este: están con nosotros o contra nosotros. En los años siguientes, estos países se incorporaron a la OTAN: República Checa, Hungría y Polonia en 1999; Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia en 2004; Albania y Croacia en 2009; Montenegro en 2017; y Macedonia del Norte en 2020. Durante este proceso, Estados Unidos tomó medidas para asegurarse de que la ahora reunificada Alemania se “mantuviera a raya” y operara solo dentro de los márgenes establecidos por Washington (Tricontinental, 2024a). Se permitió la expansión de la Unión Europea hacia el este, pero esta fue precedida (o al menos acompañada) por la expansión de la OTAN. Así se aseguró la hegemonía estadounidense dentro del bloque occidental, especialmente en Europa del Este.Aunque cuatro países que comparten frontera con Rusia (Estonia, Letonia, Lituania y Polonia) ya se habían incorporado a la OTAN para mediados de los 2000, el gobierno ruso no estaba dispuesto a permitir el ingreso de Georgia y Ucrania, dos países que comparten fronteras considerables con Rusia. En la Cumbre de la OTAN celebrada en Bucarest en abril de 2008, y en un contexto de creciente dependencia europea del gas y petróleo rusos, Francia y Alemania bloquearon el ingreso de Georgia y Ucrania a la alianza. El despliegue de tropas rusas tras un enfrentamiento militar con Georgia en Osetia del Sur ese mismo año, fue el primer indicio de hasta dónde estaba dispuesta a llegar Moscú para impedir que Georgia ingresara a la UE o a la OTAN. La destitución del gobierno ucraniano en 2014 —influenciada por Estados Unidos—, la insistencia del Norte Global en que Ucrania ingresara a la OTAN y el retiro estadounidense de importantes tratados de control de armas —como el Tratado sobre Misiles Antibalísticos (2002) y el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (2019)— hicieron pensar a Rusia que Washington buscaba emplazar armas nucleares de alcance intermedio en su frontera.5

Para Moscú, esto era inaceptable, lo que condujo a la invasión de Ucrania en 2022.Desde principios de la década de 1950, Estados Unidos se ha quejado de tener que asumir la mayor parte del gasto de la OTAN debido a que los países europeos no invierten lo suficiente en sus capacidades militares.6

En 1952, incluso el Parlamento del Reino Unido debatió la desigualdad en el gasto militar y en el servicio militar obligatorio entre los países de la OTAN (UK Parliament Hansard, 1952). No obstante, los bajos niveles de gasto militar en Europa se mantuvieron e, incluso, disminuyeron en la década de 1970 debido al proceso de distensión que siguió a la firma del Tratado de Misiles Antibalísticos de 1972, a los Acuerdos de Helsinki de 1975, así como a la estanflación que asfixió las economías europeas en ese mismo periodo. En la década de 1980, la administración del entonces presidente estadounidense Ronald Reagan presionó a Europa para que aumentara su gasto militar. Tras el fin de la Guerra Fría, lxs funcionarixs estadounidenses insistieron al unísono en la necesidad de incrementar el gasto militar europeo.Al mismo tiempo, sin embargo, Europa reconocía que su dependencia de Estados Unidos le impedía actuar de manera autónoma. Tras las guerras en Bosnia (1995) y Yugoslavia (1999), por ejemplo, se abrió un debate en las capitales europeas sobre su dependencia de Estados Unidos.7

El impulso para desarrollar el sistema de navegación satelital europeo, Galileo, estuvo motivado en gran medida por esta preocupación. “Si la UE se ve obligada a emprender una misión de seguridad que Estados Unidos no considere de su interés”, señalaba un informe de la Comisión Europea en 2002, Europa “será impotente si no dispone de la tecnología satelital, que ahora resulta indispensable” (Caldicott y Eisendrath, 2007: 31). Para la Cumbre de la OTAN en Riga de 2006, los Estados miembros acordaron que debían elevar su gasto militar al 2 % de su PIB, una norma que se reforzó en la Cumbre de la OTAN en Gales de 2014 (OTAN, 2006).A pesar de ser conscientes de los problemas derivados de la dependencia militar, los Estados europeos querían seguir bajo el paraguas militar estadounidense. Lxs líderes europeos se apresuraron de cumbre en cumbre de la OTAN a acordar el aumento de sus gastos militares, sin importar el daño que esto causaría a sus sociedades y a sus propias políticas exteriores, que se volvían cada vez más militarizadas. En 2022, el canciller alemán Olaf Scholz pronunció un discurso que más tarde se conocería como Zeitenwende (que significa “cambio de era”), en el que prometió un fondo de 100.000 millones de dólares para incrementar el gasto militar (2022). Luego, en 2025, cuando el gobierno de Estados Unidos decidió recortar la ayuda militar a Ucrania, el gobierno alemán (ahora liderado por el canciller Friedrich Merz) —que había sido una voz arrogante de prudencia fiscal hacia su propia población y hacia los pueblos de países europeos más pobres (como Grecia)— ignoró su regla de freno a la deuda (un límite al endeudamiento gubernamental consagrado en la Constitución alemana en 2009), con el fin de aumentar el gasto militar (McHugh, 2025). Este mismo año, la Unión Europea también anunció planes para aprobar 800.000 millones de euros en créditos para la guerra (Le Monde, 2025). En otras palabras, siempre hay dinero para la OTAN, pero no para la protección social ni para infraestructuras clave (Ganesh, 2025).

Goyen Chen, War Only Brings Pain [La guerra solo trae dolor], 2022.

Parte 3: La OTAN y el Sur Global

En 2023, un año después de la invasión rusa a Ucrania, el embajador alemán Christoph Heusgen increpó a la primera ministra de Namibia, Saara Kuugongelwa-Amadhila, porque su país no había condenado a Rusia. Kuugongelwa-Amadhila respondió con calma que su país estaba “promoviendo una resolución pacífica de ese conflicto, para que el mundo entero y todos los recursos del mundo puedan centrarse en mejorar las condiciones de vida de las personas en lugar de gastarse en adquirir armas, matar gente y, en definitiva, crear hostilidades” (2023). El dinero utilizado para comprar armas, añadió Kuugongelwa-Amadhila, podría usarse incluso en Europa, “donde muchas personas están atravesando dificultades”. Lo significativo de este intercambio no fue lo que dijo Kuugongelwa-Amadhila, sino el hecho que dijera algo que contraría el consenso del Norte Global.

El desconcierto se extendió por la sala y más allá. ¿Por qué estxs líderes de países pequeños y pobres del Sur Global están alzando la voz contra el Norte Global? ¿Por qué ya no están tan subordinadxs como antes? Tal como escribió el canciller japonés Yoshimasa Hayashi en el prefacio del Libro azul diplomático 2023 de su país, que buscaba comprender el surgimiento del Sur Global: “El mundo se encuentra ahora en un punto de inflexión en la historia” (Tricontinental, 2024b). En un informe de noviembre de 2024, el relator de la OTAN y exministro de Relaciones Exteriores de Lituania, Audronius Ažubalis, reconocía los cambios en curso a nivel mundial con el ascenso del Sur Global:

Cabe argumentar que Occidente no se adaptó con la suficiente rapidez a esta nueva realidad, lo que permitió que potencias autoritarias como Rusia y China avanzaran significativamente en Asia, África, América Latina y el Pacífico, cosechando importantes beneficios económicos y geopolíticos (2024).

La valoración de Ažubalis demuestra lo poco que los líderes del Norte Global comprenden el ascenso del Sur Global. En efecto, es el surgimiento de un nuevo polo de industria y fuerzas productivas en Asia (desde India y China hasta Vietnam e Indonesia) y la creación de un nuevo conjunto de instituciones de desarrollo (como el Nuevo Banco de Desarrollo), lo que ha permitido a los Estados más pobres cierto margen de maniobra frente al Fondo Monetario Internacional, dominado por el Departamento del Tesoro de EE.UU. En otras palabras, no es que China esté logrando “avances significativos” en estos continentes, sino que China y otros países están en condiciones de financiar esfuerzos de desarrollo en las naciones más pobres. Dado que el Norte Global no está haciendo esto, estos países ya no están atados a él.

Descartar simplemente a China y Rusia como “potencias autoritarias” y asumir que la retórica gastada del liberalismo y la democracia occidentales atraerá a países que buscan desarrollar sus economías es insensato. Igualmente absurda es la acusación de autoritarismo proveniente de países que habitualmente se alían con monarquías. La incapacidad de comprender el movimiento real de la historia paraliza a lxs intelectuales de la OTAN, quienes recurren al supuesto que los pueblos de África, Asia, América Latina y el Pacífico están siendo engañados por Rusia y China, y que, si solo conocieran la verdad sobre el liberalismo y la democracia occidentales, tomarían la “decisión correcta” de subordinarse al Norte Global.

Sin embargo, la OTAN ha desarrollado una presencia importante en la región mediterránea, en el continente africano y en Asia (y tiene un papel menor en América Latina, donde su principal aliado es Colombia). En el resto de esta sección, nos centraremos en estas tres regiones de actividad significativa de la OTAN.

El Mediterráneo, la Guerra contra el Terror y la instrumentalización de la migración

Para la década de 1990, la OTAN había extendido sus tentáculos en busca de colaboraciones por todo el mundo, comenzando por lo que llamó su “vecindario meridional” (es decir, los países al sur del mar Mediterráneo). En 1994, lanzó el Diálogo Mediterráneo, un foro para que países fuera de la zona de la OTAN intercambiaran con los Estados miembros. Los países se unieron al diálogo en oleadas —desde Argelia, Egipto e Israel hasta Jordania, Mauritania, Marruecos y Túnez—, muchos de los cuales no tenían relaciones con Israel y, sin embargo, se sentaron a la mesa con representantes de ese país. En 2004, un año después que Estados Unidos y varios de sus aliados de la OTAN participaran en la ilegal guerra contra Irak, la alianza integró a cuatro países árabes del Golfo (Baréin, Kuwait, Qatar y Emiratos Árabes Unidos) en la Iniciativa de Cooperación de Estambul, con el fin de reforzar la cooperación militar entre la OTAN y el Golfo Árabe. Varios de los países en estas iniciativas (incluidos al menos Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Jordania y Marruecos) participaron en la Operación Protector Unificado de la OTAN en 2011, que destruyó el Estado libio. En 2016, la OTAN inauguró el Centro de Dirección Estratégica Sur cerca de Nápoles (Italia). En 2017, abrió un Centro Regional de la Iniciativa de Cooperación de Estambul en Kuwait. Luego, dentro de ese proceso de diálogo, sugirió establecer una Oficina de Enlace de la OTAN en Amán (Jordania). Esta oficina fue anunciada en la Cumbre de la OTAN de 2023 en Vilna e inaugurada al año siguiente.

Estas declaraciones y comunicados hablan efusivamente de derechos humanos y democracia, pero las palabras clave en la realidad son contraterrorismo e interceptación de migrantes en el mar. Tras la atrocidad de la guerra de la OTAN contra Libia en 2011 —cuando la alianza ya estaba metida hasta las rodillas en el pantano de la Guerra contra el Terror—, comenzó su guerra contra la población migrante de diversas partes del Sur Global que viajaban a ese país devastado por la guerra para intentar cruzar el mar hacia Italia. Lxs líderes de la OTAN empezaron a referirse a esta tragedia como la “instrumentalización de migrantes”, lo que para ellxs significaba que sus enemigos estaban desplegando a lxs migrantes como una “amenaza híbrida” para saturar sus países (una frase que se usó específicamente cuando Rusia permitió que solicitantes de asilo de varios países cruzaran la frontera hacia Finlandia en 2024). En una reunión en Washington en 2024, el entonces secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, reconoció directamente que “la OTAN tiene un papel que desempeñar” en la “instrumentalización de la migración” (2024a). Esto es la OTAN desplegando todo su arsenal militar para defender la Fortress Europe [Fortaleza Europa], un concepto de ultraderecha y antiinmigrante.

Africa dice: “¡OTAN, dégage!”

La acción más trascendental de la OTAN al sur del Mediterráneo fue el uso de la fuerza para destruir el Estado libio en 2011. Esta intervención no solo abrió las puertas a la migración de africanxs y otros hacia Europa a través de Libia, sino que también desencadenó un asalto terrorista en Argelia, Mali, Burkina Faso y Níger. Más de una década después, los escombros de la intervención de la OTAN persisten.

Cabe destacar que esta intervención se realizó bajo el pretexto de la “responsabilidad de proteger” (R2P, por sus siglas en inglés), una norma internacional desarrollada por una Organización de las Naciones Unidas (ONU) acorralada que “busca garantizar que la comunidad internacional nunca más fracase en detener los crímenes atroces masivos de genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica y crímenes de lesa humanidad” (Global Centre for the Responsibility to Protect, s.f.). Aunque el Comité Internacional sobre Intervención y Soberanía Estatal desarrolló la R2P en 2001 como respuesta al genocidio de Ruanda en 1994 y al bombardeo de la OTAN contra Yugoslavia en 1999, no fue hasta después de que Estados Unidos menoscabara la idea de “intervención humanitaria” con su guerra ilegal contra Irak en 2003, que se tomaron medidas más concretas para consolidar la R2P como norma internacional, hasta su adopción formal en la Cumbre Mundial de la ONU en 2005.

Francia, una de las artífices de la destrucción de Libia, utilizó el posterior asalto terrorista en el Sahel para legitimar su propia intervención militar en la región, que ahora ha sido expulsada por golpes de Estado populares bajo el lema ¡France, dégage! (Prasahd, 2024). Este sentimiento —“¡Francia, fuera!”— se extiende a una órbita más amplia: ¡Europa, fuera! ¡OTAN, fuera!

Para la mayoría de la población del continente africano, no resulta fácil distinguir entre la Unión Europea (UE), Estados Unidos y la OTAN. La política migratoria de la UE, por ejemplo, no es una política civil, sino paramilitar, que utilizó a los Carabinieri de Italia y a la Guardia Civil de España para patrullar el Sahel a través de los Grupos de Acción Rápida para la Vigilancia e Intervención en el Sahel (GAR-SI, por sus siglas en francés) entre 2017 y 2021. Mientras tanto, Estados Unidos desplegó drones de vigilancia desde la AB 201, una enorme base militar estadounidense en Agadez (Níger) (CIVIPOL, 2021). La intervención militar francesa, las bases estadounidenses en la región y el uso de tecnologías de vigilancia en el Sahel y el Sáhara —estrictamente reguladas o prohibidas en Europa— son la forma en que el norte de África experimenta el proyecto de la OTAN: no como un defensor de los derechos humanos, sino como un instrumento de brutalidad (Tricontinental, 2021; Napolitano, 2023).

Sin embargo, la presencia de la OTAN en África ha planteado un dilema para los gobiernos del continente, que siguen buscando financiamiento y asistencia técnica. En 2015, esta dinámica le otorgó a la OTAN el derecho de establecer una oficina de enlace en la sede de la Unión Africana (UA) en Adís Abeba, Etiopía (2023). Es esta concesión la que permite a los Estados africanos solicitar entrenamiento y fondos para la incipiente Fuerza Africana de Reserva (cuya capacidad regional incluye a la Fuerza de Reserva de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, que casi invade Mali, Burkina Faso y Níger tras los golpes de Estado populares en 2021, 2022 y 2023, respectivamente) (Eid, 2024). Los líderes militares africanos continúan rotando entre los cuarteles generales militares de los países de la OTAN, relación formalizada bajo el nombre de Diálogos entre personal militar de la OTAN y la UA (2024b).  Con un ambiente tan acogedor, resulta casi simbólico que el Consejo de Paz y Seguridad de la UA emitiera en 2016 una declaración pidiendo a sus Estados miembros ser “cautelosos” con las bases militares extranjeras en su territorio (Unión Africana, 2016).

Goyen Chen, Know Love, Know Peace [Conoce el amor, conoce la paz], 2022.

El reto de China para la OTAN

Las guerras en Yugoslavia, Afganistán y Libia llevaron a la OTAN más allá de su área de operaciones directa. Sin embargo, esto dista mucho de ser el límite de la geografía imperialista de la alianza. Como escribió Sten Rynning, del Danish Institute for Advanced Study, en su libro de 2024 NATO: From Cold War to Ukraine, a History of the World’s Most Powerful Alliance [OTAN: de la Guerra Fría a Ucrania, una historia de la alianza más poderosa del mundo]: “Naturalmente, la OTAN no puede permitirse ignorar el Indo-Pacífico, porque este escenario se ha convertido en la principal preocupación geopolítica de Estados Unidos” (2024: 275).

Esta formulación llamaría la atención de un lingüista: la OTAN “no puede permitirse ignorar” los asuntos centrales que preocupan, no a los miembros de la alianza en su conjunto, sino a Estados Unidos. En otras palabras, Rynning —cuyo libro es lo más cercano a un estudio autorizado sobre la OTAN— admite abiertamente dos cosas. Primero, que la política de la organización no la determina el Consejo del Atlántico Norte (oficialmente su principal órgano de decisión), sino Estados Unidos. Segundo, que desde 2009 (cuando Barack Obama asumió la presidencia de EE. UU.), el país ha visto a China como su principal rival, empujando a la OTAN a expandir su órbita para amenazar a China y “ponerla en su lugar”.

Hasta hace poco, la OTAN describía a China como un país que ofrecía “oportunidades y desafíos”, como se afirmó en la Declaración de Londres (2019). Dos años después, bajo presión estadounidense, la alianza militar decidió que China ya no ofrecía “oportunidades”, sino que sus “ambiciones declaradas y comportamiento asertivo presentan desafíos sistémicos al orden internacional basado en reglas y a áreas relevantes para la seguridad de la Alianza” (Declaración de Bruselas, 2021).

En un ensayo publicado en el sitio web de la OTAN (2023), Luis Simón, del Real Instituto Elcano, con sede en Madrid (fundado y financiado por el Estado español), argumentó que “China constituye un desafío para un sistema internacional que aún refleja en gran medida los valores e intereses transatlánticos” (Simón, 2023). Esta es una observación certera: no es que China se oponga al “orden internacional basado en reglas” (como alega el Departamento de Estado de EE.UU.), sino que podría oponerse al dominio transatlántico de dicho sistema.

Simón señala otras dos formas significativas en las que China es “relevante” para la seguridad de la OTAN. Primero, China posee sistemas de armas capaces de alcanzar Europa y tiene “infraestructuras críticas en Europa”. Segundo, dado que la Nueva Guerra Fría contra China es “inmensamente trascendental para Estados Unidos”, la OTAN debe involucrarse en el Indo-Pacífico. Esto refuerza el argumento de Rynning: si es importante para EE.UU., lo es para la OTAN. Aquí, Simón (español) y Rynning (danés) coinciden en que la soberanía de las políticas exteriores de sus propios países puede sacrificarse ante Washington.

Esta actitud ha motivado a la OTAN a utilizar su Programa de Asociación Personalizada (creado en 2021) para estrechar vínculos con Australia y Nueva Zelanda (ambos ya miembros de la alianza de inteligencia Five Eyes), así como con Japón y Corea del Sur. Estos países conforman ahora el Indo-Pacific 4 (IP4) y participaron como “cuasi miembros” en la Cumbre de la OTAN en Madrid (2022) (OTAN 2024c; Tricontinental, 2024b).

En septiembre de 2024, el primer ministro japonés Shigeru Ishiba llegó a proponer la formación de una “OTAN asiática”. Sin embargo, aunque la alianza ha considerado abrir una oficina de enlace en Tokio, una OTAN asiática resultaría redundante ante los mecanismos ya existentes de la Estrategia Indo-Pacífico de Estados Unidos, como:

  • Five Eyes: red de agencias de inteligencia (Australia, Canadá, EE. UU., Nueva Zelanda y Reino Unido) vinculada por acuerdos secretos.
  • Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (Quad): integrado por Australia, India, Japón y EE. UU.
  • El Squad: que reemplaza a una India menos entusiasta por Filipinas.
  • AUKUS: alianza militar entre Australia, Reino Unido y EE. UU.
  • JAKUS: alianza trilateral entre Japón, Corea del Sur y EE. UU.

Además, el gobierno estadounidense ha incorporado de manera provocativa a la provincia china de Taiwán en el creciente rol de la OTAN en Asia. Por ejemplo: El borrador de la Ley de Política hacia Taiwán del Congreso de EE.UU. lo designa como “aliado importante no perteneciente a la OTAN”, mientras que una enmienda recomendada a la Ley de Control de Exportación de Armas de 1976 lo incluye en la lista de «receptores OTAN Plus», lo que le permite eludir normas de no proliferación de distinto tipo (Ishiba, 2025; US-China Economic and Security Review Commission, 2024: 443–485; US Senate Committee on Foreign Relations, 2022; Fernandes, 2022; Fernandes, 2018; Cannon y Hakata, 2021 y Baldauff, 2024).

En otras palabras, ya existen múltiples plataformas que cumplen la función de una “OTAN asiática”, y la propia OTAN está plenamente involucrada en el Indo-Pacífico, como lo demuestra su disposición a unirse al proyecto estadounidense de patrullar las aguas que rodean a China y construir proyectos de seguridad, como bases y alianzas. La alianza atlántica de la OTAN ya ha desplegado sus velas en el océano Pacífico. Esto es la diplomacia de las cañoneras del siglo XXI.

En 1839, los barcos británicos que impusieron el opio a China llevaban nombres evocadores como el HMS Volage y el HMS Hyacinth: el primero (Volage, “voluble”) aludía a la inconstancia, y el segundo (Hyacinth, “jacinto”) hacía referencia a los celos en la mitología griega. Estos nombres merecen ser recordados. Las alianzas de la OTAN también son volubles. Sus intereses, igualmente, están impulsados por los celos, proteger los intereses de sus Estados miembros por encima de los globales, al contrario de lo que pretende hacer creer. Su objetivo es mantener el sistema de reglas liderado por Estados Unidos e impedir el desarrollo de otros países. Esto es lo que convierte a la OTAN en la organización más peligrosa y reaccionaria del mundo actual.


Othman Ghalmi, Where Can I Find Peace? [¿Dónde puedo encontrar la paz?], 2022.

Notas

1 Para más información sobre la Conferencia de San Francisco, véase Tricontinental, 2024c

2 En 1997, Peter Gowan escribió: “Al ingresar en Polonia, la OTAN en realidad aumenta la inseguridad en los países bálticos. Es ineludible la conclusión de que la primera y principal base para el avance hacia Polonia no es una amenaza rusa, sino la extrema debilidad actual de Rusia. Debido al colapso social y económico catastrófico dentro de Rusia, y al hecho de que su Estado ha sido, por el momento, capturado por un clan de capitalistas mafiosos en torno al protegido de Occidente, Boris Yeltsin, el Estado ruso no se encuentra actualmente en condiciones de resistir la expansión. Esta debilidad rusa será casi con certeza temporal. Debemos asumir que la economía y el Estado rusos se recuperarán. Podría fácilmente multiplicarse por diez veces, en términos de recursos. La OTAN, por lo tanto, está aprovechando una ‘ventana de oportunidad’ que no permanecerá abierta por mucho tiempo. Se trata, por tanto, de establecer un fait accompli contra Rusia con rapidez” (1999: 298–299).

3Sobre los llamados “Estados rebeldes” o “Estados canallas”, véase Lake, 1994: 45-55. Respecto al “terrorismo catastrófico”, consúltese  Carter, Deutch y Zelikow, 1998: 80-95. Cuando Lake escribió ese ensayo, era el asesor de Seguridad Nacional de EE. UU. y Carter posteriormente se desempeñó como secretario de Defensa (2015-2017). Deutch había sido subsecretario de Defensa (1994-1995) y luego director de la CIA (1995-1996), mientras que Zelikow fue autor de la Estrategia de seguridad nacional de Bush en 2002.

4Para una valoración de la anexión de la RDA, véase IFF DDR y Tricontinental, 2021. Sobre la polémica acerca de la expansión de la OTAN hacia el Este, véase Sarotte (2014: 90-97), y 2021.

5Para una amplia comprensión de la captura neoliberal de las estructuras de Ucrania, véase Yurchenko, 2017; para una evaluación del contexto de la guerra en Ucrania, véase Foster et Al., 2022.

6Un primer resumen está disponible en el texto de Busler, 1985, y uno más reciente en Congressional Research Service, 2019. La similitud en el tono y los argumentos a lo largo de 34 años y cinco presidencias es asombrosa.

7Para más información, véase Cámara de los Comunes del Reino Unido, 2000.

Referencias bibliográficas

African Union. “The 601st Meeting of the AU Peace and Security Council on Early Warning and Horizon Scanning”, Peace and Security Council. Addis Ababa. 8 de junio de 2016. Disponible en: https://www.peaceau.org/en/article/the-601th-meeting-of-the-au-peace-and-security-council-on-early-warning-and-horizon-scanning.

Albright, Madeleine K. “Statement by Secretary of State Madeleine K. Albright During the North Atlantic Council Ministerial Meeting”. Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), 16 de diciembre de 1997. Disponible en: https://www.nato.int/docu/speech/1997/s971216aa.htm.

Anderson, Grey, ed. Natopolitanism. The Atlantic Alliance Since the Cold War. Londres: Verso, 2023.

Ažubalis, Audronius. NATO and the Global South. NATO Parliamentary Assembly, 2024. Disponible en: https://www.nato-pa.int/document/2024-nato-and-global-south-report-azubalis-055-pcnp.

Baldauff, Nanae. Japan’s Defence Engagement in the Indo-Pacific. Springer Nature, 2024.

British House of Commons Defence Committee. “Lessons of Kosovo: Fourteenth Report of the Defence Select Committee”. Londres: UK Parliament, 24 de octubre de 2000. Disponible en: https://publications.parliament.uk/pa/cm199900/cmselect/cmdfence/347/34707.htm.

Busler, Karen. NATO Burden Sharing and the Three Percent Commitment. Congressional Research Service, 1985.

_______. Assessing NATO’s Value. Congressional Research Service, 2019.

Caldicott, Helen y Craig Eisendrath. War in Heaven. The Arms Race in Outer Space. Nueva York: The New Press, 2007.

Cannon, Brendon y Kei Hakata, eds. Indo-Pacific Strategies: Navigating Geopolitics at the Dawn of a New Age. Londres: Routledge, 2021.

Carter, Ashton, John Deutch y Philip Zelikow. “Catastrophic Terrorism: Tackling the New Danger”. Foreign Affairs 77, nº 6. Noviembre–diciembre de 1998.

Central Intelligence Agency (CIA). “Review of the World Situation”, 17 de mayo de 1949. National Security Archive. Disponible en: https://nsarchive.gwu.edu/document/17548-document-03-central-intelligence-agency-review.

CIVIPOL. “Groupes d’Action Rapides – Surveillance et Intervention au Sahel (GARSI)”, Missions and Projects. 15 de junio de 2021. Disponible en: https://civipol.fr/fr/projets/groupes-daction-rapides-surveillance-et-intervention-au-sahel-garsi.

Daalder, Ivo H. y James Goldgeier. “Global NATO”. Foreign Affairs 85, n° 5. 2006.

Dagdelen, Sevim. NATO: A Reckoning with the Atlantic Alliance. LeftWord Books, 2024.

De Nevers, Renée. “NATO’s International Security Role in the Terrorist Era”. International Security 31, n° 4. 2007.

Departamento de Estado de EE. UU., Office of the Historian, Foreign Service Institute. “Report by the Policy Planning Staff”, informe n° 23, 24 de febrero de 1948. En: Foreign Relations of the United States, 1948, General; The United Nations, Volume I, Part 2. Washington, DC: US Government Printing Office, 1976. Disponible en: https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1948v01p2/d4.

Eid, Hanna. “A New World Born from the Ashes of the Old”. Interventions n° 5, Tricontinental Pan Africa, 8 de octubre de 2024.  Disponible en: https://thetricontinental.org/pan-africa/eid-interventions-5/.

Fernandes, Clinton.  Sub-Imperial Power. Australia in the International Arena. Melbourne University Press, 2022.

_______. Island off the Coast of Asia. Instruments of Statecraft in Australian Foreign Policy. Monash University Press, 2018.

Foster, John Bellamy, John Ross, Deborah Veneziale y Vijay Prashad. “Estados Unidos está librando una nueva guerra fría: una perspectiva socialista”. Estudios sobre Dilemas Contemporáneos. Instituto Tricontinental de Investigación Social, Monthly Review y No Cold War, septiembre de 2022. Disponible en: https://thetricontinental.org/es/estudios-sobre-dilemas-contemporaneos-1-estados-unidos-esta-librando-una-nueva-guerra-fria/.

Ganesh, Janan. “Europe Must Trim Its Welfare State to Build a Warfare State”. Financial Times, 5 de marzo de 2025. https://www.ft.com/content/37053b2b-ccda-4ce3-a25d-f1d0f82e7989.

Gerth, Jeff y Tim Weiner. “Arms Makers See Bonanza in Selling NATO Expansion”. The New York Times, 29 de junio de 1997. Disponible en:  https://www.nytimes.com/1997/06/29/world/arms-makers-see-bonanza-in-selling-nato-expansion.html.

Global Centre for the Responsibility to Protect. “What is R2P”. Disponible en: https://www.globalr2p.org/what-is-r2p/#:~:text=The%20Responsibility%20to%20Protect%20populations,Background%20Briefing%20on%20R2P.

Gowan, Peter. “The NATO Powers and the Balkan Tragedy”. New Left Review, n° I/234. Marzo–abril de 1999.

_______. “The Enlargement of NATO and the EU”, en The Global Gamble: Washington’s Faustian Bid for World Dominance. Verso, 1999.

Instituto Tricontinental de Investigación Social. Defendiendo nuestra soberanía: bases militares estadounidenses en África y el futuro de la unidad africana, dossier n° 42, 5 de julio de 2021. Disponible en: https://thetricontinental.org/es/dossier-42-militarizacion-africa/.

_______. El Ministerio de Colonias de EE.UU. y su cumbre, Alerta roja n° 14, 25 de mayo de 2022. Disponible en: https://thetricontinental.org/es/alerta-roja-14-cumbre-americas/.

_______. Hiperimperialismo: Una nueva etapa decadente y peligrosa, Dilemas Contemporáneos, n° 4, 23 de enero de 2024a. Disponible en: https://thetricontinental.org/es/estudios-sobre-dilemas-contemporaneos-4-hiper-imperialismo/.

_______. La agitación del orden mundial, dossier n° 72, 23 de enero de 2024b. Disponible en: https://thetricontinental.org/es/dossier-72-agitacion-del-orden-mundial/.

_______. La Nueva Guerra Fría hace temblar el noreste asiático, dossier n° 75, mayo de 2024c. https://thetricontinental.org/es/dossier-76-nueva-guerra-fria-noreste-asia/.

Internationale Forschungsstelle DDR e Instituto Tricontinental de Investigación Social. Renacer de las ruinas: El surgimiento y la consolidación de la sociedad y la economía socialistas en la RDA, Estudios sobre la RDA n°1, 20 de abril de 2021. Disponible en: https://thetricontinental.org/es/estudios-1-rda/.

Ishiba, Shigeru. “Shigeru Ishiba on Japan’s New Security Era: The Future of Japan’s Foreign Policy”, Hudson Institute. 25 de septiembre de 2025. Disponible en:  https://www.hudson.org/politics-government/shigeru-ishiba-japans-new-security-era-future-japans-foreign-policy.

Kuugongelwa-Amadhila, Saara. “Main Stage I: Defending the UN Charter and the Rules-Based International Order.  Munich Security Conference, Múnich, 18 de febrero de 2023. Disponible en: https://securityconference.org/mediathek/asset/main-stage-i-defending-the-un-charter-and-the-rules-based-international-order-20230218-0917/.

Lake, Anthony. “Confronting Backlash States”. Foreign Affairs 73, n° 2. Marzo–abril de 1994.

Le Monde con AFP. “EU Chief Unveils €800 Billion Plan to ‘Rearm’ Europe”. Le Monde. 4 de marzo de 2025.  Disponible en: https://www.lemonde.fr/en/european-union/article/2025/03/04/eu-chief-reveals-800-billion-plan-to-rearm-europe_6738782_156.html.

McHugh, David. “Germany to Ease Government Debt Limits in Major Step Aimed at Boosting Economy, Defense Spending”. AP News. 5 de marzo de 2025. Disponible en: https://apnews.com/article/germany-ukraine-debt-brake-economy-military-spending-74be8e96d8515ddddd53a99a69957651.

Monastiriakos, George. “Invite Ukraine to Join NATO and Win the Peace in Europe”. The Hill. 23 de octubre de 2024. Disponible en: https://thehill.com/opinion/international/4947010-ukraine-nato-membership-war-russia/.

Napolitano, Antonella. Artificial Intelligence: The New Frontier of the EU’s Border Externalisation Strategy. Copenhague: EuroMed Rights, julio de 2023.

Neumann, Mascha. “East German Weapons in the Fight Against Fascist Portugal”. Internationale Forschungsstelle DDR. 24 de abril de 2024. Disponible en: https://ifddr.org/en/east-german-weapons-in-the-fight-against-fascist-portugal/.

Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). “Lord Ismay”. 1952. Consultado el 16 de marzo de 2024. Disponible en: https://www.nato.int/cps/ge/natohq/declassified_137930.htm.

_______. “The Alliance’s New Strategic Concept (1991)”. Consultado el 1 de julio de 2022. Disponible en: https://www.nato.int/cps/fr/natohq/official_texts_23847.htm?selectedLocale=en.

_______. “Press Briefing by NATO Spokesman After the Meeting of the North Atlantic Council at the Level of Defence Ministers”, NATO Defence Ministers Meetings, 8 de junio de 2006. Disponible en: https://www.nato.int/docu/speech/2006/s060608m.htm.

_______. “London Declaration”, 4 de diciembre de 2019. Disponible en: https://www.nato.int/cps/en/natohq/official_texts_171584.htm.

_______. “Brussels Summit Communiqué”, Declaración de los Jefes de Estado y de Gobierno participantes en la reunión del Consejo de la OTAN en Bruselas. Organización del Tratado del Atlántico Norte. 14 de junio de 2021. Disponible en: https://www.nato.int/cps/en/natohq/news_185000.htm.

_______. “Cooperation with the African Union”, 27 de abril de 2023. Disponible en: https://www.nato.int/cps/fr/natohq/topics_8191.htm?selectedLocale=en.

_______. “Speech by NATO Secretary General Jens Stoltenberg at the Wilson Center Auditorium Followed by Q&A”, 17 de junio de 2024a. Disponible en: https://www.nato.int/cps/en/natohq/226742.htm?selectedLocale=en.

_______. “NATO Delegation Takes Part in Ninth Round of Military-to-Military Staff Talks with the African Union”, 28 de noviembre de 2024b. Disponible en: https://www.nato.int/cps/en/natohq/news_230897.htm.

_______. “Relations with Partners in the Indo-Pacific Region”, 24 de octubre de 2024c. Disponible en: https://www.nato.int/cps/en/natohq/topics_183254.htm.

Parlamento del Reino Unido. “Nato Countries (Military Service)”. Hansard. 30 de mayo de 1952. Disponible en: https://hansard.parliament.uk/commons/1952-05-30/debates/92c8849d-0446-49e0-91f9-034f3349e3dd/NatoCountries(MilitaryService).

Prashad, Vijay. “En África dicen: ¡Fuera Francia!”, Boletín 19. Instituto Tricontinental de Investigación Social, 9 de mayo de 2024. Disponible en: https://thetricontinental.org/newsletterissue/the-sahel-seeks-sovereignty/.

Pfeifer, Sylvia; Jana Tauschinski; y Charles Clover. “Two-thirds of arms imports to Nato countries in Europe come from US”. Financial Times. 9 de marzo de 2025. Disponible en: https://www.ft.com/content/d3214157-639b-4743-ab29-9af662d47ec5.

Rynning, Sten. NATO: From Cold War to Ukraine, a History of the World’s Most Powerful Alliance. Yale University Press, 2024.

Sarotte, Mary Elise. “A Broken Promise? What the West Really Told Moscow About NATO Expansion”. Foreign Policy 93, n° 5. Septiembre–octubre de 2014.

_______. Not One Inch: America, Russia, and the Making of Post-Cold War Stalemate. Yale University Press, 2021.

Scholz, Olaf. “Policy Statement by Olaf Scholz, Chancellor of the Federal Republic of Germany and Member of the German Bundestag, 27 February 2022 in Berlin”. Press and Information Office of the Federal Government, 27 de febrero de 2022. Disponible en: https://www.bundesregierung.de/breg-en/news/policy-statement-by-olaf-scholz-chancellor-of-the-federal-republic-of-germany-and-member-of-the-german-bundestag-27-february-2022-in-berlin-2008378.

Seele, Katharine Q. “Arms Contractors Spend to Promote Expanded NATO”. The New York Times, 30 de marzo de 1998. Disponible en: https://www.nytimes.com/1998/03/30/world/arms-contractors-spend-to-promote-an-expanded-nato.html.

Simón, Luis. “NATO’s China and Indo-Pacific Conundrum”. NATO Review, 22 de noviembre de 2023. Disponible en: https://www.nato.int/docu/review/articles/2023/11/22/natos-china-and-indo-pacific-conundrum/index.html.

Stevenson, Tom. Someone Else’s Empire. British Illusions and American Hegemony. Verso Books, 2023.

Stockholm International Peace Research Institute. “Ukraine the World’s Biggest Arms Importer; United States’ Dominance of Global Arms Exports Grows as Russian Exports Continue to Fall”. Sipri. 10 de marzo de 2025. Disponible en: https://www.sipri.org/media/press-release/2025/ukraine-worlds-biggest-arms-importer-united-states-dominance-global-arms-exports-grows-russian#:~:text=European%20NATO%20members%20increase%20dependence,19%20(52%20per%20cent).

US-China Economic and Security Review Commission. “Chapter 9: Taiwan”. En: 2024 Annual Report to Congress. Washington, DC: US Government Publishing Office. Noviembre de 2024. Disponible en:  https://www.uscc.gov/sites/default/files/2024-11/Chapter_9–Taiwan.pdf.

Unión Europea. “Towards an EU Defence Equipment Policy”. Bruselas, 2003.

US Senate Committee on Foreign Relations. Taiwan Policy Act of 2022. Washington, DC: US Senate, 2022. Disponble en: https://www.foreign.senate.gov/imo/media/doc/Taiwan%20Policy%20Act%20One%20Pager%20FINAL.pdf.

The White House. “The National Security Strategy of the United States of America”. Septiembre de 2002. Disponible en: https://2009-2017.state.gov/documents/Organisation/63562.pdf.

Yurchenko, Yuliya. Ukraine and the Empire of Capital: from Marketisation to Armed Conflict. Pluto Books, 2017.

VOLVER AL INDICE

2. La responsabilidad de EEUU en la guerra de Ucrania.

El artículo liberado esta semana en Monthly Review es un repaso de la injerencia de los EEUU en Ucrania

https://monthlyreview.org/2025/06/01/the-war-in-ukraine-a-history/

La guerra en Ucrania: una historia. Cómo Estados Unidos explotó las fracturas del orden postsoviético

por Thomas I. Palley

(1 de junio de 2025)

Thomas Palley es un economista que vive en Washington D. C. Anteriormente, trabajó como subdirector de políticas públicas en la AFL-CIO y como economista jefe de la Comisión de Revisión de la Seguridad entre Estados Unidos y China. Es autor de Plenty of Nothing: The Downsizing of the American Dream and the Case for Structural Keynesianism (2000).

Este artículo fue elaborado y presentado en una conferencia celebrada en Tiflis, Georgia, el 11 de octubre de 2024. La conferencia fue organizada por la Plataforma de Investigación: Educación para el Desarrollo y la Estabilidad y patrocinada por la Fundación Nacional de Ciencias Shota Rustaveli de Georgia.

La guerra en curso entre Ucrania y Rusia ha sido impulsada por factores internos y externos. Esos factores constituyen las dos hojas de una tijera, y para explicar el conflicto es necesario tener en cuenta ambas hojas. Los factores externos se centran en la estrategia geopolítica de Estados Unidos tras la Guerra Fría y la consiguiente expansión hacia el este de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), patrocinada por Estados Unidos. Esa expansión solo puede entenderse haciendo referencia a las fracturas (factores internos) creadas por la desintegración de la Unión Soviética. Los factores externos revelan el papel de Estados Unidos, que está implicado hasta el punto de provocar el conflicto y obstaculizar la paz.

Los factores externos e internos entran en juego en diferentes momentos y tardan en surtir pleno efecto, por lo que la historia es tan importante para comprender el conflicto. Los dos conjuntos de factores se desarrollan a lo largo de una línea temporal que incluye tres acontecimientos clave. El primero es la declaración de independencia de Ucrania de la Unión Soviética en agosto de 1991. El segundo es el golpe de Estado de Maidán en febrero de 2014, que derrocó al presidente ucraniano democráticamente elegido, Víktor Yanukóvich, que defendía la autonomía de Ucrania y una política de defensa no alineada. El tercero es la intervención militar de Rusia en Ucrania, iniciada el 24 de febrero de 2022. Esta cronología es muy reveladora. Estados Unidos y sus aliados de la OTAN consideran que el conflicto comenzó en febrero de 2022 (aunque a veces afirman que comenzó cuando Rusia «invadía» Ucrania con la anexión de Crimea en 2014, un acontecimiento posterior al golpe), lo que les permite ignorar la historia. Rusia considera que el conflicto comenzó, de forma más directa, con el golpe de Estado de febrero de 2014, lo que sitúa la historia y el inicio de la guerra civil en Ucrania en el centro de su posición política. Esa diferencia fundamental en la comprensión dificulta la posibilidad de una solución política negociada, y es muy difícil ver cómo se puede conciliar esa diferencia, ya que tener en cuenta la historia (es decir, el golpe de Estado y la guerra civil posterior) da lugar a una narrativa completamente diferente.

La negación de la historia por parte de Estados Unidos y la OTAN y su tendencia a explicar el conflicto como una simple consecuencia de la «invasión» rusa de febrero de 2022 les confiere una ventaja significativa en la guerra propagandística que lo acompaña. Presentar el inicio del conflicto con la intervención militar de Rusia es una narrativa sencilla y fácil de entender. El público occidental tiene poco conocimiento o interés por la historia; esto es especialmente cierto en Estados Unidos, al otro lado del Atlántico, que está completamente aislado del conflicto. Tampoco los medios de comunicación occidentales están interesados en la historia, que es difícil de explicar y un fracaso comercial dado el desinterés del público. Esta configuración ayuda a explicar la resistencia en Occidente a la narrativa de Estados Unidos y la OTAN. Sin embargo, aunque la negación de la historia funciona bien para la propaganda, no sirve a la causa de la verdad ni de la paz, ya que niega las causas del conflicto que deben abordarse para que prevalezca la paz.

Comprender el conflicto de Ucrania: factores internos y externos

La versión occidental del conflicto, la de Estados Unidos y la OTAN, es muy pobre en historia. La poca historia que ha logrado salir a la luz reconoce, y luego descarta, la expansión hacia el este de la OTAN después de 1990. Una comprensión histórica adecuada comienza con la desintegración de la Unión Soviética. Esa desintegración es relatada por Vladislav Zubok en su libro Collapse: The Fall of the Soviet Union. El colapso es fundamental porque creó el terreno para el conflicto.1

Como se ha señalado anteriormente, el conflicto puede entenderse mediante la metáfora de unas tijeras. Una hoja es el entorno interno propenso al conflicto creado por la desintegración de la Unión Soviética. La otra hoja es la continua intervención de Estados Unidos, incluida la expansión hacia el este de la OTAN. Ambas hojas son necesarias para comprender las causas del conflicto, su escalada gradual y su dificultad política.

La hoja interna: la desintegración de la Unión Soviética

La desintegración de la Unión Soviética no tuvo nada que ver con una revolución democrática. Según Zubok, las semillas ya estaban germinando cuando Mijaíl Gorbachov llegó al poder en 1985. El centro se estaba debilitando y, al percibirlo, los líderes de las distintas repúblicas soviéticas comenzaron a cultivar un discurso político nacionalista resentido que afirmaba que cada una de ellas había sido explotada económicamente por el sistema y por las demás repúblicas. Ese discurso dio legitimidad a los líderes de las repúblicas soviéticas y sembró las semillas de la secesión, lo que explica el colapso en cadena. Una vez que una república se marchó, todas las demás se mostraron rápidamente dispuestas a hacerlo. Los líderes existentes de las repúblicas se convirtieron en los herederos políticos del poder, que pudieron entonces afianzarse y enriquecerse.

Una versión de ese patrón es visible en todas las antiguas repúblicas, pero dejó tres fracturas críticas: animosidades nacionalistas incipientes, poblaciones étnicas rusas abandonadas y territorios disputados. Las tres fueron especialmente prominentes en Ucrania y fueron factores clave del conflicto entre Ucrania y Rusia. De las tres, la más importante es la animosidad nacionalista incipiente, porque funciona como el pivote de las tijeras, uniendo las hojas internas y externas del conflicto.

Las animosidades nacionalistas han resultado especialmente agudas en Ucrania, donde tienen una larga raíz histórica. Ucrania y la región del Don fueron importantes campos de batalla en la Guerra Civil Rusa de 1918-1922, como se refleja en las novelas épicas de Mijaíl Sholohov Río Don tranquilo y El Don lo lleva todo. La animosidad nacionalista de Ucrania se vio aún más alimentada por la colectivización de la agricultura ucraniana llevada a cabo por Joseph Stalin en la década de 1930, que contribuyó a una hambruna que causó la muerte de millones de personas. Los nacionalistas ucranianos han tratado de explotar políticamente esa hambruna para avivar los sentimientos antirrusos, afirmando que se trató de un genocidio «Holodomor» dirigido contra Ucrania. La realidad es que no hay pruebas de que la hambruna fuera el resultado de una campaña étnica contra Ucrania. Por el contrario, fue el resultado de la combinación de malas cosechas y la campaña del régimen de Stalin contra toda la clase campesina «kulak» de la Unión Soviética.2

En la década de 1930 y durante la Segunda Guerra Mundial, existió un virulento movimiento nacionalista fascista ucraniano clandestino liderado por Stepan Bandera. Esas fuerzas lucharon codo con codo con la Alemania nazi contra la Unión Soviética y participaron con entusiasmo en el Holocausto ucraniano contra la población judía.3 Tras la Segunda Guerra Mundial y hasta principios de la década de 1950, continuaron una insurgencia de baja intensidad en el oeste de Ucrania, con la ayuda del servicio secreto británico MI6 y, en menor medida, de la CIA.4

Con la desintegración de la Unión Soviética, esas fuerzas nacionalistas fascistas revivieron y se vieron alentadas. Se intensificaron significativamente tras el golpe de Estado de Maidán en 2014 y se han fortalecido aún más desde la intervención militar rusa de 2022. Dentro de Ucrania, Bandera es ahora una figura ampliamente celebrada y oficial, especialmente popular en el oeste del país. Hay calles que llevan su nombre, estatuas en su honor, su retrato en un sello postal y ha sido declarado héroe de la nación.5 Además, Bandera es celebrado por el ejército ucraniano y goza de un estatus especial dentro de la brigada Azov, que es una parte élite y célebre del mismo.6 Esa fea realidad era ampliamente reconocida en Estados Unidos y Occidente antes de la intervención rusa de 2022, pero ahora ha sido suprimida en gran medida como parte de la campaña de propaganda a favor de Ucrania y en contra de Rusia.7

En ese sentido, la actitud de Israel hacia Ucrania es instructiva. Durante el conflicto, Israel ha mostrado poca inclinación a ayudar a Ucrania, a pesar de que ambos son aliados cercanos y cuentan con el apoyo de Estados Unidos. Esa moderación refleja el hecho de que Israel se ha quejado repetidamente de la amplia presencia y el apoyo oficial a las actividades neonazis en Ucrania. La postura de Israel es una prueba condenatoria de la fea realidad del carácter de las animosidades dentro de Ucrania.8

En resumen, el resurgimiento de las animosidades nacionalistas fue especialmente grave y feo en Ucrania. Para comprender la guerra, lo importante es que esas animosidades crearon profundas fisuras que sangraron tanto hacia dentro como hacia fuera.

Una segunda fractura se refería a las poblaciones de etnia rusa abandonadas que vivían en las antiguas repúblicas soviéticas. Una vez más, el problema era especialmente grave en Ucrania, donde las fronteras se habían trazado bajo la Unión Soviética para incluir grandes extensiones de territorio que eran lingüística y culturalmente rusas.9 El problema demográfico también era importante en las antiguas repúblicas bálticas, especialmente en Letonia y Estonia, y en Georgia.

En 1989, los rusos étnicos representaban el 22,1 % de la población de Ucrania, que era de 51,5 millones de habitantes.10 Como se muestra en el mapa 1, los hablantes de ruso se han concentrado en gran medida en el este y el sur del país, en territorios que históricamente habían formado parte de Rusia. Ese patrón de concentración de hablantes de ruso significaba que Ucrania estaba políticamente dividida y, en el peor de los casos, abocada a la guerra civil y la secesión.

Mapa 1. Las lenguas de Ucrania
Fuente: «Languages of Ukraine», blog Reconsidering Russia and the Former Soviet Union, actualizado el 15 de mayo de 2014, reconsideringrussia.org.
La marcada división política se ilustra en el mapa 2, que muestra el porcentaje de votos obtenidos por oblast (provincia) en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales ucranianas de 2010. La mitad oriental del país votó mayoritariamente a Yanukóvich, mientras que la mitad occidental lo hizo mayoritariamente a la nacionalista Yulia Timoshenko.

Mapa 2. Resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2010

Fuente: Comisión Electoral Central de Ucrania, «Resultados de la votación: apoyo a los líderes por región», actualizado el 17 de enero de 2010, cvk.gov.ua.

El problema de la población étnica rusa abandonada se cruzó entonces con el problema de las animosidades nacionales, ya que las repúblicas recién independizadas aplicaron políticas de limpieza cultural nacionalista que buscaban borrar la historia y la presencia de la cultura y la lengua rusas. Esa limpieza cultural constituye una forma de intimidación y discriminación políticas. Una vez más, Ucrania fue el país más afectado en este sentido, seguido de las repúblicas bálticas. La limpieza cultural de Ucrania se manifiesta en una serie de leyes cada vez más intolerantes que establecen el ucraniano como única lengua oficial y prohíben el ruso. También se manifiesta en la prohibición y demolición de monumentos en honor a figuras históricas, culturales y políticas rusas, que se ha acelerado a raíz de la intervención de Rusia.11

Por último, el destino y el trato de las poblaciones abandonadas también era motivo de preocupación política para Rusia por razones de identificación étnica. Estas poblaciones habían sido ciudadanas de la Unión Soviética y se separaron políticamente de Rusia debido a la inesperada desintegración de la URSS. Aunque no eran ciudadanos rusos según los términos de la ruptura, estaban históricamente vinculados a Rusia por el idioma, la cultura y la identidad, y se consideraban rusos. En consecuencia, las poblaciones rusas abandonadas proporcionaron a Rusia una oportunidad para establecer un cierto grado de poder blando dentro de las antiguas repúblicas. Además, muchos ucranianos de habla rusa en el este y el sur tenían la ciudadanía rusa y la ucraniana.12

La tercera fractura se refería a los territorios en disputa. Esa fractura era inicialmente la menos importante, pero ha ido adquiriendo importancia hasta convertirse en una cuestión determinante. Rusia siempre se ha sentido perjudicada territorialmente por la desintegración de la Unión Soviética. Las incorporaciones en las partes oriental y meridional de Ucrania en 1922 y 1954, respectivamente, se produjeron cuando Ucrania y Rusia estaban unidas por la Unión Soviética y la desintegración se consideraba inimaginable. A pesar de ello, Rusia aceptó inicialmente las nuevas fronteras mediante el Memorándum de Bucarest de 1994 con Bielorrusia, Kazajistán y Ucrania. A cambio del reconocimiento de las fronteras, las tres antiguas repúblicas devolvieron todas las armas nucleares y firmaron el Tratado de No Proliferación Nuclear.13 Además, el problema de la base naval rusa en el mar Negro, en Sebastopol, se resolvió mediante un acuerdo de arrendamiento a largo plazo firmado en 1997 y prorrogado en 2010 por el Pacto de Járkov.14

Ese frágil equilibrio territorial se rompió con el golpe de Estado de Maidán de 2014, apoyado por Estados Unidos, que derrocó al presidente electo e instaló en el poder a un nacionalista antirruso. La respuesta de Rusia fue anexionar Crimea con el fuerte apoyo de su población, mayoritariamente rusoparlante, tras un plebiscito. También estalló una guerra civil en Ucrania, con partes de las cuatro provincias orientales de Donbás negándose a aceptar la legitimidad del golpe. Esto fusionó la fractura territorial con la cuestión de la población étnica rusa abandonada.

A continuación se produjo un segundo equilibrio frágil, en el que Rusia trató de colaborar con la OTAN para resolver la guerra civil a través del proceso de paz de Minsk, iniciado en 2014. El proceso tenía por objeto poner fin al conflicto en Donbás y encontrar una solución política que garantizara a la región un grado de autonomía mutuamente aceptable.15 Ese segundo equilibrio se fue deteriorando progresivamente y finalmente se rompió con la intervención militar de Rusia en 2022 y la anexión de las provincias de Donbás. Esa anexión ha elevado la fractura de los territorios en disputa a una cuestión definitoria, junto con la relación de Ucrania con la OTAN.

La hoja externa: los impulsores geopolíticos del conflicto

La otra hoja de las tijeras del conflicto son los impulsores externos del conflicto, que son cuatro. Consisten en la expansión hacia el este de la OTAN liderada por Estados Unidos, la intervención interna de Estados Unidos en Ucrania, la estrategia geopolítica neoconservadora de Estados Unidos (reforzada por el complejo militar-industrial estadounidense) y la llamada promoción de la democracia. Estados Unidos es la fuerza que impulsa los cuatro factores externos, por lo que se puede afirmar con toda legitimidad que Washington ha provocado y mantiene el conflicto.

El primer y más importante factor externo es la expansión hacia el este de la OTAN liderada por Estados Unidos. Esa expansión se detalla en el mapa 3, que muestra las fechas de adhesión a la OTAN por países.16 La agenda de expansión surgió en Washington y fue aprobada oficialmente por la administración de Bill Clinton en 1994.17

Mapa 3. Ampliación de la OTAN desde 1949

Fuente: Servicio de Investigación del Congreso, «Ampliación de la OTAN a Suecia y Finlandia», actualizado el 22 de marzo de 2024.
Es un hecho indiscutible que, salvo en el caso de la adhesión de Alemania Oriental, Rusia se ha opuesto sistemáticamente a esta expansión. Su argumento ha sido siempre que la expansión de la OTAN hacia el este supone una amenaza para la seguridad nacional rusa. Rusia también afirma que viola el acuerdo y las garantías dadas a Gorbachov como parte del fin de la Guerra Fría y la disolución del Pacto de Varsovia.18 En 1994, el presidente Boris Yeltsin se opuso furiosamente y de forma abierta a la ampliación de la OTAN en su cumbre con Clinton.19 Ese episodio es muy anterior al ascenso de Vladimir Putin, que ha sido tildado de hombre del saco por los medios de comunicación occidentales, y demuestra que las consecuencias de la ampliación de la OTAN no pueden achacarse a Putin. Yeltsin era el socio para la paz, pero Estados Unidos y Europa ya habían incumplido el acuerdo alcanzado con Gorbachov que puso fin a la Guerra Fría.20

Desde una perspectiva estratégica, el mapa 3 revela un proceso en tres etapas. La primera etapa fue la incorporación en 1999 de los principales países centroeuropeos del antiguo Pacto de Varsovia (República Checa, Hungría y Polonia). La segunda etapa fue la incorporación en 2004 de las antiguas repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania), lo que supuso una intensificación del proceso al incluir elementos de la antigua Unión Soviética que limitaban con Rusia. También creó un «telón de acero» de la OTAN que se extendía desde el Báltico hasta el Mar Negro. La tercera fase, aún inconclusa, se refiere a la intensificación de los diálogos con Ucrania y Georgia, con el objetivo de incorporar a esas antiguas repúblicas soviéticas a la OTAN. Esto ampliaría enormemente la penetración de la OTAN en la antigua Unión Soviética y ampliaría su cerco a Rusia. (Una cuarta fase, posterior al inicio de la guerra entre Ucrania y Rusia, era la incorporación de Finlandia y Suecia a la OTAN en 2023 y 2024, respectivamente).

Además, Ucrania se adentra como una lanza en el corazón de Rusia. En su punto más cercano, su frontera se encuentra a solo trescientas millas de Moscú. En consecuencia, la incorporación de Ucrania a la OTAN despojaría a Rusia de su histórico y crucial buffer terrestre, y los misiles de corto y medio alcance de la OTAN podrían amenazar el corazón de Rusia. Todos esos temores se han visto confirmados por el conflicto actual.

Por esas razones, la amenaza que supone la fase 3 ha sido la gota que ha colmado el vaso. Por lo tanto, Rusia respondió con fuerza militar para impedir una mayor expansión. En 2008, Rusia intervino con la fuerza para detener un intento de Georgia, alentado por Estados Unidos, de reocupar Osetia del Sur y, en 2014, intervino en Ucrania. El conflicto de Georgia ha quedado en silencio, pero en Ucrania se ha agravado trágicamente debido a fracturas internas mucho más graves y a las intervenciones internas de Estados Unidos.21

La expansión de la OTAN plantea varias preguntas, la primera de las cuales es: ¿Violó la expansión el acuerdo alcanzado con Gorbachov? Nunca se firmó un tratado formal que detallara la promesa de no expandir la OTAN más allá de Alemania Oriental. Dicho esto, hay pruebas de que se hicieron promesas a Gorbachov de que no habría más expansiones. La prueba más convincente es la del embajador estadounidense Jack Matlock Jr., que fue el último embajador de Estados Unidos en la Unión Soviética. Según él, en la cumbre de Malta de 1989, que puso fin a la Guerra Fría, George H. W. Bush prometió de forma inequívoca que no habría expansión de la OTAN.22 El periodista suizo Guy Mettan también documenta cómo el secretario de Estado estadounidense James Baker, el canciller alemán Helmut Kohl, la primera ministra británica Margaret Thatcher y el presidente francés François Mitterrand dieron garantías de no expansión.23

Incluso en contra de lo que se supone, suponiendo que no hubiera ninguna promesa de no expansión, sigue quedando la pregunta fundamental de por qué se amplió la OTAN. La OTAN se fundó como una alianza «defensiva», que es su misión estatutaria. Es fácil entender por qué Polonia, Rumanía y las antiguas repúblicas bálticas querían unirse a la OTAN para garantizar su protección defensiva. Sin embargo, la pregunta adecuada, que nunca se plantea, es: ¿por qué querían los Estados Unidos o el Reino Unido que se unieran? Los nuevos países miembros aportaron capacidades militares modestas y un gran riesgo de conflicto. En otras palabras, supusieron una aportación negativa neta a la seguridad de los miembros existentes de la OTAN, si se mide en términos del objetivo original declarado de la OTAN como alianza defensiva.

En la misma línea, no existía ninguna justificación basada en el «equilibrio de poder» para ampliar la OTAN, ya que el Pacto de Varsovia se disolvió oficialmente el 25 de febrero de 1991. Las consideraciones de equilibrio de poder han motivado históricamente la estructura de las alianzas continentales europeas, y el equilibrio se había desplazado de forma indiscutible y generalizada a favor de la OTAN. Según ese criterio, la ampliación de la OTAN era inequívocamente agresiva.24

Por último, se plantea una pregunta sencilla: ¿cómo mejora la seguridad nacional de Estados Unidos el hecho de tener sus fuerzas armadas en la frontera con Rusia, a seis mil millas de la costa este de Estados Unidos, al otro lado del océano Atlántico? La respuesta es que no la mejora. Esto demuestra que el motivo de la ampliación de la OTAN nunca fue la seguridad nacional de Estados Unidos, sino su hegemonía mundial. Plantear la pregunta correcta deja muy claro que la ampliación de la OTAN fue una medida agresiva contra Rusia.

Una tercera pregunta es: ¿Fue la expansión de la OTAN una especie de error torpe con consecuencias imprevistas? La respuesta es que no, y esa respuesta también es muy clara. Rusia expresó abiertamente su hostilidad hacia la expansión de la OTAN, como quedó patente en la disputa de 1994 entre Clinton y Yeltsin en Budapest, cuando Yeltsin se opuso furiosamente a los planes de expansión de la OTAN.25 Del mismo modo, en 2007, Putin se opuso abierta y vehementemente a la expansión de la OTAN en la conferencia de seguridad de Múnich.26

La cuestión de la ampliación de la OTAN también se debatió en Estados Unidos, y los críticos afirmaron abiertamente que una consecuencia importante sería el conflicto con Rusia. El más famoso de estos críticos fue George Kennan, fundador de la «doctrina de la contención» que guió la estrategia estadounidense durante la Guerra Fría. En un artículo de opinión publicado en 1997 en el New York Times titulado «Un error fatídico», Kennan escribió que la ampliación de la OTAN era un error que conduciría al conflicto.27 La conciencia de estas consecuencias es evidente por la magnitud y la posición de la oposición a la ampliación de la OTAN. Esto se puede ver en una carta de 1997 dirigida a Clinton y firmada por cincuenta destacados políticos estadounidenses, expertos en seguridad nacional y política exterior, y antiguos altos cargos del ejército y los servicios de inteligencia. Entre los firmantes se encontraban el senador Bill Bradley, el exsecretario de Defensa Robert McNamara, el experto en defensa y exfuncionario del Departamento de Estado Paul Nitze, el senador Sam Nunn y el exdirector de la CIA Stansfield Turner.28 La carta describía la expansión de la OTAN como «un error político de proporciones históricas» que llevaría a Rusia «a cuestionar todo el acuerdo posterior a la Guerra Fría». Sin embargo, la expansión siguió adelante y el primer grupo de nuevos miembros fue admitido en 1999.

También se debatió la propuesta de ampliación de la OTAN para incluir a Ucrania, y sus consecuencias eran previsibles y se previeron. La declaración más clara de esas consecuencias se encuentra en una carta confidencial de febrero de 2008 (publicada por Wikileaks) en la que el embajador de Estados Unidos en Rusia, William Burns (que más tarde se convertiría en director de la CIA), advertía de que ello cruzaría sin ambigüedades las líneas rojas de la seguridad nacional de Rusia.29

El segundo factor externo que impulsó el conflicto es la intervención interna de Estados Unidos en Ucrania. Gran parte de las pruebas de esa intervención se refieren a Victoria Nuland, que en 2014 era subsecretaria de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos de Estados Unidos y está profundamente arraigada en el movimiento neoconservador estadounidense. Además, ha ocupado continuamente puestos importantes en las administraciones de George W. Bush, Barack Obama y Joe Biden, lo que revela el carácter bipartidista de la política estadounidense hacia Ucrania. En la segunda administración Bush, fue embajadora de Estados Unidos ante la OTAN entre 2005 y 2008. En diciembre de 2013, Nuland reveló que Estados Unidos había gastado 5000 millones de dólares en ayuda a Ucrania, clasificada como «construcción de la democracia». Durante el golpe de Estado de Maidán en 2014, hizo varias apariciones públicas en Kiev en apoyo de los activistas golpistas, y se grabó una llamada telefónica entre ella y el embajador de Estados Unidos en Ucrania, Geoffrey Pyatt. La llamada sugería que Estados Unidos estaba interviniendo activamente en los acontecimientos políticos de Ucrania, incluyendo la búsqueda activa de obstáculos a los esfuerzos de paz de la Unión Europea, con Nuland declarando «Que se joda la UE».30

Cinco mil millones de dólares era (y es) una cantidad extraordinariamente elevada en un país pobre como Ucrania, que además carecía de divisas.31 El dinero destinado a la «construcción de la democracia» por Estados Unidos se canaliza a través de organismos gubernamentales como la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Fundación Nacional para la Democracia, ambos ampliamente acusados de injerencia e interferencia política en el extranjero.32 La USAID tiene el mandato legal de garantizar que su apoyo económico sea coherente con la política de Estados Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Fundación Nacional para la Democracia, ambas ampliamente acusadas de intromisión e interferencia política en el extranjero.32 La USAID tiene el mandato legal de garantizar que su apoyo económico sea coherente con los intereses geopolíticos de los Estados Unidos. Tiene una larga historia de cooperación con la CIA y trabaja en estrecha colaboración con el Departamento de Estado de los Estados Unidos, con la obligación de promover los intereses de la política exterior estadounidense. En consecuencia, ese dinero tiende a canalizarse hacia actores alineados con los intereses geopolíticos de los Estados Unidos, lo que, en el caso de Ucrania, significaba debilitar las simpatías y los vínculos con Rusia.

Tras el golpe de Estado de Maidán, los Estados Unidos intensificaron sus entregas de armas a Ucrania. El Stimson Center, con sede en Washington, informó de que Ucrania recibió más de 2700 millones de dólares en ayuda militar entre 2014 y 2021. Entre 2016 y 2020, Ucrania fue el séptimo receptor de ayuda militar estadounidense y el mayor receptor europeo. Esa ayuda llevó a Estados Unidos a intervenir directamente en la guerra civil ucraniana en nombre del Gobierno nacionalista surgido del golpe de Maidan. Esta ayuda también fue fundamental para impulsar a Rusia a intervenir en Ucrania en febrero de 2022.33

La expansión hacia el este de la OTAN y la intervención interna en las antiguas repúblicas soviéticas (especialmente Ucrania) son los «medios» mediante los cuales Estados Unidos ha explotado las fracturas del orden postsoviético y ha provocado el conflicto. La siguiente pieza del rompecabezas es «por qué» Estados Unidos decidió ir en esa dirección. La respuesta se encuentra en la política estadounidense, el triunfo del movimiento neoconservador y el poder del complejo militar-industrial.

El tercer factor externo que impulsa la intervención estadounidense en Ucrania es el neoconservadurismo, una doctrina política estadounidense que ascendió al poder en la década de 1990. Esta doctrina sostiene que nunca más debe haber una potencia extranjera, como la antigua Unión Soviética, que pueda desafiar la hegemonía global de Estados Unidos. Esta doctrina otorga a Estados Unidos el derecho a imponer su voluntad en cualquier parte del mundo, lo que ha llevado a Estados Unidos a tener más de 750 bases en más de ochenta países, rodeando tanto a Rusia como a China.34

El objetivo de los neoconservadores es la hegemonía mundial de Estados Unidos. Ese objetivo ha impulsado tanto la expansión hacia el este de la OTAN como la injerencia en las antiguas repúblicas soviéticas con el fin de fomentar el sentimiento antirruso y provocar el conflicto con Rusia. La doctrina neoconservadora se gestó inicialmente entre republicanos de línea dura como Dick Cheney y Donald Rumsfeld, y fue adoptada en la década de 1990 por los demócratas bajo el liderazgo de Clinton. En consecuencia, se convirtió en un consenso bipartidista en Estados Unidos. Además, los demócratas añadieron una insidiosa tapadera al afirmar que la motivación de Estados Unidos es la promoción de la democracia y los derechos humanos, lo que sirve de excusa para encubrir el objetivo de la hegemonía global estadounidense.35

En lo que respecta a Rusia, el manual de estrategias neoconservadoras fue expuesto explícitamente por el exasesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos Zbigniew Brzezinski en 1997 en un artículo de Foreign Affairs y en un libro titulado El gran tablero de ajedrez: American Primacy and Its Geostrategic Imperatives.36 Brzezinski fue una figura clave en la formación de la política estadounidense tanto durante la Guerra Fría como después de ella. Sus opiniones reflejan su creencia en la doctrina neoconservadora estadounidense y su profundo resentimiento hacia Rusia.37 El objetivo era garantizar la supremacía global de Estados Unidos. La estrategia recomendada consistía en rodear y aislar gradualmente a Rusia mediante la expansión de la OTAN, combinada con el distanciamiento intencionado de Ucrania de Rusia. Brzezinski consideraba que Ucrania era esencial para el poder ruso, y escribió: «Ucrania, un nuevo e importante espacio en el tablero de ajedrez euroasiático, es un pivote geopolítico porque su mera existencia como país independiente contribuye a transformar Rusia. Sin Ucrania, Rusia deja de ser un imperio euroasiático».38

Además, Brzezinski planteó casualmente la idea de desmembrar Rusia, proponiéndola de forma engañosa como beneficiosa para los intereses rusos: «Una Rusia confederada y poco cohesionada, compuesta por una Rusia europea, una República Siberiana y una República del Lejano Oriente, también encontraría más fácil cultivar relaciones económicas más estrechas con Europa, con los nuevos Estados de Asia Central y con Oriente, lo que aceleraría el propio desarrollo de Rusia».39

Los escritos de Brzezinski revelaban el nivel de agresión de Estados Unidos contra Rusia y presagiaban lo que vendría después con extraordinario detalle, hasta el punto de constituir casi un plan maestro neoconservador autoincriminatorio. El plan a corto plazo era la expansión de la OTAN; el plan a medio plazo era volver a Ucrania contra Rusia y separarla de Rusia; y el plan a largo plazo era desmembrar Rusia. Desde esta perspectiva, la intervención estadounidense en Ucrania fue un trampolín para nuevos ataques contra Rusia.40

La doctrina neoconservadora guía el pensamiento y la estrategia geopolítica de Estados Unidos, y cuenta con el apoyo del complejo militar-industrial. Este complejo une al ejército estadounidense, al Departamento de Defensa y a las burocracias asociadas, así como a la enorme industria de defensa que abastece al ejército. Esto crea un interés político-económico enormemente poderoso que determina en gran medida la política exterior y de seguridad nacional. Además, la influencia del complejo militar-industrial se extiende profundamente en la sociedad estadounidense. Influye en el Congreso a través de contribuciones a campañas políticas y promesas de puestos de trabajo y consultorías a políticos. También ejerce una enorme influencia en la opinión pública y en la comprensión de la seguridad nacional a través de una red de patrocinio financiero que incluye los medios de comunicación, los think tanks, las universidades y las industrias del cine y los videojuegos.41

El punto crítico es que el fin de la Guerra Fría prometía una importante reducción del gasto militar, lo que suponía una enorme amenaza económica para el complejo militar-industrial. El proyecto neoconservador desactivó esa amenaza. Proporcionó una justificación para mantener el gasto militar al nivel de la Guerra Fría e incluso aumentarlo. Además, ese gasto puede continuar indefinidamente, porque mantener la hegemonía es un proyecto sin fin.

Otra pieza del rompecabezas es la complicidad europea con el proyecto neoconservador estadounidense, ejemplificada por el apoyo voluntario de Europa a la expansión de la OTAN hacia el este y el sabotaje europeo del proceso de paz de Minsk de 2014. A primera vista, el apoyo de Europa es un enigma, ya que Europa ha salido perdiendo económicamente con la ruptura de las relaciones con Rusia y ha soportado las repercusiones socioeconómicas (por ejemplo, el flujo de refugiados) del conflicto.

Una reflexión más profunda revela múltiples explicaciones. La más convincente es que el aparato militar y de política exterior de Europa ha sido pirateado por Estados Unidos y ahora sirve a los intereses estadounidenses en lugar de a los europeos.42 El proceso de pirateo ha llevado al Gobierno estadounidense y a sus socios corporativos a ejercer una fuerte influencia en la balanza política de los países europeos. Lo hacen ayudando a políticos afines, promoviendo a periodistas y académicos que les apoyan y proporcionando apoyo financiero y mediático a intereses políticos amigos. A los profesionales de la clase hablante (periodistas y académicos) se les ayuda a avanzar en su carrera.

Europa también tiene su propio complejo militar-industrial, que está estrechamente vinculado a Estados Unidos a través de la OTAN. Además, la industria de defensa europea quiere suministrar al ejército estadounidense, el mayor comprador de equipos del mundo, y eso requiere apoyar la política estadounidense. Por último, no hay que olvidar la historia. Las élites europeas tienen su propio resentimiento histórico hacia Rusia, que es especialmente intenso en el Reino Unido y, en menor medida, en Alemania.43

El cuarto factor externo que impulsa el conflicto ha sido el mito de la promoción de la democracia, según el cual Estados Unidos, como país benevolente, se dedica a promover y proteger la democracia en todo el mundo. Como ya se ha mencionado, esta historia ha sido especialmente aceptada por los neoconservadores liberales demócratas. El mito de la promoción de la democracia se remonta a la noción del excepcionalismo estadounidense del siglo XIX, que promovía la idea de que Estados Unidos era una nación excepcional por su carácter ético y por tener una misión especial. Esa idea es ahora bipartidista. Para los republicanos, la misión especial se enmarca en la protección y la expansión de la libertad. Para los demócratas, se enmarca en el deber de salvaguardar y expandir la democracia.44

El discurso de la promoción de la democracia es un mito, y desmontarlo implica una larga historia de relaciones internacionales que va mucho más allá del alcance de este artículo. A los efectos que nos ocupan, lo importante es reconocer cómo ese discurso ha contribuido a impulsar el conflicto en Ucrania. Esto es importante por tres razones. En primer lugar, ha proporcionado a la opinión pública occidental una justificación tanto para la expansión hacia el este de la OTAN como para la intervención en Ucrania y en las antiguas repúblicas soviéticas. En segundo lugar, ha movilizado a la opinión pública estadounidense y occidental contra Rusia y mantiene el apoyo de la opinión pública a la guerra. En tercer lugar, ha enmascarado la realidad de los motivos que subyacen a la expansión hacia el este de la OTAN y a la intervención interna en Ucrania. Metafóricamente hablando, la expansión hacia el este de la OTAN y la intervención estadounidense en Ucrania se han aprovechado de la narrativa de la promoción de la democracia.

En efecto, el mito de la promoción de la democracia ha sido fundamental para movilizar a la opinión pública occidental en favor del proyecto neoconservador, y aquí cumple una doble función. En primer lugar, recaba el apoyo público al proyecto de hegemonía mundial de Estados Unidos engañando a la opinión pública para que vea el intervencionismo agresivo y el militarismo estadounidenses a través del prisma benévolo de la promoción de la democracia.

En segundo lugar, reprime la oposición interna en Estados Unidos a esas políticas, ya que el mito crea una especie de visión intelectual estrecha. Se impide al público ver la realidad de la búsqueda de intereses nacionales egoístas, a pesar de la larga historia de ese tipo de acciones, algunas de las cuales violan el derecho internacional e incluyen el derrocamiento de gobiernos democráticos. Además, quienes cuestionan el discurso corren el riesgo de ser tachados de antipatriotas y antidemocráticos.

Dado que el mito facilita el proyecto neoconservador, la narrativa de la promoción de la democracia es acogida por el complejo militar-industrial, que se beneficia de ese proyecto. En efecto, la narrativa da luz verde al gasto militar y a las intervenciones extranjeras en nombre de la protección y la promoción de la democracia.

Durante la última década, al mito de la promoción de la democracia se ha sumado un nuevo mito, el de la «Autocracia S. A.», según el cual Estados Unidos se enfrenta a una amenaza existencial por parte de autócratas extranjeros que buscan derrocar las democracias occidentales y establecer su propio dominio sobre ellas. El mito de la Autocracia S. A. refuerza los argumentos a favor del intervencionismo, el militarismo y el gasto militar de Estados Unidos. Ahora, Estados Unidos no solo protege y promueve la democracia (el viejo tropo del «excepcionalismo estadounidense»), sino que también se enfrenta a una amenaza existencial por parte de autócratas extranjeros. Esa nueva narrativa crea un escenario de conflicto permanente que justifica un aumento aún mayor del gasto militar sin límite de tiempo. En opinión del complejo militar-industrial, esto es incluso mejor que la Guerra Fría, cuyo fin pudo negociarse. Según la narrativa de Autocracy Inc., tal negociación no es posible.45

La narrativa de la promoción de la democracia y su nueva hermana, Autocracy Inc., son extremadamente peligrosas. La primera fomenta el intervencionismo moralista, mientras que la segunda promueve la paranoia. Cada una por sí sola sería peligrosa; juntas corren el riesgo de ser catastróficas. Ambas fomentan la agresividad en la política exterior y el intervencionismo militar, al tiempo que encubren esos comportamientos como «altruismo benévolo» y «autodefensa». Ambas se están utilizando ahora para conseguir el apoyo público a la continuación del conflicto de Ucrania.

El efecto tóxico de los mitos funciona a través de su captura de la opinión pública occidental. Alejar a la opinión pública del apoyo a la guerra es esencial para poner fin al conflicto de Ucrania y prevenir futuros conflictos. También es necesario cambiar la opinión pública para controlar el complejo militar-industrial y el dominio neoconservador de la clase política estadounidense. Lamentablemente, la opinión pública ha sido cautivada por la narrativa cruzada y moralista de la promoción de la democracia y la narrativa maniquea y paranoica del «bien contra el mal» de Autocracy Inc., que impulsa políticas en la dirección opuesta. Estas dos narrativas gemelas hacen casi imposible el compromiso, fomentan la intensificación del conflicto y refuerzan el control político de los neoconservadores y el complejo militar-industrial.

Ningún álgebra puede desacreditar este tipo de pensamiento. Lo único posible es apelar a argumentos lógicos, pruebas y la historia. Aquí vuelve a entrar en juego el desdén por la historia. La falta de interés por la historia significa que hay pocas posibilidades de cambiar la percepción pública. Además, el establishment estadounidense no tiene ningún interés en hacerlo. Más bien al contrario. El establishment quiere mantener y alimentar los malentendidos existentes.

Peor aún, cuanto más busca Estados Unidos (con la ayuda de la OTAN) imponer su hegemonía global, más incita a otros países a responder y a reforzar sus fuerzas armadas. Además, las sanciones económicas de Occidente obligan a los países a buscar otros socios económicos. En consecuencia, Estados Unidos crea una profecía autocumplida, ya que los países amenazados por Estados Unidos tenderán a agruparse económica, diplomática y militarmente. Sin embargo, esa agrupación es defensiva y no ofensiva, como afirma el mito de Autocracy Inc.

El estallido de la guerra: explicación de la intervención militar de Rusia

He utilizado la metáfora de unas tijeras para explicar el conflicto. Las fracturas internas del orden postsoviético constituyen una hoja. Los factores externos asociados a la intervención estadounidense constituyen la otra hoja. Las animosidades nacionalistas son el punto de pivote que une las dos hojas. Esas animosidades crearon divisiones internas en las antiguas repúblicas. También proporcionaron el punto de entrada para que Estados Unidos insertara la OTAN en las repúblicas bálticas, así como para intervenciones internas en otras antiguas repúblicas soviéticas. Así, estas animosidades sirvieron a ambas hojas.

La intervención de Rusia en 2022 debe entenderse como una escalada de un conflicto que ya se había desencadenado con el golpe de Estado de Maidán en 2014. Antes de 2014, Rusia se opuso persistentemente a la expansión de la OTAN, pero la aceptó a regañadientes. El golpe de Estado de 2014 fue la gota que colmó el vaso, lo que provocó la secesión de las provincias de Donbás y la anexión de Crimea por parte de Rusia.

A partir de entonces, el proceso de paz de Minsk (2014-2021) creó un período de «guerra falsa» que retrasó las hostilidades en toda regla. Rusia parece haber participado en el proceso de buena fe, aunque sus críticos afirman que sus demandas eran inaceptables. Sin embargo, Francia y Alemania (el Grupo de Normandía), que representaban al bloque estadounidense/OTAN, parecen haber actuado de mala fe. En una entrevista concedida el 7 de diciembre de 2022 al periódico Die Zeit, la ex canciller alemana Angela Merkel admitió que el Acuerdo de Minsk fue «un intento de dar tiempo a Ucrania» para fortalecerse mientras Estados Unidos le proporcionaba una ayuda militar masiva.46

La intervención militar de Rusia en Ucrania parece haber sido provocada por un doble desencadenante de acontecimientos diplomáticos y militares. En el ámbito diplomático, la cláusula 69 de la declaración de la Cumbre de la OTAN celebrada en Bruselas el 14 de junio de 2021 consagraba la postura inflexible de Estados Unidos de que Ucrania tenía vía abierta para adherirse a la OTAN, independientemente de las objeciones de Rusia.47 Esa postura se reafirmó con un lenguaje aún más contundente en la asociación estratégica bilateral firmada por Estados Unidos y Ucrania en noviembre de 2021.48

En el ámbito militar, en febrero de 2022, había indicios de una inminente ofensiva militar ucraniana contra los secesionistas del Donbás, con las fuerzas ucranianas ahora equipadas con una década de apoyo militar estadounidense. Dicha ofensiva podría haber derrotado a los secesionistas, poniendo en peligro el control de Rusia sobre Crimea. La intervención militar de Rusia se adelantó a ese resultado.49

El balance de la guerra deja a Ucrania y Europa como claros perdedores. La situación de Rusia es complicada, pero positiva en términos netos. Estados Unidos es el claro ganador, al menos a corto plazo. Ucrania es la gran perdedora. Su economía y sus infraestructuras han quedado devastadas, grandes extensiones de territorio han sido minadas o capturadas por Rusia, millones de personas han huido del país como refugiados, decenas de miles han muerto o resultado heridas, la democracia está suspendida, los extremistas protofascistas están al mando y el país presenta muchas de las características de un Estado fallido.

Europa también es una gran perdedora. Está sufriendo una gran afluencia de refugiados ucranianos y los costes socioeconómicos y las reacciones políticas adversas que estos generan. Los costes económicos han sido especialmente elevados. Los precios de la energía en Europa se mantendrán permanentemente más altos debido a la pérdida de los suministros energéticos baratos de Rusia. El aumento de los precios de la energía provocó una inflación temporal y dará lugar a una reducción permanente de los ingresos reales y a la pérdida de competitividad industrial internacional, lo que afectará negativamente a su sector manufacturero. Europa también ha perdido la oportunidad económica de exportar bienes de capital a Rusia debido a las sanciones. Su beneficiosa relación comercial y de inversión con China también se está viendo socavada, ya que Estados Unidos insiste en que los aliados de la OTAN se pongan en pie de guerra frente a China, que apoya a Rusia y rechaza la hegemonía mundial de Estados Unidos.50

La posición de Rusia es ambigua, pero en términos netos positiva. Por un lado, ha sufrido decenas de miles de víctimas y la destrucción de gran parte de su equipamiento militar. También ha perdido oportunidades económicas debido a las sanciones y a la ruptura de las relaciones comerciales con Europa, y sigue sin resolverse la cuestión de la confiscación de sus reservas de divisas por parte de Occidente. Por otro lado, ha logrado su objetivo de frenar el proyecto estadounidense de escalada gradual de la amenaza estratégica que erosiona lentamente la seguridad de Rusia, y también ha logrado en gran medida su objetivo de neutralizar la amenaza a la seguridad que supone la adhesión de Ucrania a la OTAN. La guerra también ha supuesto una llamada a la realidad para el ejército ruso, que promete mejoras militares en el futuro.

Además, Rusia puede obtener importantes beneficios económicos, ya que la guerra ha dado a Putin el poder político para acabar con la corrupción y reducir el poder de los oligarcas.51 También se está beneficiando de un giro económico hacia el keynesianismo militar y el keynesianismo socialdemócrata. Como sostiene James K. Galbraith, el régimen de sanciones ha sido una forma de regalo político, que ha permitido y animado a Rusia a aplicar una política favorable al desarrollo que, de otro modo, habría sido políticamente imposible.52 Una cuestión pendiente es si China y otros países pueden intervenir y suministrar los productos de tecnología avanzada que el bloque estadounidense/OTAN se niega a suministrar.

A corto plazo, Estados Unidos es el principal ganador del conflicto, lo que ayuda a explicar la determinación de la administración Biden de prolongarlo y escalarlo. No ha sufrido daños directos en el campo de batalla, mientras que Rusia está sufriendo pérdidas militares continuas. El daño económico para Estados Unidos se ha limitado a una inflación temporal de las materias primas en 2022, que se ha visto compensada por los beneficios del estímulo keynesiano militar que conlleva el suministro de armas a Ucrania. Lo más importante es que Estados Unidos ha ocupado el lugar de Rusia como proveedor de energía de Europa. Esto ha aumentado las exportaciones energéticas estadounidenses y ha beneficiado a las economías de los estados de la costa del Golfo. Desde el punto de vista geopolítico, también ha hecho que Europa dependa de la energía estadounidense, al tiempo que la ha separado de Rusia, lo que encaja con el proyecto de hegemonía mundial de Estados Unidos. Del mismo modo, el consiguiente aumento de las tensiones económicas entre Europa y China también contribuye a ese proyecto, con Europa soportando de nuevo grandes costes por las pérdidas comerciales y de inversión.

A largo plazo, el balance parece peor para Estados Unidos por razones geoestratégicas. En primer lugar, salvo la OTAN y los países del Pacífico aliados con Estados Unidos, la mayor parte del mundo parece ver algún mérito en las reivindicaciones de seguridad de Rusia. En segundo lugar, y lo que es más importante, Estados Unidos ha logrado consolidar una alianza estratégica global entre China y Rusia que puede reducir permanentemente su poder y socavar el proyecto de hegemonía global estadounidense. Lamentablemente, esos efectos adversos a largo plazo tienen poca influencia en el conflicto, ya que son en gran medida irreversibles, mientras que los beneficios a corto plazo siguen fluyendo. Esa configuración da al establishment estadounidense un incentivo para continuar la guerra.

En Ucrania, la democracia está suspendida y se reprime la oposición interna a la guerra. Los extremistas nacionalistas controlan el ejército y son la fuerza política dominante, con el presidente Volodymyr Zelensky como figura decorativa. Eso significa que Ucrania también está sumida en el conflicto, ya que los nacionalistas no están dispuestos a transigir.

Rusia avanza lentamente hacia la victoria militar, con el riesgo siempre presente de un incidente nuclear. Considera que la adhesión de Ucrania a la OTAN es una amenaza existencial para su seguridad, y sus temores se han visto sustancialmente confirmados por la guerra. También ha gastado mucha sangre y dinero en sus ganancias bélicas, a las que no renunciará.

La evaluación anterior sugiere que las perspectivas y el pronóstico para la paz son sombríos, y que es probable que el conflicto continúe hasta que se resuelva de manera decisiva el resultado del campo de batalla o cambie la opinión pública occidental. La guerra nunca debería haber ocurrido. Estados Unidos dio luz verde a la adopción por parte de Ucrania de posiciones que conducirían al conflicto y, a continuación, bloqueó todos los intentos de impedirlo. En la actualidad, Estados Unidos sigue permitiendo que Ucrania continúe luchando mediante el reabastecimiento de armamento destruido y el suministro de armamento avanzado adicional, asistencia técnica e inteligencia militar.

El fatídico golpe de Estado de Maidán en 2014 puso en marcha la maquinaria. El proceso de paz de Minsk ofreció una vía de salida, pero ahora se ha revelado que Estados Unidos y la OTAN no estaban interesados en tal desescalada. En cambio, Francia y Alemania paralizaron el proceso, ganando tiempo para que Estados Unidos armara a Ucrania, con el objetivo de derrotar a los secesionistas del Donbás. La propuesta rusa de un tratado de paz para Ucrania en noviembre de 2021 ofrecía la última oportunidad para una resolución pacífica centrada en una Ucrania desmilitarizada y libre de la OTAN, pero fue rechazada de plano por la Administración Biden. Las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania en Estambul en marzo de 2022 ofrecían una oportunidad para poner fin rápidamente a la guerra, pero fueron bloqueadas de nuevo por la OTAN, con el primer ministro británico Boris Johnson como representante de Estados Unidos.

La guerra no ha cambiado las actitudes, pero las posibilidades de negociación se han reducido y empeorado. Antes del golpe de Estado de Maidan de 2014, era posible un modus vivendi, con Ucrania conservando sus fronteras de 1922 y Rusia manteniendo el arrendamiento de la base naval de Sebastopol, según el Tratado de Járkov de 2010. El golpe de 2014 lo descartó definitivamente, y Rusia reclamó Crimea, que Jrushchov había cedido a Ucrania en 1954. La guerra de 2022 ha cambiado aún más la situación, con la anexión por parte de Rusia de las provincias de Donbás, que se incorporaron a Ucrania en 1922.

Antes de 2014, Ucrania podría haber negociado fácilmente un acuerdo con Rusia. Ahora, esa posibilidad está sustancialmente bloqueada por razones internas y externas. A nivel interno, los nacionalistas extremistas de Ucrania han adquirido un control político y militar absoluto, por lo que la oposición política interna a la guerra es imposible. Esos extremistas están dispuestos a luchar hasta el último ucraniano. A nivel externo, los nacionalistas ucranianos están en deuda con Estados Unidos, ya que su posición militar y política se derrumbaría sin el apoyo continuo de este país. Esa dependencia le da a Estados Unidos una enorme influencia, y Estados Unidos ha querido que la guerra continúe, ya que le supone un coste mínimo y ve beneficios en el daño que se está infligiendo a Rusia.

En efecto, los nacionalistas ucranianos convirtieron a Ucrania en un «peón sacrificable» en el proyecto de hegemonía global de Estados Unidos. Ese papel condena ahora a los ucranianos de a pie a librar una guerra de desgaste contra Rusia en la que no tienen voz ni voto. La guerra solo terminará cuando Rusia prevalezca en el campo de batalla, la guerra se convierta en nuclear o los responsables políticos estadounidenses reconsideren los méritos de la guerra.53 Por desgracia, los neoconservadores tienen dificultades ideológicas para transigir o retirarse, ya que eso supondría una rendición tácita de la hegemonía estadounidense. En consecuencia, si prevalece la posición neoconservadora, Estados Unidos se verá obligado a mantener el conflicto. Eso significa cambiar la opinión pública occidental para obligar a Estados Unidos a aceptar un compromiso con Rusia, fundamental para poner fin a la guerra.

Conclusión

En este artículo, he explorado las causas profundas de la guerra de Ucrania y he argumentado que la guerra tiene causas tanto internas como externas. Las causas internas tienen su origen en la forma en que se desintegró la Unión Soviética. Las causas externas están relacionadas con la forma en que Estados Unidos explotó las fracturas del orden postsoviético para impulsar su agenda neoconservadora destinada a establecer la hegemonía global estadounidense.

La guerra ha devastado Ucrania. Ha destruido los cimientos económicos del país, ha provocado la huida masiva de la población, ha causado decenas de miles de muertes y ha consolidado el control fascista y nacionalista del poder político y militar. Con la ayuda de Estados Unidos, los nacionalistas ucranianos se hicieron con el control de la política ucraniana y se negaron a transigir con la complicada realidad política y demográfica de la Ucrania postsoviética. Al hacerlo, convirtieron a Ucrania en un peón sacrificable en el proyecto estadounidense de hegemonía mundial, con consecuencias fatales que aún pueden empeorar. Europa también ha apoyado esta locura a un alto precio para sí misma.

Notas

  1. Vladislav Zubok, Collapse: The Fall of the Soviet Union (New Haven, Connecticut: Yale University Press, 2021). Branko Milanovic ofrece una concisa reseña en la que establece paralelismos con la desintegración de Yugoslavia. Véase Branko Milanović, «Collapse—The Fall of the Soviet Union by Vladislav M. Zubok», Brave New Europe, 16 de febrero de 2024.
  2. La hambruna fue consecuencia de las malas cosechas de 1931 y 1932, combinadas con la política de colectivización de la agricultura del régimen de Stalin. El régimen creía que la colectivización era la forma de garantizar un mayor suministro de alimentos para apoyar la industrialización y el aumento de la producción para la defensa. El mayor número de muertes en Ucrania se debió a la importancia de la agricultura en ese país, pero las estimaciones contemporáneas de entre siete y diez millones de muertos ucranianos son exageradas en un factor de entre dos y tres. Véase R. W. Davies y Stephen G. Wheatcroft, The Years of Hunger: Soviet Agriculture, 1931–1933 (Industrialisation of Soviet Russia) (Basingstoke: Palgrave Macmillan, 2004 [2009]).
  3. Véase «Ucrania: antecedentes históricos durante el Holocausto», Yad Vashem, yadvashem.org; G. Rossoliński-Liebe, «Holocaust Amnesia: The Ukrainian Diaspora and the Genocide of the Jews», German Yearbook of Contemporary History, vol. 1 (Lincoln, Nebraska: Nebraska University Press, 2016), 107-43; e Ivan Katchanovski, «The Organization of Ukrainian Nationalists, the Ukrainian Insurgent Army, and the Nazi Genocide in Ukraine», ponencia presentada en la Conferencia sobre la colaboración en Europa del Este durante la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, 5-7 de diciembre de 2013, Viena, Austria. Como parte de la rehabilitación de Ucrania ante la opinión pública occidental, algunos historiadores están tratando de minimizar la responsabilidad de Ucrania en el Holocausto. Una figura destacada de esta revisión histórica es el historiador de Yale Timothy Snyder, quien escribe que «la mayoría, probablemente la gran mayoría de las personas que colaboraron con la ocupación alemana no tenían motivaciones políticas. Colaboraban con una ocupación que estaba allí y que es responsabilidad de Alemania» (Timothy Snyder, «Los alemanes deben recordar la verdad sobre Ucrania, por su propio bien», Eurozine, 7 de julio de 2017). En contraposición a ello, el Centro Simon Wiesenthal informa de que Ucrania nunca ha investigado a ningún criminal de guerra nazi local ni ha procesado a ningún perpetrador del Holocausto (véase «Los cazadores de nazis dan malas notas a 13 países, entre ellos Ucrania», Associated Press, 12 de enero de 2011).
  4. Casey Michel, «La operación encubierta para respaldar la independencia de Ucrania que persigue a la CIA», Politico, 11 de noviembre de 2022; Phil Miller, «Cuando el MI6 traicionó la resistencia de Ucrania contra Rusia», Declassified UK, 16 de marzo de 2023.
  5. Daniel Lazare, «¿Quién fue Stepan Bandera?» Jacobin, 24 de septiembre de 2015; Ido Vock, «Los problemáticos héroes nacionalistas de Ucrania», New Statesman, 5 de enero de 2023.
  6. «¿Quiénes son los miembros del regimiento de extrema derecha Azov de Ucrania?» Al Jazeera, 1 de marzo de 2022, actualizado el 12 de junio de 2024.
  7. Josh Cohen, «Querida Ucrania: por favor, no se disparen en el pie», Foreign Affairs, 27 de abril de 2015; Keith Darden y Lucan Way, «¿Quiénes son los manifestantes de Ucrania?», Washington Post, 12 de febrero de 2014; Anthony Faiola, «El fantasma de la Segunda Guerra Mundial acecha el enfrentamiento entre Ucrania y Rusia», Washington Post, 25 de marzo de 2014.
  8. «El embajador de Israel, conmocionado por la decisión de la región de Lviv de declarar el año de Bandera», Kyiv Post, 13 de diciembre de 2018; Jeremy Sharon, «Colaboradores nazis incluidos en el proyecto conmemorativo ucraniano», Jerusalem Post, 21 de enero de 2021.
  9. La entidad territorial que es Ucrania es un producto de la Unión Soviética. Fue creada en virtud del tratado de 1922 que estableció la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Ucrania no existía formalmente en la Rusia zarista, que estaba dividida en guberniyas (gobernación) que tenían una correspondencia mínima con lo que se convertirían en las repúblicas.
  10. Comité Estatal de Estadística de Ucrania, «Censo de población de toda Ucrania 2001: resultados generales del censo», s. f.
  11. En cuanto a la política lingüística, véase Roman Huba, «Por qué la nueva ley lingüística de Ucrania tendrá consecuencias a largo plazo», Open Democracy, 28 de mayo de 2019, opendemocracy.net. Véase también Agnes Dinyes, «Atrapadas en el fuego cruzado: las lenguas minoritarias en Ucrania», Minority Rights Group, 11 de octubre de 2023, minorityrights.org. Sobre la destrucción de monumentos, véase Helen Parish, «Los monumentos soviéticos están siendo derribados, lo que da un nuevo significado a los espacios que ocupaban», The Conversation, 5 de septiembre de 2022; y Sophia Kishkovsky, «Derriban un enorme monumento de la era soviética en Kiev mientras Ucrania continúa con la «derusificación»», Art Newspaper, 3 de mayo de 2024.
  12. Öncel Sencerman, «La diáspora rusa como medio de la política exterior rusa», Military Review: The Professional Journal of the U.S. Army (marzo-abril de 2018): 41-49.
  13. «Ucrania: El Memorándum de Budapest de 1994», Harvard Kennedy School of Government, policymemos.hks.harvard.edu.
  14. Luke Harding, «Ucrania prorroga el arrendamiento de la flota rusa del mar Negro», Guardian, 21 de abril de 2010.
  15. «¿Qué son los acuerdos de Minsk sobre el conflicto de Ucrania?», Reuters, 21 de febrero de 2022.
  16. La expansión de la OTAN fue liderada por Estados Unidos, ya que este país es la fuerza dominante en la OTAN y nada sucede sin su consentimiento afirmativo.
  17. La Casa Blanca, «Fortalecimiento de la OTAN y la seguridad europea», Archivos de la Casa Blanca de Clinton, s. f.
  18. Existen múltiples relatos sobre la expansión y las objeciones de Rusia. Véase, por ejemplo, Joe Lauria, «La cronología de Ucrania cuenta la historia», Consortium News, 30 de junio de 2023; Jeffrey D. Sachs, «The Real History of the War in Ukraine: A Chronology of Events and Case for Diplomacy», The Kennedy Beacon, 17 de julio de 2023; y Ted Galen Carpenter, «Many Predicted NATO Expansion Would Lead to War. Those Warnings Were Ignored», Guardian, 28 de febrero de 2022.
  19. Archivo de Seguridad Nacional, «La expansión de la OTAN: la explosión de Budapest en 1994», Universidad George Washington, 24 de noviembre de 2021, nsarchive.gwu.edu.
  20. Las aspiraciones y la interpretación del acuerdo por parte de Gorbachov quedaron patentes en su discurso ante el Consejo de Europa el 6 de julio de 1989: Mijaíl Gorbachov, «Discurso pronunciado por Mijaíl Gorbachov ante el Consejo de Europa», Estrasburgo, 6 de julio de 1989.
  21. Se ha observado ampliamente que Estados Unidos nunca aceptaría misiles rusos en sus fronteras, como lo demostró la crisis de los misiles cubanos de 1961. Esa observación pone de manifiesto la racionalidad de la objeción de Rusia a la incorporación de Ucrania a la OTAN. También pone de manifiesto la hipocresía de las acciones y críticas de Estados Unidos hacia Rusia.
  22. Jack F. Matlock Jr., «La crisis actual en Ucrania», Comité Estadounidense para el Acuerdo entre Estados Unidos y Rusia, 14 de febrero de 2022, usrussiaaccord.org.
  23. Véase Guy Mettan, «Truths and Lies about Pledges Made to Russia», Swiss Standpoint, 17 de febrero de 2022, schweizer-standpunkt.ch.
  24. Departamento de Estado de EE. UU., «Milestones in the History of U.S. Foreign Relations: The Warsaw Treaty Organization, 1955», s. f., history.state.gov/milestones.
  25. Archivo de Seguridad Nacional, «La expansión de la OTAN: la explosión de Budapest en 1994».
  26. Véase Vladimir Putin, «Discurso y debate posterior en la Conferencia de Múnich sobre Política de Seguridad», Múnich, 10 de febrero de 2007, en.kremlin.ru.
  27. Véase George Kennan, «Un error fatídico», New York Times, 5 de febrero de 1997.
  28. ↩ Véase «Oposición a la expansión de la OTAN», Asociación para el Control de Armas, 26 de junio de 1997, armscontrol.org
  29. ↩ Véase Wikileaks, «Nyet Means Nyet: Russia’s NATO Enlargement Redlines» (Nyet significa no: las líneas rojas de Rusia ante la ampliación de la OTAN), memorándum de William J. Burns, 30 de enero de 2018.
  30. ↩ Véase «Ukraine Crisis: Transcript of Leaked Nuland-Pyatt Call (with Analysis by Jonathan Marcus)», BBC, 7 de febrero de 2014; y Daniel Larison, «Victoria Nuland Never Shook the Mantle of Ideological Meddler», Responsible Statecraft, Quincy Institute, 5 de marzo de 2024.
  31. En 2014, el PIB de Ucrania era de aproximadamente 134 000 millones de dólares. Su punto más bajo en la era moderna fue de 32 000 millones de dólares en 1999.
  32. Véase «National Endowment for Democracy», Influence Watch, s. f., influencewatch.org.
  33. Elias Yousif, «U.S. Military Assistance to Ukraine», Stimson Center, 26 de enero de 2022.
  34. Mohammed Hussein y Mohammed Haddad, «Infographic: US Military Presence around the World», Al Jazeera, 10 de septiembre de 2021.
  35. El neoconservadurismo se identifica formalmente con el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC), que se puso en marcha en 1997. Los cofundadores del PNAC fueron William Kristol y Robert Kagan. Este último está casado con Nuland, quien desempeñó un papel destacado en el impulso de la expansión de la OTAN hacia el este y en la política de Ucrania de las administraciones Obama y Biden. Los partidarios fundadores del PNAC dominaron la política exterior durante la presidencia de George W. Bush (2001-2009). Entre ellos se encontraban Cheney, Rumsfeld y Paul Wolfowitz, que fueron fundamentales para impulsar la invasión de Irak en 2003. Véase Pierre Bourgois, «The PNAC (1997-2006) and the Post-Cold War “Neoconservative Movement”», E-International Relations, 1 de febrero de 2020, e-ir.info. Posteriormente, el PNAC fue sustituido por el Centro para una Nueva Seguridad Americana (CNAS), fundado en 2007. La creación del CNAS fue patrocinada por Hillary Clinton y contó con el firme apoyo de Obama, lo que demuestra cómo los demócratas se han convertido en los más fervientes defensores del neoconservadurismo y del proyecto de hegemonía global de Estados Unidos («Center for a New American Security», Militarist Monitor, 13 de octubre de 2014, militarist-monitor.org). Nuland es antigua directora ejecutiva del CNAS, lo que demuestra su papel central en el proyecto neoconservador, trabajando tanto con republicanos como con demócratas.
  36. Zbigniew Brzezinski, «A Geostrategy for Eurasia», Foreign Affairs (septiembre/octubre de 1997); Zbigniew Brzezinski, The Grand Chessboard: American Primacy and Its Geostrategic Imperatives (Nueva York: Basic Books, 1997). Foreign Affairs tiene un estatus cuasi oficial, ya que es la revista más importante de la élite de la comunidad de política exterior estadounidense.
  37. Brzezinski nació en Varsovia, Polonia, el 28 de marzo de 1928.
  38. Brzezinski, The Grand Chessboard, 46.
  39. Brzezinski, El gran ajedrez, 202.
  40. Estados Unidos ha seguido fielmente este aspecto del plan de Brzezinski, pero no ha seguido su consejo de no antagonizar a China. Brzezinski consideraba que una alianza entre Rusia y China era una grave amenaza para la hegemonía estadounidense y advirtió contra la antagonización de China por Taiwán, descartando el acuerdo establecido por Richard Nixon y Henry Kissinger sobre la soberanía definitiva de China. En cambio, el giro hacia Asia de Obama y Hillary Clinton en 2012 amenazó a China. Esto se intensificó con el giro nacionalista y racista de Donald Trump contra China en 2016, y todo el acuerdo de Nixon-Kissinger ha quedado irremediablemente destrozado por el apoyo de Biden y Nancy Pelosi a Taiwán como entidad independiente y soberana.
  41. Para un análisis exhaustivo del complejo militar-industrial y sus actividades, véase Thomas Palley, «El complejo militar-industrial como variedad del capitalismo y amenaza para la democracia», Review of Keynesian Economics 12, n.º 3 (agosto de 2024): 308-47.
  42. Véase Thomas Palley, «Europe’s Foreign Policy Has Been Hacked and the Consequences Are Dire», Brave New Europe, 15 de febrero de 2024.
  43. En el siglo XIX, la animadversión británica hacia Rusia tenía su origen en el temor a que la expansión rusa en Asia Central amenazara el dominio británico sobre la India. También estaba impulsada por el temor a la creciente influencia rusa en el decadente Imperio otomano, lo que motivó la guerra de Crimea. En el siglo XX y hasta la actualidad, la animadversión británica hacia Rusia tiene sus raíces en la Revolución Bolchevique de 1917 y el establecimiento de un Estado comunista, la ejecución del zar y su familia cercana, y el impago por parte de la Unión Soviética de los préstamos de la Primera Guerra Mundial concedidos por Gran Bretaña. Esa animadversión fue inculcada en el aparato político y de seguridad británico por Winston Churchill, que sigue siendo una figura emblemática de la política británica.
  44. Adam Volle, «American Exceptionalism», Encyclopedia Britannica, s. f.
  45. La hipótesis de Autocracy Inc. está asociada a la periodista e historiadora Anne Applebaum. Véase Anne Applebaum, «The Bad Guys Are Winning», Atlantic, 15 de noviembre de 2021. Esta narrativa es sorprendentemente inconsistente con los hechos. Los autócratas tienden a mantener sus países aislados, y ninguno de los países de la narrativa tiene los medios para enfrentarse a Estados Unidos y la OTAN. Por el contrario, las pruebas indican lo contrario, ya que es Estados Unidos quien ha cubierto el mundo con bases, guarniciones y múltiples flotas masivas con base en puertos extranjeros. Véase Hussein y Haddad, «Infographic: US Military Presence around the World» (Infografía: Presencia militar estadounidense en el mundo).
  46. Kevin Liffey, «Putin Says Loss of Trust Will Make Future Ukraine Talks Harder» (Putin afirma que la pérdida de confianza dificultará las futuras negociaciones sobre Ucrania), Reuters, 9 de diciembre de 2022.
  47. Véase OTAN, «Comunicado de la Cumbre de Bruselas: emitido por los jefes de Estado y de Gobierno que participaron en la reunión del Consejo del Atlántico Norte celebrada en Bruselas el 14 de junio de 2021», comunicado de prensa, 14 de junio de 2021.
  48. Departamento de Estado de los Estados Unidos, «Carta de Asociación Estratégica entre los Estados Unidos y Ucrania», comunicado de prensa, 10 de noviembre de 2021.
  49. Jacques Baud, «La situación militar en Ucrania», Postil Magazine, 1 de abril de 2022, thepostil.com.
  50. Michael Hudson ha escrito con perspicacia sobre el intento de Estados Unidos de separar a Europa de Rusia y hacerla económicamente dependiente de Estados Unidos. Michael Hudson, «Los verdaderos adversarios de Estados Unidos son sus aliados europeos y otros», CounterPunch, 11 de febrero de 2022; y Michael Hudson, «Alemania como daño colateral en la nueva Guerra Fría de Estados Unidos», CounterPunch, 1 de abril de 2024.
  51. Los medios de comunicación occidentales han explotado la cuestión de los oligarcas rusos para fomentar la antipatía tanto hacia Rusia como hacia Putin. La realidad es que la clase oligárquica fue creada por el programa de reforma económica patrocinado por Estados Unidos e impuesto inmediatamente después del colapso de la Unión Soviética (1991-1994). El programa de «terapia de choque» del FMI privatizó la economía rusa antes de que se estableciera un sistema legal eficaz. El objetivo era impedir que el Estado ruso resucitara el socialismo. La clase oligárquica se creó porque tenía acceso al crédito occidental y podía adquirir activos a precios de saldo, con la ayuda de jefes de partido corruptos y directivos con información privilegiada. La clase oligárquica adquirió un poder político extraordinario, lo que le permitió manipular la política rusa. Irónicamente, la guerra y las sanciones pueden haber socavado el poder de los oligarcas, liberando a Rusia para adoptar políticas más productivas.
  52. James K. Galbraith, «The Gift of Sanctions: An Analysis of Assessments of The Russian Economy, 2022–2023», Review of Keynesian Economics 12, n.º 3 (agosto de 2024): 408-22.
  53. En ese sentido, Alemania es importante, ya que es donde es más probable que cambie la opinión pública, lo que podría fracturar la OTAN y hacer que Estados Unidos se replantee su posición. El regreso de Trump al cargo también sugiere un replanteamiento por parte de Estados Unidos. Trump es menos hostil hacia Rusia y más hacia China, por lo que desea romper la entente entre Rusia y China que ha fomentado la guerra.

VOLVER AL INDICE

3. La guerra es paz.

Todo apuntaba a una guerra en 2030, pero parece que los estadounidenses tienen prisa.

https://observatoriocrisis.com/2025/06/09/nos-estamos-preparando-para-la-guerra-contra-china-admitio-el-secretario-de-defensa-de-ee-uu/

“Nos estamos preparando para la guerra» contra China, admitió el secretario de Defensa de EE.UU

9 junio, 2025

BEN NORTON, PERIODISTA EXPERTO en GEOPOLÍTICA

La administración Trump les ha dicho a los países que debían elegir entre Estados Unidos o China, porque pronto podría estallar una guerra.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, pronunció un discurso extremadamente agresivo en el que demonizó a China como una “amenaza” y dijo: “Nos estamos preparando para la guerra”.

Quienes anhelan la paz deben prepararse para la guerra. Y eso es precisamente lo que estamos haciendo. Nos preparamos para la guerra con el fin de disuadirla, para lograr la paz mediante la fuerza —afirmó Hegseth—.

El alto funcionario de la administración de Donald Trump hizo estos comentarios agresivos en el Diálogo Shangri-La 2025 , una cumbre celebrada en Singapur el 31 de mayo.

«La amenaza que representa China es real y podría ser inminente. Esperamos que no, pero sin duda podría serlo», afirmó Hegseth, dando a entender claramente que el Pentágono se preparaba para una guerra por Taiwán .

“Más allá de nuestras fronteras y más allá de nuestro vecindario, estamos reorientándonos hacia la disuasión de la agresión de la China comunista”, enfatizó.

El mensaje del Pentágono de Trump: la guerra es paz

El Pentágono de la administración Trump básicamente ha difundido el mensaje: “la guerra es paz”.

Hegseth ha reiterado incesantemente el lema “paz a través de la fuerza”.

El propio presidente Trump lo dijo [en mayo] en Riad, y nunca dudará en ejercer el poder estadounidense con rapidez y decisión si es necesario. Eso es restablecer la disuasión, enfatizó el secretario de Defensa en Singapur.

Hegseth es un halcón belicista y fundamentalista religioso. Se hizo famoso como expresentador del canal de televisión ultraconservador Fox News, donde Trump lo descubrió.

En 2020, Hegseth publicó un libro llamado “American Crusade”, en el que se identificó orgullosamente como un “cruzado” y escribió que la derecha estadounidense está librando una “guerra santa” contra China, la izquierda internacional y el Islam .

“La China comunista caerá y lamerá sus heridas durante otros doscientos años”, prometió en el libro extremista.

En su discurso en Singapur en mayo de 2025 , Hegseth señaló que era la segunda vez en sólo cuatro meses como secretario de Defensa que visitaba la región de Asia y el Pacífico (que Washington ha tratado de rebautizar como “Indo-Pacífico”).

En marzo, Hegseth viajó a Japón y Filipinas, donde amenazó a China y se jactó de los preparativos de “guerra” y los “planes de guerra reales” de Estados Unidos.

La administración Trump presiona a los países de Asia-Pacífico para que minimicen la cooperación económica con China.

En la conferencia del Diálogo Shangri-La, Pete Hegseth amenazó, medio en broma, a la región Asia-Pacífico con su interminable presencia.

«Estoy muy orgulloso de volver al Indopacífico por segunda vez como secretario de Defensa. Y seguiré volviendo una y otra vez. No se lo pierdan», dijo.

El secretario de Defensa de Estados Unidos presionó a los países de la región para que minimicen sus relaciones económicas con China.

La administración Trump básicamente les dijo a los países que debían elegir entre Estados Unidos o China, que no podían tener buenas relaciones con ambos lados, porque pronto podría estallar una guerra.

Hegseth dijo: “Ante estas amenazas, sabemos que muchos países se ven tentados por la idea de buscar tanto la cooperación económica con China como la cooperación en defensa con Estados Unidos . Esto representa una necesidad geográfica para muchos. Pero hay que tener cuidado con la influencia que el PCCh busca con esa implicación. La dependencia económica de China solo profundiza su influencia maligna y complica nuestro margen de decisión en materia de defensa en tiempos de tensión”.

China se opone a la hegemonía, mientras el imperio estadounidense la busca

El secretario de Defensa Hegseth afirmó en su discurso de mayo en Singapur que, supuestamente, «China aspira a convertirse en una potencia hegemónica en Asia. Sin duda».

Esto es falso. China ha insistido, durante décadas, en que no busca la hegemonía. De hecho, Pekín no quiere que ningún país la tenga.

La oposición basada en principios a la hegemonía ha sido una constante desde la fundación de la República Popular China (RPC) bajo Mao Zedong en 1949, pasando por la Reforma y Apertura iniciada por Deng Xiaoping en 1978, hasta la Nueva Era lanzada por el Presidente Xi Jinping en 2012.

El gobierno chino siempre ha subrayado su “compromiso inequívoco de apoyar a otros países en desarrollo en sus esfuerzos por defender la soberanía nacional, desarrollar la economía nacional y luchar contra el imperialismo, el colonialismo y el hegemonismo ”.

En un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1974, Deng Xiaoping afirmó: “Si un día China cambiara de color y se convirtiera en una superpotencia, si ella también desempeñara el papel de tirana en el mundo y en todas partes sometiera a otros a su intimidación, agresión y explotación, los pueblos del mundo deberían identificarla como socialimperialismo, exponerla, oponerse a ella y trabajar junto con el pueblo chino para derrocarla”.

De hecho, cuando la República Popular China normalizó las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y Japón en la década de 1970, una fuente de tensión diplomática fue la insistencia de China en que, en las declaraciones conjuntas firmadas por Pekín, Washington y Tokio, tenía que haber una cláusula “antihegemonía” .

En realidad, son Estados Unidos los que han buscado consistentemente imponer su hegemonía al resto del mundo.

Esto quedó claramente explicado en un documento de 1992 publicado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, conocido como la Doctrina Wolfowitz (porque fue coescrito por Paul Wolfowitz, quien entonces se desempeñaba como subsecretario de Defensa de Estados Unidos para políticas, antes de regresar más tarde como secretario de Defensa bajo el mandato de George W. Bush).

La Doctrina Wolfowitz del Pentágono establecía (énfasis añadido):

Nuestro primer objetivo es prevenir el resurgimiento de un nuevo rival . Esta es una consideración fundamental en la nueva estrategia de defensa regional y exige que nos esforcemos por evitar que cualquier potencia hostil domine una región cuyos recursos, bajo un control consolidado, serían suficientes para generar poder global. Estas regiones incluyen Europa Occidental, Asia Oriental , el territorio de la antigua Unión Soviética y el Sudoeste Asiático.

La política exterior de la administración Trump sigue siendo coherente con gran parte de la Doctrina Wolfowitz. Si bien Trump ha restado prioridad a Europa Occidental y al territorio de la antigua URSS, ha priorizado Asia Oriental y el Sudoeste Asiático (también conocido como Oriente Medio).

De hecho, el tema principal del discurso de Hegseth fue que el Pentágono no aceptará que China desafíe el dominio estadounidense en la región Asia-Pacífico.

«No nos echarán de esta región crítica», dijo Hegseth, en un mensaje claro a Beijing.

Este fue el imperio estadounidense declarando claramente que busca imponer su control hegemónico sobre el Este de Asia.

El belicismo bipartidista en Washington

Esta postura agresiva contra China es bipartidista en Washington.

Un ex alto funcionario de la administración de Joe Biden dijo que estaba de acuerdo con la esencia de la política anti-China seguida por Pete Hegseth, un extremista de derecha y fanático religioso.

Ely Ratner, quien se desempeñó como subsecretario de Defensa para asuntos de seguridad del Indo-Pacífico en el Pentágono de Biden, escribió con aprobación en Twitter/X: “Dejando a un lado la retórica, en materia de política de defensa real, el discurso. del secretario Hegseth fue casi una continuidad total con la administración anterior ”.

“Eso es bueno, pero necesitaremos mayor urgencia, atención y recursos para abordar el desafío de China”, añadió Ratner.

El secretario de Estado neoconservador de Biden, Antony Blinken, también había mantenido una posición de línea dura contra China.

En un discurso de 2022, Blinken anunció lo que era esencialmente una política de contención dirigida a China .

«No podemos confiar en que Pekín cambie su trayectoria. Por lo tanto, moldearemos el entorno estratégico en torno a Pekín», afirmó.

Blinken añadió: “La escala y el alcance del desafío planteado por la República Popular China pondrán a prueba la diplomacia estadounidense como nunca antes hemos visto”

VOLVER AL INDICE

4. Las negociaciones EEUU-Irán.

A la espera de las revelaciones que los iraníes puedan hacer de los documentos secretos que han conseguido sacar de Israel -la primera es que afirman que los israelíes pudieron saber de los científicos nucleares israelíes a través de las filtraciones que les pasó el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)-, siguen las negociaciones entre EEUU e Irán para un acuerdo nuclear.

https://thecradle.co/articles/pressure-leverage-how-the-us-and-iran-weaponize-negotiations

Presión y influencia: cómo Estados Unidos e Irán utilizan las negociaciones como arma

Washington y Teherán no están simplemente negociando, sino que están empleando instrumentos de coacción para dictar los términos del orden regional. Comprender las herramientas que cada parte pone sobre la mesa es clave para entender lo que está en juego.

Abbas Al-Zein

10 DE JUNIO DE 2025

La cuestión hoy no es si Washington y Teherán llegarán a un acuerdo nuclear o si entrarán en una guerra abierta. Se trata de cómo ambos están utilizando la ilusión de la diplomacia para intensificar y reducir la confrontación. Mientras Gaza arde bajo las bombas israelíes y las potencias occidentales se apresuran a proteger sus intereses, las conversaciones entre Estados Unidos e Irán se han convertido en un campo de batalla para configurar el futuro de la región mediante la presión, no el compromiso.

No se trata de centrifugadoras e inspectores. Lo que está en juego son las propias reglas de juego en Asia Occidental, reglas que Teherán busca remodelar mediante alianzas que multiplicen su fuerza con facciones de la resistencia, y que Washington busca preservar a través de su control militar, financiero y político en diversas partes de la región.

Los vínculos de la República Islámica con los movimientos de resistencia palestino, libanés, iraquí y yemení, su creciente postura disuasoria y su papel central en el Eje de la Resistencia están sobre la mesa. También lo está el papel de Tel Aviv como instrumento de la agresión estadounidense en la región.

Mientras tanto, Estados Unidos no está negociando de forma aislada, sino desde una posición profundamente enredada en las operaciones militares israelíes y en una doctrina de guerra regional en expansión. La alineación abierta de Trump con Tel Aviv y su búsqueda de un dominio indiscutible sobre las rutas energéticas y comerciales siguen siendo el telón de fondo de estas conversaciones. La presencia de Washington en la mesa es inseparable de su esfuerzo más amplio por reforzar la hegemonía occidental haciendo retroceder la influencia de Irán.

No se trata de una negociación entre iguales que buscan un terreno común. Es una contienda de capacidades coercitivas, en la que se despliegan amenazas, sanciones y escaladas por medio de terceros, no para alcanzar la paz, sino para obtener la capitulación. El proceso, si es que merece ese nombre, es un chantaje estratégico disfrazado de diplomacia, una frágil coreografía de amenazas que se hacen pasar por conversaciones.

Las amenazas estadounidenses disfrazadas de diplomacia

Desde el punto de vista de Washington, Irán se encuentra actualmente en una posición vulnerable, por lo que las negociaciones son una vía más factible para ejercer presión sobre Teherán. Tras años de desgaste económico, disturbios internos y aislamiento geopolítico, los responsables políticos estadounidenses creen que se puede presionar a Teherán para que haga concesiones en su programa nuclear, en sus vínculos con el Eje de la Resistencia y en su influencia de larga data en la lucha palestina.

Pero el lenguaje de la negociación estadounidense no es el compromiso, sino la amenaza preventiva. Toda la arquitectura de la diplomacia estadounidense con Irán se basa en la idea de que la presión da resultados. No se trata de una innovación diplomática, sino de la continuidad de la tradición hegemónica de Washington en la región.

Cuando Trump «advirtió» al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que no atacara Irán para preservar los canales diplomáticos, Teherán no pasó por alto el mensaje subyacente: si las conversaciones fracasan, Israel se desatará. En este marco, Tel Aviv no es un actor rebelde, sino una herramienta de presión estadounidense, una extensión del poder de Estados Unidos encubierta bajo una negación plausible.

Gaza también se ha convertido en un arma. El apoyo incondicional de Washington a los crímenes de guerra israelíes envía un mensaje: la desescalada está condicionada a la retirada iraní. Incluso los avances diplomáticos, como la propuesta de alto el fuego de Hamás, se filtran a través de este prisma de presión, lo que indica a Teherán que cualquier vía hacia la calma requiere concesiones iraníes en otros ámbitos.

En el Líbano, Estados Unidos ha pasado de gestionar la escalada a facilitarla activamente. El último respaldo de Washington a los ataques aéreos israelíes en los suburbios del sur de Beirut marca un nuevo precedente: la agresión preaprobada. Esto no es disuasión. Es una escalada como forma de negociación, utilizando el frente libanés como mensaje coercitivo en el diálogo indirecto de Washington con Teherán.

Las sanciones siguen siendo el arma económica más potente de Washington, ahora reforzada por la amenaza europea de «snapback». Pero Irán ha dejado claro que cualquier resolución hostil de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), por muy europea que sea en apariencia, se interpretará como una medida de Estados Unidos y tendrá consecuencias directas. Teherán ha advertido que politizar el proceso de la AIEA pondrá en peligro toda la vía de negociación y podría provocar la salida de Irán del Tratado de No Proliferación (TNP).

«Su respuesta a cualquier escalada por parte de la agencia tendrá un impacto directo en el curso de las conversaciones indirectas en curso», dijeron fuentes políticas a Al Mayadeen, subrayando que Irán no aceptará «el uso de decisiones técnicas como herramientas de presión política».

La estrategia estadounidense entrelaza la presión militar, económica y psicológica en una única matriz. Cada cambio de política está calibrado para aumentar los costes de Teherán, al tiempo que se preserva la flexibilidad estratégica de Washington. El objetivo no es el diálogo para la paz, sino la sumisión a través del desgaste.

La contrapartida de Irán

Irán entra en estas conversaciones no como un suplicante, sino como una fuerza que ha dominado el cálculo de la presión. No se hace ilusiones sobre las intenciones de Estados Unidos y juega sus cartas con precisión táctica. El enfoque de Teherán se basa en la resiliencia y la asimetría, en el reconocimiento de que su fuerza no reside en la paridad, sino en la capacidad de imponer costes a sus adversarios mediante medios no convencionales.

Cualquier ataque israelí o estadounidense, advierte Teherán, provocará una erupción en toda la región, no como provocación, sino como extensión lógica de la vulnerabilidad estadounidense. Las bases militares estadounidenses en el Golfo Pérsico, su presencia naval en puntos estratégicos marítimos y su dependencia de un flujo ininterrumpido de energía proporcionan a Irán ventajas asimétricas.

En lo que respecta a Israel, Irán no solo está mostrando su desafío con palabras. Sus amenazas son estratégicas y tienen como objetivo alterar la ecuación fundamental de la disuasión. Teherán ha revelado públicamente que ha interceptado una gran cantidad de información sobre instalaciones militares y nucleares israelíes, información que podría servir para calibrar futuras represalias. No se trata de una postura. Es una doctrina.

Igualmente vital es el encuadre que Irán da a Gaza y Líbano, no como lastres, sino como frentes de lucha compartida. Mientras Washington los ve como herramientas de presión, Teherán los considera escenarios de resistencia. Cualquier intento de Estados Unidos de explotar estos frentes corre el riesgo de convertirlos en exigencias políticas: frenar a Tel Aviv o las negociaciones se rompen.

La doctrina de resistencia por capas de Irán utiliza una red de alianzas regionales para extender la disuasión más allá de sus fronteras. Ya sea a través de la preparación de Hezbolá en el frente libanés o de la expansión del alcance estratégico en el Mar Rojo de las fuerzas armadas alineadas con Ansarallah en Yemen, Teherán señala que una escalada en cualquier lugar podría desencadenar consecuencias en todas partes.

El expediente nuclear sigue siendo la carta definitiva de Irán. Aunque insiste en que el programa es pacífico y está doctrinalmente vinculado a una fatwa religiosa, Teherán ha comenzado a sugerir que las amenazas existenciales podrían provocar un cambio doctrinal. Si la diplomacia se convierte en una trampa, el enriquecimiento podría pasar de ser una moneda de cambio a un paraguas disuasorio.

La proyección de poder de Irán también se nutre de su integración en un bloque euroasiático en transformación. Los lazos estratégicos con Rusia y China, ambos bajo presión sancionadora, crean un polo de apoyo alternativo que reduce la dependencia de Teherán de los sistemas económicos occidentales. Este giro hacia el este no es meramente táctico, sino existencial, ya que posiciona a Irán como un nodo clave en el orden multipolar emergente.

Además, la influencia de Irán sobre actores no estatales —desde Hezbolá hasta las Unidades de Movilización Popular (PMU) en Irak— le confiere una ventaja única: la capacidad de activar puntos de presión sin cruzar los umbrales que desencadenan una guerra abierta. Esta dinámica permite a Teherán comunicar sus líneas rojas sin perder la posibilidad de negar su responsabilidad.

¿Negociación o confrontación controlada?

Lo que estamos presenciando no es diplomacia en el sentido tradicional, sino un duelo de disuasión. Washington está practicando la «disuasión por poder» a través de Israel y la coacción económica, mientras que Teherán emplea una disuasión flexible: señala una escalada sin cerrar la puerta a las conversaciones.

Cada parte calcula que la negociación es más barata que la guerra, pero solo si las condiciones reflejan su poder relativo. No hay confianza. Solo análisis de coste-beneficio. Las conversaciones resultantes se asemejan más a un enfrentamiento que a un proceso de acuerdo, con líneas rojas mutuas impuestas a través de amenazas implícitas en lugar de un entendimiento mutuo.

Pero las herramientas coercitivas no funcionan en el vacío. El genocidio en Gaza, propiciado por Estados Unidos, se ha convertido en una ruptura moral y estratégica. No se puede llegar a ningún acuerdo mientras los aliados de Irán sean masacrados con la aprobación de Estados Unidos. Y Washington, a pesar de todas sus posturas, sigue sin estar dispuesto a frenar la escalada israelí, lo que socava su propia credibilidad negociadora.

La diplomacia y la guerra se han vuelto indistinguibles. Se utilizan las mismas herramientas —misiles, sanciones, milicias, medios de comunicación— tanto para negociar como para amenazar. Cualquier acuerdo, si se alcanza, no surgirá del consenso, sino de un equilibrio temporal de fuerzas. E incluso entonces, puede que solo sirva como una pausa antes de la próxima batalla.

La lección es clara: en esta fase de las relaciones entre Estados Unidos e Irán, la verdadera negociación no se centra en el enriquecimiento de uranio o las inspecciones. Se trata de quién puede inclinar el equilibrio de poder regional sin romperlo, y qué instrumentos de coacción se pueden emplear sin caer en la catástrofe.

Hasta que se alcance ese equilibrio, cada ronda de conversaciones estará ensombrecida por misiles, cada gesto diplomático respaldado por cañoneras y cada susurro de paz ahogado por la lógica de la presión.

VOLVER AL INDICE

5. Como en los viejos tiempos.

Parece que siempre acaba siendo un problema que los alemanes estén tan cerca de Rusia. Van a por la tercera…

https://swentr.site/news/618915-germany-russia-enemy-number-one/

El nuevo enemigo número uno de Rusia no es Estados Unidos. Y ya hemos pasado por esto antes

Berlín ha estado provocando al oso con diligencia, y este ha tomado nota

Por Tarik Cyril Amar

Probablemente no lo harán, pero los alemanes deberían prestar mucha atención a una noticia reciente procedente de Rusia: el instituto de sondeos Levada, reconocido internacionalmente desde hace tiempo por su seriedad y fiabilidad, ha publicado los resultados de una encuesta reciente. Según esta, Alemania es ahora considerada el país más hostil por los rusos de a pie: el 55 % de ellos nombra a Alemania como el país más hostil hacia Rusia.

Hace cinco años, esa cifra era del 40 %. Tampoco era un porcentaje insignificante, pero ahora destacan dos cosas: en primer lugar, el rápido aumento de la valoración negativa de Alemania y, en segundo lugar, el hecho de que Berlín haya conseguido situarse en cabeza de este sombrío ranking: durante veinte años, el primer puesto lo ocupó con solidez Estados Unidos, que aún el año pasado alcanzaba un abrumador 76 %.

Pero ahora, en clara respuesta al nuevo rumbo de Trump hacia Moscú, comparativamente más racional, «solo» el 40 % de los rusos considera a Estados Unidos como el Estado más hostil. Parafraseando un antiguo lema soviético: Berlín ha alcanzado y superado a Estados Unidos.

Muchos alemanes, especialmente en la política, los principales medios de comunicación y las élites «expertas» conformistas, ignorarán por completo o descartarán este cambio. Otros incluso serán tan insensatos como para alegrarse: ¿Qué mejor prueba de que el nuevo belicismo alemán ha dejado huella?

Para un historiador —o, en realidad, para cualquiera que tenga memoria—, los resultados de Levada deberían ser alarmantes. Para entender por qué, necesitamos un contexto más amplio. Lo que pasa con Alemania es que, tarde o temprano, la cuestión de la guerra o la paz —al menos en Europa o incluso en el mundo— depende de ella, independientemente de las ideas poco originales que sus élites se inventen en un momento dado.

Quizás esa especial combustibilidad se deba a un profundo desajuste entre los recursos y la ubicación de Alemania, por un lado, y su entorno geopolítico, por otro, como solía bromear Henry Kissinger. Quizás la explicación sea menos indulgente y tenga que ver con una cultura política fallida, moldeada por hábitos persistentes de miopía y ambiciones equivocadas.

En cualquier caso, hacia 1945, tras la segunda guerra mundial provocada por Berlín en menos de medio siglo, todos los que importaban —ya no los alemanes en ese momento— parecían entender que una Alemania grande podía ser, digamos, incómoda para el resto del mundo. Dos parecían lo adecuado, sobre todo cuando ambas estaban bajo un control firme, desde Washington y Moscú, respectivamente.

Otra cosa que se aceptaba en general era que había que enterrar la antigua enemistad entre Alemania y Francia. Sin embargo, una tercera cuestión crucial no solo quedó sin resolver, sino que se utilizó como arma para la Guerra Fría: si los alemanes tenían que llevarse bien con los franceses y con el resto de europeos occidentales en general, Estados Unidos necesitaba que su Alemania siguiera siendo hostil hacia los rusos, es decir, en aquel momento, los soviéticos.

En efecto, Alemania Occidental fue reeducada para someterse a Occidente, pero sin dejar de mostrar los dientes a Oriente. El término educado para referirse a este acto de adiestramiento nacional en los «valores», la «civilización» y, por último, pero no por ello menos importante, las jerarquías geopolíticas occidentales es «el largo camino hacia Occidente».

Afortunadamente, desde la década de 1970 y hasta la inesperada pero silenciosamente trascendental llegada de la reunificación alemana (la anexión de facto de Alemania Oriental por parte de Alemania Occidental con el permiso soviético, es decir, ruso), la lógica disuasoria de la Guerra Fría y una «Ostpolitik» fundamentalmente acertada mitigaron un poco esa actitud hostil. Pero ahora esa política no solo se ha abandonado, sino que se ha anestesiado.

Hoy en día, incluso querer hablar con «los rusos» para transmitirles algo que no sea un ultimátum se calumnia como «apaciguamiento». Los antiguos representantes del compromiso normal se ven obligados a retractarse públicamente de forma humillante (por ejemplo, el presidente Frank-Walter Steinmeier) o son condenados al ostracismo (por ejemplo, la periodista Gabriele Krone-Schmalz, que en su día marcó la pauta). El peor pecado en el nuevo viejo catecismo alemán es incluso intentar «entender» a Rusia, literalmente: un «Russlandversteher» es un hereje casi digno de la hoguera.

Esos herejes son claramente un obstáculo para el nuevo rumbo —tomado por todos los partidos mayoritarios— que parte de la premisa de que Alemania y Rusia deben ser siempre enemigos, como declaró recientemente el actual ministro de Asuntos Exteriores, Johann Wadephul, en un momento de descuido y, por tanto, sincero.

En consecuencia, la única política que parece quedar a esas mentes cerradas es reforzar el ejército y aumentar masivamente el gasto en armamento. Que ese gasto ya se haya practicado y tenga un historial lamentable de ineficacia en Europa, como admite incluso el Financial Times, no les importa. Tampoco les importará, por supuesto, a la industria armamentística y a sus accionistas.

Y ni se les ocurra pensar que los alemanes podrían ser lo suficientemente inteligentes como para hacer ambas cosas: modernizar (sensatamente) su ejército y, al mismo tiempo, entablar conversaciones genuinas y llegar a compromisos —así como renovar el comercio mutuamente beneficioso— con Rusia. Ese patrón —y no el estúpido «apaciguamiento»— era, al fin y al cabo, el verdadero sello distintivo de la tan denostada «Ostpolitik». Pero parece que esta capacidad de caminar y masticar chicle, como diría el antiguo ídolo estadounidense de Berlín, Joe Biden, se ha perdido o, tal vez, se ha abandonado deliberadamente.

El impulso de derrochar en armas viene acompañado de una campaña de propaganda claramente coordinada, como no se veía desde principios de la década de 1980 (en el mejor de los casos): políticos, generales, medios de comunicación dominantes y «expertos» conformistas alemanes han desatado una avalancha, un auténtico «Trommelfeuer» de histeria bélica sobre la opinión pública alemana.

Profesores de historia antigua —darse cuenta de la ironía involuntaria nunca ha sido el fuerte de los alemanes— están explicando una vez más que los padres deben estar preparados para sacrificar a sus hijos en la guerra. Dulce et decorum est pro patria mori, y así sucesivamente… Como si la Primera Guerra Mundial nunca se hubiera perdido.

El máximo responsable del ejército alemán no acaba de decidirse si Rusia atacará dentro de unos años o quizá mañana. Y un programa de entrevistas y un documental tras otro se dedican a la necesidad de la «competencia bélica» (en el alemán original, «Kriegstüchtigkeit», un término con un matiz tradicional intraducible, en el mal sentido).

Por último, tenemos a Friedrich Merz, un canciller alemán con un mandato débil que cree claramente que su tarea histórica es ser aún más belicoso que los estadounidenses y asumir su papel en la OTAN europea si es necesario.

La ironía de que un Gobierno vasallo finalmente encuentre el valor para ser aún más inmóvil ideológicamente que su hegemónica potencia cambiante no es nueva en la historia reciente de Alemania. Al fin y al cabo, así es como Erich Honecker, el último líder (relevante) de la antigua Alemania Oriental, decidió salir de escena: despreciando ostentosamente el deshielo de Moscú con Occidente. Con un espíritu similar, Merz insiste en continuar la guerra por poder en Ucrania y se empeña en no querer que se reparen los gasoductos Nord Stream, incluso cuando inversores rusos y estadounidenses (cercanos a Trump, por cierto) están hablando precisamente de eso.

Merz acaba de visitar a Trump en Washington. Y la cobertura de los principales medios de comunicación sobre su encuentro revela involuntariamente lo poco que ha conseguido. En esencia, se elogia a la canciller alemana por no haber sido brutalmente humillada por Trump. Es cierto que Merz se libró del destino de Vladimir Zelensky en Ucrania, y eso es lo mejor que se puede decir.

Dejemos de lado que, en realidad, Trump sí que humilló a su invitado, aunque de forma relativamente suave, burlándose de la experiencia no tan buena de Alemania en el Día D de 1944 y felicitándole condescendientemente por su inglés. Fue el tipo de afabilidad que Trump, el antiguo presentador de reality shows, habría mostrado hacia un «aprendiz» que actualmente está en gracia.

Lo más significativo es que Merz no obtuvo ni un ápice de concesión en ninguno de los temas que le preocupan: en cuanto a la OTAN, el comercio entre Estados Unidos y Europa y la guerra de Ucrania, el canciller alemán no consiguió absolutamente nada. Por el contrario, Trump ya se ha asegurado de dejar claro lo poco impresionado que está por cualquier cosa que Merz haya podido decir, cuando no se ha limitado a guardar un modesto silencio: sobre Ucrania, Trump ha admitido públicamente que el reciente ataque con drones de Kiev da a Rusia el derecho a tomar represalias masivas. En materia comercial, Trump ha vuelto a aumentar la presión con aranceles al acero y el aluminio que afectarán duramente a la UE y a Alemania.

Qué mundo se ha creado Alemania: tiene a Estados Unidos, un hegemónico y «aliado» que primero hace explotar o participa en la explosión de sus gasoductos, infraestructuras vitales, y luego se dispone a tomar el control y reparar las ruinas para tener aún más poder sobre Berlín. Con la Ucrania de Zelenski, tiene un cliente muy caro y muy corrupto que, como ahora admiten incluso los alemanes, estuvo involucrado en el mismo atentado terrorista contra Nord Stream.

Mientras tanto, la economía alemana se beneficiaría enormemente del restablecimiento de una relación razonable con Rusia. Pero la única estrategia de Berlín con respecto a Moscú es la confrontación prolongada, un programa de armamento extremadamente costoso y una histeria bélica tan intensa que parece que las élites alemanas anhelan, no tan secretamente, otro choque devastador con Rusia.

Y a estas alturas, los rusos se han dado cuenta, no solo las élites, sino también la población en general. Buena suerte, Berlín: ha provocado al oso lo suficiente como para llamar su atención. Otra vez.

VOLVER AL INDICE

6. Dejemos que los manatíes hereden la Tierra.

Yo estoy definitivamente entre los misántropos, llego tarde al antinatalismo y no puedo entender por qué los preppers quieren sobrevivir como sea en un mundo distópico, pero tampoco veo necesidad de acelerar las cosas. Tiempo de sobra tenemos para extinguirnos.

https://jacobin.com/2025/06/futureless-left-antinatalism-humanity

Los defectos fatales de la izquierda sin futuro

Dustin Guastella

El auge de los pesimistas, los preparacionistas y los antinatalistas en la izquierda revela algo más profundo que la postura vacía de la rebelión: el colapso de la fe en el mañana. Una izquierda que corea «No hay futuro» no solo está desmoralizada, sino que es poco seria, misántropa y está abocada al fracaso.

«Cuanto más claro veamos el futuro, mejor emplearemos nuestra energía en el presente».
— Karl Kautsky, El programa de Erfurt (1891)

«Excluye la idea de futuro y, de inmediato, perecerá la noción misma de lo que es bueno y correcto; es más, todo el orden del universo se convertiría en un misterio oscuro e insondable».

— Papa León XIII, Rerum Novarum (1891)

Guy Edward Bartkus, el sospechoso recientemente acusado de un atentado suicida con coche bomba contra una clínica de fertilidad en California, era un efilista, un devoto de una forma extremista de antinatalismo.

El efilismo, como todas las ideologías extremas actuales, es en gran medida un fenómeno de Internet. Sin embargo, el interés general por el antinatalismo —la creencia de que tener hijos es moralmente incorrecto— va en aumento. Algunos creen que los padres no tienen derecho a traer hijos al mundo. Un antinatalista de la India demandó a sus padres por no haber dado su consentimiento para nacer. Otros piensan que la extinción voluntaria de la humanidad es la única solución al sufrimiento que esta ha causado. El fundador de Antinatalism International, Anugraha Kumar Sharma, sostiene que «no hay absolutamente ninguna esperanza en este mundo». Aboga por el suicidio asistido voluntario incondicional y se declara marxista.
El antinatalismo no es necesariamente una ideología partidista, aunque estos sentimientos se reflejan en algunos sectores de la izquierda contemporánea. «Personalmente, no creo que sea obvio que tengamos la obligación de garantizar la continuidad de la humanidad», argumenta Nathan Robinson, editor de la revista de izquierda Current Affairs. «Dejemos que los manatíes hereden la Tierra». Por su parte, Antonio Melonio, escritor de izquierdas que edita el popular Substack Beneath the Pavement, sostiene que tener hijos es «el fin del sentimiento radical y, en muchos sentidos, de la libertad misma». Para Melonio, formar una familia, lejos de abrir una nueva ventana al futuro, una nueva conexión con la posteridad, supone la sumisión definitiva: «Es muy difícil protestar, organizarse, amotinarse y prender fuego a coches de policía cuando tienes bocas que alimentar e hipotecas que pagar».
Para algunos, la aceptación progresista del antinatalismo podría ser simplemente una reacción al pronatalismo defendido por la derecha. Como el vicepresidente J. D. Vance quiere que tengamos más hijos, la única respuesta natural es que no deberíamos tener ninguno. Para otros, el antinatalismo nace de una especie de utilitarismo moral: la creencia de que no crear vida es la forma más segura de evitar el daño. Y, con diferencia, la corriente más popular del antinatalismo está relacionada con el clima. Al parecer, las personas contribuyen en gran medida al calentamiento global y, si no existieran, el planeta podría curarse.

De hecho, las razones que da la gente para renunciar a tener descendencia son innumerables. Y eso podría decirnos algo sobre el malestar que aflige a la sociedad, y a la izquierda en particular. El auge de los sentimientos antinatalistas señala una pérdida colectiva de fe en el futuro, el agotamiento de la esperanza y la incapacidad de imaginar el florecimiento humano para la próxima generación.

Atrapados en el presente

Desde hace algún tiempo, está de moda en la izquierda ser «anti»: antirracista, antifascista, anticarcelario, anticapitalista, etc. Cabe destacar que estas identidades se definen por lo que se oponen más que por lo que pretenden construir. Es decir, son progresistas en la forma, pero reactivas en la función. Tras la campaña de Bernie Sanders en 2020, incluso muchos autodenominados socialistas se parecen más a esta izquierda «anti» que a los socialdemócratas de los siglos XIX y XX. Estos últimos tenían la seguridad de que el futuro estaba en sus manos.

En cambio, los progresistas de hoy oscilan entre la desesperación y la negación. Naomi Klein y Astra Taylor, por ejemplo, insisten en que estamos presenciando «el fascismo del fin de los tiempos». Aunque critican la «mentalidad de búnker» de la extrema derecha, su visión no apunta más alto ni más allá de la mera supervivencia. «Hemos llegado a un punto de decisión», argumentan Klein y Taylor, «no sobre si nos enfrentamos al apocalipsis, sino sobre la forma que tomará».

En otros sectores de la izquierda, los profetas de la catástrofe climática pronuncian sermones milenaristas sobre el fin de toda la vida en la Tierra. No es de extrañar, pues, que haya surgido recientemente un gran interés por los «preppers» de izquierda. El «aclamado experto en clima» Alex Steffen cuenta con una audiencia progresista que se cuenta por decenas de miles. Ofrece un curso sobre cómo «Ruggedize Your Life» (fortalecer tu vida) en preparación para el inminente colapso social.

Con un código de descuento, puedes asegurarte una plaza en el curso por solo 149 dólares.

Este enfoque en el supervivencialismo se repite en muchos de los abolicionistas radicales actuales, cuya guía no es el socialismo ni una visión más amplia del florecimiento colectivo, sino una visión de simplemente sobrevivir en circunstancias cada vez más angustiosas. Pero una izquierda que valora la «supervivencia» es una izquierda que piensa que el futuro no es suyo, sino una fuerza aterradora contra la que hay que armarse.

Como señaló recientemente el historiador económico Adam Tooze, hoy en día la derecha trumpista «está más dispuesta a hablar del futuro y a hacerlo en términos audaces y optimistas» que la izquierda. Hoy, la derecha actúa y la izquierda reacciona, lo que supone un cambio radical en su relación tradicional con la historia.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Cuándo se quedó estancada la izquierda en el presente?

Desde el declive del pacto de posguerra, los liberales y los progresistas se han atrapado en ciclos incesantes de 1968, repitiendo sin cesar las consignas y las prioridades de esa revolución cultural. Estallan protestas periódicas contra el racismo y el sexismo; surgen movimientos cada vez más discretos en defensa de los derechos civiles de nuestro tiempo. Pero poco realmente nuevo toma forma. Medimos el progreso eliminando las barreras a la participación en la sociedad capitalista liberal, pero no aspiramos a ir más allá. En la década de 1990, con el inicio de la era del «fin de la historia» y el gran descenso del número de afiliados a los partidos socialdemócratas, la izquierda renunció a ofrecer una visión convincente de la sociedad futura.

No es de extrañar que una izquierda que no sabe realmente por qué lucha no se haya fortalecido mucho.

Tomar prestado el futuro

El ciclo de estancamiento no se limita a los activistas. Consideremos los grandes avances electorales de la izquierda amplia en el último medio siglo. Bill Clinton, el último presidente demócrata que obtuvo el voto de todos los sectores de la clase trabajadora (blancos, negros y latinos), lo hizo adoptando planes de derecha para el futuro: libre comercio, desregulación financiera y recortes fiscales.

Mientras tanto, Barack Obama, el último presidente demócrata que se llevó el voto de la clase trabajadora en su conjunto (a pesar de perder el voto de los blancos de clase trabajadora), prometió «esperanza y cambio» al tiempo que mantenía una notable continuidad con sus predecesores. A los liberales les gustaba pensar que la elección de Obama marcaba el triunfo definitivo de los ideales del movimiento por los derechos civiles, pasando por alto su conservadurismo estudiado. El suyo era un liberalismo que tomaba prestado su futuro de la derecha y su prestigio de su pasado. Quizás más que nada, la era Obama reveló un precursor de la falta de futuro actual en la idea de que «la demografía es el destino». No era necesario forjar el futuro, simplemente llegaría cuando murieran todos los viejos blancos conservadores.

¿Y qué hay de Joe Biden? Se convirtió en el primer demócrata en ganar la presidencia sin el voto de la clase trabajadora. Sin duda, era más progresista que sus predecesores. Sin embargo, fue Donald Trump quien proporcionó la ruptura histórica que hizo posibles los experimentos de Biden en materia de desglobalización y política fiscal. Al final, sin embargo, la «bidenómica» no cumplió lo prometido. Si bien algunos de los programas de Biden, como su proyecto de ley de infraestructuras y la ahora desmantelada Ley de Reducción de la Inflación, fueron auténticos logros políticos, el Gobierno fue finalmente incapaz de hacer frente a los retos interrelacionados del aumento de los precios, el disparo de la deuda, el estancamiento de los salarios y los bajos impuestos.

No es el único, la izquierda democrática mundial ha sido incapaz de desarrollar una agenda económica que vaya más allá del próximo ciclo electoral. Como ha argumentado Wolfgang Streeck, los partidos socialdemócratas de todo el mundo han estado «ganando tiempo», literalmente pidiendo prestado su futuro con un gasto respaldado por la deuda para mantener los servicios sociales y un mínimo de paz social. No ha surgido ningún modelo nuevo que pueda prometer de forma creíble prosperidad e igualdad para la próxima generación.

En décadas no se ha inventado, ni siquiera contemplado, un nuevo futuro social.

El narcisismo del ahora

La renuencia a apostar por un futuro lejano se consideraba antaño un rasgo distintivo del conservadurismo político. «Nada es más absurdo», argumentaba Karl Kautsky, el principal teórico del Partido Socialdemócrata Alemán, «que la idea de que los ideales lejanos no tienen importancia práctica en la política actual». Sin embargo, hoy en día, la obsesión por el presente es evidente entre liberales, progresistas y socialistas por igual.

Entre los moderados, un pragmatismo miope impide pensar a largo plazo sobre la reorganización social. Entre los más a la izquierda, reina el catastrofismo. Los ecoterroristas, diversas tendencias «abolicionistas» y antinatalistas radicales como Bartkus están comprometidos con acortar nuestro futuro. Al sugerir que el mañana puede no llegar nunca, sobrevaloran el presente. Sin duda, hay cierto narcisismo en ello. La ambivalencia hacia las generaciones futuras implica una sobrevaloración de la propia.

Nuestra visión del horizonte social se ha ido acortando progresivamente. Y ahora nos limitamos a mirarnos a nosotros mismos. Las demandas del presente son introvertidas: más permisividad, más tolerancia, más autonomía para el individuo. El nuevo horizonte social, al parecer, es que nos dejen en paz. Es más, una izquierda sin futuro se niega a considerar cómo las batallas que libra hoy —desde la liberalización de las leyes sobre drogas hasta el rechazo de las normas sociales— afectarán a los objetivos políticos del mañana.

Sin duda, hay buenas razones para evitar pensar en el mañana. La escalada de guerras, las terribles previsiones climáticas, las sombrías perspectivas políticas y la lenta crisis económica son motivos razonables para la desesperanza. Si a esto se suman las nuevas inquietudes sobre la inteligencia artificial, la desesperación puede parecer una respuesta racional, no emocional. Pero sin una bandera plantada en el futuro —una visión clara del mundo que queremos para nuestros hijos y los suyos— perdemos de vista hacia dónde queremos ir.

No es de extrañar que la izquierda contemporánea parezca perpetuamente perdida y carente de la confianza necesaria para inspirar a sus seguidores. Prevalece la timidez intelectual y la inseguridad, a pesar del gran número de académicos, escritores y pensadores que se consideran progresistas. ¿Hay hoy en día intelectuales de izquierda cuyas ideas y compromiso con el horizonte a largo plazo de la humanidad rivalicen con los de Karl Marx o Karl Polanyi?

¿Significa esto que la izquierda está acabada? No necesariamente. La sociedad necesita, y siempre necesitará, una fuerza que defienda los intereses de la gente común, a favor de la democracia popular, la igualdad y la solidaridad social. Mientras las sociedades capitalistas liberales sigan decepcionando, las personas inteligentes y ambiciosas se sentirán atraídas por la tradición socialista. Y los más proactivos entre ellos inspirarán nuevas oleadas de reformas. La izquierda reactiva, sin embargo, seguirá perdiendo. Una izquierda «anti» no puede ganar.

¿Qué electorado confiaría en una causa política que dice que no le importa lo que venga después? ¿Cómo podría esta izquierda inspirar fe en el progreso, si le da lo mismo que los manatíes se apoderen del mundo y que las maternidades se vacíen?

Una tradición del futuro

Irónicamente, para recuperar el futuro, tenemos que mirar hacia atrás. Ser progresista es, por definición, estar conectado con el pasado. La «tradición», como dijo G. K. Chesterton de forma tan pintoresca, «es la democracia de los muertos».

No es solo que todos los movimientos exitosos para el avance humano se inspiren en el pasado (al fin y al cabo, esta revista se llama Jacobin); es también que los viejos ideales nunca se han hecho realidad. En su lugar, han surgido innumerables ideales nuevos que pretenden ocupar su lugar, muchos de ellos desconectados de las grandes narrativas del pasado o de cualquier concepción coherente de un futuro social y democrático.

¿Qué electorado confiaría en una causa política que dice que no le importa lo que venga después?

Nuestra miopía nos lleva a recorrer parte del camino hacia algún ideal pasajero antes de cambiar bruscamente de rumbo, y luego nos preguntamos por qué parece que no llegamos a ninguna parte. Lo que nos falta es firmeza: una idea de dónde hemos avanzado y hacia dónde estamos avanzando. Como resultado, las Cuatro Libertades del New Deal parecen hoy más lejanas que cuando se proclamaron hace ochenta y cuatro años.

Mientras tanto, con un nuevo papa León en el Vaticano, es difícil ignorar las advertencias de su homónimo predecesor: que el colapso del futuro envenena nuestra visión moral del presente. En su forma más extrema, renunciar al futuro significa rendirse al presente como punto final, o como el fin. Es ver el proyecto de la humanidad como completado.

El autor del atentado contra la clínica de fertilidad y otros «promortalistas» abrazan esta mentalidad. En sus propias palabras, no son iracundos, sino caritativos. Consideran que la humanidad se define por el sufrimiento y razonan que, dado que la nueva vida sufrirá, el acto compasivo es impedirla por completo. Al vivir en esta oscuridad, toda la humanidad se desmorona.

Por el contrario, el filósofo marxista Ernst Bloch, en El principio de esperanza, defendió el futuro. Rechazó lo que llamó la «pura infamia» del presente. Creía que el capitalismo albergaba una maldad: la humillación de la dignidad humana a través de la pobreza y la instrumentalización de la vida humana. Juzgaba a la sociedad no por los pecados del pasado, ni por algún principio abstracto de minimizar el sufrimiento, sino por el potencial de un futuro más brillante. El mal, argumentaba, solo podía ser vencido por la esperanza, un concepto definido en referencia al futuro.

Y en lo que respecta a los niños, en contra de los antinatalistas, ¿no son ellos la encarnación misma de la esperanza? No hay forma más concreta de demostrar la fe en el futuro de la humanidad que dar vida a ella.

Dustin Guastella es director de operaciones del sindicato Teamsters Local 623 en Filadelfia e investigador asociado del Center for Working-Class Politics.

VOLVER AL INDICE

7. Libro de Fineschi sobre la doctrina social de la Iglesia.

Resulta que el último artículo de Fineschi sobre los Papas y la doctrina social de la Iglesia no era algo aislado. Su último libro va sobre este tema, y aquí le entrevistan sobre él.

https://marxdialecticalstudies.blogspot.com/2025/06/una-lettura-marxista-della-dottrina.html

Martes, 10 de junio de 2025

Una lectura marxista de la doctrina social de la Iglesia en el último libro de Roberto Fineschi. Entrevista al autor por Ascanio Bernardeschi

Entrevista al autor por Ascanio Bernardeschi

Entrevista a uno de los principales filósofos marxistas vivos sobre su reciente obra Da Pio IX a Leone XIV. Prospettive marxiste sulla dottrina sociale della Chiesa (De Pío IX a León XIV. Perspectivas marxistas sobre la doctrina social de la Iglesia), para abrir una reflexión crítica sobre la evolución del pensamiento y el «magisterio» católico.

La elección del nuevo papa ha desencadenado una carrera entre los comentaristas para calificar este nuevo pontificado. Creemos que serán los hechos los que podrán dar un juicio informado, aunque las premisas no nos parecen prometedoras, empezando precisamente por la decisión de adoptar el nombre de León en referencia al autor de la Rerum Novarum. Si bien es cierto que esta elección es vista por muchos, quizá por la mayoría, como una atención a la cuestión social que la Iglesia abordaba por primera vez con esa encíclica, no debe pasarnos por alto, en cambio, el carácter antisocialista de ese documento, que consideraba como un elemento natural la propiedad privada de los medios de producción y, por consiguiente, contra natura las aspiraciones socialistas, y se proponía frenar el creciente movimiento de las clases trabajadoras proponiendo paliativos a la terrible condición de los trabajadores.

Nos gustaría hablar de ello con Roberto Fineschi, uno de los principales filósofos marxistas vivos, que recientemente ha publicado un libro que define como «reelaboración de artículos recientes y pasados», pero que, en realidad, aborda de forma bastante sistemática el tema de la evolución de la doctrina católica a través de los distintos papas, desde Pío IX en adelante, con una parte completa dedicada exclusivamente al papa Ratzinger. En otra, la primera, aborda el tema de la doctrina social de la Iglesia.

Su libro trata de la evolución de la Iglesia a partir de Pío IX, es decir, de la oposición de la Iglesia al liberalismo en su fase progresista y a la modernidad, hasta llegar a este nuevo papa. En su opinión, ¿se trató de adaptaciones gattopardianas a los tiempos cambiantes o hubo realmente, en algunos papas, un impulso hacia un cambio más profundo?

Más que un cambio, diría que, por primera vez, la Iglesia ha tenido que adoptar una posición oficial ante evoluciones estructurales de la sociedad que no podían ignorarse, es decir, la llegada del capitalismo y, posteriormente, el paso a su fase imperialista. Quiero precisar que cuando hablo de Iglesia me refiero a la jerarquía vaticana, sin incluir el mundo popular más amplio del catolicismo.

Se trata, en conjunto, de posiciones conservadoras y corporativas. Cabe destacar que desde el principio tienen un carácter antiliberal, primero a nivel teórico y de principios con Pío IX, y luego de manera más estructurada con León XIII, quien, en contra del liberalismo y el libre pensamiento (y el recién nacido socialismo), propone una solución corporativa, con un organicismo patriarcal basado en la propiedad privada, pero con función pública, mutualismo de clase y jerarquía social «benévola». Se trata, en esencia, de una versión actualizada de la teoría aristotélica de la esclavitud, suavizada con la fraternidad cristiana: existe una jerarquía social basada en las características naturales de los individuos que, sin embargo, como hermanos, deben ayudarse entre sí. La naturaleza antiliberal de la teoría social de la Iglesia tiene, por tanto, raíces profundas y premodernas. Sin embargo, no es la sociedad feudal la que se propone, sino un capitalismo corporativo regido por un fuerte moralismo religioso.

El paso histórico del capitalismo a la fase imperialista y al fascismo como una de sus principales formas políticas representa la versión «dura» de esta concepción: en lugar del paternalismo, la jerarquía debe mantenerse en una línea privilegiada mediante la fuerza. Una sociedad democrática con participación estatal, gobernada por una clase empresarial iluminada por la religión católica, es la versión «blanda» y es el consociativismo democristiano de la posguerra.

Hay que añadir que todas las encíclicas «sociales» están animadas por un fuerte espíritu antisocialista y anticomunista y acompañadas de documentos paralelos que las condenan. También están animadas por un fuerte espíritu antiliberal; sin embargo, el liberalismo es preferible al comunismo porque permite utilizar sus propias armas (la libertad de pensamiento, de asociación) contra los regímenes liberales, mientras que el comunismo no lo permitiría.

Dicho esto, sería ingenuo imaginar que con esto se quiere fomentar una actitud «comepriestros». De hecho, no es en absoluto indiferente la posición que adopte la Iglesia, ya sea blanda o dura. Hay una gran diferencia entre el fascismo y el consociativismo sobre base democrática, y también entre el libre mercado despiadado y un sistema que, en cambio, prevé formas solidarias y de participación, aunque dirigidas desde arriba.

Por lo tanto, en cierta medida y en determinadas circunstancias, se pueden establecer alianzas estratégicas. El problema surge, en cambio, cuando se confunden los principios fundamentales y se toma una teoría conservadora, como es la oficial católica, como un programa de emancipación de las masas».

¿Cómo se ha elaborado su libro y, en particular, qué hay de nuevo con respecto a los artículos publicados en su momento en diversas revistas?

El libro recoge textos ya escritos, en un caso incluso hace más de veinte años, y textos relativamente recientes, recomponiéndolos de manera razonada y tratando de dar un hilo conductor a una reflexión que viene de lejos. Se esfuerza, por ejemplo, por retomar los vínculos expuestos en el punto anterior con el pontificado de Bergoglio, que, en parte con razón, ha suscitado tanto entusiasmo. De hecho, la suya ha sido casi la única voz de un jefe de Estado contra las «tramas atlánticas» que han llevado a la guerra en Ucrania o a denunciar la masacre en Gaza. Hay que reconocerle el mérito. Y ha tratado de volver a situar en el centro del debate la cuestión del «Tercer Mundo» y su necesaria emancipación. Reconociendo esto, trato de mostrar cómo, sin embargo, esto no lo aleja de las coordenadas trazadas anteriormente y que, por lo tanto, hay que tener cuidado con los «paradigmas teóricos» de referencia para no desviarse peligrosamente.

Siempre por esta razón, retomo un artículo en el que muestro las posibles conexiones entre un catolicismo con fuertes connotaciones existenciales, como el de Ratzinger, y algunas de las corrientes más difundidas del pensamiento conservador contemporáneo, en particular la filosofía de Heidegger, para explicar cómo ciertas ideologías encuentran entre sí importantes puntos de contacto que forman un frente no necesariamente único, pero sin duda homogéneo y persuasivo, sobre todo en una situación de fuerte desorientación ideal y programática de la «izquierda», penetrando en particular gracias a la centralidad concedida a la figura ideológica fundamental de las estructuras sociales burguesas, es decir, el «individuo-persona» y su supuesto carácter sustancial y a-histórico.

 

En esta misma línea se inscribe el último ensayo, que comenta el pensamiento de un sacerdote del pueblo como el padre Balducci y su reflexión sobre la emancipación de los últimos. En este caso, el atractivo es aún más «democrático» por su cercanía a los marginados históricos y geográficos; sin embargo, se basa en supuestos ideológicos que son «paradigmáticamente» alternativos a los marxistas.

El sentido global de este libro, por lo tanto, no es desarrollar una contraposición finta con algunas variantes del pensamiento católico, sino poner los puntos sobre las íes, de modo que se establezcan los límites correctos y las posibilidades de colaboración constructiva con otras posiciones, sin tener que ceder por completo a sus supuestos teóricos; esto no significaría otra cosa que renunciar completamente a la propia identidad teórica y política y, por lo tanto, en esencia, haber perdido ya al convertirse en instrumento de estrategias ajenas.

Pasando del libro a la actualidad, la elección de Prevost se ha presentado como un compromiso destinado a recomponer una Iglesia profundamente y clamorosamente dividida. En su opinión, ¿cuál podría ser el signo de este nuevo papado?

No sé responder a esta pregunta. Sin duda, dentro de la Iglesia hay facciones en fuerte conflicto entre sí y la figura de Bergoglio, en este sentido, ha sido divisiva, provocando un fuerte malestar entre las filas más conservadoras, sobre todo en Estados Unidos. La elección de un papa estadounidense, de una orden fuerte sobre todo en Estados Unidos, pero con una vocación tercermundista, parece, en definitiva, la clásica solución de compromiso. Dicho esto, solo los hechos nos darán indicaciones más claras sobre su orientación. La elección del nombre podría aludir a un interés particular por la cuestión social. Sin embargo, no hay que esperar mucho más que una orientación corporativa conciliadora; con el neoliberalismo imperante, a algunos les parece revolucionario. Sin duda sería una mejora, pero hay que volver a tener cuidado de no confundirse.

Francisco I, a pesar de las inevitables limitaciones de un papa, había promovido algunas cautas aperturas en materia de derechos civiles y quería presentarse, incluso a partir de algunos elementos externos como la elección del nombre y la cruz de hierro en sustitución de la de oro, como exponente de la Iglesia de los pobres. ¿Ve en León XIV un posible restaurador, dentro de los límites impuestos por una sociedad ya mundana, de las tradiciones y la ortodoxia religiosa?

Tampoco aquí hay que soñar despiertos. Las instituciones de la Iglesia católica son lo que son desde hace muchos siglos. Se trata de un órgano de poder acostumbrado a tener un control directo o una fuerte influencia política, disminuidos en la modernidad a pesar suyo con el afianzamiento de los Estados nacionales primero y con su secularización después. Considerada enemiga en una determinada fase, la Iglesia volvió a ser una aliada útil cuando un peligro común mayor empujó a las viejas y nuevas fuerzas conservadoras a unirse estratégicamente. Siempre en referencia a las instituciones de alto nivel, este es el contexto y el horizonte político en el que siempre se han movido y se mueven, y no hay ningún indicio de apertura al respecto. Las aperturas, a veces solo aparentes, en puntos concretos no desestabilizan el entramado. Y, por otra parte, los católicos pueden señalar a los protestantes los «buenos» resultados —desde el punto de vista religioso, dicho con sarcasmo— a los que han llevado sus aperturas, es decir, a una secularización radical de la sociedad. Este es el argumento fuerte de los conservadores: solo el anclaje en la tradición, o incluso su radicalización, es lo que permite la supervivencia del espíritu religioso, tanto en el cristianismo como en las grandes religiones de amplia difusión. El organigrama de la Iglesia católica es, por otra parte, un mastodonte que funciona gracias a su fuerte verticalidad, difícil de imaginar de otra manera. Espero, por supuesto, que los hechos me desmientan.

 

Si Juan Pablo II desempeñó un papel nada desdeñable en la derrota del campo socialista europeo y en la lucha contra los movimientos antiimperialistas de América Latina apoyados por los teólogos de la liberación, ¿en qué medida cree usted que, aún hoy, las ideas de los papas y sus respectivos cambios de rumbo pueden influir realmente en las decisiones políticas a la luz de la progresiva secularización de las sociedades, incluso de la italiana, a pesar del lastre del Concordato?

La secularización y el predominio del individualismo extremo crean un vacío en el alma que, en algún momento, hay que llenar con algo. Esta es la carta que todas las religiones del mundo occidental tienen que jugar. Responden a una necesidad de sociabilidad producida por el sistema de reproducción en términos renovados y, al hacerlo, tienen un fuerte poder de penetración. Esto, por supuesto, dentro de los límites y en los términos dictados por el «capitalismo crepuscular», pero sin duda con un poder de influencia nada desdeñable.

Por otra parte, la Iglesia católica tiene algo que a menudo falta a otros actores políticos, a saber, una presencia capilar en el territorio gracias a parroquias, conventos, monasterios, oratorios, cooperativas, empresas, periódicos, etc. Son las famosas casamatas de la memoria gramsciana. Obviamente, no todas son conservadoras en el sentido en que lo es la jerarquía vaticana, pero crean una amplia red que garantiza la vitalidad del catolicismo, a menudo con efectos positivos nada desdeñables en la acogida, la ayuda solidaria a los más desfavorecidos, etcétera. Tampoco en este caso quiero parecer un comemortos, el discurso es diferente: el cristianismo y el catolicismo tienen fuertes elementos solidarios y sociales con los que se puede colaborar provechosamente para mejorar el mundo; de hecho, en este momento tienen sin duda un arraigo social mucho más fuerte, eficaz y útil en la práctica que todos los movimientos de izquierda juntos. Constituyen uno de los pocos remanentes de resistencia al pensamiento único neoliberal por el sentido de humanidad y comunidad que los anima. En esto, de nuevo, se puede colaborar. Pero esto no es el comunismo, ni como modelo teórico ni como realidad organizativa. Una verdad de tres centavos, pero que quizá conviene recordar.

En la parte final, dedicada a dos importantes figuras del catolicismo italiano, David Lazzaretti y Ernesto Balducci, cuyo pensamiento y acción analizas desde una perspectiva marxista, concluyes con algunas reflexiones que surgen de la constatación de que, en la fase actual del capitalismo, que tú calificas de «crepuscular», su actualidad ha desaparecido. Son reflexiones importantes para quienes desean «abolir el estado actual de las cosas», aunque, por el momento, se sitúan en un alto nivel de abstracción y, por lo tanto, no van mucho más allá de evocar la oportunidad de pasar de este nivel, a través de las mediaciones adecuadas, a otro más cercano a las necesidades de la acción política. El Movimiento para el Renacimiento Comunista comparte la necesidad de este approfondimento y se siente comprometido en esta dirección. ¿Tiene algún consejo que darnos al respecto?

En realidad, el análisis de las posiciones de estos autores y de lo que, en mi opinión, son sus límites, ya plantea algunos elementos, es decir, indica caminos que no deben seguirse, como un mutualismo genérico (el caso de Lazzaretti) o la idea de un progreso por negación de la modernidad, aunque promoviendo un solidarismo «originario» (Balducci). Ambas soluciones descartan el análisis de la dialéctica contradictoria del progreso y sus límites en el seno del desarrollo del propio modo de producción capitalista.

 

Pasando a la práctica… no se puede renunciar a la teoría, en el sentido de que, sin una perspectiva transformadora que identifique un objetivo de lucha (¿cómo será esta sociedad comunista? ¿Cómo surgirá de la existente?) y sin identificar los vínculos de clase entre las diferentes figuras potencialmente antagónicas al capitalismo, incluso un movimiento político avanza poco y se coloca solo a la defensiva. El «estado actual de las cosas», más que «abolido», debe «superarse» (aufheben es el verbo alemán) y, para ello, hay que aclarar cuál es el objetivo de la lucha (la abolición del Estado, de la propiedad privada, etc. son consignas y resultados de transformaciones, pero no formas concretas de movimiento de la sociedad). En esencia, no tengo consejos que dar (lo siento), pero tengo un programa de trabajo que parte de tratar de entender qué no ha funcionado en lo que debería haber sido la panacea para todos los males, es decir, la gestión racional de la economía según un plan. Luchar provisionalmente por formas híbridas de economía mixta me parece una reivindicación inicial razonable cuyos efectos positivos, aunque dentro de sus límites históricos, ya se han apreciado.

Su programa de trabajo nos parece importante y lo seguiremos atentamente, al igual que los avances de las formas híbridas de economía que ya están funcionando en diferentes partes del mundo.

VOLVER AL INDICE

8. Entrevista a Alberto Toscano sobre fascismo.

Pascual Serrano entrevista a Alberto Toscano con motivo de la publicación en Akal de su libro sobre el «fascismo tardío».

https://www.nocierreslosojos.com/alberto-toscano-los-medios-de-comunicacion-dominantes-son-mas-acogedores-con-la-extrema-derecha-que-con-la-izquierda-anticapitalista/

10/06/2025 Ediciones Akal

Alberto Toscano: «Los medios de comunicación dominantes son más acogedores con la extrema derecha que con la izquierda anticapitalista»

Pascual Serrano

El debate político actual está girando bastante en torno a las calificaciones de fascismo y antifascismo. No sabemos si usando esos calificativos con demasiada precipitación o abuso, o si, por el contrario, no deberíamos restringir el concepto de fascismo a lo vivido en el pasado siglo XX. De eso trata el libro de Alberto Toscano , Fascismo tardío. Raza, capitalismo y las políticas de crisis. Hablamos con su autor.

Usted señala que hoy en día se usa con demasiada facilidad el término fascismo. Por otro lado, afirma que la definición de fascismo no debería reducirse a lo que fue el fascismo en un determinado momento histórico. ¿Por dónde deberíamos entonces decantarnos a la hora de calificar los fascismos actuales?

La situación es un tanto paradójica: especialmente entre los liberales del establishment estadounidense que hoy se enfrentan al ascenso de Trump se ha vuelto inflacionario el uso polémico de la retórica sobre el fascismo; por otra parte, las interpretaciones del fascismo que dilucidan sus vínculos esenciales con el capitalismo y sus crisis lo que equivale a decir también con el colonialismo, el racismo, el patriarcado y la guerra imperialista siguen siendo en gran medida marginales.

Creo que la cuestión de la denominación (digamos, ¿son fascistas Trump o Vox?) es menos importante que la de si un análisis del fascismo en cuanto estructura, fenómeno y potencial que, en formas mutables, ha persistido a lo largo de la historia de las sociedades capitalistas modernas puede ayudarnos a comprender nuestro presente político cada vez más catastrófico y a oponerle nuestra resistencia.

Hoy en día, quienes hablan a la ligera de fascismo es decir, los liberales y los políticos de «centroizquierda» que se niegan a vérselas con sus propios e íntimos vínculos no sólo con el capitalismo, sino con los regímenes liberal-democráticos realmente existentes son a menudo quienes nos impiden pensar el fascismo.

W. E. B. Du Bois habló del fascismo racial que germinó tras la guerra civil estadounidense como de una contrarrevolución de la propiedad y creo que esa sigue siendo una forma concisa de aproximarnos al fascismo, siempre que reflexionemos sobre la evolución de las estrategias de la contrarrevolución que ensombrecen las formas cambiantes de propiedad, es decir, del poder capitalista.

¿No existe la posibilidad de que se abuse de la acusación de fascismo? Si todo es fascismo, ya nada lo es. El propio fascismo bien podría, incluso, acusar de fascistas a los demás.

Ese peligro existe y ha existido durante mucho tiempo. La extrema derecha contemporánea, y el propio Trump, han acusado de fascista a la izquierda (aunque no imagino que estén conscientemente haciéndose eco de la desafortunada polémica de Habermas contra el fascismo de izquierda, o Linksfaschismus). Y, como ya he señalado, a menudo los liberales han hecho usos inapropiados o ineficaces del fascismo como término de oprobio político.

La cuestión crítica es si calificar de fascista una política tiene como base el análisis y la teoría (así como una estrategia antifascista). Hasta podría darse el caso de que, si bien una teoría del fascismo es fundamental para comprender los procesos políticos contemporáneos de «fascistización», el nombre o la acusación de fascismo no ejerzan tanta tracción en el lenguaje cotidiano de la persuasión, las campañas, etcétera. Es mucho más preferible reflexionar concienzudamente sobre el fascismo y dejar abierta la cuestión táctica de su denominación que denunciarlo sin realmente reflexionar sobre lo que significa; esta última opción es la opción por defecto del liberalismo «antifascista» o del centrismo.

Según usted, se trata de percibir al fascismo en una dinámica que precede al momento en que se lo nombra. ¿Qué elementos podrían advertirnos de esa dinámica que precede al fascismo?

Extraigo la idea de un fascismo-antes-del-fascismo principalmente de aquellos pensadores radicales negros que, en primer lugar, vieron las premisas prácticas e ideológicas del fascismo en acción en la violencia capitalista racial (esclavitud de plantación, desposesión colonial, regímenes sociales de apartheid) y que, en segundo lugar, se percataron de que los fascismos de posguerra y posteriores a las luchas por los derechos civiles adoptaban la forma de fascismo «incipiente» o «preventivo» y trataban de bloquear el camino de la liberación de los negros y otros grupos minorizados.

A lo que esos pensadores se mantenían especialmente atentos era al hecho de que un fascismo autoconsciente y asertivo era una recombinación e intensificación de patrones de dominación ya presentes en las sociedades capitalistas de cuyo seno había surgido: la afirmación violenta del poder de clase a través de los aparatos represivos del Estado, las modalidades racializadas y de género de la explotación, una «libertad para dominar» concedida a ciertos sujetos sobre otros, la dinámica del imperialismo, etcétera.

Alberto Toscano
Podemos rastrear esas transiciones fascistas, por así decirlo, tanto en el plano de las estructuras como del personal y plantearnos preguntas como las siguientes: ¿Qué aspectos del sistema jurídico existente son susceptibles de usos fascistas (pensemos en la ley de inmigración en los Estados Unidos de hoy en día)? ¿Es un ejército colonial ya un ejército fascista in nuce? O, de otro modo, ¿cuál es el papel de los «especialistas en violencia» dentro de los Estados liberal-democráticos policías, soldados, guardianes de prisiones a la hora de hacer posible el fascismo? O, en un nivel más «superestructural», ¿de qué manera las legitimaciones de la violencia jerárquica, de la valía o del valor diferencial de unas vidas sobre otras (su manejabilidad, desechabilidad, capacidad) que ya se hacían sentir «antes» del fascismo le proporcionan un caldo de cultivo, un lenguaje, una palanca?En cierto momento, usted señala que la vivencia colectiva de fantasías psíquicas forma parte de un caldo de cultivo del fascismo. ¿Podrían estos tiempos de noticias falsas y conspiranoias formar parte de ese caldo de cultivo?

Por supuesto. Especialmente en la medida en que hoy las personas son mucho menos propensas a la obediencia epistémica a un «sistema» de ideas o una doctrina política, la forma inacabada, participativa, masivamente paralela y fragmentaria del relato de la conspiración viral está mucho más en sintonía con los tiempos que ningún tipo de dogma o credo rígido. Aunque a menudo sirva de vehículo para diseños estratégicamente meticulosos y complejos (como el «Proyecto 2025″), el fascismo tardío no se manifiesta como programático, sino que opera a través de una forma comunicativa que donde mejor se expresa es en el conocido tic verbal de Trump «Mucha gente dice».

Por supuesto, ese modo indefinido y agresivamente irresponsable de creencia a medio afirmar y fuera de lugar puede tener consecuencias terriblemente dañinas («Mucha gente dice […] que los inmigrantes haitianos se están comiendo a sus mascotas […] que George Soros es quien maneja los hilos del Gran Reemplazo […] que se está cometiendo un genocidio contra los afrikáners en Sudáfrica») pero elude nuestra comprensión estereotipada del lenguaje y la práctica del totalitarismo.

A la inversa, también podríamos decir que, en su propio carácter abierto, las fake news y las teorías conspirativas contemporáneas, con sus formatos altamente distribuidos y participativos del tipo «construye tu propia aventura», proporcionan un terreno mucho más rico y plástico para la multiplicidad incoherente de nuestras fantasías (o nuestros «fantasmas», como ha analizado incisivamente Judith Butler en su libro ¿Quién teme al género?) que un programa inflexible que exigiera nuestra lealtad.

Al parecer el fascismo supone la victoria de la ira sobre la razón, pero también es cierto que en la izquierda asistimos hoy a un movimiento que parece apoyarse más en la emoción y en los sentimientos que en la razón. ¿Lo ve así?

La verdad es que no. Creo que el marco conceptual de una política razonable frente a una emocional e irracional no nos lleva muy lejos. Para invocar el título de un importante libro de Albert Hirschman, en todo el espectro político nos las tenemos que ver con diferentes articulaciones de pasiones e intereses.

El fascismo es impensable sin la movilización masiva del odio y el resentimiento, pero igualmente sería inviable sin mucho cálculo frío e interesado (sobre todo por parte de sus partidarios burgueses). A la inversa, una izquierda emancipadora evidentemente no puede abandonar el análisis crítico autorreflexivo, la planificación y la persuasión, pero igualmente sería ineficaz, ya sea con fines reformistas o revolucionarios, si es incapaz de generar sus propias pasiones de oposición, o incluso de recurrir a energías que podamos vincular con los lenguajes religiosos de la espiritualidad o el mesianismo.

Como observó el difunto historiador marxista Mike Davis: «El socialismo… requiere actores no utilitarios, cuyas motivaciones y cuyos valores determinantes surjan de estructuras de sentimiento que otros considerarían espirituales.»

Durante mucho tiempo se creyó que los grandes medios de comunicación podrían ser utilizados por el fascismo, pero hemos sido testigos de precisamente lo contrario. Los medios dominantes dicen combatir las ideologías extremas y radicales, y es en las redes sociales donde más crece ese fascismo o al menos esa ultraderecha. ¿Cómo debería reaccionar la democracia ante esa situación?

Creo que en todo el mundo, incluso en los países con una ideología mediática profesional que se percibe como liberal, la extrema derecha sigue haciendo un uso muy capaz de la «corriente dominante», hasta cuando la acusa de conspiradora para marginarla. Los medios de comunicación dominantes incluidas las emisoras públicas o los grandes medios «tradicionales» siguen siendo en general mucho más acogedores con la extrema derecha que con la izquierda anticapitalista. Basta pensar en lo simpática que fue una reciente reseña de un provocador racista antidemocrático como Curtis Yarin en The New York Times, o en cómo los medios dominantes han servido de conducto para el negacionismo del genocidio en relación con la guerra de Israel contra el pueblo palestino. O considérese la complicidad del establishment mediático europeo con el fomento de esos pánicos morales sobre la inmigración que han sido el motor clave de la popularidad de la extrema derecha.

Sin duda es cierto que los medios sociales han proporcionado un caldo de cultivo indispensable y formidable para múltiples cepas de la extrema derecha, pero creo que es más útil examinar la interacción de esas diferentes esferas mediáticas que pensar en ellas como alternativas.

La cuestión de las estrategias mediáticas para una izquierda radicalmente democrática es muy difícil de abordar y excede mis propios conocimientos, aunque creo que merece la pena señalar que si pensamos de nuevo en la guerra de Gaza, son las redes sociales las que en gran medida han proporcionado un medio para la circulación de información sobre el genocidio y de argumentos en favor de la solidaridad y la resistencia palestinas que, en general, han quedado fuera de los medios dominantes (con la ironía añadida de que es en la plataforma «X» de Musk, con su abierto fomento de contenidos reaccionarios, donde ha tenido lugar gran parte de la comunicación antisistémica sobre Palestina, y no en sus plataformas supuestamente liberales y menos mercantilizadas, como BlueSky).

Se dice que en política no hay espacios vacíos, que las causas o las reivindicaciones que deja una ideología las ocupa otra. Usted también señala que el fascismo sabe detectar los problemas y las necesidades de grandes capas de la sociedad para explotarlas y proponerles soluciones fáciles y equivocadas, pero de las que el fascismo hace un uso eficaz. Lo cual podría llevarnos a la conclusión de que la izquierda, o los partidos democráticos, están haciendo algo mal o no están satisfaciendo determinadas demandas, y que de ello se aprovecha el fascismo. ¿Deberíamos hacer algo de autocrítica?

Es imperiosa la necesidad de autocrítica, pero a condición de que tracemos una línea divisoria entre los partidos democráticos de lo que Tariq Ali ha denominado el «extremo centro» (que incluye al grueso de los llamados partidos socialistas, socialdemócratas y laboristas europeos) y una izquierda crítica, ya sea parlamentaria o de otro tipo.

En su connivencia con el imperialismo, su encuadre de la inmigración como un «problema» y su tenaz promoción de la austeridad neoliberal, los partidos liberales o de centroizquierda tienen una enorme responsabilidad en lo que respecta a nuestra condición fascista tardía, sobre todo por tratar casi invariablemente a los adversarios de su izquierda de forma mucho más despiadada que a sus competidores de la derecha o la extrema derecha.

Tras cuarenta años de ir a remolque de la derecha en innumerables cuestiones, al tiempo que se reproducía la precariedad social, no es de extrañar que muchos se vuelvan hacia «lo auténtico», sobre todo cuando este último se reviste de un atractivo irreverente, pseudoinsurgente y «populista».

VOLVER AL INDICE

9. Resumen de la guerra en Palestina, 10 de junio de 2025.

El seguimiento en directo de Middle East Eye.

https://www.middleeasteye.net/live/live-dozens-killed-and-injured-israeli-shooting-aid-site-gaza

En directo: El Reino Unido y sus aliados sancionan a los ministros israelíes Ben Gvir y Smotrich

Mientras tanto, más de 50 palestinos han muerto en ataques israelíes en Gaza desde el amanecer

Puntos clave

La activista deportada Greta Thunberg acusa a Israel de secuestrarla en aguas internacionales

La OMS afirma que el hospital Al-Amal de Gaza está ahora «prácticamente fuera de servicio»

El convoy de ayuda con destino a Gaza cruza la frontera libia

Actualizaciones en directo

Thunberg acusa a Israel de llevar a cabo un «hambre sistemático de más de dos millones de personas» a su regreso a casa

La activista climática y política Greta Thunberg regresó a su casa en Suecia el martes después de ser deportada de Israel.

Thunberg fue deportada después de que las fuerzas de seguridad israelíes interceptaran un barco en el que viajaba junto con otros 11 activistas que intentaban entregar ayuda humanitaria a Gaza y romper el bloqueo israelí sobre el territorio palestino.

Cuando se le preguntó en Estocolmo si había tenido miedo cuando las fuerzas de seguridad abordaron el velero Madleen, Thunberg desvió la atención de sí misma hacia la situación en Gaza: «Lo que me da miedo es que la gente guarde silencio mientras se está produciendo un genocidio».

«Lo que más me preocupa son las continuas violaciones del derecho internacional y los crímenes de guerra de los que es culpable Israel», declaró Thunberg a los periodistas.

Acusó a Israel de llevar a cabo un «genocidio sistemático» y «el hambre sistemática de más de dos millones de personas» en Gaza.

«Debemos actuar, debemos exigir que nuestro Gobierno actúe y debemos actuar nosotros mismos cuando nuestros Gobiernos cómplices no dan un paso al frente», afirmó la joven de 22 años.

De las 12 personas que iban a bordo del Madleen con alimentos y suministros para Gaza, ocho fueron detenidas tras negarse a abandonar Israel voluntariamente.

Otras cuatro, incluida Thunberg, fueron deportadas.

Todas ellas tienen prohibida la entrada en Israel durante 100 años, según el grupo de derechos humanos que representa legalmente a algunas de ellas.

Varios grupos de derechos humanos, entre ellos Amnistía Internacional, han acusado a Israel de genocidio contra los palestinos en Gaza, pero Israel rechaza enérgicamente este término.

Trump supuestamente pide a Netanyahu que ponga fin a la guerra de Israel contra Gaza durante una llamada telefónica

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo al primer ministro Benjamin Netanyahu durante una llamada el lunes que quiere que se ponga fin a la guerra en Gaza y que atacar las instalaciones nucleares de Irán está fuera de los límites, según el Canal 12 de Israel, informaron el martes varios medios de comunicación.

Ninguno de los dos líderes ha revelado los detalles de la llamada y fuentes anónimas afirman que Trump supuestamente le dijo a Netanyahu que espera que ponga fin a la guerra en Gaza.

Según se informa, Trump afirmó que poner fin a la guerra facilitaría las negociaciones con Irán y Arabia Saudí.

Trump también aclaró que las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán continúan a pesar de su desacuerdo con la última respuesta de Irán.

Según dos fuentes familiarizadas con los detalles de la conversación, Trump se negó a discutir los ataques militares contra Irán hasta que fracasaran las negociaciones.

El ex primer ministro escocés critica a David Cameron por amenazar a la CPI por la investigación sobre Israel

El ex primer ministro escocés Humza Yousaf ha criticado duramente a David Cameron después de que Middle East Eye revelara el lunes que el exministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido amenazó en privado con retirar la financiación y retirarse de la Corte Penal Internacional si emitía órdenes de detención contra líderes israelíes.

Cameron, entonces ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno conservador de Rishi Sunak, profirió la amenaza en abril de 2024 en una acalorada conversación telefónica con Karim Khan, fiscal jefe británico de la corte.

«Es vergonzoso que Lord Cameron supuestamente amenazara a la CPI por atreverse a hacer su trabajo», declaró Yousaf, que era primer ministro escocés cuando Cameron profirió la amenaza, a MEE el martes en una importante intervención.

«Debería aclarar inmediatamente lo sucedido y pedir disculpas si realmente fue así.

Estas revelaciones demuestran que el Gobierno británico, tanto bajo los conservadores como bajo los laboristas, es cómplice de las atrocidades que estamos presenciando en Gaza».

Yousaf se opuso firmemente al apoyo del Gobierno conservador al bombardeo de Gaza por parte de Israel y pidió un embargo de armas contra Israel en febrero de 2024.

Miembros de la familia de su esposa se encontraban en Gaza cuando comenzó la guerra en octubre de 2023.

Cameron, ex primer ministro británico, fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores en noviembre de 2023.

Yousaf, miembro del Partido Nacional Escocés, fue primer ministro de Escocia desde marzo de 2023 hasta mayo de 2024.

Puede leer más aquí.

EE. UU. condena las sanciones «inútiles» contra ministros israelíes

 

La Administración Trump condenó las sanciones «extremadamente inútiles» impuestas el martes por el Reino Unido, Canadá, Australia, Noruega y Nueva Zelanda contra los ministros israelíes de extrema derecha Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich.

La portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, afirmó que «no contribuirán en nada a acercarnos a un alto el fuego en Gaza».

Bruce añadió que los países deberían centrarse en «el verdadero culpable, que es Hamás».

«Seguimos preocupados por cualquier medida que aísle aún más a Israel de la comunidad internacional», afirmó. «Si nuestros aliados quieren ayudar, deben centrarse en apoyar las negociaciones del enviado especial [Steve] Witkoff y respaldar a la Fundación Humanitaria de Gaza en lo que respecta a alimentos y ayuda».

Las sanciones contra el ministro de Seguridad Nacional, Gvir, y el ministro de Finanzas, Smotrich, se deben a «su repetida incitación a la violencia contra las comunidades palestinas» en Gaza y en la Cisjordania ocupada.

Los ataques de los colonos israelíes contra los palestinos se producen casi a diario, y el jefe de la división de la policía de Cisjordania está siendo investigado por no haber hecho nada para ganarse el favor de Ben Gvir.

Los dos ministros israelíes se han opuesto a la entrada de ayuda internacional en Gaza y han abogado repetidamente por la expulsión forzosa de los palestinos del territorio, y Ben Gvir ha pedido a Israel que «fomente la emigración voluntaria de los residentes de Gaza».

Al menos 15 personas mueren mientras esperaban para obtener alimentos en Gaza

 

Al menos 15 personas murieron el martes cuando cuadricópteros israelíes dispararon contra personas que esperaban para entrar en un centro de distribución de alimentos, según la AFP.

El portavoz de la agencia de defensa civil de Gaza, Mahmud Bassal, dijo a la AFP que 12 personas murieron cuando cuadricópteros israelíes abrieron fuego contra personas que esperaban para entrar en un centro de distribución de la Fundación Humanitaria de Gaza, en el centro de Gaza, «entre las 6 y las 7 de la mañana» del martes.

Bassal añadió que otras tres personas murieron por disparos y bombardeos israelíes al norte de Wadi Gaza entre las 2:30 y las 5 de la madrugada del martes, hora local, mientras esperaban para entrar en el mismo centro de distribución.

«Varios miles de civiles y personas hambrientas se habían reunido con la esperanza de llegar al centro de ayuda estadounidense cerca del puente de Wadi Gaza y el corredor de Netzarim», declaró Bassal a la AFP.

El ejército israelí reconoció que había disparado «tiros de advertencia» durante un incidente cerca de un centro de distribución de alimentos el martes, pero afirmó que el número de heridos no coincidía con sus datos.

En un comunicado, afirmó que «las tropas dispararon tiros de advertencia para alejar a los sospechosos que avanzaban en la zona de Wadi Gaza y suponían una amenaza para las tropas».

«Los disparos de advertencia se realizaron a cientos de metros del lugar de distribución de la ayuda, antes de su apertura y contra los sospechosos que representaban una amenaza para las tropas».

El ejército no mencionó que se hubieran disparado cuadricópteros contra la multitud.

El hospital Al-Awda, en el campamento de Nuseirat, en el centro de Gaza, dijo que había recibido tres cadáveres y 100 heridos por el incidente cerca del puente de Wadi Gaza.

Se ha producido una serie de asesinatos de civiles que hacían cola para recibir ayuda desde que la Fundación Humanitaria de Gaza abrió por primera vez los puntos de distribución de ayuda en Gaza el 27 de mayo, con 110 personas muertas a tiros por el ejército israelí hasta el domingo.

Cisjordania: Dos palestinos muertos y 16 heridos tras un ataque israelí en Nablus

Al menos 16 palestinos han resultado heridos y dos muertos después de que el ejército israelí continuara un ataque a gran escala contra Nablus, en Cisjordania, según la AFP este martes.

Según los informes, Nidal Amira, de 40 años, y Khaled Amira, de 35, murieron en los ataques.

La Sociedad de la Media Luna Roja Palestina (PRCS) afirmó que al menos tres personas resultaron heridas por balas, cuatro por agresiones físicas y decenas más por inhalación de gas lacrimógeno.

Según la PRCS, se impidió a las ambulancias llegar hasta los heridos.

Este es el tercer año consecutivo en que se lleva a cabo una operación a gran escala contra la población de la ciudad vieja.

Casi 1.000 personas han muerto en Cisjordania desde octubre de 2023.

Los huzíes en Yemen lanzan otro misil contra Israel para presionarles a que pongan fin a la guerra en Gaza

Los huzíes en Yemen lanzaron el martes un misil balístico contra Israel.

El misil fue interceptado por el ejército israelí.

Los huzíes han estado lanzando misiles contra Israel para presionar al país a que ponga fin a su asalto y al bloqueo de la ayuda a Gaza.

Desde el 18 de marzo, cuando Israel rompió el acuerdo de alto el fuego, los huzíes en Yemen han lanzado 48 misiles balísticos y un mínimo de 11 drones contra Israel, según The Times of Israel.

Palestinos se desmayan en las calles de Gaza por inanición

Fuentes médicas informaron a Al Jazeera Arabic de que los palestinos se desmayan en las calles de Gaza por el hambre extrema, ante la falta de alimentos, según informó la cadena el martes.

Israel ha impuesto un bloqueo de agua potable, alimentos, combustible y ayuda humanitaria en la Franja de Gaza desde principios de marzo, lo que ha dejado a prácticamente todos los palestinos de Gaza en condiciones similares a las de una hambruna.

El embajador de Estados Unidos en Israel, tachado de «evangelista que sueña con la guerra de Gog y Magog»

La organización israelí Peace Now condenó los comentarios del embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, quien afirmó el martes que Estados Unidos ya no apoya plenamente el establecimiento de un Estado palestino, según informó el Times of Israel el martes.

Peace Now, que apoya una solución de dos Estados, acusó a Huckabee de intentar «hacer realidad sus fantasías religiosas» debido a sus vínculos con el movimiento evangélico.

«Esto no es un embajador, es un evangelista que sueña con la guerra de Gog y Magog en Oriente Medio para hacer realidad sus fantasías religiosas», afirmó la organización.

«Solo cabe esperar que el presidente Trump demuestre que es amigo de Israel y repudie los comentarios del embajador, que contradicen la posición de Estados Unidos, su visión de la región y los intereses israelíes».

Peace Now también criticó duramente a Huckabee por intervenir en la política israelí después de que intentara impedir que los partidos ultraortodoxos votaran a favor de la disolución del Knesset el lunes.

Huckabee hizo sus comentarios durante una entrevista con Bloomberg. También dijo que «no hay lugar» para un Estado palestino en Cisjordania y sugirió que los «vecinos musulmanes» de Israel cedan sus tierras para crear uno.

Más información sobre los comentarios de Mike Huckabee aquí.

Francia ha estado suministrando armas a Israel desde el comienzo de la guerra en Gaza: Informe

Francia ha estado suministrando a Israel un flujo «ininterrumpido» de armas desde octubre de 2023, según un informe de un grupo de diez organizaciones no gubernamentales (ONG), informó el martes la agencia Andalou.

El informe afirma que se exportó material militar de Francia a Israel en dos categorías distintas: bombas, granadas, torpedos, minas, misiles y otras municiones de guerra; además de lanzacohetes, granadas de mano, lanzallamas, artillería, rifles militares, piezas y accesorios para rifles de caza. Subrayó que se entregaron a Israel más de 15 millones de artículos de la primera categoría y 1868 de la segunda.

El informe también señala que el valor total de las entregas supera los 10,3 millones de dólares, y pide que se investigue más a fondo para determinar el uso final de los materiales en cuestión.

Añade que se han enviado piezas para el avión de combate F-35 desde Estados Unidos a Israel a través del aeropuerto Charles de Gaulle de París.

Entre las ONG que han elaborado el informe se encuentran Stop Arming Israel France, el Movimiento Juvenil Palestino y la campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones.

Estados Unidos tiene «profundas dudas» sobre el Estado palestino: embajador estadounidense

El embajador de Estados Unidos en Israel ha declarado a Bloomberg que Estados Unidos ya no apoya sin reservas un Estado independiente para los palestinos.

«A menos que ocurran cosas importantes que cambien la cultura, no hay lugar para ello», declaró Mike Huckabee a Bloomberg en Jerusalén, añadiendo que un Estado palestino no se creará «en lo que nos queda de vida».

Además, afirmó que un Estado palestino no tendría por qué estar necesariamente en la Cisjordania ocupada.

«¿Tiene que estar en Judea y Samaria?», dijo Huckabee, utilizando el nombre bíblico que el Gobierno israelí utiliza para referirse a Cisjordania.

Los comentarios de Huckabee se producen días después de que Francia y el Reino Unido abandonaran sus planes de reconocer un Estado palestino en una próxima conferencia.

Francia había estado presionando al Reino Unido y a otros aliados europeos para que reconocieran un Estado palestino en la conferencia de Nueva York, que se celebrará entre el 17 y el 20 de junio.

Israel lanza una incursión a gran escala en Nablus con temor a un asalto prolongado

Las fuerzas israelíes lanzaron el martes una incursión militar a gran escala en el corazón de la ciudad ocupada de Nablus, en Cisjordania, en lo que fuentes locales describen como la mayor incursión de este tipo en más de dos años.

Las fuerzas israelíes abrieron fuego contra los palestinos, entre ellos un paramédico, lanzaron gases lacrimógenos, detuvieron a varias personas y registraron violentamente viviendas durante la incursión.

Las imágenes difundidas por los medios de comunicación locales mostraban a un palestino con las manos en alto acercándose a los soldados israelíes antes de que se produjera un altercado y se escucharan disparos de fondo.

Los medios israelíes informaron de que dos palestinos murieron tras intentar supuestamente arrebatar el arma a un soldado. Las autoridades palestinas aún no han confirmado las muertes.

Mujahed Tabanja, periodista presente en el lugar, declaró a Middle East Eye que los dos hombres fueron tiroteados cuando intentaban regresar a sus hogares en la Ciudad Vieja. Se impidió a las ambulancias llegar hasta ellos.

Estudiantes de Oxford piden a la universidad que retire los cargos contra los estudiantes manifestantes

Estudiantes, profesores y antiguos alumnos se manifestaron el martes para exigir a la Universidad de Oxford que retire las medidas disciplinarias contra 13 estudiantes manifestantes que fueron detenidos hace más de un año durante una sentada en la oficina del vicerrector.

En un comunicado, Oxford Action for Palestine (OA4P) calificó el proceso disciplinario contra los activistas de «prolongado y opaco», ya que se prolongó más de 10 meses después de que se archivara la investigación policial. Añadió que se ha basado en «acusaciones probablemente falsas contra los manifestantes por comportamiento «violento» y «amenazante», a pesar de las pruebas de las cámaras de seguridad que demuestran lo contrario».

El grupo añadió que las detenciones de los activistas se caracterizaron por «un nivel de brutalidad policial sin precedentes» y que los empleados de la universidad «utilizaron un lenguaje racista y antipalestino, sugiriendo que el keffiyeh, símbolo de la liberación palestina, es sinónimo de terrorismo».

Tres palestinos muertos en un ataque israelí contra una tienda de campaña en Jan Yunis

La agencia de noticias Wafa informa de que tres palestinos han muerto en un ataque israelí contra una tienda de campaña que albergaba a personas desplazadas en la zona de Mawasi, en Khan Yunis, al sur de Gaza.

Estallan protestas en toda Francia para exigir la liberación de los activistas de Madleen

Han estallado protestas en ciudades francesas para exigir la liberación de los activistas a bordo del barco de ayuda con destino a Gaza actualmente detenido por las autoridades israelíes.

Se han congregado multitudes frente a la Place de la Republique en París, mientras que también se han celebrado manifestaciones en Lyon, Niza y Lille.

En París, la policía se ha enfrentado a los manifestantes y las imágenes de vídeo muestran cómo arrastran a los manifestantes por las calles.

El Gobierno francés ha sido objeto de duras críticas por parte de los partidos de la oposición y las organizaciones humanitarias por lo que califican de respuesta débil a la incautación israelí del Madleen.

El Ministerio de Asuntos Exteriores francés ha declarado que sigue de cerca la situación y que permanece en contacto con las autoridades israelíes.

Jean Luy Melenchon, líder de La France Insoumise, elogió a los activistas detenidos. «Saludamos a los activistas que, sin dudarlo, se embarcaron en un pequeño barco, armados solo con sus convicciones y su valentía», afirmó.

«Francia, limitada por su incapacidad para pronunciarse con firmeza y públicamente, debe ahora hacer lo único que puede: reconocer al Estado de Palestina», añadió.

Greta Thunberg afirma que fue secuestrada en aguas internacionales

La activista sueca Greta Thunberg ha llegado a París tras ser deportada de Israel.

Thunberg fue detenida por las fuerzas israelíes junto con otros 12 activistas a bordo de un barco de ayuda humanitaria con destino a Gaza.

Las fuerzas israelíes asaltaron el buque en la madrugada del lunes cuando navegaba en aguas internacionales hacia Gaza, llevando una cantidad simbólica de ayuda al territorio.

«Fuimos secuestrados en aguas internacionales», declaró Thunberg a los periodistas a su llegada a París.

La Coalición Freedom Flotilla, que coordinó el viaje, confirmó que cuatro de los miembros de la tripulación han sido deportados, mientras que los ocho activistas restantes siguen detenidos tras negarse a firmar los documentos de deportación.

Información de Reuters

Las autoridades militares israelíes afirman que no hay restricciones para bombardear viviendas en Gaza

Las autoridades militares israelíes han afirmado que no hay restricciones para bombardear viviendas en Gaza, días después de que un destacado canal de televisión de derecha afirmara que el fiscal general del ejército del país impidió un ataque aéreo contra un edificio, en el que posteriormente murieron cuatro soldados, debido al riesgo de matar a civiles palestinos.

El 6 de junio, cuatro soldados israelíes murieron tras derrumbarse el edificio en el que se encontraban en Jan Yunis a causa de un artefacto explosivo.

El ejército israelí sigue investigando la causa de la explosión y aún no ha determinado si el artefacto era una trampa explosiva colocada por Hamás o si se trataba de munición israelí sin detonar.

Sin embargo, pocas horas después de las muertes, el Canal 14 de Israel, una cadena de derecha favorecida por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que el fiscal general del ejército israelí era responsable de las muertes.

El canal, que ha descrito repetidamente a los palestinos de Gaza como «animales» que deben ser «exterminados», informó de que el ejército había enviado a los soldados al edificio en lugar de atacarlo con un ataque aéreo porque el fiscal general militar Yifat Tomer-Yerushalmi había cambiado el protocolo del ejército para prohibir atacar la estructura.

El Reino Unido sancionará a Ben Gvir y Smotrich

El Reino Unido sancionará a los ministros israelíes de extrema derecha Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich en respuesta a su conducta durante la guerra en Gaza, según informa The Times.

En una ruptura significativa con Washington, Londres se unirá a Canadá, Australia, Nueva Zelanda y otras naciones para imponer la congelación de activos y la prohibición de viajar al ministro de Seguridad Nacional de Israel, Ben Gvir, un colono de Cisjordania, y al ministro de Finanzas, Smotrich.

Ambos se han opuesto ferozmente a la entrada de ayuda internacional en Gaza y han abogado por la expulsión forzosa de los palestinos del territorio, y Smotrich prometió el mes pasado que «Gaza será completamente destruida» y que los palestinos «se irán en masa a terceros países».

Por su parte, Ben Gvir ha pedido a Israel que «fomente la emigración voluntaria de los residentes de Gaza».

El anuncio se produce después de que el ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, David Lammy, tildara de «monstruosos» los comentarios de Smotrich sobre la expulsión forzosa de palestinos de Gaza.

«Debemos llamar a esto por su nombre. Es extremismo. Es peligroso. Es repulsivo. Es monstruoso y lo condeno en los términos más enérgicos posibles».

Un convoy de ayuda con destino a Gaza cruza la frontera libia

Un convoy popular que viaja desde la capital tunecina a Gaza ha cruzado la frontera libia en su camino hacia el enclave palestino sitiado.

Más de mil activistas de países del norte de África participan en el convoy como «acto simbólico» para poner de relieve el asfixiante asedio de Israel sobre el territorio.

El convoy «Soumoud», que significa «firmeza» en árabe, partió de Túnez el lunes por la mañana, según informó el portavoz Ghassen Henchiri a la emisora de radio tunecina Mosaique FM.

Según él, el convoy está formado por 14 autobuses y alrededor de 100 vehículos más, que transportan a cientos de personas.

Tienen previsto cruzar a Egipto el jueves y continuar hacia la ciudad de Rafah, cerca de la frontera con Gaza.

Los organizadores han afirmado que las autoridades egipcias aún no han autorizado el paso al país, pero Henchiri ha dicho que el convoy ha recibido información «tranquilizadora».

Esto se produce un día después de que las fuerzas israelíes interceptaran el buque de ayuda con bandera británica Madleen, que se dirigía a Gaza, y detuvieran a sus 12 tripulantes, entre los que se encontraba la activista climática Greta Thunberg.

Un ataque israelí mata a dos personas en el sur del Líbano

Dos ciudadanos libaneses murieron el martes en un ataque con drones israelíes en las afueras de la localidad de Shebaa, en el sur del Líbano, según la agencia de noticias Wafa.

Wafa afirmó que un hombre y su hijo murieron en el ataque en la zona de Jana’am, mientras que un segundo hijo resultó herido.

Un grupo activista afirma que Israel acusa a la tripulación del Madleen de entrar ilegalmente en Israel

Israel está gestionando la custodia de los 12 miembros de la flotilla de ayuda Madleen que fue interceptada por Israel como si hubieran entrado ilegalmente, a pesar de que «fueron secuestrados por la fuerza en aguas internacionales y llevados a Israel contra su voluntad», según un comunicado de la Coalición de la Flotilla de la Libertad (FFC).

La FFC confirmó los nombres de cuatro tripulantes que han sido deportados: Baptiste Andre y Omar Faiad, de Francia; Greta Thunberg, de Suecia, y Sergio Toribio, de España. A cada uno de los voluntarios se les dio dos opciones: firmar documentos en los que consentían la deportación o permanecer detenidos y comparecer ante un tribunal.

«Todos ellos rechazaron explícitamente por escrito la acusación de entrada ilegal, afirmando que la legislación israelí no se aplica a ustedes, que su misión era de carácter humanitario y que tanto la interceptación del barco como su detención son ilegales», afirma un comunicado de la FFC.

Los abogados del centro jurídico Adalah pudieron reunirse con 10 de los 12 «secuestrados», según el comunicado, que añade que dos de los 12, Omar Faiad, periodista de Al Jazeera, está representado por separado por un abogado designado por la cadena, y Yanis Mhamdi, periodista de Blast Media en Francia, está representado por un abogado privado.

Los abogados argumentarán que la interceptación fue ilegal, las detenciones arbitrarias y que los voluntarios deben ser liberados sin ser deportados, según la FFC.

Grupos de derechos humanos acusan a Airbnb por anuncios en asentamientos ilegales israelíes

Grupos de derechos humanos han pedido a la Agencia Nacional contra el Crimen del Reino Unido que investigue a Airbnb por presuntos delitos de blanqueo de capitales que, según ellos, podría haber cometido al publicar anuncios de propiedades vacacionales en asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados.

Según dos organizaciones jurídicas que han presentado la denuncia, Airbnb podría haber infringido las leyes que tipifican como delito la gestión de dinero y bienes procedentes de actos delictivos a través de sus más de 300 anuncios en Cisjordania y Jerusalén Este.

El martes, las organizaciones —la Red de Acción Jurídica Global (Glan), con sede en el Reino Unido, y el grupo palestino de derechos humanos Al-Haq— anunciaron que habían presentado una denuncia penal ante la Agencia Nacional contra el Crimen contra la filial británica de Airbnb.

Airbnb figura actualmente en la base de datos de empresas implicadas en actividades en los asentamientos israelíes de Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán sirios ocupados, de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

La denuncia presentada, una de las varias iniciativas coordinadas anunciadas el martes, se produce tras la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de julio de 2024 que declara ilegal la ocupación israelí de los territorios palestinos.

Más de 50 muertos en Gaza el martes, según fuentes oficiales

Las autoridades sanitarias locales afirman que al menos 52 palestinos murieron el martes en ataques israelíes contra Gaza.

Expertos de la ONU: Israel comete «exterminio» en Gaza al matar a civiles refugiados en escuelas

Expertos de la ONU afirmaron en un informe publicado el martes que Israel ha cometido el crimen contra la humanidad de «exterminio» al matar a civiles refugiados en escuelas y lugares religiosos de Gaza, como parte de una «campaña concertada para aniquilar la vida palestina».

«Vemos cada vez más indicios de que Israel está llevando a cabo una campaña concertada para aniquilar la vida palestina en Gaza», afirmó en un comunicado la exalta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay.

«Los ataques de Israel contra la vida educativa, cultural y religiosa del pueblo palestino perjudicarán a las generaciones presentes y futuras, obstaculizando su derecho a la autodeterminación», añadió.

En su último informe, la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre los Territorios Palestinos Ocupados, presidida por Pillay, afirmó que Israel había destruido más del 90 % de los edificios escolares y universitarios y más de la mitad de todos los lugares religiosos y culturales de Gaza.

«Las fuerzas israelíes cometieron crímenes de guerra, incluidos ataques dirigidos contra civiles y asesinatos deliberados, en sus ataques contra instalaciones educativas… Al matar a civiles que se refugiaban en escuelas y lugares religiosos, las fuerzas de seguridad israelíes cometieron el crimen de lesa humanidad de exterminio», afirmó.

«Me han destrozado las extremidades de gimnasta»: los bombardeos israelíes destrozan el sueño de un adolescente de Gaza

Ahmed al-Ghalban pasó nueve años entrenándose como gimnasta y se negó a dejar que 16 meses de guerra israelí y desplazamiento borraran ese esfuerzo.

Incluso bajo los bombardeos y las constantes órdenes de expulsión, él y su hermano gemelo, Muhammad, siguieron practicando en su refugio improvisado en el centro de Gaza, aferrándose a su sueño de convertirse en entrenadores y representar a Palestina en la escena internacional.

Pero tres meses después de regresar al norte de Gaza a principios de este año, Ghalban se sentó en una tienda de campaña en la Universidad Islámica, sin ambas piernas, con su hermano gemelo muerto y su futuro destrozado.

«Empecé a practicar gimnasia a los siete años», contó Ghalban, ahora de 16, a Middle East Eye.

«Muhammad y yo entrenábamos en un club y en una escuela. Progresamos rápidamente, empezamos a entrenar a principiantes e incluso actuamos para visitantes extranjeros. Teníamos previsto actuar en Egipto, pero la guerra comenzó antes de que pudiéramos ir».

En fotos: el fuego israelí mata a tres paramédicos en el norte de Gaza

Israel mató a tres miembros del personal de los servicios médicos y a un periodista durante los ataques contra el barrio de Tuffah, en la ciudad de Gaza, según informaron el lunes medios palestinos, entre ellos la agencia de noticias Shehab.

Los tres rescatistas murieron mientras trabajaban para salvar a los heridos y recuperar los cadáveres en el barrio, según Shehab.

Al menos 36 personas han muerto en todo el enclave desde esta mañana, según Al Jazeera, que cita fuentes médicas.

Deben asistir al funeral de un periodista y tres médicos palestinos muertos en un ataque aéreo israelí, según el Ministerio de Salud, en la ciudad de Gaza, el 10 de junio de 2025 (Reuters)

La Oficina de Medios del Gobierno en Gaza afirma que 227 periodistas han muerto en los ataques de Israel contra Gaza. (Reuters)

La madre del periodista Moamen Abo Alouf se despide de él en el funeral del periodista y tres médicos palestinos muertos en un ataque aéreo israelí, según el Ministerio de Sanidad, en la ciudad de Gaza, el 10 de junio de 2025. (Reuters)

Los disparos israelíes matan a 17 palestinos que buscaban ayuda, según fuentes sanitarias

Los disparos israelíes mataron al menos a 17 palestinos e hirieron a decenas más cuando miles de personas desplazadas se acercaban a un centro de distribución de ayuda de la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), respaldada por Estados Unidos, en el centro de Gaza el martes, según informaron las autoridades sanitarias locales.

Los médicos dijeron que los heridos fueron trasladados rápidamente a dos hospitales, el Al-Awda, en el campo de Nuseirat, en el centro de Gaza, y el Al-Quds, en la ciudad de Gaza, en el norte.

La semana pasada, Israel advirtió a los palestinos que no se acercaran a las rutas que conducen a los centros de la GHF entre las 18:00 y las 6:00 hora local, describiendo estas carreteras como zonas militares cerradas. Sin embargo, muchos palestinos afirman que tienen que caminar durante horas para llegar a los centros, lo que significa que tienen que empezar a viajar mucho antes del amanecer si quieren tener alguna posibilidad de recibir alimentos.

«Fui allí a las 2 de la madrugada con la esperanza de conseguir algo de comida. De camino, vi a gente que regresaba con las manos vacías. Decían que los paquetes de ayuda se habían agotado en cinco minutos. Esto es una locura y no es suficiente», declaró a Reuters Mohammad Abu Amr, de 40 años y padre de dos hijos.

Palestinos recogen suministros de ayuda de la Fundación Humanitaria de Gaza, respaldada por Estados Unidos, en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 9 de junio de 2025 (Reuters).

El equipo legal de la flotilla de ayuda Madleen afirma que cuatro miembros de la tripulación abandonan Israel

Adalah, el centro jurídico que representa a los detenidos a la fuerza en la flotilla de ayuda Madleen, afirma que cuatro miembros de la tripulación han abandonado el país o están de camino a sus países de origen, mientras que los demás siguen detenidos.

Según un comunicado de Adalah, los abogados se reunieron con 11 de los 12 voluntarios detenidos que se encontraban a bordo de la flotilla. Las autoridades israelíes permitieron salir de Tel Aviv a aquellos que aceptaron ser deportados.

«Los ocho restantes siguen detenidos y recurrirán su deportación ante un tribunal israelí», afirma el comunicado.

«Se espera que estos voluntarios comparezcan ante el Tribunal de Revisión de Detenciones por Inmigración esta mañana».

Los abogados de Adalah se dirigen actualmente a la prisión de Givon, en Ramleh, donde se encuentran detenidos los voluntarios, para representarlos en las audiencias.

Israel afirma que la activista Greta Thunberg ha partido en un vuelo con destino a Francia

Israel afirmó el martes que la activista sueca Greta Thunberg abandonaba el país en un vuelo con destino a Francia, después de haber sido detenida junto con el resto de la tripulación del barco de ayuda humanitaria Madleen, que se dirigía a Gaza, y trasladada al aeropuerto de Tel Aviv para ser deportada.

«Greta Thunberg abandona Israel en un vuelo con destino a Francia», afirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel en su cuenta oficial de X, junto con dos fotos de la activista a bordo de un avión.

Diplomáticos turcos se reúnen con dos ciudadanos turcos de la flotilla de ayuda Madleen

Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores turco afirmaron que diplomáticos turcos se reunieron esta mañana con dos ciudadanos turcos de la flotilla de ayuda Madleen.

Las fuentes añadieron que Turquía está prestando servicios consulares a sus ciudadanos e informando a sus familiares de su estado actual.

Ex primer ministro israelí: Trump debe decirle a Netanyahu «ya basta»

El presidente estadounidense, Donald Trump, debería decirle al líder israelí, Benjamin Netanyahu, «ya basta», declaró a la AFP un ex primer ministro israelí, que denunció la continuación de la guerra en Gaza como un «crimen» e insistió en que la solución de dos Estados es la única forma de poner fin al conflicto.

Ehud Olmert, primer ministro entre 2006 y 2009, declaró en una entrevista en París que Estados Unidos tiene más influencia sobre el Gobierno israelí «que todas las demás potencias juntas» y que Trump puede «marcar la diferencia».

Afirmó que, si bien la comunidad internacional aceptó el derecho de Israel a la autodefensa después del 7 de octubre, esto cambió cuando Netanyahu rechazó las oportunidades de poner fin a la guerra en marzo y, en cambio, intensificó las operaciones.

«Si hay una guerra que no va a salvar a los rehenes, que no puede erradicar realmente más de lo que ya han hecho contra Hamás y si, como resultado de ello, mueren soldados, quizá mueren rehenes y mueren palestinos inocentes, entonces, en mi opinión, esto es un crimen», afirmó Olmert.

«Y esto es algo que debe condenarse y no aceptarse», añadió.

OMS: El hospital Al-Amal de Gaza «prácticamente fuera de servicio»

El hospital Al-Amal de Gaza, uno de los pocos que siguen funcionando en el territorio palestino, está ahora «prácticamente fuera de servicio» debido a la intensa actividad militar, según declaró el lunes el director general de la OMS.

«El acceso al hospital está obstruido, lo que impide que los nuevos pacientes reciban atención y provoca más muertes evitables», publicó en X el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Tedros afirmó que dos equipos médicos de emergencia, uno local y otro internacional, «siguen haciendo todo lo posible para atender a los pacientes que quedan con los limitados suministros médicos que quedan en las instalaciones».

«Con el cierre de Al-Amal, el Complejo Médico Nasser es ahora el único hospital que queda con una unidad de cuidados intensivos en Jan Yunis», afirmó.

Actualización matutina

Buenos días, lectores de Middle East Eye:

Aquí tienen las últimas noticias sobre la guerra de Israel contra Gaza:

  • El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí ha afirmado que los diez activistas y dos periodistas detenidos en el barco de ayuda Madleen «han llegado al aeropuerto Ben Gurión para salir de Israel y regresar a sus países de origen». Adalah, el centro jurídico que representa a la tripulación, ha declarado que «se espera que sean sometidos a audiencias antes de su deportación a sus países de origen».
  • Las fuerzas israelíes han lanzado ataques contra la ciudad portuaria de Hodeidah, en Yemen, según informó la cadena de televisión Al Masirah, afiliada a los huzíes.
  • La Fundación Hind Rajab ha presentado una denuncia por crímenes de guerra en el Reino Unido por el ataque naval israelí contra el Madleen, de bandera británica, ayer.
  • Los ataques israelíes mataron al menos a 16 personas e hirieron a 92 solicitantes de ayuda en un centro de la GHF en el centro de Gaza y el sur de Rafah, según informó Al Jazeera, citando una fuente médica.
  • El número de muertos por los ataques israelíes contra periodistas en Gaza asciende a 227 después de que otro periodista, Moamen Mohammed Abu al-Auf, fuera asesinado por un ataque israelí, según la Oficina de Medios de Comunicación del Gobierno en Gaza.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *