Cantos de sirena.
«Una casa en propiedad no es de izquierdas ni de derechas; un trabajo estable no es de izquierdas ni de derechas, es de sentido común. No puede ser que pongamos la alfombra roja a los fondos especuladores, a los buitres, mientras la gente normal no tiene acceso a la vivienda. No queremos que nuestros barrios se conviertan en una partida de Monopoly para los grandes fondos de fuera».
Las palabras previas no corresponden, pese a su apariencia reivindicativa, a un representante del movimiento de vivienda o de un partido progresista, sino al diputado de VOX y figura emergente de la ultraderecha Carlos H. Quero.
El “rollo de la vivienda”, en la retórica populista de Quero, va de que “Ana y Anselmo” –nombres ficticios, pero es de suponer que muy españoles–, una joven pareja de un barrio de la periferia de Madrid, no pueden formar una familia ni acceder a un piso en propiedad por culpa de la globalización, de las políticas de Ayuso, que acoge con los brazos abiertos a los fondos inmobiliarios extranjeros y, sobre todo, de que los inmigrantes «desarraigados» supuestamente acaparan las escasas viviendas de promoción oficial.
El alegato contra la ofensiva desatada por el poder financiero globalista sirve de fundamento, en la cosmovisión reaccionaria que refleja el discurso de Quero, del amargo lamento acerca de la destrucción del tejido social de los barrios populares y de las seguridades vitales de la clase media tradicional: «La principal punta de lanza de este ataque ha ido dirigida contra los barrios, barrios donde millones de españoles se convirtieron en clase media, alcanzaron la estabilidad, la propiedad y conquistaron la auténtica libertad, que era ser dueño de tu casa y tener el trabajo cerca y para toda la vida»…
Muchas gracias por la publicación querido Salvador y un abrazo.