Gracias por tu inmerecida confianza en mí, Salvador, pero yo no tengo ninguna autoridad en el manejo de los datos que usa Roberts, por lo que sólo puedo hacer algún comentario muy general.
He señalado en varias ocasiones que el modelo de Marx es básicamente estacionario y cerrado, por lo que estoy muy de acuerdo con el objetivo que se señala en el primer párrafo de analizar las cosas (en este caso la tasa de plusvalía) a nivel mundial, ahora que se dispone de información suficiente para intentarlo, ya que es el único sistema cerrado que existe. (De paso, también habría que considerar de nuevo el concepto de trabajo productivo “socialmente necesario”). Sin embargo, no llamaría “ley de Marx”, ni siquiera tendencial, a la disminución (o no) de la tasa de ganancia en el capitalismo. (Tal vez habría que aclarar primero qué entendemos por capitalismo, pero no voy a enrollarme con ello). La frase que destacas «el capitalismo podría aún recibir un nuevo impulso (tras una recesión) gracias a las nuevas tecnologías de IA si estas realmente generan una mayor plusvalía a costa de la reducción de la mano de obra» ya indica cómo no tiene sentido llamar “ley del capitalismo” a una formulación que no tiene en cuenta la evolución del propio capitalismo. Es decir, lo del análisis concreto de la realidad concreta y leyes, las justas.
La mayor parte del artículo se refiere a la tasa de ganancia, no a la de plusvalía; será verdad cuando lo dice, pero creo que las conclusiones no son muy potentes, da una pincelada de la evolución general. Para el rompecabezas de tasa de ganancia (g), tasa de plusvalía (p) y composición orgánica (ω), te recuerdo la relación entre las tres es:
p = (ω+1).g
con lo que, si se mantiene la tasa de ganancia, un aumento de la composición orgánica del capital significa un aumento de la tasa de plusvalía, pero yo a esto no le haría mucho caso porque es el ceteris paribus que es la mayor trampa de la economía teórica oficial.
Poco más podría decir. Lo siento.
Un abrazo
Manuel