MISCELÁNEA 22/5/2026

DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.

ÍNDICE
1. Pedagogía china en la cumbre.
2. Los ricos y su sistema.
3. La importancia del Cuerno de África.
4. Panorama electoral peruano.
5. Reparaciones por la esclavitud.
6. Discusión sobre El marxismo occidental de Anderson.
7. Contra la visión «estatocéntrica».
8. Vasalli sobre el mito multipolar.
9. Resumen de la guerra en Irán, 21 de mayo.

1. Pedagogía china en la cumbre.

La opinión de Prashad sobre la visita de Trump a China.

https://peoplesdispatch.org/2026/05/20/donald-trump-llega-a-pekin-con-el-sombrero-en-la-mano-y-se-marcha-con-un-apreton-de-manos-de-xi-jinping/

Donald Trump llega a Pekín con el sombrero en la mano y se marcha con un apretón de manos de Xi Jinping

Xi demostró que es posible resistir la presión de los Estados Unidos sin capitular ni recurrir a la teatralidad. China se acercó a los Estados Unidos como un igual soberano e insistió en esa igualdad con calma.

May 20, 2026 by Vijay Prashad

Trump Xi Beijing visita
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de China, Xi Jinping, en Zhongnanhai, Pekín, el 15 de mayo de 2026. Foto: La Casa Blanca.

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Las escenas que se desarrollaban en Pekín estaban cuidadosamente coreografiadas, pero la política nunca puede reducirse a un mero espectáculo. Cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, viajó a China para su cumbre con Xi Jinping, los medios occidentales, como suele ocurrir, se fijaron en el espectáculo: banquetes fastuosos, guardias de honor, gestos teatrales diseñados para halagar al presidente estadounidense. Sin embargo, bajo todo este ritual se escondía otra realidad, más dura y con mayores consecuencias. Los Estados Unidos no llegaron a Pekín desde una posición de confianza; llegaron en un estado de vulnerabilidad. Washington llegó agobiado por varias crisis de su propia creación: un enfrentamiento peligroso e ilegal con Irán que Washington había orquestado junto con Tel Aviv, la inestabilidad económica mundial, un aislamiento diplomático cada vez más profundo en gran parte del Sur Global y una creciente inquietud por la erosión de la supremacía industrial y tecnológica de los Estados Unidos. Mientras tanto, China acudió a las conversaciones con serenidad. Pekín no necesitaba gestos dramáticos, solo demostrar que la marea de la historia ha cambiado.

La cumbre reveló una verdad que muchos países de África, Asia y América Latina ya comprenden instintivamente: los Estados Unidos sigue siendo militarmente peligroso, pero ya no posee una autoridad política incuestionable. La postura de China en la cumbre reflejó este nuevo equilibrio global. Incluso los analistas occidentales del establishment percibieron el cambio. El Consejo de Relaciones Exteriores reconoció antes de la reunión que “China tendrá la ventaja”. Durante décadas, los Estados Unidos insistió en que China permaneciera subordinada a un orden mundial diseñado por ellos. En Pekín, sin embargo, la realidad se invirtió. Trump no llegó para dictar condiciones; llegó en busca de ayuda.

La cuestión de Irán puso de manifiesto esta dinámica con mayor claridad. Los Estados Unidos se encuentra atrapado en un ciclo de militarismo sin fin en Asia Occidental. Las guerras ilegales lanzadas durante el último cuarto de siglo – desde Irak hasta Siria, pasando por el actual enfrentamiento con Irán – han debilitado estratégicamente a los Estados Unidos, al tiempo que han traído un inmenso sufrimiento a la región. Washington comprende ahora que no puede estabilizar la situación por sí solo. China, debido a sus vínculos económicos con Irán y a su creciente peso diplomático, posee una influencia de la que carece los Estados Unidos.

Los analistas describieron abiertamente la dependencia de Washington. Al Jazeera informó de que los funcionarios estadounidenses esperaban que China “desempeñara un papel más importante a la hora de presionar a Irán” para que redujera la tensión. Un análisis de la Northeastern University señaló que los observadores estaban atentos para ver “si los Estados Unidos pedirá ayuda a China para resolver el conflicto en curso en Irán”. Incluso la propia agenda de la cumbre de Trump reflejaba esta dependencia, con debates centrados en gran medida en el estrecho de Ormuz, el programa nuclear de Irán y la estabilidad regional. Este es el punto crucial: los Estados Unidos, que pasó décadas proclamándose indispensable, ahora requiere la cooperación china para gestionar crisis que en gran medida creó.

La serenidad de China

China reconoció esta realidad y se comportó en consecuencia. El presidente chino, Xi Jinping, no adoptó posturas grandilocuentes. No lanzó amenazas teatrales. No se dejó llevar por la volatilidad emocional que ahora caracteriza a gran parte de la cultura política estadounidense. En cambio, proyectó firmeza.

En cuanto a Taiwán, Xi se mostró firme sin caer en la histeria. Según los informes de la cumbre, advirtió que un mal manejo del tema podría conducir a “conflictos”. Este no fue un lenguaje de pánico; fue un lenguaje de claridad estratégica. Pekín entiende que el mayor peligro en la política mundial actual no proviene de las potencias emergentes que exigen respeto, sino de una potencia mundial en declive (los Estados Unidos) que se niega a aceptar límites. Esta distinción es profundamente importante para el Sur Global. Muchos países del Sur tienen una larga experiencia en lidiar con la inestabilidad imperial. Saben que los imperios en declive se vuelven erráticos (por eso Xi planteó la cuestión de la trampa de Tucídides – la idea de que una potencia en declive se vuelve agresiva contra las potencias emergentes – e instó a dejarla de lado en favor del desarrollo pacífico para todos). El declive económico a menudo produce militarismo; la fragmentación política genera agresión externa. Los Estados Unidos contemporáneos exhiben precisamente estas características. Su élite habla constantemente de “competencia” y “contención”, mientras que sus instituciones internas sufren profundas crisis de legitimidad.

La conducta de China en la cumbre ofreció, por lo tanto, una lección política que se extiende mucho más allá de Asia Oriental. Xi demostró que es posible resistir la presión de los Estados Unidos sin capitular ni recurrir a la teatralidad. No hubo necesidad de denuncias emocionales ni de grandilocuencia simbólica. China se acercó a los Estados Unidos como un igual soberano e insistió en esa igualdad con calma. Esta postura reviste una enorme importancia para los países del Sur Global, muchos de los cuales están intentando construir proyectos de desarrollo soberano bajo una presión inmensa. El viejo modelo, la sumisión a Washington a cambio de estabilidad temporal, está cada vez más desacreditado. En África, América Latina y Asia, los gobiernos buscan ahora alternativas: integración regional, cooperación Sur-Sur, relaciones comerciales diversificadas y autonomía estratégica. La cumbre ilustró que dicha autonomía ya no es meramente una aspiración; es materialmente posible.

La delegación de Trump puso de manifiesto la jerarquía cambiante de la economía mundial. El presidente de los Estados Unidos llegó acompañado de importantes ejecutivos de empresas ansiosos por acceder al mercado chino. Las discusiones en torno a las compras agrícolas, las ventas de Boeing, las tierras raras y la tecnología reflejaron una verdad más profunda: los Estados Unidos necesita a China económicamente de formas en que China ya no necesita a los Estados Unidos en la misma medida. China acordó ampliar las importaciones de productos agrícolas estadounidenses, una medida destinada en parte a aliviar la presión sobre los agricultores estadounidenses perjudicados por la propia guerra comercial de Trump. Esto es revelador: la guerra comercial, planteada originalmente por Washington como una demostración de la fuerza de los Estados Unidos, se ha convertido ahora en una situación en la que Washington busca alivio.

Mientras tanto, China continúa construyendo pacientemente capacidad industrial a largo plazo, avances tecnológicos y redes diplomáticas en toda Eurasia, África y América Latina. La estrategia de Pekín no se basa principalmente en alianzas militares, sino en infraestructura, comercio, finanzas y desarrollo. Se pueden criticar algunos aspectos de esta estrategia, pero representa un enfoque del poder global fundamentalmente diferente a la doctrina de la guerra permanente que ha dominado la política exterior estadounidense desde el fin de la Guerra Fría.

Nada de esto significa que China carezca de contradicciones o que la política global se haya vuelto benigna. No es así. Pero la cumbre dejó claro un acontecimiento histórico esencial: la era de la supremacía estadounidense sin oposición ha terminado. Los Estados Unidos sigue poseyendo un enorme poder militar. Puede infligir una violencia catastrófica. Esa peligrosa capacidad sigue siendo real. Pero la confianza política que en su día acompañó al poder estadounidense se ha erosionado. Washington oscila cada vez más entre amenazas y llamamientos, coacción y peticiones de ayuda. Las contradicciones son visibles para todos.

La respuesta de China en la cumbre no fue, por lo tanto, meramente diplomática, fue pedagógica. Para el Sur Global, la serenidad de Xi ofreció un ejemplo de cómo lidiar con una potencia imperialista inestable: evitar el pánico, mantener la soberanía, rechazar la humillación, desarrollar capacidad a largo plazo y reconocer que la historia está en movimiento. La cumbre de Pekín no supuso la llegada de un siglo chino – la historia es más complicada que tales eslóganes –, pero reveló una conciencia mundial en transformación. Ahora son más los países que reconocen que el futuro no puede organizarse en torno a las inquietudes de un imperio en declive.

El “nuevo estado de ánimo” que se extiende por el Sur Global surge precisamente de este reconocimiento. Las naciones que antes eran tratadas meramente como objetos de la política occidental ahora actúan cada vez más como sujetos de la historia. Buscan la colaboración en lugar de la dominación, el desarrollo en lugar de la militarización, la dignidad en lugar de la dependencia. En Pekín, Xi Jinping encarnó ese estado de ánimo con notable disciplina. Los Estados Unidos acudió en busca de ayuda; China se mantuvo serena. Gran parte del Sur Global observó con atención, con la esperanza de que algún día ellos también puedan relacionarse en pie de igualdad con las potencias que siguen tratándolos como inferiores.

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2. Los ricos y su sistema.

Cook teoriza sobre dos tendencias de la clase política: sometimiento a los ricos para poder ser elegido, y un cierto remordimiento al terminar si son mínimamente humanos.

https://jonathancook.substack.com/p/western-leaders-play-their-part-in

Los líderes occidentales desempeñan su papel en nuestras democracias ficticias. ¿Sabe usted detectar las señales reveladoras?

Los superricos y sus vasallos están profundamente comprometidos con el sistema porque este les reporta enormes beneficios. Recurrirán a todo lo que esté en su mano —desde los medios de comunicación hasta las fuerzas de «seguridad»— para impedir el cambio

Jonathan Cook

20 de mayo de 2026

Desde hace tiempo se observan dos tendencias marcadas —y opuestas— en las sociedades occidentales, y, sin embargo, rara vez se perciben o se debaten.

Hay una razón para ello. Estas tendencias nos revelan algo muy revelador sobre cómo nuestras sociedades están moldeadas por fuerzas estructurales —fuerzas que los titulares de cargos individuales poco pueden hacer para moldear mediante sus propios valores o personalidades—.

Estas fuerzas operan de manera bastante similar a las leyes de la naturaleza, aunque no hay nada natural en ellas. Son todo lo contrario de cómo la mayoría de los occidentales imaginan que funciona el poder, es decir, que este deriva de la voluntad del pueblo y es democráticamente responsable.

La primera tendencia es la siguiente: cuanto más se acerca un político o un funcionario al poder, más debe alinear su comportamiento con los intereses estructurales de la clase multimillonaria. O dicho de otro modo, la única vía hacia el poder para cualquier individuo en nuestras sociedades pasa por subordinar sus creencias y valores personales a los intereses de una clase de capitalistas rapaces y depredadores.

La segunda tendencia aclara la primera. Cuanto más se aleja un antiguo titular de un cargo del centro del poder, más espacio hay para que resurja su humanidad —suponiendo que no fuera un recipiente vacío para el poder desde el principio, o que no se convirtiera en un sociópata permanente tras años de servicio a los intereses de la élite.

Sí, Tony Blair: me refiero a usted.

Proceso de erradicación

Comencemos con la segunda de estas tendencias, que es más fácil de identificar.

Hace catorce años, el cineasta israelí Dror Moreh estrenó una película nominada al Óscar titulada The Gatekeepers, basada en entrevistas con los que entonces eran los seis exjefes supervivientes del Shin Bet.

El Shin Bet se describe públicamente a sí mismo como el servicio de inteligencia nacional de Israel. Pero eso no da una idea de su verdadera función.

Israel no es como otros Estados occidentales, cuyos servicios de inteligencia internos suelen ocuparse de amenazas internas como el crimen organizado y la subversión (o al menos de lo que ellos afirman que son esas cosas).

Durante décadas, Israel ha estado ocupando los territorios palestinos de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este —una ocupación juzgada en 2024 como un sistema ilegal de apartheid por la Corte Internacional de Justicia, el tribunal más alto del mundo.

Pero, como Israel ha dejado claro desde hace décadas, no considera que los territorios bajo su ocupación sean palestinos. Los considera tierras destinadas por voluntad divina al pueblo judío y sobre las que tiene derecho a colonizar activamente —o, como lo denominan los funcionarios israelíes, a «judaizar».

Los palestinos son simplemente un obstáculo para la plena realización de esa colonización. Se les considera más bien como una plaga de termitas. Deben ser eliminados o erradicados.

Israel se encuentra en diferentes etapas de ese proceso de erradicación, lo que refleja el grado de rechazo que ha recibido a nivel internacional. Gaza está a punto de completarse. Cisjordania está muy avanzada. Jerusalén Este es un trabajo en curso.

El «cerebro» de Israel

Se necesita tanto cerebro como fuerza bruta para mantener en funcionamiento durante tanto tiempo un sistema de opresión tan repugnante y deshumanizador como este, y de manera que no avergüence demasiado a los aliados. El ejército israelí es la fuerza bruta. El Shin Bet es el cerebro.

La principal tarea de este último es vigilar constantemente a la sociedad palestina y idear formas de subvertirla y debilitarla para impedir que los palestinos resistan con éxito su gradual despojo y erradicación.

El Shin Bet supervisa el ampliamente documentado programa de tortura de Israel, que se basa en la violación y el abuso sexual sistemáticos de los prisioneros palestinos, incluso mediante perros especialmente entrenados.

Los niños pequeños son víctimas habituales de abusos en este sistema: se los sacan de sus hogares en plena noche, son golpeados por soldados y encerrados durante meses o años por tribunales militares que tienen una tasa de condenas cercana al 100 %.

Como parte de este sistema, el Shin Bet utiliza la amenaza de la cárcel, la tortura, el abuso sexual o la denegación de tratamiento médico para presionar a los palestinos a fin de que se conviertan en informantes. Recluta y dirige una extensa red de colaboradores palestinos que utiliza para socavar cualquier intento de resistencia organizada y colectiva.

Otro importante punto de presión es el control que ejerce el Shin Bet sobre el sistema de permisos de Israel, que determina si a los palestinos se les permite encontrar trabajo, viajar a diferentes zonas de los territorios palestinos o acceder a tratamientos médicos que Israel se ha asegurado de que no estén disponibles en el sistema sanitario palestino.

Durante los últimos 30 meses de matanza en Gaza, el Shin Bet ha estado haciendo todo esto, y más, a un ritmo frenético. Ha asumido un papel protagonista en el genocidio.

Para los palestinos, el Shin Bet es como un voluble emperador romano que decide su destino con un simple gesto de la mano.

Expresar remordimiento

Podría imaginarse que cualquiera que haya pasado años al frente de una institución como el Shin Bet debe de ser depravado hasta un grado inimaginable. Una persona sin conciencia ni brújula moral. Un monstruo sin cualidades redentoras.

Y, sin embargo, en The Gatekeepers, estrenada en 2012, los seis exjefes del Shin Bet parecen demasiado reconociblemente humanos al evaluar críticamente lo que la agencia estuvo haciendo durante su mandato. Cada uno expresa diversos grados de remordimiento o duda sobre su trabajo, desde la tortura hasta los asesinatos selectivos.

Uno de ellos, Avraham Shalom, observa que el ejército israelí se ha convertido en «una fuerza de ocupación brutal» y compara el trato que Israel dispensa a los palestinos con la ocupación de Europa por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Estos, los principales conocedores de la situación en Israel, concluyen que la ocupación de la que eran responsables ha vaciado el núcleo moral de la sociedad israelí y, al mismo tiempo, ha socavado su seguridad. En otras palabras, sostienen que la ocupación está haciendo que Israel sea menos seguro, no más.

En muchos sentidos, sus entrevistas profetizan el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, y lo contextualizan como el resultado inevitable del trato cada vez más bárbaro de Israel hacia el pueblo palestino.

La ocupación es insostenible, afirman. Lo que significa que los palestinos seguirán encontrando formas cada vez más extremas de resistirse a ella.

Entonces, ¿cómo es que estas personas reflexivas no lograron comprender lo abominables y autodestructivas que eran estas políticas cuando las estaban aplicando?

¿Por qué fue solo mucho más tarde, tras abandonar el Shin Bet, cuando les resultó obvio que la ocupación era errónea y que los medios para imponerla —las herramientas que utilizaban— eran a la vez moralmente repulsivos y autodestructivos?

¿Por qué no tuvieron esa percepción mientras se les pagaba —y se les honraba— por dirigir el Shin Bet?

El régimen del apartheid

En parte, la pregunta se responde por sí sola. Como observó acertadamente el escritor Upton Sinclair: «Es difícil hacer que un hombre comprenda algo cuando su salario depende de que no lo comprenda».

Pero hay mucho más que eso. Cada uno de esos líderes del Shin Bet operaba dentro de una institución que era mucho más grande que ellos mismos.

La verdad es que ninguno de ellos dirigía el Shin Bet. El Shin Bet los dirigía a ellos.

El Shin Bet se desarrolló como una institución para gestionar el régimen de apartheid de Israel sobre los palestinos. Esa no fue una elección de ningún individuo en particular. Era inevitable en la lógica del apartheid. Cualquier sistema de apartheid necesita una organización similar al Shin Bet en su centro.

El apartheid es un delito según el derecho internacional porque requiere la imposición de un racismo sistemático a través de una segregación violenta de derechos. Mientras Israel sea un Estado de apartheid, su servicio de inteligencia, por definición, llevará a cabo de forma rutinaria actos inhumanos de brutalidad racista.

En otras palabras, el «cerebro» institucional del Shin Bet, y no ningún individuo en particular, ha seleccionado un conjunto de políticas hacia los palestinos —empobreciéndolos, aterrorizándolos, sometiéndolos a limpieza étnica, torturándolos y disparándoles munición— como el precio necesario para mantener el control de apartheid de Israel.

Cuestionar la moralidad o la sostenibilidad del régimen de apartheid de Israel sobre los palestinos es un lujo al que solo pueden permitirse los líderes del Shin Bet cuando ya no tienen la tarea de hacer cumplir ese sistema de apartheid. Cuando están fuera de él.

Imperios empresariales

Podemos encontrar nuestras propias versiones del Shin Bet mucho más cerca de casa: poderosas organizaciones que carecen de una supervisión o rendición de cuentas significativas y que se rigen por su propia lógica interna agresiva.

Las corporaciones son las principales instituciones que configuran el funcionamiento de nuestras sociedades bajo el capitalismo globalizado. Son imperios empresariales desalmados, depredadores, extractivos, contaminantes y orientados al lucro que buscan el dominio monopolístico sobre partes de la economía.

Ya he hablado anteriormente de los rasgos necesariamente psicopáticos de las corporaciones.

La película de 2003 The Corporation incluye entrevistas reveladoras con varios ejecutivos de grandes corporaciones que insinúan, en mayor o menor medida, sus preocupaciones personales sobre los impactos negativos de sus negocios: la explotación despiadada de comunidades del Sur Global, el desmantelamiento de los activos del planeta y la destrucción del medio ambiente. Pero estos ejecutivos también reconocen su propia impotencia para cambiar el rumbo.

Sam Gibara, antiguo director ejecutivo de Goodyear Tire y presidente de la empresa en el momento del rodaje, observa:

En mi experiencia en Goodyear, ningún puesto ha sido tan frustrante como el de director ejecutivo. Porque, aunque la percepción es que se tiene poder absoluto para hacer lo que se quiera, la realidad es que no se tiene ese poder.

A veces, si realmente tuviera libertad de acción, si realmente hiciera lo que quisiera hacer, lo que se ajustara a sus ideas y prioridades personales, actuaría de manera diferente. Pero como director ejecutivo no puede hacerlo.

Los despidos se han generalizado tanto que la gente tiende a creer que los directores generales toman estas decisiones sin tener en cuenta las implicaciones humanas de las mismas. Nunca es una decisión que un director general tome a la ligera. Es una decisión difícil.

Hace una pausa y respira hondo antes de concluir: «Pero es la consecuencia del capitalismo moderno».

Seguir órdenes

Gibara, al igual que otros directores generales, entiende que él y su empresa hacen muchas cosas desagradables. Sin embargo, puede eludir la responsabilidad personal —tanto ante sí mismo como ante los demás— señalando que debe someterse a las reglas de un sistema que él no inventó.

Él no dirige la empresa. La empresa lo dirige a él.

Debe seguir órdenes —no órdenes de un jefe, sino órdenes inherentes a la lógica de un sistema capitalista en el que su empresa está legalmente obligada a maximizar los beneficios y la rentabilidad para los accionistas.

Esto implica inevitablemente, entre bastidores, utilizar parte de esos beneficios para manipular el sistema político, sobornar a los políticos mediante donaciones o dinero en efectivo metido en sobres, y reescribir la legislación —es decir, subvertir la democracia— de modo que se «flexibilicen» las leyes laborales, se eliminen las protecciones medioambientales y se oculten los perjuicios para la ciudadanía.

Esto implica, inevitablemente, trabajar de forma encubierta para debilitar o destruir los sindicatos, la negociación colectiva, el derecho a la huelga o cualquier otra medida que pueda proteger los salarios y los derechos de los trabajadores y reducir los beneficios.

Implica, inevitablemente, descargar tantos costes como sea posible, trasladando la carga de los mismos a la sociedad en general —lo que las empresas denominan «externalidades».

Esas externalidades incluyen afirmaciones falsas sobre la seguridad de los productos —cigarrillos, comida rápida, medicamentos— que crean una carga social que, por lo general, no tiene que soportar la propia empresa, sino los contribuyentes que financian el sistema de salud pública que se ocupa de las consecuencias.

También incluyen subproductos químicos tóxicos del proceso de fabricación que se vierten en vertederos o se vierten en los ríos, dañando el medio ambiente natural y planteando una amenaza adicional para la salud pública.

Gibara parece un tipo bastante decente. Al fin y al cabo, estuvo dispuesto, incluso como alto ejecutivo de Goodyear, a hacer públicas sus preocupaciones sobre los efectos del capitalismo en el bien común. Es lo suficientemente sensible como para pensar en el daño causado por sus propias prácticas empresariales, aunque, por supuesto, justifique su complicidad señalando que no es más que un engranaje ligeramente más grande de una máquina gigante cuyo impulso no puede detener.

Pero por muy agradable que sea Gibara como persona, el comportamiento de su empresa, Goodyear, es atroz. Ha sido multada en repetidas ocasiones por las emisiones de sus fábricas y el vertido de residuos tóxicos. Goodyear se arriesga a las multas porque los costes de estas sanciones se ven fácilmente compensados por las ganancias económicas que supone el recorte de gastos en materia de contaminación y seguridad.

Puede que Gibara sufra ocasionales remordimientos, pero a la empresa Goodyear no le importa lo más mínimo. Simplemente está haciendo lo que está programada para hacer.

Pero lo más probable es que el propio Gibara sienta poca culpa real, no más que los trabajadores de las fábricas de Goodyear en México, la India y Polonia. Porque, al igual que ellos, puede decirse a sí mismo que no participó en la creación del negocio amoral y psicópata que una vez dirigió.

Goodyear y las empresas similares no son más que el resultado de una sociedad organizada según los supuestos ideológicos del capitalismo.

Al igual que las sociedades del apartheid siempre acaban generando una institución violenta, opresiva y de vigilancia como el Shin Bet, las sociedades capitalistas siempre acaban generando entidades empresariales voraces, sin escrúpulos y antidemocráticas como la corporación. El resultado se deriva de la premisa.

Política cautiva

Como era de esperar, podemos observar exactamente las mismas tendencias desarrollándose en la vida política.

En el capitalismo de fase avanzada, las corporaciones son en gran medida empresas monopolísticas. Han acumulado tanta influencia que han sido capaces de usurpar gran parte del poder político para manipular el mercado a su favor.

Esta dinámica se ha agravado considerablemente en las últimas cuatro décadas, a medida que los procesos de globalización económica latentes en el capitalismo han convertido a las corporaciones en entidades transnacionales mucho más grandes y poderosas que cualquier Estado en el que operen.

Hoy en día, el Estado actúa principalmente como un apéndice de la corporación. Incluso si, a pesar de su éxito en manipular el sistema, las cosas salen mal para las corporaciones, los Estados suelen considerarlas «demasiado grandes para quebrar». Los políticos se ven obligados a acudir rápidamente para rescatarlas con fondos públicos.

Esta forma de entender nuestras sociedades también explica el misterio de por qué los políticos y los medios de comunicación occidentales son tan uniformemente indulgentes con Israel, a pesar de que es claramente un Estado rebelde de apartheid y de que actualmente está cometiendo crímenes de genocidio en Gaza y de limpieza étnica en el sur del Líbano.

Se podría calificar a Israel de «Estado de probeta», uno ideado originalmente —al igual que el apartheid sudafricano— en los laboratorios del colonialismo de asentamiento occidental. Pero, incluso más que la Sudáfrica del apartheid, Israel se ha vuelto con el tiempo profundamente útil para las corporaciones occidentales, especialmente las más lucrativas de ellas, en el complejo militar-industrial.

Israel ha transformado los territorios palestinos en sus propios laboratorios, donde —a través del Shin Bet y el ejército israelí— las corporaciones pueden probar nuevas formas de vigilancia, control de multitudes, estrategias de encarcelamiento, guerra, desarrollo de armas y programas de inteligencia artificial.

Israel ayuda a las empresas a analizar la capacidad de los seres humanos para soportar o resistir estas diversas formas de opresión y, en consecuencia, a realizar ajustes y mejoras.

Y, por último, Israel ayuda a las empresas probando, a través de sus actividades delictivas, formas de mejorar las relaciones públicas y las estrategias mediáticas que ocultan la horrible realidad, así como planes para erosionar las normas y restricciones jurídicas internacionales.

Los departamentos de investigación de las universidades suelen recibir financiación para realizar trabajos similares, pero no pueden competir con el gigantesco laboratorio en tiempo real y en el mundo real que ofrece Israel.

Las tecnologías y estrategias que Israel está probando son todas muy lucrativas. Las corporaciones comprenden que serán esenciales para asegurar su futuro ante una mayor resistencia popular en Occidente, a medida que la austeridad sigue afianzándose, la degradación medioambiental —como la contaminación de los ríos— aumenta y el clima se deteriora aún más.

Democracias de fachada

En resumen, vivimos en democracias de fachada en las que solo parece que los políticos que elegimos dirigen el sistema. De hecho, su principal función es servir a los intereses corporativos —o «tranquilizar a los mercados», como lo denominan de forma engañosa los presentadores de noticias.

Esto se puede observar en la trayectoria de los políticos que, basándose en sus valores personales, adoptan posturas que entran en conflicto con estas fuerzas estructurales dominantes. Tomemos, por ejemplo, a Shabana Mahmood, la ministra del Interior británica de línea ultraconservadora.

Hace más de una década, fue una defensora acérrima del boicot a los productos israelíes fabricados en los asentamientos ilegales de Cisjordania y vendidos en los supermercados del Reino Unido. Existe un vídeo de 2014, por ejemplo, en el que aparece participando en una protesta frente a un Sainsbury’s.

Doce años después, Israel ha cometido la matanza masiva de al menos 72 000 palestinos en Gaza —y probablemente muchos más—. Ha destruido los hospitales del enclave y sigue bloqueando el acceso de alimentos y ayuda a la Franja como parte de una política de hambruna por la que la Corte Penal Internacional busca al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Y, sin embargo, ahora, cuando las atrocidades de Israel son mucho peores que cualquier cosa que hiciera en 2014, Mahmood se opone rotundamente a las marchas que protestan contra estos crímenes o que los describen —en consonancia con las evaluaciones de las Naciones Unidas, los expertos jurídicos y los estudiosos del Holocausto— como un genocidio.

Como ministra del Interior, Mahmood quiere que quienes porten pancartas en apoyo a los esfuerzos de Palestine Action para impedir que las fábricas de armas israelíes armen el genocidio sean tratados como terroristas. Y sigue tomando medidas drásticas para impedir las marchas a favor de Palestina a las que ella misma habría asistido hace poco más de una década.

¿Qué ha cambiado? Es difícil imaginar que haya llegado a la conclusión de que se equivocó con respecto a Israel. Las pruebas del carácter deshonesto y de apartheid de Israel no han hecho más que reforzarse desde 2014.

Pero lo que sin duda ha cambiado es su relación con las fuerzas estructurales que dominan nuestra sociedad —fuerzas que exigen el apoyo a Israel como precio de admisión.

Exactamente lo mismo puede decirse de Keir Starmer. El hombre que, como destacado abogado de derechos humanos, se refirió en 2014 al ataque contra la ciudad croata de Vukovar como un genocidio, afirma ahora estar seguro de que un ataque mucho, mucho peor de Israel contra Gaza no es un genocidio.

Su comprensión del derecho internacional no ha cambiado. Sus opiniones sobre el genocidio no han cambiado. Lo que ha cambiado es su relación con el poder. Las fuerzas estructurales lo controlan a él, y no al revés.

Vender una mentira

De hecho, se puede argumentar de forma plausible que los políticos occidentales tienen éxito electoral en función de su capacidad para engañar al público y hacerle creer que ellos están al mando.

Al fin y al cabo, todos queremos creer que nuestros votos cuentan, que podemos provocar un cambio a través de las urnas. Eso es lo que convierte a los líderes en «populistas», ya sea Jeremy Corbyn o Nigel Farage. Argumentan, ya sea con sinceridad o con cinismo, ante sectores del electorado que lucharán por el ciudadano de a pie y que no están a sueldo de los multimillonarios.

La impopularidad de Starmer no se debe solo a su falta de carisma. Es su absoluta incapacidad para dar la impresión de estar al mando. Parece y suena como un recipiente vacío a través del cual otras fuerzas ocultas imponen su voluntad.

Boris Johnson estaba condenado desde el momento en que dejó de parecer un tipo de buen corazón del pub que no se preocupaba por lo que los demás pensaran de él, y la realidad se hizo evidente: que no era más que otro títere corrupto de los superricos, cuyas payasadas servían de tapadera mientras la clase de Epstein desangraba las arcas públicas.

El Gobierno de Liz Truss se derrumbó desde el principio porque los mercados —las fuerzas estructurales al mando— se opusieron a su presupuesto. Mostraron sus cartas de inmediato hundiendo la economía británica. Dejaron al descubierto que su «liderazgo» era un cascarón vacío. Eran ellos quienes llevaban las riendas, no ella.

Lo cual nos lleva al momento actual.

Andy Burnham, el alcalde laborista del Gran Mánchester que está tratando de volver al Parlamento para derrocar a Starmer y convertirse en primer ministro, se encuentra ahora en el punto de mira mientras se enfrenta a unas elecciones parciales en Makerfield.

Para ganar esa campaña, y la posterior dentro del Partido Laborista, tendrá que convencer a los votantes y —al igual que hizo Starmer antes que él— a los miembros del Partido Laborista de que es un hombre independiente.

En otras palabras, tendrá que vender al público una mentira mientras que, al mismo tiempo, entre bastidores, «tranquiliza a los mercados» asegurándoles que sus declaraciones públicas no deben tomarse al pie de la letra.

Palabras clave

Un artículo de The Guardian expone de hecho estas limitaciones, aunque, por supuesto, lo hace como si se tratara de leyes económicas válidas de la naturaleza.

El periódico informa de que la anterior

agenda política radical de Burnham —que incluía la renacionalización de la energía y el agua— le ha colocado en desventaja en la City. En términos relativos, los inversores se inclinan por mantener a Starmer y a la ministra de Hacienda, Rachel Reeves, dada su aparente disposición a sacrificar el capital político para equilibrar las cuentas.

Obsérvese cómo el lenguaje aquí oscurece mucho más de lo que aclara: Burnham se encuentra en «desventaja en la City» por haber propuesto anteriormente un cambio económico «radical», mientras que Starmer y Reeves se presentan como los responsables de garantizar el «equilibrio presupuestario».

El Fondo Monetario Internacional señaló que quienquiera que ostente el poder en Gran Bretaña —independientemente del partido político— tendría que hacer frente a las «realidades económicas» de unos niveles de deuda cercanos al 100 % del PIB y al aumento general de los costes de financiación para los gobiernos de todo el mundo. Gran Bretaña tiene un «espacio fiscal limitado» para actuar de otra manera, afirmó el fondo con sede en Washington.

« «Realidades económicas» y «espacio fiscal limitado» son palabras clave para quienes están al tanto de la situación —no para usted—: que los políticos no están a cargo de establecer la política económica, de decidir si poner fin a la austeridad o gravar los beneficios excesivos. Son los mercados quienes lo están.

Dentro de las filas laboristas, el recuerdo del efímero mandato de Liz Truss como primera ministra sigue fresco, tras el aumento de los costes de financiación para los titulares de hipotecas y las empresas que provocó la reacción del mercado de bonos ante su minipresupuesto.

La principal lección del mandato de Truss, nos dice The Guardian, está grabada a fuego en la conciencia laborista: no se atrevan a ponerse en contra del mercado de bonos.

A medida que se intensifica la lucha por el liderazgo laborista —sin que se produzca un gran cambio en el contexto global—, las limitaciones del mercado de bonos británico podrían significar que Burnham continúe con una postura más pragmática: no del todo atado, pero tampoco libre de ataduras.

The Guardian concluye que Burnham no estará en condiciones de introducir ni siquiera cambios modestos —es decir, de actuar con «total libertad»—, sino que tendrá que adoptar una «postura más pragmática»: es decir, subordinar la demanda de reformas significativas por parte de los votantes a la lógica depredadora, amoral y antisocial de los mercados.

Burnham ya está dando señales de que está de acuerdo.

Pero, por supuesto, estas restricciones no son leyes de la naturaleza, ni económicas ni de ningún otro tipo. No son, como la gravedad, inmutables. Las estructuras de poder que dominan Occidente pueden cambiarse, aunque no por parte de un solo individuo, por muy poderoso que parezca. Como sociedad, debemos comprender a qué nos enfrentamos y debemos movilizarnos colectivamente para lograr el cambio.

Nuestros enemigos son los superricos y sus servidores, que tienen un gran interés en el mantenimiento del sistema actual porque les reporta enormes beneficios. Nos lanzarán todo lo que puedan —desde los medios de comunicación corporativos hasta las fuerzas de «seguridad»— para impedir el cambio, incluso si la trayectoria actual conduce a la inmolación de la humanidad.

El cambio tiene que producirse. Pero si queremos avanzar, primero debemos comprender el verdadero coste —y estar dispuestos a pagarlo—.

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3. La importancia del Cuerno de África.

La lucha en Asia occidental se extiende por diferentes territorios, siendo el Cuerno de África uno de los más destacados.

https://thecradle.co/articles/horn-of-africa-becomes-strategic-rear-in-war-on-iran

El Cuerno de África se convierte en una retaguardia estratégica en la guerra contra Irán

La guerra no resuelta entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha situado al Mar Rojo y al Cuerno de África en el centro de una lucha más amplia por los puntos estratégicos, la influencia y la disuasión marítima.

Abbas al-Zein

19 DE MAYO DE 2026

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán no se limita al estrecho de Ormuz, ni se resuelve con las pausas en los combates. Incluso cuando las armas callan, la presión sigue moviéndose con los barcos, los flujos de petróleo, los puntos estratégicos y las bases extranjeras que se alinean en las aguas entre el golfo Pérsico y el mar Rojo.

Un enfrentamiento contenido en un escenario puede seguir redefiniendo los cálculos en otro, especialmente en el estrecho de Bab al-Mandab, donde Yemen se encuentra frente al Cuerno de África y donde el comercio mundial se estrecha en un paso marítimo disputado.

Esa presión se está sintiendo ahora en todo el mar Rojo. Lo que comenzó como una campaña directa de Estados Unidos e Israel contra Irán se ha extendido más allá del golfo Pérsico, arrastrando al Cuerno de África a una ecuación de seguridad determinada por Ormuz, Bab al-Mandab y el movimiento de la energía, el comercio y el poder militar. Por lo tanto, cualquier tensión en el golfo Pérsico se deja sentir rápidamente en todo el Cuerno de África.

La posibilidad de que cualquier nuevo enfrentamiento a gran escala con Irán se traslade a estas aguas ya no es remota. Funcionarios iraníes y yemeníes han señalado repetidamente que los corredores marítimos no quedarán al margen si la guerra se reaviva. Esto ha convertido al Mar Rojo y a Bab al-Mandab en parte de un enfrentamiento más amplio, y no en un escenario secundario adyacente al mismo.

En este contexto, han comenzado a aparecer indicadores políticos y de seguridad llamativos en el interior del Cuerno de África. Somalia ha emitido posiciones sobre el transporte marítimo y los buques israelíes, mientras que Estados Unidos se ha acercado a Eritrea en un intento de incorporarla a acuerdos regionales vinculados a la seguridad del Mar Rojo. Poco a poco, los países del Cuerno de África se están convirtiendo en parte de la ecuación de conflicto más amplia vinculada a la guerra contra Irán.

Somalia entra en la ecuación marítima

Somalia se ha erigido recientemente como uno de los Estados que se inserta en la ecuación del Mar Rojo y Bab al-Mandab a través de un discurso político moldeado por las tensiones regionales. Esto se produjo tras las declaraciones sobre la prevención del paso de buques israelíes, una medida que se produjo en un contexto de creciente tensión por el acercamiento entre Israel y «Somalilandia», y el reconocimiento por parte de Tel Aviv de esta última como un Estado dentro de acuerdos políticos y de seguridad más amplios.

La declaración somalí tuvo un peso político que traspasó la mera cuestión de la navegación. Reflejaba un intento de Mogadiscio de demostrar que cualquier violación de su integridad territorial, o cualquier implicación israelí en el asunto de «Somalilandia», podría ser respondida con una presión política que se extendería al espacio marítimo que rodea el Mar Rojo. Para Somalia, el mar se convierte en una herramienta para defender la soberanía en tierra.

Estas declaraciones aún no se han traducido en medidas prácticas capaces de imponer un cierre de facto o de forzar un cambio directo en la navegación internacional. Sin embargo, revelan un importante cambio en la naturaleza del discurso político en el Cuerno de África.

Esta postura también abre la puerta a una cooperación política o de seguridad limitada entre Mogadiscio, por un lado, y Saná o Teherán, por otro. Dicha cooperación seguiría estando limitada por las capacidades internas de Somalia y por sus complejidades políticas y de seguridad. Pero la mera posibilidad de esta alineación es significativa en un momento en que el Mar Rojo se ha convertido en un escenario de disuasión.

La postura somalí cobra mayor importancia a la luz de la guerra contra Irán y de los crecientes temores relacionados con un nuevo cierre del estrecho de Ormuz, junto con la perspectiva de que el enfrentamiento pueda extenderse a otros corredores marítimos, especialmente Bab al-Mandab. Somalia parece estar aprovechando la tensión regional actual y los cambios en el entorno estratégico circundante para imponerse, dentro de sus capacidades, como una parte con voz en la ecuación del Mar Rojo.

Mogadiscio también se está beneficiando de la mayor sensibilidad internacional hacia la seguridad de la navegación. En este contexto, la retórica somalí puede interpretarse como una de las repercusiones indirectas de la guerra contra Irán en el Cuerno de África. La guerra ha abierto la puerta a que Estados que antes eran tratados como marginales en las ecuaciones de disuasión regional eleven el nivel de su discurso político ante las maniobras y los excesos israelíes en la región.

A pesar de las limitadas capacidades de Somalia, la importancia de esta posición sigue ligada a su geografía. Somalia domina directamente los accesos al Mar Rojo y los corredores marítimos cercanos a Bab al-Mandab. Esto confiere a cualquier cambio político en su postura un peso estratégico que trasciende su capacidad militar real, especialmente ahora que Washington y Tel Aviv temen la expansión de las amenazas marítimas.

Eritrea vuelve a los cálculos de EE. UU.

Paralelamente al caso de Somalia, ha surgido otro acontecimiento igualmente importante en los informes sobre una iniciativa estadounidense para levantar las sanciones a Eritrea. Este paso va más allá del marco de las relaciones bilaterales entre Washington y Asmara. Está directamente vinculado a las aceleradas transformaciones en materia de seguridad en el Mar Rojo y el Cuerno de África provocadas por la guerra contra Irán.

Eritrea ocupa una posición geográfica sumamente delicada en la costa africana del Mar Rojo. Por este motivo, ha vuelto a convertirse en un punto de interés en los cálculos de EE. UU. relacionados con la seguridad del transporte marítimo y la posibilidad de un enfrentamiento marítimo más amplio en la región.

Estados Unidos parece considerar el Cuerno de África como una parte esencial de cualquier futuro acuerdo de seguridad relacionado con Bab al-Mandab. Esto es especialmente cierto a medida que crecen los temores de que las amenazas marítimas procedentes del frente del Mar Rojo puedan extenderse, ya sea a través de operaciones vinculadas a Saná o por la posibilidad más amplia de que la guerra contra Irán se traslade a las rutas marítimas internacionales.

La apertura de canales de comunicación con Eritrea podría, por lo tanto, reflejar un intento de Estados Unidos de asegurarse un margen estratégico de maniobra en la orilla opuesta de Bab al-Mandab. Dicho margen permitiría a Washington reforzar su presencia militar y de seguridad o establecer nuevos acuerdos logísticos y de inteligencia en la región.

Esta medida refleja también una creciente toma de conciencia por parte de Estados Unidos de que cualquier interrupción a largo plazo en Bab al-Mandab no se limitará a las aguas territoriales yemeníes. Sus efectos se extenderían por todo el espacio marítimo que rodea el Cuerno de África, lo que convertiría a los Estados del Mar Rojo, especialmente a Eritrea, en parte de la ecuación del conflicto regional más amplio.

Por esa razón, la cuestión del levantamiento de las sanciones no puede separarse de los esfuerzos por configurar los equilibrios de seguridad en el Mar Rojo. Los corredores marítimos se han convertido en uno de los campos de batalla indirectos más importantes vinculados a la guerra contra Irán.

Esta medida de EE. UU. cobra mayor importancia cuando se compara con la reciente postura de Somalia. Los países del Cuerno de África, a pesar de sus capacidades dispares, han comenzado a incluir el Mar Rojo y Bab al-Mandab en su discurso político y de seguridad. Esto se hace patente tanto en la tensión vinculada a «Somalilandia» y la navegación israelí, como en el reposicionamiento de las potencias regionales e internacionales en la costa africana del Mar Rojo.

La economía de guerra llega al Cuerno de África

Aunque pueda parecer que Somalia y Eritrea avanzan por caminos separados, ambas apuntan a la misma contienda por Bab al-Mandab. La guerra contra Irán ha acelerado la lucha por ejercer influencia en torno al estrecho, al tiempo que reconfigura el Cuerno de África como una extensión estratégica del Mar Rojo, directamente vinculada a Ormuz, el mar Arábigo y el golfo Pérsico.

Pero el impacto de la guerra contra Irán en el Cuerno de África no se limita a posiciones políticas dispersas o a movimientos diplomáticos y de seguridad. Se extiende al entorno estratégico de toda la región.

El Cuerno de África, que en los últimos años solía ser tratado como una zona periférica adyacente a los conflictos de Asia Occidental, se está convirtiendo gradualmente en una zona que se solapa con las ecuaciones de seguridad regional vinculadas al mar Rojo y al golfo Pérsico. El peligro de esta transformación radica en el hecho de que los países de la región, aunque no sean partes directas en la guerra, se han visto más expuestos a sus repercusiones económicas, de seguridad y políticas.

Una interrupción de la navegación en el Mar Rojo o una escalada de las amenazas en Bab al-Mandab pondría en peligro a las economías que dependen casi por completo de estos corredores. Etiopía es un claro ejemplo, ya que su comercio pasa por Yibuti. El propio Yibuti es otro, ya que su importancia económica se basa en gran medida en su papel como centro logístico marítimo.

Cualquier perturbación de la estabilidad en el Golfo Pérsico, especialmente en los Emiratos Árabes Unidos, afectaría también a varios países del Cuerno de África. Esto se debe a las intervenciones políticas y de seguridad de Abu Dabi en esos Estados, así como a su influencia económica. Dicha influencia se vería afectada por la disminución de las inversiones o por los ataques contra los intereses emiratíes en la región, en particular la labor del Grupo de Puertos de Abu Dabi, que desarrolla una intensa actividad en todo el Cuerno de África.

La guerra ha puesto de relieve una vez más el valor militar y estratégico de las costas y los puertos del Cuerno de África, desde Yibuti hasta Berbera y Assab, como posibles puntos de apoyo para cualquier nuevo acuerdo de seguridad relacionado con el conflicto más amplio.

Un análisis del Horn Institute sugiere que el impacto más profundo de la guerra contra Irán en el Cuerno de África no se limita a la posibilidad de que las operaciones militares se desplacen hacia Bab al-Mandab o el mar Rojo. También está vinculado a la relación estructural de la región con el Golfo Pérsico.

Desde esta perspectiva, el Cuerno de África representa una extensión económica, social y de seguridad directa del Golfo. Por lo tanto, cualquier escalada en el Golfo puede repercutir rápidamente en la costa africana del mar Rojo. Esta interdependencia se hace patente a través de las remesas de los trabajadores migrantes, las inversiones del Golfo en puertos, infraestructuras y agricultura, y la dependencia vital de algunos países del Cuerno de África respecto a la seguridad de la navegación en el Mar Rojo.

La guerra contra Irán ha dejado claro que cualquier implicación más profunda del Golfo provocará ondas de choque directas en todo el Cuerno de África.

Etiopía ofrece un claro ejemplo de este patrón de exposición indirecta, que va más allá del propio Bab al-Mandab. Su vulnerabilidad ante la guerra está ligada a tres círculos interconectados: el petróleo mundial, ya que importa casi la totalidad de sus necesidades de petróleo; la seguridad del Mar Rojo, ya que el 95 % de su comercio pasa por Yibuti y el Mar Rojo; y su estrecha relación económica con los Emiratos Árabes Unidos, su mayor socio del Golfo.

Esto significa que cualquier escalada con Irán podría provocar una crisis económica interna en Adís Abeba, incluso sin que se dispare un solo tiro en suelo etíope.

Las evaluaciones analíticas de un informe de African Security Analysis indican que los países del Cuerno de África, aunque no participan directamente en la guerra contra Irán, están cada vez más expuestos a sus efectos colaterales, especialmente a través de los corredores marítimos, las cadenas de suministro y los mercados energéticos.

El informe subraya que la crisis actual no se define por una expansión militar directa hacia África. Más bien, se define por presiones superpuestas causadas por la agitación en los estrechos de Ormuz y Bab al-Mandab. Esto crea una especie de «zona de repercusión económica y de seguridad» que se extiende hasta el mar Rojo y el Cuerno de África.

Las rutas del mar Rojo y el nuevo mapa de influencias

En definitiva, surge una cuestión crucial: la implicación de los Estados del Golfo en la guerra contra Irán, y su impacto negativo en dicha guerra, tendrá repercusiones directas para los países del Cuerno de África. Al mismo tiempo, también podría producir un declive relativo de la influencia del Golfo dentro de esta región.

Dicho declive abriría un espacio para la presencia y la influencia de otros Estados que podrían situarse al margen del tradicional paraguas estadounidense. Esto significa que las repercusiones de la guerra no se limitan a la reconfiguración de los equilibrios de seguridad. También se extienden a la redistribución de los centros de influencia en el Cuerno de África.

Desde esta perspectiva, los países del Cuerno de África podrían estar avanzando rápidamente hacia enfoques basados en la prioridad de sus intereses inmediatos y en los intentos de gestionar su seguridad alejándose de los círculos de polarización y conflicto regional. Esto refleja un deseo creciente de reducir la dependencia de potencias externas y evitar convertirse en partes de enfrentamientos que, en un principio, no les competían.

Al mismo tiempo, estos cambios podrían empujar a algunos Estados a reconsiderar sus alianzas tradicionales o a establecer nuevos acuerdos que vayan más allá de las alineaciones anteriores. Somalia es un ejemplo. Su postura respecto al transporte marítimo israelí coincide con los intereses de Saná y Teherán, mientras que sus profundos lazos marítimos y de defensa con Turquía proporcionan a Mogadiscio otra palanca externa al margen del orden centrado en el Golfo.

En términos más generales, estas dinámicas muestran que una de las consecuencias de la guerra contra Irán es su contribución a la redefinición de la posición del Cuerno de África dentro del orden regional e internacional. Es probable que estos cambios abran la puerta a que otras potencias internacionales, como China, refuercen su presencia económica y estratégica en la región.

Por lo tanto, esta guerra no puede considerarse únicamente como un conflicto que atraviesa o afecta a los corredores marítimos. Se trata de una guerra librada a través de estos corredores, y que afecta a la geografía regional circundante. Esto incluye el Cuerno de África, uno de los espacios más sensibles en el equilibrio del poder internacional.

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4. Panorama electoral peruano.

Una vez confirmado que la segunda vuelta en Perú será entre Fujimori y Sánchez, en Sidecar publican este análisis sobre el panorama político peruano.

https://newleftreview.org/sidecar/posts/hollow-thrones

Tronos vacíos

Tony Wood

21 de mayo de 2026

No sería exagerado describir la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Perú, celebrada el 12 de abril, como un concurso de impopularidad. En una reñida contienda con 35 candidatos, 23 obtuvieron menos del 1 %, y solo cinco superaron el 10 %. La abstención alcanzó el 26 %, algo que no es inédito, pero sí elevado para un país con voto obligatorio. Keiko Fujimori, hija del autoritario expresidente Alberto Fujimori, quedó en primer lugar con el 17 % de los votos, pero se tardó más de un mes en determinar quién se enfrentará a ella en la segunda vuelta del 7 de junio. Al final, un margen mínimo de 21 209 votos separó a los candidatos que quedaron en segundo y tercer lugar: Roberto Sánchez, de la coalición de izquierda Juntos por el Perú, obtuvo el 12 %, por delante de Rafael López Aliaga, el exalcalde de Lima de extrema derecha, con un 11,9 %. Una décima de punto porcentual fue todo lo que salvó a Perú del sombrío escenario de una segunda vuelta entre dos versiones de la derecha autoritaria. Tal y como están las cosas, las elecciones de junio serán una contienda entre el heredero de Fujimori y una izquierda que busca reunir a la oposición contra su legado.

Las encuestas actualmente muestran a Fujimori por delante de Sánchez con un 39 % frente a un 35 %, pero con un 14 % de los votantes que afirman que votarán en blanco y otro 12 % indeciso, la contienda aún podría decantarse de forma decisiva hacia cualquier lado. Los resultados de la primera vuelta replicaron en cierta medida las divisiones regionales que marcaron la contienda anterior entre Fujimori y Pedro Castillo en 2021. En aquellas elecciones, Castillo se impuso en gran parte del interior del país, mientras que Fujimori ganó en la costa. El margen de victoria de Castillo fue inferior a 45 000 votos, y su presidencia quedó prácticamente paralizada desde el principio por la resistencia del Congreso, que lo destituyó a finales de 2022 tras su intento de disolver la legislatura para salir del estancamiento. Sustituido por su vicepresidenta, Dina Boluarte, fue encarcelado en 2025 y sigue en prisión.

En esta ocasión, Fujimori volvió a obtener sus mejores resultados en las zonas costeras, desde Tumbes y Piura hasta Ica, mientras que Sánchez se impuso con holgura en los departamentos de la sierra: Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Cusco y Puno. Estas zonas suelen ser más pobres y con mayor presencia indígena; aquí fue donde Fujimori obtuvo sus peores resultados, con porcentajes de un solo dígito. Aparte de dos anomalías regionales —el candidato que quedó en cuarto lugar, Jorge Nieto, ganó en su departamento natal de Arequipa, y Ricardo Belmont, exalcalde de Lima, ganó en Tacna—, la gran excepción al patrón geográfico binario fue Lima, donde López Aliaga quedó en primer lugar con un 19,9 %. El departamento de Lima, que alberga a alrededor de un tercio del electorado total y en el que se encuentra la capital, se ha inclinado históricamente hacia la derecha, y sin duda será un importante bastión electoral para Fujimori en la segunda vuelta: en la primera vuelta quedó muy cerca de López Aliaga, con un 17,9 %, mientras que Sánchez quedó en noveno lugar con un mísero 3,3 %.

Gran parte del drama de las semanas posteriores a la primera vuelta giró en torno a la respuesta de López Aliaga a los resultados. Aunque los recuentos iniciales le favorecían, tan pronto como Sánchez le superó en el recuento, López Aliaga y sus seguidores denunciaron fraude y trataron de que se anularan los resultados. Se centraron en particular en los recuentos de las zonas rurales, negando su validez en una demostración apenas velada de desdén de clase y racismo. La campaña de López Aliaga ofrecía recompensas en efectivo a cualquiera que denunciara irregularidades electorales (lo cual constituía, por supuesto, una violación de la ley electoral). El 13 de abril, López Aliaga amenazó públicamente con sodomizar a Piero Corvetto, jefe de la autoridad electoral del país; tras varios días más de ataques virulentos en los medios de comunicación, Corvetto dimitió el 21 de abril. Un mes después de las elecciones, los partidarios de López Aliaga amenazaban con un levantamiento si no se anulaban los resultados, y el propio López Aliaga declaró que se estaba produciendo un «golpe electoral». Pero cuando se anunciaron los recuentos definitivos el 14 de mayo, el partido de López Aliaga capituló de hecho —siguiendo denunciando juego sucio, pero alegando que había «agotado todos los recursos».

Habiendo estado tan cerca, López Aliaga podría exigir un alto precio por actuar como artífice del ascenso de Fujimori. Ampliamente conocido como «Porky» por sus rasgos porcinos, López Aliaga (n. 1961) entró en política en la década de 2000, tras haber amasado su fortuna en la banca y el sector hotelero. En cierto modo, es una figura típica de la nueva derecha latinoamericana, que se ha subido a la ola de la falsa indignación cristiana conservadora y del sentimiento antizquierdista y contrario a la «ideología de género» para alcanzar la alcaldía de Lima en 2023 al frente de Renovación Popular, un nuevo partido fundado en 2020. Pero en otros aspectos, como ha señalado la historiadora peruana Cecilia Méndez, López Aliaga representa a las fuerzas de derecha más antiguas, recurriendo a una profunda tradición elitista en la que el poder arbitrario y la violencia —incluida la violencia sexual— se emplean sin reparos en defensa de privilegios arraigados. Cabe señalar, sin embargo, que el 11,9 % obtenido por López Aliaga solo supuso una mejora mínima con respecto al 11,8 % de 2021, cuando también quedó tercero —lo que difícilmente puede considerarse una señal de un avance inexorable de la extrema derecha—. La base de apoyo de López Aliaga fuera de Lima es también insignificante, y Fujimori podría calcular que sus seguidores estarán más que dispuestos a respaldarla frente a un candidato de izquierda.

El éxito de Sánchez fue quizás la mayor sorpresa de la primera vuelta: su resultado final duplicó con creces el 4-6 % que habían pronosticado las encuestas. Nacido en 1969 en Huaral, una ciudad situada a unas dos horas en coche de Lima por la costa, Sánchez se formó como psicólogo social antes de entrar en política como miembro del ya desaparecido Partido Humanista Peruano, uno de los cuatro partidos que se fusionaron para formar la coalición Juntos por el Perú en 2017. Presidente de la coalición desde entonces, Sánchez fue elegido congresista en 2021 y posteriormente nombrado ministro de Comercio y Turismo en el efímero gobierno de Castillo, antes de dimitir tras el fallido intento del presidente de disolver el Congreso en 2022. La plataforma de Sánchez aboga por una «refundación del país», basada en un «nuevo contrato social, un Estado plurinacional que reconozca el verdadero rostro del Perú». Además de abogar por una nueva Constitución, Juntos por el Perú propuso otras medidas que probablemente atraigan a los votantes del interior: la descentralización del poder de la capital hacia los gobiernos departamentales; la revisión de los contratos mineros, con el fin de mantener una mayor parte de los ingresos cerca de los yacimientos; y medidas para reequilibrar la agricultura del país alejándola de las exportaciones. Otras políticas potencialmente populares incluían compromisos para hacer frente al flagelo de las universidades con ánimo de lucro y ampliar el acceso a la educación superior, así como la derogación de varias leyes aprobadas por el Congreso desde 2023 que dificultan el enjuiciamiento del crimen organizado.

Durante la campaña electoral, Sánchez subrayó su vínculo con Castillo, luciendo el mismo sombrero blanco de ala ancha y prometiendo conseguir la puesta en libertad del presidente destituido. Esto formaba parte de un intento por llegar a los votantes que en 2021, recelosos de todos los partidos establecidos, se habían unido al partido de Castillo, el pequeño y marginal Perú Libre, en lugar de a Juntos por el Perú. Sánchez no cuenta con el estatus de outsider de Castillo, y no fue capaz de replicar el resultado de este último en 2021. Sin embargo, superó el 8 % obtenido por la anterior candidata de Juntos por el Perú, Verónika Mendoza, lo que sugiere que, al menos en el interior de la sierra, sí fue capaz de atraer a algunos de los votantes de Castillo. El expresidente sigue siendo popular a pesar de que el apoyo a su partido, Perú Libre, ha desaparecido prácticamente por completo —en gran parte debido a su incompetencia y a su conducta descaradamente oportunista, tanto antes como después de su destitución. En estas elecciones, el candidato de Perú Libre fue el veterano líder del partido, Vladimir Cerrón, quien lleva desde 2023 huyendo de las autoridades peruanas para eludir cargos de corrupción; obtuvo apenas 100 000 votos en todo el país (0,6 %).

Por su parte, Fujimori obtuvo un resultado ligeramente mejor que en 2021, mejorando su resultado en la primera vuelta del 13 % al 17 %. Sin embargo, dada la fragmentación del panorama electoral, es posible que esperara hacerse con una mayor parte de los votos de sus oponentes, y el resultado, junto con su marcada distribución regional, sugiere que su alcance sigue siendo relativamente limitado más allá del núcleo duro de los fujimoristas. Ha atendido a ese electorado haciéndose eco del enfoque de su padre en materia de seguridad, prometiendo librar una «guerra frontal» contra la delincuencia. Pero más allá de eso, su esperanza será que la hostilidad hacia la izquierda y la memoria corta —una cuarta parte del electorado tiene menos de 30 años, demasiado joven para recordar el mandato de una década de su padre (1990-2000)— sean suficientes para asegurarle la presidencia en su cuarto intento. En cierta medida, la segunda vuelta del 7 de junio es una cuestión de qué aversión resulta más poderosa: el sentimiento antifujimorista o el anticastillista. Ambos son fuertes: las encuestas de finales de abril mostraban que el 48 % de los encuestados «definitivamente no» votaría a Fujimori, mientras que el 43 % se oponía a Sánchez.

Sin embargo, el panorama político en Perú es más turbio y fragmentado de lo que tal polarización sugiere. La extensa lista de candidatos presidenciales de la primera vuelta fue solo un síntoma de una crisis política profunda y duradera. Su señal más visible ha sido la destitución en serie de los presidentes del país: desde 2018, cuatro han sido destituidos mediante votos de destitución o de censura y dos han dimitido ante la amenaza inminente de lo mismo. Otro síntoma relacionado ha sido la abismal impopularidad tanto de estos presidentes efímeros como del Congreso que los ha destituido e instalado como si fueran muebles de oficina de segunda mano. Durante gran parte de su mandato, Boluarte, quien asumió la presidencia tras la destitución de Castillo en diciembre de 2022, fue la jefa de Estado menos popular del mundo; al final —de alguna manera logró mantenerse en el cargo hasta octubre de 2025 antes de ser destituida también— su popularidad en las encuestas se situaba en un escaso dígito. Quienquiera que gane el 7 de junio será el noveno presidente de Perú en el espacio de una década, asumiendo el mando de un poder ejecutivo que se ha visto constantemente despojado de autoridad y poder.

La primera vuelta de las elecciones presidenciales coincidió con las elecciones a la Cámara de Diputados y a un nuevo Senado. El retorno al bicameralismo fue el resultado de una reforma constitucional aprobada por el Congreso peruano en 2024, que estableció un Senado por primera vez desde que Alberto Fujimori reescribió la Constitución para abolirlo en 1993. En teoría, cabría imaginar que un aumento del número de cargos electos supone un aumento del poder democrático. Pero, de manera reveladora, la ciudadanía peruana se opuso de forma abrumadora: en un referéndum de 2018, el 91 % votó en contra del retorno al bicameralismo y el 86 % votó a favor de prohibir la reelección de los diputados. Si bien esta última medida se aplicó en 2021, la reforma del Congreso de 2024 anuló ambos veredictos, además de permitir que la actual camara de diputados fuera elegida para el nuevo Senado. Más que un reequilibrio constitucional, el retorno al bicameralismo se considera ampliamente como una maniobra de la clase política existente para ampliar sus propias oportunidades de corrupción.

La desconcertante proliferación de candidaturas y la mezcla de sistemas electorales —los 130 diputados de la Cámara son elegidos en circunscripciones regionales plurinominales mediante representación proporcional; la mitad de los 60 senadores son elegidos a través de una lista de representación proporcional a nivel nacional y la otra mitad en circunscripciones regionales mediante representación proporcional— dieron lugar a una papeleta electoral de medio metro de largo. La aritmética es compleja, pero los resultados tanto para la nueva Cámara de Diputados como para el Senado parecían reflejar en gran medida el patrón de la votación presidencial. La Fuerza Popular de Fujimori iba camino de obtener 22 escaños en el Senado y 39 diputados; Juntos por el Perú ocupaba el segundo lugar con 14 senadores y 31 diputados; Renovación Popular, de López Aliaga, quedó en tercer lugar en la votación al Senado, con 8 escaños, pero fue relegada al cuarto puesto en la Cámara por el Partido del Buen Gobierno de Nieto, que contará con 18 diputados frente a los 16 de RP. Los grandes ganadores fueron Juntos por el Perú, que obtendrá 26 diputados, y Fuerza Popular, que obtendrá 15. El mayor perdedor fue Perú Libre, que pasó de ser el partido más grande con 37 diputados en 2021 a quedar totalmente fuera de juego en esta ocasión. Ningún partido se acerca a la mayoría en ninguna de las dos cámaras, y es probable que el eventual ganador de la presidencia tenga que participar en constantes negociaciones para implementar algo que se parezca a una agenda política.

Un factor importante en la opacidad de la política peruana para los observadores externos es que las etiquetas de los partidos tienden a tener, en el mejor de los casos, un significado meramente provisional. Los políticos con una larga trayectoria bajo las banderas de una única organización política son una gran excepción; más comunes son los «transfugas», que cambian de afiliación con cada ciclo electoral. Cada vez son más comunes también los novatos totales: según Steven Levitsky y Mauricio Zavaleta, más del 90 % de los diputados elegidos en 2021 ocupaban un escaño en el Congreso por primera vez, y el 80 % carecía de experiencia previa en cualquier tipo de cargo electivo. No es difícil ver cómo estas tendencias pueden ir de la mano de un auge del oportunismo y la búsqueda de beneficios a corto plazo —lo que, por supuesto, fomenta el desencanto con los partidos existentes y lleva a los votantes a decantarse por una nueva hornada de candidatos «outsider», quienes a su vez decepcionan, lo que conduce a una nueva ronda de fragmentación.

Estas dinámicas forman parte de un proceso a más largo plazo que los politólogos Rodrigo Barrenechea y Alberto Vergara denominan «vaciamiento democrático». Sostienen que, mientras que en muchos países una concentración excesiva de poder allana el camino hacia el autoritarismo, en Perú es la dilución del poder la que lo hace. Esto ha tenido lugar a través de dos procesos entrelazados. En primer lugar, el desplazamiento del poder del ejecutivo hacia el legislativo. Esto se ha acentuado en los últimos años, pero, como sostiene el politólogo Omar Coronel, comenzó con la derrota de Keiko Fujimori en las elecciones presidenciales de 2016, tras las cuales, según se dice, ella prometió que «gobernaremos desde el Congreso». Lo que comenzó como obstruccionismo parlamentario se convirtió en un proyecto para reformar la Constitución de forma sigilosa, a medida que el partido de Fujimori tomaba la iniciativa para afirmar el poder del Congreso a expensas del ejecutivo. El artículo 113 de la Constitución peruana permite al Congreso destituir a un presidente por «incapacidad moral o física permanente»; la redacción deja margen para la interpretación y, durante la última década, el Congreso peruano ha convertido esa disposición en un abismo en el que se puede arrojar a los presidentes a voluntad.

Al mismo tiempo, Perú ha experimentado un colapso de su sistema de partidos, hasta tal punto que desde hace tiempo se le conoce como una «democracia sin partidos». Esta segunda evolución se remonta a la década de 1980, a la doble emergencia de una vertiginosa crisis económica y al conflicto entre las fuerzas armadas y la guerrilla de Sendero Luminoso. Si los partidos de izquierda quedaron en gran medida desmantelados por el colapso de los medios de subsistencia y por la virulenta contrainsurgencia de la década de los noventa, los partidos de derecha se desintegraron no solo por el autoritarismo de Alberto Fujimori, sino también por su preferencia por estructuras ad hoc y personalistas (creó un nuevo partido para cada elección a la que se presentó). En ese sentido, como observan Levitsky y Zavaleta, Fuerza Popular de Keiko Fujimori —creada en 2010 para unificar diversos vehículos fujimoristas abandonados, y que sigue en pie unos dieciséis años después— es una irónica excepción al patrón general que surgió bajo el mandato de su padre.

Esta prolongada fragmentación no se ha remediado en el siglo XXI. En todo caso, se ha acelerado, con partidos que carecen de cualquier vínculo orgánico con los votantes —por no hablar de los afiliados— y que entran y salen del Congreso en función de cambios, a menudo insignificantes, en el estado de ánimo o las preferencias del electorado. Levitsky y Zavaleta lo denominan «loterización», pero dista mucho de ser aleatorio: una vez que la afiliación masiva y el trabajo de organización sólido quedan descartados, lo que gana las elecciones son los recursos, ya sea en forma de propiedad de medios de comunicación o de dinero en efectivo para financiar campañas de relaciones públicas y tiempo de emisión. Las fuentes ilícitas de financiación también forman claramente parte del panorama, con el crimen organizado, las universidades con ánimo de lucro y los intereses de la minería y la tala informales buscando afianzarse en la esfera política.

Estas características, por supuesto, distan mucho de ser exclusivas de Perú: son omnipresentes en los sistemas políticos democráticos de gran parte del mundo. Como argumentó Peter Mair hace más de una década en Ruling the Void (2013), el declive de la participación política y la identificación con los partidos ha ido de la mano de una creciente desconexión de las élites políticas respecto al electorado. Desde esta perspectiva, Perú parece menos una anomalía y más un anticipo de lo que nos espera al resto. Mientras tanto, se necesitará mucho más que una victoria de Sánchez el 7 de junio para que Perú salga de esta espiral de fragmentación y desencanto. Pero una pausa en la rutina orquestada por Fujimori podría, al menos, proporcionar un respiro en el que empezar a imaginar caminos para salir del atolladero.

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5. Reparaciones por la esclavitud.

En ROAPE publican este artículo sobre la reciente propuesta de Ghana para considerar la trata de esclavos de África hacia América como un crimen contra la humanidad y el análisis de lo que significa el voto de cada bloque de países.

https://roape.net/2026/05/20/the-chess-game-of-justice/

El juego de ajedrez de la justicia

La resolución de Ghana en la ONU sobre la trata transatlántica de esclavos y la crisis del Norte Global

Por Priyanka Sharma

20 de mayo de 2026

El 25 de marzo de 2026, las Naciones Unidas aprobaron una resolución impulsada por Ghana en la que se calificaba la trata transatlántica de esclavos como crimen contra la humanidad, con 123 votos a favor y tres en contra (Estados Unidos, Israel y Argentina). Priyanka Sharma sostiene que la votación fue una jugada maestra estratégica que obligó al Norte Global a defender los cimientos capitalistas de su riqueza histórica, dejando al descubierto, en el proceso, una profunda fase de fragmentación moral dentro de Occidente.

Las naciones más ricas del mundo, poseedoras de los pasaportes más poderosos, los países con mayor poderío militar y mayor influencia diplomática votaron en contra o se negaron a votar a favor. El Sur Global dijo que sí. El Norte Global dijo que no —o no dijo nada, lo que en lenguaje diplomático significa lo mismo.

Curiosamente, estas naciones del Norte Global fueron también las iniciadoras del comercio transatlántico de esclavos capitalista y lo practicaron durante siglos, desangrando al continente africano para poder prosperar a costa de su abuso y trauma sistémicos. Si bien históricamente existieron formas de servidumbre laboral en todo el mundo, las potencias europeas industrializaron a gran escala esta práctica para alimentar los mercados globales. La misma prosperidad de la que disfrutan hoy estas naciones —la infraestructura, las instituciones, los sistemas financieros y su condición de «países desarrollados»— se construyó directamente a costa de los africanos esclavizados.

No se trató de una votación de procedimiento. Fue una declaración geopolítica. En la diplomacia hay un juego de ajedrez, y eso es exactamente lo que ocurrió con esta resolución. Por lo tanto, poniendo de manifiesto los cimientos capitalistas del Occidente moderno.

El carácter híbrido: capitalismo y feudalismo entrelazados

El sistema transatlántico de esclavitud fue, en esencia, una amalgama de feudalismo y capitalismo. Funcionaba como un modelo capitalista en su lógica fundamental: los seres humanos eran mercantilizados de forma brutal e inhumana, y sus cuerpos tratados como activos negociables en un mercado global. Sin embargo, conservaba características feudales: las personas esclavizadas se consideraban propiedad permanente de los señores coloniales, vendidas y revendidas múltiples veces a lo largo de generaciones, sin recurso legal alguno. El sistema creó una nueva forma de dominación que combinaba el imperativo de maximización de beneficios del capitalismo con la servidumbre permanente y hereditaria del feudalismo.

La violencia contra las mujeres esclavas revela la naturaleza particularmente insidiosa de este sistema híbrido. Las esclavas sufrieron no solo la mercantilización de su trabajo, sino también violencia sexual sistemática y coacción reproductiva: eran abusadas sexualmente por los esclavistas, a menudo obligadas a embarazos que producían «activos» valiosos para sus propietarios, y con frecuencia separadas de sus hijos, a quienes tal vez nunca volverían a ver. Esta dimensión de género de la esclavitud —la instrumentalización de los cuerpos de las mujeres tanto para la extracción de mano de obra como para el control demográfico— demuestra cómo el sistema instrumentalizó formas entrecruzadas de violencia: la deshumanización racializada, la dominación sexual de género y la explotación económica.

No se puede negar que la colonización comenzó como un negocio comercial —una empresa capitalista—, pero a medida que las potencias europeas se extendían por el mundo, este capitalismo adquirió características feudales en los territorios colonizados. Estas tierras fueron reclamadas como dominios feudales permanentes de las naciones europeas, desangradas y despojadas de sus recursos, con sus poblaciones estratificadas en jerarquías permanentes que perduraron durante siglos.

Sin embargo, no se trataba simplemente de feudalismo disfrazado de capitalismo. El sistema era fundamentalmente capitalista en su propósito: maximizar el beneficio mediante la mano de obra más barata posible. Algunos estudiosos marxistas distinguen entre modos de producción feudales y capitalistas, argumentando que el sistema esclavista del Nuevo Mundo era un híbrido —que combinaba elementos feudales (falta de libertad legal, dominación personal, una clase dominante con pretensiones aristocráticas, coacción extraeconómica) con otros capitalistas (producción de mercancías para los mercados mundiales, maximización de los beneficios, integración en las redes globales de crédito y comercio).

Esta caracterización es acertada. Pero la lógica capitalista era estructuralmente dominante. No se trataba de plantaciones que casualmente utilizaran mano de obra esclava; se organizaron desde sus inicios en torno a la producción masiva de mercancías para los mercados globales. El objetivo del sistema era maximizar los beneficios mediante la mano de obra más barata posible —lo cual es capitalismo, no feudalismo—. Esto es precisamente lo que constituye el origen del capitalismo: no la esclavitud como una aberración, sino la esclavitud como el prototipo de cómo el capitalismo llegaría a depender de una mano de obra racializada y coaccionada en todo el mundo.

El resultado desigual: desarrollo y devastación

El mundo occidental prosperó: la riqueza europea se acumuló rápidamente, impulsando la industrialización y la cómoda modernidad que hoy asociamos con Occidente. Las fábricas, las universidades, las infraestructuras y las instituciones democráticas de Europa se construyeron a costa del abuso de la esclavitud racializada. Esto no es una metáfora: es una transferencia literal de riqueza.

África sufrió profundamente: el continente se enfrentó a siglos de inestabilidad —conflictos internos, economías locales desestabilizadas y un desarrollo político descarrilado—. La extracción de más de 12 millones de personas no solo representó una pérdida de vidas; representó la pérdida de conocimientos, de liderazgo, de potencial, de riqueza generacional y de futuros.

Más de un siglo después de la abolición formal de la esclavitud en 1888, África sigue lidiando con el legado estructural de este comercio —pobreza, inestabilidad política y explotación de recursos—, mientras que la riqueza extraída sigue concentrada en el Norte Global. La deuda sigue sin pagarse.

La iniciativa de Ghana: estrategia y posicionamiento diplomático

El presidente de Ghana, John Dramani Mahama, anunció en septiembre de 2025 que Ghana presentaría esta resolución ante la Asamblea General. Ese plazo de seis meses no fue casual. Se trató de una preparación: trabajo diplomático preliminar, creación de coaliciones entre los 55 Estados miembros de la Unión Africana y coordinación con las naciones de la CARICOM, cuyas historias son inseparables de la violencia del comercio de esclavos y del trauma económico y psicológico asociado a él.

El presidente de Ghana, John Mahama (derecha), con Joseph Yieleh Chireh (Wikimedia Commons, 2016)

La fecha de la votación —el 25 de marzo, Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de la Esclavitud— fue igualmente deliberada. Las fechas simbólicas tienen un enorme peso diplomático. Votar en contra de una resolución sobre reparaciones por la esclavitud en el Día Internacional de Conmemoración exige que un país tome la decisión activa y pública de situarse en el lado equivocado de la historia ante los ojos del mundo entero. Ghana lo entendió claramente. Eligió la fecha para maximizar el coste moral de la oposición. La iniciativa de Ghana en torno a la resolución responde a esa pregunta con claridad: utilizó ambos elementos, convirtiendo el simbolismo moral en un arma al servicio de objetivos estratégicos en el actual mundo multipolar.

El ministro de Asuntos Exteriores de Ghana, Samuel Okudzeto Ablakwa, se cuidó mucho de redactar la resolución en un lenguaje que resultara difícil de rechazar sin revelar algo incómodo. Insistió en que no se trataba de culpar a generaciones pasadas. Se trataba de la verdad, la educación, la responsabilidad humanitaria y un diálogo honesto. Se trataba de crear un marco —no un proyecto de ley, y desde luego no un proyecto de ley de reparaciones—. Al hacer que la resolución no fuera vinculante y enmarcarla en torno al diálogo en lugar de a exigencias financieras inmediatas, Ghana rebajó el umbral para obtener apoyo, al tiempo que establecía el principio que haría más difícil rechazar futuras exigencias.

Ghana no se limitó a presentar una resolución. Diseñó una trampa política —una en la que votar en contra o abstenerse revela precisamente el cálculo que se intenta ocultar. La resolución se aprobó con una nueva y poderosa unidad transatlántica entre África y su diáspora global: la alianza entre la UA y la CARICOM representa una coalición que las potencias coloniales nunca previeron que se organizaría de manera tan eficaz en las Naciones Unidas. La maniobra diplomática de Ghana se gestó durante años, y su éxito es un testimonio de lo que una voz africana unificada puede lograr en la escena mundial.

Lo que revelan los votos en contra

Estados Unidos, Israel y Argentina ocupan posiciones diferentes en la política mundial. Lo que les une en esta votación requiere comprender sus presiones internas y las posiciones de sus aliados más cercanos.

La postura estadounidense fue expuesta claramente por el embajador Dan Negrea, quien argumentó que las Naciones Unidas «no se fundaron para promover intereses específicos y limitados» y que Washington «no reconoce un derecho legal a reparaciones por agravios históricos que no eran ilegales según el derecho internacional en el momento en que ocurrieron». Este argumento —según el cual la legalidad de un acto en el momento de su comisión determina su estatus moral a perpetuidad— es uno que Estados Unidos nunca ha aplicado de manera coherente. Se trata de un argumento de conveniencia, esgrimido específicamente cuando llega la factura de los crímenes históricos.

La verdad más profunda es más sencilla: Estados Unidos es la mayor economía del mundo, y una parte significativa de esa riqueza se construyó sobre la base del trabajo esclavo. Reconocer el comercio de esclavos como un crimen contra la humanidad abre una puerta que Estados Unidos lleva décadas manteniendo cerrada —no porque la historia sea objeto de controversia, sino porque las implicaciones no lo son—. Además, dada la numerosa población afroamericana en Estados Unidos, tal reconocimiento podría llevar a ellos a exigir reparaciones y protecciones legales adicionales a cambio —una carga política que la actual administración no está dispuesta a aceptar—.

El voto de Argentina es igualmente revelador. Un país que persiguió enérgicamente la rendición de cuentas por sus propios crímenes contra la humanidad bajo su pasada dictadura militar —y construyó su identidad democrática moderna en parte sobre esa búsqueda— votó en contra de calificar el crimen contra la humanidad cometido por otros. La contradicción no es casual. El voto de Argentina refleja los intereses de naciones cuyas relaciones económicas con antiguas potencias coloniales hacen que la solidaridad con el Sur Global resulte geopolíticamente costosa. Recientemente, la diplomacia argentina en la ONU ha dado un giro drástico, fuertemente influenciada por una estrategia de alineamiento proestadounidense. La actual administración de extrema derecha ha reorientado fundamentalmente su política exterior, sincronizando sus maniobras diplomáticas con los objetivos estratégicos de Estados Unidos.

La posición de Israel es la más compleja. Un Estado fundado explícitamente sobre el reconocimiento de que los crímenes contra las personas pueden ser sistemáticos, institucionalizados y exigir un reconocimiento internacional votó en contra de que ese mismo principio se aplicara en otros lugares. Si bien Israel es un aliado indisoluble de EE. UU., su alineamiento en las votaciones no puede reducirse a un simple acatamiento; tal y como demuestran sus recientes estrategias militares independientes en Oriente Medio e Irán, Israel actúa con frecuencia de forma autónoma en pos de sus propios intereses. Más bien, su voto en contra refleja una profunda inquietud estructural respecto al precedente internacional.

Al bloquear un marco para las reparaciones transatlánticas, Israel busca aislarse de cualquier futura responsabilidad jurídica y financiera por su propio historial de graves violaciones contra la humanidad. Sin embargo, hay que reconocer una contradicción más profunda: Israel, como Estado sionista, deriva su legitimidad fundacional del reconocimiento mundial del Holocausto como crimen contra la humanidad. ¿Cómo puede entonces defender su propio sufrimiento histórico mientras se niega a reconocer la oscura historia de la trata transatlántica de esclavos? Sean cuales sean los cálculos diplomáticos que subyacen a esa decisión, su simbolismo es llamativo, y los diplomáticos africanos no lo olvidarán.

La abstención como estrategia

Las abstenciones merecen un análisis más detallado del que suelen recibir. Cincuenta y dos países optaron por no votar a favor, incluidos todos los Estados miembros de la Unión Europea (UE), el Reino Unido, Canadá, Australia y Japón. No se trata de países que carezcan de posiciones en materia de derechos humanos. Son países que han construido toda su arquitectura de política exterior en torno al discurso de los derechos humanos.

Si se considera el caso de Canadá y Australia, estos países fueron construidos por los colonos británicos, por lo que su riqueza, sus instituciones y sus identidades fueron moldeadas directamente por la historia colonial. Su abstención es una negativa a calificar esa historia como un crimen, disfrazada de neutralidad. Concretamente, los países europeos que se encuentran entre estas abstenciones deben su condición de países desarrollados precisamente a la sangría sistemática de riqueza que llevaron a cabo a través del colonialismo en sus colonias.

Su abstención no es neutralidad. Es un cálculo. Votar a favor abriría un diálogo formal sobre las reparaciones: disculpas, compensación económica, cancelación de la deuda, devolución de los objetos saqueados. Las naciones europeas conservan objetos africanos en sus museos. La riqueza europea se remonta, de forma cuantificable, a la extracción colonial. Un voto a favor es el comienzo de un ajuste de cuentas que no están dispuestos a afrontar.

La posición declarada de la UE —que las reparaciones son «incompatibles con el derecho internacional» porque la esclavitud era legal en la época en que se practicaba— es el mismo argumento que el voto negativo de EE. UU., revestido con el lenguaje de la abstención para evitar el coste reputacional de un rechazo rotundo.

La Asamblea General de la ONU (Wikimedia Commons, 2011)

En 2001, los principales Estados occidentales abandonaron la conferencia de Durban precisamente para evitar el lenguaje adoptado en esta resolución. En 2026, esos Estados permanecieron, votaron en contra o se abstuvieron, y vieron cómo 123 países hacían caso omiso de sus objeciones. La abstención de 2026 es más digna que la salida de 2001. No es más honesta.

Los Países Bajos siguen siendo el único país europeo que ha emitido una disculpa formal por su papel en la esclavitud. Toda abstención europea es un rechazo —enmascarado en neutralidad diplomática para evitar el coste reputacional de un «no» rotundo.

Países como Australia y Canadá fueron construidos por el Imperio Británico, razón por la cual siguen siendo naciones de habla inglesa en la actualidad. Su riqueza, sus instituciones y sus identidades están directamente moldeadas por la historia colonial; sin embargo, optaron por abstenerse de calificar esa historia como un crimen. Del mismo modo, Japón también tiene un pasado oscuro vinculado al abuso de mujeres coreanas y al trabajo forzoso durante la guerra. El reconocimiento de esta resolución los llevaría a formar parte del debate sobre las reparaciones y la rendición de cuentas, y eso es precisamente lo que están evitando.

¿Qué significan realmente los 123 votos a favor?

Los 123 países que votaron a favor representan a la mayoría de la población mundial. Entre ellos se incluyen muchos Estados latinoamericanos, la mayor parte de Asia-Pacífico y la totalidad de África. Esta coalición —que coincide en gran medida con lo que denominamos el Sur Global— lleva años forjando una solidaridad institucional a través de la Unión Africana, la CARICOM, el Movimiento de Países No Alineados y, cada vez más, mediante asociaciones económicas Sur-Sur que reducen la dependencia de los sistemas financieros occidentales.

Esta resolución no es un hecho aislado. Marca el inicio de la Década de Acción de la Unión Africana sobre las Reparaciones y el Patrimonio Africano, que abarca de 2026 a 2036. La UA pretende institucionalizar la justicia mediante un Fondo Global de Reparaciones y el nombramiento de un Enviado Especial de la UA para las Reparaciones. Para los líderes africanos, no se trata tanto de una simple disculpa como de una reforma estructural de los sistemas mundiales de comercio y deuda que se originaron durante la era de la esclavitud. Se pide a los Estados miembros de la UA que establezcan comisiones nacionales de reparaciones y entablen un diálogo formal con las antiguas potencias coloniales. La resolución no es el final de un proceso. Es la institucionalización de una demanda que contará ahora con una década de respaldo continental organizado.

El presidente Mahama aprovechó la ocasión para ir más allá, reclamando una representación africana permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y una reforma de la arquitectura financiera mundial. La resolución sobre la esclavitud y la demanda relativa al Consejo de Seguridad están relacionadas. Ambas versan sobre la misma cuestión fundamental: ¿quién establece las normas del orden internacional y a qué intereses sirven esas normas?

La respuesta, como deja claro el mapa de votos, siempre ha sido la misma. La resolución es el desafío más visible de África a esa respuesta hasta la fecha. El mundo está compuesto tanto por el Norte Global como por el Sur Global, lo que significa que ambos deberían tener un papel igualitario en la configuración de los asuntos internacionales, pero esa no es la realidad. Existe una profunda brecha entre ricos y pobres, y el Sur Global sigue siendo explotado año tras año.

Más allá de la votación: justicia impartida y la estrategia a largo plazo

Aunque las resoluciones de la Asamblea General de la ONU no son jurídicamente vinculantes, tienen un enorme peso normativo. Al aprobar esta resolución, los proponentes han hecho que a las naciones occidentales les resulte social y políticamente costoso seguir negando el debate. Toda futura negociación sobre reparaciones, toda futura demanda de cancelación de la deuda, toda futura conversación sobre por qué las naciones africanas arrastran una deuda externa acumulada de 746 000 millones de dólares mientras que las instituciones occidentales poseen una riqueza construida sobre el trabajo africano —todo ello tiene lugar ahora en un mundo en el que la ONU ha declarado, formalmente y por abrumadora mayoría: esto fue un crimen.

Otra dinámica importante que cabe destacar es que los países que votaron «no» o optaron por abstenerse también podrían estar actuando movidos por un temor estratégico al futuro. La historia demuestra que el poder global no es ni permanente ni estático; cambia inevitablemente. Las naciones que hoy actúan como potencias globales no permanecerán en esas posiciones indefinidamente, ya que las dinámicas de poder internacional están siempre en constante cambio.

En el futuro, si una nación africana llegara a emerger como superpotencia mundial, podría aprovechar el precedente establecido por esta resolución para exigir responsabilidades al Norte Global por el grave crimen de la esclavitud de formas que los líderes actuales aún no pueden prever. Los acontecimientos actuales en Sudáfrica en relación con la redistribución de la tierra y la reparación histórica sirven como una señal temprana de cómo pueden empezar a manifestarse estos cambios en el poder histórico.

Las naciones que se abstuvieron o votaron en contra argumentarán que la resolución no cambia nada desde el punto de vista jurídico. Técnicamente tienen razón, pero estratégicamente se equivocan. El derecho sigue a la política. La política sigue al poder. Y el poder, como demuestra el mapa de votos, está cambiando.

El comercio transatlántico de esclavos construyó el mundo moderno: su riqueza, sus instituciones y el orden mundial que 52 países decidieron proteger el 25 de marzo de 2026. La resolución de Ghana no cambió ese orden. Pero lo nombró. Y en la política internacional, nombrar algo —de manera formal, pública y por abrumadora mayoría— es el primer paso para desmantelarlo.

Las naciones que se abstuvieron calcularon que el silencio es más seguro que la rendición de cuentas. Puede que tengan razón, por ahora. Pero votaron —o no votaron— ante 123 países que están observando, organizándose y construyendo la arquitectura institucional para lo que vendrá después.

África ya no pide reconocimiento. Está creando las condiciones en las que el reconocimiento se vuelve inevitable. La pregunta es simplemente esta: ¿se comprometerán quienes deben justicia reparadora en sus propios términos, o en términos que ya no controlan?

Esto es precisamente lo que constituye el origen del capitalismo: no la esclavitud como una aberración, sino la esclavitud como el prototipo de cómo el capitalismo llegaría a depender de mano de obra racializada y coaccionada en todo el mundo.

Votar en contra de una resolución sobre reparaciones por la esclavitud en el Día Internacional de la Memoria exige que un país tome la decisión activa y pública de situarse en el lado equivocado de la historia ante los ojos de todo el mundo. Ghana lo entendió claramente.

Un voto a favor es el comienzo de un ajuste de cuentas que no están dispuestos a asumir.

Priyanka Sharma es investigadora y analista especializada en la economía política del Sur Global y el legado estructural del colonialismo. Su trabajo examina la intersección entre la acumulación histórica de capital, la explotación laboral por motivos de género y las dinámicas de poder cambiantes dentro de las instituciones multilaterales. Actualmente está explorando los marcos sociojurídicos de la violencia sistémica y su impacto en las experiencias vividas por los grupos marginados en los espacios urbanos.

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6. Discusión sobre El marxismo occidental de Anderson.

En La Izquierda diario argentina llevan un par de episodios de un programa sobre marxismo y filosofía en el que Juan Dal Maso y otra compañera de su partido analizan una obra durante unos 40-45 minutos. El primer libro analizado fue Consideraciones sobre el marxismo occidental, de Perry Anderson, con motivo del 50 aniversario de su publicación. Como ha aparecido varias veces en los últimos meses en nuestras conversaciones, creo que vale la pena verlo.

https://www.laizquierdadiario.com/Para-que-nos-invitan-Episodio-1-El-marxismo-occidental-segun-Perry-Anderson

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7. Contra la visión «estatocéntrica».

Me interesan los artículos que presentan la geopolítica desde una visión de lucha de clases, así que me ha llamado la atención este que he visto en Sinistra in rete.

https://www.sinistrainrete.info/geopolitica/33003-raffaele-sciortino-geopolitica-e-lotta-di-classe-crisi-anti-americanismo-e-possibile-ripresa-riformista-dell-attivita-proletaria.html

Geopolítica y lucha de clases: crisis, antiamericanismo y posible resurgimiento reformista de la actividad proletaria

Alberto Deambrogio entrevista a Raffaele Sciortino

Raffaele Sciortino, investigador independiente, autor de «Geopolítica y revolución. Halford John Mackinder y el eje geográfico de la historia» (Editorial Asterios)

Alberto Deambrogio: Su análisis trata de superar la visión puramente estatocéntrica de la geopolítica clásica. Pero, ¿cómo puede un concepto aparentemente conservador como el «eje geográfico» de Mackinder convertirse en una herramienta útil para comprender las luchas de clases modernas a escala global, si no también desde una perspectiva revolucionaria?

Raffaele Sciortino: Combinar estas dimensiones puede dar la impresión de un cortocircuito, pero creo que su entrelazamiento se está haciendo cada vez más evidente. En cuanto a la geopolítica entendida como disciplina —y omito aquí la «escabrosa» genealogía del propio término—, su ámbito es el poder en el espacio, más precisamente el poder estatal moderno en su relación con el espacio antropogénico configurado por la socialización capitalista (por lo tanto, históricamente determinado: nada que ver con la continuidad entre la «trampa de Tucídides» y el enfrentamiento actual entre EE. UU. y China). El espacio es una cristalización del proceso histórico sometido a su vez a mutación; es un entorno eminentemente social y escenario de fuerzas globales más que mero objeto de juego del enfrentamiento entre potencias. Lo cual remite a la existencia del Estado como formación no aislada, sino dentro de un sistema de Estados, un sistema internacional con su relativo «orden» (o desorden). Y remite, al mismo tiempo, a la dinámica de la acumulación capitalista que se convierte en Weltmarkt, mercado mundial. Pero, al menos para los marxistas, acumulación significa relaciones de clase, relaciones objetivas entre clases, no como marco externo, sino como constitutivas de la «economía» (precisamente: política) a través de la relación fundamental entre capital y trabajo asalariado. Por lo tanto, los tres términos de la ecuación: capital, clases, Estado, van siempre juntos y no simplemente yuxtapuestos uno al lado del otro, sino como caras de un mismo prisma, y deben declinarse en plural a partir de los múltiples capitales y, repito, del sistema de Estados. Otra cosa es, obviamente, hacer de este enfoque el punto de partida de análisis y políticas determinadas y significativas.

Ahora bien, un hipotético Libro del Capital sobre el Estado, previsto en los planes de la obra marxiana pero no realizado, no se limitaría a introducir la variable territorial en el espacio económico-político, sino que ascendería a lo concreto del espacio-tiempo del modo de producción capitalista en su devenir global, no solo como antagonismo de clase entendido de manera genérica, sino como un enfrentamiento entre revolución y contrarrevolución a escala mundial (según una intuición de Karl Korsch y Amadeo Bordiga). Desarrollando algunas ideas del último Marx y de Engels —tras la derrota de la Comuna de París y la conclusión de los procesos de unificación estatal en Occidente, y ante los primeros indicios de despertar revolucionario desde Rusia hacia Oriente—, se puede afirmar que el modo de producción capitalista, al concentrarse y centralizarse, impulsa la contrarrevolución desde el este (la Rusia zarista) hacia el oeste

(Gran Bretaña y luego Estados Unidos), mientras que la revolución social (entendida como un proceso «ininterrumpido» desde la revolución democrática nacional hasta la revolución social proletaria: hoy en día un nodo problemático, es cierto) recorre el camino opuesto, desde Europa hacia Oriente. Esta visión basada en campos geohistóricos diferenciados, a escala de un espacio globalizado y en el hilo del tiempo del movimiento de clases —base de la estrategia leninista de la Revolución Mundial—, sigue siendo hoy fundamental para comprender lo que se agita en lo más profundo de las dinámicas emergentes del enfrentamiento intercapitalista y de clases, más allá y por debajo de sus manifestaciones, a menudo de difícil comprensión.

Por ello atribuyo gran relevancia y la paternidad de hecho de la geopolítica (aunque el término aún no existiera) a Mackinder, quien en su influyente obra El pivote geográfico de la historia, de 1904, propone el primer modelo general de la relación entre el espacio mundial y la política internacional. Mackinder no solo traza el espacio y el tiempo de la globalización capitalista, marcada por las tensiones dialécticas tierra/mar, potencias continentales/marítimas, Asia/Occidente, tanto en términos de elemento general que fundamenta el poder, como en la rivalidad entre movilidades y tecnologías de comunicación y bélicas opuestas, y, por último, en la contraposición entre grandes espacios económicos tendencialmente autárquicos (sistemas de «economía nacional») y flujos comerciales globales ante litteram (sistemas de «economía política»). Pero más allá de eso, tras y a través del enfrentamiento entre potencias marítimas y potencias continentales (ayer Gran Bretaña contra Alemania y Rusia, hoy Estados Unidos/China y, en segundo plano, Rusia), identifica el verdadero riesgo: la revolución social. De hecho, también la revolución social se da en grandes ámbitos geográficos y fases históricas. Al resultar imposible el derrocamiento del capitalismo en los centros de Europa Central tras 1917, en particular en la Alemania derrotada, la revolución social vuelve a partir desde Oriente, desde Rusia en dirección a China y al mundo no occidental. Una vez perdida la posibilidad de un contenido anticapitalista, la revolución social gana en extensión geográfica y profundidad política y social a través de los procesos de ordenación nacional, capitalistas sí, pero con un carácter antiimperialista, más o menos marcado. El resultado trascendental de este largo proceso —que en el siglo XX alejó en el espacio y en el tiempo la lucha antiimperialista, por un lado, y la revolución anticapitalista, por otro— es hoy la reunificación, aunque desigual, del mercado mundial y la formación de un proletariado extendido a casi todo el mundo en un entrelazamiento de factores nacionales y de clase que será, y ya demuestra ser, el campo de la futura confrontación, con resultados inciertos para toda la humanidad. En definitiva, hoy es desde Oriente —o desde lo que se denomina el Sur Global— desde donde nos llega, a nosotros, los proletarios del Occidente imperialista, un «desafío reformista» (también podemos llamarlo multipolarista, si se quiere: la cuestión es que esto plantea cómo puede configurarse hoy un reformismo en Occidente). Detrás de todo ello se vislumbra, sin embargo, el nudo de la suerte del capitalismo mundial. La posibilidad o imposibilidad de afrontar ese desafío de manera positiva determinará la tendencia hacia la guerra (desde las guerras «regionales», pero ya sobredeterminadas por el enfrentamiento entre EE. UU. y China, como la que se está librando en Oriente Medio, hasta la guerra mundial).

A.D.: En su libro destaca cómo las categorías de Mackinder (como el Heartland, el corazón de Eurasia) tienen una naturaleza tanto real como ideológica. ¿De qué manera lo que usted denomina «invarianza estructural» de la geopolítica clásica puede utilizarse hoy para interpretar los conflictos actuales, como el que existe entre Estados Unidos y China, la agresión a Irán, etc.?

R.S.: Sobre el primer punto: he intentado —en particular desde la crisis de 2008— leer la geopolítica en paralelo a la crítica de la economía política. Es decir, en términos de categorías objetivamente válidas, aunque naturalizadas por el pensamiento burgués, para este determinado sistema interestatal correspondiente a la constitución real de un «espacio global abstracto», al mismo tiempo diferenciado, que corresponde al paso del modo de producción capitalista a la etapa del imperialismo. Tal y como yo la entiendo, la crítica de la geopolítica se diferencia, por tanto, tanto de la simple crítica de una ideología imperialista —obviamente también es esto— o, como está de moda decir hoy en la jerga posestructuralista y radical, de su «deconstrucción», como de una «geopolítica crítica» tal y como la conciben algunos marxistas. En este último caso, se trataría de «añadir» la dimensión espacial, supuestamente descuidada por Marx, ya sea en términos neoluxemburgianos (el «nuevo imperialismo» por dispossession de Harvey, las críticas al modelo extractivista, etc.) o bien desentrañando las cadenas globales de valor y sus jerarquías. Pero aquí el discurso se alargaría demasiado.

Los principales resultados de una relectura de la geopolítica a la que me he referido son dos. Primero: es lo que podría definirse como la (relativa) «invarianza mackinderiana» en juego en el sistema internacional en la época del pleno desarrollo del sistema capitalista mundial, es decir, de la etapa imperialista de la que habla Lenin. Se trata de la relativa persistencia histórica del «paradigma geopolítico», entendido como la postura estratégica de la «potencia marítima» (en la práctica, anglosajona) que, en cada momento, ha ejercido la hegemonía mundial, desde la segunda mitad del siglo XIX, frente a las formaciones estatales «terrestres» más importantes situadas en la masa euroasiática, percibidas como fuente de amenaza «revisionista» para los equilibrios de poder existentes. Surgido con la intención de salvaguardar el Imperio Británico, este esquema sirvió posteriormente de base para la estrategia estadounidense de la Contención durante todo el período de la Guerra Fría y sirve, hoy en día, de marco para el enfrentamiento que se ha iniciado con China (y de nuevo con Rusia).

Kissinger afirmó claramente que, en el siglo XX, Estados Unidos libró las dos guerras mundiales contra adversarios que podrían haber unificado la masa euroasiática. Así como es sabido que la OTAN debe cumplir la doble tarea de mantener a Rusia «fuera» y a Alemania «bajo control», manteniéndolas separadas (hoy en día, el discurso se extiende hasta el llamado Indo-Pacífico con una función anti-China). Todo ello es el reflejo de la asimetría económico-social entre formaciones imperialistas y no imperialistas (o que tenderían a convertirse en tales y por ello deben ser «contenidas»: grandes potencias continentales que buscan salida a los océanos para escapar al control imperialista de las rutas marítimas). Son líneas fundamentales que resurgen cíclicamente en toda su importancia como líneas de falla sistémicas cuando las contradicciones intercapitalistas y de clase se agudizan debido a las dificultades en la acumulación.

Esto se relaciona con el segundo elemento: saber ver las dinámicas de la lucha de clases dentro y en la base de los enfrentamientos interestatales y las tensiones geopolíticas, hasta recuperar el nexo guerra-revolución, como decía antes. Me refiero no solo a saber interpretar una gran guerra —compuesta por muchos conflictos, incluso localizados, que la preparan— como resultado de los contrastes intercapitalistas y de clase, sino también como una profundización de las contradicciones sistémicas del capitalismo y un posible detonante de procesos revolucionarios. De ello se deduce que es fundamental saber identificar, dentro de los contrastes entre potencias con distintos grados de capitalismo, cuál o cuáles son las posibles dinámicas más favorables a ese desencadenamiento, sin ningún «indiferentismo» ni temor a ser tachados de «pro-algo». Es evidente, por ejemplo, que el desenlace de la guerra en Ucrania —si se confirma el fracaso del objetivo occidental de la «derrota estratégica» de Rusia— no será indiferente para los equilibrios sociales y los posibles desarrollos de la lucha de clases en Occidente entre el rearme, la posible pérdida de consenso de las élites antirrusas, el fin de la energía a bajo coste para Europa, las tarifas trumpianas, etc. (Para los ingenuos, esto sería «filoputinismo»…). Del mismo modo, será fundamental el desarrollo del enfrentamiento en curso entre Washington y Pekín, con los profundos cambios sociales que lo sustentan o que le seguirán. El interés por la geopolítica (anglosajona) radica precisamente en esto: en el imperialismo maduro, toda crisis económico-social grave adquiere inevitablemente una forma geopolítica, y esto permite vislumbrar en contraluz la formación de las condiciones (necesarias, no suficientes) para el resurgimiento de la revolución, por muy remota que pueda parecer hoy esa perspectiva. Y la condición necesaria fundamental, creo que se ha comprendido, es el debilitamiento del eslabón fuerte de la cadena imperialista mundial.

A.D.: Si la estrategia mackinderiana está en la base no solo de la contención estadounidense durante la Guerra Fría, sino también de la nueva contención antichina, ¿qué contrageopolítica deberían adoptar hoy los movimientos sociales para no quedar aplastados en el caos de la transición hacia un posible mundo multipolar?

R.S.: No sirve de nada simplificarlo. Nos encontramos hoy ante la evidente crisis de la Pax Americana, una crisis de orden que está sacudiendo al «superimperialismo» estadounidense y que ha producido, entre otras cosas, la reacción trumpista dentro de los Estados Unidos (sobre la que ya me he pronunciado: https://www.sinistrainrete.info/geopolitica/30464-raffaele-sciortino-trump-2-0-una-svolta-epocale.html). No creo que sea correcto caracterizar la fase geopolítica que se ha abierto, de unipolarismo cuestionado, en términos de un declive irreversible y dado por sentado de Estados Unidos —del mismo modo que, en el ámbito económico, la fase descendente de la globalización no es, a día de hoy, una verdadera desglobalización. Sea como fuere, la reconfiguración global del dominio imperialista desde los años setenta, con Estados Unidos convirtiéndose poco a poco en el eje indispensable de todo el sistema tanto para los aliados como para los rivales (basta pensar en el papel internacional del dólar), hace difícil, si no imposible, un cambio de hegemonía que relance el propio sistema. Al mismo tiempo, su «renta de posición» se vuelve cada vez más pesada, y no solo para los enemigos. Este factor, más que un vago declive, está conduciendo a un agravamiento de las tensiones internacionales con la posible apertura de una crisis general. Me parece difícil que se llegue a un sistema multipolar estable como sustituto de la Pax Americana, aunque los esfuerzos por conseguirlo son positivos en el sentido de que ponen en aprietos al eje del imperialismo occidental. Lo importante es que todo esto no puede sino poner en tela de juicio también los equilibrios sociales y, más en general, las relaciones de clase a escala mundial. No es casualidad que tengamos ante nuestros ojos una crisis social y política en el seno de los propios Estados Unidos, tal vez sin parangón con el pasado, aunque hablar de guerra civil es sin duda excesivo.

Volviendo al meollo de su pregunta, no creo que la categoría de «movimientos sociales» sea la más adecuada para dar cuenta de los movimientos que se están produciendo, ya que es en sí misma producto de una fase, si no de un ciclo, diferente. Creo que es necesario volver a abordar directamente las relaciones de clase como tales en el marco que he esbozado de forma confusa en esta nuestra conversación. Pero el término «contrageopolítica» es muy interesante. Digamos que, en este sentido, se están desarrollando diversos procesos entrelazados que se refieren a las repercusiones internas de las dinámicas geopolíticas y que, para bien o para mal, de forma más o menos directa, se inscriben en un «antiamericanismo» emergente. Por un lado, en los países no occidentales lo vemos claramente, de forma transversal entre las clases trabajadoras y las clases medias, y este antiamericanismo viene a socavar (con excepciones: véase la Argentina de Milei) las anteriores inclinaciones prooccidentales de amplios sectores sociales y juveniles. El terreno es aquí, obviamente, interclasista, pero es importante comprender que se trata de un terreno de contradicciones reales que no se pueden ignorar en la perspectiva de una recomposición de la clase proletaria internacional.

En Europa, mientras tanto, se acentúa la brecha entre las élites y los sectores burgueses «globalistas» (fervientemente antirrusos y subordinados a regañadientes a la administración Trump a la espera de un retorno a los fastos del atlantismo) y los sectores sociales de la clase media empobrecida y la clase proletaria, cada vez más intolerantes hacia las repercusiones de la globalización y cada vez más preocupados por las medidas económicas de Washington (incluidos sectores del pequeño capital). Se trata de un panorama aún confuso, pero que tiende a romper con el estancamiento de las últimas décadas. Es significativo que la guerra en Ucrania no solo haya devuelto el tema y el miedo a la guerra entre una población europea acostumbrada a décadas de paz imperialista, sino que esté produciendo una división interna en la propia Alemania, hasta ahora bastión de la estabilidad europea, tanto en los sectores burgueses como en la población en general. Y está produciendo una división entre los propios Estados europeos, aunque por el momento unidos por la necesidad de no perder el paraguas militar estadounidense. También en Europa, por tanto, el tema del antiamericanismo —y el sentimiento antiisraelí que forma parte de él— comienza a plantearse, lo que repercute asimismo en las actitudes ambivalentes de las clases populares hacia la Unión Europea como perspectiva de una Europa unida y fuerte, por un lado, que, sin embargo, por otro lado, no se percibe.

Para terminar, recuerdo dos elementos de los que hablamos, si no recuerdo mal, también en nuestra charla anterior: la forma geopolítica que tiende a adoptar toda crisis económico-social grave, y la búsqueda confusa, e incluso desesperada, de una vía neorreformista por parte de sectores del proletariado a los que la izquierda ya no es capaz de dar respuesta. Por lo tanto, limitándome a los países europeos, diría que los terrenos de posible recomposición son dos: la lucha contra la tendencia a la guerra y la reindustrialización. El primero se perfila cada vez más como un nudo que habrá que desatar en un futuro no tan lejano: la encrucijada que se abre —obviamente, simplifico— será la de, por un lado, que las clases trabajadoras asuman la carga de la defensa del «Occidente democrático» frente a las «autocracias», por un lado, y el hecho de aceptar positivamente el desafío «reformista» procedente de China y del Sur del mundo para un reequilibrio de la riqueza, lo cual no será posible sin un cambio radical en las relaciones de clase entre proletarios y burgueses. El segundo, que podría concretarse en una demanda de retorno a una política industrial, comienza a presentarse ante sectores cada vez más amplios de proletarios y de clases medias como la condición necesaria para una recuperación de los salarios directos e indirectos, sin la cual es inevitable una nueva espiral descendente de las condiciones generales de vida. Este segundo terreno encierra en sí mismo el potencial de una recomposición de clase, pero también el peligro de que el proletariado se alinee con políticas estatales que se presentan como defensivas, pero que podrían acabar agravando tanto las relaciones internacionales como la relación entre proletarios autóctonos e inmigrantes. Mucho dependerá de cómo se combinen en el futuro los dos frentes, el «externo» y el interno, en la acción proletaria, si esta logra recuperarse rompiendo la pasividad que hoy impera. En pocas palabras, el antiamericanismo podría configurarse como la cara geopolítica de una reactivación reformista de la actividad proletaria. Dependerá, además, de la profundidad de la crisis sistémica si todo ello marcará el paso a escenarios muy diferentes.

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8. Vasalli sobre el mito multipolar.

Y hoy que tengo hueco, os paso el segundo artículo de Vasalli sobre Bond, los Patnaik, y la crítica del autor a ambas posiciones sobre la cuestión del imperialismo.

https://tempofertile.blogspot.com/2026/05/a-partire-da-patrick-bond-sfatare-il_3.html

 

A partir de Patrick Bond, Desmontando el mito multipolar: la cuestión de los BRICS. Segunda parte

Esta entrada continúa el análisis de la postura de Patrick Bond sobre los BRICS, cuya primera parte se publicó el 2 de mayo en este enlace.

Segunda sala: Patnaik, la mecánica de la necesidad

Si fuera completa y adecuada a los tiempos, el análisis de Bond, con su diagnóstico de «subimperialismo» referido a la posición de los países BRICS, sería técnicamente correcto. En el paradigma de Harvey-Bond, centrado más en la circulación que en la producción, el punto decisivo no es, de hecho, la apariencia de riqueza registrable en las formas de inversión, el capital fijo, e incluso en el capital social fijo (pero orientado a hacer posibles los intercambios y, por tanto, sujeto al riesgo de convertirse en un montón de óxido si estos se reducen), sino el control efectivo de los flujos y el poder que las metrópolis ejercen sobre las periferias para obtener las tasas de explotación de la mano de obra viva necesarias para mantener en pie la mecánica global de la valorización. Valorización que se define a escala del «sistema-mundo».

En otras palabras, el esquema teórico de Bond, deducido en parte de la conceptualidad de Harvey y utilizando la sistematización de Ruy Mauro Martini de la que hablamos en la Primera Parte, define la posición de los países BRICS como estructuralmente subordinada al ciclo global de valorización del capital hegemonizado por los centros «imperiales». Ciclo que involucra a las élites de los países semiimperialistas, pero sin que estas puedan gobernar los flujos, ni definir las tasas de explotación, es decir, de extracción de la plusvalía. Hemos visto en el análisis de Marini que esta imposibilidad deriva directamente de la incapacidad de controlar la dinámica de la técnica, es decir, de la subalternidad tecnológica.

De no ser así, habría que cambiar el marco teórico y hablar, en todo caso, de «coimperialismo», pero con serios problemas de validez del término «imperialismo».

Pero si así fuera, como ya se ha visto, el evidente nerviosismo de los Estados Unidos en estos últimos meses y años sería difícil de explicar. Si el excedente continuara siendo extraído sin oposición de las «periferias», a través de los socios menores de los BRICS —los cuales, como mucho, estarían reclamando, en nombre y por cuenta de sus propias élites internacionalizadas (es decir, intermediarias), la mayor parte del mismo—, entonces la arquitectura monetario-financiera estaría a salvo. Con ella, el valor del dinero (y del dólar, en este caso concreto) no correría peligro. El esquema de Harvey-Marini-Bond, en definitiva, podría captar algo de la situación empírica, pero no logra identificar con exactitud la necesidad de la acción en curso. Es decir, como hemos visto con Lenin, carece de «análisis concreto» y, al final, se refugia en la «frase».

La «frase», sin embargo, es una guía arriesgada para la acción. De hecho, aun admitiendo que los BRICS, o una parte de ellos, deban considerarse prisioneros de un orden «subimperial» (y, según la tesis de Bond, que el neoliberalismo hubiera llegado en esta fase histórica a un callejón sin salida[1]), esto no se produciría como consecuencia de un desmoronamiento moral de sus propias élites, sino, en todo caso, por limitaciones fácticas a la estabilidad del valor.

Restricciones que hacen que la desconexión resulte altamente peligrosa (por el colapso general y repentino de las reservas de valor, interconectadas espacial y operativamente) y, de hecho, casi imposible, salvo en condiciones excepcionales (a las que nos estamos acercando). Para equilibrar el tono, en ocasiones involuntariamente moralista, de Bond, conviene entonces leer en este punto el mecanismo interpretativo propuesto por los Patnaik[2], que se mueven en una genealogía similar, pero no idéntica (en la línea de Sweezy/Baran, Amin).

Utsa Patnaki y su marido, Prabhat Patnaki, son dos economistas que estudiaron en la India y que han trabajado principalmente en el Center of Economic Studies and Planning de la School of Social Sciences de la Universidad Jawaharlal Nehru de Nueva Delhi, desde principios de los años setenta. Sin embargo, completaron su formación en Inglaterra, ambos en Oxford, aunque Utsa en economía y Prabhat en filosofía, para lo cual pasó un tiempo en Cambridge. Fueron protagonistas, entre otras cosas, de una dura polémica con el propio Harvey[3], y posteriormente con John Smith[4].

Para los economistas indios, el imperialismo se define como la práctica de mantener artificialmente bajos, mediante una serie de técnicas y prácticas, los precios agrícolas —y de otras materias primas— en beneficio de las metrópolis, las cuales, en consecuencia, reciben un flujo de valor real que no pagan. El capitalismo globalizado contemporáneo dependería de estos flujos, como siempre ha sido el caso. Sin estos continuos impulsos deflacionarios se desencadenaría, de hecho, una dinámica de persecución de los precios que, en la práctica, pondría fin a la acumulación capitalista y, en particular, a su forma globalizada. El argumento pasa por el control de la dinámica trabajo-mercancía, pero se manifiesta como control de la moneda y de su valor, a través de la manipulación de las «razones de intercambio»[5].

El diagnóstico es que las políticas neoliberales surgen de la desactivación de aquellas contratendencias a la tendencia al estancamiento de los beneficios que se habían puesto en marcha durante los «treinta años gloriosos» (keynesianos, 1945-1975) y que entonces obstaculizaban los beneficios a corto plazo (pero los aseguraban a medio y largo plazo). Desactivación sustituida funcionalmente por los subproductos de la fase financiera y por el neocolonialismo comercial.

En la fase ascendente de este modelo, que llamaremos por simplicidad «neoliberal», el «excedente productivo» que seguía expandiéndose debido a la estructura monopolista del capitalismo mundial se recicló en el creciente sector financiero y, en parte, en una nueva clase global de intermediarios de diversa índole (profesionales, directivos, manipuladores de símbolos y espectáculos, …) . La necesaria «acumulación original financiera» (es decir, el paso de la masa de capital de las inversiones en factores productivos a inversiones meramente financieras) se vio alimentada, en esa transición, por la ruptura de la paridad, por los petrodólares y los eurodólares, y por el contexto de desregulación. De este modo, se ha ido creando progresivamente una forma de capitalismo totalmente centrada en la generación frenética de plusvalía y en su «intermediación con apropiación».

Es por esta razón que, en los años noventa y dos mil, la división del trabajo a escala mundial ha visto cómo la base productiva se dispersaba progresivamente por todas las áreas de menor resistencia, en las que se podía extraer el excedente con el mínimo de fricción, confiando en un «ejército de reserva mundial» en constante crecimiento. Un «ejército» que se ha ampliado, tanto en los países del «centro» a través de la inmigración, como en los de la «periferia» a través de la industrialización subalterna (a menudo con capitales que negociaban condiciones de impunidad y de superexplotación de la mano de obra local). Todo ello con un relativo desinterés por el problema de la realización. Desinterés en la medida en que la demanda se había vuelto fluida y mundial y en que el mecanismo de creación de burbujas y los «esquemas Ponzi» podían suavizar las asperezas, al menos temporalmente, creando a corto plazo una demanda sin base productiva. La expansión de la deuda sustituía, en otras palabras, al cierre estable del ciclo keynesiano apoyándose en «ciclos de Minsky» cada vez más amplios y, por tanto, cada vez más rápidos e inestables[6]. La circulación del valor partía de la producción, descentralizada, dividida en cadenas de suministro y montaje cada vez más largas e interconectadas, y por tanto cada vez más frágiles y costosas de proteger, y de su reensamblaje, amplificación y recirculación en el sistema —mundial e interconectado— de intermediación financiera. Un sistema basado íntegramente en la liquidez aparente. Un sistema —señalan los Patnaik[7]— que era y es altamente vulnerable a la potencial pérdida de valor del dinero que podría transmitirse a través de una inflación de los valores «reales».

Según los dos economistas indios, es esencial para la supervivencia del capitalismo —es decir, del sistema social que este sustenta— que el «valor» expresado en «dinero» se conserve. Conservado de tal manera que el propio capital pueda multiplicarse, en las formas líquidas e indefinidamente acumulables, «abstractas», que tiene hoy en día.

El capitalismo es principalmente un sistema que utiliza el dinero, en el que gran parte de la riqueza se mantiene en forma de dinero o como activos denominados en dinero, es decir, activos financieros. Para que el sistema funcione, es esencial que el valor del dinero no siga disminuyendo con respecto a las materias primas; de lo contrario, las personas dejarían de poseer dinero, y este dejaría de ser no solo una forma de riqueza, sino también un medio de circulación[8].

La cuestión es que existen muchas formas en las que el sistema del capitalismo en su forma financiera se compromete a garantizar la estabilidad del valor del dinero, y, por tanto, de sí mismo: una de ellas es, como se ha visto, el mantenimiento, a su alcance, de un vasto y estable «ejército de mano de obra de reserva» en todas las periferias del mundo. Es decir, tanto en las denominadas «metrópolis» (pero en sus cinturones) como en el denominado «tercer mundo». La cuestión planteada por los Patnaik es que la transmisión de los impulsos deflacionarios que produce la presencia de esta mano de obra potencial, pero no activa, surte efecto a través de la contención del coste de las materias primas, los productos semiacabados y los componentes que circulan en las cadenas de suministro mundiales. De este modo, se produce la contención del coste de los salarios monetarios también de los trabajadores de las «metrópolis». Estos últimos sufren tanto los efectos de la competencia como los de la fuga de capitales hacia las «periferias». Se trata de un circuito de producción y circulación entrelazado precisamente con este fin.

Teniendo presente que aquí se trata siempre de abundancia y contención de los costes relativos (es decir, relativos a la productividad), la deflación de los ingresos desempeña entonces, en particular en las «metrópolis», la función esencial de impedir que, más allá del coste de producción, la acumulación de capital disponible produzca un incremento de los precios insostenible, al menos de algunas mercancías «escasas»[9]. La indispensable deflación de los ingresos (también aquí en sentido relativo, con respecto a la posición en el proceso de producción de valor) se consigue durante el largo ascenso del capitalismo en Occidente mediante diversos artificios (y simple expoliación) destinados a canalizar el excedente producido en la periferia hacia el centro. Al mismo tiempo, se lleva a cabo destruyendo, también aquí con diversos recursos, la producción local (sobre todo exponiéndola a la competencia desigual de la metrópoli[10]). Este proceso de desindustrialización y empobrecimiento ha producido históricamente el necesario «ejército de reserva distante».

Todo esto es definido como «imperialismo» por los Patnaik.

Ciertamente, esta tendencia también puede contrarrestarse reduciendo la solución «imperialista». Es decir, comprometiendo el capital en el potenciamiento territorial, en el «espacio» y en la dimensión social y comunitaria correlata; es decir, en todas aquellas formas de inversión infraestructural y tecnológica que permiten una mayor producción con los mismos insumos naturales. Acciones de reequilibrio que deberían ser llevadas a cabo por el Estado con recursos públicos. De este modo, el capital público contrarrestaría la tendencia inflacionista por dos vías: comprometiéndose, reduciendo la sobreacumulación y la competencia, y ampliando la oferta de bienes. La línea de investigación desde Lefebvre[11] hasta Harvey[12] ha subrayado esta dimensión, o mejor dicho, la importancia de la construcción del espacio en la estabilización de la acumulación.

Esto se presta, sin dejarse llevar por los ejemplos, a ser aplicado también dentro del capitalismo, por utilizar el esquema de Patnaik, pero en sus márgenes dispersos. Márgenes donde se encuentran fracciones de clase distintas pero contiguas a los centros metropolitanos. No solo en el «tercer mundo», por tanto (por otra parte, la India ya no forma parte de él desde hace tiempo, al menos en sus centros, apareciendo más bien como un centro «semiimperial», por utilizar una terminología de Gunder Frank), sino también en el «semiprimero». Christophe Guilluy, en «La sociedad no existe» [13], por ejemplo, identifica y espacializa el fenómeno de la creciente deflación de las clases intermedias periféricas en el orden francés. Nadie puede afirmar de forma creíble que Francia sea una periferia oprimida y colonizada, pero todos pueden identificarla sin dificultad como uno de los centros impulsores del imperialismo occidental. Sin embargo, una geografía específica y cada vez más reconocible, identificada con las periferias urbanas y rurales, y una sociología, a su vez atribuible a profesiones, trabajos, estilos de vida y condiciones menos dinámicos y menos interconectados, habla de una fractura en expansión entre una periferia y un centro. La tenaza entre los procesos urbanos y territoriales —y, por tanto, sociales— de gentrificación y guetización, con sus intermedios, opera sin cesar ampliando las clases espacializadas que ya pueden identificarse como «populares». O, en otros términos, amplía los vastos entornos en los que prevalecen las condiciones de marginalidad y las actitudes existenciales y políticas correspondientes. Provoca la ira de las periferias.

Aquí se manifiesta plenamente el fenómeno descrito por los Patnaik. La deflación provocada para mantener la estabilidad de la acumulación capitalista y las jerarquías sociales correspondientes, limitando al mínimo los ámbitos en los que se puede tolerar la inflación de los precios y los salarios. Inflación que provocaría una absorción de riqueza y una reducción del poder adquisitivo del capital.

La «Francia periférica», es decir,

, designa a todos aquellos territorios alejados de las quince principales metrópolis del país, en los que vive cerca del 60 % de la población francesa. Esta categoría sirve para analizar la recomposición social de los territorios y el papel de las clases populares en el modelo globalizado, pero esto no significa en absoluto que el cien por cien de los territorios y ciudades de la Francia periférica estén en declive o estén habitados exclusivamente por clases populares precarias, ni que todos los territorios metropolitanos estén gentrificados. Más bien, la categoría de Francia periférica sirve para describir dinámicas económicas que se dan en todos los países desarrollados y que se caracterizan por procesos de concentración de la riqueza y de atrincheramiento de las clases altas en territorios de los que se aleja progresivamente a las clases populares[14].

Estos fenómenos se producen porque la «dependencia» no es un juego entre bloques homogéneos, sino una relación dinámica determinada por las diferencias de poder (en las formas en que este se manifiesta) . Estas diferencias, necesarias para proteger el excedente y su apropiación —creando centros dominantes en los que se concentra y periferias de las que se extrae el excedente—, se manifiestan en las grandes ciudades, en las zonas «del hueso» de las regiones desarrolladas y en la divergencia macrorregional (por ejemplo, la italiana). Se hace patente en el estancamiento relativo o la pérdida de dinamismo de los sistemas-país marginados. Estas dinámicas se dan en el norte de Inglaterra, en la «región del óxido» estadounidense, en las periferias urbanas prácticamente en todas partes, en las regiones apeninas (o alpinas) italianas, en el sur (en términos relativos). Es decir, en los «cinturones» en los que, por otra parte, triunfa, y no por casualidad, el «populismo».

 

Todo esto es designado como dinámica imperial por los nuestros. Obviamente, en cada periferia, en cada entorno periférico, dondequiera que se encuentre, permanece en una posición de orden un segmento de la burguesía que se nutre de la intermediación y, por lo tanto, se reproduce como clase. Un segmento que se encuentra a caballo y en contacto con el capital metropolitano y produce algunos «efectos de halo», aunque sean limitados. En consecuencia, hay zonas y países que han registrado un elevado «crecimiento». Normalmente obtenido, dada la posición de intermediación, a expensas de la transferencia de excedentes y, por tanto, empujando aún más hacia abajo a las clases productivas subalternas.

Este tipo de «imperialismo», cuya función es proteger la acumulación de capital mediante la salvaguarda del «valor del dinero»

[15] y, por tanto, la deflación de los ingresos en las periferias, se ha vuelto aún más acuciante, aunque de algún modo se haya ocultado, en la era de la financiarización y la globalización. Además, se manifiesta no solo en forma de enfrentamiento entre capitales nacionales (como se ponía de relieve en la famosa polémica entre Kautsky y Lenin[16]), sino también como capital financiero directamente internacional. Mientras que el antiguo imperialismo colonialista, mediante el control directo o indirecto[17], extraía plusvalía e imponía la deflación de los ingresos en la periferia a través de los impuestos coloniales directos y la desindustrialización, el nuevo, liderado por EE. UU., aunque disfruta de la extracción de plusvalía mediante el monopolio tecnológico (y las patentes y los derechos de autor), necesita esencialmente las políticas neoliberales.

La diferencia entre ambas conceptualizaciones radica en que, en el plano del marco teórico y analítico, Bond identifica, junto con Harvey, el imperialismo meramente como resultado y causa de la geografía fluida de los flujos de capital en busca de una corrección espacial a su tendencia a la sobreacumulación. El nexo causal, en tal caso, es el siguiente: la tendencia del capital a ampliar los beneficios (es decir, la plusvalía marxiana) tendería a inflarlo, erosionando su poder y elevando los salarios; de ahí la necesidad de exportarlo en condiciones de control y seguridad; esto proyecta el control y garantiza la extracción y la explotación a escala territorial. Los cinco síntomas de esta mecánica son la concentración, la financiarización, la sobreacumulación, la reprimarización y la superexplotación, y por ello Bond la diagnostica a cargo de los BRICS, empezando por Sudáfrica.

Uno de los problemas es que se trata de un análisis basado en una base empírica, pero que adolece de un análisis más profundo (o actualizado) del funcionamiento estructural.

El modelo de Patnaik descrito anteriormente contribuye a mostrar cómo no existen, sin tener en cuenta todo el arco de la mecánica de desarrollo y reproducción (ampliando la competencia al nivel sistémico de la Regulación, de los Complejos técnicos y de la Proyección espacial), vías de salida fáciles. Etiquetarlo todo como «subimperialismo» puede resultar consolador, pero no especialmente útil. Si, de hecho, el imperialismo fuera la respuesta del capital a la tendencia a su deflación, tal y como sostienen los dos economistas indios, la respuesta se volvería particularmente difícil sin atravesar una crisis mayor. El «capitalismo» central, al final, «se defiende» (obviamente sin un proyecto, como dinámica sin cabeza) con cuatro poderosos mecanismos que nadie puede ignorar sin pagar el precio:

1. fuga de capitales «espontánea» incluso antes de la instauración del gobierno hostil;

2. sanciones comerciales generalizadas (en Irán, Venezuela, Cuba, Rusia);

3. golpes de Estado parlamentarios más o menos encubiertos (en América Latina, en Europa del Este, en países de Oriente Medio, en África);

4. guerra económica y luego militar (en Venezuela, en Irán, en Rusia y Ucrania).

Volviendo a Lenin, pero también a los Patnaik, los BRICS, por lo tanto, sobre la base de este diagnóstico, no eligen la colaboración, o al menos no es posible afirmarlo, sino que, de hecho, se ven aplastados por la estructura de coacción que ejerce el capital financiero internacional.

La «antipolaridad» de Bond, si no quiere ser solo una «frase revolucionaria», debe, por lo tanto, exponerse a una pregunta: si incluso un sujeto compacto como China tiene márgenes muy estrechos para desconectarse, ¿qué márgenes tiene exactamente una contra-cumbre del People’s 99 %?

La respuesta es: ninguno.

El punto crucial, al que dedicaremos la tercera parte, es que siempre hay márgenes de acción, pero lo que nunca existe es la acción libre. Es decir, aquella que no se enfrenta a las limitaciones. Por poner un ejemplo, está claro que si realmente se quisiera la transición fuera del «sistema del dólar» (y no estoy seguro de ello), sería necesario lograrla construyendo al mismo tiempo una alternativa funcional y que funcione.

De lo contrario, se precipitaría hacia la guerra. Algo que, por cierto, está ocurriendo.

[1] – Sobreproducción global crónica, imposibilidad de aplicar estímulos fiscales debido a la oposición del capital financiero globalizado y móvil, burbujas como único dispositivo anticrisis temporal, la última de ellas la de la IA anglosajona.

[2] – Utsa Patnaik y Prabhat Patnaik, «Una teoría del imperialismo», Columbia University Press, 2017

[3] – «Un diálogo sobre el imperialismo: David Harvey y Utsa y Prabhat Patnaik», Tempofertile, 28 de febrero de 2020.

[4] – «Debates sobre el problema del imperialismo: John Smith contra David Harvey», Tempofertile, 5 de julio de 2020.

[5] – Por «razones de intercambio», según una línea interpretativa que se remonta a Keynes y Myrdal, se entiende que estas representan el precio relativo de las mercancías en las distintas plataformas de intercambio y pueden manipularse de diversas formas en beneficio del centro: transferencias de capital; transferencias de «capital humano» desde los satélites, que han invertido en formación, hacia el centro metropolitano que utiliza sus servicios; tarifas y servicios más o menos ocultos, monopolios de venta o de compra (monopsios), propiedad intelectual, tecnología.

[6] – Véase Minsky H., Keynes y la inestabilidad del capitalismo, Bollati Boringieri, Turín 1981 (ed. orig. 1975). Citar a Hyman Minsky significa sugerir una tendencia natural del capitalismo a la inestabilidad y al colapso. Una inestabilidad que, para el autor, surgía de las mismas instituciones que hacen posible el capitalismo; Minsky, al igual que Keynes, vislumbraba de hecho la presencia de una especie de «pantalla monetaria» que acaba acumulando y distribuyendo deuda, y que se encarga de su valoración con criterios inestables. La deuda se concibe, por tanto, como el elemento crucial de un sistema dinámico destinado a evolucionar con el tiempo e introducir un elemento de incertidumbre en los cálculos económicos. Contrariamente a la convicción que inspiró la «gran moderación» y a los ideólogos liberalistas, la deuda no es controlable sin riesgos por el mercado ni modulable indirectamente mediante las políticas monetarias. La incertidumbre es irreductible: de hecho, actúa de manera diametralmente opuesta en las fases positivas, en las que la promesa de crecimiento continuo y de cuantiosas ganancias apacigua los temores y genera euforia, y en las fases negativas, en las que empuja a los agentes económicos (presas de la depresión y, a veces, del sentimiento de culpa) a limitar los préstamos y a acumular capital. De ahí que un «Momento Minsky» sea el instante en el que cambia de manera crucial el sentimiento de los mercados y se pasa repentinamente de un tono optimista a una aversión general al riesgo, a un deseo irresistible de desmantelar las pirámides de apalancamiento financiero de las que dependían los beneficios hasta hacía poco. Durante este «momento», cuando se derrumban las «pirámides de deuda» (a causa de cualquier elemento desencadenante), el cierre seca el crédito para todos. En el clima emocional alterado se produce entonces un brusco choque con la realidad y empresas y acreedores solventes se encuentran de repente en una situación de insolvencia. La consiguiente carrera hacia la liquidación de activos provoca una caída acelerada de los precios, lo que alimenta aún más el desplome.

[7] – Patnaik, U., Patnaik, P., Una teoría del imperialismo. El viaje de las mercancías, Meltemi, Milán 2021 (ed. orig. 2016).

[8] – Utsa Patnaik, Prabhat Patnaik, «El imperialismo en la era de la globalización», Monthly Review, vol. 67, n.º 3, julio de 2015.

[9] – Cabe señalar que, en la jerga marxista, el término «mercancía», cuando se trata de analizar la circulación global del capital, abarca también la «fuerza de trabajo», por lo que aquí se hace referencia también a la escasez de competencias. Es decir, se trata también de los «trabajadores del conocimiento».

[10] – Aparentemente, el argumento se centra en el caso histórico de la producción agrícola, y en particular de la producción agrícola tropical, pero tiene una valencia más general. La cuestión no se refiere únicamente a la ley ricardiana (y marxista) de la tasa de ganancia decreciente, sino a que, a medida que aumenta la acumulación, los recursos escasos —o, en cualquier caso, aquellos que no pueden expandirse con la misma rapidez debido al efecto de un «rendimiento decreciente»— tenderían a ver cómo su precio aumenta en términos «reales». Pero si la expansión del valor del dinero en forma líquida fuera superada por la expansión del valor de algunas mercancías cruciales (el ejemplo es, precisamente, la comida y, por tanto, la tierra que la produce junto con el conjunto de mejoras y estructuras que la facilitan), entonces, según los autores, «nadie poseerá la riqueza en su forma monetaria».

[11] – Lefebvre, H., El derecho a la ciudad, Marsilio, Editori, Venecia 1970 (ed. orig. 1968), y Lefebvre, H., Espacio y política, Ombre Corte, Verona 2018, (ed. orig. 1974).

[12] – Harvey, D., Geografía del dominio. Capitalismo y producción del espacio, Ombre Corte, Verona 2017 (ed. orig. 2001).

[13] – Guilluy, C., La sociedad no existe, Luiss University Press, Roma 2019 (ed. orig. 2018).

[14] – Ídem

[15] – El «valor del dinero» no es meramente, o solo, protección contra la inflación, aunque en esta se manifieste con especial claridad la amenaza, sino protección del papel y de la capacidad disciplinadora del capital. Es decir, de la acumulación de poder que este representa.

[16] – Lenin, V. I., El imperialismo, fase superior del capitalismo, Editori Riuniti 1974, (ed. orig. 1916).

[17] – Se trata de los dos modelos del siglo XIX: el control directo al estilo francés o el indirecto (a través de las élites locales) al estilo inglés.

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9. Resumen de la guerra en Irán, 21 de mayo.

El seguimiento en directo de Middle East Eye.

https://www.middleeasteye.net/live/iran-war-live-israel-says-it-will-control-bridges-and-area-south-lebanons-litani-river

En directo: Según se informa, el líder supremo de Irán afirma que el uranio enriquecido debe permanecer en el país

Mientras tanto, Benjamin Netanyahu se muestra «frustrado» por las negociaciones en curso entre Teherán y Washington

Puntos clave

Irán afirma que EE. UU. no ha logrado reabrir el estrecho de Ormuz a pesar de sus «mil artimañas»

Hezbolá afirma haber llevado a cabo 24 operaciones contra el ejército israelí

Se espera que varios activistas de la flotilla sean puestos en libertad este jueves tras su detención por parte de Israel

Actualizaciones en directo

Israel liberará a cientos de activistas detenidos en la flotilla con destino a Gaza

Hace 2 minutos

Israel ha afirmado que ha deportado a todos los activistas extranjeros que fueron detenidos ilegalmente en una flotilla con destino a Gaza que intentaba romper el bloqueo israelí sobre el enclave asediado.

Unos 430 activistas de países de todo el mundo habían sido puestos bajo custodia en Israel, a pesar de que el barco fue asaltado ilegalmente en aguas internacionales.

El mundo no debe «acostumbrarse a ver cómo se mata a palestinos», afirma el enviado de Palestina ante la ONU

Hace 30 minutos

El enviado de Palestina ante la ONU, Riyad Mansour, afirmó que Israel ha seguido desatando e incitando a la violencia contra los palestinos, y advirtió de que estaba dando «pasos descarados hacia la destrucción del Estado palestino y la solución de dos Estados».

«Nada puede justificar el castigo colectivo contra más de dos millones de palestinos», declaró Mansour ante el Consejo de Seguridad de la ONU, en referencia a las restricciones que Israel sigue imponiendo a la entrada de ayuda humanitaria en Gaza.

«Tenemos el deber de garantizar que el mundo no se acostumbre a ver cómo se mata a palestinos», añadió.

El enviado ante la ONU también rechazó cualquier escenario en el que la Franja de Gaza quedara separada de la gobernanza palestina, subrayando que es una «parte integral de Palestina».

«Debe reunificarse con Cisjordania bajo la autoridad nacional palestina [AP]. El principio de un Estado, un Gobierno, una ley y un ejército debe respetarse plenamente, e Israel debe retirarse por completo de la Franja de Gaza. Sin ocupación, sin desplazamientos, sin anexión».

Las autoridades israelíes han rechazado repetidamente la participación de la AP en Gaza, incluso de forma indirecta.

EE. UU. utilizó más interceptores de misiles para defender a Israel que sus propias fuerzas: Informe

Hace 47 minutos

El ejército estadounidense utilizó más de sus avanzados interceptores de defensa antimisiles para defender a Israel de los ataques iraníes que los que su aliado empleó para defender su propio territorio, según un informe de The Washington Post publicado el jueves.

La pesada carga que soportó EE. UU. para defender a Israel ha provocado la escasez de interceptores de la que informaron anteriormente Middle East Eye y otros medios.

Los aliados de EE. UU. en el Golfo fueron desatendidos cuando solicitaron reabastecimiento de interceptores, informó MEE en el momento álgido de la guerra. Israel sí envió baterías del sistema Cúpula de Hierro y personal para defender a su estrecho socio árabe, los Emiratos Árabes Unidos.

EE. UU. lanzó más de 200 interceptores del sistema de Defensa de Área de Alta Altitud Terminal (THAAD) en defensa de Israel, aproximadamente la mitad del inventario total del Pentágono, informó The Washington Post.

Estados Unidos también disparó más de 100 misiles interceptores Standard Missile-3 y Standard Missile-6 desde buques en el Mediterráneo oriental.

Israel disparó menos de 100 misiles interceptores Arrow y alrededor de 90 misiles interceptores David’s Sling. Estos últimos también se utilizaron para derribar proyectiles lanzados por los huzíes en Yemen y por Hezbolá en el Líbano. Ambos grupos suelen disponer de menos misiles y drones avanzados que Irán.

Leer más: Estados Unidos utilizó más misiles interceptores para defender a Israel que sus propias fuerzas, según indica un informe

Organismo marítimo califica el nivel de amenaza en el estrecho de Ormuz de «crítico»

Hace 1 hora

La organización británica Maritime Trade Operations (UKMTO) clasificó el nivel de amenaza en el estrecho de Ormuz como «crítico», advirtiendo de que existe riesgo de «ataque o error de cálculo» en la vía navegable.

La UKMTO también ha constatado que la amenaza de piratería en la región sigue siendo «grave»; sin embargo, no se han registrado incidentes relacionados con la seguridad en las últimas 48 horas.

«El entorno operativo sigue siendo de alto riesgo a la luz de los recientes ataques a buques en la zona», indicaba su última actualización.

«Se han observado múltiples casos de interpelaciones agresivas y acciones enérgicas por parte de unidades iraníes en las últimas 48 horas», añadió la UKMTO, señalando que el bloqueo de la vía navegable continúa.

Personas paseando por la playa, con embarcaciones en el estrecho de Ormuz visibles cerca de la playa de Bandar Abbas, Irán, el 21 de mayo de 2026. (Majid Asgaripour/Reuters)

Hezbolá afirma haber llevado a cabo 16 ataques contra tropas israelíes en el sur del Líbano

Hace 1 hora

Hezbolá reivindicó el jueves la autoría de 16 ataques distintos dirigidos contra las fuerzas israelíes que ocupan el sur del Líbano.

En un comunicado, el grupo afirmó que utilizó salvas de cohetes, drones de ataque, cuadricópteros y fuego de artillería durante las operaciones.

Según Hezbolá, los ataques tuvieron como objetivo concentraciones de tropas israelíes, posiciones de artillería y vehículos blindados en pueblos fronterizos del sur, entre ellos Rachaf, Bint Jbeil, Naqoura y Deir Seriane.

EE. UU. utilizó la mitad de sus interceptores de misiles para defender a Israel: The Washington Post

Hace 2 horas

EE. UU. utilizó una gran parte de sus reservas de sistemas avanzados de defensa antimisiles mientras defendía a Israel durante la guerra con Irán, según evaluaciones de defensa citadas por The Washington Post.

Según se informa, las fuerzas estadounidenses dispararon más de 200 interceptores THAAD contra misiles balísticos iraníes, lo que supone aproximadamente la mitad del inventario total del Pentágono.

El informe señala que Israel utilizó muchos menos de sus propios sistemas de defensa antimisiles durante el conflicto.

Según el Post, las fuerzas israelíes lanzaron menos de 100 interceptores Arrow y unos 90 misiles David’s Sling.

La ONU afirma que el sistema sanitario de Gaza está al borde del colapso bajo el asedio israelí

Hace 2 horas

La ONU ha advertido de que el sistema sanitario de Gaza sigue sometido a una grave presión, ya que el asedio de Israel continúa bloqueando los suministros esenciales necesarios para el funcionamiento de los hospitales y el equipo médico crítico.

La Organización Mundial de la Salud ha declarado que ha documentado 22 ataques contra instalaciones y servicios sanitarios en Gaza, que han causado víctimas y han interrumpido el transporte médico y el funcionamiento de los hospitales.

El acceso al agua también sigue siendo un gran desafío, ya que tres de cada cuatro familias palestinas dependen ahora de suministros de agua transportados en camiones.

Las organizaciones humanitarias distribuyen actualmente alrededor de 24 000 metros cúbicos de agua al día a través de aproximadamente 2000 puntos de distribución.

Francia presenta nuevas medidas de apoyo al combustible por valor de 822 millones de dólares en medio de las repercusiones de la guerra con Irán

Hace 2 horas

Francia está introduciendo nuevas medidas de apoyo para mitigar el impacto del aumento de los precios del combustible vinculado a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.

El ministro de Presupuesto, David Amiel, ha declarado que el Gobierno proporcionará ayudas específicas por valor de 710 millones de euros (822 millones de dólares) para ayudar a los hogares y las empresas a hacer frente al aumento de los costes provocado por el conflicto.

El último paquete elevará el gasto total de Francia en ayudas al combustible a casi 1.200 millones de euros (1.390 millones de dólares), a medida que los efectos económicos de la guerra continúan extendiéndose.

EE. UU. sanciona a nueve figuras libanesas por la disputa sobre el desarme de Hezbolá

Hace 3 horas

El Departamento del Tesoro de EE. UU. ha impuesto sanciones a nueve personas del Líbano acusadas de «obstaculizar el proceso de paz en el Líbano e impedir el desarme de Hezbolá».

«Hezbolá es una organización terrorista y debe ser completamente desarmada», declaró el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, en un comunicado.

«El Tesoro seguirá tomando medidas contra los funcionarios que se han infiltrado en el Gobierno libanés y están permitiendo que Hezbolá lleve a cabo su insensata campaña de violencia contra el pueblo libanés y obstaculice una paz duradera».

El comunicado añadía que Hezbolá depende de una red de representantes políticos, incluidos miembros del Parlamento, para promover sus intereses y resistirse a lo que describió como los «llamamientos legítimos» del Gobierno libanés para que el grupo se desarme y respete la soberanía del Estado.

La artillería israelí ataca una zona cercana a un orfanato en el sur del Líbano

Hace 3 horas

La artillería israelí atacó la localidad libanesa de Shawkin, cerca de un orfanato, según la Agencia Nacional de Noticias del Líbano.

No se han registrado víctimas de inmediato.

Desde el 2 de marzo, más de 200 niños han perdido la vida y más de 800 han resultado heridos en ataques israelíes, según las Naciones Unidas.

Hezbolá lanza nuevos ataques con drones contra las fuerzas israelíes en el sur del Líbano

Hace 3 horas

Hezbolá afirmó que llevó a cabo múltiples ataques con drones contra posiciones militares israelíes en el sur del Líbano el viernes por la tarde.

El grupo afirmó que sus combatientes atacaron a soldados y vehículos israelíes cerca de la zona portuaria de Naqoura, así como en Tayr Harfa y Dibil, utilizando drones de ataque.

Hezbolá no ha precisado si los ataques causaron víctimas.

Un ataque israelí contra un hospital hiere a nueve personas en el Líbano

Hace 4 horas

El Ministerio de Salud Pública del Líbano ha condenado un ataque israelí contra el Hospital Público de Tebnine que ha herido al menos a nueve personas, entre ellas siete miembros del personal del hospital.

Entre los heridos había cinco mujeres y tres hombres, según un comunicado difundido por la Agencia Nacional de Noticias del Líbano.

El ataque dañó el exterior y varias plantas del hospital, afectando a departamentos como urgencias, salas de pacientes, quimioterapia, cuidados intensivos, resonancia magnética, cirugía, áreas de mantenimiento, salas de espera y alojamientos del personal.

El comunicado indicaba que las salas dañadas eran utilizadas por «el personal del hospital que trabaja allí día y noche debido a la situación de seguridad extremadamente peligrosa, haciendo los mayores sacrificios en su compromiso con su misión humanitaria».

México recorta los tipos de interés mientras la guerra con Irán aviva los temores inflacionistas

Hace 4 horas

El Banco de México ha rebajado su tipo de interés de referencia tras una votación dividida, mientras la incertidumbre en torno a la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán sigue inquietando a los mercados mundiales.

Las actas de la reunión de mayo del Banco de México revelaron que la decisión se aprobó por 3 votos a 2, y los responsables de política monetaria advirtieron de que el conflicto está aumentando los riesgos de inflación.

Los cinco miembros del consejo identificaron la guerra como una fuente de presión al alza sobre los precios, aunque la mayoría señaló que el efecto directo sobre México sigue siendo limitado.

Los responsables también señalaron los controles gubernamentales sobre los precios de los combustibles como un importante escudo frente al aumento de los costes energéticos vinculados al conflicto.

Aumenta la oposición estadounidense a la guerra contra Irán a medida que crecen las preocupaciones económicas

Hace 5 horas

La oposición a la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán está aumentando en EE. UU., lo que añade presión sobre el presidente Donald Trump en medio de unas preocupaciones económicas cada vez más graves.

Una nueva encuesta de Fox News reveló que el 60 % de los estadounidenses se opone ahora a la guerra, frente al 55 % del mes pasado, mientras que el 91 % afirmó que el conflicto está contribuyendo a la agitación económica.

La encuesta también mostró un creciente descontento con la economía, ya que el 77 % calificó la situación económica de «mala», en comparación con el 73 % del mes pasado y el 71 % de hace un año.

El rechazo a la gestión económica de Trump ha aumentado del 56 % de hace un año al 71 % actual.

La aprobación general del presidente también ha seguido disminuyendo, y el 61 % de los encuestados afirma que desaprueba su actuación.

Amnistía desestima la afirmación de Netanyahu de que el maltrato a la flotilla fue una «excepción» ajena a las «normas» de Israel

Hace 5 horas

La responsable de Amnistía Internacional, Erika Guevara Rosas, ha rechazado la afirmación del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de que el maltrato a los activistas de la flotilla de Gaza fue una excepción que no refleja las «normas» de Israel.

«Mientras los cientos de activistas [de la flotilla] detenidos ilegalmente por Israel se dirigen de vuelta a sus países, los presos palestinos tendrán que seguir soportando abusos indescriptibles», escribió Guevara Rosas.

«El uso sistemático por parte de Israel de la detención administrativa —detener a palestinos sin cargos ni juicio— es una piedra angular de su sistema de apartheid», añadió.

«La tortura y otros malos tratos a los presos palestinos han sido una cruel realidad durante décadas y no han hecho más que aumentar en los últimos tres años».

El ejército libanés afirma que las conversaciones con Israel se ajustan a los «principios nacionales»

Hace 5 horas

El ejército libanés ha emitido un comunicado sobre las próximas negociaciones entre el Líbano e Israel, en el que subraya que la delegación militar que participa en las conversaciones sigue comprometida con los principios del ejército.

«Los oficiales asignados a la misión representan a la nación y están llevando a cabo las decisiones del establishment militar», reza el comunicado.

Añadió que la delegación que participa en las negociaciones en el Pentágono está «comprometida con los principios nacionales y la doctrina del ejército».

El ejército también desmintió los informes sobre la distribución sectaria de la delegación, afirmando que tales afirmaciones «no guardan relación con los principios de la institución militar».

Rubio cuestiona el papel de España en la OTAN por negarse a acoger operaciones estadounidenses

Hace 6 horas

El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ha criticado a España por negarse a permitir que la Administración Trump utilice sus bases militares durante la guerra entre EE. UU. e Israel contra Irán, y ha descrito esta medida como parte de una frustración más amplia con los aliados de la OTAN.

«Sé por qué la OTAN es buena para Europa, pero ¿por qué es buena para Estados Unidos? Porque nos proporciona bases en la región que nos permiten proyectar nuestro poder durante una contingencia en Oriente Medio o en cualquier otro lugar», declaró Rubio a los periodistas.

«Así que, si esa es la razón fundamental por la que se está en la OTAN, y luego hay países como España que nos niegan el uso de estas bases, entonces, ¿por qué se está en la OTAN? Esa es una pregunta muy razonable».

Rubio añadió que el presidente de EE. UU., Donald Trump, se ha mostrado «muy decepcionado» con la forma en que los países de la OTAN han respondido al esfuerzo bélico estadounidense.

La economía del Líbano podría contraerse hasta un 10 % en medio de la guerra

Hace 6 horas

Se prevé que la guerra en curso de Israel contra el Líbano provoque una contracción de la economía del país de al menos un 7 % este año y podría costarle al país unos 20 000 millones de dólares.

El ministro de Finanzas, Yassine Jaber, declaró a Reuters que espera que la guerra provoque una contracción económica de entre el 7 % y el 10 % en 2026.

Según el Banco Mundial, la guerra de 2024 causó al menos 8.500 millones de dólares en daños materiales y pérdidas económicas, mientras que el PIB real del Líbano se contrajo un 7,1 % en 2024, lo que eleva el declive económico acumulado del país desde 2019 a casi un 40 %.

En enero, el Banco Mundial pronosticó que la economía del Líbano podría crecer un 4 % en 2026 si se restablecía la estabilidad, llegara la ayuda para la reconstrucción y continuaran las reformas financieras.

Jaber afirmó que el Gobierno había esperado inicialmente alcanzar un superávit presupuestario este año, pero que, en su lugar, destinó 50 millones de dólares de fondos públicos a apoyar a más de un millón de personas desplazadas por la guerra.

Un ataque con drones israelíes mata a una mujer en el centro de Gaza

Hace 7 horas

Un ataque con drones israelíes ha matado a una mujer en la asediada Franja de Gaza, según la agencia de noticias palestina Wafa.

Fátima al-Zahra Ramzi al-Maani, de 26 años, murió después de que un dron cuadricóptero abriera fuego contra civiles en la zona de al-Mahatta, al este de Deir el-Balah.

El ataque eleva a al menos seis el número de palestinos muertos hoy por ataques israelíes en toda Gaza.

Trump promete que EE. UU. se quedará con las reservas de uranio enriquecido de Irán

Hace 7 horas

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha vuelto a prometer que se incautará de las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán como parte de cualquier acuerdo sobre el programa nuclear de Teherán.

«Miren, nos aseguraremos de que no tengan un arma nuclear o tendremos que tomar medidas muy drásticas. Creo que cuando se plantee a los ciudadanos de nuestro país, todos estarán de acuerdo en que no podemos permitir que Irán obtenga un arma nuclear», » declaró Trump a los periodistas en la Casa Blanca.

Cuando se le preguntó si Irán podría conservar su uranio enriquecido, Trump respondió: «No, se lo quedaremos. No lo necesitamos, no lo queremos, probablemente lo destruiremos después de quedárnoslo. Pero no vamos a permitir que lo tengan».

Informes anteriores citaban al líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, afirmando que el uranio iraní no saldría del país, aunque un alto funcionario iraní desmintió posteriormente esas afirmaciones calificándolas de «propaganda de los enemigos del acuerdo».

En declaraciones anónimas a Al Jazeera, el funcionario afirmó que la postura de Irán se mantenía sin cambios y que Teherán «rebajaría el grado de enriquecimiento» del uranio enriquecido por sí mismo.

«Ese es el tema de las conversaciones en la siguiente fase», afirmó el funcionario.

Un ataque israelí en el sur del Líbano mata a una persona

Hace 7 horas

Un ataque aéreo israelí mató a una persona en la carretera de al-Housh–al-Bazouriyeh, en el distrito de Tiro (Líbano), según la Agencia Nacional de Noticias.

El Centcom afirma que cuatro buques mercantes han quedado inutilizados en medio del bloqueo de los puertos iraníes

Hace 8 horas

El Mando Central de EE. UU. afirmó que cuatro buques mercantes habían quedado «inutilizados», además de los 94 barcos que habían sido «desviados» desde que se impuso el bloqueo de los puertos iraníes.

La Administración Trump impuso el bloqueo como parte de los esfuerzos para presionar a Teherán a fin de que aceptara un acuerdo para poner fin a la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán.

Rubio afirma que el sistema de peaje de Irán haría imposible un acuerdo entre EE. UU. e Irán

Hace 8 horas

El secretario de Estado de EE. UU. afirmó que cualquier acuerdo entre Washington y Teherán sería imposible si Irán sigue adelante con sus planes de imponer peajes en el estrecho de Ormuz.

Un ataque israelí contra una tienda de campaña para desplazados mata a un palestino en Gaza

Hace 8 horas

Un ataque aéreo israelí mató a una persona e hirió a varias más tras atacar una tienda de campaña que albergaba a palestinos desplazados en el sur de Gaza, según la agencia de noticias Wafa.

Fuentes locales indicaron que el ataque alcanzó un emplazamiento en al-Mawasi, al oeste de Jan Yunis, una zona previamente designada por Israel como «zona humanitaria», donde miles de palestinos desplazados han buscado refugio.

A primera hora del día, al menos cuatro palestinos murieron en distintos ataques israelíes en todo el enclave sitiado.

El IRGC afirma que 31 buques han cruzado el estrecho de Ormuz en las últimas 24 horas

Hace 9 horas

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) ha afirmado que 31 buques han transitado por el estrecho de Ormuz en las últimas 24 horas «con la coordinación y la seguridad de la Armada del IRGC».

En un comunicado difundido por la agencia de noticias Tasnim, la Armada del IRGC ha indicado que entre los buques se encontraban petroleros, portacontenedores y otros buques comerciales.

Los israelíes critican a Ben Gvir por «dañar la imagen del país» con el vídeo de los malos tratos a la flotilla

Hace 9 horas

El vídeo de Itamar Ben Gvir supervisando los malos tratos infligidos a los activistas de la flotilla con destino a Gaza con destino a Gaza el miércoles ha desatado una fuerte reacción dentro de Israel, donde tanto aliados como opositores le acusan de dañar la imagen del país, al tiempo que ignoran en gran medida los abusos mostrados en las imágenes.

El ministro de Seguridad Nacional fue filmado ondeando una bandera israelí y enfrentándose a activistas de la Flotilla Global Sumud mientras estos eran maltratados y obligados a arrodillarse mirando al suelo por agentes del Servicio Penitenciario de Israel (IPS).

Las imágenes provocaron la condena de varios líderes mundiales, incluidos funcionarios de países cuyos ciudadanos se encontraban entre los detenidos por Israel.

También surgieron críticas dentro de Israel, aunque se centraron en gran medida en la preocupación de que el vídeo hubiera dañado la reputación del país en el extranjero.

«La forma en que el ministro Ben Gvir trató a los activistas de la flotilla no se ajusta a los valores y normas de Israel», afirmó el primer ministro Benjamin Netanyahu, en medio de crecientes críticas internacionales.

Leer más: Los israelíes critican a Ben Gvir por «dañar la imagen del país» con el vídeo de los abusos a la flotilla

El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, se burló de los activistas detenidos mientras eran maltratados por los agentes israelíes (Captura de pantalla/X/@itamarbengvir)

Francia afirma que no es apropiado que la OTAN participe en la misión de Ormuz

Hace 10 horas

Francia ha descartado la idea de que la OTAN participe en una misión internacional para garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, según ha declarado el portavoz de su Ministerio de Asuntos Exteriores.

«Nuestra postura es clara y constante. Consiste en que el Tratado del Atlántico Norte se aplica al Atlántico Norte. No es ni su propósito, ni en realidad la alianza adecuada, que se centre entonces en una cuestión de Oriente Medio y en Ormuz», declaró Pascal Confavreux a los periodistas.

Israel revoca los permisos de decenas de empleados de la mezquita de Al-Aqsa

Hace 10 horas

Según ha podido saber Middle East Eye, las autoridades israelíes han revocado los permisos de entrada del personal de la mezquita de Al-Aqsa procedente de la ocupada Cisjordania.

Se espera que la decisión afecte a unos 30 altos cargos del Patronato Islámico de Jerusalén, conocido como el Waqf, un organismo designado por Jordania que administra el lugar sagrado en la Jerusalén Oriental ocupada.

Los palestinos afirman que esta medida es la última de una serie de medidas cada vez más severas destinadas a consolidar el control israelí sobre la mezquita de Al-Aqsa y a reducir la presencia y el papel palestinos en el lugar.

Según fuentes familiarizadas con la decisión, que hablaron con MEE bajo condición de anonimato, los permisos se cancelarán a partir del 1 de junio de 2026.

La medida impediría el acceso a la mezquita a 30 empleados veteranos del Waqf, entre ellos el tesorero principal, Ayyash Abu Ayyash, quien firma los cheques junto con el director del Waqf, Azzam al-Khatib.

Las cancelaciones también afectan a los profesores del Waqf, que están vinculados administrativa y financieramente al Ministerio de Educación de la Autoridad Palestina, pero que ejercen su labor dentro de la mezquita de Al-Aqsa.

Leer más: Israel revoca los permisos de decenas de empleados de la mezquita de Al-Aqsa

Musulmanes llegan a la mezquita de Al-Aqsa antes de las oraciones del mediodía del viernes en la Ciudad Vieja de Jerusalén el 10 de abril de 2026 (Ahmad Gharabli/AFP)

Dubái lanza un segundo paquete de incentivos económicos por valor de 408 millones de dólares

Hace 11 horas

Dubái se dispone a ofrecer incentivos económicos por valor de más de 400 millones de dólares, mientras las empresas luchan por hacer frente a las secuelas de la guerra con Irán y al cierre del estrecho de Ormuz.

Las autoridades aprobaron «un segundo paquete de incentivos económicos valorado en 1.500 millones de AED (408 millones de dólares)», según informó la oficina de prensa del Gobierno de Dubái en una publicación en X.

Los incentivos incluyen exenciones de tasas municipales para hoteles y restaurantes, multas reducidas por infracciones aduaneras y tasas más bajas para los permisos de aviación civil.

«El nuevo paquete eleva el valor total de los incentivos introducidos en menos de dos meses a 2.500 millones de AED (680 millones de dólares)», añadió la oficina.

En marzo, Dubái anunció un primer paquete por valor de más de 270 millones de dólares para ayudar a las empresas y las familias.

Irán ha atacado a todos y cada uno de los países del Golfo, así como a Israel, en respuesta a los ataques estadounidenses e israelíes contra Teherán lanzados el 28 de febrero. Los Emiratos Árabes Unidos han sido el país más afectado por los ataques iraníes.

Aunque la gran mayoría de los ataques fueron interceptados, estos han sacudido la aura de estabilidad esencial para los negocios en el Golfo.

El bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, por el que normalmente pasa una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y GNL, también ha aumentado la presión sobre las economías del Golfo.

EE. UU. levanta las sanciones a Francesca Albanese

Hace 12 horas

EE. UU. ha levantado las sanciones contra la relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, después de que un juez federal determinara que la Administración Trump probablemente violó sus derechos de libertad de expresión.

El Departamento del Tesoro de EE. UU. confirmó la eliminación del nombre de Albanese de su lista de sanciones en una actualización de su sitio web el miércoles, bajo el título «Eliminación de designaciones relacionadas con la Corte Penal Internacional».

La medida se produjo una semana después de que el juez de distrito estadounidense Richard Leon dictara una orden judicial provisional contra las sanciones, al determinar que la administración Trump había intentado regular el discurso de Albanese debido a la «idea o mensaje expresado».

En un dictamen en el que concedía la orden judicial preliminar, Leon afirmó que «proteger la libertad de expresión es “siempre” de interés público».

La resolución se produjo en respuesta a una demanda presentada en febrero por el marido de Albanese, Massimiliano Cali, economista sénior del Banco Mundial en Túnez, en la que se argumentaba que las medidas tenían por objeto castigar sus críticas públicas al genocidio de Israel en Gaza.

Más información: EE. UU. levanta las sanciones a Francesca Albanese

Francesca Albanese en una rueda de prensa en Ginebra sobre la situación de los derechos humanos en Gaza, el 15 de septiembre de 2025 (AFP)

Cómo Palantir se está integrando en las operaciones de las principales redacciones

Hace 12 horas

Palantir es una de las empresas tecnológicas más controvertidas de la era moderna. Entre sus clientes se encuentran el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE), el Ejército de EE. UU., la policía, los servicios de inteligencia y las agencias de seguridad de varios países europeos. La empresa también suministra tecnología al ejército israelí en medio de su genocidio en Gaza.

A pesar del creciente escrutinio sobre los supuestos vínculos de Palantir con abusos contra los derechos humanos y crímenes de guerra israelíes, varias organizaciones mediáticas importantes siguen colaborando con la empresa, entre ellas el gigante editorial alemán Axel Springer, nuevo propietario del periódico británico The Telegraph.

Axel Springer —que también es propietaria de Politico, Business Insider, Bild y Welt— utiliza el software Foundry de Palantir en todas sus operaciones mediáticas.

Palantir ha afirmado que Axel Springer utilizó Foundry para integrar datos de sus diversas publicaciones y fuentes de ingresos, lo que contribuyó a crear lo que la empresa describió como «una organización editorial más ágil y basada en datos», capaz de responder con mayor eficacia a los cambios en el comportamiento de los consumidores y los intereses de la audiencia.

Según Palantir, Foundry permite a Axel Springer obtener «información detallada sobre el comportamiento de los lectores, el rendimiento publicitario y los modelos de suscripción».

Leer más: Cómo Palantir se está integrando en las principales operaciones de las redacciones

Manifestantes cerca de la nueva sede de Palantir en Aventura, Florida, EE. UU., el 3 de marzo de 2026 (AFP)

El saqueo y la destrucción son la «misión principal» del ejército israelí en el Líbano, según afirman los soldados

Hace 12 horas

Los soldados israelíes en el sur del Líbano se han dedicado a saquear y destruir de forma generalizada, según los testimonios publicados por Haaretz el miércoles.

«El método era siempre el mismo», declaró un reservista israelí al periódico, al describir cómo los bienes sustraídos de las aldeas libanesas eran trasladados a Israel.

« «Pero también había otra misión, una no oficial: llevarse todo el botín», dijo el reservista.

El «botín» se descargaba en el puesto avanzado, añadió, para que estuviera esperando a los soldados cuando regresaran a casa.

El reservista afirmó que su unidad operaba en una aldea acomodada, donde los soldados disparaban primero contra las casas para asegurarse de que no hubiera combatientes de Hezbolá en su interior.

Leer más: El saqueo y la destrucción son la «misión principal» del ejército israelí en el Líbano, según los soldados

Un soldado israelí patrulla a lo largo de la frontera entre Israel y el Líbano el 10 de abril de 2026 (Jalaa Marey/AFP)

Varios países condenan el trato del ministro israelí a los activistas de la flotilla de Gaza

Hace 13 horas

Israel se ha enfrentado a crecientes críticas internacionales después de que su ministro de Seguridad Nacional difundiera un vídeo en el que se veía a activistas detenidos de la flotilla de Gaza arrodillados y con las manos atadas tras la interceptación de los buques de ayuda en aguas internacionales.

A continuación se recogen algunas reacciones nacionales e internacionales ante las imágenes:

  • El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, declaró que estaba «consternado» por el trato que Ben Gvir dispensó a los miembros de la flotilla de ayuda que intentaban entrar en Gaza.
  • Gran Bretaña convocó al encargado de negocios de Israel para tratar el vídeo, y su Ministerio de Asuntos Exteriores afirmó que el contenido «viola las normas más básicas de respeto y dignidad hacia las personas».
  • El Gobierno de Italia declaró que el trato dispensado por Israel a los activistas de la flotilla era inaceptable y que convocaría al embajador israelí para que diera una explicación.
  • El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, calificó las imágenes de inaceptables y afirmó que España «no tolerará que nadie maltrate a nuestros ciudadanos». Sánchez añadió que su Gobierno presionaría para que la prohibición de entrada de Ben Gvir en España se extendiera urgentemente a toda la Unión Europea.
  • El ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, declaró que había convocado al embajador israelí tras la aparición del vídeo, calificando las acciones de Ben Gvir de «inaceptables».
  • El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán condenó las imágenes del vídeo, afirmando que evocaban «los ecos más oscuros de la historia» y señaló que el silencio occidental ante lo que calificó de ocupación, apartheid y genocidio corría el riesgo de normalizar «la anarquía y las atrocidades».
  • El ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Radoslaw Sikorski, declaró que había convocado al encargado de negocios israelí por la detención de los activistas, exigiendo su liberación inmediata y una disculpa.
  • Irlanda: la ministra de Asuntos Exteriores, Helen McEntee, declaró: «Hemos expresado sin ambigüedades el horror y el descontento por la forma en que se ha tratado a nuestros ciudadanos».
  • Grecia instó a Israel a liberar a sus ciudadanos detenidos.
  • Canadá anunció que convocaría al embajador israelí en señal de protesta por el vídeo, calificado por la ministra de Asuntos Exteriores, Anita Anand, como «profundamente preocupante y absolutamente inaceptable» .
  • Los Países Bajos convocarán al embajador de Israel por el trato dispensado a los activistas, después de que el ministro de Asuntos Exteriores neerlandés, Tom Berendsen, calificara las imágenes de «impactantes».
  • El embajador de EE. UU. en Israel, Mike Huckabee, criticó a Ben Gvir por el trato dispensado a los activistas detenidos y afirmó que el ministro «traicionó la dignidad» de Israel con su gestión de los detenidos.

Revista de prensa iraní: la televisión estatal emite programas de entrenamiento con armas

Hace 13 horas

Presentadores de televisión disparan armas en emisiones en directo

La televisión estatal iraní ha comenzado a emitir programas de entrenamiento con armas, que incluyen lecciones sobre cómo utilizar rifles y ametralladoras, lo que supone un cambio en el tipo de contenido que emite la cadena pública del país.

Los programas muestran cómo montar y desmontar rifles Kalashnikov y ametralladoras PK.

Aumentan las detenciones y las ejecuciones

La agencia de noticias de activistas iraníes por los derechos humanos con sede en EE. UU. HRANA afirmó que la situación de los derechos humanos en Irán ha empeorado desde el inicio de la guerra entre EE. UU. e Israel, con más de 4000 personas detenidas por cargos relacionados con la seguridad.

Según un informe de HRANA, al menos 4.023 personas fueron detenidas en Irán entre el 28 de febrero y el 8 de abril por cargos que incluyen espionaje, amenaza a la seguridad nacional, difusión de información relacionada con la guerra y cooperación con países hostiles.

Leer más: Revista de prensa iraní: la televisión estatal emite un programa de entrenamiento con armas

La Radiotelevisión de la República Islámica de Irán emite un programa de entrenamiento con armas sobre cómo montar y desmontar rifles Kalashnikov y ametralladoras PK (captura de pantalla)

El Reino Unido convoca al diplomático israelí por un vídeo de activistas de la flotilla de Gaza

Hace 13 horas

El Reino Unido declaró el jueves que había convocado al máximo representante diplomático de Israel en el país por un vídeo publicado por el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, en el que se burlaba de los activistas detenidos tras la interceptación de una flotilla con destino a Gaza.

«Este comportamiento viola las normas más básicas de respeto y dignidad hacia las personas», declaró el Ministerio de Asuntos Exteriores británico en un comunicado.

«También nos preocupan profundamente las condiciones de detención que se muestran y hemos exigido una explicación a las autoridades israelíes. Les hemos dejado claro su obligación de proteger los derechos de todas las personas implicadas».

El ministro de Asuntos Exteriores de Polonia solicita que se prohíba la entrada al país al israelí Ben Gvir

Hace 13 horas

El ministro de Asuntos Exteriores de Polonia ha solicitado al Ministerio del Interior que prohíba la entrada al país al ministro de Seguridad de extrema derecha de Israel, Itamar Ben Gvir, según informó un portavoz el jueves, tras la indignación en Varsovia por la detención de los activistas de la flotilla de Gaza.

«El ministro [Radoslaw] Sikorski decidió pedir al Ministerio del Interior que dictara una prohibición de entrada al ministro Ben Gvir en la República de Polonia debido a sus acciones», declaró a los periodistas el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Maciej Wewior.

Estados Unidos amenaza con revocar el visado del embajador palestino ante la ONU, según un informe

Hace 14 horas

Estados Unidos amenaza con revocar los visados de la delegación palestina ante las Naciones Unidas a menos que el embajador palestino ante la ONU, Riyad Mansour, retire su candidatura a la vicepresidencia de la Asamblea General de la ONU, informó el jueves NPR.

Un cable del Departamento de Estado de EE. UU. obtenido por la publicación ordenaba el martes a los diplomáticos estadounidenses en Jerusalén que presionaran a los funcionarios palestinos para que retiraran su candidatura antes de las elecciones previstas para el 2 de junio para uno de los 21 puestos de vicepresidente de la Asamblea.

El cable acusaba a Riyad Mansour de tener un historial de «acusar a Israel de genocidio» y afirmaba que su candidatura «alimenta la tensión» y socava los planes del presidente de EE. UU., Donald Trump, para Gaza.

«Una tribuna influyente para Mansour no mejoraría la vida de los palestinos y dañaría significativamente las relaciones de EE. UU. con la Autoridad Palestina (AP). El Congreso se lo tomará muy en serio», decía el cable.

En febrero, Mansour retiró su candidatura a la presidencia de la Asamblea General de la ONU tras las presiones de EE. UU., según el cable estadounidense.

Leer más: EE. UU. amenaza con revocar el visado del embajador palestino ante la ONU, según un informe

El embajador palestino ante la ONU, Riyad Mansour, interviene durante una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Oriente Medio en la sede de la ONU en Nueva York el 18 de febrero de 2026 (Charly Triballeu/AFP)

El líder supremo de Irán afirma que el uranio enriquecido debe permanecer en el país, según fuentes

Hace 14 horas

El líder supremo de Irán ha emitido una directiva según la cual el uranio del país, de calidad casi apta para armas, no debe enviarse al extranjero, según afirmaron dos fuentes iraníes de alto rango, lo que endurece la postura de Teherán respecto a una de las principales exigencias de EE. UU. en las conversaciones de paz.

La orden del ayatolá Mojtaba Jamenei podría frustrar aún más al presidente de EE. UU., Donald Trump, y complicar las conversaciones para poner fin a la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán.

Funcionarios israelíes han declarado a Reuters que Trump ha asegurado a Israel que las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido, necesarias para fabricar un arma atómica, serán enviadas fuera de Irán y que cualquier acuerdo de paz debe incluir una cláusula al respecto.

Según las fuentes, los altos cargos iraníes consideran que enviar el material al extranjero dejaría al país más vulnerable a futuros ataques por parte de Estados Unidos e Israel.

Rusia afirma que la crisis iraní solo puede resolverse mediante la diplomacia, teniendo en cuenta los intereses iraníes

Hace 14 horas

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, afirmó el jueves que la crisis de Irán solo puede resolverse a través de canales diplomáticos que tengan en cuenta los intereses iraníes.

En una rueda de prensa, Zakharova señaló que solo el propio Irán debe decidir el destino de sus reservas de uranio.

La gente corea consignas durante una manifestación en Teherán, Irán, el 6 de mayo de 2026 (Majid Asgaripour/WANA vía Reuters)

Un funcionario de los EAU tacha el plan de control de Irán sobre el estrecho de Ormuz de «quimera»

Hace 15 horas

Un alto funcionario de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) denunció el jueves como una «quimera» la pretensión de Irán de controlar las aguas emiratíes en el estrecho de Ormuz, bloqueado, tras un anuncio realizado por un organismo iraní encargado de supervisar el estrecho.

«El régimen está tratando de establecer una nueva realidad nacida de una clara derrota militar, pero los intentos de controlar el estrecho de Ormuz o de infringir la soberanía marítima de los Emiratos Árabes Unidos no son más que quimeras», afirmó el asesor presidencial de los Emiratos Árabes Unidos, Anwar Gargash, en una publicación en X.

Irán «responde a un mensaje enviado por EE. UU.», según un informe

Hace 16 horas

Teherán «está respondiendo a un mensaje enviado por EE. UU.», informó el jueves la agencia de noticias iraní ISNA.

El informe indicaba que la visita del jefe del ejército de Pakistán a Teherán tenía como objetivo minimizar las diferencias y ayudar a alcanzar un acuerdo oficial.

Polonia convoca al embajador israelí por la detención de activistas de la flotilla Global Sumud

Hace 18 horas

El ministro de Asuntos Exteriores de Polonia convocó al embajador de Israel por la detención de activistas que se encontraban a bordo de la flotilla de ayuda con destino a Gaza.

Radoslaw Sikorski exigió su liberación inmediata, así como una disculpa, y afirmó: «Polonia condena firmemente la conducta de los representantes de las autoridades israelíes hacia los activistas de la flotilla Global Sumud detenidos por el ejército israelí, incluidos ciudadanos polacos».

Cuarenta y cuatro activistas españoles bajo custodia israelí serán liberados a lo largo del jueves

Hace 18 horas

El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, ha declarado que se espera que los 44 activistas españoles que formaban parte de una flotilla de ayuda con destino a Gaza sean liberados de la custodia israelí el jueves por la tarde y deportados de vuelta a su país.

El jefe del Ejército de Pakistán visitará Teherán para mediar entre EE. UU. e Irán

Hace 18 horas

El jefe del Ejército de Pakistán, Asim Munir, tiene previsto viajar a Teherán como parte de los continuos esfuerzos de mediación en las conversaciones entre EE. UU. e Irán sobre la guerra, según informó la agencia de noticias iraní ISNA.

Israel lanza ataques en el sur del Líbano a primera hora del jueves

Hace 18 horas

El ejército israelí llevó a cabo una gran operación de bombardeo en la localidad de Khiam, en el sur del Líbano, en la madrugada del jueves, según informó la Agencia Nacional de Noticias.

Israel también lanzó un ataque aéreo en Tiro, entre las localidades de Toura y Jannata.

Actualización matutina

Hace 18 horas

Buenos días, lectores de Middle East Eye,

Según se informa, las conversaciones entre EE. UU. e Irán se encuentran en su «fase final», mientras Teherán analiza la respuesta de Washington.

Mientras tanto, el israelí Benjamin Netanyahu argumentó que el retraso en atacar a Teherán solo beneficia a los iraníes, según la CNN, que cita a funcionarios estadounidenses y fuentes israelíes.

A continuación, otras novedades:

  • En la propuesta que cuenta con mayor respaldo ante el Consejo de Seguridad de la ONU, 137 países apoyan un proyecto de resolución sobre el estrecho de Ormuz que busca «proteger las vías navegables internacionales», según informó Al Jazeera.
  • El Centro Jurídico para los Derechos de la Minoría Árabe en Israel, Adalah, afirmó que los activistas capturados por Israel de la flotilla de ayuda Global Sumud, que se dirigía a Gaza, fueron sometidos a descargas eléctricas, así como a abusos físicos y psicológicos.
  • Hezbolá afirmó que llevó a cabo 24 operaciones militares durante el último día contra fuerzas israelíes, vehículos militares y posiciones en todo el sur del Líbano. Los ataques incluyeron ataques con drones y descargas de cohetes.
  • Estados Unidos no ha logrado reabrir el estrecho de Ormuz a pesar de «mil artimañas», según declaraciones del adjunto político de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) recogidas por la agencia de noticias semioficial iraní ISNA.
  • El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha levantado las sanciones contra Francesca Albanese, la relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados, según la información publicada en la página web del departamento.

Irán ejecuta a dos personas por atentar contra la seguridad: Informe

Hace 19 horas

La agencia de noticias semioficial iraní Tasnim informó de que dos personas fueron ejecutadas acusadas de atentar contra la seguridad del país y de pertenecer a una organización «terrorista».

La agencia identificó a los dos como Ramin Zaleh y Karim Maroufpour.

Costa, de la UE, «consternado» por el trato del ministro israelí a los miembros de la flotilla

Hace 19 horas

El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, declaró el jueves que estaba «consternado» por el trato dispensado por el ministro israelí Ben-Gvir a los miembros de la flotilla de ayuda que intentaban entrar en Gaza.

Un vídeo difundido el miércoles mostraba a la policía israelí obligando a los activistas que se encontraban a bordo de una flotilla de ayuda con destino a Gaza a arrodillarse en el suelo en filas con las manos atadas a la espalda, mientras Ben-Gvir observaba y hacía comentarios sobre ellos.

«Consternado por el trato dispensado a los miembros de la flotilla por parte del ministro israelí Ben-Gvir. Este comportamiento es totalmente inaceptable. Pedimos su liberación inmediata», declaró Costa en un comunicado publicado en la red social X.

Trump afirma que las negociaciones con Irán se encuentran en «fases finales» para poner fin a la guerra

Hace 19 horas

El presidente Donald Trump afirmó que las negociaciones con Irán se encontraban «en las fases finales», mientras Irán indicaba que estaba estudiando una nueva propuesta estadounidense para poner fin a la guerra.

«Estamos en las etapas finales con Irán. Veremos qué sucede. O llegamos a un acuerdo o tomaremos algunas medidas un tanto desagradables, pero esperemos que eso no ocurra», declaró Trump a los periodistas.

Irán reconoció que EE. UU. había presentado una nueva propuesta y señaló que el ministro del Interior de Pakistán se encontraba en el país para facilitar la comunicación con EE. UU.

Arabia Saudí acogió con satisfacción lo que describió como la disposición de Trump a «dar una oportunidad a la diplomacia» e instó a Teherán a llegar a un acuerdo.

Leer más: Trump afirma que las negociaciones con Irán se encuentran en «fases finales» para poner fin a la guerra, mientras Teherán sopesa la propuesta

Irán afirma que EE. UU. no ha logrado reabrir el estrecho de Ormuz a pesar de «mil artimañas»

Hace 20 horas

Estados Unidos no ha logrado reabrir el estrecho de Ormuz a pesar de los continuos intentos, afirmó el adjunto político de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC).

«Los estadounidenses, a pesar de mil artimañas y actos de engaño, no pudieron reabrirlo», según le citó la agencia de noticias semioficial iraní ISNA.

Hezbolá afirma que llevó a cabo 24 operaciones contra el ejército israelí

Hace 21 horas

Hezbolá afirmó haber llevado a cabo 24 operaciones militares durante el último día contra fuerzas, vehículos militares y posiciones israelíes en todo el sur del Líbano.

El grupo señaló que los ataques incluyeron ataques con drones y descargas de cohetes, en respuesta a las continuas violaciones del alto el fuego por parte de Israel.

A pesar del acuerdo de tregua que entró en vigor en abril, los ataques israelíes han provocado decenas de muertos y heridos entre la población civil, así como una destrucción generalizada en el sur del país

Irán «ha recibido las opiniones de EE. UU.» y las está analizando

Hace 21 horas

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, afirmó que han recibido la postura de Washington, en medio de las negociaciones en curso entre EE. UU. e Irán.

«Hemos recibido las opiniones de EE. UU. y las estamos analizando», citó la agencia estatal iraní Nour News a Baghaei.

Liberados los ciudadanos surcoreanos detenidos en la redada israelí contra la flotilla con destino a Gaza

Hace 21 horas

La Casa Azul, sede de la presidencia de Corea del Sur, informó el jueves de que algunos ciudadanos que se encontraban bajo custodia israelí habían sido liberados.

Un portavoz presidencial celebró su liberación, después de que Israel interceptara a principios de esta semana en aguas internacionales los buques de ayuda con destino a Gaza.

Senadores estadounidenses condenan el trato «inhumano» y «abominable» de Israel hacia los activistas de la flotilla

Hace 22 horas

Los senadores estadounidenses Jeff Merkley y Chris Van Hollen son los últimos funcionarios en criticar a Israel por el maltrato a los detenidos que se encontraban a bordo de la flotilla de ayuda Global Sumud.

En una publicación en X con un vídeo adjunto en el que se ve al ministro de extrema derecha Itamar Ben Gvir maltratando a los detenidos, Van Hollen calificó su conducta de «abominable» y añadió que Washington debería haberle sancionado «hace mucho tiempo».

Por su parte, Merkley calificó el trato de Ben Gvir hacia los detenidos de «repugnante e inhumano».

«Cuando vemos imágenes de Gaza —comunidades destruidas y familias desesperadas— sabemos por qué la gente se ve impulsada a actuar», añadió.

Trump afirma que «podría presentarse a primer ministro» en Israel

Hace 22 horas

Trump afirma que tiene un índice de aprobación del 99 % en Israel y que «podría presentarse a primer ministro».

Una encuesta realizada en febrero por el think tank israelí Jewish People Policy Institute reveló que el 73 % de los israelíes considera a Trump un presidente de EE. UU. por encima de la media.

Informe: 137 países respaldan un proyecto de resolución sobre el estrecho de Ormuz en la ONU

Hace 23 horas

Según Al Jazeera, la propuesta que cuenta con mayor respaldo ante el Consejo de Seguridad de la ONU es un proyecto de resolución sobre el estrecho de Ormuz, que cuenta con el apoyo de 137 países.

Según Al Jazeera, la resolución —presentada por EE. UU. y Baréin— tiene por objeto «proteger las vías navegables internacionales, el transporte marítimo comercial y el suministro energético, mantener la estabilidad económica y comercial mundial, así como garantizar la seguridad de la gente de mar» .

Las conversaciones entre EE. UU. e Irán frustran a Netanyahu, de Israel: Informe

Hace 23 horas

Las negociaciones en curso entre EE. UU. e Irán han frustrado al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ya que sostiene que el retraso en atacar a Teherán solo beneficia a los iraníes, según informaron funcionarios estadounidenses y fuentes israelíes a la CNN.

Según una de las fuentes, el presidente de EE. UU., Donald Trump, y Netanyahu mantuvieron el martes una tensa conversación que reflejó sus diferentes puntos de vista sobre cómo abordar la guerra contra Irán.

Durante su conversación, que duró una hora, Netanyahu presionó para que se reanudaran los ataques contra Irán.

Mientras tanto, Trump ha seguido presionando para alcanzar un acuerdo diplomático, pero indicó que la opción militar sigue sobre la mesa.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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