Del historiador José Luis Martín Ramos, de Espai Marx.Me incorporo ahora y hago un mix de Palà y Coll.
Palà no analiza el conjunto de la realidad, hace un análisis político de parte del independentismo y para el independentismo. Discrepo, por esa razón, desde el primer párrafo. «En major o menor mesura, tots els independentistes van participar en aquest relat: la independència en 18 mesos d’Artur Mas, les “lleis de la desconnexió” aprovades al Parlament, la DUI del 2017… Al final, la cosa va resultar ser una mica més complicada. La desconnexió no va fer-se efectiva, malgrat l’enorme mobilització social, l’impacte internacional de l’1-O i la repressió».
Elude entrar en el fondo del problema de ese relato y del «prucés», que es el que sitúa el alcance y las limitaciones de la movilización social, el supuesto impacto internacional (menos lobos) y el 1-O. Dicho así parecería que dado que lo primero y lo segundo son factores netamente positivos en su afirmación -apodíctica, nada matizada- la desconexión «no se pudo hacer» por el único factor negativo que se considera: la represión. No es cierto, la desconexión no se pudo hacer, porque tenía un problema insalvable de principio, en condiciones democráticas: no contaba con el apoyo de la mayoría social, por mucho que ellos dijeran que sí y que, torticeramente, estuvieran confundiendo siempre mayoría parlamentaria y mayoría social. Por ello las leyes de desconexión fueron un pufo parlamentario y una entelequia, el 1-O una gran manifestación, como las que sí supieron organizar, pero en ningún caso un referéndum y por eso (la carencia de mayoría social, que era indispensable para el avance de cualquier medida unilateral) la represión el 155 light, que políticamente no duró tres meses (las elecciones de diciembre pusieron fin al efecto político/institucional del 155) tumbaron todo el proceso y pusieron al desnudo sus incongruencias, quimera y falacias. Desde entonces y pesar del mantenimiento de movilizaciones, en línea continuadamente descendente, y de picos explosivos con derivas violentas -las manifestaciones a la sentencia- el «prucés» no ha sido capaz de recuperar unidad y elaborar una alternativa estratégica, sea errónea o acertada. Hasta que no se planteen en serio la cuestión de la mayoría social no saldrán de su rueda de hámster; y aunque no es imposible -nada hay imposible- veo muy difícil que lo hagan por su nacionalismo y también por el subjetivismo vanguardista de sus grupos que se sitúan, más emocional que políticamente, en la izquierda. Claro que siempre, por hipótesis, pueden caer en la locura de abandonar la democracia -que han menospreciado con su olvido de la mayoría social y su violación de las reglas del juego institucionales- y adoptar una estrategia de ruptura unilateral por la fuerza, mediante el uso de la violencia y finalmente la insurrección; pero sinceramente, no creo que hubiera hoy por hoy apoyo en el seno de las bases del «prucés» a esa opción, y tampoco creo que tuvieran fuerza para salir adelante con ella.
El resto de lo que explica es banal, y son excusas para no entrar en el fondo del problema. Obviamente que la negación de la realidad, que sustituyen por su realidad, les lleva a situaciones ridículas, que desmovilizan a quienes tienen sentido del ridículo (por ejemplo Frances Marc-Àlvaro) o a quienes se adhirieron a la ola cuando estaba creciente, por la inercia de dejarse llevar o por oportunismo o por creencia (sí, creencia) de que podrían participar por fin en algo nuevo, motivador, después de tanto años de atonía social y politica.
Lo de Coll: se empeñaba en dar demasiado pronto por muerto a sus rivales y a enterrarlos ya. Se equivoca. De la misma manera que señalo el subjetivismo de Palà -y políticamente de todo el independentismo- pienso que hubo y siguen habiendo condiciones objetivas para la eclosión del independentismo y su mantenimiento, aunque sea en un nivel más bajo de movilización y de fuerza política. Ahí sí estoy de acuerdo con Palà, el «prucés» es un movimiento que experimentará ciclos; y añado que se mantendrá mientras hay en su eje una propuesta independentista que no tenga frente a él un proyecto que motive y catalice la mayoría social que el independentismo no ha conseguido.
[1]Roger Palà: https://www.elcritic.cat/opinio/roger-pala/la-desconnexio-117923.
Joaquim Coll: https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/proces-muerto-enterrado_602049_102.html.