Aquí os espero
y allí es donde mi dirijo
y donde nos encontraremos.
La nuestra es la nación en la que aún palpitan rastros de humanidad,
en la que estremece una caricia,
alumbra una mirada
e inquieta la ausencia.
La nuestra es una nación
en la que vivir,
solo vivir y nada menos que vivir,
es tributo más que suficiente.
Ricardo Rodríguez del Río, “Convocatoria” [1]
Cinco referencias sobre la trágica realidad que todos tenemos en mente: 1. Rafael Poch de Feliu, “Hacia una quiebra en Rusia” https://rafaelpoch.com/2022/03/01/hacia-una-quiebra-en-rusia/#more-878 2. Gustavo Buster, “La guerra imperialista en Ucrania y la lucha por la paz.” https://www.sinpermiso.info/textos/la-guerra-imperialista-en-ucrania-y-la-lucha-por-la-paz
3. Miguel Candel, “¿Qué quiere conseguir Putin con la invasión?” https://slopezarnal.com/que-quiere-conseguir-putin-con-la-invasion/#more-3793. 4. Miguel Riera conversa con Manolo Monereo sobre Ucrania. https://www.instagram.com/tv/CapUARpqsKb/?utm_medium=share_sheet 5. Medea Benjamin y Nicolas J. S. Davies, “Cómo Estados Unidos inició una nueva guerra fría con Rusia y dejó que Ucrania la librara” https://www.elsaltodiario.com/opinion/como-estados-unidos-inicio-nueva-guerra-fria-rusia-ucrania-librara. 6. José Luis Martín Ramos, «Confrontación con Rusia» https://slopezarnal.com/confrontacion-con-rusia/#more-3833.
La página herida de hoy está relacionada.
Tomo pie en un artículo de Joaquim Coll: “En Ucrania, ¿igual que en Cataluña?” [2].
El pasado viernes 25 de febrero se reunieron en Barcelona las ejecutivas de EH Bildu y ERC encabezadas por Otegi y Junqueras. Al ser preguntado en rueda de prensa por la invasión, don Oriol soltó (el acertado verbo es de Coll) lo siguiente: «Ucrania estaría encantada de sentarse en una mesa de negociación, pero si no se produce es porque hay una agresión exterior por parte de un Estado que quiere imponerse y que está condicionado por sus tentaciones totalitarias. Pues en nuestro caso, tres cuartos de lo mismo«. A lo que añadió: el «autoritarismo y la corrupción» de Putin son similares a los de algunos partidos españoles (para don Oriol, partidos no catalanes; para la corrupción .Cat vean el libro de Joaquim Bosch sobre la patria y la cartera [3]).
En ocasiones recientes, otros dirigentes nacional-secesionitas han llegado a comparar la situación de las poblaciones del Donbass bajo el régimen de Kiev con la situación de “Cataluña bajo el opresivo dominio del Estado español”.
Sin entrar en otras consideraciones del artículo (tengo ahí discrepancias), tiene mucha razón Coll cuando sostiene que la comparación “es de una indecencia moral enorme y muestra la hispanofobia profunda del personaje y en general de la mayor parte del separatismo.” Ante el alud de informaciones sobre la evolución de la guerra y la situación en Kiev, “la declaración de Junqueras ha pasado desapercibida en los medios o ha sido despachada como otra travesura dialéctica para contentar a su parroquia”. Que desde Junts o la CUP, los más radicales (no son propiamente radicales) del mundo nacionalista, se utilicen este tipo de paralelismos es lamentable “pero que lo haga Junqueras en nombre de ERC” pone de manifiesto un malentendido que recorre, que sigue recorriendo la política española: “creer que hay moderados en el separatismo. Una cosa es que los republicanos ahora mismo sean pragmáticos, realistas, y otra que no miren a España desde un odio profundo y no sueñen con lo mismo que los otros [la cursiva es mía].” En la diana también, aunque más que la política española, lo que la confusión recorre, sigue recorriendo, son las concepciones, los marcos conceptuales, las convicciones y aproximaciones de los partidos españoles de izquierda (izquierda en sentido amplio o amplísimo).
Ahondemos algo más en las declaraciones de don Oriol. ¿Qué pensar de un dirigente que, en circunstancias ciertamente trágicas, hace unas declaraciones así sabiendo como sabe, es historiador, la falsedad profunda de la comparación? ¿Un lapsus, un mal momento, un extravío, un descuido, un hablar por hablar? ¿Qué podemos inferir?
Pues que sigue rigiendo en la lucha político-cultural en .Cat el todo vale, que sigue en el puesto de mando y en perfecto estado de revista una ideología marcadamente hispanofóbica (cuenten el cuento que quieran contar) que ha calado (profundamente, han trabajado intensamente para conseguirlo) en amplios sectores de la ciudadanía de .Cat (yo mismo he sido ejemplo de ello: durante casi 50 años me he negado, por convicción ideológica, una vulgar comedura de coco, a pronunciar el nombre España o a escandalizarme cuando alguien de izquierdas lo hacía), una hispanofobia, decía, transmitida no solo desde el nacionalismo .Cat sino –quizá es lo más grave, lo que más duele- desde numerosos colectivos y organizaciones de izquierda, mensaje con profunda penetración (se vive como si fuera “natural”, como si se tratara del movimiento rotacional de la Tierra por ejemplo) en las familias de clase media catalanoparlantes (aunque no solo, impregna todo el cuerpo social).
Otra razón más, hablando en general, es que a las “grandes figuras” del nacionalismo .Cat (con pocas excepciones) les importa una nariz la irresponsabilidad e irracionalismo de sus declaraciones si con ellas siguen abonando (y des-educando) el marco conceptual de sus fieles, si con ellas cultivan la distancia, la separación Cataluña-España, al tiempo que sigue calando, como lluvia fina, la falsa idea de que no podemos entendernos, de que España no puede entender al verdadero pueblo de Cataluña, que los charnegos somos españoles infiltrados y que la única solución posible es la creación de un nuevo muro-Estado que “catalanice” profundamente a la sociedad. Su programa de máximos y mínimos.
Que todo ello se haga, además, con un tema de tantas caras como el que estamos viviendo, donde cualquier aproximación simplista es pueril e irresponsable, es una nueva ilustración del irracionalismo de la ideología (inalterable por el momento) del nacional-secesionismo: el procés ha fracasado pero el procesismo sigue en pie, dale que dale.
Mientras tanto, VOX, una fuerza política que hace cinco años obtenía menos del 1% de votos, se sitúa ahora por el momento, según encuestas, entre el 18 y el 20%. ¿Alguna relación entre lo que les he contado y la más que peligrosa pujanza de la ultraderecha en España?
Por si fuera necesario: ninguna simpatía por el sistema político ruso (tampoco por el ucraniano); Rusia, situada al borde del abismo por una política imperial criminal, no debería haber invadido Ucrania, pero, como ha señalado un ex diplomático británico fuera de toda sospecha izquierdista, Alastair Crooke, “alguien del lado de Kiev claramente quería una escalada, tal vez para presionar a Washington”.
El historiador de la ciencia y académico estadounidense Stephen Cohen (1938-2020), un gran especialista en estudios rusos, lo señaló hace años con estas palabras: “el espectro de un Putin malhechor había abrumado y intoxicado tanto la imagen estadounidense de él que Washington no ha podido pensar con claridad, no solo sobre Putin, sino también sobre Rusia”. Quien dice, Washington, ¿dice también Madrid? Más aún: ¿qué partidos de izquierda están pensando con claridad crítica sobre el tema? ¿Conseguir parar la guerra pasa por enviar armamento a lo que llaman resistencia? ¿Hay que cultivar el atlantismo y la rusofobia?
“El rechazo a las sanciones y de la propaganda y apoyo belicista no es incompatible con el rechazo de principio a la invasión como tal”, ha observado el profesor emérito Miguel Candel.
Notas
1) Versos finales del poema “Convocatoria”. Ricardo Rodríguez del Río, Palabras perdidas. Madrid: Olélibros, 2021p. 14.
2) https://www.20minutos.es/opinion/joaquim-coll-ucrania-igual-cataluna-20220228-4963253/?utm_source=twitter.com&utm_medium=socialshare&utm_campaign=mobile_amp?utm_source=whatsapp.com&utm_medium=socialshare&utm_campaign=mobile_web?utm_source=twitter.com&utm_medium=socialshare&utm_campaign=mobile_web?utm_source=whatsapp.com&utm_medium=socialshare&utm_campaign=mobile_web
3) Joaquim Bosch, La patria en la cartera. Barcelona: Ariel, 2022.