De Singuer Lin, 06.03.2022.Tengo la impresión (sobre mi mismo, por lo menos), de que este desgraciado asunto, a los que provenimos de la que solemos denominar “nuestra tradición”, nos está no tan sólo desbordando (intelectualmente y anímicamente), si no que nos está dejando políticamente al pairo, desarbolados, dando bandazos o desdiciéndonos, pero en un “desdecir” que suele ser callado; o, lo que es peor, nos ubica en un “sosteniéndola y no enmendándola”.
Todas esas cosas me llevan, desde hace días, a un cierto desánimo y a un cierto rubor, al leer u oír ciertas opiniones pertrechadas de contundencia.
Pero, por otro lado, tengo un contradictorio rechazo a eso de “ni con unos, ni con otros”, con lo que se incrementa mi desazón.
En el bien entendido de que, por descontado, mientras tanto deseo el fin de las hostilidades en Ucrania, pero es que lo deseo también en Siria, Yemen, Palestina, etc…
Singuer Lin
06.03.2022