Del compañero Carlos Valmaseda, de Espai Marx
1. Situación militar
Lo de ayer en Transnistria de momento no ha ido a más. Sigue el lento avance de las tropas rusas desde Izium hacia el sur. https://twitter.com/War_Mapper/status/1519104718961844225
Siguen también los combates cerca de Jersón, con avances y retrocesos por ambas partes: https://twitter.com/War_Mapper/status/1519104722845720576
Hoy me ha impactado el mensaje en Telegram de ASB Military. Son unos de los expulsados de Twitter, por lo que son más bien pro-rusos. Sin embargo esta es su opinión sobre los cambios recientes en la forma de llevar a cabo las operaciones los rusos -traduzco del inglés-:
«Parece muy probable que los primeros informes de las agencias de inteligencia y los medios occidentales que afirmaban que Rusia envió reclutas a Ucrania tuvieran un alto nivel de credibilidad. Una gran mayoría, si no la mayoría absoluta, de la infantería desplegada en Ucrania hasta la fecha eran reclutas. El ejército profesional ruso real parece haberse limitado a varias ramas de las fuerzas especiales y otras unidades especializadas. Esto también explicaría por qué Rusia arrojó su equipo de la era soviética a Ucrania, primero.
El término de Putin de “operación militar especial” podría tener un significado profundo después de todo, ya que técnicamente, el ejército ruso profesional no parece estar involucrado en grandes números en esta etapa. Esta es nuestra observación y esta información no está escrita en piedra, es simplemente lo que observamos.
Además, esto es completamente legal bajo la ley rusa. Revelar la composición de tus fuerzas durante la guerra sería extremadamente estúpido. No esperaríamos información veraz de ningún ministerio de Defensa durante la guerra.»
Este mensaje ha provocado varias respuestas muy críticas en los comentarios, por lo que han seguido con esta puntualización:
«Además de la publicación anterior: cuando comenzó la guerra, había muchos videos del lado ucraniano de prisioneros de guerra rusos que decían directamente que era su primer año, y sí, muchos de estos fueron falsificados por ucranianos. Lo sabemos, los desacreditamos en Twitter, pero también identificamos a muchos de ellos en VK [V Kontakt, el Facebook ruso] como rusos legítimos. Esta tendencia continúa. Muchos de estos soldados cuentan exactamente la misma historia, y la historia parece creíble teniendo en cuenta el equipo, el nivel de entrenamiento, el enfoque y especialmente su edad. La razón por la que Rusia hizo esto se puede especular y discutir infinitamente. Existen explicaciones realistas, pero siguen siendo solo teorías, así que dejaremos eso en manos de nuestros suscriptores.
En contraste con los videos de días recientes de las fuerzas rusas reales en Ucrania, hay una gran diferencia en el entrenamiento, el equipo y el enfoque general del combate. La mayoría de las fuerzas rusas que se muestran en videos recientes también tienen entre 25 y 35 años; a diferencia de los de 18 años en las etapas iniciales del despliegue. Desde el primer día, esperábamos que los militares rusos viajaran al amparo de drones y equipos de imágenes, así es como los conocemos de Siria. Ese no fue el caso. Sin embargo, ahora, esa es la norma. Esto sugiere un enfoque completamente diferente de las unidades y diferentes equipos, lo que refleja tanto el entrenamiento como el enfoque del combate.»
2. Algunos un poquito nazis sí son
Ante la campaña de la prensa occidental por presentar a los Azov y compañía como buenos chicos, este soldado tiene algo que enseñarnos: https://twitter.com/5___Aces/status/1518982846332948480
3. Ola de calor en Pakistán e India
Temperaturas totalmente inusuales, especialmente en esta época del año. Se pueden llegar a los 50 °C en unos días:
https://twitter.com/Geitley/status/1519104579505426433
PD. Lo de que el corazón se empieza a parar a los 55°C creo que es una enorme exageración, pero bien no le sienta, desde luego.
4. Límites del extrativismo.
Las minas no pueden funcionar sin combustibles fósiles: https://twitter.com/limites1972/status/1519028557682552832
5. Guerra económica: el gas
I. https://www.baltic-pipe.eu/
Supongo que ya todos habéis leído que Rusia ha cortado el gas a Polonia y a Bulgaria por no querer pagar en rublos. Lo de Polonia estaba cantado, porque ellos mismos se vanagloriaban. Lo de Bulgaria me ha sorprendido un poco más. No creo que vayan a tener problemas a corto plazo. Han tenido tiempo de almacenar suficiente para los próximos meses y llega el buen tiempo. Ya veremos el próximo invierno. Ambos tienen alternativas.
POLONIA
Los polacos ya tenían prevista la construcción de un gaseoducto conjunto con Dinamarca –https://www.baltic-pipe.eu/– que los una a los yacimientos de gas noruegos del Mar del Norte. Es el Gaseoducto Báltico (Baltic Pipe). Este sería el recorrido:
Lo que está en línea punteada ya está construido -no mucho-. En línea solida lo que falta. Está previsto que se termine en octubre de este año.
Los yacimientos del Mar del Norte (https://en.wikipedia.org/wiki/North_Sea_oil), por otra parte, ya están muy maduros, por lo que no queda claro durante cuántos años más van a poder seguir en funcionamiento. Os paso un artículo algo anticuado, pero no he buscado demasiado:
https://www.crystolenergy.com/assessing-future-north-sea-oil-gas/
BULGARIA
Los búlgaros dependen de un viejo proyecto europeo que ha tenido bastantes dificultades para llevarse a cabo -no me enrollo sobre el fracasado proyecto Nabucco (https://www.aa.com.tr/en/turkey/nabucco-project-fails-placed-by-trans-adriatic-pipeline-project/235841)-. La idea es unir los yacimientos del mar Caspio, es decir, de Azerbaiyán con Europa occidental. Se podría ampliar incluso uniendo los gasoductos de esta zona con los de Oriente Medio. En las noticias se habla de utilizar el gasoducto TransAdriático -TAP- (https://es.wikipedia.org/wiki/Gasoducto_Trans_Adri%C3%A1tico):
Pero este no es más que una extensión del verdaderamente importante, el Gasoducto Transanatolio TANAP (https://es.wikipedia.org/wiki/Gasoducto_Transanatolio):
A diferencia del gas del mar del Norte, las perspectivas de futuro del gas del Caspio son más halagüeñas: Azerbaijan Natural Gas Reserves, Production and Consumption Statistics – Worldometer
Curándose en salud, no obstante, los húngaros ya han decidido que ellos van a pagar en rublos: https://twitter.com/descifraguerra/status/1519221409486188544. En el tuit se habla también de Austria, pero parece que el canciller austríaco lo ha desmentido: https://twitter.com/karlnehammer/status/1519236100375601152
II. Según Bloomberg, citando fuentes de Gazprom, cuatro compradores europeos ya han pagado en rublos, y diez compañías europeas han abierto cuenta en Gazprombank, que es el paso previo para hacerlo. No menciona qué compañías son.
Four European Gas Buyers Made Ruble Payments to Russia
6. 9 de mayo de 2014 en Mariúpol
Así empezó todo. Mientras los ciudadanos de esta ciudad celebraban como cada año el aniversario de la victoria sobre el fascismo, así reaccionaron las tropas y la extrema derecha ucraniana. El vídeo está en ruso, pero no creo que hagan falta muchas explicaciones:
https://twitter.com/LevNikolay/status/1518931523109588992.
7. Sobre el reciente ‘giro’ de IU a favor del decrecentismo.
Manu Casal publica en El Salto -en gallego- un artículo sobre la reciente toma de posición de un sector de IU, empezando por Garzón, a favor del decrecentismo. No será nada novedoso para vosotros, pues hemos tratado aquí varias veces del tema, pero me parece un buen resumen. Lógicamente viniendo de Manu, es favorable a esta toma de postura, aunque se plantea qué recorrido puede tener en la política nacional e internacional.
https://www.elsaltodiario.com/saber-sustentar/partidos-politicos-e-decrecemento-quen-lle-pon-o-axouxere-ao-gato
Partidos políticos e Decrecemento: quen lle pon o cascabel ao gato?
Por primeira vez, un partido no poder atrévese a reflexionar publicamente sobre o Decrecemento.
Manuel Casal Lodeiro
Coordinador do Instituto Resiliencia, 27 abr 2022 07:30
A defensa do Decrecemento como proposta sociopolítica adoitou circunscribirse durante moito tempo aos ámbitos académicos e activistas, nomeadamente por parte do movemento ecoloxista e algunhas correntes económicas alternativas á hexemónica e acientífica escola neoclásica marxinalista, emperrada en medrar até o infinito nun mundo de recursos e sumidoiros finitos.
Froito destes xermolos intelectuais e do activismo social xurdiría alá por 2006 en Francia o primeiro partido político que apostaba expresa e nominalmente polo Decrecemento dentro do ámbito electoral nas chamadas democracias liberais: el Parti pour la Décroissance. Malia ser duramente cualificado nos seus inicios polo máximo referente do decrecemento francés, Serge Latouche, coma un partido “ridículo”, e clasificado coma un “intento errado” por Giorgos Kallis, o PPLD continúa en activo e non só iso senón que a influencia se foi multiplicando en forma de escisións (o PPAC de Christian Laurut) e tamén a formacións máis convencionais, até o punto que xa houbo unha candidata expresamente decrecentista nas primarias da coalición ecoloxista ás presidenciais francesas que se veñen de celebrar, a ecofeminista Delphine Batho, presidenta de Génération Écologie, formación que ten dous deputados no parlamento daquel país, e que fora Ministra de Ecoloxía, Desenvolvemento Sustentable e Enerxía entre 2012 e 2013 cando formaba parte do Partido Socialista.
Este xurdimento de persoeiros máis ou menos destacados dentro das formacións políticas, case sempre de esquerda e/ou verdes, que se identifican de maneira pública con esta aposta política e social por decrecer (aquí para que outros poidan crecer aló, e así todos en conxunto volvamos aos límites de seguridade que o planeta marca para a civilización humana), tamén se foi dando noutros lugares, coma na nosa terra, co caso máis notable de Antón Sánchez, líder de Anova e durante anos parlamentario e voceiro do seu grupo na cámara representativa galega.
A CUP marcaría un fito histórico no Estado español en 2017 cun debate na cámara catalá en defensa do Decrecemento que desafortunadamente ficou tapado polo referendo independentista que se poría en marcha unhas semanas despois e por todas as derivadas que estoutro suceso carrexaría, e que máis tarde tería continuidade co primeiro programa decrecentista presentado ás eleccións catalanas en 2021. O acontecido no anticapitalismo independentista catalán viríase sumar ao precedente dunha defensa máis retórica ca práctica dun peculiar partido italiano, o Movimento 5 Stelle de Beppe Grillo, que hai unha década, antes de acceder ao poder en Italia (en coalición, en 2018), defendía o concepto de decrescità felice (acuñado por Maurizio Palante e defendido en España por Julio García Camarero), pero que unha vez cogobernando substituíron polo crecemento verde. Con todo, o que faltaba até o de agora era que algún partido estando en responsabilidades de goberno falase da necesidade de decrecer de maneira expresa, e non só como debate interno (o cal se vén dando desde hai anos de maneira máis ou menos discreta en diversas formacións coma EH Bildu), e tampouco só como declaracións puntuais e de baixo alcance dunha persoa ou grupúsculo dentro das formacións.
Aínda que os posicionamentos afíns de alcaldes de cidades importantes como Ada Colau (Barcelona) ou Tomislav Tomašević (Zagreb) foron pasos tamén notables nesta progresiva apertura ideolóxica das esquerdas, foi neste abril de 2022 cando se deu finalmente este paso adiante dun partido estatal gobernante, pioneiro a nivel internacional: Izquierda Unida e o seu coordinador xeral, Alberto Garzón, abriron o melón recoñecendo a necesidade de decrecer de maneira democrática e xusta, e convidando toda a sociedade, comezando por outras formacións políticas e movementos sociais, a reflexionar xuntos sobre como construír un programa político de país (enténdase España) encadrado no Decrecemento.
Algo que sería aínda impensable en moitos países —e até non hai moito tamén por estes nosos— está a acontecer: primeiro un grupo de destacados cargos e militantes de IU (entre eles a eurodeputada Sira Rego, o ex concelleiro madrileño Carlos Sánchez Mato e a ex deputada Eva García Sempere) publican unha carta aberta, seguida dun manifesto que aparece no sitio web oficial da formación, para nos días seguintes ser apoiada por un denso e inequívoco artigo no que nada menos ca un ministro dun país industrializado occidental avoga pola necesidade de decrecer de maneira xusta e democrática. “A comunidade científica alerta de que o tempo se esgota e de que a única forma de evitar un colapso medioambiental, de consecuencias catastróficas especialmente para os sectores sociais máis vulnerables, é reescalar a actividade económica até o nivel que sexa compatible cos límites do planeta”, afirma o heterodoxo economista marxista Garzón en clara alusión ás filtracións de Scientist Rebellion e a traballos académicos coma os de Hickel e Kallis.
O texto de Garzón na revista de IU, titulado “Los límites del crecimiento: ecosocialismo o barbarie” ve a luz precisamente cadrando co 50º aniversario d a publicación de The Limits to Growth (LTG), o seminal traballo do equipo liderado por Donella Meadows, e que trazou cun acerto abraiante as perspectivas de colapso que estamos actualmente comezando a vivir. O artigo publicado en La U ofrece un repaso detallado e didáctico co que o coordinador xeral de IU explica, non só á súa militancia senón á sociedade no seu conxunto, por que o crecemento económico (o principal obxectivo económico do goberno do que el fai parte!), lonxe de ser unha medida do benestar ou algo sinxelamente desexable, supón a causa e atranco principal para resolver a crise terminal na que nos achamos inmersos. E non só iso senón que inclúe unha explícita defensa, en liña con outro dos coautores do LTG, Dennis Meadows, de que “a tarefa central das sociedades democráticas debería ser a de construír comunidades resilientes”. Menos PIB e máis resiliencia sería, logo, a fórmula que propón o líder comunista.
Non falta no movemento colapsista e decrecentista quen opina que este tipo de posicionamentos chegan moi tarde, ou que se preguntan por qué alguén que era consciente disto xa en 2014 cando asinou o manifesto Derradeira Chamada ou mesmo anteriormente, agardou até agora para se posicionar publicamente dunha maneira tan rotunda. Mais tamén hai quen ve un mérito especial en que o faga agora precisamente cando está en posicións de poder, permanentemente no punto de mira da prensa de dereitas, e compartindo partido con moitas e moitos camaradas que seguen a apostar polo produtivismo e o crecemento a todo o custo, e cando comparte goberno con partidos coma o PSOE, situados no campo ideolóxico que se adoita cualificar como socioliberal. Porque seguramente moitos deses camaradas de partido e compañeiros de Consello de Ministros se han dar por aludidos cando Garzón fala de que “a maioría [dos economistas] utilizaron un instrumental teórico totalmente cego á cuestión ecolóxica, isto é, aos prerrequisitos ecolóxicos do crecemento económico e ás consecuencias ecolóxicas do mesmo”.
Este proceso que se inaugura en IU tras anos de maduración abre, cando menos, unhas perspectivas de gran interese para todo o movemento internacional polo Decrecemento e no Ecoloxismo Político en xeral, e ao mesmo tempo tamén para a esquerda de tradición marxista, que se ve directamente apelada baixo a bandeira do ecosocialismo, que o ministro de consumo español sinala como “a única saída política democrática á crise ecosocial”, sendo a outra única opción a “barbarie” fascista, parafraseando a Rosa Luxemburg. Un “consumo”, por certo, que é sinalado precisamente polo ministro do ramo como “o motor principal do impacto ecolóxico global”, e un Decrecemento que define como “unha crítica á teoría do desacoplamento e ao crecemento verde, e como unha afirmación da necesidade de reducir a presión do ser humano e o seu modelo económico sobre os ecosistemas e o entorno natural sen xogar todo á carta das promesas tecnolóxicas”.
E entre esas perspectivas que se abren, xorden tamén numerosas preguntas: Que resposta acharán Garzón e o sector decrecentista de IU dentro da súa propia formación? Serán conscientes os medios xeralistas do verdadeiro alcance do que propón Garzón e darán pé a unha polémica coma no caso da gandaría extensiva? Como reaccionarán os opinadores de dereita que avisaban non hai moito da extensión dunha especie de virus decrecentista creado ao parecer nun laboratorio catalán? Como estará a sentar a cualificación do crecemento coma “fetiche” nos sectores máis neoliberais do PSOE, que ben podería representar a poderosa ministra de economía, a galega Nadia Calviño? E aos sectores do PSOE que son conscientes desde hai anos de que hai que ir substituíndo o PIB como indicador mestre da política económica e que aínda non saíron do armario? Que opinará outra galega, Iolanda Díaz, compañeira de partido de Garzón mais agora incubando un proxecto político novo? E a outra póla de Unidas Podemos, a liderada por unha Ione Belarra discretamente afín ao Decrecemento, formación que a medida que foi “madurecendo” e tocando poder foi deixando atrás as partes anticapitalistas e proto-decrecentistas do seu programa? Aceptarán o convite de IU a unha reflexión conxunta os partidos nacionalistas e anticapitalistas que xa viñan considerando esta cuestión e mesmo sacando o debate nos diversos parlamentos do Estado, coma a CUP, EH Bildu, Anticapitalistas ou Anova? Como influirá en sectores decrecentistas de partidos como Equo e noutros militantes decrecentistas que tiñan abandonado esta formación verde decepcionados pola súa cooptación a prol das estratexias dos seus diversos aliados electorais crecentistas? Como sentarán estes posicionamentos e debates nun sindicato coma CC.OO. historicamente moi vencellado ao PCE e a IU, cando afirma Garzón que “a inmensa maioría da produción teórica respecto ás medidas económicas que tomar en defensa da clase traballadora é cega ante as súas consecuencias ecolóxicas”? E en movementos que xorden con forza desde a consciencia do colapso, coma Extinction Rebellion, e que inclúen cada vez de maneira máis explícita a necesidade de decrecer metabolicamente para evitar a nosa extinción? O paso dado polo sector decrecentista de IU coa cobertura do seu coordinador xeral abofé que abre máis interrogantes dos que resolve, mais nas respostas que se vaian dando residirá posiblemente a clave da evolución das nosas esquerdas ante o choque da civilización cos límites.
Sexa como for, o que está claro é que este proceso que agora inicia a súa etapa pública en IU non significa necesariamente que o sector decrecentista se vaia converter en maioritario, nin que esta mostra incipiente da urxente “vontade política” da que fala o artigo de Garzón poida traducirse de maneira automática en “políticas institucionais” decrecentistas desde un goberno coma o presidido por Pedro Sánchez ou en futuras coalicións a nivel español ou autonómico, nin que o virus decrecentista se poida contaxiar rapidamente ao resto de países sobredesenvolvidos. Pero precisamente polos atrancos aos que se van enfrontar os seus impulsores e por daren estes difíciles pasos en público nun terreo totalmente descoñecido, ninguén pode dubidar de que é un avance valente e valioso que paga a pena seguir de preto. Dicía Kallis no seu famoso artigo de 2015 “The Left Should Embrace Degrowth” que “o welfare sen crecemento é teoricamente posible, mais ningún partido de esquerda se atreveu a pensar que é o que sería preciso para poñelo en práctica”. Porén, o que se está a mover agora no comunismo español deixa esa apreciación obsoleta. O movemento decrecentista sabía que tarde ou cedo as formacións políticas e os gobernos terían que recoñecer un tras doutro a necesidade de deixar de medrar, a non ser que quixesen facelo defendendo cinicamente un medre a conta dunha maior destrución e dun acrecentado espolio doutras sociedades. E algún partido, algunha ministra ou ministro, alguén en responsabilidades de goberno tiña que ser o primeiro. Agora, por fin, alguén lle puxo o axóuxere ao gato.