De un amigo lector, 11/06/2022.
Desde hace tiempo, tanto los partidos de derechas como los partidos de izquierdas, pretenden convertir la enseñanza y estudio en el ámbito de las cc.ss. y las humanidades en propaganda. Especialmente, esto es válido para los nacionalistas catalanistas, quienes han convertido el catalán, básicamente, en un instrumento político para vehicular el «lavado de cerebro» ideológico de la población que tiene las desgracia de verse gestionada por ellos y que, además, ahora pretenden que sólo se puede hacer ciencia -tanto investigando como enseñando- en catalán, mas no en español (aunque sí en inglés, supongo). Este hecho me ha impulsado a enviarte unas citas del libro de Fraenkel El estado dual. Contribución a la teoría de la dictadura (edición de Trotta, 2022, de Nicolás Muñiz), que creo que son ilustrativas de lo que nos esperaría probablemente a los castellanohablantes (y también a los catalanohablantes no especialmente nacionalistas) en una Cataluña independiente, por si te sirven para algo:
«Ahora bien, ¿qué sucede con los que no lo aceptan (se refiere al régimen nazi)? ¿Quiere con ello decir Ipsen (un especialista de derecho público alemán de los años 30) que los que quedan fuera del sistema por consideraciones de raza, los extranjeros o los alemanes que guardan neutralidad respecto del régimen político o se le oponen en manifiesta hostilidad no pueden esperar ninguna justicia? Probablemente no son escrúpulos morales los que le impiden manifestar abiertamente: La justicia es solo para nosotros; con los otros se habrá de proceder tal y como nosotros juzguemos correcto.»
«Ipsen concluye el prólogo a su libro con las siguientes palabras: «Quien no presta su asentimiento (al Estado nacionalsocialista), por las mismas no puede participar en la ciencia del derecho alemana».»
«(…) Sin tapujos de ninguna clase, Hans Frank (abogado, destacado dirigente nazi que fue gobernador de la zona central de Polonia durante la ocupación nazi de ésta) describió en una conferencia la función de la ciencia nacionalsocialista de esta manera: «El nacionalsocialismo ha de ser el objetivo de la ciencia, pero también el contenido de su acción. Esto quiere decir que el contenido de los trabajos teóricos al servicio de la investigación en el campo de las ciencias del espíritu no lo puede constituir nunca la vacía abstracción o la satisfacción por la plasmación de unos conocimientos altamente teóricos, sino el fomento, en sentido nacionalsocialista, de los valores sustanciales de nuestro pueblo (…) El libro no puede ser nuestro objetivo (…), ni el placer que procura el conocimiento, sino esta idea: ¿Sirvo con mi conocimiento científico al progreso del nacionalsocialismo?»
Fraenkel concluye así el capítulo del cual se han extraído las citas anteriores: «La cita sirve para patentizar que en la Alemania actual (la de 1938, fecha del final de la investigación del autor: por tanto, antes de la comisión de los grandes crímenes del nazismo) la reserva de lo político no vale solo para el derecho y la religión sino también para la ciencia. En la conferencia de la que procede la cita, Frank, el autor de las muy conocidas palabras «Derecho es lo que al Pueblo alemán sirve», expresa con claridad que la Alemania nacionalsocialista solo reconoce como verdad lo que sirve a los objetivos del partido dominante. Semejante teoría de la verdad bajo reserva significaría el final de la ciencia.»
Nótese que los nazis no hablan en su propaganda de clases sociales, conflicto social (o lucha de clases en terminología de la época), desigualdad material derivada de la desigualdad socioeconómica o jerarquía social derivada de esto mismo (si ocasionalmente lo hacían, era para burlarse de socialistas y comunistas). Por eso su «socialismo» es sólo un recurso propagandístico. Ellos pretenden conformar una «comunidad» o «pueblo» (racialmente «puros» y culturalmente homogéneos) por medios ideológicos, culturales y policial-militares-guerra de agresión incluida-, sin cambiar, en lo fundamental, el sistema económico y sin cuestionan las jerarquías sociales existentes (eso sí, quieren instalar al liderazgo nazi en la cúspide de la jerarquía social y política, ponerlo en el lugar de las antiguas elites políticas de la República de Weimar). Que cada cual establezca a partir de esto los paralelismos que quiera con la situación actual.
Saludos muy cordiales,