A mediados de los años 30 las tres principales corrientes en torno al laborismo: partidos políticos –fundamentalmente, el Partido Laborista, pero también otros como el Partido Cooperativista–, sindicatos –a través del TUC, Trade Union Congress– y el cooperativismo, llegaron a la conclusión de que podía ser útil unir fuerzas para poner en marcha una plataforma de producción, distribución y exhibición de películas para tareas de propaganda y educación. Como ya hemos visto, en los años anteriores el trabajo en este campo desde el laborismo partidario o el sindicalismo fue más bien escaso. Fue en el seno del cooperativismo donde se produjeron las experiencias más interesantes y, como veremos, así seguiría siendo con la creación de esa organización que pretendía aunar esfuerzos: el Joint Film Committee, en un primer momento, para dar paso casi inmediatamente a la Workers’ Film Association [WFA]. No es solo que fuese el cooperativismo el activo principal de este proyecto, sino que un especialista en el cine de esta época, Bert Hogenkamp, llega a titular el capítulo dedicado a este episodio como «la aventura de un hombre» [One Man’s Affair] por la importancia que tendrá Joseph Reeves en la puesta en marcha del proyecto.
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