Miscelánea. Selección: 19/08/2022- 31/08/2022

Carlos Valmaseda, compañero de Espai Marx, ha seguido realizando durante estos días de descans su impagable y admirable trabajo. Una selección.

1. La caída de Saigón

En Vietnam se puede comprar esta reconstrucción con piezas de Lego de un momento inolvidable: https://twitter.com/timand2037/status/1564017122690404354

2. Situación militar (29/08/2022)

-No hay nada nuevo en «Guerra en Ucrania».

-El mapa fijo indica que tampoco hay demasiados cambios hasta las 00:00 de hoy: https://twitter.com/War_Mapper/status/1564043741232603137

Hoy toca el análisis semanal de Rybar. Es este: Рыбарь

Operación militar rusa en Ucrania.
#HechosSemanales, 22-28 de agosto 2022

El equipo de @Rybar sigue informando de los avances de la operación militar rusa en Ucrania en un único boletín con los acontecimientos más significativos de la semana.

¿Qué ha ocurrido en la zona de la operación militar en los últimos siete días?
Las Fuerzas Armadas rusas siguen ampliando la zona de seguridad a lo largo de la frontera rusa en la región de Kharkiv. Se están produciendo combates activos cerca de Udy y Sosnivka: los grupos ucranianos de sabotaje-reconocimiento han hecho repetidos intentos de retomar los pueblos liberados.

A principios de agosto, las AFU ocuparon alturas dominantes al sur de la línea Brazhkivka-Sulyhivka-Dovhen’ke. Las Fuerzas Armadas rusas se vieron obligadas a pasar a la defensa de maniobra en el frente.

Las Fuerzas Armadas rusas lanzaron ofensivas simultáneas en dos áreas, intentando retomar las alturas y ampliar su zona de control alrededor de Mala Komyshuvakha.

Los grupos de asalto de la PMC de Wagner siguen destruyendo metódicamente los puntos de tiro del enemigo en Bakhmut (Artemivsk).

Una parte de las fuerzas de la PMC se dedica a limpiar Kodema y Zaitseve de Vesela Dolyna. Al mismo tiempo, unidades de la Milicia Popular de la LPR están tratando de avanzar más profundamente en Soledar desde la fábrica Knauf Gips Donbass.

Las tropas rusas lograron expulsar a las AFU de sus bastiones en las afueras de Pavlivka, cerca de Vuhledar.

Las AFU siguen bombardeando intensamente la mayor central nuclear de Europa y la ciudad de Energodar. La central nuclear de Zaporizhzhya es atacada desde la orilla opuesta del embalse de Kakhovka desde Nikopol’, Marhanets’ y Mar’yevka.

Tras la liberación de Blahodatne (Komsomol’ske), las unidades rusas se encuentran a menos de cinco kilómetros de una importante fortificación en la orilla occidental del río Bilozerka, cerca de Mykolaiv.

Aún no está disponible en Youtube nada posterior al día 26.

-Al parecer, los estadounidenses han aprovechado la apertura de los corredores humanitarios marítimos para que los ucranianos exportasen grano para llevar material militar al país. https://twitter.com/RWApodcast/status/1563911736109027333

-El análisis de un bloguero ucraniano proruso que cree que las cosas van demasiado lentas y que debería haber movilización general en Rusia, o al menos, aumentar la presión militar. Pero esta entrada en concreto va de la concentración de fuerzas que está haciendo ahora mismo Rusia: «Esperaba el acontecimiento bien entrado septiembre, pero parece que las autoridades militares rusas están comenzando a mover elementos del recientemente formado 3º Cuerpo de Ejército (https://youtu.be/Vr6MTftJdqE). Se han descubierto imágenes de equipos militares transportados por ferrocarril que tras ser comprobadas coinciden perfectamente con el Cuerpo de Voluntarios. Este nuevo Cuerpo de Ejército de las Fuerzas Armadas rusas esta compuesto mayoritariamente por las unidades de voluntarios (https://t.me/kuzmlive/483) formadas en territorio ruso, aunque también se han incorporado varias unidades regulares y de empresas militares privadas. Ha completado su preparación para el combate en la región de Nizhny Novgorod (https://t.me/topwar_official/55382). Está siendo redistribuido por ferrocarril pasando por Rostov hacia territorio republicano. Es probable que refuerce en un futuro próximo las agrupaciones militares del sur.

Se están transportando por ferrocarril modernos equipos militares. Dudo bastante que sean utilizados por unidades de voluntarios en operaciones de combate, más bien por las unidades de asalto que se encargarán de romper brechas en la próxima ofensiva. He escrito anteriormente que los voluntarios se encargarán de liberar unidades profesionales. Se están transportando tanques T90M y T80VM (https://archive.ph/ikPae), BMP3 de 2015 con protección adicional, camiones protegidos Tornado-U, blindados Typhoon-K, sistemas antiaéreos Buk-M2 entre otros. El transporte de complejos Buk es indicativo del traslado de una considerable agrupación militar. Algunas fuentes estiman que la cifra puede rondar entre 40 a 60 mil efectivos (me parece una cifra exagerada). Esto explica el decreto presidencial (https://t.me/kuzmlive/506) que he comentado.

También es importante destacar que las Fuerzas Armadas rusas cuentan con más de sesenta Grupos Tácticos de Batallón en las direcciones sur. Esto son aproximadamente 50 mil efectivos, un refuerzo de 40 mil como mínimo sería interesante.»

Fuente: Kuzmenko Blog (Telegram)

Lord Richard Dannatt, jefe del Ejército del Reino Unido en 2006-9, aconseja que Zelensky empiece a negociar ya que «Rusia no va a perder» y podría salvar muchas vidas. https://twitter.com/TimesRadio/status/1562516439566786560

-Otra noticia de propaganda rusa con abuelita. Una señora veía pasar cada día los helicópteros rusos y salía a bendecirlos. Un día, se pararon para hacerle una visita:

https://twitter.com/Vasilisa_2_0/status/1563877428916899842

Y más rusos cantando Katiushka. Esta vez muy bien -deben ser profesionales-. En este caso, en un puesto fronterizo en Finlandia. En el hilo, por cierto, incluyen la letra de la canción. Por si no la conocíais, es esta:

https://twitter.com/EurekaNews10/status/1563964765864599558

3. Energía

Nuclear en Francia:

Nuclear Menos de 1/3 de su potencia operativa:

32,9% Potencia instalada: 61.250MW

En marcha: 20.162 De las 56 centrales instaladas 32 centrales paradas

5 centrales operando con reducción de potencia 19 centrales operando a nominal Resumen de la situación

19 centrales operando a nominal

Resumen de la situación

Fuente: https://twitter.com/revenergetica/status/1563789658110164994

Mélenchon declara que la energía nuclear no es segura, un paso adelante en un país en el que los políticos de casi todo el espectro habían defendido con firmeza la energía nuclear: «Debemos dejar de mentir a los franceses. La energía nuclear no es una energía segura, el peligro ha aumentado desde la ola de calor y la sequía. No es una forma de energía estable, ahora tenemos 29 reactores de 56 que están apagados.» https://twitter.com/JLMelenchon/status/1563825795671506946

Aunque sabemos que no es suficiente para pasar el invierno, al menos el acopio de gas en Alemania para este verano va a buen ritmo. Solo el 9,5% procede de Rusia. El año pasado fue el 55% https://twitter.com/Samir_Madani/status/1563943807200149505

Volvemos al carbón:

– Alemania reactiva una central eléctrica de las que quema carbón este lunes. https://twitter.com/staunovo/status/1563951185459122177

– China: la ola de calor disparó la demanda de aire acondicionado y redujo la producción hidroeléctrica. Mientras tanto, el cambio de gas a carbón explotó debido a los altísimos precios del GNL, ya que la UE debe reemplazar 150 bcm de los recortes de Gazprom.

Fuente: https://twitter.com/BurggrabenH/status/1563872554355671040

-En Polonia, donde el carbón es el rey, decenas hacen fila en la mina de carbón Lubelski Wegiel Bogdanka, esperando días y noches para abastecerse de combustible para calefacción. Leer más: https://reut.rs/3KruiYb

Consecuencias

– Gran Bretaña ha anunciado un aumento del 80% en las facturas de electricidad y gas, en un empeoramiento dramático de la crisis del costo de vida antes del invierno. https://twitter.com/unusual_whales/status/1563919586352848898
– Gran Bretaña: Más del 70% de los pubs no esperan sobrevivir al invierno a medida que se disparan los costos de energía.
More than 70% of pubs do not expect to survive winter as energy costs soar

– Ayuda a pensar en términos agregados cuando se considera la escala del rescate energético doméstico necesario: – En 2021, los hogares del Reino Unido gastaron alrededor de £ 30 mil millones – El año que viene la factura será de ~170.000 millones de libras esterlinas ¿Cuánto de la diferencia de £ 140 mil millones podemos esperar de manera realista que paguen los hogares? El resto es para HMT. https://twitter.com/ianmulheirn/status/1563454492695138304

– «He hablado con un amigo en Alemania. En 2021, su factura de gas fue de € 2.800. En 2022: va camino de € 24.500. Residencia privada. Vino un consultor. Cerrarán 3 habitaciones de la casa y cambiarán de proveedor. Esperan reducir la factura a € 11,000 en los últimos meses del año.»

https://twitter.com/mablum/status/1562483368725401600

– Dmitri Medvédev: «Debido al aumento del precio del gas a 3.500 euros por mil metros cúbicos, hay que elevar el coste previsto a 5.000 euros para finales de 2022». https://twitter.com/GazetaRu/status/1563839323786678273

– Rusia podría mantener las exportaciones a Europa en un 20% de los niveles normales durante los próximos dos o tres años, y podría cortar los suministros por completo durante un año sin efectos adversos en la economía rusa – Capital Economics https://twitter.com/Levi_godman/status/1563894525281591301

– El principal proveedor de energía de Austria Wien Energie, que cuenta con aproximadamente 2 millones de clientes, se ha declarado insolvente debido al aumento de los precios. La empresa necesita 1.700 millones de euros. https://twitter.com/descifraguerra/status/1563979236075085835

La producción europea de fertilizantes cae un 70% por el precio récord del gas.

4. La central nuclear y la crisis energética en Ucrania

Artículo en Slavyangrad.es sobre los posibles motivos del bombardeo ucraniano a la central nuclear y el futuro de la energía en el país.

https://slavyangrad.es/2022/08/29/zaporozhie-y-la-crisis-energetica/

Zaporozhie y la crisis energética

La central nuclear de Zaporozhie, la más grande de Europa, que anualmente genera 40.000 millones de kilovatios (el 50% de toda la energía generada por las centrales nucleares ucranianas) y suministra la quinta parte de las necesidades de energía eléctrica del país, se ha convertido recientemente en blanco de los bombardeos de las Fuerzas Armadas de Ucrania. El viernes se conoció un nuevo ataque.

El suministro eléctrico de la central al territorio ucraniano se detuvo, aunque posteriormente fue recuperado. Según explicó el sábado Vladimir Rogov, representante de la administración regional, dos unidades eléctricas, la quinta y la sexta, de la planta suministra actualmente electricidad, que surten a los territorios bajo control ruso. La planta no solo suministra a la región de Jerson y las zonas de Zaporozhie bajo control ruso, sino también a la ciudad de Zaporozhie, bajo control ucraniano, y sus alrededores, así como a las regiones de Nikolaev y Odessa.

La publicación independiente [ucraniana] Strana ha sugerido que la desconexión temporal de la central del sistema eléctrico ucraniano ocurrió “no a causa de los bombardeos, sino por motivos técnicos, para investigar la posibilidad de conectar la central al sistema eléctrico ruso”. Antes, el director del Fondo de Desarrollo de Energía Sergey Pikin había explicado a Vzglyad que, si es necesario, la central nuclear de Zaporozhie puede ser incluida en el sistema eléctrico ruso en un solo día.

En mayo, el viceprimer ministro ruso, Marat Jusnulin, apuntó que la central, bajo control de las tropas rusas, puede ser desconectada del sistema energético ruso. Si Ucrania está dispuesta a aceptar y pagar por el suministro eléctrico de la central, que Rusia está dispuesta a vender a Ucrania, la central trabajará para Ucrania, afirmó el representante del Gobierno. “Si no aceptan, trabajará para Rusia. La energía nuclear es uno de los tipos más baratos y competitivos de energía. No habrá dudas sobre dónde vender la electricidad”, afirmo Jusnulin según citó RIA Novosti.

La ex primera ministra, ahora líder del partido opositor Batkivschina, apeló el jueves a prepararse para la pérdida de la central, que a febrero producía hasta el 20% de la electricidad consumida por Ucrania. “Esto significa que necesitamos urgentemente revisar el balance energético”, afirmó Timoshenko según cita TASS. Según la ex primera ministra, a la espera del invierno, Ucrania debe centrarse en la compra de carbón y en las negociaciones con la Unión Europea para la provisión de 2.000-2.500 millones de metros cúbicos de gas para las reservas. Es evidente que este combustible (posiblemente gas licuado estadounidense) tendrá para los usuarios ucranianos un coste desorbitado. Hay que recordar que, en agosto, el precio del gas en Europa ha aumentado hasta los 3.275 dólares por mil metros cúbicos.

Ucrania, por supuesto, necesita la energía producida por la central nuclear y por los pelos superó el último invierno. En aquel momento, los precios de la energía en la UE ya eran muy altos y Kiev se salvó solo por la compra de electricidad a Bielorrusia. Ahora la situación es peor para Ucrania, así que Kiev necesita algunas negociaciones en la sombra con la parte rusa o a nivel internacional para que la central continúe surtiendo al territorio ucraniano y facilite el tránsito a la temporada de calefacción”, explicó a Vzglyad el economista Vasili Koltashov.

Según explica el experto en energía Igor Yushkov, es improbable que Ucrania vaya a ser capaz de solucionar sus problemas energéticos a costa de sus propias fuentes de importación de gas y carbón. Así que la cuestión de la importación de gas de Europa puede convertirse en una realidad para Ucrania. Teniendo en cuenta el descenso en la producción doméstica, es posible que haya que bombear 2.000-2-500 millones de metros cúbicos de gas, lo que costará, según explicó a Strana el experto en el mercado energético Oleg Popenko, entre 120 y 160 millones de grivnas (entre 3.200 y 4.300 millones de dólares).

La cuestión principal es cuánto gas está produciendo la propia Ucrania”, apuntó Yushkov. “Las capacidades principales están en el oeste, pero también se desarrollaron algunas extracciones en la región de Járkov y, según Kiev, ahora el trabajo allí se ha detenido. Es peor en el caso del carbón: no se puede importar a través de los puertos, tampoco será posible obtenerlo de Donbass, al menos directamente. Creo que Ucrania sigue siendo un país energéticamente deficiente, incluso teniendo en cuenta la reducción en el consumo, así que sigue necesitando la central nuclear de Zaporozhie”.

Sin embargo, la reducción de consumo eléctrico a causa de la pérdida de territorios, entre ellos las ciudades de Donbass y sus gigantes industriales (como Azovstal e Ilich en Mariupol y Azot en Severodonetsk) es un factor importante. Desde el inicio de la intervención rusa, el consumo eléctrico en el país ha caído en un 30% según afirmó a finales de marzo el ministro de Energía German Galuschenko. En abril, Sergei Marchenko, ministro de Finanzas, informó de que el consumo eléctrico había caído ya en un 35%.

Ahora Kiev se ha quedado sin una parte importante del consumo privado. Había un consumo fuerte en Donbass, en parte a causa de las minas, la metalurgia y la industria, que son industrias de algo consumo energético. También ha perdido Lugansk, territorios del sur, la región agrícola de Jerson y parte de Járkov. Puedo decir de cabeza que es alrededor del 20% del sistema energético. Es la quinta parte de la base del tráfico energético de Ucrania”, explicó el profesor Bulat Nigmatulin, doctor en ciencias técnicas y director del Instituto de Problemas Energéticos.

La caída del consumo puede explicar por qué las tropas ucranianas se permiten disparar contra la central nuclear de Zaporozhie, con la esperanza de que los territorios perdidos de Jerson y Zaporozhie sufran las consecuencias. “Los actos ucranianos pueden calificarse de prueba de estrés: han probado y se han dado cuenta de que pueden vivir sin la central nuclear de Zaporozhie”, afirmó Alexey Anpilogov, experto en la industria nuclear.

Pero Anpilogov añadió también que la situación cambiará en la temporada alta de consumo: el invierno. Entonces, si el suministro se detiene, se notará. El consumo energético aumenta un 20-25% en invierno según explicó a Strana Yury Korolchuk, analista del Instituto de Estudios Estratégicos. El medio ucraniano apunta que, teniendo en cuenta la escasez de gas y los apagones, ante la llegada del frío, la demanda de estufas eléctricas se ha multiplicado por quince o veinte en comparación con el año pasado y el coste del metro cúbico de leña ha ascendido a las 1500-2000 grivnas (el doble que el año pasado).

Teniendo en cuenta las perspectivas reales de escasez energética, los planes de Kiev de vender el excedente energético a Occidente son una quimera. Hay que recordar que, a finales de julio, el primer ministro Denis Shmygal afirmó que Ucrania estaba aumentando las exportaciones de electricidad a la Unión Europea. “Ahora estamos exportando 100 MW y suministraremos 250, que queremos aumentar ocho veces en un año”, afirmó entonces.

A principios de agosto, el ministro de Energía German Galuschenko afirmó al medio estadounidense Político que Kiev está preparado para aumentar las exportaciones a la Unión Europea a 1690 MW. Según el ministro, el trato sería beneficioso: permitiría a la UE ahorrar 6.000 millones de metros cúbicos de gas (se entiende que ruso). Eso sí, entonces Galuschenko se quejó de que el sistema europeo ENTSO-E se opone, ya que afirmo que era preferible aumentar gradualmente los volúmenes solo hasta 250 MW. La Oficina Europea dejó abierta la “posibilidad de aumentar el potencial de comercio, que se valorará en septiembre considerando la estabilidad y seguridad del sistema energético”.

Teniendo en cuenta la situación real, los planes de Kiev de vender el excedente energético a la Unión Europea en otoño y ganar dinero con ello no son más que bravuconería”, apuntó Koltashov. Para el experto de Kiev Korolchuk, en invierno, cuando el balance energético esté en cero o en números rojos, no solo surgirá la cuestión de detener la exportación de electricidad a la Unión Europea, sino también la necesidad de importarla. Y teniendo en cuenta la crisis energética en la Unión Europea y el rápido aumento de los precios, no hay garantía de que vaya a haber suministro a Ucrania.

Volviendo a lo que está ocurriendo alrededor de la central nuclear de Zaporozhie, hay que añadir que el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, calificó el viernes la situación de “extremadamente alarmante” y recordó la necesidad de permitir una misión del Organismo Internacional de la Energía Atómica. El director general de esta organización, Rafael Mariano Grossi, afirmó que los expertos pueden llegar a la central antes del 5 de septiembre. Se habla incluso de que la visita puede comenzar esta misma semana.

5. Terrible

Empiezan las clases en Palestina y una madre ocupa la silla de su hija de 11 años muerta en un bombardeo israelí en Gaza este verano.Fuente: https://twitter.com/OnlinePalEng/status/1564143105623875584

6. Kazajistán

Hilo sobre las extrañas relaciones entre Rusia y Kazajistán. Recordemos que al actual gobierno lo ‘salvó’ de una revolución de colores una intervención militar rusa no hace demasiado tiempo. Pero la geopolítica no entiende de amistades. Se especula con el motivo de esta supuesta frialdad en las relaciones: ¿acercamiento de Kazajistán a China?¿A Turquía, junto con Azerbaiyán?

https://twitter.com/TUmarov/status/1563843404110471171

Kazajstán suspende las exportaciones de armas durante un año. El gobierno kazajo no ha dado una razón para su decisión. Pero los canales de Telegram progubernamentales rusos lo cacarean como si fuera un logro suyo.

Un mini hilo sobre lo que ocurre entre Kazajistán y Rusia

Desde el principio de la guerra en Ucrania, Kazajistán ha evitado tomar partido en la crisis, al tiempo que pedía su resolución pacífica.

Pero hoy muchos en Rusia consideran que las acciones de Kazajistán son indignas de un aliado.
Después de Ucrania, ¿es Kazajistán el siguiente en la mira del Kremlin?

Una publicación en las redes sociales del ex presidente ruso Dmitry Medvedev advirtiendo que el norte de Kazajstán podría ser el siguiente en la línea después de Ucrania fue rápidamente eliminada, pero refleja la mentalidad del halcón ruso…
https://carnegieendowment.org/eurasiainsight/87652
Los canales de telegramas prorrusos afirman activamente que Kazajstán exporta armas y municiones a Ucrania a través de proxies, por orden del Reino Unido.

Las alegaciones se basan en un supuesto contrato filtrado por el que Kazajstán supuestamente exporta armas y municiones soviéticas al Reino Unido

Kazajstán rechazó oficialmente todas las acusaciones. Al margen, el gobierno K comenzó a cooperar estrechamente con otros países.

K ha aumentado sus relaciones con Turquía hasta el nivel de «asociación estratégica» ampliada y ha acordado intercambiar información de inteligencia militar con Turquía
Esto (junto con otras noticias sobre, por ejemplo, los simulacros de Tayikistán con Estados Unidos) provocó otra oleada de ira entre los halcones rusos. Imagen
Este fue el contexto de la reunión entre Tokayev y Putin en Sochi.

El principal mensaje de Tokayev fue que «no hay motivos para hacer pronósticos pesimistas sobre el futuro» de las relaciones entre Rusia y Kazajistán.

Putin se mostró amable, pero no hablador: «Hay muchas cuestiones…».
Kazajstán (y otros estados de Asia Central) no saben dónde están las líneas rojas ahora mismo en las relaciones con Rusia. Antes del 24 de febrero los límites eran evidentes, pero la guerra se convirtió en una tormenta que borró la claridad.
Las nuevas líneas rojas entre Rusia y Kazajstán no serán fijadas sólo por R o K Es un proceso mutuo en el que ambos se necesitan mutuamente. Pero tras la guerra y su aislamiento R necesita más que nunca a K.

Kazajistán aprovecha el momento de debilidad de Rusia como una oportunidad para ampliar su espacio de maniobra en la futura cooperación/coexistencia. Por eso Kazajistán actúa con toda la audacia posible y espera la reacción de Rusia o la indicación de los nuevos límites de la relación.

El inconveniente de esta estrategia es la imprevisibilidad de Rusia. Muchos en Rusia ya hablan de la «desnazificación» de Kazajstán.

Sin embargo, Kazajstán cree que tiene tiempo mientras toda la energía y los recursos de Rusia están concentrados en la invasión de Ucrania.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator

7. Libertad Pablo González

7.1. Se cumplen seis meses desde su detención y el gobierno polaco sigue sin presentar cargos, mientras pide que siga encarcelado tres meses más.

https://twitter.com/IFJGlobal/status/1563842700960473088.

El conocido fotógrafo Gervasio Sánchez escribe al presidente Sánchez pidiendo su intervención: https://twitter.com/gervasanchez/status/1563830888760315905.

7.2. Lleva ya más de 175 días preso. Los polacos le han prorrogado la detención durante tres meses más.

¿Y la reacción en España? Este tuitero tiene una visión muy ácida: «Ha salido un manifiesto firmado por varios periodistas de diferentes puntos de España donde se exige al gobierno que haga todo lo posible para que Pablo González, secuestrado en Polonia, vuelva a casa en cuanto antes. Os menciono los periodistas que lo han firmado:» https://twitter.com/ratasconplaca/status/1562023686416334848

Nota: Es un poco injusto, porque recordemos que sí ha habido periodistas que han pedido su liberación.

8. Las cifras de los toros.

Un negocio que solo se mantiene por las subvenciones públicas. Es curioso que tanta gente de Vox y el PP lo apoyen. Un hilo con un montón de datos:

https://twitter.com/Pombeitor/status/1563831473936924672.

9. Hay que salvar a Khalid Awawdeh

Por la pinta que tiene, puede que sea demasiado tarde:

https://twitter.com/OnlinePalEng/status/1564253428079017988.

Awawdeh reclama ser liberado porque lleva en «detención administrativa» desde diciembre de 2021, sin que se hayan presentado cargos ni haya sido juzgado.

La situación es tan grave que hasta la Unión Europea pide su liberación: Fuente: https://twitter.com/OnlinePalEng/status/1564201502075506690

10. Los presupuestos de China y los EEUU

Imagino que cuando te gastas la mitad de tu presupuesto en Defensa, siempre te parece una buena idea la opción militar…

https://twitter.com/SpiritofHo/status/1563872536550690817.

11. Situación militar (30/08/2022)

Hay mucha confusión sobre si ha empezado la famosa contraofensiva sobre Jersón o no. Parece que algo ha habido, y de momento no ha prosperado mucho. Aunque todavía no está claro el resultado, la entrada de Guerra en Ucrania lo da por fracasado: https://guerraenucrania.wordpress.com/2022/08/29/noticias-de-la-guerra-29-08-2022-ataque-ucraniano-en-kherson-rechazado/

-El tuitero del mapa fijo que os suelo poner, dice que ‘por problemas técnicos con Twitter’, hoy no sube nada.

-Esta es la entrada de Rybar con el vídeo sobre el día de ayer, 29 de agosto: https://t.me/rybar/37904

Aspectos destacados de la operación militar rusa en Ucrania del 29 de agosto de 2022
Las Fuerzas Armadas rusas lanzaron varios ataques con misiles contra el emplazamiento del batallón nacionalista Kraken en las inmediaciones del edificio del consejo regional de Kharkiv.

Continúan los duelos de artillería en la región de Zaporizhzhia: Las fuerzas rusas atacan emplazamientos enemigos en Nikopol, Marhanets’ y Chervonohryhorivka en respuesta a los bombardeos contra la central nuclear de Zaporizhzhia y Energodar.

En la dirección Kryvyi Rih-Mykolaiv, las unidades ucranianas intentaron una ofensiva masiva en varias secciones del frente.

En el sector de Vysokopillya, las AFU atacaron Ol’hyne y Vysokopillya, intentando bloquear a las Fuerzas Armadas rusas en las zonas pobladas, pero el fuego de la artillería pesada rusa desbarató los planes de las tropas ucranianas.

En el sector de Andriivka, las AFU consiguieron romper las defensas de la Milicia Popular de la RPD, avanzar varios kilómetros hacia el pueblo de Sukhyi Stavok y ocupar la localidad. Al mismo tiempo, las AFU avanzaron hacia Lozove con al menos 10 vehículos militares.

En la dirección de Snihurivka el enemigo intentó contraatacar en dirección a Blahodatne pero se retiró tras sufrir pérdidas de personal y equipo.

Las AFU lanzaron una ofensiva desde la dirección Posad-Pokrovs’ke, pero las Fuerzas Armadas rusas lograron discernir el plan de las tropas ucranianas y las cubrieron con artillería. Las AFU perdieron varios aviones de ataque Su-25, más de cinco IFV y unos cinco tanques.

Después de una masiva descarga de artillería, las AFU, con al menos 100 efectivos y 20 vehículos blindados, ocuparon temporalmente Pravdyne, pero más tarde el pueblo fue liberado por las fuerzas rusas.

Las AFU intentaron avanzar hacia Oleksandrivka desde Lupareve. Tras perder tres equipos pesados, las unidades ucranianas se retiraron a la línea de salida.

El último vídeo en Youtube, es el de la semana del 22 al 28:

Rybar WEEKLY front report Aug 22nd-28th, 2022.

11. ¡Campeones!¡Campeones!¡oé, oé, oé!

Pagos a los accionistas/ incrementos de salarios.

https://twitter.com/etuc_ces/status/1564203466540687361

12. Bordera y Turiel sobre el fin de la abundancia

La reacción de Bordera y Turiel a las recientes declaraciones de Macron:

El fin de la abundancia

Hay que decrecer, sí, pero de verdad, repartiendo y haciendo justicia social

Juan Bordera / Antonio Turiel 26/08/2022

Un día lo tienes todo y, de repente, todo cambia. En Europa la sensación es de cambio de época. Lo que ayer parecía ridículo hoy es evidente. Lo que ayer era imposible hoy es lo natural. Se empieza a hablar de racionamiento, disfrazado de “medidas de ahorro”. Se nacionalizan empresas estratégicas – en muchos casos para socializar pérdidas-. Se comienza a decir en las más altas instancias que este invierno será muy duro. Y, de repente, en pleno Consejo de Ministros, el presidente francés, Emmanuel Macron, le pone palabras a este momento axial, y con gesto compungido, declara “el fin de la abundancia”.

El fin de la abundancia. Nada menos. El trasfondo de semejantes declaraciones es gigantesco y los porqués de las mismas vamos a padecerlos en unos pocos meses, pero… ¿Qué pensaran de las palabras de Macron millones de trabajadores que viven con lo justo? ¿Dónde estaba esa abundancia que ahora nos dicen que ha acabado?

Para la mayor parte de la clase trabajadora de los países occidentales la renta real ha ido disminuyendo sin cesar desde los años ochenta del siglo pasado. La historia de la clase media europea en las últimas décadas de neoliberalismo y desregulación financiera ha sido una de progresivo empobrecimiento. Una en la que la mayor parte perdíamos poder adquisitivo para sostener el obsceno beneficio de unos pocos. Y ahora nos dicen que se acabó la abundancia.

Se acerca el otoño. Sí, el astronómico, pero también El Otoño de la Civilización, del que tantas veces hemos hablado –anticipándonos a nuevas excusas que ahora se usan para tratar de tapar la luna con un dedo–. Ese momento en el que habrá que tomar decisiones difíciles para evitar un Invierno letal y perpetuo y poder llegar así a una nueva Primavera en la cual una sociedad realmente sostenible pueda florecer sin dañar las ya maltrechas bases de la Vida.

Antes de atravesar ese Otoño, lo hemos repetido hasta la saciedad, antes de que la escasez de recursos y la crisis ambiental nos abrumen, tenemos que prepararnos, haciendo acopio de lo imprescindible, cambiando los modos de producir para priorizar el bienestar general por encima del beneficio particular y, sobre todo, repartiendo mejor, entendiendo que, o nos salvamos la gran mayoría, o pereceremos como Civilización. Es algo estudiado en profundidad y conocido: una sociedad desigual se deshilacha y desangra entre las brechas que permite en su seno. La clave de una sociedad que se sostiene está en la fortaleza de la base, no en la aparente brillantez que se puede contemplar desde su cima.

Durante años, desde cientos de lugares, se ha explicado lo evidente: que el planeta es grande pero no infinito, que estábamos chocando contra sus límites biofísicos. Hemos acumulado evidencia científica de que el clima se desbocaba –como ahora ya estamos padeciendo–, de que faltarían recursos incluso para mantener las cosechas, de que la inflación destruiría a la clase media. Nos cargábamos de razones para decir que hacía falta parar, que hacía falta repensar, que debíamos emprender un nuevo rumbo: que necesitábamos decrecer, sí. Pero durante todo este tiempo, nuestros líderes políticos y económicos nos han ignorado. Han preferido seguir escuchando los cantos de sirena del poder económico a los cientos de académicos, divulgadores, activistas o simplemente gente concienciada que hemos repetido una y otra vez la evidencia de que un mundo finito no podía albergar ambiciones infinitas. La posibilidad de un decrecimiento fue ridiculizada y ninguneada (a veces, con mala leche, confundida torticera y deliberadamente con propuestas apocalípticas del fin del mundo). El clásico difama, difama, que algo queda.

Pero dejemos el pasado y volvamos a la escena inicial: ¿qué nos está diciendo Macron con la cabeza gacha y rehuyendo la mirada? Lo que nos está diciendo es que el experimento neoliberal, que nos ha atenazado desde el There is no alternative de Thatcher y Reagan de principios de los años 80, ha fracasado. Ha fracasado estrepitosamente. Y ha fracasado porque no hay gas suficiente, no hay diésel, fallan las cosechas por la combinación de un cambio climático desbocado con la falta de fertilizantes, y encima, a la Francia muy nuclear y mucho nuclear, le falla su núcleo: en este momento, 31 de las 57 centrales nucleares francesas están paradas, y la mayoría lo estará por largo tiempo. El invierno del 2022 será durísimo en Francia, el país que dio origen a las ideas decrecentistas. El modelo del crecimiento infinito en un planeta finito no podía funcionar, y no ha funcionado. Pero la mirada de Macron dice más, mucho más. Está diciendo: “Y esto va a recaer sobre vuestras espaldas”.

Ninguno de nuestros líderes quiere reconocer la verdad. Le echan la culpa de todo a “la guerra en Ucrania”, cuando a finales del 2021 la crisis energética mundial ya era evidente, cuando ya comenzaba a haber problemas de suministros de todo tipo y aumentos de precios fuera de toda lógica.

Y respecto a la crisis climática, qué decir. Se ha ido gestando durante décadas y décadas. Nuestros líderes no quieren reconocer que su único plan de gobierno, el crecentismo –la inercia de los negocios como siempre– está fracasando estrepitosamente y causando dolor y sufrimiento en todo el mundo.

Porque en este momento hay revueltas en decenas de países por el precio de la energía y de los alimentos, pero eso no sale en los telediarios. Nos dicen cínicamente que todos los problemas del mundo, incluso los que comenzaron en 2021, son debidos a la guerra de Ucrania. Tanto si Australia prohíbe la exportación de carbón para evitar apagones en Sídney como si la multitud asalta dos veces el parlamento de Irak. Tanto si queman panaderías en Irán como si los panaderos de Nigeria se declaran en huelga por falta de harina. Tanto si falta diésel en el norte de Argentina como si lo hace en el norte de Alemania, en Austria o en la costa este de los EE.UU.

Lo que Macron –aunque hay que reconocerle el atrevimiento– no tiene arrestos para reconocer aún, es que ese fin de la abundancia que preconiza será penoso porque realmente no quieren cambiar lo único que realmente sería importante cambiar: este sistema económico suicida, ecocida y liberticida. Pretenden pilotar esa nueva tanda de austeridad y miseria con las mismas recetas de siempre, e incluso quizá apropiándose/desactivando la palabra “decrecimiento”, como ya intentaron por ejemplo en el foro de Davos.

Solo que ya nada funciona como antes: un día Europa aprueba que el gas y la nuclear son verdes; otro, que se pueda consumir más carbón al tiempo que dice fomentar unas renovables con una viabilidad cada vez más puesta en tela de juicio. En Alemania llegan al absurdo de proponer generar electricidad quemando diésel, cuando falta diésel en la propia Alemania. En Japón quieren abrir nuevas centrales nucleares cuando no han sido capaces aún de contener el desastre de Fukushima y cuando la extracción mundial de uranio cae inexorablemente, víctima de los límites geológicos del planeta, y ya está un 24% por debajo de los niveles de 2016, mientras Francia mantiene a la desesperada sus tropas destacadas en Níger con la esperanza de parar la sangría del descenso de las minas de ese país, que proveía el 40% del uranio consumido en el país galo.

Es el fin de la historia de Fukuyama, pero no el que él pensaba. Y muy probablemente la única manera de que la Historia continúe de buena manera sea asumir que lo es. Ya lo decía Cortazar: “Nada está perdido si se tiene el valor de reconocer que todo está perdido y hay que comenzar de nuevo”.

Señor Macron: es verdad, es el fin de la abundancia. De la abundancia de engaños, de excusas, de eufemismos y también de la hipocresía y avaricia sin límites de las grandes corporaciones. Esas son las abundancias a las que hay que poner fin de inmediato. Si eliminamos esas abundancias, las que usted no quiere tocar, entonces podremos tener abundancia de lo que es realmente importante para todos los seres humanos de este planeta.

12. Consecuencias.

Las empresas energéticas británicas se niegan a suministrar a los pequeños negocios por miedo a que entren en bancarrota. Hoy Gran Bretaña anuncia un aumento del 80% en las facturas de electricidad y gas.

https://twitter.com/descifraguerra/status/1563099733249249284.
La industria aragonesa busca renegociar los contratos del gas «por pura supervivencia» https://twitter.com/aaromnido/status/1563086719158607878.

UBS advierte: la eurozona ya ha entrado en recesión y la culpa es de la energía

https://www.eleconomista.es/economia/noticias/11918967/08/22/UBS-advierte-La-eurozona-ya-ha-entrado-en-recesion-y-la-culpa-es-de-la-energia.html.

Con el anuncio de EDF de hoy, los precios de la electricidad en Francia para 2023 se están negociando a 900 euros/MWH, con precios de invierno por encima de 1.500 euros/MWH (o la friolera de 30 veces el precio medio de 5 años). https://twitter.com/Jkylebass/status/1562799846758555649

13. La evolución del otanismo en la ONU

«Para volver a la votación más reciente de la ONU. Lo que llama la atención es que el 2 de marzo, la resolución que pedía a Rusia que detuviese su operación especial fue firmada por 141 Estados.

Ahora, sólo 58 países (de 193) han apoyado la resolución promovida por el establishment occidental que condena a Rusia.

Menos de un tercio de los Estados miembros de la ONU y en términos de demografía… no hace falta ni comentar lo que esto significa cuando se conocen los regímenes implicados.

Conclusión: caída libre y fracaso total de Occidente no sólo para aislar a Rusia, sino también para presentarla como agresora en este asunto. Occidente, ¡sigue así!»

Hilo en: https://twitter.com/EgorovMikhail1/status/1563097929123913729

Información sobre la votación: https://media.un.org/en/asset/k16/k16cfqo5s9 (la lista de los países que apoyaron la condena)

14. Situación militar (27/08/2022)

Hace un par de días que ha vuelto el bloguero de «Guerra en Ucrania». Esta es su última entrada: https://guerraenucrania.wordpress.com/2022/08/25/noticias-de-la-guerra-25-08-2022-analisis-y-perspectivas/

El mapa ‘estático’ de la situación en Ucrania sigue sin modificaciones importantes, así que no lo enlazo.

Y este es el mapa de Rybar de hoy, sobre la situación ayer, día 26: Рыбарь

Y el que sube los vídeos a Youtube esta vez ya ha colgado ese mismo vídeo:

Rybar Front Highlights for Aug 26th, 2022.

Aspectos destacados de la operación militar rusa en Ucrania del 26 de agosto de 2022
Las Fuerzas Armadas rusas golpearon las concentraciones de personal y equipo militar del enemigo en las regiones de Sumy y Chernihiv.

En el norte de la región de Kharkiv se producen combates posicionales cerca de Peremoha; y al oeste de Udy y Vesele.  

El Mando Ucraniano transfirió vehículos blindados a Pytomnyk en un intento de reforzar la defensa en esta zona del frente.

AFU lanzó un ataque con misiles sobre Kadiivka y destruyó el Hotel Donbass que albergaba un hospital de campaña para militares y civiles en uno de los pisos.

En Soledar, las fuerzas de la Milicia Popular de la LPR continúan combatiendo en las afueras del sur de la ciudad, cerca de la planta refractaria de Belokamenskiy.

Las unidades de asalto de la PMC de Wagner, apoyadas por la aviación y la artillería, ganaron un punto de apoyo en la parte oriental de Bakhmut (Artemivsk).

Las AFU volvieron a bombardear masivamente ciudades del Donbass. Como resultado, varios civiles resultaron heridos y muertos en Donetsk, Horlivka y Yasynuvata.
Los ataques ucranianos en Kam’yanka (Kuybyshevo) destruyeron varios edificios de apartamentos de varios pisos, con víctimas que incluyen a un niño.

Otro atentado terrorista tuvo lugar en Berdyans’k. Como resultado de una explosión, murió el subjefe de la policía de tráfico de Berdyans’k.

Continúan los ataques de artillería contra la central nuclear de Zaporizhzhia. Se dispararon varios proyectiles contra el almacén de isótopos radiactivos.

Las Fuerzas Armadas rusas toman represalias contra las posiciones de artillería ucranianas identificadas en la otra orilla del río Dnipro y atacan posiciones de obús M777 al oeste de Marhanets’.

Las AFU siguen atacando infraestructuras civiles en la región de Kherson y vuelven a atacar el puente de Antonivs’kyy.  Algunos de los misiles fueron derribados por los medios de defensa aérea rusos.

15. Magreb

Sigue la movida: parece que Túnez se posiciona a favor de Argelia y la República Saharaui. Marruecos ha retirado su embajador. https://twitter.com/TalebSahara/status/1563294108470607884

16. Garzón y las macrogranjas.

El científico Fernando Valladares -uno de los empurados por el ‘asalto’ con zumo de remolacha al Congreso- escribe este hilo sobre el ataque de la derecha y las empresas del sector a la sensata postura de Garzón sobre las macrogranjas: https://twitter.com/FernandoVallada/status/1563067679044296704

17. Fertilizantes

La mayor empresa de fertilizantes del mundo, Yara, con sede en Noruega, ha anunciado un recorte del 50% en su producción de urea y fertilizantes nitrogenados a base de amoníaco en Europa, alegando «precios récord».

-Lituania | La subida del gas cierra las puertas de la mayor planta de fertilizantes báltica. Lituania | La subida del gas cierra las puertas de la mayor planta de fertilizantes báltica

El mapa de los cortes de producción de las empresas de fertilizantes en Europa: https://twitter.com/ICIS_Sylvia/status/1562820700108271618.

No fertilizantes, no comida…

18. Energía

Malas noticias, moriremos matando. En toda Asia se impulsa la creación de nuevas centrales nucleares. Hasta Filipinas se quiere apuntar.

Este es el historial mundial de producción: Fuente: https://twitter.com/SStapczynski/status/1563352026951843843

Y estos los proyectos en construcción o planificados: https://twitter.com/SStapczynski/status/1563354262968897536

Como vemos, China tiene planeados más de 50 reactores, y tiene más de 20 ahora mismo en construcción.

-Japón, que no escarmienta, tiene prevista la construcción de hasta siete centrales nuevas: Japón acaba de tomar una decisión impensable hasta hace muy poco: construir nuevas centrales nucleares

-El gigante ruso de la energía nuclear Rosatom comenzará a construir dos nuevos reactores nucleares en Hungría en las próximas semanas, según ha declarado el ministro de Asuntos Exteriores húngaro. https://twitter.com/SGMWorldnews/status/1563393973636726786

En otro orden de cosas:

-La secretaria de energía de EEUU manda un mensaje explosivo a las refinerías de cortar la exportación de refinados y llenar las reservas propias. https://twitter.com/ManuelMLM3/status/1563098659184852997

-Europa hace frente a un déficit de diésel de 1.5 millones de barriles diarios. https://twitter.com/amturiel/status/1563176937723678723

-Alemania vuelve a poner en marcha una central de carbón de 875 MW para poder pasar el invierno. https://twitter.com/fatima__lpa/status/1562747451962200065

19. Gustavo Duch sobre la necesidad de preservar la tierra fértil

Dándole una vuelta al concepto de ‘fin de la abundancia’ de Macron:

De la escasez a la abundancia

Queda claro que la arrogancia del progreso no advierte la cadena de errores ni mucho menos detendrá (palabra vetada en el diccionario de la modernidad) la situación, pero como era de esperar, el tiempo de la escasez ya ha llegado a su fin

Gustavo Duch 4/05/2022

No hace tanto la agricultura que permitía la vida campesina y la alimentación de la humanidad dependía de…, de la abundancia de la Naturaleza. El Sol es la fuente infinita, la cornucopia, la energía con la cual los vegetales tragan el carbono de la atmósfera y que, vía sus raíces, llega hasta la inmensidad de la vida invisible subterránea. A cambio de este alimento, todo este microbioma obsequia a las plantas otros nutrientes que, junto con el carbono, les permiten vivir, crecer, entregar semillas y morir. Morir de viejas o de accidente y caer sobre la tierra donde un hormiguero de detrívoros colaborarán en su putrefacción y reciclaje para volver a entrar en la tierra chafadas elegante y lentamente por las pezuñas de los rumiantes que pastan por la zona. O morir masticadas en la boca de estos mismos animales herbívoros que han hecho de su estómago un paraíso para otra inmensa comunidad de microbios gourmets de la celulosa. Allí estas bacterias tienen la mesa puesta y el menú servido las 24 horas del día, por eso, por agradecimiento y por educación, con su digestión y con sus propios cuerpos alimentan a sus anfitriones. Horas después muchos de estos microorganismos, junto con lo que quedó de la materia orgánica, son puntualmente excretados por la vaca u oveja en cuestión, garantizando la regeneración (antónimo de desertificación) de la tierra donde todo empezó.

Así era. Un sistema natural de construcción infinita de tierra fértil, la MadreTierra, con unos “subproductos” más que importantes para la procreación de la vida: oxígeno con el que respirar todos los seres vivos no verdes del planeta; alimentos en forma de vegetales comestibles para los animales, vegetarianos estrictos y no vegetarianos u omnívoros;  y alimentos animales en forma de carne, huevos o leche para que muchos otros animales, entre ellos los humanos, puedan formar también parte de esta vida que se alimenta de vida gracias a que existe la muerte. No es una cadena trófica, como nos han querido hacer creer, es un ciclo de nutrientes.

Pero así era hasta que con el acceso a un recurso finito, el petróleo, los seres humanos han modificado parte de este complejo sistema alimentario y lo han ido reduciendo progresivamente a algo muy simple, torpe y vulnerable. Ahora sí que podemos afirmar que, en un encadenamiento de errores, nos hemos encadenado a una cadena alimentaria que ahoga.

Primero, los motores movidos con petróleo nos llevaron a extender enormemente las cosechas de granos anuales, abriendo y exponiendo periódicamente la tierra a la erosión, que provoca una suerte de esterilización de toda esa vida invisible. No satisfechos con eso, y casi al mismo tiempo, la agonía de la tierra se aceleró con la aplicación de fertilizantes químicos y pesticidas, justamente derivados y extraídos con petróleo, muy eficaces en acabar con el microbioma de estas entrañas maternales. Desconozco si fuimos o no conscientes, pero el paso siguiente fue otro nuevo error biológico, y como dioses enfurecidos decidimos expulsar de la tierra a los animales, para confinarlos y engordarlos a base, precisamente, de granos polianuales, incluso en el caso de los herbívoros que no los necesitan en su dieta. Y cuando la tierra cercana ya estaba muerta o era insuficiente, el petróleo, en un último acto de servicio, puso a viajar el maíz, el trigo o la soja por las autopistas de la globalización.

¿Advierten el subterracidio generado? El exceso de labranza, cual terremoto periódico, destruye el continente, el hogar, las madrigueras de la vida subterránea, a la vez que despide el carbono hacia la atmósfera en un desequilibrio que todo lo calienta. Los pesticidas y fertilizantes, cual cámara de gas, aniquilan a la población que hubiera encontrado algún lugar seguro donde refugiarse y resistir. Y con la desaparición de la ganadería y sus sustanciosas heces no solo se corta el suministro de alimentos, cual bloqueo yanqui unilateral en toda regla, sino que también se impide la recolonización del hábitat con nuevas vidas microbianas.

Queda claro que la arrogancia del progreso no advierte de la cadena de errores ni mucho menos detendrá (palabra vetada en el diccionario de la modernidad) la situación, pero como era de esperar, el tiempo de la escasez ya ha llegado a su fin y, en breve, sin petróleo, volveremos a la abundancia del SolPadre y la MadreTierra.

20. Al rey marroquí también le gusta divertirse

¡Qué tiempos aquellos en los que la gente no tenía una cámara siempre a mano! La presidenta finlandesa y el rey marroquí lo echan de menos: https://twitter.com/JalilWs/status/1562420525087215618

21. ¿Cuándo terminará?

El niño palestino Amjad Wadi visita cada día las tumbas de sus cinco amigos asesinados en un ataque aéreo israelí sobre el campamento de Jabalia durante el último ataque a la Franja de Gaza hace 17 días: https://twitter.com/OnlinePalEng/status/1562566126864703491.

22. Lo que nos espera.

Un «Tsunami de cortes de luz» : 20 millones de hogares en EEUU que no pueden afrontar los pagos de las facturas de electricidad por el incremento de costes. https://twitter.com/Sphinx_ARDE/status/1562395464388976640

El alcalde de Londres advierte durante este invierno muchos millones de personas no podrán permitirse la calefacción ni comida debido al alto precio de la factura energética. El alcalde pide al gobierno británico que actúe. https://twitter.com/descifraguerra/status/1561262759182012417

23. Tras los partidos políticos, ahora Ucrania prohíbe los derechos laborales

Zelenski acaba de ratificar la ley 5371. Dicho así, no parece gran cosa, pero supone ni más ni menos que la derogación de los derechos laborales para más del 70% de su fuerza de trabajo, la de las pequeñas y medianas empresas, y acabar con la capacidad de negociación de los sindicatos.

https://twitter.com/TheIntlMagz/status/1562118153559511040

Os paso con traducción automática un artículo de hace un mes en OpenDemocracy sobre su contenido:

https://www.opendemocracy.net/en/odr/ukraine-draft-law-5371-workers-rights-war-russia/.

Ucrania aprovecha la invasión rusa para aprobar leyes que destruyen los derechos de los trabajadores

Se legalizarán los contratos de cero horas y se eximirá al 70% de los trabajadores de la protección laboral

Thomas Rowley Serhiy Guz

20 de julio de 2022, 10.09 horas

El Parlamento ucraniano ha aprobado dos nuevas medidas radicales de liberalización laboral, lo que hace temer que los ucranianos pierdan sus derechos laborales de forma permanente mientras la guerra de Rusia ejerce una enorme presión sobre la economía del país.

En dos leyes aprobadas el lunes y el martes, los diputados votaron a favor de la legalización de los contratos de cero horas y dieron pasos para eliminar hasta el 70% de la mano de obra del país de las protecciones garantizadas por la legislación laboral nacional.
Esta última medida implica que el código laboral nacional ya no se aplica a los empleados de las pequeñas y medianas empresas; en su lugar, se propone que cada trabajador celebre un acuerdo laboral individual con su empleador. También elimina la autoridad legal de los sindicatos para vetar los despidos en el lugar de trabajo.

El proyecto de ley 5371 había sido criticado anteriormente por la Organización Internacional del Trabajo, así como por los sindicatos ucranianos y europeos, por considerar que podría «infringir las normas laborales internacionales».

El partido gobernante en Ucrania, Sirviente del Pueblo, argumentó que la «extrema sobrerregulación del empleo contradice los principios de autorregulación del mercado [y] la gestión moderna del personal».

La burocracia de la legislación ucraniana en materia de recursos humanos, sugirió, «crea barreras burocráticas tanto para la autorrealización de los empleados como para el aumento de la competitividad de los empresarios».

La Federación de Sindicatos de Ucrania pedirá ahora al presidente Volodymyr Zelenskyi que vete el proyecto de ley 5371 cuando lo reciba para su firma, pero no hará la misma petición respecto a la propuesta de ley sobre contratos de cero horas, según declaró a openDemocracy el diputado ucraniano Vadym Ivchenko.

Nataliia Lomonosova, analista del think tank ucraniano Cedos, advirtió que las dos leyes podrían deteriorar aún más una situación socioeconómica ya difícil para los ucranianos que sufren la campaña militar de Rusia.

«La gente ahora mismo no tiene poder de negociación, y los sindicatos no pueden protegerla»
Según las últimas cifras de la ONU, la invasión rusa ha provocado el desplazamiento de al menos siete millones de personas dentro de la propia Ucrania, lo que se ha visto agravado por una grave crisis económica que golpea duramente a familias y personas. Al mismo tiempo, el Banco Mundial ha pronosticado que la economía de Ucrania se contraerá un 45% este año.

Teniendo en cuenta estos factores, Lomonosova afirmó que los ucranianos tienen pocas opciones o poder de negociación en lo que respecta a los empleadores: el número de vacantes disponibles es enormemente desproporcionado en relación con el número de personas que buscan trabajo en el país. «La gente ahora mismo no tiene poder de negociación, y los sindicatos no pueden protegerlos», dijo.

En declaraciones a openDemocracy, Lomonosova expresó su temor de que, como resultado del desplazamiento, «mucha gente se encuentre en la situación de los trabajadores migrantes ucranianos» en su propio país, lo que significa, por ejemplo, que la gente no tendrá más remedio que aceptar malas condiciones y ser cada vez más dependiente de sus empleadores.

Un destacado miembro del partido de Zelenskyi prometió una mayor liberalización de la legislación laboral ucraniana a principios de este mes.

«Son proyectos de ley que las empresas están esperando, proyectos de ley que protegerán los intereses de todos los empresarios. Y también a los trabajadores, por cierto», escribió el diputado Danylo Hetmantsev en Telegram el 9 de julio.

«Un trabajador debería poder regular por sí mismo su relación con el empresario. Sin el Estado», señaló Hetmantsev, que es jefe de la comisión de finanzas del Parlamento ucraniano.
«Esto es lo que ocurre en un Estado si es libre, europeo y orientado al mercado. De lo contrario, el país viajará con una pierna en un tren expreso hacia la UE, y con otra dentro de un tren de la era soviética que va en la otra dirección».

El abogado laboralista ucraniano George Sandul declaró anteriormente a openDemocracy que los diputados habían aprovechado la invasión rusa del país como una «ventana de oportunidad» en la que intentar impulsar cambios drásticos en la legislación laboral.

«Año tras año, las encuestas de opinión han demostrado que los ucranianos tienen fuertes actitudes socialdemócratas, incluso a favor del bienestar»

Lomonosova, de Cedos, coincidió con Sandul, argumentando que la desregulación y la eliminación de las garantías sociales era una política a largo plazo del gobierno ucraniano, incluso antes de la guerra, y que probablemente formaba parte de un esfuerzo por atraer a los inversores extranjeros.

Señaló el hecho de que las dos leyes aprobadas esta semana se remontan a un primer intento del gobierno de Zelenskyi y del partido gobernante de desregular la legislación laboral en 2020-21. Este intento fue rechazado como resultado de una campaña de protesta de los sindicatos ucranianos, una perspectiva ahora difícil de imaginar debido a la guerra y la ley marcial, dijo Lomonsova.

Según ella, el gobierno ucraniano y el partido en el poder también hablan ahora cada vez más del hecho de que el Estado «no puede permitirse la asistencia social, las prestaciones laborales o la protección de los derechos laborales» a causa de la guerra.

En contraste con la tendencia a la desregulación, Lomonsova afirma que existe un claro apoyo de la población ucraniana a la socialdemocracia.

«Año tras año, las encuestas de opinión demuestran que los ucranianos tienen una fuerte actitud socialdemócrata, incluso a favor del bienestar», dijo Lomonosova. «Esperan que el gobierno proteja sus derechos laborales y ofrezca un paquete social completo. Ni siquiera la guerra puede cambiar esto».

Contratos de cero horas

Según la nueva legislación ucraniana sobre los contratos de cero horas, los empresarios que opten por esta opción podrán llamar a los trabajadores a voluntad, aunque los contratos deben definir el método y el plazo mínimo para informar al empleado del trabajo, así como el tiempo de respuesta del trabajador para aceptar o rechazar el trabajo.

La legislación también dice que las personas empleadas con estos nuevos contratos deben tener garantizado un mínimo de 32 horas de trabajo al mes, y que el porcentaje de empleados con contratos de cero horas en la empresa no puede ser superior al 10%.
En su explicación de la ley, el gobierno ucraniano afirma que las personas que realizan trabajos irregulares están empleadas actualmente «sin ninguna garantía social o laboral».

Por eso, dice, los contratos de cero horas -término que utilizó el gobierno- ayudarán a «legalizar el trabajo de los autónomos, que en su mayoría trabajan en proyectos de corta duración y no se limitan a trabajar para un solo cliente».

«Es un paso desastroso hacia la precarización»

El abogado y activista laboral Vitaliy Dudin declaró a openDemocracy que, como consecuencia de la crisis económica provocada por la guerra, los ucranianos se enfrentan a «riesgos económicos» y a la pobreza cada vez mayores, lo que significa que los empresarios ucranianos «podrán reducir radicalmente los costes laborales».

Los nuevos contratos propuestos en el marco de la legislación de cero horas, sugirió, también podrían dar lugar a lugares de trabajo de dos niveles, en los que los empresarios ofrezcan puestos de trabajo seguros al personal leal o no sindicado, mientras que otros se enfrentan a un empleo precario o al despido inmediato por razones fabricadas por los empresarios.

Esto podría afectar a lugares de trabajo con cientos de trabajadores, incluidos los empleos del sector público en riesgo por las políticas de austeridad, como hospitales, depósitos ferroviarios, oficinas de correos y mantenimiento de infraestructuras, dijo Dudin.
«Se trata de un paso desastroso hacia la precarización», dijo Dudin, y que «pone en tela de juicio el propio derecho de los ucranianos afectados por la guerra a conseguir un medio de vida».

¿Qué pasa después de la guerra?

Los grupos sindicales europeos llevan tiempo criticando la creciente tendencia a la liberalización laboral en Ucrania desde que Zelenskyi y su partido político, Servidor del Pueblo, llegaron al poder en 2019.

El 14 de julio, ante los rumores de una nueva votación sobre el proyecto de ley 5371, tres confederaciones sindicales europeas expresaron su preocupación por el hecho de que el Gobierno ucraniano y el partido en el poder «sigan rechazando los valores de diálogo social y derechos sociales de la UE» con su programa de liberalización laboral.
«Nos preocupa enormemente que las reformas laborales regresivas continúen una vez superada la emergencia de la guerra», decía la carta de los sindicatos, que afirmaban que las reformas «van en dirección contraria a los principios y valores de la UE».

Los parlamentarios ucranianos han criticado anteriormente el proyecto de ley 5371 como un peligro potencial para la integración del país en la Unión Europea. Ucrania obtuvo el estatus de candidato a la UE a finales de junio.

Tanto el Acuerdo de Asociación de 2014 con la UE como el Acuerdo de Libre Comercio y Asociación Estratégica de 2020 con el Reino Unido contienen disposiciones para garantizar la protección del lugar de trabajo, incluso contra los intentos de atraer inversiones internacionales.

László Andor, ex comisario de la UE para el empleo, los asuntos sociales y la inclusión entre 2010 y 2014, dijo a openDemocracy que creía que esta nueva legislación sugería que Ucrania estaba yendo en una «dirección completamente diferente» de las normas de la UE sobre el trabajo decente.

«Este caso es una gran dosis de oportunismo», dijo Andor, ahora secretario general de la Fundación de Estudios Progresistas Europeos, un think tank de Bruselas.

«Los legisladores ucranianos tienen que entender mejor cuál es la diferencia entre un modelo europeo continental y estos movimientos hacia un mercado laboral muy precario.
«A los sindicatos ucranianos no se les escucha lo suficiente. Esto sería elemental en la Unión Europea».

«Hay una enorme cohesión nacional en Ucrania, que el resto del mundo admira», continuó Andor. «Pero estas medidas, en mi opinión, también pueden socavar la unidad nacional, algo muy necesario para resistir una invasión extranjera».

Los defensores de la ley consideran que los esfuerzos de los sindicatos ucranianos por derrotar la liberalización laboral son un intento de «preservar su influencia», y que los convenios de la OIT sobre la protección del lugar de trabajo están «desfasados» con el mercado laboral moderno y las necesidades de las pequeñas y medianas empresas.

Aunque los diputados del partido gobernante han sugerido que el proyecto de ley 5371 se aprobará como una medida temporal y de guerra, el diputado Mykhailo Volynets, miembro del mismo partido Batkivshchyna que Ivchenko, argumentó que «está claro que nadie podrá deshacer esta situación más adelante» en un post en Facebook.
«El código laboral dejará de aplicarse, los convenios colectivos serán eliminados, e incluso los mecanismos de protección de los empleados que están en vigor hoy no funcionarán. Se trata de una violación descarada de las normas y estándares internacionales en el ámbito laboral», afirmó.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator

24. China condona la deuda de 17 países africanos

Aunque es común hablar de la ‘trampa china de la deuda’, en la reciente cumbre del Fórum de Cooperación China-África se anunció la condonación de la deuda de 17 países africanos de préstamos recientes: https://www.fmprc.gov.cn/eng/zxxx_662805/202208/t20220819_10745617.html (en inglés)

Algunos mapas que permiten ver las relaciones actuales económicas entre China y África: https://twitter.com/OmerFreixa/status/1561823815759446017

25. Sobre la central nuclear de Energodar

Aunque Nahia Sanzo suele publicar en Slavyangrad.es, este artículo lo ha publicado en la revista La Comuna. Me parece un buen resumen de cómo está la situación ahora mismo. Sigue el peligro. Tras el atentado de ayer, el gobierno ucraniano ha recomendado a todos sus empleados que trabajen desde casa en los próximos días, y hay grandes colas de vehículos saliendo de Kiev. Sin duda, algo se espera. Espero que no esté relacionado con la central…

Central nuclear de Energodar: presión en el frente y foco mediático en busca de concesiones por parte de Rusia

Más allá de la idea de contener la situación militar, Kiev busca así mantener un suministro eléctrico que teme que le sea arrebatado y que, a corto plazo, no tendría capacidad de sustituir”

Apenas 24 horas después de esa admisión implícita de que Ucrania ataca la planta, el presidente ucraniano volvía a acusar a Rusia de terrorismo nuclear y exigía “al mundo” actuar con rapidez. Repitiendo otra idea heredada de los primeros ocho años de guerra en Donbass, Ucrania, que durante semanas ha obstaculizado el envío de una misión del Organismo Internacional de la Energía Atómica alegando que legitimaría la ocupación rusa, busca una retirada rusa para ceder el territorio a un actor exterior”

El 4 de marzo, en la segunda semana de su intervención militar, las tropas rusas tomaron el control de la central nuclear de Zaporozhie, situada en la localidad de Energodar y a orillas del río Dniéper, que quedaba así como barrera natural entre los dos ejércitos. Días antes, una columna formada por la población local había bloqueado la carretera para proteger la central de la posible llegada de las tropas rusas, que finalmente capturaron la planta en una noche en la que la prensa pudo constatar varias explosiones. En aquel momento, Rusia acusó a Ucrania de los hechos alegando un sabotaje, mientras que la prensa occidental señalaba a un proyectil ruso como causa del incendio en uno de los edificios, poniendo rápidamente en cuestión la seguridad de la zona debido a un posible aumento de la radiación.

Pese a que la propia planta confirmó horas después unos niveles normales de radiación y que la central nunca había corrido peligro, Ucrania utilizó por primera vez la acusación de terrorismo nuclear que vuelve a surgir ahora, cuando Energodar se ha convertido en uno de los puntos calientes de la guerra. Se repite así el mismo escenario que se produjo el pasado marzo, con acusaciones mutuas entre Rusia y Ucrania y un aumento de la incertidumbre sobre la posibilidad de que pudiera producirse un incidente nuclear en la que es la central nuclear más grande de Europa.

Desde entonces, la estrategia rusa en la zona ha sido similar a la utilizada en las semanas en las que Rusia mantuvo el control sobre Chernóbil. Pese al control militar ruso en la zona, es la empresa estatal ucraniana Energoatom quien mantiene el control técnico. Los trabajadores ucranianos continúan operando la central, conectada aún al sistema eléctrico ucraniano, para el que es una fuente de energía imprescindible. Esa es precisamente una de las preocupaciones de Ucrania, cuyo presidente, Volodymyr Zelensky, presentaba hace apenas unos días a su país como un potencial exportador de electricidad a la Unión Europea.

La posibilidad de que la central fuera desconectada de la red eléctrica ucraniana, causando graves daños a corto plazo a ciudadanos e industrias a las que surte, no es nueva. Sin embargo, el paso del tiempo y la consolidación de la presencia rusa en el sur de Ucrania han hecho aumentar la preocupación y, con ella, la necesidad de colocar el foco sobre la situación alrededor de Energodar. Desde hace meses, la fecha del 1 de septiembre ha sido repetida como posible momento en el que Rusia podría desconectar la central del sistema eléctrico ucraniano, provocando una grave crisis energética en un momento en el que se acerca la temporada de calefacción. Sin embargo, en estos meses no ha habido declaración oficial alguna por parte de Rusia indicando esa posibilidad.

Separada por el río Dniéper de la localidad de Nikopol, crecientemente presente en los partes de guerra a causa de los ataques rusos y duelos de artillería, Energodar es uno de los puntos considerados vulnerables para las tropas rusas. Las tropas ucranianas han optado por una estrategia de ataques en toda la línea del frente en lugar de centrar sus esfuerzos en una ofensiva concreta. Semanas después de anunciar una inminente gran ofensiva para recuperar Jerson, único centro regional bajo control ruso más allá de Donbass, los avances ucranianos se asemejan más a la estrategia de pequeños pasos de capturar pequeñas localidades en la línea del frente o la zona neutral que Ucrania utilizó en Donbass entre 2015 y 2022. Sin embargo, mejor armada que hace unos meses gracias al significativo flujo de armamento extranjero, especialmente importante en el caso de la artillería pesada, Ucrania ha adquirido una mayor capacidad de destrucción.

Por el momento, ese mayor potencial no se ha traducido en grandes avances territoriales ni ha logrado ralentizar en exceso una ofensiva rusa que ya desde sus inicios fue lenta, pero sí ha señalado el frente sur como prioridad para las autoridades ucranianas, incluso a costa de empeorar la situación de sus tropas en Donbass. El aumento de la actividad militar en la margen derecha del Dniéper en las zonas de Jerson y Energodar actúa como elemento de contención de cualquier intento ruso de avanzar sobre Nikolaev en la parte más occidental del frente sur o Nikopol y Zaporozhie en la más oriental.

Sin avances en esas direcciones desde hace meses, el objetivo más plausible es el de tensionar diferentes partes de un frente que se extiende a lo largo de centenares de kilómetros y tratar de abrumar al máximo a las tropas rusas y minar su potencial militar en base a infligir el mayor nivel posible de daños. A ello responden también los ataques que se han producido en Crimea, lugar clave para el desarrollo de las operaciones militares rusas en el frente sur y donde se encuentra uno de los objetivos más deseados para Kiev: el puente de Kerch que une la Rusia continental con la península.

La central nuclear de Energodar ejerce así un doble papel, no solo como elemento de presión en el frente, sino como foco mediático en busca de concesiones por parte de Rusia. Ucrania busca, con su presión militar y política, causar la percepción de una situación insostenible, con el objetivo de un abandono ruso de la zona. Así lo han exigido Ucrania y más de cuarenta de sus aliados que, alegando un peligro real de incidente nuclear por los bombardeos contra la central, han exigido a Rusia la entrega del control de la central a Kiev.

Desde que la central nuclear de Zaporozhie volvió al foco mediático, la prensa occidental ha resaltado las acusaciones mutuas de Rusia y Ucrania sobre el uso de artillería contra la central. El domingo, las agencias de noticias citaban a Volodymyr Zelensky afirmando que Ucrania atacará a los soldados rusos en la central o disparando contra ella, añadiendo un giro más a la acusación de Kiev de que es Rusia quien bombardea la única central nuclear ucraniana bajo su control. La acusación de bombardeos de falsa bandera contra su propio territorio han sido una constante a lo largo de los últimos ocho años de guerra y también fue la explicación ucraniana al ataque sobre la prisión de Elenovka, en el territorio controlado por la República Popular de Donetsk, donde murieron docenas de prisioneros de guerra ucranianos.

Apenas 24 horas después de esa admisión implícita de que Ucrania ataca la planta, el presidente ucraniano volvía a acusar a Rusia de terrorismo nuclear y exigía “al mundo” actuar con rapidez. Repitiendo otra idea heredada de los primeros ocho años de guerra en Donbass, Ucrania, que durante semanas ha obstaculizado el envío de una misión del Organismo Internacional de la Energía Atómica alegando que legitimaría la ocupación rusa, busca una retirada rusa para ceder el territorio a un actor exterior, Naciones Unidas, con cuyo secretario general se reunió el jueves Volodymyr Zelensky. En una reunión a tres (1) con Recep Tayyip Erdoğan, Zelensky y Antonio Guterres pactaron el formato de visita del OIEA, que deberá producirse desde Ucrania y según los términos ucranianos, lo que implica que la misión tendrá que atravesar el frente en uno de sus puntos calientes.

Esta exigencia ucraniana, apoyada por la presión de sus socios, es el primer paso en su intento de recuperar por la vía de la presión militar y política a Rusia el control de la central, y quizá de Energodar en general. Para ello, es preciso tensar la situación y lograr que exista una percepción de posible accidente inminente. Más allá de la idea de contener la situación militar, Kiev busca así mantener un suministro eléctrico que teme que le sea arrebatado y que, a corto plazo, no tendría capacidad de sustituir. Ahora mismo, esa labor implica el uso de artillería contra la central nuclear de Energodar. Aunque de construcción lo suficientemente moderna como para disponer de unos reactores preparados para soportar esa presión, la central cuenta también con puntos más vulnerables que hacen que no se pueda descartar la posibilidad de un accidente nuclear.

Notas:

(1). Reunión a tres con Recep Tayyip Erdoğan, Zelensky y Antonio Guterres. Pinche AQUÍ para enlace web.

26. Solidaridad cubana

Aunque estamos acostumbrados a que lo haga con países del Tercer Mundo, y aunque ya lo hicieron durante la pandemia, ahora Cuba va a enviar 500 médicos a la región italiana de Calabria para paliar la falta de personal en los hospitales: https://twitter.com/manolo_realengo/status/1561140132027195392

27. Por una digitalización lenta

Ante la manía de nuestras autoridades de apuntarse a todo vaporware tecnológico que queda obsoleto en cuatro días, una propuesta para una ‘digitalización lenta’.

https://mailchi.mp/bonillaware/la-bonilista-de-jaime-obregon?e=ebda4235ca

28. Uranio maldito.

Un interesante documental francés -en español- del proceso del uranio desde las minas de Níger hasta la planta de procesamiento en Francia, dejando durante el proceso un rastro radioactivo en muchas ocasiones superior al de la zona prohibida de Chernóbil.

Uranio maldito

29. Análisis del ODG sobre la crisis gasística en Europa

En el Observatori del Deute en la Globalitazció han publicado un pequeño informe -11 páginas- sobre las probable evolución de la crisis gasística en Europa. Las conclusiones principales son estas, aunque obviamente recomiendo descargar el archivo. El enlace aparece al inicio del artículo:

https://odg.cat/es/publicacion/crisis-energetica-en-europa-que-podemos-esperar/

30. Sobre la transición

En esta ocasión promoviendo como solución la planificación centralizada. Publicado por los compañeros de Contraeldiluvio.

«La respuesta es bastante sencilla: reducir a cero las emisiones netas de gases de efecto invernadero, renaturalizar buena parte de la tierra, reducir gradualmente el consumo de proteínas animales y transformar el uso de materiales a una economía circular. Pero la ejecución es diabólicamente difícil: cerrar todas las minas de carbón y los pozos de petróleo y gas es una prioridad obvia[3], pero ¿en qué orden, cuándo y dónde? ¿Qué pasa con las fábricas y las centrales eléctricas? ¿Empezamos por la fábrica de coches de Ford en Colonia (Alemania), la moderna central eléctrica de gas de West County en Palm Beach (Florida), la acería integrada de Port Talbot (Gales) o los mataderos de cerdos cerca de Sioux Falls (Dakota del Sur)? ¿Deben cerrarse o reconvertirse? ¿En qué plazos y para qué? ¿Qué deberían hacer los trabajadores de estas plantas? ¿Qué zonas de la tierra deberían retirarse de la agricultura o de otros usos humanos y volver a ser silvestres? ¿Cómo deberían repartirse estos ajustes entre el Norte Global y el Sur Global?»

https://contraeldiluvio.es/todo-el-campo/

31. ¿Será Orbán el más sensato de los líderes europeos?

Declaraciones recientes del presidente húngaro:

https://twitter.com/BhadraPunchline/status/1560317477326057472.

1/5 El primer ministro húngaro Viktor Orban en una entrevista con la revista alemana Tichys Einblick: La UE será más débil que antes tras el fin de la guerra en Ucrania; el daño a Europa es inmenso mientras que otros países y regiones salen ganando; Occidente no ha conseguido ganar la guerra militarmente;

2/5 Las sanciones de la UE no lograron desestabilizar a Rusia; el mundo no se ha alineado detrás de EE.UU. – «Una gran parte del mundo demuestra no estar detrás de ellas: los chinos, los indios, los brasileños, Sudáfrica, el mundo árabe, África»;

3/5 «Es fácilmente posible que sea esta guerra la que demuestre el fin de la superioridad occidental».

4/5 Los que tienen fuentes de energía propias se benefician; las exportaciones rusas de energía a la UE disminuyeron una cuarta parte, pero los ingresos de Gazprom se han duplicado; «se han beneficiado los chinos, que antes estaban a merced de los árabes»;

5/5 «Y, por supuesto, las grandes empresas estadounidenses se benefician». Los beneficios se duplicaron en ExxonMobil, se cuadruplicaron en Chevron y se sextuplicaron en ConocoPhillips.

32. ¡Apaga las luces!

Ya me gustaría ser capaz, pero no llego. Curiosa ‘excursión’ en Montpellier apagando las luces de los escaparates haciendo parcour.

https://twitter.com/bil_le_creusois/status/1545809354468855808.

33. Cuando los escandinavos no eran blancos.

A principios de 1900, una compañía minera en Svalbard (Noruega) reportó que «debería haber un hombre blanco fiable [es decir, británico o angloamericano] por cada 25 escandinavos» trabajando en la isla, ya que si «la proporción de hombres blancos fuera demasiado pequeña» sería inseguro.» Los mineros escandinavos, peor pagados, se habían declarado repetidamente en huelga, mientras que los «blancos» no lo habían hecho.

Fuente (en inglés): https://twitter.com/wrkclasshistory/status/1546506020939350020

34. Entrevista a Raquel Gutiérrez

Tras su periodo boliviano, Gutiérrez vuelve a trabajar en México, su país natal. En La Pública han publicado esta entrevista sobre los «horizontes comunitario-populares». Aunque a veces el lenguaje que utiliza me pierde un poco, me interesan estas reflexiones sobre la experiencia organizativa popular en América Latina. En Traficantes de Sueños podéis comprar o descargar gratuitamente su libro Horizontes comunitario populares. https://traficantes.net/libros/horizontes-comunitario-populares

https://lapublica.net/es/articulo/alianzas-comunitaries/.

35. Nuevo libro de Chomsky y Vijay Prashad

Acaban de publicar The withdrawal, La retirada, sobre la situación actual de imperialismo estadounidense. En Jacobin los han entrevistado estos días y lo han publicado hoy en vídeo. Obviamente, está en inglés, pero también tiene subtítulos en inglés, si sirve de ayuda:

Noam Chomsky & Vijay Prashad: US Empire in Withdrawal | FULL INTERVIEW 2022

36. Earth Liberation Studio

Me gustan mucho los diseños de este ecosocialista, https://twitter.com/EarthStvdio.

37. Historia de Filipinas

Un resumen irónico, desde una posición maoísta, de la historia de Filipinas entre los dos Marcos: https://twitter.com/JamesRehwald/status/1564297159578890242.

38. Unidad de la izquierda en Turquía.

Creo que incluso sumando a todos ellos, su influencia es más bien escasa, pero algo es algo…

«Varias organizaciones de izquierda se han unido para crear la Unión de Fuerzas Socialistas, una nueva coalición electoral. El Partido Comunista de Turquía (TKP), el Movimiento Revolucionario (Devrim Hareketi), el Partido de Izquierda (Partido Sol) y el Movimiento Comunista de Turquía son los miembros de la alianza.» https://twitter.com/TheIntlMagz/status/1564174814545612800

39. La justicia del BJP

Un reciente escándalo político ha vuelto a mostrar el rostro más terrible del BJP. Quizá ya sabréis que Modi, el actual primer ministro de la India, lo fue durante mucho tiempo del estado de Gujarat, y estuvo implicado en las terribles matanzas de musulmanes tras la demolición de la mezquita de Babri Masjid. Uno de los casos más espeluznantes de esa época es el de Bilkis Bano. En 2002, 11 miembros de casta alta -lo que demuestra lo estúpido de esa denominación-, armados de espadas, hoces y palos, asaltaron a Bilkis y su familia, matando a 14 de ellos. A ella, embarazada de 5 meses, la violaron, así como a su madre -a la que después mataron- y a su prima, que había parido dos días antes -y a la que también asesinaron, así como a su bebé-. A la hija de tres años de Bilkis la mataron estampándola contra el suelo. También mataron a sus dos hermanos pequeños. El gobierno de Gujarat siempre encubrió a los asesinos. Tuvo que ser el gobierno central a través de su agencia de investigación, el CBI, el que investigase los hechos, detuviese a los acusados e impulsase el juicio, que se tuvo que celebrar en Mumbai, ante la falta de garantías si hubiese sido en Gujarat. Los asesinos y violadores fueron condenados a cadena perpetua en 2008. La condena fue ratificada por el Tribunal Supremo. El 15 de agosto de 2022, el gobierno de Gujarat, mediante un panel compuesto de funcionarios y «trabajadores sociales» miembros del BJP, ha liberado a todos los prisioneros. Uno de los argumentos es que todos son brahmines, de buenas familias y con buenos ‘sanskaars’, o valores. Que conste que estoy en contra de la cadena perpetua, y catorce años de cárcel me parecen bastantes, pero ninguno de ellos ha mostrado el menor arrepentimiento. Desde los hechos, Bilkis y su familia han vivido prácticamente a la huida.

Os paso traducido un artículo que resume lo sucedido:

https://thewire.in/rights/editorial-bilkis-bano-justice

Bilkis ha luchado lo suficiente. La lucha por la justicia es ahora la carga que debe asumir India

El Tribunal Supremo decidió implicarse en el caso Bilkis en 2002 porque sabía que el gobierno de Gujarat estaba protegiendo a los violadores y asesinos. Veinte años después, nada ha cambiado.

Bilkis ha luchado durante mucho tiempo. La lucha por la justicia es ahora la carga que debe asumir India.

El 15 de agosto de 2022, el gobierno de Gujarat anunció su decisión de liberar a los 11 hombres condenados a cadena perpetua en el caso de violación y asesinato en masa de Bilkis Bano en 2002.

Resultó que el gobierno del estado había creado un panel compuesto por funcionarios y «trabajadores sociales» -todos los cuales resultaban ser miembros del Partido Bharatiya Janata o tenían conexiones con él- que aprobó debidamente la remisión de la condena. Todo ello, a pesar de que varios de los acusados habían amenazado a los testigos el año pasado mientras estaban en libertad condicional, un comportamiento que es todo lo contrario al remordimiento, el arrepentimiento y la rehabilitación. Uno de los miembros del panel, un legislador del BJP nada menos, ha dicho a modo de justificación que algunos de los condenados eran, después de todo, brahmanes con buenos sanskaars, o valores, y que puede que ni siquiera hayan sido culpables en primer lugar.

Por lo tanto, es oportuno volver a recordar los nombres de cada uno de estos hombres con buenos sanskaars y volver a inscribir exactamente lo que le hicieron a Bilkis Bano -que en ese momento sólo tenía 21 años- y a 14 miembros de su familia. Que nadie vacile al leer estos hechos, al igual que Bilkis no ha vacilado. Al contrario, colocando una piedra del tamaño de una montaña en su pecho, ha caminado valientemente de tribunal en tribunal, para que, como única superviviente adulta de esta masacre, pueda cumplir con el deber y la carga de buscar justicia.

El 3 de marzo de 2002, once hombres – 1. Jaswantbhai Nai, 2. Govindbhai Nai, 3. Shailesh Bhatt, 4. Radhesham Shah, 5. Bipin Chandra Joshi, 6. Kesarbhai Vohania, 7. Pradeep Mordhiya, 8. Bakabhai Vohania, 9. Rajubhai Soni, 10. Mitesh Bhatt, y 11. Ramesh Chandana- se armaron con espadas, hoces y palos, se subieron a dos vehículos blancos y salieron a la caza humana premeditada. Cuando encontraron su objetivo, los 11 Sanskari violaron en grupo a las mujeres que había entre ellos y asesinaron a un total de 14 personas a sangre fría.

Las personas condenadas por la violación en grupo y los múltiples asesinatos en el caso Bilkis Bano de los disturbios de 2002 en Gujarat, son recibidas al salir de la subcárcel de Godhra después de que el gobierno de Gujarat permitiera su liberación en virtud de su política de remisión, en Godhra, el lunes 15 de agosto de 2022. Foto: PTI

La sentencia de 2008 del tribunal de sesiones especial señala cómo «cometieron violaciones sucesivas a la acusadora embarazada [Bilkis]». Violaron en grupo a la madre de Bilkis, Halima. Violaron en grupo a la prima hermana de Bilkis, Shamim, que estaba débil por haber dado a luz dos días antes en un pueblo mientras el grupo estaba huyendo.

Asesinaron a una niña de tres años y medio, la primogénita de Bilkis, su hija Saleha. Shailesh Bhatt se la arrebató a Bilkis por la fuerza y la arrojó al suelo rocoso. Saleha murió en el acto.

Asesinaron a la madre de Bilkis, Halima, de 45 años, con espadas, hoces y palos, causándole múltiples fracturas y heridas sangrantes que la llevaron a la muerte en el acto.
Asesinaron a los dos hermanos pequeños de Bilkis. Irfan tenía sólo 11 años. Aslam, el mayor, tenía casi 13 años. Lo agredieron con armas mortales causándole múltiples heridas mortales en la cabeza que le causaron la muerte en el acto.

Asesinaron a la hermana pequeña de Bilkis, Munni. Tenía poco más de 13 años y murió a causa de las heridas en la cabeza.

Golpearon a Mumtaz, la hermana menor de Bilkis, de 20 años, y la mataron en el acto.
Atacaron a la tía de Bilkis (phupi), Amina Patel, de 35 años, con armas mortales causándole fractura de cráneo y heridas sangrantes, y murió en el acto.
Agredieron al tío de Bilkis (maama), Majid Patel, de 55 años, con armas mortales y le causaron heridas mortales que le provocaron la muerte.

Otra tía de Bilkis (phupi), Sugraben, de 40 años, fue atacada con armas mortales causándole heridas en la cabeza que la mataron en el acto.

Agredieron al marido de Sugraben, el tío (phupa) de Bilkis, Yusuf Patel, de 50 años, causándole heridas sangrantes mortales y muriendo en el acto.

También atacaron a las tres hijas de Sugraben, primas de Bilkis: Madina, Mumtaz Patel y Shamim. Los hombres golpearon a Mumtaz, de 20 años, con armas mortales, y la mataron en el acto.  También atacaron a Madina, de 18 años, y la mataron en el acto. Shamim, de 20 años, llevaba en brazos a su bebé de dos días cuando la atacaron. Murió a causa de las fatales heridas en la cabeza.

Atacaron a la bebé de Shamim con armas mortales y la mataron en el acto. La niña aún no tiene nombre. Sigue siendo una «niña sin nombre» en la sentencia del tribunal de sesiones especial de 2008.

Los 11 hombres fueron condenados por el artículo 302 y el artículo 149 del Código Penal indio por asesinar a 14 personas, entre ellas un bebé de dos días y una niña de tres años y medio.

Los 11 hombres también fueron condenados en virtud de los artículos 376 (2) (e) y (g) del Código Penal Indio por violación en grupo y por violar a sabiendas a una mujer embarazada.

Los 11 hombres también fueron condenados en virtud del artículo 376 (g) del Código Penal Internacional por violar en grupo a la madre de Bilkis, Halima, y al primo de Bilkis, Shamim, antes de matarlos.
Lea también: Lo que Bilkis Bano sobrevivió aquel día en Gujarat, 2002
Estos 11 hombres le arrebataron a Bilkis prácticamente toda su familia extensa. Las mujeres que eran la urdimbre y la trama de su vida -madre, hermanas, primas, tías- fueron asesinadas delante de ella, violadas ante sus ojos. No perdonaron a los niños, a los bebés y a los niños pequeños. Los hermanos pequeños de Bilkis fueron asesinados. Su primogénito fue asesinado.

También hubo un espantoso encubrimiento. Las víctimas fueron arrastradas a la selva y enterradas en fosas con bolsas de sal. Nunca se recuperaron siete cuerpos. En la montaña de pruebas que se recogieron, la Oficina Central de Investigación recuperó una fotografía del cadáver de Saleha, pero no se pudieron encontrar los restos de la pequeña. Nunca recibió sepultura. Bilkis y Yakub siguen llorando la tumba desaparecida, a la que nunca podrán ir a rezar por el alma de su hija.

Lo que estos 11 hombres cometieron no fue un crimen ordinario. Sus sentencias de cadena perpetua dictadas por el tribunal especial de sesiones de Mumbai en 2008 fueron confirmadas por el tribunal superior de Bombay, así como por el Tribunal Supremo de la India.

El 23 de abril de 2019, el Tribunal Supremo concedió a Bilkis una indemnización ejemplar, describiendo cómo los «brutales, diabólicos, espantosos y horribles actos de violencia» cometidos sobre ella habían dejado una «huella indeleble en su mente que continuará atormentándola e incapacitándola». Dijeron que «este caso tiene que ser tratado de forma diferente ya que la pérdida y el sufrimiento… superan los casos normales».
El caso Bilkis fue extraordinario por otra razón. En el banquillo de los acusados no sólo había hombres acusados de violación en grupo y asesinato en masa, sino el gobierno y la policía de Gujarat que habían ayudado a encubrir el monstruoso crimen. El juicio se celebró en Maharashtra porque el Tribunal Supremo decidió que no se podía confiar en que el gobierno de Gujarat, presidido entonces por Narendra Modi, proporcionara el entorno necesario para impartir justicia.

Dado que el caso fue investigado y procesado por el CBI, la remisión sólo era posible con la conformidad del gobierno de la Unión. Rooprekha Verma, Revati Laul, Subhashini Ali y Mahua Moitra han presentado recursos ante el Tribunal Supremo para impugnar la liberación anticipada de los 11 condenados. El Tribunal Supremo decidió implicarse en el caso Bilkis en 2002 porque sabía que el gobierno de Gujarat estaba protegiendo a los violadores y asesinos. Veinte años después, nada ha cambiado. El silencio de Modi sobre la cuestión reforzará aún más la creencia entre reputadas instituciones mundiales como las Naciones Unidas de que India es un país que discrimina abiertamente a su población por motivos de religión y género.

La población de este país no puede quedarse al margen y tratar esta cuestión como una lucha exclusiva de Bilkis. La lucha por la justicia es una carga que la India tiene que asumir. El Tribunal Supremo debe apoyar a Bilkis y a los 14 miembros de su familia que fueron brutalmente asesinados y enviar a los condenados de vuelta a la cárcel. No se puede permitir que la política partidista y los prejuicios comunales impulsen el proceso de remisión.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator

40. Rusos troleando.

No sé si se debe a las recientes declaraciones de la candidata conservadora al liderazgo tory, pero dos buques de guerra ruso acaban de aparecer ante las costas de Gran Bretaña, dirigiéndose hacia la mayor base naval inglesa:

41. Perdedores infatigables

Quizá porque mi experiencia militante, a partir del año 80, más o menos, ha sido la de una derrota constante, me ha llamado la atención este artículo de Kouvelakis, reflexionando sobre la experiencia de Syriza en Grecia y, más allá, en la de esta generación de perdedores.

https://jacobinlat.com/2022/05/23/mas-alla-de-la-melancolia-de-izquierda/

Más allá de la melancolía de izquierda

Stathis Kouvelakis

Traducción: Valentín Huarte

Cuidar la memoria del pasado sin que se convierta en un objeto de museo, despolitizado y despolitizante, implica fecundarla, esclarecerla a la luz del presente, ponerla en relación con las experiencias actuales.

Desfatalizar la derrota 

De un militante de izquierda radical y comunista de mi generación, que vivió veinte años en la «gran pesadilla de los ochenta» (François Cusset), y que comenzó a militar a fines de los años setenta, podría decirse que fue educado esencialmente en y por las derrotas. Pero el proceso no fue lineal ni homogéneo. La temporalidad política de Grecia durante los diez, o tal vez quince años que siguieron a la caída de la Dictadura de los Coroneles (1967-1974), fue muy distinta de la de Francia o de la de Italia. Simplificando un poco las cosas, podemos decir que los años setenta fueron años de euforia y radicalización izquierdista de amplios sectores de la sociedad, especialmente la juventud. Está claro que esa primera oleada repercutió en la década siguiente, marcada por la llegada de los socialistas griegos al poder (octubre de 1981), inaugurando un proceso de relativa normalización que prescindió del sentimiento de derrota que reinaba en casi todas partes. En ese período, la izquierda radical —comunista en su mayoría— conquistó posiciones significativas en muchos sectores de la sociedad (juventud, centros de estudiantes, sindicatos) y también a nivel electoral. Aunque políticamente minoritaria, la izquierda gozaba de un enorme prestigio moral, fruto de las incansables persecuciones que habían sufrido sus militantes y del rol destacado que habían jugado en la resistencia popular contra el fascismo, el imperialismo y el régimen de excepción instaurado durante la guerra civil, que estuvo vigente hasta la caída de la dictadura. Por lo tanto, abandonar Grecia en 1983 y venir a estudiar a Francia fue realmente impactante. De hecho, sigo preguntándome si, a pesar de todos los años que pasaron, ese punto de inflexión en mi vida no sigue activo y no sigue nutriendo mi pensamiento y mi acción. 

Los terribles años ochenta fueron años de retroceso en todos los niveles, especialmente en Francia: giro neoliberal y rechazo a la izquierda en el poder, represión del movimiento obrero y fragmentación de las clases populares, decadencia del Partido Comunista —único partido de izquierda con verdaderas raíces obreras y populares—, aplastamiento sin precedente del debate intelectual seguida del reinado del liberalismo de la Guerra Fría y de la derrota sin combate (o casi sin combate…) de todo pensamiento crítico, empezando por el marxismo, que había vertebrado todas las discusiones en Francia durante ese «corto siglo veinte» (1914-1989) del que habla Eric Hobsbawm. La «caída del Muro de Berlín» y el fin de la URSS marcaron un punto de ruptura, pero, en realidad, esos acontecimientos, a los que habría que sumar el giro capitalista de China, no hicieron más que fijar una evolución iniciada hacía mucho tiempo por una década de contrarrevoluciones neoliberales a escala mundial. 

Con todo, podemos analizar el mismo período desde otra perspectiva, una que permitirá conectarlo con momentos significativos de mi propio recorrido militante. Porque hay que recordar que, incluso en los tiempos de derrota, ¡la lucha continúa! De hecho, durante esos períodos, la lucha suele ser bastante más despiadada porque las clases dominantes rompen con los equilibrios sociales previos y pasan a la ofensiva. Pero, por las mismas razones, esa lucha suele ser «invisibilizada» por las negaciones del discurso dominante, es decir, el discurso de las clases dominantes (y el de sus ideólogos) ávidas de revancha, determinadas a liquidar todas las concesiones que las clases oprimidas les arrancaron durante las décadas anteriores. Por lo tanto, resta por hacer todo un trabajo de reconstrucción, que no tiene que ser necesariamente un trabajo de «memoria» de esos que abundan en las universidades y en los medios de comunicación, sino un razonamiento político que tenga por fin es perforar el silencio espeso que, más que cualquier distorsión o sesgo político, crece en torno a las luchas populares cotidianas, sobre todo las obreras. 

En los años 2000 ensayé con modestia un ejercicio de este tipo y publiqué una serie de textos en una antología que apareció en 2007. Quise mostrar que todo ese período había estado escandido por luchas sociales importantes, y que, contra lo que suele afirmarse, y aun si en lo esencial eran luchas defensivas, no eran solo de «resistencia». En otros términos, quise argumentar contra esa idea de que la única apertura posible pasaba por la realización de actos ejemplares, actos de contenido esencialmente ético (o estético) que daban lugar a prácticas dispersas, singularidades sin mañana y sin efecto en las relaciones de fuerza globales. Quise mostrar, por el contrario, que esas luchas habían representado desafíos reales, que habían pesado efectivamente en el curso de la historia y que es fundamental tenerlas en cuenta cuando intentamos comprender ese período.

Pienso, como siempre, que este tipo de trabajo es decisivo en términos políticos porque permite situar concretamente los posibles de una situación, evaluar las derrotas y las conquistas con el máximo posible de lucidez, en fin, hacer palpables esas ideas de que, incluso en los momentos de reflujo, la historia no está escrita, y de que, aun si no es posible hacer cualquier cosa en cualquier momento, las fuerzas populares de emancipación enfrentan constantemente bifurcaciones y oportunidades, aunque no siempre sepan aprovecharlas.

El movimiento estudiantil de noviembre-diciembre de 1986

Para analizar más concretamente la situación, tomaré dos ejemplos de mi experiencia militante, vinculados respectivamente a momentos específicos de Francia y de Grecia, que son los países en los que estuve directamente implicado en la acción política. Comenzaré por el caso de una victoria parcial, pero significativa: el movimiento estudiantil de 1986 contra la ley Devaquet. Los hechos perviven en la memoria porque el gobierno de aquella época se vio forzado a retirar su proyecto de ley —primera tentativa verdadera de instaurar en Francia procedimientos de selección y matrículas aranceladas en la universidad—, y también porque la manifestación del 4 de diciembre de 1986, punto culminante del movimiento, terminó con una represión policial salvaje que se cobró la vida de Malik Oussekine.

Ahora bien, aun si no suele hablarse del tema, la verdad es que, aunque pasaron treinta y cinco años, los efectos de aquel proceso todavía no se agotaron. Por un lado, los gobiernos que vinieron después, y que aplicaron políticas neoliberales, no pudieron poner directamente en cuestión el acceso gratuito y relativamente libre a la universidad. Es cierto que avanzaron bastante: entre otras reformas, habría que mencionar el «procesos de Boloña», implementado a nivel de la Unión Europea, y la ley LRU sobre «autonomía universitaria». Macron retomó la posta de Devaquet con la instauración de Parcours sup y la aplicación de derechos de matrícula exorbitantes en el caso de estudiantes ajenos a la Unión Europea. Sin embargo, después de haber enseñado más de 20 años en universidades británicas, puedo decir que en Francia todavía queda un largo camino antes de alcanzar el modelo mercantilizado y empresarial de los países anglosajones. 

En ese sentido ganamos tiempo —tres o cuatro décadas— y muchas generaciones gozaron de una relativa democratización del acceso a la universidad. No es poca cosa. Por otro lado, después de la muerte de Malik Oussekine, los gobiernos empezaron a pensar dos veces antes de dejar manifestantes tirados en la calle. El hecho trazó una especie de línea roja en materia de represión policial contra los movimientos sociales y las manifestaciones callejeras. El endurecimiento de la represión que vivimos hoy, bien simbolizado por la reacción frente a las movilizaciones contra la reforma laboral de 2016 y por el cortejo de heridos y mutilados que marcó la protesta de los Chalecos Amarillos, tardó largos años en concretarse. 

Cuando hacemos un balance de todo el período, constatamos que, en Francia, después del movimiento estudiantil de 1986, los movimientos sociales tuvieron conquistas parciales. Las más significativas fueron la vinculada a la reforma de los regímenes especiales de 1995 y la vinculada al CPE de 2006. Incluso Macron, que hasta ahora es el neoliberal más determinado de los que llegaron a presidentes en Francia, tuvo que suspender la reforma previsional (y no fue solo a causa de la pandemia). Sin las enormes movilizaciones de diciembre de 2019 y de enero de 2020, la reforma habría pasado como si nada. Por supuesto, nada de esto alcanzó para terminar con el neoliberalismo. Eso habría implicado una alternativa política que, como sabemos, hoy no existe. Pero Francia sigue siendo un país que resiste con fuerza el modelo neoliberal y eso permite proteger ciertas conquistas sociales.

Si decido centrarme en el movimiento de 1986, no es solo a causa de su importancia a nivel social, sino también porque fue la primera experiencia de movilización a gran escala de la que formé parte. Ser actor de un movimiento de masas es definitivamente una experiencia memorable y permite comprender mejor el mecanismo que opera detrás de su desarrollo. Por eso me gustaría contarles cómo viví aquellos acontecimientos. El gobierno de Chirac, que había sido electo hacía poco tiempo en las legislativas de marzo de 1986, planeaba implementar la reforma durante el verano, como hacen todos los gobiernos cuando tienen que aplicar reformas antisociales. Entonces, sabíamos a qué atenernos cuando volviéramos a la universidad. En esa época, yo era miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas (vinculada al PCF) y militante sindical de la UNEF (Solidaridad Estudiantil), que terminó fusionándose con la UNEF (Independiente y Democrática) para conformar la actual UNEF. Junto a las otras organizaciones sindicales y estudiantiles de izquierda, habíamos iniciado una campaña para informar y movilizar a los estudiantes. En Nanterre veníamos convocando una asamblea general tras otra desde octubre y, más allá de nuestros esfuerzos, el resultado era mediocre: nunca éramos más de 200, y la cosa no mejoraba en las otras universidades, al menos en las de la región parisina. Decepcionado por la pasividad de los estudiantes, decidí no asistir a una de las asambleas generales que se realizó a fines de noviembre. Al día siguiente, me llamó un compañero: «Te perdiste una importante, el gran anfiteatro de Nanterre [que tenía capacidad para 2000 personas] estaba que explotaba, todos votaron a favor de la huelga…», etc. Por fin, algo había hecho clic.

¿Por qué? Sartre habla del pasaje de un estado de atomización (que denomina serialidad) a un estado definido por la constitución de un grupo unido en el marco de una acción común. Explica el proceso recurriendo a dos mecanismos. El primero, esencialmente reactivo, consiste en la toma de conciencia que se produce cuando estamos frente a una amenaza grave e inminente: si no nos movemos, los hechos nos afectarán directamente. De hecho, llegó un punto en que la reforma Devaquet se hizo muy concreta: la selección en función de las calificaciones y de la solvencia económica empezarían a funcionar desde el año siguiente y realmente no queríamos que eso sucediera. A fin de cuentas, es siempre el adversario el que crea las condiciones para que tome cuerpo una acción colectiva. Son las clases dominantes las que provocan las revoluciones: malinterpretan la «gran paciencia del pueblo» de la que habla Sophie Wahnich, historiadora de la Revolución francesa, y piensan que durará para siempre. 

El segundo mecanismo que opera en la constitución de un grupo es mimético: en un primer momento, imitamos el comportamiento de los otros, tenemos un conocido que participa de las asambleas generales y decidimos participar con él. Estamos tomados por algo de lo que tenemos una percepción todavía confusa, pero sentimos que es algo que nos supera, algo grande que probablemente tendrá efectos. Después intervienen otros procesos, más controlados: la discusión, el acuerdo en torno a objetivos comunes, los medios de acción, la emergencia de una forma de dirección, etc. Pero nada de eso tiene sentido si no se franquea la primera etapa. Las grandes explosiones pueden parecer espontáneas, pero nunca lo son del todo: para que se produzca un clic, tiene que existir un embrión de respuesta colectiva —en este caso, el trabajo preparatorio que habíamos hecho—, ese embrión que lleva a Sartre a afirmar que la espontaneidad absoluta no existe. Toda situación concreta está hecha de una mezcla de serialidad y de grupos, más o menos constituidos, más o menos esclerosados. Pero, cuando está en juego la acción colectiva, nunca tenemos la garantía de que algo vaya a suceder. Toda persona involucrada en una práctica militante desplegada en la duración lo sabe: existen sorpresas milagrosas, pero también grandes decepciones (porque las cosas, más allá de nuestra obstinación, casi nunca arrancan).

El movimiento de 1986 infundió suficiente miedo en el gobierno de Chirac como para que este se batiera en retirada, pero antes fue necesario que Malik Oussekine perdiera la vida en manos de la CRS y que se difundieran las imágenes de los abusos policiales del 4 de diciembre. Inmediatamente después, los trabajadores de los servicios públicos y de las empresas hicieron paro y las confederaciones sindicales llamaron a la huelga, es decir, hubo un principio de unión con el movimiento obrero. De pronto, la atmósfera cambió: revivió el espectro de 1968 —que Chirac y sus funcionarios conocían en carne propia— y el gobierno dio marcha atrás con la ley Devaquet para calmar las aguas. La protesta social resurgió con las huelgas de los ferroviarios, de los trabajadores del transporte, de los enfermeros y de los obreros de SNECMA. Tanta agitación dejó su marca en la coyuntura y permitió sacar a la derecha del poder en 1988, algo difícil de imaginar dos años antes, dada la enorme decepción en la que había culminado el primer quinquenio de la izquierda en el gobierno. Es cierto que fueron Mitterrand y el PS los que asumieron el poder: no había otra carta que jugar. Pero la versión más brutal del neoliberalismo, esa que ansiaba un thatcherismo a la francesa, tuvo que alejarse un tiempo. Hubo que esperar a Sarkozy para que volviera a existir públicamente una «derecha sin complejos», que expresaba la reacción contra la demora que habían impuesto las luchas sociales a la reestructuración neoliberal.

Por lo tanto, las luchas sociales fueron efectivas, aunque no bastaron para cambiar las coordenadas de una situación (como dijimos, para eso hace falta una alternativa política). Pero no menos cierto es que toda alternativa real debe saber nutrirse de las luchas y de las experiencias colectivas. En caso contrario estará condenada a ser una política desencarnada, abstracta, sin fuerza real. Entonces, si bien conviene criticar lo que Daniel Bensaïd denominó «la ilusión social», la creencia en la autosuficiencia de los movimientos, tampoco hay que convertirlos en una pura negación, como hace cierto autonomismo absoluto, pregonado sobre todo por Alain Badiou. Porque la negación contiene en sí misma el comienzo, aunque vago, de una afirmación capaz de operar como un estímulo y un vector para ampliar el horizonte de lo posible. La renovación de una política emancipatoria verdaderamente revolucionaria no surgirá de una burbuja: supone una interacción constante entre la experiencia viva de las luchas de los oprimidos y las oprimidas.

La primavera triste de Grecia

Durante los quince años que siguieron a mi participación en el movimiento estudiantil, nunca dejé de militar Pero, en vez de narrar todo mi recorrido, me limitaré a un solo momento, a la vez el que me marcó más profundamente en lo personal y el más importante en términos sociales. Me refiero a los cinco años (2010-2015) de la «primavera griega», esa secuencia de excepcional intensidad y densidad que culminó en una derrota absoluta: la capitulación del gobierno de SYRIZA frente al diktat de la Unión Europea (UE) en julio de 2015. Yo era miembro del partido y, entre 2012 y 2015, formé parte del comité central. Por lo tanto, viví la derrota en una posición de responsabilidad y eso hace más necesario todavía, tanto frente a mí mismo como frente a los otros, hacer un trabajo de elaboración y reflexión sobre el significado de los acontecimientos. Las preguntas ineludibles no tardan en aparecer: ¿por qué las cosas sucedieron como sucedieron? ¿Era inevitable? ¿Dónde localizar la responsabilidad por lo sucedido? 

Comienzo con una breve reconstrucción del contexto. En la primavera de 2010, Grecia enfrentó una crisis, ligada al crecimiento de su deuda pública y de sus déficits fiscales, que la dejó fuera de los mercados financieros. Como los gobiernos ni siquiera consideraban ir contra el mercado, la única solución era pedir «ayuda» a los «compañeros» de la UE. La Unión Europea, por su parte, apeló a la intervención del FMI para constituir la famosa «Tröika» de los acreedores: UE, BCE y FMI. El organismo acordó una serie de préstamos para refinanciar la deuda, pero impuso condiciones draconianas, formalizadas en los monstruosos «memorándums» que firmó por arriba el parlamento griego (en mayo de 2010 el primero y en febrero de 2012 el segundo). Se impuso así una verdadera «terapia de choque» de una magnitud que solo los países sobrendeudados del Sur y los países del exbloque soviético habían conocido hasta entonces: una mezcla explosiva de austeridad brutal, desregulaciones de todo tipo, privatizaciones, y una tutela de los organismos internacionales sobre la política económica y social destinada a durar varias décadas. 

Enseguida estallaron enormes movilizaciones populares —solo comparables a las de los años 1970— puntuadas por el movimiento de ocupaciones de la primavera de 2011 y por no menos de 34 huelgas generales de 48 horas, realizadas una tras otra durante los primeros dos años del plan de austeridad. Esas movilizaciones chocaron contra un muro de rechazo y represión, pero hicieron explotar el sistema político vigente, fundado en la alternancia entre la derecha y el PASOK, partido socialista convertido al neoliberalismo. En la brecha que se abrió irrumpió SYRIZA, partido de izquierda radical que hasta entonces nunca había obtenido más del 5% de los votos y que se comprometió a romper la jaula de hierro de la austeridad y el tutelaje que ejercía el FMI sobre el país. En los dos escrutinios de la primavera de 2012, SYRIZA obtuvo 17% en el primero y 27% en el segundo, es decir, quedó a apenas dos puntos de la derecha y superó con creces al PASOK, que se derrumbó y pasó de haber sacado 44% en 2009 a sacar un magro 12%. La dinámica desatada era irresistible, y, en efecto, menos de tres años después, SYRIZA ganó las elecciones de enero, se acercó a conquistar la mayoría en el parlamento (no llegó por un escaño) y formó gobierno en alianza con un pequeño partido soberanista de derecha. La esperanza se expandió mucho más allá de las fronteras griegas. SYRIZA se convirtió en una referencia de la izquierda antiliberal europea y mundial.

La reacción de la Troika no se hizo esperar. Desde el 4 de febrero, el BCE empezó a blandir el arma monetaria y bloqueó el principal canal de liquidez que tenían los bancos griegos. El 20 de febrero, después de una reunión con el Eurogrupo, el gobierno de SYRIZA firmó un acuerdo humillante que hacía imposible desarrollar su programa. La humillación siguió durante interminables sesiones de seudonegociación mientras la situación económica del país se degradaba cada vez más. En junio se lanzó un ultimátum y la Comisión Europea planteó un nuevo plan de austeridad. Entonces, Alexis Tsipras, primer ministro y dirigente de SYRIZA, decidió jugar su última carta y convocó a un referéndum que se realizó el 5 de junio de 2015 y arrojó como resultado un «no» masivo (61,3%) al plan de austeridad. Los votantes desafiaron con valentía las amenazas y las extorsiones del bloque económico al que el país estaba sometido de hecho después del bloqueo total de todos los suministros de liquidez. Sin embargo, ocho días después de esa jornada de enorme alegría popular, Tsipras firmó un tercer memorándum con la UE, mucho peor que el que habían rechazado los votantes y que coronaba la «terapia de choque» inaugurada por los acuerdos firmados por los gobiernos anteriores. La primavera griega había terminado. 

¿Cómo explicar esa capitulación en campo abierto? Para decirlo rápidamente, la primavera griega fue derrotada porque no supo, y, a nivel de su dirección política, no quiso defenderse. En este sentido hay que considerar dos elementos fundamentales. El primero, la confrontación con la Unión Europea y sus instituciones no es un juego. El estrangulamiento financiero de Grecia, concretado por la ofensiva contra su sistema bancario iniciada por el BCE pocos días después de la formación del gobierno de SYRIZA, era perfectamente previsible. Sin un plan B con el que responder, estaba claro que, considerando las relaciones de fuerza, la capitulación sería inevitable. Un plan de ese tipo, que debía incluir sin duda la salida del euro y la suspensión del pago de la deuda, no podía ser improvisado. Planteaba evidentemente una elaboración seria y, sobre todo, una explicación paciente de cara a la población. 

En lugar de eso, Tsipras y la mayoría de la dirección de SYRIZA intentaron calmar al pueblo con ilusiones, diciendo que una negociación obstinada permitiría desbloquear la situación y poner en acción al menos una parte del programa. Era la famosa «honestidad política», nunca asumida realmente porque habría implicado abandonar (o suspender por tiempo indeterminado) el programa con el que SYRIZA había llegado al gobierno, pero que los funcionarios cercanos a Tsipras destacaban cuando hablaban en ciertos círculos, especialmente en los que reunían a empresarios y acreedores. El trasfondo de esa ilusión sobre la posibilidad de una salida negociada era la creencia, que la mayoría de SYRIZA compartía casi con la totalidad de la izquierda europea, comprendida su ala radical, de que era posible reformar la Unión Europea desde dentro y que, en cualquier caso, como se trataba de un proceso irreversible, toda idea de ruptura con sus instituciones era inevitablemente reaccionario y nacionalista. Ese «europeísmo de izquierda» siempre fue uno de los obstáculos contra los que impactó todo proyecto serio de alternativa de izquierda, y, desafortunadamente, las cosas no parecen haber cambiado mucho. 

El segundo punto es que un plan de ruptura, denominado con frecuencia como «plan B», debía apoyarse en la movilización popular y al mismo tiempo estimularla. Esa perspectiva no tenía nada de fantasioso porque, como dije antes, el período que había precedido a la victoria de SYRIZA había sido un período de enormes movilizaciones populares. La posibilidad de un movimiento de masas era bien real y las manifestaciones espontáneas que explotaron a comienzos de febrero, después del anuncio de la decisión del BCE, no hicieron más que confirmar esa tesis. Entonces, era posible que se produjera en Grecia lo que había faltado en 1981 en Francia, cuando la izquierda había triunfado a contracorriente, en un momento en que la derrota del movimiento obrero había sido prácticamente concretada. La victoria de Mitterrand no había suscitado la enorme movilización que ciertos sectores esperaban pensando en junio de 1936 y en el Frente Popular.

La hipótesis de la conjunción entre la movilización popular y la perspectiva concreta de una ruptura con los dictados de la Unión Europea mantuvo su validez durante toda la secuencia que condujo al referéndum del 5 de junio de 2015. Cuando Tsipras anunció la consulta popular, pensando sin duda en la derrota y en la posibilidad de legitimar la capitulación que había decidido con anticipación, se desató una dinámica que desbordó completamente las intenciones del gobierno. La convocatoria abrió las puertas a un arrebato popular que se tradujo en importantes movilizaciones y en la amplitud del triunfo del «no», que hicieron caso omiso a las amenazas cotidianas de los gobiernos europeos y al bloqueo económico que impedía incluso que la población retirara dinero de los cajeros automáticos. Los griegos dijeron «no», pero sus dirigentes habían decidido tirar la toalla y su renuncia desorganizó completamente el campo popular y lo arrastró a la derrota. 

Las consecuencias de esa derrota todavía duran: en efecto, más allá de breves excepciones —como el éxito efímero de Podemos, cuyos dirigentes se apuraron a seguir la vía de SYRIZA; el 20% de Melenchon en 2017 o el «momento Corbyn» del laborismo británico— toda la izquierda europea entró en un período de reflujo. No es casual que, en el caso de Corbyn, el movimiento haya fracasado frente a la cuestión del Brexit, es decir, a causa de su incapacidad de plantear una línea de ruptura por izquierda con la UE. La izquierda dejó esa posibilidad, que era mayoritaria entre el electorado popular británico, en manos de la derecha nacionalista y atlantista, que logró hegemonizar esa tendencia para imprimirle una orientación acorde a sus intereses. Por lo tanto, constatamos que, con el fin de la primavera griega, las fuerzas de derecha radical y de extrema derecha lograron apoderarse de la ira popular que recorría Europa. De hecho, ¿por qué los pueblos volverían a depositar su confianza en fuerzas supuestamente distintas a las élites tradicionales, y, en particular, a los socialdemócratas convertidos al neoliberalismo, si apenas llegan al poder no son capaces de hacer nada diferente a lo que hicieron sus predecesores? La prueba definitiva del desastre griego nos obliga a estudiar en detalle esta observación.

Las razones profundas de la derrota

Por lo tanto, tenemos que considerar las razones de la capitulación. Mencioné la ausencia de un plan de autodefensa, la negativa del gobierno a apoyarse sobre la movilización popular y las ilusiones ideológicas sobre los posibles márgenes de maniobra en la UE. Pero, en cierto sentido, no hice más que describir el problema. ¿Por qué no fue posible actuar de otra manera cuando la catástrofe se perfilaba en el horizonte? ¿Por qué no pudimos cambiar de dirección si en el interior de SYRIZA había un ala minoritaria, pero importante, que no paraba de crecer y que hacía sonar las alarmas mientras trazaba las grandes líneas de un plan de autodefensa como el que necesitábamos? Por mi parte, desconfío de todas las visiones psicologistas, que reducen todo al carácter —o más bien a la falta de carácter— de ciertos dirigentes, o que querrían hacernos creer que todo estaba determinado de antemano, que los dirigentes de SYRIZA siempre habían tenido la intención de firmar un tercer memorándum y que simplemente mintieron para llegar al poder y concluir el trabajo sucio. Estas tesis contienen ciertos elementos de verdad: los dirigentes, con Tsipras a la cabeza, efectivamente mostraron no tener coraje cuando empezaron a titubear frente a la dificultades y sostuvieron un doble discurso con metas que sabían perfectamente desprovistas de fundamento. Pero la cuestión es más compleja. 

No tengo una explicación definitiva, que exigiría acceder a fuentes que todavía no están disponibles, pero, en función de mi propia experiencia, de mis lecturas y de mis intercambios con otros compañeros, presento a continuación la hipótesis que considero más probable. Creo que el momento de oscilación decisivo, aun si no era del todo irrevocable, llegó en la primavera de 2012. En las elecciones legislativas de mayo y junio, SYRIZA dio un salto extraordinario: de ser un pequeño partido que sacaba 4 o 5% de los votos, se convirtió en la fuerza de oposición más importante y por poco no quedó en primer lugar. Las oleadas de movilización popular todavía estaban frescas; de hecho, el partido no había logrado todavía una plena normalización interna y sostenía un firme discurso rupturista. A comienzos de junio, pocos días después del escrutinio, Tsipras declaró por última vez que para él la cuestión del euro, es decir, del abandono de la moneda única, que simbolizaba una ruptura definitiva con la situación, no era un tabú. De hecho, esa era la posición oficial del partido. Entre los escrutinios de mayo y junio de 2012 empezaron a correr vientos de pánico en toda Europa. Todos los días, Merkel, Hollande y los otros dirigentes de la UE advertían a los electores griegos que no debían elegir personas «irresponsables» que conducirían el país hacia el caos. Las clases dominantes europeas y sus funcionarios percibieron que Grecia representaba una amenaza real.

¿Cómo vivió esa situación la dirección de SYRIZA? Fue percibida como un momento de verdad, es decir, un momento en que había que llevar las decisiones a la práctica. Estoy convencido de que la posibilidad de una confrontación real con las clases dominantes nacionales y europeas provocó mucho miedo en la organización. Porque una cosa es tener un discurso radical cuando uno está en la posición —hasta cierto punto cómoda— de fuerza minoritaria, y otra cosa es medirse con la posibilidad de pasar directamente a la acción. 

Hay un episodio, poco comentado, que no deja de llamarme la atención. Durante el verano de 2012, poco después del esplendoroso triunfo en las urnas, Tsipras desapareció durante varias semanas. En teoría estaba agotado y necesitaba descansar. Cuando reapareció empezó a enviar «señales de moderación», según la expresión consagrada, a los poderes europeos y mundiales. Cada vez que hablaba en sus viajes al extranjero, en eventos de organismos no gubernamentales o de instituciones internacionales, era para decir algo como: «Escuchen, no somos tan peligrosos ni tan radicales como se dice. Y nos merecemos una recompensa por haber adquirido ese sentido de la responsabilidad». 

Era una música familiar para todo aquel que hubiera vivido la derrota de otros gobiernos de izquierda en países europeos. En ese momento, éramos muchos los militantes de SYRIZA que percibíamos que Tsipras estaba preparando una movida similar a los giros de las izquierdas francesa o italiana de los años 1980 o 1990. Con la salvedad de que, una vez que decidido, no se contentó con el «rigor» de Mauroy-Fabius de los años 1980, sino que subastó el país y aplicó un plan de austeridad sanguinario frente al que hasta la política de Macron parece moderada.

Tratemos de ir un poco más lejos: ¿por qué la dirección de SYRIZA tuvo tanto miedo? Hay que examinar más de cerca los materiales de los que estaba hecho SYRIZA, y sobre todo su dirección. Tsipras había infundido esperanzas en todo el mundo porque era el miembro más joven del núcleo dirigente. Era un personaje nuevo, descontracturado, despojado de las taras de la izquierda tradicional. Pero la verdad es que, a pesar de su corta edad, había dado sus primeros pasos en la militancia a comienzos de los años 1990, en las filas de la juventud del PC griego ortodoxo. Como sea, detrás de él estaba la dirección de SYRIZA, compuesta de cuadros relativamente experimentados (y, en proporciones abrumadoras, de hombres), salidos sobre todo de diversas rupturas del Partido Comunista de Grecia. Eran personas marcadas por la derrota de la izquierda comunista del «corto siglo veinte» y que, en su mayoría, habían incorporado los frutos de esa derrota. No formaban parte del orden existente, a diferencia de los social-liberales, pero tampoco creían que las cosas pudieran cambiar radicalmente, que fuera posible construir otra realidad, que ese programa estuviera al alcance de la mano, y que, en consecuencia, concretarlo planteaba la necesidad de una confrontación importante. No percibían en la crisis paroxística del país una oportunidad de cambio sin parangón histórico; simplemente no era esa su manera de pensar. Y sin pensar de esa manera es imposible hacer frente a los Schäuble, a las Merkel, a los Draghi y a todo su gremio, porque, librada a sí misma, la lógica despiadada que deriva de las relaciones de fuerza existentes termina imponiéndose siempre.

Quiero aportar un testimonio personal en este sentido. No tuve más que una reunión a solas con Tsipras, en mayo de 2012. Hice de intérprete cuando vino a París con ocasión de una conferencia de prensa con Pierre Laurent y Jean-Luc Mélenchon en la Asamblea Nacional.

Después de esa inolvidable conferencia de prensa, Tsipras paseó por todos los medios, así que tuvimos que hacer largos recorridos en taxi en un París de tránsito embotellado. La conversación era relajada, hasta cálida, pero cuando abordamos nuestros desacuerdos sobre el plan B, me dijo: «Pero, ¿por qué esa idea de que vamos a tener que romper inevitablemente con el euro? Hay algo en su lógica [la del ala izquierda de SYRIZA] que no comprendo». Y yo le dije: «Me parece que va a llegar un punto en el que no te van a dejar opción. Van a intentar quebrarte, bloquearte por todos los medios posibles, y la única respuesta va a ser precisamente esa». En aquel momento, su respuesta me dejó perplejo. No me la esperaba y por eso la recuerdo hasta el día de hoy. Con total espontaneidad, algo bastante raro en un dirigente político, se me acercó y me dijo: «Pero, ¿por qué harían eso? ¿Por qué motivo?». Por lo tanto, Tsipras era un tipo que no solamente ignoraba la lucha de clases, sino que carecía del realismo de base inherente a todo conflicto político y social, ese realismo del que los políticos burgueses suelen ser perfectamente conscientes. El germen de la derrota está ahí, en esa asimetría de posiciones y en la ceguera que reveló tener la parte más débil. 

Pienso que cuando se convirtió en primer ministro, Tsipras no quería capitular ni sufrir la humillación de la noche que separó el 13 del 14 de julio de 2015. Pensaba que sería capaz de triunfar con su «honestidad política» y con esas pequeñas maniobras tácticas que hasta entonces habían rendido sus frutos. No había comprendido, porque no quería comprender, y, hasta cierto punto, no podía comprender, que frente a él había enemigos dispuestos literalmente a todo, determinados a aplastarlo para dar un ejemplo y mostrar que ninguna política distinta era posible en el interior de la Unión Europea. Y tuvieron éxito porque no solo lo condujeron a la capitulación, sino que lo transformaron en un instrumento dócil de sus dictados y lo hicieron repetir: «Es triste, pero no había otra opción».

¿Qué aprendimos?

Pienso que la lección que nos deja el desastre griego queda bien resumida en esta proposición: toda fuerza política de izquierda que pretenda iniciar una política de ruptura con el neoliberalismo, pero que no explique por qué ni cómo lo hará, como fue el caso de SYRIZA y de Tsipras en 2015, no amerita ni un minuto de nuestra atención. Tomemos un ejemplo concreto: consideremos el programa de Francia Insumisa, L’Avenir en commun [El futuro en común]. No se trata de una propuesta marginal, sino de un programa aprobado en 2017 por cerca del 20% del electorado francés y retomado en lo esencial por Mélenchon en la campaña de 2022 (con una llamativa excepción, sobre la que volveré más adelante). Si Mélenchon no considera que realizar ese programa —solo ese programa, ni más ni menos— implicará importantes niveles de confrontación con las clases dominantes francesas y europeas, es imposible que lo tomemos en serio cuando afirma que lo implementará «pase lo que pase». Tomarse en serio esa confrontación quiere decir prepararla, ser consciente de que hará falta aplicar una serie de medidas contra las que el enemigo reaccionará violentamente. El verdadero poder de Francia no es el del palacio del Elíseo ni el de Matignon, es el poder económico, el de los patrones, los grandes bancos, las finanzas y todo el poder alojado en la cumbre del aparato de Estado: los funcionarios de Bercy tienen mucho más poder que el ministro de Finanzas. Eso por no decir nada de los aparatos represivos, del ejército y de la policía, garantes en última instancia del orden existente que cumplieron un rol fundamental en la transición hacia el régimen actual de la Quinta República. 

A todo eso hay que sumar la enorme presión internacional, que no tardará en hacerse sentir. Francia no es una isla y no es la potencia mundial que pretende. En ese sentido, además de la burguesía francesa, los que reaccionarán rápidamente serán los «mercados internacionales» y las instituciones europeas en tanto expresiones concretas de las clases dominantes del continente. Estas disponen en particular de un arma confiable, la moneda, blandida por una institución, el BCE, que vimos cómo actuó en el caso de Grecia (y ya había amenazado con hacer lo mismo en el caso de Irlanda). También están los tratados europeos y sus instancias de control, aun si sus medios concretos de sanción son más débiles. Ese marco hace que las políticas neoliberales sean intangibles y, si se considera la regla de unanimidad necesaria para modificar cualquier acuerdo, se notará que fueron concebidos como irreformables. No cabe duda de que esos tratados, flexibilizados temporalmente a causa de la pandemia, serán reactivados una vez que pase la emergencia y, en cualquier caso, siempre que algún Estado miembro de la Unión Europea decida poner en cuestión el orden neoliberal. 

No sirve de nada sesgar ese dato y pretender, como deja entender el programa de Mélenchon de 2022, que será posible abstraer selectivamente ciertos rasgos de esos tratados y negociar el resto sin comprometerse en una verdadera confrontación. Excluir de antemano la idea de una salida del euro —esa es la diferencia fundamental con el programa anterior— implica aceptar el marco fijado por el BCE. Pero si uno se toma en serio la idea de una ruptura con la situación existente, el plan B se vuelve inevitable. A decir verdad, es el único plan válido, incluso si, desde un punto de vista táctico, la idea de la dualidad plan A/plan B tiene ciertas ventajas. El repliegue de Mélenchon frente a estas cuestiones no augura nada bueno, ni para Francia Insumisa ni para la izquierda francesa y europea en general. 

Pero volvamos a la cuestión de la confrontación. Dadas las poderosas armas de las que dispone el adversario, ¿qué fuerza, además de las precisiones programáticas, tenemos nosotros? La movilización popular. Conquistar la mayoría en las elecciones es, sin duda, una etapa indispensable —y SYRIZA demostró que, por lo menos en ciertas condiciones, no es un límite insuperable para la izquierda—, pero no es suficiente. Contrariamente a lo que parecen creer los partidarios del «populismo de izquierda» —Francia Insumisa o, antes de ellos, Podemos— no basta con un movimiento reducido a mera máquina electoral (en realidad, un movimiento reducido a una máquina que sirve para una sola elección, la presidencial). Hace falta una organización digna de ese nombre, dotada de un verdadero anclaje a nivel local y nacional, con presencia en los barrios populares donde viven y trabajan los hombres y las mujeres de las clases explotadas. Hace falta tejer vínculos sólidos con el movimiento sindical, con el movimiento social, con formas comunitarias y de participación directa… En fin, para contar efectivamente con la movilización popular, hace falta construir una red compleja de alianzas. Esa conclusión no surge del a priori ni de la realidad intangible de la «forma partido», ni siquiera de una posición previa sobre el rol de las «vanguardias», sino de un realismo político elemental, cuando menos equivalente al que determina las acciones de nuestro enemigo de clase.

La organización es un concentrado de política, pero no es toda la política. Necesita una orientación que sirva para intervenir en la coyuntura inmediata: algo así como un programa de transición, medidas inmediatamente aplicables que inicien un proceso de ruptura capaz de modificar la relación de fuerzas, abrir posibilidades para la movilización popular y un horizonte nuevo. Supongamos, a título provisorio, que un programa del tipo de L’avenir en commun [El futuro en común], o, en 2015, el denominado programa «de Tesalónica» de SYRIZA, podrían cumplir o cumplieron esa función. Pero no alcanza: hace falta un horizonte de largo plazo. Digamos más precisamente que ese horizonte de largo plazo revela ser en realidad una condición para elaborar un programa de transición coherente y, sobre todo, para construir los medios de su implementación efectiva: la organización y la movilización de las fuerzas populares. No se trata de definir los detalles de una sociedad ideal, sino de los grandes trazos de un proyecto nutrido de la experiencia histórica y de problemas concretos a los que se enfrentan las clases dominadas, que haga creíble la idea de un «orden nuevo», para retomar la expresión de Gramsci y de sus compañeros turinenses.

Por eso importan las palabras como «socialismo» y «ecosocialismo». Para comenzar a cuestionar los fundamentos del orden actual, es necesario nombrar y decir que eso contra lo que hay que arremeter, si queremos ir más allá del control social de los grandes mecanismos económicos, es el capitalismo, y eso implica avanzar en una transición ecológica al servicio de las clases populares (y no de entidades indistintas como «el planeta» o «los seres vivos»). La noción de «planificación ecológica», que tiene un fuerte componente participativo y de relocalización de actividades productivas, abre una vía fecunda en ese sentido. Y, después, está la estrategia que permite vincular todos esos elementos de forma coherente. Daniel Bensaïd hablaba del «eclipse de la razón estratégica» como epicentro, a la vez síntoma y causa, de la crisis de la izquierda anticapitalista, del estado de impotencia en el que se encontraba después de la derrota del comunismo del siglo veinte. 

Desde este punto de vista, América Latina tiene mucho que enseñarnos. Pienso que la experiencia más avanzada sigue siendo la de Allende, es decir, la de Chile durante el gobierno de la Unidad Popular. No pretendo restarle importancia a todo lo que sucedió después, las experiencias de Bolivia, Venezuela y, en términos más generales, los movimientos sociales y los gobiernos progresistas latinoamericanos de la década del 2000, ni tampoco a lo que sucede ahora, sobre todo en Chile. Pero la Unidad Popular fue otra cosa, fue mucho más lejos. Fue un proceso verdaderamente revolucionario, que emergió en condiciones bastante parecidas a las de nuestro mundo actual, o al menos más parecidas que las que posibilitaron la Revolución china, la cubana o la rusa de 1917. La etiqueta «vía democrática al socialismo», utilizada con frecuencia en el caso de Chile, remite al hecho de que el proceso se fundó en la articulación entre un movimiento obrero y popular en ascenso y una coalición de fuerzas de izquierda que logró ocupar posiciones en el Estado mediante triunfos electorales (sobre todo la presidencia, pues nunca tuvo mayoría en el parlamento y eso no dejó de ser un problema). Lo esencial, no obstante, es que ese proceso revolucionario no supo defenderse frente a la contraofensiva feroz de los Estados Unidos, de sus aliados y de la burguesía chilena, que hicieron todo lo que estuvo a su alcance para sofocar el movimiento y tuvieron éxito.

Hay cierto narcisismo, típico de lo que podemos denominar la «ideología francesa», bastante extendido, incluso en la izquierda, que consiste en decir que Francia es una excepción y que lo que sucedió en Chile con Allende o, de manera menos trágica aunque igualmente devastadora, en Grecia con Tsipras, nunca podría suceder aquí. Es verdad que Francia, en tanto país, tiene más peso que la pequeña Grecia de 2010-2012, y que los Estados Unidos y las otras potencias capitalistas no contarían con los mismos mecanismos para ejercer presión en este país. Sin embargo, la diferencia es menor de lo que parece: el arma de las sanciones económicas, utilizada cada vez con más frecuencia contra los países acusados de desobedecer el orden mundial actual, siempre hegemonizado por el imperio estadounidense, no deja de ser temible. Más en el caso de economías como la de Francia, abiertas y modeladas según las necesidades de la mundialización capitalista. 

Otro aspecto de la cuestión es que Francia tiene una clase dominante mucho más poderosa y aguerrida que la decadente clase dominante griega, que cada vez que tuvo que enfrentar a su propio pueblo, se vio obligada a recurrir a tutores y protectores extranjeros. De hecho, la burguesía griega jamás habría podido mantener su posición durante la guerra civil (1944-1949) sin el respaldo de los imperialismos británico y estadounidense (el napalm fue utilizado por primera vez contra los guerrilleros del Ejército Democrático, formado por el Partido Comunista de Grecia). Pero en Francia, en 1871, a la clase dominante no le tembló el pulso cuando tuvo que prender fuego París y bañar las calles de sangre, masacrando a decenas de miles de ciudadanos porque la Comuna representaba una verdadera amenaza contra el orden social. Tampoco dudó cuando pactó con el nazismo porque prefería a Hitler en vez del Frente Popular. En mayo de 1968, cuando De Gaulle sintió que la situación se le iba de las manos, decidió dar un paseo por Baden-Baden y recurrió a las tropas de Massu para calmar las aguas. Más recientemente, aun cuando estemos lejos de toda situación de insurrección popular, vimos que muchísimos militares —no necesariamente retirados— firmaron columnas de opinión llamando a una guerra civil. También escuchamos a un filósofo y exministro de Educación decir que los policías deberían utilizar sus armas contra los manifestantes. Esa declaración testimonia perfectamente el «asalvajamiento» de la burguesía francesa. Si esa clase se siente amenazada, no cabe duda de que avanzará cuanto pueda para controlar a un pueblo al que considera indisciplinado e inclinado a la revuelta.

Una estrategia de transformación radical de la sociedad no puede hacer caso omiso a la violencia inherente a todo proyecto de ese tipo. Aun cuando difiera de la vía insurreccional, la «vía democrática» hacia el socialismo no equivale a una vía pacífica o no violenta, porque la democracia, y la necesidad de defenderla cuando es amenazada por la rebelión de las fuerzas reaccionarias, nunca está exenta del uso de la violencia. Un gobierno popular, que se apoya en las urnas, no puede renunciar al derecho de defenderse «por todos los medios necesarios». 

Y, al mismo tiempo, la experiencia histórica nos enseña los riesgos de la deriva autoritaria que comporta todo estado de excepción, incluso cuando es instaurado por revolucionarios sinceros. Por lo tanto, se trata de crear condiciones políticas que permitan minimizar su necesidad y duración, y repensar sus formas, subordinándolas lo más posible al control popular y a un marco legal. Sin excluir el recurso a la fuerza, priorizar la lucha de masas y la construcción de la hegemonía de un bloque mayoritario de los sectores subalternos es el pilar de una estrategia de ese tipo. Es la única manera de limitar el campo de acción de las fuerzas que resistirán todo cambio y de expandir las fracturas que atravesarán el núcleo duro del Estado facilitando todas las acciones que apunten a desmantelarlo. 

Pero volvamos aquí y ahora. Porque pensar la acción política implica partir de las cosas como son y no como querríamos que fueran (aunque, por supuesto, no con el fin de someternos a ellas, sino con el de transformarlas). En el caso de Francia, constatamos que durante los últimos años, aun sin triunfos definitivos, hubo muchas luchas sociales importantes. Por lo demás, todos los intentos de construir el instrumento político de una izquierda rupturista fracasaron absolutamente, dejando al descubierto ciertos límites que no podemos obviar. Tenemos que comenzar haciendo el esfuerzo de construir organización y hacer converger a los movimientos sociales en un plazo más largo. Ese trabajo no tiene nada de espontáneo y requiere muchísima paciencia. Por otro lado, este frente social debe interactuar con un frente político: son las dos patas sobre las que se asienta una estrategia de «guerra de posiciones», susceptible, si la evolución de la situación y la temporalidad del conflicto así lo determinan, de transformarse en una «guerra de movimiento». 

Para llegar a ese punto, para intensificar el nivel de la lucha de clases, necesitamos una táctica capaz de conquistar victorias parciales, condición necesaria para pasar de una posición de repliegue defensivo, como la actual, a una acción contraofensiva. Por lo tanto, nuestra táctica debe apuntar a cambiar las relaciones de fuerza en las instituciones. Debemos combatir las ilusiones anarquizantes, aun si son, hasta cierto punto, comprensibles después de tantas decepciones y derrotas políticas. La acción política desborda ampliamente el terreno electoral, pero las elecciones no son un terreno que debamos ceder al enemigo. No basta para tomar el control efectivo de las instituciones estatales, pero en los países que disponen de regímenes parlamentarios y de una «sociedad civil» fuerte, el triunfo electoral es una etapa ineludible. Y, tal vez desafortunadamente, no podemos desentendernos del Estado —del núcleo duro del Estado, no de los servicios públicos o de los cargos administrativos inferiores, más fácilmente transformables— porque el Estado nunca se desentiende de nosotros: está siempre frente a nosotros y contra nosotros.

* * *

En 2010, cuando empezó la revuelta en Grecia, me dije: «Bueno, ya está, tengo que dejar todo y concentrar mis energías en esto porque va a ser la lucha política de mi vida, de mi generación». Aunque el ciclo cerró con una derrota, había que hacerlo y no me arrepiento de nada. Sabiendo que no digo nada original, soy de los que piensan que la belleza del mundo se revela por y en el combate que busca transformarlo. No son aguas calmas las que enfrentamos. Entonces —y esto tampoco es nada nuevo— tenemos que apostar a que, entre los más jóvenes, siempre hay energías de lucha disponibles capaces de sacarnos de la rutina. En ese sentido, la transmisión de la experiencia pasada —herencia teórica incluida— es fundamental. Esa es nuestra responsabilidad, la de los más viejos. No asumirla es condenarnos a la impotencia, resignarnos a este mortífero clima de época, que es una mezcla de cinismo, desesperación y autocomplacencia melancólica. Pero cuidar la memoria del pasado sin que se convierta en un objeto de museo, despolitizado y despolitizante, implica fecundarla, esclarecerla a la luz del presente, ponerla en relación con las experiencias actuales. Y esa es una labor colectiva y transgeneracional. Tenemos tarea para los próximos años.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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