De José Luis Martín Ramos, historiador, miembro de Espai Marx.
Para distraernos un poco del actual día a día. Os copio una intervención de Serrati en el Segundo Congreso de la Internacional Comunista. Serrati era el principal dirigente de la corriente denominada “maximalista”, revolucionaria, del Partido Socialista Italiano en la segunda década del siglo XX. Se opuso a la guerra, desde luego a la participación de Italia en ella, y lideró la corriente partidaria de una Tercera Internacional. Su desacuerdo con algunas de las 21 condiciones de admisión a la Internacional Comunista hizo que votara tanto en contra de ellas como de la integración inmediata en la IC, por lo que no participó en la fundación del Partido Comunista Italiano. Sin embargo, mantuvo en el Partido Socialista la defensa de la Tercera Internacional; y más adelante, apoyado por Lenin, la fusión con el Partido Comunista, en el que militó desde 1924 hasta su muerte dos años más tarde. La intervención que os paso es crítica con las tesis de Lenin y Roy sobre la cuestión nacional y colonial, que fueron las aprobadas por el Segundo Congreso. La Comisión del Congreso encargada de “la cuestión nacional y colonial” quedó dominada por la última de las dos y por el debate entre Lenin y Roy. También por ser el primer encuentro internacional en el que se abordaba, para adoptar una línea política, la cuestión colonial con representantes del mundo dominado por el imperialismo, que constituyeron la mayoría de los 29 participantes en la sesión plenaria; eso se tradujo en una acumulación de intervenciones informativas sobre la situación de cada país o pueblo representado, lo que obstaculizó un debate en profundidad de los temas claves. De hecho, la cuestión nacional quedó subsumida en la colonial. Serrati, que representaba a un partido que se enfrentaba a un nacionalismo emergente en Italia, que se pretendía revolucionario –y se nutría entonces de antiguos militantes socialistas y sindicalistas revolucionarios- se encontró incómodo en la dinámica de la comisión y la sesión de plenaria pero no dejó de manifestar finalmente esa incomodidad y su posición de principio. En mi libro “La Internacional Comunista y la cuestión nacional en Europa occidental” escribí que aquellas tesis de Lenin no fueron su mejor escrito; si hubiera conocido entonces esta intervención de Serrati habría sido algo más duro. Paso a reproducir los dos momentos principales de su intervención.
«En las tesis propuestas al Congreso por los camaradas Lenin y Roy sobre la cuestión colonial encuentro no sólo varias contradicciones sino también un gran peligro para la posición del proletariado comunista de los países avanzados, que debe rechazar cualquier tipo de colaboración, sobre todo en el periodo previo a la revolución. La definición de los países «atrasados» es demasiado indefinida e imprecisa para que no sea abierto a diversas interpretaciones chovinistas. En general, la acción de liberación nacional emprendida por los grupos democrático-burgueses no es acción revolucionaria aunque adopte los métodos de la insurrección. Se emprende ya sea en el interés de un imperialismo nacional en desarrollo o en la lucha del imperialismo capitalista de un nuevo Estado contra el Estado gobernante anterior. La liberación nacional nunca puede ser revolucionaria si la clase obrera no participa en ella. Incluso en los llamados países atrasados la lucha de clases sólo procede si se preserva la independencia de la clase obrera frente a todos sus explotadores, incluso de los demócratas burgueses que se autodenominan ‘nacionalistas revolucionarios’. La verdadera liberación de los pueblos esclavizados sólo puede llevarse a cabo a través de la revolución proletaria y el orden soviético, y no por una alianza temporal y accidental entre los partidos comunistas y los partidos burgueses nominalmente revolucionarios. Por el contrario, tales alianzas sólo pueden conducir al debilitamiento del proletariado con conciencia de clase, sobre todo en los países menos acostumbrados a la lucha contra el capitalismo. La falta de claridad de las tesis esconde en sí misma el peligro de dar armas a los seudorrevolucionarios chauvinistas de Europa Occidental contra la acción internacional verdaderamente comunista.»
Le llovieron piedras por parte de Roy, de Zinoviev y de otros. Roy y otros pidieron que no constase en acta su intervención; Zinoviev defendió que sí constara. Uno de los miembros de la Comisión reconoció que habían estado considerando una mayor concreción del término de “países atrasados” – con lo que reconocía que no era el más adecuado- pero finalmente lo descartaron; un grave error que gravitó durante mucho tiempo en los debates y la política comunista. A Serrati le pareció que su indefinición dejaba la puerta abierta a equívocos y confusiones, incluso a que a alguien se le ocurriera incluir a Italia en el campo de los “atrasados”. El debate fue destemplado y los antagonistas de Serrati deformaron claramente la intervención que había hecho. A la acusación de Roy de que Serrati les estaba acusando a él a Lenin de contrarrevolucionarios, Serrati replicó:
«El camarada Roy no entendió mi declaración. Digo que no la entendió porque yo creo que me he expresado con suficiente claridad. Intentaba decir que en la forma propuesta las tesis no son lo suficientemente claras y podrían dar lugar a interpretaciones chovinistas y nacionalistas. Si yo hubiese pensado, mi querido camarada Roy, que se trataba de adoptar una tesis contrarrevolucionaria, entonces soy lo suficientemente honesto y abierto para votar en contra (…)Tenía la intención de proponer una moción, y no lo hice porque pensé que no sería posible mantener una discusión objetiva. Quería proponer la siguiente moción: El Congreso envía un caluroso y fraternal saludo a todos los pueblos que sufren bajo la opresión de los estados imperialistas. Expresa su plena y activa simpatía por su lucha dirigida contra todos los explotadores, y declara que, en su lucha contra la opresión de el capital, la clase obrera tiene derecho a utilizar los levantamientos nacionales para transformarlos en la revolución social. La idea que subyace es muy sencilla. En lugar de decir que en casos específicos bajo circunstancias y con garantías concretas el Partido Comunista y la clase obrera pueden unirse con el movimiento pequeño-burgués, digo yo: No, la clase obrera puede usar un movimiento revolucionario pequeño-burgués para los fines de una revolución social. Pero no puede apoyar la burguesía, especialmente en los países atrasados, ya que de lo contrario correría el peligro de perder su posición de clase y su orientación de clase. Las masas de los países atrasados pueden perder su clase orientación más fácilmente que los de los países más avanzados porque, en los países atrasados países, el proletariado aún no tiene una firme conciencia de clase y a menudo sigue a sus líderes a ciegas.».
Es una discusión de hace cien años – literalmente-, pero no deja de tener alguna presencia en el presente.