«Sin Bolton, ¿cambiará la política exterior de EE.UU.?» de Atilio A. Boron

Una buena aproximación del profesor y sociólogo argentino a la continuidad de  la política exterior usamericana: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=260560. Sus palabras finales:

«[…] Otro tanto está ocurriendo en relación a Cuba, en donde con Bolton o sin él parece difícil que por el momento Donald Trump dé marcha atrás con la suspensión del capítulo III de la Ley Helms-Burton, pieza legal decisiva que organiza el bloqueo a la isla rebelde. Respondiendo a los ya mencionados criterios de extraterritorialidad la ley establece duras sanciones para las empresas extranjeras que mantengan relaciones comerciales o financieras con Cuba y la suspensión del capítulo III de dicha ley abre la posibilidad de entablar demandas contra personas o compañías que utilicen bienes expropiados por la Revolución a personas o empresas estadounidenses. Esto podría traducirse en un aluvión de demandas por parte de ciudadanos de ese país contra quienes negocien con -u obtengan beneficios de- propiedades que fueron expropiadas por la revolución.
No es un dato menor que esas demandas pueden dirigirse en contra del gobierno cubano, una empresa o un ciudadano de ese país. A lo anterior se agrega la enmienda en lo relativo a las remesas que familiares o amigos pueden enviar desde Estados Unidos, que no podrán los 1.000 dólares cada tres meses siempre y cuando el destinatario no sea un funcionario del gobierno cubano, un miembro del Partido Comunista o familiares cercanos a éste. La prohibición a las compañías navieras que organizan cruceros en el Caribe de incluir en sus itinerarios puertos cubanos agrega nuevas agresiones económicas a la Cuba revolucionaria. Y, por supuesto, nuevos padecimientos a su población en la vana esperanza que de este modo se producirá un estallido popular que acabará con el gobierno cubano y logrará el tan ansiado como postergado «cambio de régimen» en la isla.[3]
Pero Estados Unidos no se detiene ante sus crímenes. Su historia como nación es una larguísima secuencia de horrores y agresiones en donde, como recordara recientemente el ex presidente Jimmy Carter, sólo durante 16 de los 242 años de historia independiente su país se abstuvo de entrometerse en otras naciones y guerrear con ellas. [4] Por lo tanto, la beligerancia y el guerrerismo están en el adn del imperio y la salida de Bolton en nada modificará este dato constitutivo de una nación que se autoproclama como la elegida por Dios para sembrar la libertad y la justicia en todo el mundo. A cualquier precio.»

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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