Del compañero Carlos Valmaseda, miembro de Espai Marx.
1. Minutos musicales: El cambio climático de los vampiros socialistas.
Hemos revelado nuestros maléficos planes: https://twitter.com/olifro_st/status/1587003286804205568
O también en Youtube: The Socialist Vampire Climate Change Conspiracy #shorts #halloween
Por supuesto que el cambio climático
es una conspiración
inventada por vampiros socialistas
para impulsar políticas:
Un mundo más verde y más justo
es nuestro maléfico plan.
Los humanos orgánicos criados en libertad
tienen la sangre más deliciosa.
Crearemos energías limpias
para mejorar la calidad del aire.
Crearemos montones de puestos de trabajo
con un salario justo garantizado.
Una revolución del bienestar,
ese es nuestro maléfico plan.
Los humanos orgánicos criados en libertad
tienen la sangre más deliciosa.
Y el reciclaje
es una mentira
para hacerte salir.
La noche que sacas tus cubos
es la noche
en que mordemos.
Así que ahora conoces nuestro plan
para desescalar la economía.
Medir el crecimiento en felicidad
y no en PIB.
No intentes avisar a los otros,
ya es demasiado tarde.
La próxima sangre que beberemos
corre por tus venas.
Oli Frost tiene otras canciones estupendas sobre el cambio climático. Desde una canción irlandesa de bares sobre el negacionismo, a lo difícil que es ser un emo preocupado por el cambio climático, pasando por una canción country dedicada a su amor por un molino eólico -Windy Wendy- o un llamamiento a escuchar a Greta Thunberg -Greta no come feta, empieza-. De hecho, esta última la misma Greta la ha reeditado apareciendo ella en lugar del cantante. Podéis encontrarlas todas en su canal de Youtube: https://www.youtube.com/Kotrl/videos
2. Han tumbado Z-library
Las autoridades yankis han conseguido tumbar Z-library, o 1lib, que es uno de los enlaces que os solía pasar. Sigue activo Libgen (Library Genesis), que es un proyecto diferente. Si usáis Tor, todavía hay un servidor accesible, con una copia de seguridad hecha poco antes de la catástrofe. Los rusos se han planteado cepillarse todas las leyes de copyright occidentales alojando plataformas piratas de cine, libros, etc. Por mí, ya están tardando. De hecho, para series yo suelo utilizar Ororo.tv, que es rusa -pensada originalmente para aprender inglés, por lo que solo hay series y películas en ese idioma-.
Un hilo con algunas alternativas a Z-library: https://twitter.com/CiudadCanaria/status/1588594110470172673
3. También las autoridades iraníes tienen su apoyo.
Estamos acostumbrados a ver en nuestra prensa otanista las manifestaciones de protesta -justas- en Irán. Pero parece que el gobierno sigue contando también con mucho apoyo popular, aunque ese no lo veamos.
Como muestra, las recientes movilizaciones en el aniversario de la ocupación de la embajada yanki. El tuitero habla de millones, pero ya sabemos que nadie cuenta correctamente los participantes en actos de masas:
https://twitter.com/HadiNasrallah/status/1588519920949612544 Siguiendo el hilo, aparecen más ciudades.
4. Equilibrios en el alambre.
Imagino que lo peor que le puede pasar a un burócrata de partido como Scholz es que te toque gobernar en una época en la que no hay ninguna de las certezas a las que estás acostumbrado. Como sabréis, está ahora mismo de viaje en China, y los perros de presa otanistas ya le han dado la del pulpo: «¿no habéis aprendido con lo que os pasado con Rusia?», «China es aún peor que Rusia», y cosas así. Pero imagino que por el otro lado le presiona su propia burguesía, al borde del colapso y que pretenderá como mínimo conservar uno de sus principales mercados y futuro centro de producción. Poco antes del viaje, Scholz ha publicado este artículo en Politico, en el que por un lado dice que en su último congreso los chinos no han parado de meter citas marxistas-leninistas, pero, por otro, usa la palabra prohibida: un mundo «multipolar»…Cuando lo leáis, comparad su postura con estas perlas de Ursula von der Leyen: https://twitter.com/upholdreality/status/1588272447694016512
We don’t want to decouple from China, but can’t be overreliant.
No queremos desvincularnos de China, pero no podemos ser excesivamente dependientes. Alemania buscará la cooperación cuando sea de interés mutuo, pero tampoco ignoraremos las controversias.
Olaf Scholz, 3 de noviembre de 2022 4:39. Olaf Scholz es el canciller de Alemania.
Han pasado tres años desde que mi predecesor visitó China por última vez. Tres años en los que han aumentado los retos y los riesgos a los que nos enfrentamos, aquí en Europa, en Asia Oriental y, por supuesto, también en las relaciones chino-alemanas. Tres años en los que el mundo ha cambiado fundamentalmente, debido a la pandemia del COVID-19, por un lado, y a la guerra de Rusia contra Ucrania, por otro, con sus graves repercusiones para el orden internacional, nuestro suministro de alimentos y energía, la economía y los precios en todo el mundo.
Reuniones como ésta no fueron posibles durante mucho tiempo debido a la pandemia y a las estrictas medidas de Pekín para contenerla. Por tanto, la conversación directa es ahora aún más importante. Y es precisamente porque el «business as usual» ya no es una opción en estas circunstancias que estoy viajando a Beijing.
En primer lugar, la China de hoy no es la misma que la de hace cinco o diez años. El resultado del Congreso del Partido Comunista que acaba de concluir es inequívoco: las declaraciones sobre el marxismo-leninismo ocupan ahora un espacio mucho más amplio que en las conclusiones de congresos anteriores. La búsqueda de la seguridad nacional -sinónimo de la estabilidad del sistema comunista- y la autonomía nacional serán más significativas en el futuro. Y a medida que China cambie, la forma en que tratamos con ella debe cambiar también.
En segundo lugar, no sólo ha cambiado China, sino también el mundo. La guerra de Rusia contra Ucrania está poniendo brutalmente en peligro el orden internacional de paz y seguridad. El presidente ruso Vladimir Putin ya no duda ni siquiera en amenazar con el uso de armas nucleares, amenazando así con cruzar una línea roja trazada por toda la humanidad.
A principios de este año, en una declaración conjunta con otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, China expresó su clara oposición a utilizar, o incluso amenazar con utilizar, armas nucleares. Como miembro permanente del Consejo de Seguridad, China tiene una responsabilidad especial. Unas palabras claras dirigidas desde Pekín a Moscú son importantes para asegurar que la Carta de las Naciones Unidas y sus principios se mantengan.
Estos principios incluyen la soberanía y la integridad territorial de todos los Estados. Ningún país es el «patio trasero» de otro. Lo que es cierto en Europa con respecto a Ucrania también lo es en Asia, África o América Latina.
Es aquí donde están surgiendo nuevos centros de poder en un mundo multipolar, y nuestro objetivo es establecer y ampliar las asociaciones con todos ellos. Así, en los últimos meses, hemos llevado a cabo una profunda coordinación a nivel internacional, con socios cercanos como Japón y Corea, India e Indonesia, y también con países de África y América Latina. A finales de la semana que viene, viajaré al Sudeste Asiático y a la cumbre del G20, y mientras visito China, el presidente federal de Alemania estará en Japón y Corea.
De todos los países del mundo, Alemania -que tuvo una experiencia tan dolorosa de división durante la Guerra Fría- no tiene interés en que surjan nuevos bloques en el mundo. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos también hace hincapié, con razón, en el objetivo de evitar un nuevo enfrentamiento entre bloques opuestos.
Lo que esto significa, con respecto a China, es que este país, con sus 1.400 millones de habitantes y su poder económico, desempeñará, por supuesto, un papel clave en la escena mundial en el futuro, tal y como ha hecho durante largos periodos a lo largo de la historia. Pero esto no justifica los llamamientos de algunos a aislar a China, ni la búsqueda de un dominio chino hegemónico, ni siquiera un orden mundial centrado en China.
En tercer lugar, incluso en unas circunstancias cambiadas, China sigue siendo un importante socio comercial y empresarial para Alemania y Europa: no queremos desvincularnos de ella. Pero, ¿qué quiere China?
La estrategia económica de «doble circulación» de China está diseñada para fortalecer el mercado interno y reducir la dependencia de otros países. En un discurso pronunciado a finales de 2020, el presidente Xi Jinping también habló de utilizar las tecnologías chinas para «reducir la dependencia de las cadenas de producción internacionales de China». Nos tomamos en serio declaraciones como esta y, por tanto, desmantelaremos las dependencias unilaterales en aras de una diversificación inteligente, que requiere prudencia y pragmatismo.
Una parte importante del comercio entre Alemania y China se refiere a productos en los que no hay falta de proveedores alternativos ni riesgo de monopolios peligrosos. Por el contrario, China, Alemania y Europa se benefician por igual. Pero en los casos en los que se han desarrollado dependencias peligrosas -por ejemplo, en el caso de importantes materias primas, algunas tierras raras o ciertas tecnologías de vanguardia- nuestras empresas están poniendo, con razón, sus cadenas de suministro en una base más amplia. Y nosotros les apoyamos en ello, por ejemplo con nuevas asociaciones de materias primas.
También en el caso de las inversiones chinas en Alemania, diferenciaremos en función de si este negocio crea, o agrava, dependencias de riesgo. Esta fue, por cierto, la vara de medir aplicada por el gobierno federal a la compra de una participación minoritaria en una terminal del puerto de Hamburgo por parte de la empresa naviera china Cosco. Se impusieron condiciones claras, y la terminal quedará ahora totalmente bajo el control de la ciudad de Hamburgo y del operador portuario.
Diversificación y fortalecimiento de nuestra propia resistencia, en lugar de proteccionismo y repliegue en nuestro propio mercado: esa es nuestra postura, en Alemania y en la Unión Europea.
Estamos lejos -demasiado lejos- de la reciprocidad en las relaciones entre China y Alemania, ya sea en lo que respecta al acceso al mercado para las empresas, a las licencias, a la protección de la propiedad intelectual o a cuestiones de seguridad jurídica e igualdad de trato para nuestros nacionales. Seguiremos insistiendo en la reciprocidad. Y cuando China se niega a permitir esta reciprocidad, no puede quedar sin consecuencias. Diferenciarnos así en nuestras relaciones con China está en consonancia con los intereses estratégicos a largo plazo de Alemania y Europa.
En cuarto lugar, a principios de este año en Davos, el Presidente Xi dijo: «El mundo se desarrolla a través del movimiento de las contradicciones; sin contradicción, nada existiría». Esto significa permitir y soportar la contradicción. Significa no evitar las cuestiones difíciles en las discusiones con los demás. Entre ellos, el respeto a las libertades civiles y políticas, así como los derechos de las minorías étnicas, por ejemplo en la provincia de Xinjiang.
La tensa situación en torno a Taiwán también es preocupante. Al igual que Estados Unidos y muchos otros países, seguimos una política de «una sola China». Sin embargo, parte de esta política consiste en que cualquier cambio en el statu quo debe producirse por medios pacíficos y de mutuo acuerdo. Nuestra política está en consonancia con los objetivos de preservar el orden basado en normas, resolver los conflictos de forma pacífica, proteger los derechos humanos y los derechos de las minorías, y garantizar un comercio mundial libre y justo.
En quinto lugar, y por último, si viajo a Pekín como canciller federal de Alemania, también lo hago como europeo. No para hablar en nombre de toda Europa -eso sería presuntuoso y erróneo-, sino porque la política alemana sobre China sólo puede tener éxito si se integra en la política europea sobre China.
Por lo tanto, en el período previo a mi visita, hemos mantenido un estrecho contacto con nuestros socios europeos, incluido el presidente francés Macron, y con nuestros amigos transatlánticos.
La UE ha descrito acertadamente a China como un socio, un competidor y un rival, aunque los elementos de rivalidad y competencia han aumentado en los últimos años. Debemos abordar esta cuestión aceptando la competencia y tomando en serio las consecuencias de esta rivalidad sistémica y dando cuenta de ellas en nuestra formulación de políticas. Al mismo tiempo, debemos explorar los ámbitos en los que la cooperación sigue siendo de interés mutuo. En última instancia, el mundo necesita a China, por ejemplo, en la lucha contra pandemias como la COVID-19.
China también tiene un papel crucial que desempeñar para poner fin a la crisis alimentaria mundial, para apoyar a los países altamente endeudados y para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Sin una acción decidida para reducir las emisiones en China, no podremos ganar la lucha contra el cambio climático. Por tanto, es bueno ver que Pekín ha fijado objetivos ambiciosos para ampliar las energías renovables, y abogaré por que China se una a nosotros para asumir más responsabilidad aún en la protección del clima, también a nivel internacional.
Somos conscientes de que también competimos en el ámbito de las tecnologías respetuosas con el clima: por los productos más eficientes, las ideas más inteligentes, la aplicación más exitosa de nuestros planes. Sin embargo, esto requiere que China no cierre su mercado a nuestras tecnologías respetuosas con el clima. Nos enfrentamos a la competencia, ya que menos competencia siempre significa menos innovación, en cuyo caso la perdedora sería la protección del clima – y, por tanto, todos nosotros.
Se trata de una gran cantidad de material para una visita inaugural a Pekín. Buscaremos la cooperación allí donde sea de interés mutuo, pero tampoco ignoraremos las controversias. Porque eso forma parte de un intercambio sincero entre Alemania y China.
Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator
5. Discurso combativo de Mick Lynch
¿Estás del lado de los trabajadores?». Anoche, el secretario general del @RMTunion, Mick Lynch, pronunció un discurso contundente en el mitin de @The_TUC, y ahora vuelve a ser trending en Twitter.
https://twitter.com/RMTunion/status/1588131559298801664
Está subtitulado en inglés, pero os paso la traducción:
Y hay 650 personas allí [entiendo que se refiere al Parlamento] y todos tienen que escuchar, sin importar en qué partido están: ¿Eres progresista? ¿Eres demócrata? ¿Estás del lado de los trabajadores en 2022 y 2023? Así es como te va a juzgar la historia.
¿Dónde estabas durante esta ola de conflictos? ¿Dónde estabas cuando el movimiento sindical revivió y encontró su identidad? ¿Estabas con nosotros o contra nosotros? ¿O estabas intentando sentarte de perfil esperando tu oportunidad? No hay neutrales en estas luchas. Cada político que ponemos allí como clase trabajadora organizada tiene que identificarse con las necesidades del pueblo trabajador, tiene que identificarse con la crisis por el coste de la vida, tiene que identificarse con la crisis de la vivienda, y se tiene que comprometer a poner los impuestos adecuados a esos ricos bastardos.
Podemos tener unas elecciones generales, pero cuando tenemos un partido que se supone que debe representar a la clase trabajadora organizada y a la gente pobre de este país, e incluso a la gente moderadamente bien pagada de este país estos días, tienen que comprometerse a un programa en favor del pueblo trabajador, sin ningún tipo de reserva.
Asegurémonos en este mitin y en cualquier mitin que hagamos de que no solo nos enfrentaremos a ellos en los tribunales, con la esperanza de que algún juez de Harrow o de Eton vaya a fallar en favor de los piqueteros y los trabajadores en huelga del ferrocarril, de la educación, y de la sanidad. La posición de clase en este país implica que no podemos confiar en la clase dirigente para que nos haga un favor. Nuestra emancipación está en nuestras manos. Nuestra emancipación está en nuestra organización. Así que vamos a comprometernos en la lucha. Vamos a comprometernos en la acción industrial y vamos a asegurarnos de ganar cada conflicto, todos los trabajadores fuera, todos en solidaridad. Y cambiemos nuestra sociedad para mejor. ¡Victoria para el RMT! ¡Victoria para la CWU! ¡Y victoria para la clase trabajadora!
6. Mi imagen del día: el reconocimiento de un fracaso
No sé que pirueta se inventarán en el COP 27 para salvar la cara tras el fracaso de esa y de las 26 anteriores, pero hasta en The Economist lo tienen claro:
Fuente: https://twitter.com/PlanB_earth/status/1588510509728309249