Miscelánea 8/11/2022

Del compañero Carlos Valmaseda, miembro de Espai Marx.

1. Más sobre el sabotaje

Un hilo del compañero Kois, de Ecologistas en Acción: https://twitter.com/koiscasadevante/status/1589507245305344000

Y, en la misma línea, un artículo de Isaac Rosa en El diario:

Greta mal, las del museo mal, protestar contra el cambio climático siempre mal

Greta mal, las del museo mal, protestar contra el cambio climático siempre mal

Conclusión: no protesten. O háganlo sin molestar, que nadie tiene la culpa: ni Goya, ni los turistas del museo, ni los gobiernos en la cumbre, ni las empresas comprometidas con reducir emisiones y plantar árboles

Isaac Rosa

6 de noviembre de 2022 22:25h Actualizado el 07/11/2022 08:52h

Atentan en el Prado contra Las Majas de Goya”, titulaba un diario español. Atentan. Atentado. La palabra no se ha caído ahí, está escogida con toda intención. Ya saben cómo se llama a quienes comenten atentados. No hace falta ni que lo escriban, nos sale sola en cuanto leemos “Atentado”: terroristas. Daba igual que la acción fuese más una performance que un atentado, sin intención de dañar, solo llamar la atención: un atentado.

Curiosamente, graciosamente, ese mismo periódico que tan bien escoge las palabras, se mofaba hace tres años de otra activista, la joven sueca Greta Thunberg, que no echaba puré sobre cristales protectores ni se pegaba al marco de un cuadro. “El show de Greta”, titulaba entonces al informar de la llegada de la activista a la cumbre de Madrid. Durante meses ese mismo periódico, y otros similares que también condenan hoy con dureza lo del Prado, pusieron la lupa sobre Thunberg para desvelarnos que en realidad no era tan ecologista como decía, que sus viajes también contaminaban, que era una niña consentida, que tenía problemas mentales, que acabaría siendo una muñeca rota, que su familia era esto o lo otro, mientras sus columnistas, tan graciosos siempre ellos, hacían juegos de palabras y rimas simpatiquísimas con la muchacha. “Ecolojeta”, la llamaba uno. “La profeta loca”, decía otro. “La niña de la curva ecológica”, remataba el más ocurrente.

Conclusión: si protestas como Greta, haciendo huelga frente a tu instituto los viernes, viajando en tren a una cumbre y pronunciando discursos, mal. Si protestas como las activistas del Prado, que no causaron ningún daño pero consiguieron sobresaltarnos, mal también. Niñata una, terroristas otras. Inofensiva una, peligrosas otras. Todas mal. Tampoco es que esos mismos periódicos aplaudan cuando las activistas cortan carreteras, irrumpen en actos públicos, arrojan pintura en la puerta de una empresa o señalan una industria contaminante. En el mejor de los casos las ignoran, las invisibilizan. Todo mal.

Conclusión: no protesten, niñas. O háganlo sin molestar, que nadie tiene la culpa del cambio climático: ni las Majas de Goya, ni los turistas interrumpidos en su disfrute del museo, ni los conductores atascados por su inoportuna sentada en mitad de la calle, ni los gobernantes que ya se reúnen en cumbres para arreglarlo, ni las empresas que mira tú cómo se comprometen con reducir emisiones, plantar árboles y usar correo electrónico en vez de cartas de papel. No protesten, no hagan el ridículo, no cometan atentados.

En el mismo periódico, en cualquiera de esos periódicos que llaman terroristas a unas y niñatas ecolojetas a otras, pasas la página y te encuentras con la noticia de que los últimos ocho años han sido los más cálidos de la historia, el aumento del nivel del mar se ha duplicado en treinta años, y las palabras del secretario general de la ONU avisando de que el cambio climático “a velocidad catastrófica está devastando vidas y formas de vida en todos los continentes”.

Y ahí, en ese pasar la página, a un lado lo del museo, al otro el último informe, en ese pasar una simple página es cuando algo nos hace clic, o quizás crac. Una de las dos cosas no puede ser verdad: o las activistas, lo mismo Greta que las del museo, se equivocan; o la ONU y los expertos se equivocan. Porque si el cada vez más amplio consenso científico está en lo cierto, y estamos entrando en una zona incierta e incontrolable, que va a tener (que ya está teniendo) consecuencias terribles sobre la parte más vulnerable de la humanidad y compromete nuestra vida futura en el planeta, entonces lo criticable no es que manchen el cristal protector o el marco de un cuadro, sino que no hagan algo más, mucho más que una pintadita en un museo. Que no hagamos algo más, mucho más, nosotros que nos indignamos tanto (yo el primero) al ver el arte, el Arte, amenazado y profanado, y lo rechazamos y nos burlamos y nos ponemos estupendos y les damos lecciones de activismo, como antes nos tomamos a coña (yo el primero) a la cría sueca; pero nos indignaremos un poquito menos (yo el primero) cuando dentro de diez días la cumbre de Egipto se cierre con otro fiasco.

¿Mi opinión sobre lo del museo? Muy mal, claro. Todo mal, siempre mal.

2. Just Stop Oil.

Los militantes de Just Stop Oil siguen intentando paralizar autopistas subiéndose a los pórticos de señales en la autopista. Este es el emotivo mensaje de una de ellas, Louise: Why does it take Young People like me up on a F**king Gantry on the M25 for you to Listen? Louise 24

Os traduzco su mensaje, aunque también tenéis subtitulado en inglés el primer minuto -y con un plano más corto de la cara de la chica,-aquí: https://twitter.com/PoliticsJOE_UK/status/1589568038273261568

«Hola, me llamo Louise. Tengo 24 años. Y estoy aquí… estoy aquí porque no tengo futuro. Y podéis odiarme por hacer esto, y tenéis derecho a odiarme, pero ojalá dirigieseis toda vuestra ira y odio hacia nuestro gobierno. Está traicionando a jóvenes como yo. Yo no tendría que estar aquí, si cumpliese con su obligación legal hacia sus propios ciudadanos. Formo parte de la coalición Just Stop Oil, que pide que terminen todas las nuevas licencias para extraer petróleo y gas en el Reino Unido. Lo que pedimos es lo que todos los científicos piden. Lo que piden las Naciones Unidas, el IPCC. ¿Cuánta más gente va a tener que decir que no tenemos un futuro vivible si seguís dando licencias para petróleo y gas para que nos escuchéis? ¿Por qué es necesario que jóvenes como yo nos tengamos que subir a un jodido pórtico en la autopista M25 para que nos escuchéis?

Más de mil personas murieron en Gran Bretaña en solo unos pocos días por la ola de calor de 40 grados, a causa de la crisis climática que es alimentada por petróleo, gas y carbón, los combustibles fósiles. Y nuestro gobierno quiere más. Es un acto de asesinato. Y este es un acto de autodefensa. Y necesitamos que te unas a nosotros para que esto funcione, para que nuestro gobierno asesino actúe y escuche. ¿Cuánta más gente tiene que morir en Pakistán, en Nigeria para que escuchen? ¡Incluso en Gran Bretaña! Pararemos en cuanto el gobierno pare el nuevo petróleo y gas. Por favor, únete a nosotros. La resistencia civil es lo único que nos queda. La policía ya está aquí. Y están cortando la carretera. Hay otra persona aquí abajo. ‘Simplemente parar el petróleo’ [Just Stop Oil] es la única oportunidad de futuro que nos queda. ¡JUST STOP OIL!»

Y esta es la respuesta del líder de la oposición socialdemócrata, Stamer: https://twitter.com/jrc1921/status/1589679548131840001. O sea, así no se hace; penas más largas de prisión para los activistas y confiar en todos esos brillantes jóvenes científicos que trabajan en la captura de carbono… Espero vivir lo suficiente para verlo colgado cabeza abajo en una gasolinera.

3. Consejos vendo.

No sé por qué me sigo sorprendiendo del cinismo de los gobiernos otanistas, pero lo hacen cada día.https://twitter.com/brunosgarzini/status/1589767388408733696

El Departamento del Tesoro recomendó a los bancos más grandes de EEUU que continúen con sus negocios con empresas rusas como Gazprom y la productora de fertilizantes PhosAgro. «Es parte de un esfuerzo silencioso para aminorar el impacto adverso de las sanciones a Rusia».

La información se conoció cuando los jefes de bancos, como Citigroup y JP Morgan, respondieron a las preguntas de los congresistas estadounidense sobre sus relaciones con las empresas rusas.

https://www.bloomberg.com/news/articles/2022-11-07/us-quietly-asks-banks-to-keep-some-ties-with-russia-even-as-congress-balks

Estamos siguiendo las instrucciones del gobierno estadounidense, ya que nos pidieron que lo hiciéramos”, respondió Jamie Dimon, CEO de Citigroup, cuando le preguntaron por qué seguían haciendo negocios con compañías como Gazprom.

El Congreso debe entender esto: el gobierno de EE. UU. no ha impuesto un embargo integral con Rusia, todavía hay bolsas de negocios que están permitidas”, dijo Nnedinma Ifudu Nweke, abogada que se especializa en sanciones económicas de EEUU en Akin Gump Strauss Hauer. & Feld LLP.

«Un portavoz del Departamento del Tesoro dijo que el departamento ha emitido una guía para la industria bancaria para asegurarse de que las actividades de ayuda humanitaria, energía y agricultura estén autorizadas», según Bloomberg.

4. Z Library.

Hay gente que se ha tomado muy mal el cierre…

«La Biblioteca Z ha sido cerrada.

Se trata de una catástrofe social sin precedentes. El tejido de la realidad se está desgarrando. El caos se cierne al otro lado del velo: la sangrienta ley del puño y la bota, el hermano que mata al hermano, la era de Caín. Sólo Libgen mantiene unido el tapiz moral.»

En las respuestas algunos especulan sobre el rumor, nunca llevado a la práctica, de que los rusos se van a saltar las leyes de copyright occidentales. De hecho, en Rusia no puedes ni entrar legalmente en Libgen, la alternativa que nos queda. Todo el mundo se lo salta, por supuesto, pero así son las normas ahora mismo.

5. Conservad en papel.

Para dentro de unos días hemos organizado en Manila una actividad sobre «El futuro de las bibliotecas tras la pandemia». Me da una pereza horrible. Sé lo que probablemente van a decir mis compañeros: «lo peor ya ha pasado, ahora vamos a seguir como antes». «No, como antes, no. Iremos a más»: más tecnología, más internet, más digitalización, más aplicaciones para que el usuario interactúe con nosotros… Somos uno de los gremios más tecnooptimistas que existen. Yo lo entiendo, porque soy de una generación en la que empezamos a trabajar en bibliotecas con fichas de cartón para los préstamos. El cambio ha sido abismal. Me toca moderar una mesa, ¿y cómo les pregunto yo si creen que eso se ha terminado? ¿Que en diez años podemos tener la mitad de la energía que tenemos ahora y cómo repercutirá eso en nuestro funcionamiento? ¿Que nuestra principal preocupación respecto al futuro de las bibliotecas es su supervivencia, porque cuando vienen mal dadas somos uno de los sectores más ‘prescindibles’?

Félix Moreno, del que hemos publicado alguna cosa en nuestra web, les dio una charla el otro día a los archiveros catalanes. No somos lo mismo archiveros que bibliotecarios, pero sin duda compartimos muchas características. Él sí se atrevió a plantear algunas de las grandes cuestiones…

MI CHARLA A LOS ARCHIVEROS DE CATALUNYA

La semana pasada fui invitado a dar una pequeña charla, o mejor dicho participar en una mesa donde yo y otros dos ponentes hablamos de los problemas y tal vez soluciones a los que se enfrentan o enfrentarán los archivos.

Estuve en las anteriores ponencias ese día y tocaron temas como incendios, humedades, ataques informáticos e incluso algo de cambio climático y cómo la temperatura o las lluvias en exceso podrían poner en peligro los archivos catalanes.

Aproveché también para conocer a personas interesantes de la restauración como conservadores, arquitectos (y a Fátima Rodriguez telemáticamente, que me recomendó para esta charla a la que ojalá pronto pueda entrevistar para un SIN ANESTESIA). La verdad es que creo que tuvimos unas conversaciones muy interesantes sobre los formatos físicos más longevos o la arquitectura actual y cómo ha dado la espalda al ahorro energético.

Pero sobre todo quería contaros o relatar mi charla, lo que les conté y tal vez alguno se anime a comentar qué le pareció la misma.

Empecé recordándoles que aunque sean funcionarios, hayan hecho una carrera y su trabajo a veces pueda resultar rutinario, son los herederos de una tradición pro conservar los documentos históricos y actuales que de archivero a archivero han ido siendo conservados, catalogados y recordados a lo largo de, en muchos de los casos, ya 700 años o incluso más. Que sus archivos y documentos que ahora se esfuerzan por preservar y catalogar ya han pasado por incendios, inundaciones, insectos, derrumbes, terremotos y todo tipo de calamidades, incluidas varias guerras.

Les recordé que, aunque han nacido y vivido en paz y su trabajo independientemente de los fondos económicos que han tenido para poder trabajar con dignidad, muchos de estos archivos todavía están en situaciones muy precarias y requieren de ayuda de las administraciones, independientemente de eso no han vivido tiempos de guerra o de escasez real.

Les dije que su trabajo es dejar todo lo mejor posible para la próxima generación de archiveros y que hay que pensar así, con visión de cientos de años, y estar preparados para catástrofes inimaginables, pues la historia nos ha demostrado que siempre llegan y se tienen que superar.

Aquí ya se les empezaba a cambiar la cara y me miraban con atención o extrañeza. Pero fue cuando empecé a hablar de la tecnología cuando definitivamente más de uno pensó…” ¿Quién es este tipo?”.

Ya sabéis que llevo ya 4 años dando la turra con la tecnología, con el futuro más que oscuro que preveo en un escenario de reducción brutal de petróleo y otras fuentes de energía fósil disponible y la poca esperanza que tengo en las renovables.

Empecé explicándoles la fragilidad de sus sistemas informáticos, de cómo tienen programas anticuados, difíciles de actualizar, con empresas que a lo largo de los años desaparecen dejando todo obsoleto por lustros o décadas.

Pasé después a recordarles la fragilidad de los medios de almacenamiento, cómo duran entre 3 a 10 años siendo muy optimistas, lo costoso que es su continua renovación, y cómo en el futuro nadie nos garantiza suministros suficientes.

Continué con la nube y cómo esos sistemas informáticos contratados a saber dónde están, haciendo que sus archivos analógicos se esfumen, reemplazando el papel por bits que acaban en contratas y subcontratas y que cuando haya problemas de escasez es probable que no se puedan salvar por no tener el control físico de la infraestructura.

Y de aquí ya pasé a las conclusiones: que tengan copias en papel, que muchos archivos de grandes empresas y estados están volviendo a lo analógico para tener copias más resilientes en casos de catástrofes y lo mucho que les cuesta mantener los sistemas informáticos vivos…

Después de mi intervención se hizo el silencio, hubo alguna risa y aplausos que ojalá me digan si por compromiso o porque realmente les gustó.

Creo que muchos no se habían planteado seriamente aún problemas más serios que un incendio o un rayo, pero muchos pienso que al ver que sus archivos por dejadez de la administración o por otros motivos todavía son bastante analógicos y requieren de poca energía para su mantenimiento, vieron cuán resilientes sin quererlo pueden llegar a ser, como por ejemplo los archivos eclesiásticos, que llevan cientos de años albergando esos documentos y cosas así.

Fue un placer dar la charla y con este resumen quiero mandar un saludo a la organización y a los que me recomendaron para que fuese. Un abrazo.

06/11/2022

6. Mi imagen del día.

https://twitter.com/LvivTyler/status/1588995493224677376

Crimea es Rusia

Ucrania es Rusia

Alaska es Rusia

Todo es Rusia!!!

Menos Kosovo

Kosovo es Serbia

No es que me haya vuelto un ultranacionalista ruso, como estos hinchas de fútbol, pero es que en el Wall Street Journal acaban de publicar un artículo diciendo que los rusos ocupan territorio estadounidense, la isla Wrangel, y me he acordado de esta foto. Según ellos, «en 1924 la cañonera de Lenin -el pobre Lenin en 1924 estaba a otras cosas- ‘Octubre Rojo’, ocupó la isla». Y dicen que los EEUU deberían reclamarla, claro. Opinion | Russia Occupies American Land, Too

II. Versión corta de esta historia de un tuitero ruso que sigo, Artyom Lukin. Profe en alguna universidad del Pacífico ruso. Vladivostok o por ahí. No es izquierdista.

https://twitter.com/ArtyomLukin/status/1589109947542872064

El WSJ publica un artículo de opinión en el que argumenta que la isla de Wrangel, controlada por Rusia, es tierra americana que debería ser reclamada por los Estados Unidos. Wrangel es una isla ártica del tamaño de Creta situada entre el Mar de Siberia Oriental y el Mar de Chukchi. /1

Wrangel, que no tiene residentes permanentes aparte de los militares y científicos rusos, es conocida como la mayor guardería de osos polares. Durante la mayor parte de su historia moderna, la isla ha estado controlada por Rusia, pero en varias ocasiones fue reclamada por estadounidenses y canadienses./2

Por el momento, el gobierno estadounidense no tiene reclamaciones activas sobre la isla de Wrangel. Sin embargo, el hecho de que un importante periódico estadounidense haya publicado un artículo pidiendo el restablecimiento de la soberanía estadounidense sobre la isla es revelador. /3

Imagínense a Renmin Ribao, Global Times o CCTV pidiendo la devolución de Vladivostok/Haishenwai a China. Por supuesto, el WSJ no es una publicación oficial, pero representa las opiniones de una parte importante del establishment estadounidense. /4

No hay duda de que el artículo del WSJ será recogido por la propaganda del Kremlin como otra prueba de que EEUU quiere desmembrar a Rusia. /5

También puede interpretarse como un indicio de la intención de Estados Unidos de subir las apuestas en la competición del Ártico. Wrangel es un punto de apoyo crucial para controlar el acceso al Ártico oriental y la Ruta Marítima del Norte. 6/6

La versión larga, en la entrada en inglés de Wikipedia, que parece bastante completa: Wrangel Island – Wikipedia

Os paso la traducción al español de la versión rusa de la parte histórica, para que podáis cotejar:

Descubrimiento
Los pioneros rusos conocían la existencia de esta isla desde mediados del siglo XVII por los relatos de los indígenas de Chukotka y los esquimales de Alaska. La isla fue cartografiada por primera vez por el pionero ruso Ivan Lvov a más tardar en 1707; Mijail Lomonosov la bautizó como Dudosa tras incluirla en el mapa polar[8].

En 1764, la isla fue observada desde una distancia de 20 verstas por el «sargento de geodesia» Stepan Andreev, que inspeccionó la costa al este del cabo Shelagh. La ubicación de la isla fue determinada con mayor precisión por expediciones rusas posteriores: primero por la expedición de Gavril Sarychev, luego por F.P.Wrangel y más tarde por la expedición rusa de 1911[8]. En su «Viaje a las costas septentrionales de Siberia y al Mar Ártico realizado en 1820, 1821, 1822, 1823 y 1824». Ferdinand Petrovich Wrangel cita un extracto del «Boletín de Siberia» de 1823, según el cual la isla ya era entonces bastante conocida por los rusos y por «los nativos»; además, tenía su propio nombre e incluso una población permanente: «Esta tierra tiene habitantes, que la llaman Tikegen, y ellos mismos son conocidos como Krohays, formados por dos tribus. Algunos son barbudos y parecen rusos, mientras que otros son de raza chukchi. El centurión Kobelev y el intérprete Daurkin, que estaba en la expedición de Billings, confirmaron la descripción de Andreev e incluso proporcionaron un esquema del terreno que vio, dibujado por algún toen americano»[9]. Sin embargo, la isla de Wrangel no se consolidó en los mapas geográficos hasta la segunda mitad del siglo XIX.

En 1849, el explorador británico Henry Kellett descubrió una nueva isla en el mar de Chukchi y la bautizó como isla Herald en honor a su barco. Al oeste de la isla Herald, Kellett observó otra isla y la marcó en el mapa como Kellett Land.

En 1866, el primer europeo, el capitán Edward Dahlman, desembarcó en la isla occidental, comerciando con los habitantes de Alaska y Chukotka[10]. En 1867, el ballenero estadounidense de profesión y explorador de vocación Thomas Long, posiblemente sin saber o identificando mal el anterior descubrimiento de Kellett, bautizó la isla con el nombre del explorador y estadista ruso Ferdinand Petrovich Wrangel, que había buscado sin éxito la isla durante 1820-1824.

En 1879, la expedición de George De Long para alcanzar el Polo Norte en el Jeannette pasó cerca de la isla de Wrangel. El viaje de De Long terminó en desastre y el cúter de vapor estadounidense Thomas Corwin[en], comandado por Calvin L. Hooper,[11] se acercó a la isla en 1881 en su búsqueda. Hooper desembarcó un grupo de búsqueda en la isla y la declaró territorio de los Estados Unidos.

En septiembre de 1911, el vapor rompehielos Vaigach, que formaba parte de una expedición hidrográfica rusa al Océano Ártico, se acercó a la isla de Wrangel. La tripulación del Vaigach realizó un reconocimiento de la costa de la isla, desembarcó e izó la bandera rusa sobre ella[12].

Expedición canadiense al Ártico 1913-1916

La expedición canadiense al Ártico de 1913-1916 fue organizada por el emprendedor, enérgico y carismático antropólogo islandés-canadiense Viljalmur Stefansson.

El bergantín Karluke partió del puerto de Nome (Alaska) el 13 de julio de 1913 bajo el mando del capitán Robert Bartlett para explorar la isla Herschel en el mar de Beaufort. El 13 de agosto de 1913, a 300 kilómetros de su destino, el Karluk quedó atrapado en el hielo y comenzó una lenta deriva hacia el oeste. El 19 de septiembre, seis hombres, incluido Stefansson, salieron de caza, pero debido a la deriva del hielo ya no pudieron regresar al barco. Tuvieron que llegar hasta el Cabo Barrow. Posteriormente se acusó a Stefansson de haber abandonado deliberadamente el barco con el pretexto de la caza para explorar las islas del archipiélago ártico canadiense.

En el Karluk quedaban 25 personas: la tripulación, los expedicionarios y los cazadores. El bergantín continuó a la deriva por la ruta de la barca Jeannette de George De Long hasta que fue aplastado por el hielo el 10 de enero de 1914. El primer grupo de marineros, comisionado por Bartlett y comandado por Bjarne Mamen, partió hacia la isla de Wrangel, pero llegó por error a la isla de Herald. Sandy Anderson, el oficial jefe del Karluk, y tres marineros permanecieron en la isla Herald. Los cuatro murieron, presumiblemente por intoxicación alimentaria o por monóxido de carbono. Otro grupo, que incluía a Alistair McCoy (miembro de la expedición antártica de Ernest Shackleton en 1907-1909), emprendió un viaje independiente a la isla de Wrangel (una distancia de 130 km) y desapareció. Los 17 hombres al mando de Barlett consiguieron llegar a la isla de Wrangel y desembarcaron en la bahía de Draghi. En 1988 se encontraron aquí restos de su campamento y se erigió un monumento conmemorativo[13].

El capitán Bartlett (con experiencia en las expediciones de Robert Peary) y el cazador esquimal Kataktovik partieron juntos a través del hielo hacia el continente en busca de ayuda. En pocas semanas alcanzaron la costa de Alaska y señalaron el hundimiento del Karluk, pero las condiciones del hielo impidieron una expedición de rescate inmediata.

En el verano de 1914, los vapores rusos rompehielos Taimyr y Vaigach[14] intentaron en dos ocasiones (del 1 al 5 de agosto, y luego del 10 al 12 de agosto) abrirse paso para ayudar, pero no pudieron superar el hielo[15]. Varios intentos del cúter estadounidense Bear[en] tampoco tuvieron éxito.

De los 15 hombres que permanecieron en la isla de Wrangel, tres murieron: Malloch por una combinación de causas como el exceso de trabajo, la hipotermia, la gangrena y la ingesta de pemmican contaminado; Mamen debido a una insuficiencia renal aparentemente causada por el mismo pemmican; Braddy, según algunos miembros del equipo, fue asesinado por Williamson, que simuló un accidente mientras limpiaba un revólver. La razón era el pesado ambiente psicológico en el campamento del grupo. El asesinato nunca se probó, Williamson negó todos los cargos[16].

Los supervivientes se alimentaron de la caza y sólo fueron rescatados en septiembre de 1914 por una expedición de la goleta canadiense King & Wing[es][17].

Expediciones de Stefansson 1921-1924

Como Stefansson recordaría más tarde, a principios de 1921 se enteró por los periódicos de que, en medio de la amarga guerra civil rusa, Japón pretendía anexionarse de una u otra forma Siberia Oriental y las islas circundantes. Sus amigos, que habían regresado de Rusia, confirmaron esta opinión. Fue entonces cuando el explorador polar sugirió que los japoneses seguramente desembarcarían en la isla de Wrangel, conocida por los miembros de la expedición canadiense al Ártico, que iba a desempeñar un importante papel estratégico. Villalmur Stefansson decidió interceptar la iniciativa japonesa. Animado por la experiencia de supervivencia de la tripulación del Karluk y las perspectivas de pesca en alta mar frente a la costa de la isla de Wrangel, lanzó una campaña para colonizar la isla. Para apoyar su empresa, Stefansson trató de obtener un estatus oficial del gobierno canadiense primero y británico después. El 19 de febrero de 1921, recibió una carta del Primer Ministro canadiense, Arthur Meighan, en la que se decía lo siguiente.

Estimado Sr. Stefansson. He revisado el material que me ha presentado hoy y he creído necesario advertirle de que el gobierno pretende mantener los derechos de Canadá sobre la isla de Wrangel basándose en los descubrimientos e investigaciones de su expedición. Creo que esto es suficiente para la realización de sus intenciones.

Stefansson consideró que una recomendación tan ambigua desde el punto de vista jurídico era una buena razón para lo que él mismo describió más tarde en sus memorias como una apuesta. El 16 de agosto de 1921, reunió en Seattle a cinco aspirantes a colonos cuyo líder era el escocés canadiense Alan Crawford, de 22 años.

Diez días después se trasladaron a Alaska, desde donde zarparon hacia Wrangel el 9 de septiembre. El 16 de septiembre de 1921 se estableció un asentamiento de cinco colonos en la isla: Alan Crawford, los estadounidenses Halle, Maurer (miembro de la expedición del Karluk), Knight y una mujer esquimal, Ada Blackjack,[en] como costurera y cocinera. Alzando primero las banderas canadiense y británica, firmaron la Proclamación:

…En vista de la ausencia de derechos declarados sobre la isla por parte de las potencias extranjeras, y en vista de la estancia en la isla desde el 12 de marzo de 1914 hasta el 7 de septiembre de 1914 de la tripulación superviviente del bergantín Carluke, el capitán R. A. Bartlett, al mando de este buque gubernamental canadiense de la Expedición Ártica Canadiense de 1913-1918, de la cual el jefe mecánico sobreviviente Monroe, nativo de Escocia y súbdito británico, está presente, izamos las banderas canadiense y británica y declaramos que esta isla, conocida como Isla Wrangel, es desde este momento el dominio de Su Majestad Jorge, Rey de Gran Bretaña e Irlanda, dominios de ultramar, Emperador de la India, etc, y parte del Imperio Británico.

Una copia de este documento, entregada al continente por Jack Hammer, capitán de la goleta que regresó a Nome a finales de septiembre, Stefansson transmitió la historia de la colonización de Wrangell a los periódicos, pero al principio este material pasó desapercibido. Sólo cuando, bajo la presión de la conferencia de Washington, Japón prometió retirar sus tropas de Siberia y del Lejano Oriente ruso «en el año en curso», es decir, a más tardar en diciembre de 1922, los sucesos de Wrangle llamaron la atención del público. Incluso provocó un escándalo político que no duró mucho: una disputa territorial entre Canadá y Estados Unidos.

Todo comenzó con una protesta enviada a Washington por el gobernador de Alaska al secretario de Estado. Estaba indignado por la toma ilegal por parte de los canadienses de una isla que, en su opinión, siempre había pertenecido a… los Estados Unidos. Stefansson tuvo entonces que dar una explicación de sus acciones. Una explicación publicada por el New York Times el 20 de marzo de 1922. El 12 de mayo esto dio lugar a un debate en el parlamento canadiense. El debate sobre la cuantía de la financiación de la Patrulla de Aguas del Norte pasó de repente a un tema completamente distinto.

Meighan, ex primer ministro y líder de la oposición: «¿Es consciente el ministro de Asuntos Exteriores de que la política del gobierno hacia las islas del norte, especialmente en relación con la expedición Stefansson, ha dado lugar a reclamaciones sobre ellas, incluida la isla Wrangell?» Graham, Ministro de Asuntos Exteriores: «Este es un tema muy sensible de la política del gobierno…» Meighan: «¿La isla de Wrangel nos pertenece?» Graham: «Sí, creo que sí, y trataremos de mantenerlo para nosotros…» Guthrie, diputado de la oposición: «El mes pasado, el New York Times y el Washington Post afirmaron que la isla de Wrangel pertenece a Estados Unidos por derecho de descubrimiento». Mackenzie King, Primer Ministro: «Debo decir que la bandera canadiense ondea ahora sobre la isla de Wrangel y que hay canadienses en ella – miembros de la anterior expedición de Stefansson… ¡El gobierno, por supuesto, sigue siendo de la posición de que la isla de Wrangel pertenece a nuestro país!»

Mientras tanto, nadie sabía nada del destino de los canadienses, que por su propia voluntad decidieron confirmar las reivindicaciones territoriales de su país. La expedición estaba mal equipada, ya que Stefansson dependía de la caza como una de sus principales fuentes de suministro. Tras pasar con éxito el primer invierno y haber perdido sólo un perro (de los siete disponibles), los colonos esperaban la llegada de un barco con provisiones y repuestos en verano. En agosto de 1922, otra expedición enviada por Stefansson en el Teddy Bear intentó acercarse a la isla, pero a causa del hielo muy pesado, viejo y grueso, no pudieron acercarse a la isla. El 23 de septiembre, regresó a Alaska sin nada.

En septiembre de 1922, el cañonero del Ejército Blanco «Magnet» (un antiguo barco de mensajería armado durante la Guerra Civil), al mando del teniente D. A. von Dreyer, intentó navegar hasta la isla de Wrangel, pero el hielo no se lo permitió. Las opiniones están divididas en cuanto a si el propósito del viaje del Magnet a la isla de Wrangel era detener la empresa de Stefansson (expresado por contemporáneos y participantes en los hechos)[18][19] o, por el contrario, ayudarle a cambio de una recompensa (expresado en un periódico ruso del FSB en 2008[20]). Debido a la derrota militar del Movimiento Blanco en el Extremo Oriente, el barco nunca regresó a Vladivostok, y la tripulación del Magnet se exilió[19].

Tras el fracaso de la caza y el agotamiento de los víveres, los tres exploradores polares partieron hacia el continente en busca de ayuda el 28 de enero de 1923. Nunca se les volvió a ver. Knight, que permaneció en la isla, murió de escorbuto en abril de 1923. Sólo sobrevivió Ada Blackjack, de 25 años. Consiguió sobrevivir sola en la isla hasta la llegada del barco el 19 de agosto de 1923[21]. Sólo le hacía compañía la gata del barco, Victoria (Vic)[22].

En 1923, M.M. Litvinov, Vicecomisario del Pueblo para Asuntos Exteriores de la RSFSR, se ocupó del problema del desembarco canadiense. A su regreso de la Conferencia de Génova, se le encomendó la supervisión de las relaciones con los países de Europa Occidental. 27 de marzo de 1923 Litvinov exigió a N. K. Klyshko que obtuviera explicaciones oficiales del Ministerio de Asuntos Exteriores. Ese mismo día, el agente oficial adjunto de la RSFSR envió una carta privada a Gregory, funcionario de la Oficina de Forine:

Mi Gobierno ha recibido más información de la que se desprende que el Gobierno canadiense ha izado la bandera británica sobre la isla de Wrangel. Le agradecería mucho que encontrara la manera de responder cuanto antes a nuestra nota del año pasado, que sé que mi Gobierno espera con gran preocupación.

La petición «privada» de Klyshko resultó infructuosa. Luego, L. B. Krasin, jefe de la representación oficial de la RSFSR en Londres, envió una nueva nota sobre el mismo problema el 25 de mayo de 1923:

Como ya se ha mencionado, en 1921 un grupo de canadienses dirigido por el Sr. Stefansson desembarcó en la isla de Wrangel con el pretexto de una expedición científica y plantó allí una bandera británica. En 1922, el Sr. Stefansson volvió a intentar desembarcar un segundo grupo de canadienses en la isla, pero el hielo le impidió llevar a cabo sus intenciones. Sin duda, este año volvería a intentar desembarcar en la isla para llevarse la fiesta que había dejado atrás. Ya se ha llamado la atención del Gobierno de Su Majestad sobre el hecho de que la isla en cuestión es una posesión rusa, por lo que el Sr. Krasin está autorizado por su Gobierno a solicitar que el Gobierno británico utilice sus buenas relaciones con el Gobierno canadiense para poner fin a tales incursiones. Sin embargo, el Sr. Krasin quiere añadir que su gobierno está tomando medidas para evitar futuras violaciones de la soberanía sobre la isla en cuestión.

De hecho, en agosto de 1923, con el inicio de la navegación en el Ártico, una expedición de rescate enviada por Stefansson, X. Noyce en una goleta de vapor. Para su horror, sólo encontró una persona viva en la isla: una mujer esquimal que los colonos habían llevado consigo como cocinera. Les contó que tres canadienses, entre ellos Alan Crawford, habían partido a pie al principio del primer invierno hacia las costas de Siberia, incapaces de soportar las duras condiciones, y que nadie había vuelto a saber de ellos. Los otros dos murieron de escorbuto poco antes de la llegada de la goleta. Cumpliendo el encargo de Stefansson, Noyce embarcó a un esquimal y dejó un nuevo grupo en la isla: el cazador estadounidense Charles Wells y trece esquimales. Debían continuar con la presencia del Dominio en Wrangell, pero también cosechar pieles.

En 1923, 13 colonos -el geólogo estadounidense Charles Wells y doce esquimales, entre ellos mujeres y niños- pasaron el invierno en la isla. Otro niño nació en la isla durante el periodo de invernada.

Establecimiento del control soviético de la isla y el estado actual

En 1924, el gobierno soviético envió a la isla de Wrangel el cañonero Krasny Oktyabr (el antiguo rompehielos del puerto de Vladivostok, Nadezhda, que estaba equipado con cañones).

El «Krasny Oktyabr» salió de Vladivostok el 20 de julio de 1924 bajo el mando del hidrógrafo B.V. Davydov. El 20 de agosto de 1924 la expedición izó la bandera soviética en la isla y sacó a los colonos. A la vuelta, el 25 de septiembre, en el estrecho de Longa, cerca del cabo Schmidt, el rompehielos quedó atrapado sin remedio en el hielo, pero una tormenta le ayudó a liberarse. El fuerte hielo provocó un consumo excesivo de combustible. Cuando el barco ancló en la bahía de Provideniya, sólo tenía 25 minutos de combustible y no tenía agua dulce[23]. El rompehielos regresó a Vladivostok el 29 de octubre de 1924.

Las negociaciones soviético-estadounidenses y luego sino-estadounidenses sobre el posterior regreso de los colonos a su tierra natal a través de Harbin tardaron mucho tiempo. Tres no sobrevivieron para regresar: el líder de la expedición, Charles Wells, murió en Vladivostok de neumonía; dos niños murieron durante el siguiente viaje[24].
Desde los años 20 hasta finales del siglo XX, en el periodismo estadounidense se reanudaban periódicamente las opiniones y discusiones de que, según el derecho internacional (a partir de los años 20), la isla debía pertenecer a Estados Unidos (la polémica se denominaba allí «Wrangle over Wrangel Island»), la propiedad de la Unión Soviética se consideraba jurídicamente dudosa, aunque nadie la discutía hasta el momento[25]. El Acuerdo de 1990 entre EE.UU. y la URSS sobre los Límites del Mar no trata de forma explícita y clara los límites marítimos y el estatus de la isla de Wrangel, ni de las siete islas controladas por Rusia en el Ártico, contra las que pueden presentarse tales reclamaciones por parte de EE.UU.[26]. Además, este acuerdo de 1990 no ha sido ratificado[27].

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator

7. Debate Santiago-Riechmann.

En Contra el diluvio han publicado la respuesta de Jorge Riechmann a la segunda parte del artículo de Santiago. Es un artículo muy largo y muy bien fundamentado. A mí una de las cosas que más me interesa de los compañeros de Más País es su insistencia en pasar de la descripción de la catástrofe a la necesidad de plasmar la respuesta en movimientos sociales y políticos. Pero creo que se equivocan al apostar por el NGD, y aquí Riechmann explica con mucha precisión el riesgo que supone esta apuesta. Para justificarla, Santiago-Tejero suelen escoger las prospectivas más optimistas, como hizo Santiago en su último artículo. El problema es que, si entiendo bien, el planteamiento final de Riechmann es que una respuesta política no es posible. El plan A (BAU) y el plan B (capitalismo verde) son un fracaso. Hace falta un plan C, pero este parece resultar también imposible:

«La presente “transición energética” en el Viejo Continente amenaza con llevarse a los movimientos ecologistas por delante, precisamente en la trágica coyuntura histórica en que más haría falta un ecologismo lúcido y pujante, capaz de organizar una transición socioecológica decrecentista. Pero, por el momento, lo ecológica y socialmente necesario aparece como política y culturalmente imposible… No es posible descarbonizar nuestra economía dependiente de los combustibles fósiles sin empobrecernos. Al no aceptar esta verdad básica –tal movimiento permitiría desplegar políticas públicas específicas para un descenso energético y transformación económica con redistribución igualitaria–, la inercia de una sociedad de la mercancía gobernada por oligarquías plutocráticas conduce de forma automática a descargar ese empobrecimiento sobre los de abajo (tanto a escala internacional como nacional-estatal). Y así seguimos descendiendo hacia el abismo…»

¿Qué hacemos entonces para parar esta inercia? En este sentido, me ha gustado mucho un hilo reciente de Martín Lallana: «Una cuestión que creo que de verdad empobrece toda nuestra capacidad política es la completa ausencia de espacios de discusión colectiva sobre estrategia en los que confluyan múltiples organizaciones, colectivos, sindicatos y partidos comprometidos con la ruptura revolucionaria.» https://twitter.com/MartinLallanaS/status/1589325999904542720 (seguid el hilo, no es solo ese primer mensaje). Cada vez más organizaciones reconocen el decrecimiento -llamémosle como le llamemos- como una estrategia de futuro. Creo que es imprescindible el debate político. El propio Lallana lo remata en una respuesta a su propio hilo: «Hace unos días una compañera afirmaba que los espacios de coordinación para afrontar una estrategia de ruptura revolucionaria frente a la crisis climática deben aspirar a referencias tales como la II Internacional o el Movimiento de Países No Alineados Creo que eso da una escala.»

https://twitter.com/MartinLallanaS/status/1589329628153675778

https://contraeldiluvio.es/el-descenso-energetico-y-la-necesidad-de-decrecimiento-implicaciones-para-las-transiciones-ecosociales-continuacion-del-debate-con-emilio-santiago-muino/

El descenso energético (y la necesidad de decrecimiento): implicaciones para las transiciones ecosociales. Continuación del debate con Emilio Santiago Muíño

Por Jorge Riechmann.

Este artículo es una réplica a los artículos publicados aquí y aquí por Emilio Santiago Muíño.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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