De Miguel Candel, profesor emérito de la UB.
Comentario marginal a la invocación de Clausewitz por el autor del primer texto (Guillermo Caviasca: “Pensamiento crítico. La guerra de Ucrania, el campo de batalla y el orden mundial”):
La historia de los Estados Unidos desde el día mismo de su independencia demuestra que ellos entienden la máxima de Clausewitz («la guerra es la continuación de la política por otros medios») exactamente al revés. Poco antes de lograr la independencia intentaron ya conquistar el Canadá (cuya zona oriental, el Quebec, antigua colonia francesa, hacía unos 20 años que había sido anexionada por Inglaterra). En 1812 entablaron una nueva guerra con Inglaterra. En los decenios siguientes se lanzaron a la conquista del Oeste, desposeyendo de sus tierras a centenares de miles de indígenas (no los «3 ó 4 indios» que dijo despectivamente en cierta ocasión el chulo mares -no meras piscinas- y bajador de troncos José Borrell). En 1848 le arrebataron a México, tras sangrienta campaña militar, casi la mitad de su territorio. En los últimos decenios del XIX, mientras culminaban la desposesión y confinamiento en reservas de los indios de las praderas y sometían al gran jefe apache chiricagua Gerónimo, enviaron tropas a China en las llamadas «guerras del opio» y se lanzaron a arrebatarle a España sus últimas colonias (Cuba, Puerto Rico y Filipinas) con tropas propias en apoyo de los rebeldes locales. A principios del siglo XX le arrebataron a Colombia el territorio panameño donde finalmente se construyó, con financiación estadounidense, el actual canal, que por supuesto pasó a ser posesión norteamericana (a cambio del pago de un alquiler) hasta 1977. En 1914 intervinieron en la revolución mexicana ocupando Veracruz y Tampico. En 1917 se implicaron en la Gran Guerra a favor de Inglaterra y Francia. En 1918, junto con otras potencias, enviaron tropas a Rusia para luchar contra los bolcheviques. En 1926 intervinieron militarmente en Nicaragua. Y a partir de la Segunda Guerra Mundial (único conflicto en que se puede decir que lucharon en el «lado bueno», aunque empleando medios tan malos como la bomba atómica), la actividad militar de los Estados Unidos ha sido un no parar. Lo dicho: Clausewitz al revés.