De historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos.
I. El gran trabajo de SF es, para mi gusto, el de la vida cotidiana en la URSS; un libro que acreditó su capacidad de trabajar en archivo y de buscar perspectivas e interpretaciones nuevas basadas en la documentación. El que hizo después sobre el grupo dirigente soviétio en época de Stalin ya no me gustó tanto, es útil, vale la pena leerlo pero tengo el recuerdo de que era muy «superestructural», tendría que releerlo para confirmar esa impresión. Obviamente no llega al nivel de Carr, pero es de la corriente de historiadores liberales (en su caso, como Carr liberalismo de izquierdas, político) que aporta perspectivas interesantes a la historia soviética. La de la base social del estalinismo o la de la importancia que Stalin daba al funcionamiento del grupo, aunque él al final tuviera la última decisión. No conozco su historia reciente sobre la urss, un salto cualitativo que supone mucho más que capacidad de trabajo en archivo. Las últimas cosas que dice ya no son afirmaciones de historiadora, sino afirmaciones políticas de una historiadora; creo que olvida que la formación de la identidad nacional «ucraniana» en el territorio de los «pequeños ruso» fue anterior a 1917 y que el nacionalismo ucraniano tuvo muy pronto una bifurcación entre el nacionalismo democrático, que es el que se relaciona con los bolcheviques, y el nacionalismo contrarrevolucionario de Pletiura, de 1918-1921, antecedente del nacionalismo fascista de Bandera. La «consolidación de un sentido de la nacionalidad ucraniana separada y hostil a Rusia» que dice al final de la entrevista que ha provocado la entrada del ejército ruso en Ucrania es muy anterior a esta última y se agudizó, en términos de hostilidad, durante el golpe de 2014 y la guerra civil ucraniana subsiguiente, que SF olvida manteniéndose en los parámetros del relato «occidental» sobre la guerra (lo de los «bombardeos» sore Mariupol, por ejemplo),
II.Un ejemplo del estilo de SF en el libro sobre el equipo de Stalin
“Durante la guerra civil, en el partido se formaron varias facciones ( una de ellas, en torno s Trotsky), pero Lenin estaba resuelto a machacarlas. El modo en que lo hizo represento una lección para Stalin….” No es cierto; ni Trotsky formo entonces ninguna facción, ni Lenin “machacaba” las fracciones, ni Stalin aprendió de Lenin en los modos de afrontar la oposición y la disidencia dentro del partido. La relectyra, por ahora, es peor de lo que recordaba; el valor del libro está en datos que aporta, no en la interpretación general, el relato.
III.SF escribe de oídas y deforma. Dice que Stalin visitó a Lenin en Polonia en 1912 y se ganó el apodo del “ georgiano maravilloso”, eso no fue nunca un añodo, fue un comentario de pasada que Lenin no repitió su vida.