Sucesos de 2017 en .Cat

De un amigo lector.

Respecto a los sucesos de 2017: Yo sigo en mis trece. Claro que en historia/ cc.ss. las hipótesis contrafácticas son muy cuestionables porque se refieren a hechos que, sencillamente, no tuvieron lugar (lo cual no excluye la utilidad ocasional del llamado “experimento mental”).

Especular, por ejemplo, sobre qué hubiera ocurrido si los golpistas africanistas hubieran fracasado completamente o si , en lugar de Stalin, se hubiera impuesto como líder de la URSS Trotski u otro dirigente bolchevique no tiene mucho sentido, en mi opinión. Pero puesto que, por una parte, tanto N. como J.L.M.R. admiten que las actuaciones de los independentistas catalanistas de 2017 no fueron una mera performance simbólica y realmente había un propósito de lograr la creación de un estado catalán separado del español y, por otro lado, hay un sector importante de los partidos políticos de izquierda (o llamados así) que critican la aplicación del artículo 155 CE -que, en último término, implica la posibilidad de recurrir a la coacción física por parte del estado en caso necesario- y la reacción judicial ante el intento secesionista -cosas que, cierto es, difícilmente podrían no haber tenido lugar, salvo en caso de crisis terminal del estado español-, quienes aborrecemos el nacionalismo catalanista y quedamos profundamente impactados y sorprendidos por la aventura secesionista no tenemos más remedio que plantearnos en alguna que otra ocasión la hipótesis, ciertamente contrafáctica y bastante improbable, de una falta de reacción, o de reacción insuficiente, por parte del estado central (precisamente, que no se hubiera aplicado el artículo 155CE ni se hubieran emprendido acciones legales contra los responsables del intento de secesión). Y entonces aparece, creo yo, la hipótesis de la situación de la dualidad insostenible por tiempo indefinido de poderes estatales, con un aparato gubernamental catalán que actúa de facto y, desde su punto de vista interno, también de iure, independientemente del estado central con vistas a hacer plenamente efectiva su independencia (s.e.: en los limitadísimos términos en que esto es así en el mundo actual). Esta situación de dualidad de poderes digo yo que tendría que resolverse tarde o temprano de alguna manera, o por la fuerza o mediante una negociación que acabase en un reconocimiento de su impotencia por parte del estado central, en caso de no estar dispuesto a utilizar la fuerza por las razones que fuese, o por una mezcla de ambas cosas. Lo que es difícil de imaginar es una larga coexistencia en un mismo territorio de un gobierno catalán que se considera a sí mismo depositario de un poder soberano constituyente y, por consiguiente, legitimado para imponerse por la fuerza en un territorio (y si no se tiene en un principio esa fuerza, hay que procurársela) y un estado central que no quiere o no puede imponerse a dicho gobierno recurriendo a la fuerza en caso necesario. No se puede descartar, por tanto, que en el impasse, en esta situación de dualidad de poderes estatales, se hubiera generado una situación de violencia armada a gran escala. Que, recordemos, es (o era), supongo, anatema en el seno de la UE. Y, en cualquier caso, dudo que un estado catalán independiente no fuera a estar impregnado, dadas las circunstancias, de un ultranacionalismo irredentista (pancatalanista) excluyente, como, en parte ya lo está la administración autonómica actual, y nos los hubiera hecho pasar muy mal a los no catalanistas -como los estados salidos de la desintegración de la URSS lo hacen pasar en muchos casos a los rusófonos, por cierto-. Naturalmente, todo esto es pura especulación, pero mientras haya gente quejumbrosa del artículo 155 CE y del trato dispensado a los políticos independentistas secesionistas, sujetos que constituyen, a mi juicio, una amenaza a la convivencia y a los derechos básicos de todos, por lo menos en Cataluña, yo me siento muy libre de hacer este tipo de especulaciones contrafácticas para indicar el peligro que supone ceder ante ellos en exceso para la integridad territorial de España -de la cual soy partidario por razones, lo admito, culturales, y, además, considero necesaria para evitar males mayores de los que ya nos acosan por todas partes, sobre todo para quienes no somos nacionalistas catalanistas-.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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