Queridos amigos y amigas,
Esta mañana una amiga arabista andaluza me ha reenviado el siguiente enlace a una crónica desde México que publica hoy El País y que os adjunto.
De alacena a alberca: la “relación íntima” del árabe y el español
Yo le he añadido mi siguiente comentario.
Concha Company es de Almería, hija de exiliados y catedrática de Literatura en la UNAM, la principal universidad de América Latina.
La conocí en un Congreso internacional en dicha universidad. En la mesa que presidía la sesión tenía a un lado a la profesora de la UNAM Teresa Miaja, nieta del general Miaja que dirigió la defensa de Madrid en la Guerra, y al otro a mi paisana Concha Company (pronunciar a la andaluza, «ni», y no a la catalana, como «ñ»).
Por otra parte, para los interesados en el tema de la herencia del árabe en la lengua castellana le recomiendo estos dos libros del gran especialista en la materia, Federico Corriente, catedrático de Árabe en la Universidad de Zaragoza y académico de número de la Real Academia Española (RAE), recientemente fallecido:
Romania arabica. Tres cuestiones básicas: arabismos, «mozárabe» y «jarchas, Madrid, Editorial Trotta, 2008.
Hacia una revisión de los arabismoa y otras voces con étimos del romance andalusí o lenguas medio-orientales en el Dicccionario de la Real Academia Española, Madrid, RAE, enero-diciembre de 1996.
Un abrazo,
Andrés
II. Buenos días, Salvador.
Por supuesto [la edición de la carta anterior], si te parece bien.
Creo que esta deuda con la cultura árabe tardará demasiado tiempo en ser reconocida en España y sobre todo en ser difundida entre el gran publico.
En éste como en otros temas, vamos para atrás.
Recuerdo haber leído hace algún tiempo que según un pretendido intelectual judío la única herencia del árabe en castellano era la palabra»asesino» (!). De esto último saben mucho los racistas sionistas en la teoría y sobre todo en la práctica.
Une esta última injuria a la destrucción en los países bálticos y centroeuropeos de las estatuas en homenaje al Ejército Soviético que liberó del nazismo esos países pagando por ello un tributo de más de 20 millones de personas. ¿Contamos la historia según Walt Disney y la OTAN, o según Pío Moa en el caso español?
Un abrazo,
Andrés