Sobre “Perú Libre”

Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos

Es problemático calificar a PL de partido marxista, en cualquier caso eso no sé que significa en este caso. La izquierda peruana se remite a una invocación mítica, pero no política, de Mariátegui. Todos son maristeguistas, todos son marxistas, algunos marxistas-leninistas… desconozco hasta que punto esas identificaciones tienen contenido ideológico y político preciso, más allá del antifujimorismo, que los une a todos. Más allá del contrafujimorismo se dividen entre sí constantemente. Y lo que sobresale en esa fragmentación es el personalismo. La quiebra del proyecto comunista en Perú, subdividido entre o cuatro organizaciones, el hundimiento del Apra, que parece definitivo tras la muerte de Alan García en 2019, parece que han dejado a las masas populares huérfanas de organización política, a merced de la emergencia de políticos mesiánicos, como los hermanos Humala. Vladimir Cerron, empezó a hacer política bajo el paraguas de Ollanta Humala y su Partido Nacionalista Peruano, al que abandona para crear una formación regional en el Departamento de Junin, que es el origen del Perú Libre de Junin, matriz del Perú Libertario, nacional, constituido en 2012, que adopta en 2016 el nombre de su formación regional matriz, Perú Libre. Vladimir Cerrón es hijo de un cuadro comunista histórico de Junin, vinculado al PCP-Sendero Luminoso, asesinado en 1990 por paramilitares; tras el asesinato fue enviado a Cuba donde acabó sus estudios de medicina. Vladimir Cerron aglutinó a la izquierda de Junin y con el apoyo de un tercio del electorado fue gobernador del Departamento en 2011-2014 y en 2019, depuesto por supuesto delito de corrupción. Puede que él tenga una posición ideológica definida, la de su padre, lo que lo enfrenta a los dos partidos comunistas del Peru (PCP y PCP-Patria Roja( maoístas); obviamente no puede integrarse en los restos del “senderismo”. En cualquiet caso en su salto del ámbito regional al nacional tuvo que “negociar” muchas adhesiones difusas, parece que incluso de gente procedente del aprismo; y tras fracasar como candidato nacional atrajo a PL a Pedro Castillo, con pasado político errático -militó en el partido del centrista liberal Alejandro Toledo entre 2005 y 2017- que logró visibilidad, y alguna fama, como dirigente sindical de la huelga de maestros de 2017. Seguramente seguía siendo poco solido políticamente, pero tenía esa proyección popular nacional que Cerrón sabía que él no tenia. En las elecciones de 2021 quedó segundo con un veinte por ciento de votos; el antifujimorismo le ganó el apoyo en segunda vuelta del resto de formaciones de izquierda, pero Castillo no ha sabido nunca gestionar una política de coalición. El acoso constante de la mayoría derechista del congreso no excusa el encadenamiento de errores y rupturas con su propia base. Desde junio de 2022 habia abandonado Perú Libre y gobernaba, supuestamente, como “independiente”, con Anibal Torres – un oportunista de derechas que procedía como Castillo de las filas de Ollanta Humala- como soporte principal. Pedro Castillo está perdido políticamente, pero me parece que está por ver que pasa con Perú Libre

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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